Crítica exprés: XXIII festival Los grandes del Gospel (2017)

XXIII FESTIVAL LOS GRANDES DEL GOSPEL MADRID 2017

Y nuevamente, vuelve uno de los mejores festivales y grandes momentos por excelencia que tenemos en el Teatro Fernán Gómez (podemos recordar gloriosas ediciones anteriores como esta o esta). Como siempre, muy sabia y hábilmente traído a cuento cuando ya nos estamos adentrando en la navidad (¡y además, este año publico esta crítica sin retraso y perfectamente a tiempo para su máximo aprovechamiento!).

 

-XXIII festival Los grandes del Gospel (2017):

Vale, antes de empezar a hablar y concretar los distintos grupos que han venido este año, haré unos comentarios genéricos, como que, nuevamente, vuelvo a considerar que el sonido no está a la altura y que debería ser mejor modulado, o está demasiado alto o se distorsiona… y verdaderamente se puede arruinar un concierto debido a ello.

Tampoco quiero dejar de destacar que, determinados días, actúan a modo de teloneros el Coro universitario de la universidad Complutense… un extra que se debe tener en cuenta y condicionar el día para acudir la función, pues son buenos… ¡y es obtener más por la misma entrada!.

Además, como viene siendo buena costumbre, se han organizado una serie de actividades paralelas… que, como siempre, deberían estar mejor organizadas (ejemplo: no es lógico que en un encuentro con los artistas estos apenas hablen y el turno de preguntas dure apenas unos minutos, de modo que la actividad finaliza en menos de un cuarto de hora… absurdo e ilógico, para hacerlo así, casi es mejor no hacerlo).

En fin, a medida que vaya acudiendo a más conciertos de este festival, como siempre, iré incorporando mis nuevas impresiones en este mismo artículo.

Dicho esto, paso a hablar de los distintos grupos, algunos actúan más de un día, (¡así que prestad atención a mis críticas por si os merece la pena ir!), y otros… ¡bueno, tendréis que esperar a otro año!:

 

-SPIRIT OF NEW ORLEANS GOSPEL PROJECT: a lo mejor es que ese día estaba especialmente cansado, pero no me convencieron, me dejaron sumamente frío… sí, oía Gospel, percibía la naturaleza alegre de la música… pero no me emocionaba. Me dio la impresión de ver algo que ya había visto muchas veces, no me llamaron la atención, su calidad no me destacó especialmente.

 

-NEW WORLD VOCAL ENSEMBLE: con un estilo y un tono que le da un cierto lirismo a su góspel, sorprenden por su originalidad y sus grandes voces que no dudan en hacer notar; en definitiva, marcan una interesante diferencia.

 

-HARLEM GOSPEL CHOIR: con un estilo muy rítmico, muy movido, y una cuidada puesta en escena (especialmente el diseño de iluminación); este ha sido el mejor de los grupos de este año (de los que he visto). Poseen además una gran alegría y vivacidad, cosa muy importante para el género de música protagonista del festival. Además, también cuentan con algunas impresionantes voces solistas en su coro.

Aunque, ¡cuidado asistentes!, les gusta hacer participar al público.

 

-THE SOUTH CAROLINA GOSPEL CHORALE: seguramente este año no iré por diversas circunstancias… no obstante, la excelente crítica que les di el año pasado habla sobradamente de su calidad.

Publicado en Teatro | Deja un comentario

La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2017-2018 en Madrid

Resultado de imagen de arte

El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2017-2018 en Madrid.

-Temporada televisiva de otoño-invierno de 2017-2018.

-Los eventos de otoño-invierno de 2017-2018  en Madrid.

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Aclarar que, en este artículo en concreto, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

………………………………………………………….

 

Madrid nunca defrauda en su intensa vida cultural, en la que calidad y cantidad entonan un dueto celestial… y aunque este año empiece tarde con ello… ¡pienso tratar de recuperar el tiempo perdido!, de momento, me pongo con con:

 

Museo del Prado

-FORTUNY: interesante y completa monográfica dedicada a Mariano Fortuny que nos ilustrará mucho y muy bien sobre el artista.

Muy bien comisariada, gracias a un eficaz (aunque no extraordinario ni espectacular) montaje y una estupenda selección de obras.

En cuanto a los textos y su hoja de sala cumplen fenomenalmente su función informativa.

Si además unimos a ello el interés y la belleza de la obra de todo lo expuesto y del artista, no hay duda de que el Prado ha acertado de pleno con su comienzo de temporada. Es por tanto, una exposición muy altamente recomendable.

-EL ESPÍRITU DE LA PINTURA, CAI GUO-QUIANG: próximamente.

-LA DONACIÓN ÓSCAR ALZAGA: próximamente.

 

Palacio Real

En Patrimonio Nacional, viven en otro mundo, ajenos a la crisis económica y a las problemáticas sociales, por lo que deciden que la ciudadanía, incluso los más desfavorecidos, deben pagar sus extralimitaciones y agujeros negros financieros que más de una vez la prensa ha recalcado y que a propios y ajenos han escandalizado.

Así, aunque han reabierto las cocinas, casi nadie se libra de pagar… lo cual no deja de hacer que te preguntes si eso que dice la Constitución de que la cultura y el patrimonio deben ser accesibles a todos lo pusieron porque queda bonito o simplemente se olvidaron de añadir “siempre previo pago”.

En realidad esta nueva regulación de intentar cobrar a todo el mundo a toda costa (bueno, vale, a algunos colectivos les hacen un descuento de uno o dos euros… ¡buah, qué gran esfuerzo!), se ha extendido, cual enfermedad venérea también a las exposiciones.

Aunque bueno, eso contando con que consigas entrar en el Palacio Real, dónde las colas comienzan a dar la vuelta a la catedral, ¿por qué hay mucha gente?, ¡qué va!, por la incompetencia de los taquilleros que tanto les da si se pasan cinco minutos o media hora con una persona, y desarrollan su labor con una parsimonia que parece que hemos recuperado la severa etiqueta española… aunque es lógico que lo hagan de esa manera, puesto que está claro que mantienen una ferocísima competencia con los guardias de seguridad por ver quién es capaz de gestionar peor el acceso al monumento, y formar más embotellamientos absurdos y sin sentido a la entrada. 

Grandísima vergüenza la que produce esta institución, a la que siempre, por unas o por otras, acabo sacando en letras rojas en estos artículos recopilatorios.

-CARLOS III, MAJESTAD Y ORNATO: en el colmo de la imaginación y de la novedad, Patrimonio Nacional vuelve a reponer la misma exposición (si es que la había sacado alguna vez) de la temporada pasada. Con algún cambio en una o dos salas, el resto es exactamente igual, y por tanto, si no la habéis visto hace un año, bien podéis leer la crítica que publiqué entonces (en uno de estos artículos) para saber si os merece la pena hacerlo ahora, pues, como ya digo, los cambios y novedades introducidas son tan mínimas, que nada nuevo se puede decir, a los que ya la hayáis visto, sobra decir que no os merece la pena volver y pagar el dineral que pretenden que aflojéis. Bien comenzamos y buenos estamos.

