ACTUALIZACIÓN: Mis propias citas

¡Un nuevo aforismo (con variación) llega a Universo de A!.

En esta ocasión, aunque siempre con breves sentencias, se reflexiona acerca de lo que mueve verdaderamente a las buenas y a las malas personas… ¿cuestión demasiado compleja para una forma de expresión tan breve?, ¡descubrid ya aquí si he estado acertado!.

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Fábula: El muñeco de nieve

¡Menuda época esta para publicar un relato con semejante temática!, sin embargo tal vez sea más adecuado de lo que penséis, y os acabe refrescando… en todos los sentidos.

Con sinceridad, no tenía previsto (y tampoco quería) hacer otra fábula de modo inmediato (quitando los microrrelatos, es lo que más he escrito últimamente de relatos completos; como han sido este o este otro caso, por poner ejemplos)… pero esta narración que os presento, es otro de esos perfectos ejemplos que demuestran como realmente las creaciones son como hijos: ciertamente tú las concibes, incluso puedes guiarlas, pero llega un momento en que ellas toman sus propias decisiones y poco puedes hacer al respecto. Esa misma fue la coyuntura; no quería volver al género fabulístico, pero el propio relato tomó ese camino de modo tan claro que, al final no pude negarme a admitir lo que verdaderamente era (¿y qué puede beneficiar o hacer más feliz más a los hijos que el reconocimiento y aceptación de sus padres? -sean todos del tipo que sean- pues eso).

Siendo así, os presento mi nueva creación literaria; que, con formas ingenuas, trata cuestiones más complejas (¿aunque no es esa una característica de la propia fábula precisamente?, ¿desvelar la naturaleza humana de un modo tan solo aparentemente inocente?); que es lo suficientemente clara, y a la vez ambigua, como para generar identificación en personas muy diferentes; suscitar debate, análisis, acerca de su posible interpretación y/o aplicación en múltiples casos…. Siguiendo mi costumbre, yo ahí no me meto, y os dejo que dilucidéis (pues, como siempre, ni la moraleja en verso contribuye a aclarar todos los diversos puntos y aristas de la narración).

Así que, sin más, os presento a….

El muñeco de nieve

Hace tiempo, en otro lugar, se puso a nevar. Al principio, los copos iban disfrazados con la lluvia, de modo que solo parecían gotas muy frías, pero poco a poco, comenzaron a tomar protagonismo, dejaron ver lo que eran en toda su fascinante, peligrosa belleza. Pronto, los cristales de hielo, con sus idas y venidas, se convirtieron en un radiante espectáculo que a todos encantaba, por ser, en aquella zona, poco frecuente. Había personas que se quedaban en la ventana horas enteras embelesándose con su vuelo (algunas de ellas, con la curiosa contradicción de contemplar, tan helado desfile, en hogares bien calentados o incluso con alguna bebida hirviente en la mano). Finalmente, pasó lo que tenía que pasar: la localidad se coloreo de un precioso blanco.

Y se daba el caso, de que en una de las casas de aquel sitio, había unos niños entusiasmados con salir a la nieve, eran muy jóvenes, así que solo sabían de ella de oídas, únicamente veían su belleza, pero jamás habían experimentado su escalofriante tacto, o habían resbalado y se habían caído por no tener cuidado en un medio tan hermoso como inseguro. Quizás por ello, soñaban con hacer un muñeco de nieve (a ser posible, tan bonito como los que habían visto por distintos medios), antes de que se presentase el sol, para aguarles, literal y figuradamente, la fiesta; debido a esto, no eran capaces de hablar de otra cosa, y aturdían a su hogar con su obsesión… al final, su obstinación dio sus frutos, pero, en cualquier caso, sus padres, lógicamente más experimentados, se dieron cuenta de que sus hijos poco podrían hacer con la fina capa que había caído, suficiente para tintar el gris urbano, pero, desde luego, no para jugar; así que decidieron llevárselos a una zona más apartada, montuna; a la que, como tantas otras parejas, habían ido cuando eran novios, a hacer pícnics en épocas más primaverales.

En tal paraje, la familia pasó un día estupendo, jugaron, se divirtieron, y todos se sintieron como niños… hasta que llegó la hora de irse; así que los padres tuvieron que retomar su papel de adultos, volver a agobiarse por sus responsabilidades, y sacar a sus hijos, a regañadientes, de ese Reino de Babia en el que parecía convertirse este rincón del universo para todo aquel que lo visitaba.

Quizás, para hacer menos dolorosa la vuelta al mundo real, todos se concedieron un último instante de fantasía, y se despidieron muy afectuosamente del muñeco de nieve que habían hecho juntos… desgraciadamente, estaban tan subyugados por las necesidades, exigencias y convicciones de su civilización, que no se dieron cuenta, cuando se marchaban, de que él también se estaba despidiendo de sus creadores.

No preguntéis por qué o cómo tal escultura de hielo podía tener vida, pero así era. Tal vez se debía a que en aquel paraje se habían concentrado tan buenas vibraciones, tanta energía positiva, amor, felicidad o lo que fuera; que tuvo que hacer eclosión en algún momento, y fue aquel… pero la verdad es que no sabría decir la auténtica razón.

En todo caso, no os imaginéis, porque no era así, una forma de vida de carácter chillón, llamativo, puesto que, muy por el contrario, el muñeco de nieve solo conocía el idioma universal de la naturaleza y en tal se expresaba; no se movía, ni daba la más mínima impresión de ser algo que no fuera una cosa exánime ante los ojos y perspectiva humana (o al menos de la mayoría, pues ha habido colectivos de esta especie que han creído en el animismo, y que por tanto eran conscientes de que todo lo que tenemos ante nosotros es un ser); pero con sus hermanos naturales podía comunicarse, y de hecho, lo hacía: en esa lengua que las personas han olvidado, en su afán por diferenciarse y dominar al resto, ese argot sencillo, que no simple, basado en sonidos mejor o peor temperados, que los hombres mayoritariamente oyen, pero no escuchan, y que, en cualquier caso, son incapaces de comprender en toda su extensión.

-¡Oh, qué día tan maravilloso!, ¿no creéis?, ¡qué bien me lo he pasado! -exclamó juvenil, la escultura hecha de copos, a todo el que podía escucharle-, espero que la familia vuelva pronto, y podamos volver a jugar, pasar momentos tan estupendos como los de hoy, ¡estoy tan deseoso e impaciente de que suceda de nuevo!… pero tengo tantas preguntas acerca de lo que me rodea, por ejemplo, algo que me ha llamado todo el tiempo la atención, ¿qué es esa fascinante circunferencia, que a pesar de estar tapada, emborronada, por la blancura del cielo, parece ser el origen de toda la luz?, ¡me parece tan hermosa!, ojalá pudiera verla más claramente….

