Crítica exprés: La tempestad (versión en concierto)

Resultado de imagen de la tempestad teatro de la zarzuela

Publico esta crítica in extremis, esperando conseguir llegar para un poco antes de su segunda y última función esta misma tarde… si es que no me da el tiempo para nada.

No obstante, no quiero dejar de reseñar ciertas cosas maravillosas que hacen que considere que el Teatro de la Zarzuela está destinado a coronarse como la nueva institución pública escénica cultural por excelencia en la capital del Reino, tras la evidente caída de los teatros municipales, a los cuales, con las nuevas direcciones y el nuevo rumbo que han tomado, pocas cosas buenas puedo augurar… sólo el Teatro Fernán Gómez parece escapar de la masacre, y a ver por cuánto tiempo.

¿Por qué hago tales afirmaciones?, veamos: para empezar cumple con la importantísima labor de difusión y puesta en valor de un género muy español (cómo dice el lema del teatro: “único en el mundo”); la programación es muy atractiva y variada; la atención al público es excelente; los programas de mano maravillosos (he encontrado el de “La tempestad” especialmente instructivo e interesante, aunque personalmente no concuerde con todo); realizan diversas actividades paralelas a las representaciones… y además, me encanta la publicidad que han diseñado para esta temporada.

Pero no me entretengo más y voy a la crítica:

 

-La tempestad: no se ven muchas obras en concierto en este teatro… no sabría decir si ello es bueno o malo: por una parte, librarse de toda la cuestión de la puesta en escena te priva de una buena parte de una obra, algo muy relevante, puesto que aunque asociemos este tipo de arte sólo a la música y, muy por desgracia, casi siempre sea lo único que tengamos en consideración, lo cierto es que son obras que han sido concebidas para ser representadas y no sólo escuchadas… pero su no escenificación también te libra de los desvaríos del director de escena de turno (¡y cuántas veces habremos pensado que cuánto mejor hubiese sido si esta u otra obra hubiese sido en concierto! -como en este ejemplo reciente-), además de que te permite usar tu imaginación para vislumbrar cómo podría ser un montaje ideal.

Sea como sea, normalmente, en la mayoría de los teatros cuando se programa una versión no escenificada suele ser para rebajar los costes que ello supone (lo que también suele rebajar el coste de la entrada para el espectador), además de incrementar los títulos de la temporada (otra ganancia extra para el espectador).

En cualquier caso, y yendo al tema, la obra original (o lo que se intuye de ella, algún párrafo más abajo entenderéis porque hago este comentario), tiene una gran grandilocuencia muy propia de la época en la que fue concebida y se nota la influencia de la ópera extranjera en ella. El argumento resulta interesante y hasta cierto punto original (si nos olvidamos de sus orígenes, o tal vez, precisamente por ello). Pero, sin duda alguna, lo que deslumbra de esta obra es la música, claramente concebida para dejar al espectador anonadado y absolutamente conmocionado… quizás, hasta cierto punto, está demasiado preparada, homenajea demasiado a otros compositores, y sea un tanto manipuladora en el sentido emocional… ¡pero a quién le importa si funciona!, y la verdad incuestionable es que Chapí (uno de nuestros compositores más icónicos) construye un innegable prodigio de fuertísima y poderosa emocionalidad en su partitura… todo lo cual hace que dudemos de esa calificación que dio el propio compositor a su obra de melodrama fantástico.

Pero dejando de lado estas reflexiones sobre el original, y centrándonos en la versión en concierto que en este momento se puede ver en el Teatro de la Zarzuela, “La tempestad” es una obra que vamos a ver en versión resumida, seleccionada, en lo cual sale totalmente perjudicado el libreto de Carrión, del que apenas conseguimos ver un atisbo; así pues, Alberto Conejero redacta una espantosa versión sinóptica del libreto original, que deja en manos de un narrador (dicho de otro modo: adiós diálogos, adiós concepto teatral), con todo lo cual no consigue integrar ni uno sólo de los números musicales; pues el conjunto suena insoportablemente forzado, metido con calzador, y no existe simbiosis alguna entre el texto, especialmente creado para la ocasión, y la música original de Chapí, es más, parece que el uno interrumpe impertinentemente a la otra y viceversa.