 

Publicado en Turismo | Deja un comentario

La temporada de televisión de otoño-invierno de 2017-2018

El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2017-2018 en Madrid.

-Temporada televisiva de otoño-invierno de 2017-2018.

-Los eventos de otoño-invierno de 2017-2018  en Madrid.

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Televisión), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

………………………………………………….

 

Últimamente no he estado muy televisivo, pero ya retornaré a ello, ya:

 

Retornos: 

TELECINCO

-La que se avecina (10ª temporada): ejemplo extraordinario de supervivencia televisiva, y capacidad de sorprender, esta serie difícilmente deja indiferente.

Así, aunque sus temáticas están plagadas de las opiniones personales del guionista que a veces llegan a resultar casi ofensivas debido a lo obvio y básico de estas; se complementan de repente con una magnífica gestión de todos los personajes, y así, todos aquellos que estaban perdidos, no funcionaban o parecía que sobraban (Vicente, Bruno, Alba, las Morcillo, doña Fina…), de repente han sido realzados esta temporada hasta conseguir, no sólo el cariño del espectador, sino resultar imprescindibles y muy interesantes para el desarrollo de las tramas, logrando así su consolidación.

¿Cómo explicarlo?, difícil, “La que se avecina” es la excepción que confirma la regla de lo que funciona en televisión, en guión… etc. Y lo simpático de todo esto, es que sigue resultando divertida, engancha, no cansa, y quieres seguir viéndola, pese a todos sus absurdos y a lo forzado que llega a resultar todo en tantas ocasiones. Cuela, funciona, divierte, es inexplicable pero es así.

 

Publicado en Televisión (tv) | Deja un comentario

La temporada de eventos de otoño-invierno de 2017-2018 en Madrid

El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2017-2018 en Madrid.

-Temporada televisiva de otoño-invierno de 2017-2018.

-Los eventos de otoño-invierno de 2017-2018  en Madrid.

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Aclarar que, en este artículo en concreto, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor ya lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

………………………………………………………….

 

No he estado yo mucho en eventos últimamente… ¡pero quizás sea el momento de recuperar el tiempo perdido!

 

IV centenario de la Plaza Mayor

Y ya está esta celebración dando sus últimos coletazos… aunque por una serie de circunstancias yo apenas haya podido participar, ha habido algunas cosas sumamente notables.

En cualquier caso, aún quedan en programación las conferencias ofrecidas por el Instituto de estudios madrileños, en las que trata este gran monumento desde las perspectivas más variadas, y las cuales, si no os llaman la atención por la temática, tal vez sí os interesen por el lugar donde se celebran: el Salón Real de la Casa de la panadería; sí señores, este lugar habitualmente inaccesible (aunque muy usado para bodas de postín), abre sus puertas para descubrirnos que hay detrás de la ventana principal dónde cuelgan las banderas de tan reseñable edificio. Aunque no debéis esperar nada grandilocuente ni inmenso, sí se conservan algunas salas con frescos en el techo y unos cuantos tapices bellos e interesantes, además de la azulejería; en cualquier caso, el sólo espacio ya es interesante por haber sido uno de los grandes escenarios de la monarquía hispánica, especialmente en el periodo de los Austrias. Yo, no perdería la oportunidad de hacer una visita a tan reseñable lugar.

 

Publicado en Turismo | Deja un comentario

Crítica exprés: La dama duende

Resultado de imagen de cntc la dama duende

¡Pero qué ego tiene que tener Helena Pimenta!, ya no hablo de cosas más o menos superficiales como que su nombre aparezca hasta cuatro veces en el programa de mano, sino del hecho de que las obras dirigidas por ella ocupen hasta seis meses de la temporada de la Compañía nacional de teatro clásico; teniendo en cuenta que una temporada teatral no dura un año (es decir, doce meses), sino, generalmente de septiembre a julio (depende del teatro), y en el caso concreto del Teatro de la Comedia esta temporada se desarrolla de octubre a junio, o lo que es lo mismo, siete meses, nos topamos que, el 90% del tiempo habrá una obra dirigida por Pimenta en cartel… no lo digo yo, tal información está al alcance de cualquiera según consulte la programación de la temporada de la CNTC o en una leve mirada en su web.

Sin duda es cierto, que muchos directores ven como un peso, como un castigo la gestión cultural de una institución, como una manera de salir adelante en malos tiempos… ¡pero Helena Pimenta ha conseguido reinventar esta situación!, ¡sí, al igual que Mary Poppins, ella sabe poner un poco de azúcar para tomar la pildora!; ¿cómo?, ¡pues viendo sólo las ventajas de la gestión!, ¿qué me entregan todo el poder sobre una institución cultural?, ¿qué tengo que elaborar una programación de una temporada completa?, ¡genial!, ¿quién mejor que yo misma para rellenarla por completo?, ¿para qué buscar a otros cuando yo misma soy capaz de autoprogramarme noche y día, día y noche como la canción de Cole Porter?, ¿Por qué buscar nuevos talentos?…

Así pues, no nos extrañemos cuando el Teatro de la Comedia pase a llamarse Teatro de Helena Pimenta y la Compañía nacional de teatro clásico, Compañía nacional de Helena Pimenta… ¿absurdo?, no te creas, ya estamos en camino; y es que esta mujer ha descubierto que la gestión cultural no sólo no es un castigo, sino el medio perfecto para asegurar tu permanencia en la cartelera teatral indefinidamente y sin mesura, para hacerte con el control absoluto de una institución y hacer lo que te de la gana sin disimulo ni modestia alguna… ¿quién quiere esperar a que le llamen para ser contratado cuando te dan dinero público a manos llenas y puedes hacerlo todo tú mismo sin complicaciones?… hay que reconocer que esta mujer ha sido brillantemente astuta; no vamos a entrar a hablar en si ello es justo o si se está aprovechando del cargo… porque es que no hace ni falta ante tanta evidencia.

¡Ay!, así funciona nuestro mundo, ¡que drama! (y no me refiero a la obra de la crítica).

Por otro lado, encontré la atención al público sumamente deficiente, muy especialmente en el guardarropa.

 

-La dama duende: preciosa y conocidísima obra de Calderón de la Barca que no necesita presentación, pero, para eso estamos en Universo de A.

La historia claramente ha tenido mucha influencia en la literatura y en las artes posteriores, y sin duda está sumamente bien trazada, con esa deliciosa comedia que se mete en el tema fantástico y en las supersticiones que no han desaparecido del todo en absoluto. Por otra parte, los versos de la Barca, no siempre fáciles, se presentan en esta ocasión muy accesibles. Plagada de encanto de principio a fin, la versión de Álvaro Tato es muy aceptable.