Los árboles, decanos del bosque por excelencia, generalmente desdeñaban a vidas tan efímeras, que sabían que nunca podrían madurar tanto con ellos (en ningún sentido de la palabra), y por tanto no les aportaban estímulo o interés alguno… pero esta en particular les conmovió, en su dulce e infantil candor, de modo que no pudieron evitar hablarle con la áspera voz de la experiencia.

-En cuanto a los humanos, temo que no retornarán -dijo uno de ellos con su vetusto señorío, meciendo sus susurros (los árboles, salvo cuando son talados, y emiten su último gemido, jamás levantan la voz, ¡son demasiado nobles!) en el viento, que pasaba a través de sus ramas, para transmitir su mensaje-; respecto al círculo que ves, es el sol, fuente de vida y de muerte… un día, las nubes que lo tapan se apartaran, volverá a brillar en plenitud, y hará calor. Por lo que aprovecha el tiempo que tienes, no dependas de otros, ni de nada, para ser feliz. Es nuestro mejor consejo.

-¡No!, eso es imposible, seguro que regresarán -respondió la glacial criatura-; lo que pasa es que decían que iban a coger frío… y prometieron que regresarían un día cálido, así que, cuando cambie el tiempo, seguro que estarán aquí de nuevo… supongo que debo alegrarme por mí mismo, porque me encuentro perfectamente, ¡así que está claro que soy fuerte y resistente!…. ¡Pero cuán fabuloso es lo que me cuentas, si tal y como dices, llegará la ocasión en que podré ver el sol mucho mejor!, ¡ah, míralo!, si ya es precioso en este momento, qué bonito llegará a ser cuando se lo vea bien y luzca en todo su esplendor, cómo de hermosa será su luz, ahora velada y difusa… y para colmo de contento, ¡podré celebrarlo junto a la familia!, ¡pero qué felices volveremos a ser!… ¡estoy impaciente porque llegue esa grandiosa jornada!.

Ante tanta inocencia, la arboleda no pudo sino callarse, en un gesto, mezcla de compasión y desdén.

Sin embargo, el ente de hielo se quedó pensando, completamente embelesado, absorto por la inmensa ilusión de lo emocionante que imaginaba que sería aquel futuro maravilloso….

Y hasta tal punto permanecía ensimismado, de modo constante, en sus vivencias y alegrías venideras; que resulta sorprendente que, bastante tiempo después, percibiese que un conejo arribaba a aquel lugar… aunque tal vez, en realidad solo se dio cuenta de ello, precisamente porque el animal había venido por el mismo camino por el que la familia se había ido… así que al muñeco de nieve le faltó tiempo para preguntar al recién llegado si los había visto acercándose.

-¡No, ni falta que me hace encontrar a ningún humano! -dijo el mamífero-, ¡cuando los veo corro en dirección contraria!, ¿no los hay por aquí, verdad?… estoy hambriento, vengo buscando comida… con la nevada me ha sido muy difícil subsistir, pero aquí ya se está derritiendo, y me será más fácil acceder a la vegetación, ¡mi suculenta vegetación! -y dicho esto, empezó a escarbar.

-Oh, ¡pero qué hermosa es! -exclamó la congelada formación al ver por primera vez la hierba-, ¡y qué color más precioso!; verdaderamente, es mucho mejor que se derrita la nieve, porque, aunque la familia pasó mucho rato conmigo, quizás se entretuvieron demasiado con el resto de ella, y al final cogieron frío… ¡ojalá no la hubiera, y así estaría más junto a ellos!; además, ¡claro!, ¿cómo va a lucir mi blancura en todo su esplendor si estoy rodeado por doquier de la misma materia?… quizás por eso aún no han vuelto, porque no me encuentran… además, ¡por si fuera poco, ahora podemos ver esas maravillas que me estás mostrando!, antes el paisaje era tan monótono, todo igual…; menos mal que, ¿sabes?, pronto no habrá nubes, el cielo será azul, ¡el bonito sol se verá totalmente, y volverá la diversión!; ¡qué ganas tengo de que llegue ese momento, me regocijo tanto imaginando sin parar mi perfecta felicidad futura!, será mucho mejor que la pasada, compensará la espera… ¡qué pase el tiempo ya, que llegue el día!.

Al oír esto, el conejo se quedó patidifuso; pero luego, como todas las criaturas que no tienen tiempo que perder, pues su estadía en el mundo es sumamente breve, reaccionó irreflexible, e incluso descortesmente, con una fuerte carcajada; lo que no le privó de, entre risas, proferir:

-¡¿En serio?!, ¿pero no te das cuenta de que cuando el resto de la nieve se derrita, tú también lo harás?, ¿no ves que que sois parte de lo mismo?, ¿de verdad te crees tan diferente, tan aparte, que te parece que puedes sobrevivir si el resto de lo semejante a ti ha desaparecido?; y los hombres te han olvidado, no significas nada para ellos, solo fuiste su diversión de un día, no te están buscando, cuando vuelvan, si es que lo hacen (¡las personas, consciente, subconsciente, voluntaria o involuntariamente mienten tanto!) no esperan encontrarte, porque saben que no sobrevivirás, que cuando vuelva el sol te destruirá, porque eso es lo que va a hacer: deshacerte hasta que te desvanezcas; ¿qué te crees, que sudas? no estás echando unas pocas gotas: te estás derritiendo, estás desapareciendo. Y ahora me voy, porque no puedo perder más tiempo con estas tonterías: todos tenemos los días contados, solo tenemos el ahora; podemos y tenemos que planificar el futuro para intentar sobrevivir (como he hecho yo viniendo aquí)… ¿pero quién me dice a mí que mañana no estaré en las fauces de algún lobo, enfermaré y moriré de frio, hambre… o me disparará alguno de tus humanos?, ¡vive ahora en vez de imaginar la vida que tendrás en un futuro que no sabes si llegará!.

Ante tan brusco discurso, el níveo muñeco se quedó por unos segundos impactado… pero estaba tan convencido de su verdad, que reaccionó declarando:

-¡Eso no puede ser!, está claro que me estás gastando una broma… ¡por eso te reías!; al fin y al cabo, ¿como yo, que soy tan grande y fuerte, voy a desaparecer con el resto de la nieve que está desperdigada por el suelo?, ¡no digas tonterías!. Entiendo que hayas tenido malas experiencias con personas, pero esto es diferente… y el sol, ¿siendo algo tan bonito (por algo se usa la expresión «hacer buen tiempo» cuando él sale) como va a hacerme mal alguno? pero tienes razón, estos días son un desperdicio, ¡ojalá se pasen cuanto antes y llegue el momento que tanto anhelo!.