Ciertamente, no es difícil montar una ópera en concierto, y resulta relativamente fácil hacerlo así, puesto que la gran mayoría del texto suele estar musicalizado, con lo que, simplemente es la misma representación, sólo que sin escenografía. El gran problema de la zarzuela (o de obras con esas características) es que hay partes habladas largas, y que la música no lo domina todo, sino sólo una parte (aunque sea la más importante, pues, por lo general, rara vez se suele producir una situación de igualdad real entre la importancia de lo hablado y lo musical)… de modo que, para hacer una versión en concierto, se pueden tomar varios caminos: usar sólo la parte musical (con lo que el espectáculo probablemente quedaría muy reducido de tiempo, pues, como digo, no tiene las características de la ópera, no hay un todo musicalizado), hacerlo todo tal cuál está (lo más lógico, natural y respetuoso… que, contra todo sentido común, parece no estilarse nada hoy día) o… lo que hacen en este montaje, hacer un mix absurdo, una chapuza en la que la narración de la historia simplemente no funciona… todo lo cual es especialmente pecaminoso cuando el propio original se autocalifica como “melodrama”, y por tanto la parte interpretada debe ser especial y esencialmente importante.

Y aunque han tenido el buen gusto de poner a un actor para la parte del narrador, lo cierto es que Juan Echanove no consigue la más mínima expresividad o comunicación con el público hasta pasado el descanso, antes, se limita a soltar su texto como si recitase la tabla de multiplicar. Muy desgraciadamente, pasado el intermedio, a pesar de que su actuación gana, sigue sin resultar ni bueno, ni interesante (muy en parte por culpa del texto de Conejero), confirmando que, en lo que a él respecta, ha sido una pésima elección de reparto, y que, claramente, está ahí más por su nombre que por su capacidad para hacer correctamente la labor que se le ha encomendado. Por algo fue el único al que no se le aplaudió directa y claramente.

Muy afortunadamente, la elección del reparto musical ha sido bastante mejor; estando muy bien tanto el coro como la orquesta, acertadamente llevada por Guillermo García Calvo.

Los cantantes estuvieron todos muy bien, pero quiero destacar muy especialmente la educada (quizás demasiado, todo parece excesivamente controlado) voz de Mariola Cantarero; y sobre todo al gran José Bros, que siempre tiene la capacidad de sorprender, emocionar, y que fue, de lejos, el que más impresionaba en los solos con su increíble poderío, verdaderamente sensacional. Tampoco quiero dejar de resaltar la curiosidad de encontrar a Ketevan Kemoklidze, cantante lírica de Georgia, lo cual me llamó la atención agradablemente, pues es muy infrecuente ver a cantantes extranjeros entonando nuestras melodías internacionales… aunque resulta muy halagador y grato, puesto que es prueba de la internacionalización de nuestro género nacional y que este es apreciado fuera de nuestras fronteras.

Como anécdota curiosa, decir que las cantantes femeninas parecían estar compitiendo, no musicalmente, sino por ver quién llevaba la ropa más ceñida y el escote más llamativo… es suficiente con decir que, llegado el momento de las reverencias, ambas ofrecieron todo un espectáculo extra e inesperado, que fue más allá de su exhibición canora, y por el que (creo) no habíamos pagado… aunque si se me permite la humilde opinión, Cantarero ganó de lejos, con un vestido en el que el prolongado escote sólo podía competir con la longitud de la abertura de la falda, que se le descontroló durante toda la función, y que continuamente tenía que reajustar.

En definitiva, independientemente de sus defectos, creo que la versión en concierto de “La tempestad” gustará a todo amante de la lírica, pues tiene todos los elementos para ello.