En lo que respecta a esta producción, a cargo de Helena Pimenta, tiene todas las virtudes y defectos de esta directora; de las primeras, su gusto por la música (una pena que esta vez no sea en directo); de los segundos… un montón, comencemos la enumeración: es absurdo ubicar una obra del siglo de oro español a finales del siglo XIX, ¿qué pasa?, ¿qué Pimenta se ha creído que es Kenneth Branagh o qué?, la verdad es que es una decisión sin sentido… no negaré que la estética está muy cuidada, o que los decorados (aunque no sean siempre utilizados correctamente o con imaginación) y especialmente el vestuario destacan por resultar agradables a la vista… pero, es una decisión artística ilógica. Como no, la dirección de escena se presenta torpe y poco dada a evitar la sobreactuación en los actores; sus soluciones escénicas no terminan de cuajar y requieren un esfuerzo del espectador para ser aceptadas o comprendidas.

En cuanto a los actores, pues están los favoritos, “prefereti”, enchufados habituales de Helena Pimenta que están en casi todas sus obras (o producciones en las que se vea implicada… no olvidemos quién hace la programación de la CNTC y cual es su política para ello -para más detalles, leer los párrafos antes del comienzo de la crítica-), como: Rafa Castejón, Marta Poveda, Nuria Gallardo… etc. Pero a Pimenta poco le importa lo inadecuado de este reparto artístico, o que todos ellos superen hasta el ridículo las edades de sus personajes, que resulten imposibles de creer las relaciones de parentesco que implica la obra original por el simple hecho de que no hay suficiente distancia de años… o que todo sea simple y absolutamente inverosímil. A Pimenta le gusta trabajar con esta gente y ahí los pone, a dedo, independientemente de que se adecuen a los personajes o que tengan el más mínimo talento, porque, ¿para qué pedirles tal cosa a gente que te cae bien?, ¡qué tontería!, ¡uno no puede serlo todo: simpático, buen actor y adecuado para el papel!, ¿por qué buscar esos perfeccionismos absurdos?, y además, si la obra pierde dinero, lo pierde el estado, no yo, así qué mas da, ¡problema resuelto!.

Todo lo anteriormente dicho se puede aplicar al reparto artístico al completo, aunque, me gustaría destacar especialmente a Marta Poveda, que de tanto verla hacer de sí misma e interpretar los más distintos y variados papeles exactamente de la misma manera, ya me he memorizado todo su escaso registro, tics y manías escénicas varias; es más, creo que hasta podría programar un robot que actuase exactamente igual que ella en escena: la voz no sería un problema, pues es absolutamente monotonal, así que no sería una dificultad imitarla digitalmente; respecto a su gestualidad y movimientos de escena a reproducir… sus recursos son como las posiciones básicas del ballet, es decir, se cuentan con los dedos de la mano, ejemplos: si el personaje está en estado de excitación y alegría, entonces comienza a dar vueltas sobre sí misma; si está enfadada se gira con fuerza; si está triste se inclina hacia delante; si se siente derrotada se tira al suelo y grita; si quiere recriminar algo a otro actor/personaje, lo señala con el dedo índice a distancia estirando el brazo… etc. Pues nada, como veis ya tengo realizada mi programación para la versión robótica de Poveda, ¡a Japón a fabricarlo, pronto tendréis su versión autómata sobre los escenarios!… y lo que es peor y más triste, seguramente, nadie notará la diferencia con la original.

Quizás, al único del reparto al que puedo excluir de todo lo anterior es a David Boceta, que hace el esfuerzo de hacer un acento madrileño recitando los versos de Calderón… lo que, evidentemente, no es nada fácil; pero sí apropiado pues la obra se desarrolla en Madrid y le da al personaje un toque especialmente lugareño (aunque no deja de llamar la atención que él sea el único de su familia ficticia que tenga ese deje tan castizo, pues los otros hablan con el acento neutro habitual).

Con todo y a pesar de todo, “La dama duende” es una gran obra de teatro que Pimenta y sus secuaces no terminan de destrozar, y que no se puede negar que funciona sobre el escenario, tal vez sea la potencia del material original o que hay algunas cosas bien hechas (como el uso de la iluminación); pero en cualquier caso, si la suma parcial es un suspenso, la suma total es un bien; por lo tanto, concluyo recomendándola, es una obra bonita, divertida y agradable de ver que es además uno de nuestros clásicos imprescindibles; no es una producción perfecta o maravillosa, imprescindible o genial, pero está bien y es suficientemente disfrutable por cualquiera que no se ponga exigente… tampoco se les puede pedir más o cosas imposibles a los que la hicieron… como dice el refrán “no le pidas peras al olmo”, es decir, si sabes a lo que vas, luego no te quejes.

Publicado en Teatro | Deja un comentario

Críticas exprés: Los viajes de Marco y Pili (Circo Price en Navidad) / Casa de muñecas

Probablemente, cualquiera de estas críticas merecerían, por distintas razones, un artículo completo… pero últimamente, que estoy retomando en serio el blog, me siento tan perezoso… que van a ser express.

Aunque tampoco debería sentirme así, pues mucho me temo que pronto dejaré de ir tanto al teatro como lo hice en otros tiempos; de momento, seguro que no volveré al Teatro Español (tiene gracia, tanto que decía Portaceli que no quería que nadie se quedase sin ir al coliseo que dirige y ya ves… si al final vamos a echar de menos a Pérez de la Fuente), y el resto, ya se verá como va la cosa.

 

Aún no había yo reconstituido del todo mi vida, cuando me llegó una propuesta que no pude rechazar… y no en plan “El padrino”, es decir, en sentido negativo, sino en plan positivo, y se trataba de ir al Price. Y la verdad, tenía muchas ganas de ir, así que, allí m e encaminé directo.

Mucho tiempo hacía que yo no pisaba este lugar fascinante, que siempre me ha parecido interesante puesto que un circo permanente parece ser una interesante y deliciosa contradicción, pues acaso, ¿no es propio de esta clase de espectáculo el estar en gira permanente?, ¿no parece imprescindible el que sus artistas se curtan con la carretera?… sea o no sea así, lo cierto es que el Price sabe que el circo debe y ha evolucionado, puesto que, aunque tradicionalmente haya sido “el mayor espectáculo del mundo”, hoy en día, con los medios con los que contamos es difícil impresionar a nadie. Ya no es suficiente con mostrar animales exóticos (prácticamente desaparecidos de cualquier circo), o hacer espectaculares cabriolas… ahora se debe hasta incorporar una historia, y otros medios técnicos logrando que sea un espectáculo completo además de otras novedades que tratan de dejar boquiabierto al espectador. ¿Se consigue?, unas veces mejor que otras, pero está claro que el género circense, si quiere sobrevivir, necesitará de grandes talentos que sepan enfocarlo por el camino correcto.

Por lo demás, encontré una atención al público sólo pasable en el Price, aunque me desagradó en extremo que pretendieran cobrar en el guardarropa, ¿dónde se ha visto eso en un teatro público?… bueno, en realidad tenían una política sumamente extraña respecto a esa cuestión, se cobraban abrigos pero no mochilas… ridículo.

También me pareció mal que no diesen ningún tipo de programa de mano… no te digo que, teniendo en cuenta lo que íbamos a ver, fuesen necesarias grandes digresiones escritas, pero algo, algo sí que se debiera haber dado.