Pero, para cuando llegó al final de su diatriba, la alba criatura estaba pronunciando un monólogo, pues el presuroso conejo, en parte siguiendo su propio consejo, ya se había marchado hacia la mitad del alegato, tras un tosco gesto de hartazgo, dando al gélido ser por imposible.

Solo de nuevo, el muñeco de nieve ya no tuvo excusa para no volver a sus ilusiones del porvenir ideal que tanto deseaba y del que tanto esperaba, centrándose únicamente en ello. Tan absorto estaba programándolo y planificándolo, que se le escaparon muchas cosas bellas, y perdió grandes momentos de aquel bonito paraje donde estaba; así, no escuchó los melódicos cantos de los pájaros anunciando la mejora del clima; no vio el encantador cortejo entre dos zorros con sus colas, los cuales, ya despreocupados por la supervivencia individual, podían centrarse en la supervivencia genética; no sintió como los insectos comenzaban a repoblar la hierba… y sobre todo, lo que es mucho peor, no se dio cuenta de que la materia de la que estaba hecho, desaparecía cada vez más, progresivamente, sin prisa pero sin pausa, a su alrededor; o que, a medida que todos los colores reconquistaban el paisaje, el pasajero albor anterior, desaparecía peligrosamente.

Y la dura profecía del conejo se cumplió indefectiblemente: apenas la estrella que ilumina el día resplandeció, amarilla y hermosa, sobre un cielo casi totalmente de un brillante color azul, la blanquecina escultura comenzó a desmoronarse, perder fuerzas… sin embargo, fue precisamente así como conoció a una roca, sin duda, de las habitantes más longevas del lugar, con milenios de experiencia, por tanto más acostumbrada a los verdaderos cambios, cuándo son relevantes, su auténtico significado… y quizás por ello menos pasional, más sosegada, además de compasiva. La cuestión es que esta, liberada de la nevosa capa, ahora era visible, además de mucho más alta que la cada vez más escuchimizada figura nevada.

-¡Roca, por favor! -exhaló el resto del vacilante ser-, ¡dime!, ¿está en camino ya la familia?, dijeron que volverían un día tan bonito como hoy, con este agradable calor gracias al cual no tendrán que irse porque cogen frío, ¡y se quedarán a jugar, volveremos a divertirnos!, ¡con el gran sol dando una luz tan bella, brillante!; ¡deseo muchísimo compartir tanta belleza, el momento que tanto he esperado, con ellos!, ¡dime que los ves regresar!.

Las rocas pueden parecer duras por fuera, ¡pero vaya si sienten!, llevan cargando con el peso de todo desde tiempos inmemoriales… posiblemente esto les haya enseñado a tomarse las cosas con filosofía. Tal vez por ello, la petrea materia respondió clemente:

-Claro, les estoy viendo hacer señales de que ya están volviendo… dicen también que disfrutes del sol mientras vienen, de lo que tanto querías, que quieren encontrarte muy feliz cuando lleguen….

-Sí, lo soy, todo ha merecido la pena por este único instante… -decía el apenas resto acuoso de lo que había sido un bonito muñeco de nieve, mientras terminaba de diluirse por completo.

A aquellos de corazón más sensible, tal vez este se les haya empañado un poco… ¡pues enjugaros porque nuestra esperanzada criatura no murió!: si fue posible que de algún modo, una vez estuviese dotada de una especial, singular ánima; esta se descompuso conjuntamente al hielo, y acompañó al agua resultante, de modo que el cándido ente inició un nuevo e inesperado viaje.

Fue así como, siguiendo su ciclo natural, empezó a recorrer el planeta entero: primero se infiltró en la tierra, y tras cruzar múltiples capas de distinto roce y color, en algunas de las cuales brillaban hermosas gemas aún por descubrir; llegó a impresionantes cavidades, que, mediante grandiosas estalactitas y estalagmitas, parecían constituir los más espectaculares interiores arquitectónicos, que solo la naturaleza podía construir, porque nadie los hubiera podido imaginar tan colosales. Allí, se unió a las aguas subterráneas, y siguió bullendo, conociendo al líquido elemento de distintas procedencias, así alternó con la dulzura del proveniente de los ríos, lo salado que era el venido del mar, y también se encontró con el original toque metálico de un manantial; momento cuando, llevado por la impulsividad de este, el que había sido un muñeco de nieve, volvió a salir a la superficie, muy alejado de donde había nacido; pero no le importó, porque una vez más, veía maravillas indescriptibles: así, se halló en uno de los más hermosos lagos que se pueda imaginar. No creyendo que pudiera admirar magnificencias superiores, pensó en establecerse allí; pero otras gotas le convencieron de dejarse evaporar e ir con ellas… y entonces, unido al resto de una nube, ¡ya sí que vio, vaya si vio cosas sublimes!: grandes ciudades, con espectaculares monumentos; impresionantes parajes naturales que quitaban el hipo (incluso sobrevoló un imponente volcán, donde conoció al ardoroso e impetuoso vapor que lo había estado habitando)… hasta que finalmente, sintió algo que nunca antes se había imaginado que experimentaría: se acabó cansando de todo aquello, y decidió que quería seguir conociendo, vivir más cosas nuevas, continuar adelante sin descanso… efectivamente lo hizo, así que se desprendió de la nube, transformándose en lluvia, comenzó a caer sobre una población….

¡Y fíjate tú que coincidencia, se golpeó justo contra la ventana de la casa dónde vivía la familia de la que tantos buenos recuerdos conservaba!. Al principio, mientras se deslizaba por el vidrio, tuvo un sentimiento agridulce, y se preguntó qué debía hacer… pero al observarlos, como continuaban con su vida, finalmente, les saludó, y dijo a través del cristal: «me alegro tanto de veros, ¡qué felices fuimos!… pero ahora yo debo seguir mi camino… ¡me queda tanto por descubrir!», dicho esto, saltó al viento, el cual le volvió a llevar lejos, en la búsqueda de nuevas, emocionantes aventuras, más flamantes, inéditas cosas que ver, por vivir….