Publicado en Teatro | Deja un comentario

XXIV Ciclo de Lied en el Teatro de la Zarzuela

El placer del redescubrimiento de lo sencillo

Sinopsis y ficha técnica

Diferente en cada actuación

Comentario previo

Hace una eternidad de tiempo (tanto que pensarlo me asusta), comencé a descubrir el género del lieder en este mismo teatro… y reconozco que mis primeras impresiones no fueron positivas, así que lo aparté durante bastante tiempo de mi vida.

Años después, habiendo acumulado un mayor bagaje musical, conseguí apreciarlo como se merece.

Por eso, cuando por fin, a pesar de que mis primeras malas impresiones respecto al género se dieron aquí mismo, decidí que era el momento de enfrentarme a mis fantasmas y superar el pasado… y no podría haber elegido mejor forma de hacerlo, acerté de pleno: el lied ha vuelto a mi vida para quedarse (o al menos yo tengo la voluntad para ello, que se den las circunstancias favorables, es otro cantar).

Y a todo esto, y saliéndose totalmente de tema, ¿cuándo volverá el maravilloso cine mudo al Teatro de la zarzuela?… sin duda ha sido una de las mayores pérdidas que hemos sufrido con el nuevo director.

 

Crítica

Intentaré, en lo posible, acudir a más de un concierto de este maravilloso ciclo, pues al primero al que he acudido me ha entusiasmado.

Así pues, reseñaré todas las funciones a las que vaya en este mismo artículo, que al estilo de otros recopilatorios (como los que se pueden encontrar en las secciones de Turismo y Televisión) se irá ampliando continuamente, complementándose con nueva información hasta el fin del ciclo (o eso espero).

En cualquier caso, de momento reseño lo que ya he visto, que es:

-Recital III:

Antes de comenzar, ruego que se me permita un comentario personal: resulta increíble el poder del arte, al menos en mi persona: cuando salí de casa para ir al concierto, me había enfrentado justo antes a una situación dramática… y, mientras estuve en la sala, degustando hasta la última nota, supe que estaba exactamente dónde debía estar, y ello me hizo sumamente feliz. El poder sanador de la música me recordó que el arte siempre estará ahí como apoyo y consuelo, y que, al final, eso es lo importante… sé que no todo el mundo es capaz de entender o conseguir algo como esto, pero para los pocos que lo alcanzan… no nos podemos ni imaginar lo privilegiados que somos: hemos sido admitidos en un paraíso que nadie nos podrá quitar, formamos parte de una aristocracia única cuyas prebendas son espectaculares… es maravilloso.

Antes de comenzar la crítica no quiero dejar de alabar el maravilloso programa de mano, lleno de información interesantísima y que yo agradecí mucho, ¡y menos mal!, ¡parecía que tales objetos habían desaparecido definitivamente de este teatro!.

Y ahora hablemos del recital, antes de empezar, lo que estaba en boca de todos era exactamente lo mismo: “¿tú conoces alguno de los compositores?”, no era para menos, autores no muy conocidos para el gran público que, para más inri habían desarrollado su carrera hacia el final del XIX e incluso en el siglo XX, no aportaba grandes perspectivas… y desde luego no era el esperable concierto plagado de lieder del romanticismo.

Tales miedos, que le ponían a más de uno la cara de “Dios mío, ¿dónde me he metido?”, en parte compartidos por mí, pronto desaparecieron según los intérpretes comenzaron a hacer música.

Y debo decir que la selección que se ha hecho para este recital ha sido absolutamente exquisita, variada y de gran belleza melódica; se disfruta hasta la última nota y te mantienes, emocionado, pegado a la butaca esperando oír más continuamente.

Respecto a los intérpretes:

-Piotr Beczala: posee una voz bella, melodiosa, muy bien educada y entrenada, aunque no extraordinaria. Es muy lógico que guste y que sea muy agradable oírlo, pues es innegable lo bien que canta, pero de ahí a decir que aporta algo más, eso sería mucho decir. Tampoco era necesario, yo al menos no vine por él sino por la música en sí misma, y a él no se le puede negar que cumplió muy sobresalientemente y que un altísimo porcentaje del triunfo del concierto se le debe absolutamente.