 

-Los viajes de Marco y Pili: como digo arriba, encuentro verdaderamente necesario que, en un tiempo en el que todos lo hemos visto todo, debido a los medios que están a nuestro alcance, el circo se renueve como espectáculo, vaya más allá, y se convierta en una experiencia completa… pero también afirmo que para llevarlo a cabo se necesita gente de talento, no es para menos, al igual que para hacer un musical se necesita gente con la habilidad y herramientas suficientes como para que la música encaje sin chirriar con una trama, tampoco es menos difícil meter números circenses en un espectáculo con argumento. Muy desgraciadamente, “Los viajes de Marco y Pili” no es un ejemplo exitoso de esto último.

Y es que la historia y el texto de esta obra es verdaderamente vulgar, estereotipado y demencial en general… en realidad, no tiene argumento alguno, sólo es una excusa para meter muy malamente con calzador los distintos números circenses, que bien se hubieran podido presentar igualmente sin necesidad de una trama tan innecesaria como tonta. Todo ello, sin mencionar los diálogos, que dan vergüenza ajena; además de que los personajes resultan de lo más antipáticos (responsabilidad, muy en parte, de unos actores incapaces de hacerse querer por el espectador).

Sin duda, no faltarán los que argumentarán que esta obra está enfocada prioritariamente a un público infantil, y dejando de lado esa discusión, la verdad es que hay muchos padres, cada vez más, a los que no les gusta que traten a sus hijos como si fuesen tontos… y mucho menos, además de ver como insultan a sus vástagos, tener que sufrir un aburrimiento mortal cuando acuden a cualquier acto de entretenimiento supuestamente dedicado a los más pequeños. Hablando claro: que aunque pretendas escribir para niños, no significa que tengas que redactar como tal.

Sin embargo, y muy a pesar de lo anteriormente comentado, no se puede decir que “Los viajes de Marco y Pili” carezca de cierto encanto y belleza estética, que sí está ciertamente cuidada. Por supuesto, nos encontramos también con los habituales números de acróbatas que probablemente poco nos sorprenderán, pero sí hay unos cuantos momentos que valen la pena, especialmente el de la rueda cyr y el de los malabares horizontales (se notaba mucho el truco, pero aún así, tenía atractivo).

No obstante, no puedo dejar de reseñar el molesto fallo de ver continuamente a los técnicos cambiando el escenario, resulta muy poco apropiado y es un error enormísimo de dirección de escena que se hubiera podido evitar y solucionar fácilmente y con un mínimo de habilidad.

En definitiva, este espectáculo puede tener cierto encanto si somos benevolentes con él y no le exigimos más de lo que pretende o de lo que puede dar; no es mala excusa para volver al circo y recordarnos porque puede ser algo fascinante… pero está muy lejos de ser la solución que necesita este género para su supervivencia además de triunfar de nuevo, y desde luego, no pasa de ser un montaje aceptable, pasable, que simplemente se deja ver (insisto, si somos complacientes) sin mayor trascendencia ni consecuencia.

 

Cartel de la obra

No he encontrado muy allá la atención al público en mi vuelta al Fernán Gómez.

Lo único interesante del programa de mano está en las palabras del autor de la versión, porque luego se añade, en hoja aparte, un insoportable panegírico dedicado al director de la obra de la que hago la crítica (que hace falta tener poca, ya no modestia, sino falta absoluta de vergüenza para incluir tal cosa en la información destinada al espectador) escrito por su (presumiblemente) amiguete Yayo Cáceres (director de escena sobre el que este blog ha hecho más de una crítica); logrando que Gómez-Friha pierda la poca credibilidad que pudiera tener, y es que, las odas y adulaciones baratas se han quedado muy desfasadas, y demos gracias a Dios por ello.

 

-Casa de muñecas: tenía ganas de ver esta obra de Ibsen (todo ello sin mencionar que recordaba un muy excelente y reseñable precedente en esta misma sala), y además, el póster me llamaba la atención.

Afortunadamente, no me molesté en indagar de manos de quién venía, porque, sino, nunca hubiera ido (todos sus responsables habían hecho obras dignas de mis peores críticas como esta o esta)… pero a veces, se da un milagro, pues, a pesar de los responsables de esta producción, ella resulta ser muy recomendable.

No sé porqué será, ¿tal vez por la fuerza innata del texto que Pedro Víllora no ha conseguido destruir en su versión?; ¿quizás se deba a que la torpeza y falta de talento de Gómez-Friha como director (lo cual se muestra en sus pésimas elecciones, tanto de movimientos de escena, como dirección de actores o uso de elementos escénicos -sin mencionar lo horteras que estos resultan en la cuestión estética-) no ha conseguido anular la potencia de una gran historia y de unos personajes inconmensurables?… no me lo explico, pero este montaje de “Casa de muñecas” me ha gustado mucho y tengo que recomendarlo ya desde el principio.

Sorprendentemente, la versión redactada por Pedro Víllora funciona, es respetuosa, y el final es incluso más efectivo y realista que el original (al que no desprecia en absoluto).

Como ya he dicho, la dirección de José Gómez-Friha es terriblemente torpe e inepta (algunos errores que puedo citar: el piano nunca llega a funcionar como elemento escénico; lo de mantener a los actores en la oscuridad, pero a la vista de todos, al lado de las butacas, resulta ridículo y de teatro aficionado total… etc), pero al menos no chirría demasiado ni se empeña en llamar la atención sobre sí mismo, lo que, teniendo en cuenta sus capacidades, habilidad y talento, es de lejos, lo mejor que puede hacer.

Aunque también puede ser que yo me haya equivocado anteriormente con estas personas y los haya juzgado precipitadamente… bien, quizás haya que seguir sus nuevos proyectos para llegar a una nueva conclusión, y, de ser así, desdecirme de mis anteriores palabras, cosa que, de estar equivocado, jamás dudo en hacer. Pero tal cosa muy rara vez me ha pasado, y no creo que esta ocasión sea una de esas escasas ocasiones.

Lo que sí vuelve a resultar muy bello y estético (aunque no siempre apropiado, quizás es excesivo para esta obra y lo que se cuenta) es el vestuario.

En cuanto a los actores, están absolutamente descontrolados, y, con la excepción de una contenida Elsa González (que, para su desgracia, a pesar de ello, carece totalmente de presencia escénica), todos sobreactúan desbocadamente, como si no hubiese mañana… en realidad están haciendo mal teatro, pero hasta cierto punto se les perdona y se les permite por el contexto en el que estamos, al fin y al cabo, ¿no es la exageración algo muy teatral?, pues eso; y no se puede negar que, si nos esforzamos, conseguimos creernos los personajes que interpretan.