Sí, está claro que, de algún modo, aquello que debía destruirle, por el contrario le había hecho renacer y lo había cambiado. Por fin había comprendido, en toda su extensión, aquello que los otros elementos de la naturaleza habían tratado de transmitirle desesperadamente, de mejor o peor modo, pero en cualquier caso insistentemente: se debe vivir el momento y el presente que se tiene ante sí, pues nadie puede predecir lo que pasará, las cosas buenas o malas que nos aguardan, por eso, sólo tenemos de verdad el ahora, ya que no somos dueños ni del pasado ni del futuro. Por supuesto, podemos y debemos, aprender del primero e igualmente proyectar el segundo, pero en ningún caso permitir que nos roben, usurpen, expolien la belleza del ya.

Finalmente, un día, tras haber recorrido todos los más insondables abismos del océano; explorando tanto lugares oscuros, temibles, con fantasmales buques hundidos; como bellos, coloridos arrecifes de coral; el antiguo (o más bien el nuevo) muñeco de nieve, se decidió a cambiar totalmente de aires, ver justo lo contrario, y tal y como había bajado todo lo posible, ahora, por contra, subiría lo más alto que pudiese… fue así como llegó a encontrarse especialmente cerca del sol. En ese momento, el que había sido un ser de hielo, ahora vapor, gotas de agua; se acercó a su viejo conocido, y le besó en un gesto de gratitud… entonces este, deslumbrado (¡pensad en lo difícil que tiene que ser enceguecer al mismísimo astro Rey!), se sonrojó, brilló con más fuerza; asimismo como modo de demostrar su aprecio, además de reconocimiento, transformó a la que fue nívea criatura en el arco iris.

Por eso, todo el mundo se alegra tanto cuando lo ve, porque, aunque no conozcan esta historia, les recuerda sus valores; cuando señalan tal fenómeno con el dedo, les hace detenerse, apreciar nuevamente la belleza del mundo, del momento presente… y creedme cuando os digo que, en realidad, el arco iris no es sino la (invertida) sonrisa del muñeco de nieve, que se alegra de difundir, de una forma tan bella, vistosa, colorida… lo que él mismo aprendió.

Moraleja

Al no saber lo que va a pasar

El tiempo has de aprovechar

Bien está el aprendizaje pasado

O el tener un futuro proyectado

Pero solo es cierto y real

El presente que hay tal cual

Porque aunque realmente

Ni se te pase por la mente

¿Lo que se creía tu destrucción

Podría ser tu tabla de salvación?

Toda la ficción propia (relatos completos, por entregas, microrrelatos… etc) publicada en Universo de A está reunida aquí, en el Índice-Guía de Grandes Relatos.

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ACTUALIZACIÓN: Mis propias citas

Un nuevo aforismo propio hace su aparición en este viejo artículo, que, sin embargo, está experimentando su mayor periodo de gloria, además de continuas ampliaciones, en estos nuevos tiempos de consagración del blog a la creación propia… ¡y que duren!.

Como novedad, decir que me he salido de la convención habitual, llevada a cabo hasta ahora, «frase + explicación», para introducir las variaciones, que cambian parcialmente la frase o su significado, aunque se mantienen en el mismo concepto (y por eso no son aforismos diferentes).

En fin, ¿será sabia, o siquiera ingeniosa, la nueva incorporación a esta lista de citas propias? (que constituyen auténticas reflexiones vitales: aunque brevísimas en la forma, inmensas en el contenido) solo hay una forma de averiguarlo, y es pulsando aquí.

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ACTUALIZACIÓN: Varias

Hoy celebramos el aniversario de la Real Proclamación de nuestro bienamado Rey, Su Majestad, don Felipe VI... por lo que recupero (lo que es cada vez más urgente y necesario) aquel grito de la Guerra de la Independencia Española: ¡Viva el rey, y muerte a los traidores!.

En cualquier caso, con motivo de tan importante festividad, Universo de A ha decidido hacer varias actualizaciones, redundando siempre en la mejora del blog en general, del mismo modo que una Monarquía hace con su Reino. Algunas de ellas, además, tienen que ver, más o menos directamente, con el tema del día.

En definiva, estos son los artículos que se han actualizado:

Microrrelatos de Universo de A

¡Vuelve este artículo con múltiples incorporaciones de narraciones de este formato!… y además, revisado, reformado, ordenado, y, en general, mejorado (¡incluso el título!).

A pesar de que la brevedad no suela ser una de mis virtudes a la hora de escribir (y me atrevería a decir que tampoco en la vida en general), me quise poner un reto artístico; y, para variar, que mi microficción fuera extremada, realmente concisa… está claro que este estilo no lo inventé yo (pues hay múltiples e interesantes ejemplos de ello, uno de los cuales ha inspirado uno de los escritos que muestro), pero, como ya digo, quería ponerme a prueba, ¡y creo que he conseguido resultados sumamente interesantes!.

De ahí las siguientes micronarraciones que os presento, en donde la hiperbrevedad; contar, evocar, mucho con muy poco, son sus características principales; además de la ambigüedad y múltiple interpretación que puede dárseles a estos textos, lo que contribuye a que tengan muchas lecturas diferentes y posibles… ¡digamos que, hasta cierto punto, hay casi un microrrelato para cada lector que se atreva con ellos!.

Por otro lado, algunos de estos escritos son indudablemente apropiados para el día de hoy.

¡Así que no dudéis en hacer click aquí para empezar a descubrirlos y leerlos!.

Santa Juana de Arco

Este artículo, fue redactado hace más de una década; pero, como mucho de lo escrito en este blog, aún sigue vigente, es intemporal y atemporal. La prueba son las diversas interacciones que ha habido con él, por lo que se pueden cotejar fechas, lo que resulta de lo más interesante, para comprobar hasta que punto no ha decaído su atractivo.

Sin embargo, debo reconocer que hasta a mí me sorprendió cuando, a lo largo de los últimos tiempos, se ha convertido en uno de los artículos más visitados, y ha estado más de una vez entre los cinco con más circulación, con toda seguridad, este ha sido su año, pues nunca antes había cosechado tanto éxito.

Su ascenso fue curiosamente progresivo, y sin duda, explotó en los días alrededor de la onomástica de la santa, cuando se convirtió, varios días, en el artículo más visitado del blog, el número uno.

Y cuando esta circunstancia se da, con cualquiera de los escritos aquí publicados, como ha sido tradición desde siempre, llega la hora de revisarlo, de ver cómo está, si se puede perfeccionar, con el objetivo de aumentar, afianzar su éxito, y mejorar la lectura, además del disfrute de los visitantes a Universo de A.