-Helmut Deutsch: eficaz y discreto al piano, virtudes que no le permiten sobresalir, pero sí cumplir su función.

Como detalles menores, decir que hubo varios fallos técnicos graves en el concierto: así, el programa de mano, a partir de la segunda parte no estaba bien, pues se varió el orden en el que se interpretó, con lo cual no siempre era fácil seguir el recital; lo cual empeoró el desastre absoluto e imperdonable que se produjo con los subtítulos, pues ello nos dejó al menos la mitad de la segunda parte sin información alguna sobre aquello que se interpretaba. En definitiva, horrible.

Concluyendo: para mí este recital fue una experiencia absolutamente sublime y encantadora que espero repetir dentro de no mucho… y toda una oportunidad para descubrir algún que otro nuevo horizonte musical (realmente, en ese aspecto, el Teatro de la zarzuela está cumpliendo brillantemente con su función como institución pública).

Publicado en Música, Teatro | Deja un comentario

Crítica exprés: Maruxa

Hace no demasiado tiempo, concretamente con la anterior producción que se escenificó en el Teatro de la Zarzuela, comentaba que este género siempre había reflejado inteligentemente la multiculturalidad española (especialmente a nivel musical), y que en vez de negarla o intentar uniformizarla, muy al contrario, sacaba beneficio de su variedad para conseguir una mayor riqueza y mejor variedad melódica… y ahora, cómo si fuera para darme la razón (lo sé, se me están subiendo mucho los humos), la siguiente obra que podemos encontrar en este teatro es “Maruxa” que profundiza en Galicia; lugar con el más desconocido e ignorado de los nacionalismos españoles… aunque también el más legítimo (cuestión en la que no me extenderé, pues no es este el lugar, y ya he hablado de este tema en varias ocasiones).

Y hablando, de nuevo, de temas nacionalistas, no deja de resultar curioso el como la lengua gallega no resulta molesta en Madrid (o en cualquier otro sitio); el catalán, o incluso el vasco, resultan desagradables de oír para mucha gente, puesto que lo asocian inmediatamente a una cuestión política independentista o de nacionalismo extremo, se ve a esas lenguas como enemigas del común… sin embargo el gallego escapa totalmente a ello (es más, incluso autores que escribieron mayoritariamente en gallego, y que son iconos de esta cultura o que incluso la defendieron, se estudian también en literatura española)… quizás se debe a que la gestión del nacionalismo gallego, especialmente a partir del reinado de Juan Carlos I, fue mucho mejor y más adecuada en este lugar, y, a la larga, también ha resultado más beneficiosa… sólo hay que comparar el estado de las comunidades autónomas tradicionalmente nacionalistas, como han progresado, por lo que han pasado, y como han terminado las cosas.

Sea como sea, lo incuestionable es que nadie protestó, hizo algún comentario negativo o le pareció mal que parte del libreto de “Maruxa” estuviera en gallego (como ya estaba originalmente, por otra parte… cosa que claramente nunca debió perjudicarle, pues tal obra, tras un exitoso recorrido como zarzuela, acabaría reestrenándose como ópera también) o que en esta producción en concreto se introdujeran algunos poemas de Rosalía de Castro para complementar y reforzar la temática y ambientación, cosa que se hizo respetando, manteniendo y no traduciendo la lengua original en la que fueron escritos… y yo me pregunto, si todo esto hubiese sido en catalán, ¿el público habría aplaudido igualmente o hubiese abucheado?, no deja de ser una cuestión realmente interesante, cuya resolución además, nos aporta respuestas acerca de cómo se han gestionado los distintos nacionalismos en España y de los resultados que ello ha acarreado.