En definitiva,  aunque la suma parcial de esta producción de “Casa de muñecas” revela unas deficiencias enormes clarísimas, lo cierto es que la suma total arroja, misterios del arte y del teatro, un resultado muy positivo: la representación funciona, es entretenida, muy buena y absolutamente recomendable; ¿qué ha sonado la flauta como en la fábula de Iriarte?, seguramente, ¿pero a mí que me importa mientras suene bien?, pues eso, tal vez sea una actitud muy cínica, pero yo, ante todo, prefiero salir satisfecho del teatro, pues, en el fondo, eso es lo que más valoro (como casi, por no decir todo, el mundo).

Publicado en Teatro | Deja un comentario

Crítica exprés: La llamada

En su momento estuve bastante pendiente de este musical, recuerdo como pasó de la sala pequeña del Teatro Lara a la grande debido a su éxito… me acuerdo como lo encontraba continuamente aún en cartel, y ese triunfo de un musical español comenzaba a frenar mi pereza natural por explorar lo desconocido… estaba a punto de ir al teatro, a punto, cuando… en la propia web de la obra se anuncia que se iba a hacer una versión cinematográfica… “¡solucionado!”, pienso yo, “espero y así arriesgo menos, y si me gusta de verdad, siempre puedo ir al teatro”… la conclusión de mi larga aventura y espera para ver este musical es que: ¡menos mal que fui a verla con el programa de “miércoles al cine”!.

En cualquier caso, este musical trata un tema tan polémico y difícil de contar como la vocación religiosa… cuestión que parecía especialmente interesante, sobre todo porque sus autores aseguraban que no querían burlarse ni hacer ensañamiento. Francamente, después de verlo, considero que la obra si es ofensiva… aunque no sólo para la religiosidad de algunos espectadores, sino también para la inteligencia de todos los amantes del cine. Mucho me temo que, paradójicamente, las cuestiones que vanamente y malamente se han intentado tratar en “La llamada” se ven muchísimo mejor contadas en el musical de “Sister act”, el cual no tenía en absoluto tal pretensión.

 

-La llamada: el catolicismo nos enseña que todo tiene perdón… y tal vez esta película pueda conseguir el de Dios (con una gigantesca penitencia), pero el mío desde luego que no.

Examinemos sus pecados:

-Libreto/guión: la historia es, en sí misma, absolutamente ridícula, grotesca, esperpéntica… y se puede resumir en la frase que dice una de las protagonistas hacia el final del filme: “he venido a este campamento para descubrir que mi amiga está enamorada de Dios (literalmente… santa Teresa de Jesús en comparación, una aprendiza) y que yo me he enamorado de una monja”… o creo que se podría decir eso, porque yo, aún hoy, no estoy muy seguro de que iba la película ni que sentido tenía la mitad de lo que veía ahí.

Los personajes no están ni dibujados, o siquiera delineados (yo no tengo ni idea de lo que les pasaba por la cabeza y fui totalmente incapaz de entender sus motivaciones) y parecen tener la única pretensión de ser estereotipos sin conseguirlo.

Con semejante material, por supuesto, los diálogos del guión llegan a dar risa en los momentos más dramáticos… o que yo interpreté que lo eran, porque las actrices lloran como fuentes durante toda la película… ¿la razón de ello?, sigue siendo un misterio para mí.

A lo mejor la película era una metáfora de los misterios dolorosos y yo no me di cuenta (por el dolor que da ver el filme… porque los misterios gozosos, gloriosos o siquiera luminosos -que me iluminaran para entender algo de lo que veía en la pantalla- no se veían por ninguna parte). Sí, casi seguro que era eso (estoy tratando de contener las carcajadas).

En definitiva, nos encontramos ante un caos sin pies ni cabeza, una historia mala, que además está mal contada.

-Música: nos hallamos ante un musical de recopilación, así que casi nada original podemos encontrar en la banda sonora. Personalmente, siempre me ha disgustado este subgénero del musical, y si encima está mal hecho, no merece más que una condena absoluta.

Además el sonido tampoco está muy bien (no se integra en el filme, los números musicales chirrían… es como si desapareciera todo el sonido ambiente y sólo escucháramos la canción), y se nota demasiado que las actrices están haciendo playback, y, como no tienen que cantar, pues se dedican a pensar en sus cosas sin concentrarse en contar una historia.

-Cuestiones técnicas: la dirección es de aficionados total, y es muy obvio que no saben cómo gestionar un número musical… en realidad, se ve la falta de medios por todas partes, el origen en sala negra de teatro independiente… etc. Se trata vanamente de crear magia… pero sólo se ve a dos actrices haciendo el tonto, con música de fondo, en una localización fácilmente asequible… la cosa llega hasta el punto de que llegas a tener la impresión de que estás viendo un corto de estudiantes de Comunicación audiovisual o de la Escuela de cine.

En definitiva, la dirección es un clamoroso ejemplo de manual de falta de talento… pero tampoco se podía esperar que quién difícilmente sabe contar una historia por escrito, sepa narrarla en imágenes, y efectivamente, Ambrossi y Calvo (creadores del engendro del que hago la crítica) son absolutamente incapaces.

En cuanto al resto de las cuestiones técnicas, como ya digo, todo se ve deficiente y carente de medios… da la impresión de que se gastaron todo el presupuesto de la película en el catering (o en cualquier otra cuestión que no se refleja en la pantalla), porque otra cosa….

-Intérpretes: yo al principio estaba muy confundido, porque, veía a esas casi treintañeras y no sabía que coño eran en el campamento: ¿usuarias?, ¿monitoras?, ¿trabajadoras?… etc. Bueno, aún sigo sin tenerlo claro, pero  me parece deducir que han pretendido colarme que eran usuarias… me pasé toda la película desconcertado con ello, porque es como si te ponen, a día de hoy, a Chus Lampreave interpretando el papel de la pobre niña huérfana Annie.

La cuestión de la edad tal vez se hubiera podido salvar, si las interpretaciones fueran algo tremendo y poderoso, pero, no se da el caso; las actrices, cuales alumnas de primero de arte dramático, parece estar convencidas de que cuánto más lloran, más parece que son mejores intérpretes, sólo porque consiguen tener un mayor control de sus fluidos corporales, aunque no transmitan ninguna emoción… es más, parece una competición, yo diría que, en toda la película, no pasan más de cinco minutos sin que alguna de ellas se ponga a moquear y a lagrimear por alguna razón inexplicable. Aunque tampoco se las puede condenar totalmente por ello, pues simplemente ni tenían material con el que trabajar ni estaban bien guiadas.

Concretando un poco más, todo el trabajo de las actrices de este filme se puede resumir en que: Macarena García se dedica a tener espontáneos ataques maniático-histérico-depresivos dignos de Felipe V de España; Anna Castillo, está permanentemente con actitud y rabietas de adolescente malcriada; Belén Cuesta hace el único papel que sabe hacer, que es una versión exagerada de sí misma (y como novedad para este filme, más llorona); y Gracia Olayo hace un esfuerzo desesperado por creerse, y que los demás también lo hagan, alguna de las frases que suelta, consiguiendo, gran logro para esta película, crear un personaje estereotipado y más plano que la superficie de una mesa.