Eso es lo que se ha buscado hacer con un completo remozado del artículo dedicado a Santa Juana de Arco de la sección de Grandes Personajes, que yo creo, ha mejorado mucho.

Para colmo, hago público esto precisamente hoy, día del aniversario del Reinado del descendiente de aquel Monarca a quien la santa, por orden divina, devolvió la Corona y puso sobre su legítimo trono; así que, ¿acaso se puede difundir esta actualización en día más propio que este?.

Embrujadas

Desgraciadamente, de momento, no habrá una revisión y actualización total de esta crítica a la serie televisiva completa, aunque admito que le hace mucha falta….

No obstante, dados los recientes acontecimientos, en los cuales Alyssa Milano (cuyo personaje era Phoebe) reconocía publicamente su culpabilidad y responsabilidad, en lo que respecta a la salida de Shannen Doherty (Prue) de la teleserie (y otros conflictos habidos en el set de rodaje, entre ellos con la intérprete de Paige, Rose McGowan); parecía imprescindible poner al día, al menos, el apartado concreto del artículo «¿Porque Shannen Doherty-Prue se fue de la serie?», relatando y explicando el fin del conflicto después de tantos años.

Esta actualización, aunque sea indirectamente, también está relacionada con el día de hoy, pues supone el triunfo final del bien (es decir, los valores monárquicos) sobre el mal (el modo de pensar, además de actuar, antimonárquico y/o republicano).

¡En definitiva, que no hay mejor día para publicar estas actualizaciones, y es mi regalo para festejar el gran y monárquico día de hoy!.

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ACTUALIZACIÓN: Mis propias citas

¡Nuevos aforismos propios (con sus correspondientes reflexiones) llegan para renovar este artículo!; que, además se reordena para que lo más reciente esté siempre al principio como en otras muchas publicaciones de este blog.

¿Encontraréis un nuevo modo de ver y afrontar la vida a través de estas breves sentencias de mi invención?, ¿un consuelo, un lema vital…?; sólo hay un modo de saberlo: ¡haced ya click aquí y descubridlo por vosotros mismos!.

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Fábula: El asno y los suyos

¡He vuelto al género fabulístico!.

En esta ocasión, lo hago con un relato que está más cerca del arquetipo original, y de hecho, coge tantos de sus estereotipos, que si no fuera por su longitud, complejidad y mi particular estilo; tal vez podría hacerse pasar por una de las fábulas clásicas, o al menos en lo que a características se refiere; ¡y no, no exagero!; de hecho, es suficiente con decir que, aunque previamente a su redacción, muy intencionadamente había escogido cuales iban a ser mis protagonistas (para que se asimilasen lo más posible al tópico), mientras escribía, me dio por investigar, ¡y cuál fue mi sorpresa cuando redescubrí que Esopo había escrito, al menos, dos fábulas con exactamente los tres mismos animales como protagonistas! (aunque, para mi alivio, con mensajes e historias diferentes)… sin duda eso significaba que iba por el buen camino.

Así pues, siguiendo las ideas que ya había marcado anteriormente para el resurgimiento de este género en Universo de A; mantengo la fábula en prosa y la moraleja en verso; también una notoria ambigüedad, ambivalencia, y multiplicidad de posibles interpretaciones; y, por supuesto, múltiples homenajes al tipo literario original.

¡Y por cierto, con esta publicación ya se cumple un año desde que la sección Grandes Relatos tomó definitivamente el control del blog!, ¡larga vida a esto!.

Dicho todo lo anterior, sólo me queda invitaros a descubrir….

Donkey in Clovelly, North Devon, England.jpg

El asno y los suyos

En otros tiempos, hubo un asno al que sus circunstancias existenciales le condujeron a llevar una vida de carnívoro.

Por ello, habiendo crecido y sido educado en eso, no resultaba nada extraño que sus mejores amigos fuesen igualmente zoófagos: un león y una zorra.

A los tres los unía, especialmente, una afición en común: aquello que, lógicamente, más gustaba y deleitaba en este mundo a sus instintos primarios: la caza.

Y es que, si por separado ya eran buenos en ello, juntos se convertían en el terror de aquellos bellos parajes, de los cuales bien podrían eliminar toda vida si sus estómagos diese tanto de sí….

Aunque cierto es que, en alguna que otra ocasión, la vanidad y osadía de aquel trío (que sólo por la falta de oposición directa y manifiesta, ya se creían dueños de aquellas tierras) no había estado lejos de poner, por vulgar fanfarronería y simplona jactancia, en peligro la cadena alimentaria de aquellos lugares… no obstante, si bien no eran tan estúpidos como para llegar hasta ese extremo; sí disfrutaban, de vez en cuando, haciendo gestos de exhibición de su supremacía, que dejasen esta cuestión clara a todos los que allí habitaban, y que no lo olvidasen… hablando claro: el mensaje no era que llevasen a cabo una masacre porque lo necesitasen (es decir, satisfacer su obligación biológica de alimentarse), sino, simplemente, porque podían; no siendo el amontonamiento del exceso de lo cazado el verdadero espectáculo, sino la podredumbre posterior, su desaprovechamiento gratuito (a lo que hay que sumar, que si a uno o varios carroñeros despistados -que claramente no eran de la zona, pues los que sí lo eran, sabían que no había ni que pasar cerca de semejante hecatombe, que no era sino un altar al envanecimiento del triunvirato-, se les ocurría siquiera acercarse… en poco tiempo serían incorporados a la pila de cadáveres).

Era, además, la práctica anteriormente descrita, una coerción también dirigida a múltiples sentidos; pues, por ejemplo, aunque se pudiese evitar la visión del tremebundo holocausto; el olor de los cadáveres en descomposición acababa expandiéndose por aquel paraje; y aunque se pudiese obviar eso, sería casi imposible no encontrar, en todo aquel paisaje natural, a alguien que no comentara el último acto barbárico del trío, y que incluso lo exagerara (quizás, tal vez, dándoselas de superviviente)… etc.

Sin embargo, la armonía de la terna no era tan perfecta como pudiera parecer; pues desde hacía un tiempo, el asno había descubierto que disfrutaba devorando vegetales, y lo que es más, que en realidad la carne no le gustaba mucho realmente; era algo que había comido, porque era lo que conocía y lo que le habían dicho que debía tomar… pero una de las cosas más importantes que se deben aprender y entender en la vida, es que no necesariamente aquello que nos dicen que debemos ser y/o hacer es realmente lo que más se ajusta a nosotros, nos conviene, va a motivar, o más gozo nos va a dar… y el asno estaba empezando a aprender esa importante lección.