Como curiosidad totalmente aparte (que no es tan aparte realmente), no quiero dejar de añadir que, en esos carteles que se pegan en los vagones del Metro de Madrid, para incitar a la lectura (y que lucen fragmentos de clásicos, obras actuales… etc); los primeros que aparecieron en otro idioma que no fuese el castellano… fueron en gallego (algunos incluso sin traducción). Por algo será. Y debo añadir que, si Madrid no se toma algo en broma, es cualquier peligro o riesgo que pueda atentar contra su centralidad y esencia de cabeza visible y proa de España (aunque no pueda negarse lo abierta que es)… tal vez, analizar y reflexionar sobre esto nos dé aún más respuestas a las preguntas y cuestiones diversas que acabo de sugerir y formular acerca de los distintos nacionalismos españoles que existen, su gestión y resolución final.

Decir también que encontré muy buena atención al público en el teatro.

 

-Maruxa: “égloga lírica”, se autodefine esta obra (con una palabra que a más de uno habrá hecho volver a sus libros de secundaria para recordar que era exactamente tal cosa… pues esta definición suena tan a alta cultura como repipi), y francamente, no deja de tener lógica que se la denomine así, pues debido a su asombrosa integración dentro del corpus musical gallego (ya que lo que no suena galaico se hace pasar muy bien por ello), bien cuesta denominar a esta obra como “zarzuela”… pero no hacerlo, me llevaría a entrar en contradicción con lo que he defendido, tanto en el comentario previo a esta misma crítica, como anteriormente en este blog… así pues, digamos que nos encontramos ante una zarzuela gallega y española, cosa que no es en absoluto incompatible, por más que haya quien nos quiera hacer pensar lo contrario, pues una cultura representa a la otra y viceversa.

Hablemos en primer lugar de la obra original, y luego pasaré a abordar esta producción, puesto que considero que estas cosas deben ser metidas en dos sacos muy diferentes.

 

Respecto al original: “Maruxa” es, sin duda alguna, una de las grandes zarzuelas del repertorio, y con toda la razón, su calidad es notoria en todos los aspectos… y quizás, mucho de ello se deba a que esta zarzuela es uno de los más bellos homenajes a Galicia que se han realizado nunca, muy en parte, porque consigue captar extraordinaria y maravillosamente bien su esencia (tanto, que yo personalmente creo que debería considerarse como parte integrante de la cultura de este lugar… ciertamente, ni su desarrollo, ni todos los que se implicaron en él, tenían que ver con Galicia, pero… ¿acaso el himno extraoficial de la capital de España, el chotis “Madrid”, no fue compuesto por un mejicano que jamás pisó tal capital?, ¿y eso lo hace menos sentido, incluso, y muy especialmente, por todos aquellos que aman Madrid y se sienten muy de él?).

Todo ello, ya se percibe desde el principio en el libreto de Luis Pascual Frutos, que si bien parte de la base de una historia bastante típica en el género (bueno, y llegando más lejos en las comparaciones, no deja de parecer una versión más simple y menos enrevesada de “Las bodas de Fígaro”), consigue desarrollarla sumamente bien sin caer demasiado en el tópico de la Galicia rural… es más, diría incluso que logra exactamente lo contrario, se aprovecha del tópico para sacarle todo su jugo y rentabilidad, sin llegar a resultar insultante, estereotipado o vulgar (lo cual es todo un mérito); porque, sí, Maruxa será una pastora (algo tan bucólico como como poco real… el pastoreo como actividad exclusiva, no se dio demasiado en Galicia), pero también es muy decente y tradicional (no le ha dado ni un beso a su amor); parte de la historia además se desarrolla en un pazo (una excelente idea), pero, contrariamente a plantearnos una estúpida y manida historia de lucha de clases, el libreto se las arregla, para volver la situación cómica (el momento en el que se escribe la carta es buenísimo) y además lograr el triunfo de la pareja popular (algo muy del género de la zarzuela, pues, aunque pueda haber, ocasionalmente, ricos en papeles más o menos importantes o principales, los verdaderos protagonistas de las obras siempre son integrantes del pueblo más llano)… en definitiva, el libreto coge una realidad (la de la Galicia rural) y la idealiza; unos tópicos, y los engalana para que no resulten ofensivos… creando así pues, un bello y respetuoso homenaje a las tierras del noroeste… en cualquier caso, el libretista tenía cierta ligazón con el lugar, así que no debe extrañar su conocimiento de este.