Luego hay un montón de secundarios tan insignificantes como sobrantes, incluido el Dios de Richard Collins-Moore cuya inescrutabilidad y rectitud con renglones curvos son aún más misteriosos e ininteligibles que los del original, que ya es decir… si el absurdo de este mundo podría conducirnos al descreimiento, la sola posibilidad de parecido del Dios auténtico a ese horror que interpreta Collins-Moore, justifica el ateísmo más agresivo, brutal y militante.

En definitiva, hagamos para finalizar, una de mis evocaciones (¡plagada de spoilers!) de cómo es ver esta película:

Comienza todo: en la primera secuencia se abre la pared de una habitación de campamento en un recurso tan poco disimuladamente teatral (ni efectos especiales o digitales ni nada) que te da la impresión de que, aunque estás en el cine, hay alguien tosiendo en el palco de dos pisos más arriba. Canción de Whitney Houston que durante casi todo el filme será calificada con el encantador y poco racista mote de “la negra esa que cantaba y está muerta”; gracias a ello, se nos plantea el principal argumento de este filme, que ya nos deja anonadados desde un comienzo: Dios le canta canciones de Whitney Houston a la protagonista para… sólo Dios lo sabe (literalmente); tal cosa seduce por completo a Macarena García, que no ve a un viejo verde con un micrófono, en plan operación triunfo, descendiendo de una escalera de cartón piedra… sino al amor de su vida (otro misterio divino… y doloroso).

Lo más sorprendente del filme, es que ninguno de los personajes valora siquiera, que la protagonista esté totalmente grillada, que alguien se le ocurra diagnosticar una evidente esquizofrenia, sino que todos, más tarde o más temprano, aceptarán con gran naturalidad y sentido de la lógica que Dios le canta canciones de Whitney Houston a la chica esta. Explicado así, puede parecer que estamos ante una brillante comedia absurda… ¡pero el problema es que no lo es!, ¡el problema es que los autores de este esperpento pretenden que nos lo tomemos en serio!.

El caso es que las dos protagonistas están en un campamento en calidad de… Dios sabe qué… pero son muy marchosas y deciden escaparse de fiesta. Por el camino, el personaje de Anna Castillo, que tiene novio, se folla a mitad de los castellanos porque está muy confusa sexualmente y muy enamorada de una monja (Belén Cuesta), cosa que sólo descubre al final de la cinta.

Pero Macarena García cada vez está más frustrada porque está muy enamorada de Dios, y porque viene a cantarle todas las noches y no sabe que hacer; así que se distancia de su buena amiga, y de sus grandes planes de formar un grupo, ello llevará a que Castillo se vaya por ahí adelante a pedirle drogas a la cocinera, a follar a su novio, y espiar como el amor de su vida (la monja) se desnuda.

También aparece Gracia Olayo, dando vueltas por ahí como si fuese la María de “Sonrisas y lágrimas” muchas décadas después.

Después hay una serie de secuencias en las que todos lloran y discuten por razones incapaces de descifrar… en realidad, es lo que hacen durante toda la película.

Afortunadamente, García encuentra guía espiritual en Olayo, que le dice que le lea la Biblia a Dios, ante lo cual, este se parte de risa, tal vez para castigarla por interrumpir su actuación.

Después de más discusiones y llantos sin razón alguna, se producen las distintas revelaciones forzadas e inesperadas y las chicas deciden actuar para Dios con su gran canción.

El final, por supuesto, no tiene ningún sentido, pero ello logra una inesperada coherencia y redondeamiento de la película, porque, dado que el producto en su conjunto tampoco tenía lógica alguna, al menos el desenlace va a juego con el resto.

Publicado en Películas | Deja un comentario

Once años o cómo Universo de A intenta sobrevivir a la década

Hace un año, este blog celebraba con grandísimo esplendor, ceremonia, pompa y circunstancia, su década de existencia (con todo tipo de celebraciones, para más detalles consultar aquí: https://universodea.wordpress.com/2016/12/03/celebracion-del-10o-cumpleanos-universo-de-a/ ). En el fondo, yo siempre supe que esta era una fecha bendita y a la vez maldita; lo primero por, razones obvias que ya se enfatizaron en la celebración, como el mérito de haber alcanzado este hito; y lo segundo, que me lo temía, porque, tras haber alcanzado la cumbre, tras haber llegado a la cima… llega el descenso, que, aunque no se sabe ni se comenta demasiado, a menudo es lo más mortal y peligroso.

Efectivamente, tenía miedo de que pasada esa gran efeméride, perder interés y ánimo en escribir el blog, que Universo de A entrara en su decadencia y caída definitiva, algo que, reconozcámoslo, le pasa tarde o temprano a todos los blogs: llegan las crisis escritoriles (yo ya he tenido más de una) que o se superan y sigues adelante, o te hundes, tiras la toalla, y lo dejas todo.

Y efectivamente es cierto que en Universo de A se ha notado una cierta falta de actividad desde hace meses (eso sin mencionar, la malísima señal de que ninguna de las secciones nuevas haya publicado nada nuevo desde su inauguración… no se puede dar más impresión de decadencia y caída), es obvio que el blog ha vivido de artículos guardados en el desván, hábilmente conservados para ser publicados a falta de otra cosa y que las publicaciones verdaderamente frescas y nuevas han sido nulas… he de decir que esto no ha sido obra de mi voluntad sino de las extraordinarísimas circunstancias que se han dado en mi vida, y que me han impedido la normal publicación en el blog.

Así pues, debo anunciar, que espero y deseo retornar a escribir con la frecuencia anterior, y que, en el momento en que escribo estas líneas no siento ni pesadumbre ni lo veo como un trabajo (aunque reconozco que, por circunstancias personales bastante complicadas, lo he retrasado y he remoloneado bastante para hacerlo), sino que vuelvo a sentir aquel placer que he sentido siempre, y que parece garantizarme que seguiré escribiendo por mucho más tiempo… o eso espero.

Sea como sea, si circunstancias totalmente ajenas a mi deseo por continuar el blog no lo impiden, creo que Universo de A puede seguir por otros muchos años, o al menos esa es mi intención, que lo consiga es otra cosa, pero como dice el viejo dicho: “querer es poder” y yo, quiero.

Así pues, no me queda sino decir:

¡Feliz 11 cumpleaños Universo de A!, y (por favor), ¡que cumplas muchos más!

En cualquier caso, debo decir que ha sido mi decisión que este artículo, en contraste total y absoluto con los de la década, destaque por su austeridad (aunque no sin falta de cierto simbolismo, hasta hay 1 y 1 imágenes), en realidad, quería que fuese cortísimo y escasísimo, pero francamente, después de todo lo vivido, no quería que se interpretara (ni yo mismo, ni los demás) como un símbolo de dejadez y de un final inminente… pero al menos, he conseguido controlar que las imágenes no se me fueran de las manos (quizás intente una versión superaustera en el 12º aniversario… a ver qué pasa… umm, ya estoy haciendo planes de futuro, ¡buena señal!).

Por lo demás, son mis bodas de acero con Universo de A, en este mi continuo desposorio místico-virtual.