Pero no cabe esperar que el autodescubrimiento (aún menos cuando ya se tiene una vida formada o asentada; y ya no digamos cuando se está en lo alto de la cadena alimenticia), con la consiguiente e inevitable posterior autoaceptación (sea esta realizada en mejor o peor modo), sea un proceso fácil… y efectivamente, para el asno tampoco lo fue.

Bien es cierto que en el fondo de su ser, siempre se había preguntado porque no recurrían a un festín que estaba tan extremadamente a mano, ahí, parado, tentador, como esperando a ser devorado, cuya apetecible fragancia a veces transportaba el viento para culminar la provocación; en vez de tenerse que esforzar y agotar tanto persiguiendo presas, con resultados variables e inciertos. Cierto es que no se atrevía a exteriorizar esos pensamientos, e incluso los reprimía para sí mismo, pues comer plantas era cosa de herbívoros, y esa era, a todas luces, una raza inferior, la prueba clara de ello era que no eran capaces de cazar, sino débiles abúlicos que tenían que depender de lo que les daba la naturaleza, en vez de, simplemente, salir a buscarlo… eso cuando no acababan sirviendo de alimento a otros.

Sin embargo, sucedió que un día, estando el asno especialmente hambriento, la brisa le trajo unos aromas particularmente deliciosos, y cuando el viento posó sobre su hocico los rastros de unas briznas del jugoso manjar, el cuadrúpedo abandonó todo reparo, y se entregó al deleite con la recién descubierta exquisitez….

Y aunque le preocupó la fruición que había sentido, rápidamente la acalló recordando que, ¿acaso no se veían en ocasiones los carnivoros obligados a tomar materia vegetal? por malestar digestivo, provocarse el vómito, incorporar fibra o nutrientes en su dieta, evitar una obstrucción intestinal… la realidad es que los depredadores también necesitaban comer plantas….

Pero la cosa, inevitablemente, fue a más, y finalmente, le quedó claro que no comía hierba por razones medicinales; así que empezó, en secreto y discretamente, una dieta omnívora. Sería difícil decir si fingía para sí mismo o para los demás, pero lo que sí está claro es que lo hacía para encajar, para que su grupo, su gente, quienes había conocido desde siempre, no lo mirasen mal; pues conocía sus prejuicios respecto a la alimentación vegetal.

Esta situación se prolongó un tiempo, hasta que un día, simplemente, se hartó de disimular, de negarse a sí mismo y su naturaleza; además, ¿por qué tenía que hacerlo? ¡no le gustaba la carne sino las plantas! no era nada malo; y como, de hecho, no hay nada más natural que compartir el haber realizado un descubrimiento maravilloso con quienes se tiene afecto, se decidió a confesarse con sus dos mejores amigos, el león y la zorra.

Al principio, sus dos íntimos compañeros de correrías creyeron que estaba bromeando, y se echaron a reír, ¡lo que les contaba sonaba tan ridículo!; pero a medida que veían que insistía o que daba un argumentario muy elaborado y meditado, la cosa comenzó a ponerse seria:

-Y analizándolo bien -prosiguió el asno con su discurso- ¿qué necesidad hay de matar a un animal como nosotros?, con vida, emociones, piel, piernas… como las nuestras, ¿no estamos acaso hermanados con ellos?.

-¿Y acaso las plantas no tienen también vida? -argumentó astutamente la zorra-, ¿y qué sabes tú de sus emociones?, que no las veas no significa que no existan, de hecho, puede que sean más profundas precisamente porque no las muestran, especialmente al estar más imbricadas con la tierra, ¿y no son sus raíces como piernas y su corteza como piel?, ¿crees acaso que les gusta morir?, ¿que no sufren su destrucción?, mira ese árbol de allí: mis ancestros ya lo conocieron, y también lo harán mis descendientes, así pues, ¿por qué su vida es menos respetable que la de cualquier animal, cuando estas son infinitamente más cortas en proporción?.

-Y si eso es así, y lo es -tomó la palabra, grave y digno, el león-, ¿no es también cierto que si no fuese por los nuestros, los carnívoros; los herbívoros, muchos de ellos bastante más voraces que nosotros, bien podrían acabar con quienes nos dan vida a todos con el aire que respiramos?, ¿no nos ofrece también la vegetación la sepultura con la que además la alimentamos?; y siendo así, la barbarie de comérsela, ¿no es casi como devorar a uno de nosotros?; en cambio, ¿qué nos es lo cazado? nada, no tienen ni nuestros usos ni nuestras costumbres; y, aparentemente, su único propósito es estar ahí para servirnos de alimento. A ello nos lleva también nuestro instinto, posiblemente porque esa es la naturaleza de nuestra anatomía, lo que exige y acepta nuestro organismo.

Sin embargo, el empeño y la insistencia del asno por pasarse a una dieta herbívora continuó; y lo único que consiguieron fue estar de acuerdo en el desacuerdo, pues ninguna de las partes era capaz de aceptar cómo era la otra o su estilo de vida… de modo que, tras un monumental enfado, de esos que suelen destruir relaciones para siempre, el anteriormente temido trío se disolvió.

Ante semejante situación (y tras mucho dudar, debido a los prejuicios que sentía hacia ellos, y que le venían de las compañías que había frecuentado hasta el momento) el jumento decidió probar a integrarse con herbívoros (sentía que seguía necesitando formar parte de un grupo, se ponía la excusa de la supervivencia, pero obviamente, se trataba de algo más que de ese nimio pretexto…), especialmente con aquellos que consideraba más de su especie, e iniciar una nueva vida con ellos… pero tal opción, en no demasiado tiempo, se acabó demostrando poco o nada viable; así, aunque los hubo que nunca le creyeron (¿qué les garantizaba que todo aquello no era una de las perversas trampas de la terrible terna, con el objetivo de superarse a sí misma en la próxima, y más atroz que nunca, matanza?, y aunque fuese verdad, ¿acaso, del mismo modo que habían cambiado los gustos del asno de un día para otro, no podían volver a hacerlo nuevamente con la misma facilidad?); sería injusto no señalar, que al principio pudo obtener la confianza y complicidad de algunos (especialmente de aquellos que le habían visto degustando vegetación); y quizás hubiera podido formar parte del colectivo… pero al final, su desdén y displicencia acabaron por ponerle en contra de todos y viceversa.