Pero, sin duda alguna, lo que le da prestancia a esta zarzuela es la música (de Amadeo Vives, compositor que parece haberse vuelto favorito de la nueva dirección del teatro -algo que sin duda está beneficiando al público, pues la calidad de su obra siempre impresiona-, ya que, recientemente, que me vengan sin más a la cabeza, sólo la temporada pasada tuvimos al menos dos obras suyas en este mismo teatro, que, curiosamente, obtuvieron muy desiguales resultados: la sublime producción de “La villana”, que contó con todos los aplausos; y la nefasta versión de “La gatita blanca”, que obtuvo todos los abucheos), sobre la cual, verdaderamente no resulta descabellada la teoría que existe de que, a parte de Vives, existiera la colaboración de otro músico gallego, puesto que, especialmente en determinados pasajes, muestra un saber tan avanzado del folklore gallego (pues no se trata de una mera copia de unas piezas populares incrustadas con copia y pega, es algo más, una reinterpretación de estas, un conocimiento profundo de sus bases, características, melodías y qué instrumentos lo pueden reforzar en una orquesta sin perder el sentido original… y para hacer eso, hay que saber muy bien lo que se hace -o tener una excelentísima intuición musical-) que asombra para una persona que no ha vivido allí o se ha educado con ello, pues su inteligencia a la hora de interpretarla, adaptarla a la escena y a la orquesta es verdaderamente increíble… aunque no por ello deja de acordarse de utilizar los sonidos más típicos y característicos, como el de la gaita gallega (cuya ausencia rozaría lo imperdonable, o al menos le quitaría mucha parte de su pátina de veracidad musical), que tan poco suele frecuentarse por las orquestas y que aquí consigue un cierto protagonismo (quizás, uno echa de menos una mayor aparición de cierto tipo de percusión, como las panderetas, pero eso ya es observación de purista… y no debemos olvidar que “Maruxa” no es un concierto de música popular en la que se deba reproducir esta tal cual, sino una zarzuela que debe evocar Galicia mediante todos los elementos teatrales -música incluida- y no se puede negar que la obra original triunfa en su propósito), dándole a la pieza el sonido característico y especial que necesita.

En definitiva, nos encontramos con una partitura sabia, inteligente, que sabe combinar géneros, y, al igual que el libreto, hacer un cóctel con lo mejor de lo mejor, y ofrecer una mezcla perfecta, respetuosa y de calidad… hasta el punto de que efectivamente, esa calificación de “égloga” parece irle bien a la obra, pues resulta difícil encajonarla como “zarzuela” o como “música popular”… realmente Vives ha hecho un trabajo tan maestro que, combinando géneros tan variados, casi ha creado otro.

Por lo demás, la música es realmente maravillosa, se eleva hasta lo más alto cual la orografía gallega, sorprende como sus paisajes… casi parece que llegas a sentir el verde, el frescor de su fría brisa, la frondosidad de sus bosques y campos interminables. Por otro lado, no se puede negar su belleza harmónica y el encanto que tiene.

En definitiva, el conjunto de la obra original, por su inteligencia, belleza y encantador homenaje, necesariamente estaba destinado (y lo consiguió) a convertirse en una obra maestra digna de producir un gran éxtasis artístico en toda alma sensible y de buen gusto, amante de la belleza y del arte.

 

Respecto a esta producción: en primer lugar, debo decir que, con casi total seguridad, si este montaje de “Maruxa” no hubiese sido como es, hubiera obtenido una de mis críticas completas, pero, no ha podido ser… muy desgraciadamente (y por eso he dividido la crítica como lo he hecho), en demasiadas ocasiones, las nuevas producciones actuales no están a la altura de las obras originales.