Para finalizar, como siempre, hago un repaso cultural del simbolismo y el significado del número que se celebra… que por desgracia, es negativo en su mayor parte (tal vez porque, dado que el 10 es la perfección, después de eso no puede haber nada… el 11, el trágico y desconocido número maldito), pues con la excepción de la expresión de “en una escala de 1 a 10, ¡tú eres un 11!”, por lo demás, como fecha, es sumamente infausta pues está absolutamente ligada a acontecimientos de atentados terroristas, e incluso el siglo así numerado, es el de las cruzadas (que todos sabemos como acabaron); y los reyes que llevaron el “XI” no son muy allá: Alfonso XI de Castilla que, aunque se hizo con las Algeciras, también todos sabemos en manos de quién ha terminado Gibraltar, o Luis XI de Francia, que montó el precedente de la CIA en su nación, pero que inaugura el principio del fin de su dinastía….

¿Mala señal?, ¿terrible profecía para Universo de A?, lo iremos viendo, porque, la verdad, debo recordar esa gran cosa sabia que me ha enseñado la vida, que es que, en las cosas malas que sólo podrían suceder, es mejor no pensar, sino vivir el día a día lo mejor posible y tratar de sobrevivir con el mayor ánimo que se pueda. Sobrevivirás Universo de A, sobrevivirás, de momento, ya has cruzado otra meta más: la de los 11 años, cosa de la que no todos pueden presumir o siquiera decir.

Publicado en A oficial | Deja un comentario

Crítica exprés: El gato montés

Si esta hubiera sido una crítica completa (y no lo es por varios motivos: primero, pura pereza; segundo, y ligado a lo primero, porque la web del teatro no me facilita imágenes de la producción y andar rebuscando todo internet para encontrarlas, pues como que no; y tercero… porque la verdad, la obra tampoco me parece para tanto), con toda seguridad, el subtítulo que le hubiese puesto hubiera sido el siguiente “España, con Madrid a la cabeza, saca a relucir públicamente las banderas nacionales; y, por su parte, el Teatro de la zarzuela saca “El gato montés”.

Y es que el asunto independentista catalán (al que debería de dedicarle un artículo algún día) ha traído, con todo, algunos beneficios, así, la gente ha despertado a la realidad de lo que tienen y de lo que podrían perder, y ello les ha llevado a apreciar más sus símbolos nacionales, incluida la Corona, dejándose llevar por un patriotismo libre de recriminaciones.

Y así, como decía, si la mayor parte de la gente ha sacado las banderas constitucionales a su ventana o balcón (porque la republicana, ya se veía de vez en cuando, como algo pintoresco, en algún que otro lugar de muy bajo nivel), el Teatro de la Zarzuela parece haberse unido a esta ola de amor por lo español (teoría imposible puesto que estas obras se programan con mucho tiempo, y el asunto independentista es muy reciente… pero no hay que negar que ha llegado en un momento sumamente conveniente) y programa “El gato montés”, una obra que explota tan desmesuradamente el tópico de lo español, que casi roza la parodia (lo tiene todo: toreros, gitanas, bandoleros, catolicismo castizo… parece un cuadro del siglo XIX).

Todo lo cual tal vez nos debería de llevar a la reflexión… no resulta difícil ver, que el concepto de España se constituye políticamente debido a Castilla y culturalmente gracias a Andalucía (cosa en la que la opinión extranjera, de la que demasiado pendientes estamos a veces, no dejó de tomar parte)… y quizás haya sido un error, el haber negado la multiculturalidad de España, que no sólo es flamenco sino también muiñeira, tal vez nos ha llevado a la situación que tenemos ahora en Cataluña, de desarraigo y sentimiento de falta de integración, que tal vez nunca se hubiese producido si sus elementos culturales fuesen algo más intrínseco al concepto de España; porque, para bien o para mal, tan española es Donostia o San Sebastián como Cáceres; nuestra historia lo dice y la realidad lo confirma. Es necesario apreciar y ver la diversidad no como un problema, sino como una riqueza, la uniformidad, aunque más cómoda, siempre es pobreza.

Y desde luego, no voy a echar la culpa de esto al género de la zarzuela, que, aunque exista el tópico de que es una cosa sólo de Madrid (no en vano, algunas de sus más grandes y conocidas obras maestras se desarrollan en la capital del Reino), lo cierto es que se ha movido por toda la península, reflejando nuestro importante e histórico bagaje musical, porque si bien “La Gran Vía” (lógicamente) se desarrolla en Madrid, “Gigantes y cabezudos” transcurre en Aragón a ritmo de jota, y “La alegría de la huerta” en Murcia al son de rondallas.

En cualquier caso, y dejando de lado estas reflexiones que irían mejor en otro artículo; la realidad es que yo, tras un tiempo alejado de todo por las más diversas circunstancias (quizás en poco tiempo consiga volver al estilo de vida anterior), y aunque aún estoy en proceso de readaptación, me llegó la propuesta de acudir a “El gato montés”, mi plan era no volver a retomar totalmente la vida cultural (porque según empiezas, comienza el frenesí y la vorágine, y ya es imposible parar), hasta que hubiese completado mi aclimatación… pero, para bien o para mal, la proposición era demasiado sugerente: tras tanto tiempo alejado de todo, volver a un Teatro como el de la Zarzuela, cuyas producciones, salvo terribles excepciones, tienen cierta garantía de calidad; con un espectáculo completo y repleto de todas las artes; y por si fuera poco, tan celebrador de aquí, y de la españolidad que yo necesitaba recordar… me parecía demasiado irresistible. Así que me salté todas las normas y acudí; ahora expongo el resultado de ello.

Buena atención al público por parte del personal, exceptuando un acomodador calvo del lateral derecho de las butacas, que parece que dar la más mínima información le cuesta dinero porque si no, no se explica su actitud.

Por otra parte, parece que tendremos que renunciar definitivamente a que se recuperen las exposiciones y las decoraciones especiales (porque un cartelito con el póster -a todo esto, muy buenos los de este año, unos diseños preciosos- a la entrada yo no lo cuento como tal) para cada producción en el teatro, es una pena, pero está claro que tal cosa no va a volver.

 

-El gato montés: el Teatro de la Zarzuela nos quiere vender esta obra como ópera y no como zarzuela, cosa esta última que muchos defienden; pues bien, yo estoy con los segundos. Tal vez el gran problema que tenemos con nuestro género nacional sea que no ha sido tan estudiado como sí lo han sido otros géneros musicales, el propio Paolo Pinamonti (anterior director del Teatro de la zarzuela y actual gestor del Teatro san Carlo de Nápoles) afirmaba con total desfachatez que no existía ninguna cohesión entre las obras, ni características o puntos en común… sin embargo, a poco que se miren, se encuentran.