La realidad es que el asno sentía un profundo, y apenas disimulado, desprecio hacia ellos (en eso se había formado, no te vas a comer a quien admiras o consideras un igual); aunque al principio intentó adaptarse al estilo de vida de su nueva comunidad, lo cierto es que no soportaba su victimismo, debilidad, sentido de la indefensión, el carácter pusilánime, endeble, pasivo, indolente, cuando no directamente apocado y cobarde… percibir todo esto, no hacía sino que sintiese que se confirmaba aquello que siempre había oído y pensado sobre ellos, es decir, que los herbívoros eran, y merecían, ser presas, seres menores, sujetos a la voluntad de los cazadores… además, para alguien que antes había sido depredador, era especialmente difícil asumir esa nueva condición de objeto de caza, es más, le resultaba imposible la sola idea de caer tan bajo, y de hecho, se negaba en rotundo a semejante indignidad.

Sería difícil decir cuál era el problema del asno: si que realmente, en el fondo de su ser, no se aceptaba a sí mismo con todas sus consecuencias; que los demás no le aceptaban a él y su modo de ver el mundo… o quizás era una pescadilla que se mordía la cola. En cualquier caso, no tardó en darse cuenta de que los gustos en común pueden ayudar a iniciar una relación, pero no a mantenerla, para eso se necesitan valores y caracteres paralelos… es decir: que le gustara comer vegetación no lo convertía a él en parte del grupo de los que también lo hacían, ni a ellos en sus iguales; algo que terminó quedando claro para todos.

Llegados a ese punto, el borrico difícilmente podía barajar más de estas elecciones vitales: adaptarse incondicionalmente a la nueva colectividad y no ser juzgado por aquello con lo que se alimentaba, aunque teniendo que asumir unos valores, un sentido de la inferioridad, además de un estilo de vida que le repugnaban y despreciaba; o retornar al antiguo clan, volver a estar en lo más alto, ser temido y respetado, pero teniendo que abandonar, dejar de lado lo que realmente le gustaba… ambas opciones implicaban renunciar (o al menos a una parte) a sí mismo.

Por supuesto, había una tercera posibilidad, la más difícil, pero también la más valiente e inteligente: continuar solo y libre por su cuenta; asumiendo y aceptando quien era con entera naturalidad, y lo mismo respecto a los demás; siendo él mismo, sin plegarse a lo que otros dijeran que tenía que ser… ¿y si en ese camino acababa encontrando a otros seres afines? (ya fueran carnívoros, herbívoros, omnívoros… porque que no se hayan conocido aún, no significa que no existan, cada sujeto puede tardar su tiempo en encontrar su propio grupo con el que sentirse cómodo), pues genial, bienvenidos sean; ¿y si no?, pues no pasa nada, no es imprescindible… y es que, a la hora de la verdad, cada quien tiene su propio camino marcado en la vida, que hay que hacer solo; pues es muy iluso creer que no es así, o que los demás son la fuente o solución a nuestros problemas; ya que estos últimos, a menudo, están dentro de nosotros, así que somos también nosotros quienes tenemos que resolverlos; pues ya dice el proverbio que la caridad bien entendida empieza por uno mismo; por lo que, sólo tras aceptar a quien uno es, se puede tener en consideración a los demás.

Lamentablemente, el burro apenas valoró esta última alternativa, necesitaba a otros para reforzarse, saber quién era, un sentido de la pertenencia… aunque fuera a su propia costa.

Al final, se empeñó en volver con aquellos que había dejado inicialmente, y que no le iban a aceptar; básicamente porque lo cierto es que él, no sin falta de cierto cinismo, pretendía algo incompatible, imposible: seguir estando lo alto de la cadena trófica, pero sin hacer nada de lo que implicaba, beneficiarse de los derechos pero no cumplir con los deberes, es decir, tener privilegios.

Además, desde la perspectiva de los carnívoros, aquello ya era demasiado: el asno no sólo cargaba con la vergüenza de haber sido parte de los inferiores herbívoros (aunque él se negara a admitir que eso era así), sino que, para colmo, consideraban, ello no le había aportado nada de la conocida virtud de la humildad de ese grupo, ¡ni siquiera mostraba la más mínima contrición o propósito de enmienda!, a decir verdad, muy por el contrario, sentían que sólo se había engalanado de una superioridad moral insoportable, y su desfachatez, mediante actos, palabras… etc, en continuar con un tipo de vida que no aprobaban, resultaba intolerable.

Un día, de nuevo en compañía de sus antiguos camaradas, el león y la zorra; estando además la naturaleza en pleno éxtasis de irresistible, sabrosa floración; el borrico se empecinó especialmente en continuar con la alimentación vegetal, además de en convencer a sus compañeros de las virtudes y cualidades de esto; a lo que ellos reaccionaron diciendo:

-Pues bien, ya que tanto te gusta ser herbívoro, justo es que te tratemos como a uno de ellos; y así, podrás abonar las plantas que tanto amas.

Y en cuanto esto fue dicho, saltaron sobre el asno y lo devoraron.

Moraleja

Esto te va a interesar,

No lo vayas a olvidar:

no hay mejor,

no hay peor;

por ello lo que hay en ti debes descubrir,

para a algún sitio en la vida conseguir ir;

mas con quien no lo vaya a aceptar,

no se hay que esforzar,

no se hay que molestar,

con tal es siempre mejor dejar estar.

EL ASNO, EL ZORRO Y EL LEÓN

Toda la ficción propia (relatos cortos, novelas por entregas, microrrelatos…) publicada en Universo de A está reunida aquí, en el Índice-Guía de Grandes Relatos.

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ACTUALIZACIÓN: Mis propias citas

ACTUALIZACIÓN: Mis propias citas

¿Qué mejor manera de continuar las publicaciones este año, que con unas cuantas perlas de sabiduría (o eso espero), en forma de aforismos, y así actualizar un artículo que llevaba tanto tiempo sin renovación alguna? sin duda es de lo más personal y novedoso que puedo ofrecer. Y sin embargo, a su vez está conectado con lo anterior, de modo que se produce una progresión, una evolución… quizás la perfecta metáfora de lo que Universo de A intenta hacer en todo momento.

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ACTUALIZACIÓN: Poemario de Universo de A

ACTUALIZACIÓN: Poemario de Universo de A

¡Vuelve la poesía a Universo de A, no estaba seguro de sí lo haría, pero es un hecho: ha vuelto con este nuevo poema titulado «Terceros encadenados»!.

Como adelanto os diré que esta nueva creación poética es un homenaje a la realidad de los personajes históricos (más concretamente a los artistas de cualquier disciplina, pero no sólo, bien es aplicable a otros gremios), y reflexiona sobre el cómo estos no son conscientes de la impalpable gloria y el reconocimiento que les podrían esperar posteriormente, acuciados como están por las más tangibles penurias de su presente; pero sobre todo, medita sobre las dudas y temores, no tanto sobre el tópico de si su obra sobrevivirá, sino que ahonda en la inseguridad de si, siquiera, esta valdrá algo; pues al fin y al cabo, estos personajes, si bien hoy son grandes e inmortales monumentos petreos (en sentido literal y figurado), en su momento fueron personas vulnerables y mortales. Se intenta así, con estos versos, ir más allá del hieratismo de lo histórico, de lo épico, y penetrar en lo humano.

En fin: ¡el poema, y más detalles sobre ello, en este y los otros enlaces al poemario de Universo de A!.

¡Así pues, a disfrutar de otra creación para esta sección de Grandes Relatos!.

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ACTUALIZACIÓN Llegan los microrrelatos a Universo de A

ACTUALIZACIÓN: Llegan los microrrelatos a Universo de A

No sé por qué, pero siempre he tenido reparos en programar algo para este día y esta hora (quizás porque soy consciente de que todos estamos a otras cosas)… ¡pero me hacía ilusión hacerlo alguna vez, y así lo he hecho!.

En todo caso, la publicación no podría ser más apropiada para el día de hoy, porque mi nueva narración breve se desarrolla precisamente en Nochevieja… ¡así que tomáoslo como mi regalo para estrenar el Año Nuevo!.

De ese modo, en este microrrelato, Titulado «El fin del mundo», se reflexiona sobre el tiempo, el cosmos, la concepción humana acerca de todo esto… y un largo etc. Con una datación temporal ambigua, bien podría desarrollarse en cualquiera de esas fechas, que siempre han existido, y continuarán haciéndolo, en las que se dijo que era el fin del mundo.

En definitiva, ¡que acabo y estreno el año con mi tipo de publicación predilecta: una nueva creación de ficción de mi propia pluma!.

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Quinceavo natalicio de Universo de A

¡15!

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Pues sí, esto de andar publicando números desde hace quince días tenía sentido… ¡era una cuenta atrás progresiva!, como de costumbre, siempre me invento algo original para esta celebración.

Los españoles cantamos mal el 'Cumpleaños feliz' | Verne EL PAÍS
Las mejores webs con vídeos para felicitar el cumpleaños por WhatsApp |  Tecnología - ComputerHoy.com

Y no podía ser de otra manera, a pesar de lo que dije en el 13º cumpleaños, lo cierto es que no se podía dejar escapar este festejo sin más, al fin y al cabo, ¡ya sólo quedan cinco años para llegar a los 20! (lo cual es maravilloso y temible a la vez: siempre pensé que este blog se acabaría a los cinco, diez o veinte años… ¡pero parece que hemos superado las dos primeras fechas con éxito!); de hecho quizás por eso el quince sea un número tan celebrado, como antesala a ese momento tan grande.

En todo caso, yo he tenido claro desde hace tiempo que debía convertir este aniversario en una gran celebración, obviamente, con lo que ya se ha visto, pero no solo, pues aunque sabéis que he tenido como norma publicar una nueva creación literaria cada mes desde hace una temporada, en esta ocasión, excepcionalmente no se hará, para que todo lo relativo a este aniversario permanezca durante más de treinta días enteros visible, en portada y primera plana… ¡no es para menos teniendo en cuenta la cifra! (que en el ámbito virtual siempre hay que considerar mucho más grande y meritoria, teniendo en cuenta lo efímero del mundo digital). Así pues, la próxima publicación, espero y deseo, aparecerá en enero.

Miramar celebra 15 años 'de amor'… ¡con increíbles regalos! - C.C. Miramar

Pero dejando de lado el futuro, el pasado, y centrándose en el presente (que siempre es lo mejor que se puede hacer), con esta edad… ¡este blog entra de pleno en la edad del pavo!: se vuelve rebelde, inconformista, cuestiona todo lo que se da por sentado… ¡uy, espera!, ¿pero eso no lo ha hecho siempre?… parece que Universo de A siempre será Universo de A, para bien o para mal, le pese a quien le pese, guste o disguste… etc.

hampton sc: 15 años tiene mi amor

Y es que, tirando de mis habituales referencias culturales para conmemorar esta fecha, sin duda, el quince es uno de los años más simbólicos de la adolescencia, no en vano, ya cantaba El dúo dinámico, «Quince años tiene mi amor».

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En cualquier caso, tras el cambio que ha experimentado el blog en los últimos meses, con la definitiva primacía de la sección Grandes Relatos (que se llevaba tantos años buscando y queriendo), debo reconocer que ello ha resultado tan agotador como satisfactorio, me siento permanentemente como una parturienta: agotado, pero feliz de dar a luz.

En efecto, creo sinceramente que esta reorientación ha revitalizado al blog, y en ciertos aspectos lo ha beneficiado (en otros no tanto, pero no hay nada perfecto), por lo que estoy dispuesto a mantenerlo y a seguir por ese camino que, además, disfruto mucho… pero, por otro lado, ¿no es precisamente eso lo que hago siempre y con toda probabilidad una de las principales razones por las que este blog ha llegado a los quince años? seguramente sí.

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Por otro lado, al ser mi desposorio místico-virtual decimoquinto, resulta que son nuestras…

Los Desposorios Místicos de Santa Catalina de Alejandría | Pregunta Santoral
Desposorios místicos de santa Rosa de Lima - Nicolás Correa — Google Arts &  Culture

¡Bodas de cristal! (por cierto, ¿no desanima un tanto, que a medida que pasan los años, los materiales alegóricos de la celebración se vuelvan más y más frágiles? no parece un simbolismo muy positivo… ¿no sería lo lógico que cada vez se volvieran más fuertes, como una especie de metáfora del fortalecimiento de la relación?… o quizás tenga todo más sentido de lo que he pensado en un principio… -al menos en las relaciones humanas-); sobra decir, la cualidad de lujo y de clase que siempre ha tenido este material a pesar de su fragilidad.

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En definitiva, que ya sólo me queda decir:

Lalus fecit - partituras coro y letras: Quince años tiene mi amor
Póster «Arte de feliz cumpleaños, 15ª fiesta de chicas 15 años de edad,  día» de melsens | Redbubble
15 Años – Balloon City
Felices 15 - Home | Facebook

¡Feliz decimoquinto aniversario Universo de A!

¡Ahora no te pares y a por más!

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