Las zarzuelas, especialmente a partir de su segunda época dorada en el siglo XIX, se representan en español, pero no uno cualquiera, un español absolutamente popular y cargado de modismos, dejes y acentos regionales; y es que en la zarzuela, al contrario que en la ópera, los personajes (o al menos la mayor parte) siempre son del pueblo llano y viven las situaciones naturales de su contexto (volviendo a la comparación con la ópera, en esta, habla igual un rey que un campesino, con versos igualmente perfectos, y el segundo siempre se verá avocado a situaciones extraordinarias y bastante improbables). Por lo general, además, se encuentran partes habladas, y la interpretación dramática suele ser importante (en la ópera se ha prescindido y se prescinde demasiado de ella). A nivel musical (como he comentado más arriba), los guiños a las melodías nacionales (y cuando digo nacionales, me refiero a todos los lugares que formaron parte de España, porque hasta el final del siglo XIX, La habana era tan española como Valladolid… y por tanto, las habaneras como composición musical eran tan nacionales como la copla) y las modas del momento son continuos e importantes. La zarzuela nunca (o tal vez sólo en sus regios comienzos) fue un género elitista, distante o subido a un pedestal inalcanzable, sino que, muy por el contrario, estaba muy pendiente de todo lo que la rodeaba y de su público (tal vez por eso, algunos compositores llegaron a sentir rechazo por ella, era, en todos los sentidos, demasiado populachera y muy poco alto nivel).

En cualquier caso, si uno revisa todo lo anteriormente dicho (y otras cosas que me dejo en el tintero), se observará que “El gato montés” cumple punto por punto todo ello; ¿qué musicalmente hay pretensiones de gran ópera?, ¿qué se hacen muchos gorgoritos?, ¿qué resulta difícil encontrar partes verdaderamente habladas?, ¿qué las comparaciones con “Carmen” son inevitables?, tal vez, pero resulta muy difícil de cuestionar aún así que es una zarzuela, porque todo parece hablar en ese favor… sin duda esa idea viene, muy desgraciadamente, del ya comentado autodesprecio, y rechazo hacia el género nacional, pues no considerándose tal alta cultura como la ópera, prefiere denominarse así (aunque no lo sea) porque siempre parece que es mejor (la vieja baja autoestima española, lo extranjero siempre está a otro nivel al que nosotros siempre estamos intentando llegar).

Por otro lado, como ya he dicho, el libreto de Penella es una celebración orgiástica de lo español, todos los tópicos y estereotipos están metidos en él, aunque, afortunadamente, no se excede tanto que se convierta en una parodia involuntaria, se queda en el punto de exceso justo. Sin embargo, y dejando de lado esta cuestión, no se puede decir que esté bien escrito, pues si exceptuamos el aria del Gato montés (que es una de las mejores definiciones de un personaje antagonista que haya visto jamás), el resto deja bastante que desear, quedándose en una cosa sólo aceptable (narrativa descuidada y torpe en general, personajes desdibujados, situaciones demasiado exageradas…).

Afortunadamente, si Penella no fue un gran libretista, al menos si fue un gran compositor, realzando su deficiente historia con una música que eleva el vuelo a lo más alto y nos mece con gran emoción durante toda la función. La verdad sea dicha, la música es lo que más merece la pena de esta obra.

Respecto a esta producción, es llevada por una hábil y extremadamente ingeniosa dirección de escena de José Carlos Plaza (la austeridad general de la puesta en escena se compensa con un uso muy eficaz de la iluminación y de diversos y espectaculares recursos simbólicos) y una vibrante dirección musical de Ramón Tebar, al que acompaña una orquesta en estado de gracia, que parece tocar con tanta fuerza esperando que sus melodías se oigan todos los días de la representación en Cataluña.

No quiero dejar de destacar tampoco la impresionante dirección artística (especialmente el espejo que baja en el acto final) de Francisco Leal, plagada de un simbolismo implacable y con una gran contundencia.

En lo que respecta al reparto artístico, yo vi el segundo, pero tampoco me importó porque no tenía un buen recuerdo de Andeka Gorrotxategi (https://universodea.wordpress.com/2017/01/29/la-villana/); y los encontré a todos bien a nivel de canto, especialmente a Carmen Solís; no obstante, artistas completos, destacando incluso a nivel interpretativo, sólo puedo mencionar a Alejandro Roy y muy especialmente a Miguel Sola, en una de las más divertidas interpretaciones de un sacerdote que he visto.

Tampoco quiero dejar de mencionar a un eficaz, aunque no siempre bien usado, cuerpo de danza.

En definitiva, “El gato montés” es una celebración de los estereotipos españoles en todo su apogeo, el triunfo y apoteosis de la España de pandereta; que musicalmente resulta muy notable, por lo que como obra lírica no decepcionará; y cuyo reestreno, con toda probabilidad, sea muy conveniente y oportuno para hacernos reflexionar sobre lo que (según los demás y nosotros mismos) hemos sido, somos, y podríamos llegar a ser.

Publicado en Teatro | Deja un comentario

Crítica exprés: Los grandes del Gospel (2016)

Publico demasiado tarde estas críticas, puesto que en diciembre de 2016 estaba muy ocupado celebrando la década, con lo que cualquier otra publicación fue imposible.

Sin embargo, sigo alabando, y mucho, todos estos ciclos de conciertos que se suelen hacer en el Fernán Gómez (góspel, mantras, flamenco), que sin duda aporta al teatro subterráneo un factor diferencial frente al resto.

El cartel de este año no me gustó nada, no es lógico que en un ciclo con varios artistas, el cartel este dominado por sólo una, por importante que sea.

En fin, paso a la crítica:

 

-Los grandes del Gospel (2016): aunque ya terminado estos conciertos, es probable que vuelvan alguna vez de gira, con lo que, con estas referencias, podréis decidir si os merece la pena acudir a alguna de sus actuaciones:

Este año vi bastante mejor el sonido, pues el año pasado era terrible lo que se podía distorsionar.

Tuve la oportunidad de acudir a los cuatro conciertos, lo que, curiosamente, implica que llega un momento en el que resultan repetitivos, puesto que casi siempre salen las mismas canciones y las referencias a Aretha Franklin son permanentes.

 

-BARBARA HENDRICKS: tiene una voz preciosa, diferencial, en realidad, más digna del canto lírico que otra cosa… pero sus conciertos no son de góspel sino de soul. Tiene un estilo absolutamente pausado, que quizás se acaba haciendo largo si se busca el ritmillo del tipo de música que da nombre al ciclo. Sin embargo, como ya digo, su voz es algo maravilloso.

 

-BLACK HERITAGE CHOIR: no me entusiasmaron, van muy vestidos pero no me parecieron nada del otro mundo.

 

-LONDON COMMUNITY GOSPEL ENSEMBLE: a pesar de que por el aspecto parecen unos aficionados, están bien, y tienen buenos momentos… no te enloquecen, pero son bastante buenos.

 

-SOUTH CAROLINA GOSPEL CHORALE: de lejos, los mejores, arrasaron con su ritmo imparable, su energía, sus ganas de vivir y su alegría desbordante… con razón el patio de butacas estaba a reventar y enloquecido con su música. Puro góspel.

Publicado en Teatro | 1 Comentario