No voy a decir que haya muy mala intención en las elecciones que se han tomado desde la dirección de escena acerca de lo que se ha realizado finalmente, en cierta manera se ha intentado también hacer un homenaje a Galicia (o eso quiero creer), aunque ha sido de una manera innecesaria y equivocada… entiendo todo lo que intentan transmitir, pero lo juzgo absurdo, erróneo, fuera de lugar y de contexto.

Sin duda alguna “Maruxa” es una obra que se presta muy bien a hacer una deslumbrante producción en la que sacar a relucir los tipismos más encantadores, puede ser casi un anuncio publicitario de la comunidad autónoma, da todas las posibilidades para ello: opción de lucimiento de trajes típicos, posibilidad de mostrar los paisajes más espectaculares o de reflejar la grandeza e imponencia de la naturaleza galaica… y por si esto fuera poco, incluso la alternativa de introducir algo aún más propio y exclusivo de esta cultura como la vida de los pazos (construcción arquetípica por excelencia) y el como funcionaba la sociedad gallega más típica hasta bien entrado el siglo XX.

Sí, sin duda alguna estos elementos dan para montar una gran superproducción, que deslumbre a propios y extraños (ya sea gracias al reflejo de lo mostrado de su imponente naturaleza o al deslumbrante barroquismo de las impresionantes escaleras barrocas de los pazos, pegadas a austeros torreones medievales), y que se convierta en un gran festín de la cultura gallega, todo ello adornado con cierto toque de embellecimiento teatral (que ya de por sí tiene la obra original), que convertiría a esta hipotética producción que imagino como un ideal, en el mejor homenaje a Galicia y su más brillante escaparate, pues casi reflejaría estas tierras como el paraíso en la tierra, sin por ello perder demasiada veracidad, puesto que el fondo seguiría siendo puro y auténtico.

Pero muy desgraciadamente, las decisiones de Paco Azorín (el director de escena) no van por ahí… tal vez le pareció que realzar las cosas típicas sonaba, no sé, franquista o algo parecido (aunque el dictador hizo más bien poco por su región natal), pues muy por el contrario, prefirió convertir la zarzuela en un panfleto.

Ciertamente, ha tenido la inteligencia de no ubicar la historia en acontecimientos tan recientes como los del Prestige, cosa que muchos siguen recordando de una forma demasiado vívida (aunque las referencias al movimiento “Nunca máis” -las manos negras-, son más que evidentes… cuestión que hubiera sido sumamente peligrosa puesto que fue una cosa extremadamente polémica en Galicia, ya que mucha gente dio dinero a esta organización pensando que este iría a parar las a víctimas de la catástrofe, como era lógico imaginar… y cual sería su sorpresa cuando el movimiento dijo que todo lo que habían recaudado iría destinado a la lucha política, y encima, añadieron con desfachatez que ellos nunca habían afirmado que destinarían nada a los damnificados por la tragedia… mucha gente se sintió engañada, y cuánto más se organizó el movimiento políticamente, y optó por un camino más ultraizquierdista y nacionalista, sus banderas, que habían sido colgadas por toda Galicia como símbolo de solidaridad hacia los perjudicados por el desastre ecológico… perdieron absolutamente su significado, y fueron desapareciendo a grandísima velocidad); así que opta por situar la acción en el año 1976, cuando se hunde el buque Urquiola (no está de más comentar, que el hecho de utilizar imágenes de archivo en las que aparecen S.S.M.M., los actuales Reyes padres, bautizando el barco, parece una más que manipuladora, peligrosa y descarada propaganda republicana)… todo lo cual no tiene nada que ver con lo que cuenta la zarzuela, dónde el mar ni se menciona, y en la que, con toda seguridad, el argumento se desarrolla en la Galicia rural interior, al fin y al cabo, ¿en que otro lugar sino se puede pastorear?.

Probablemente, Paco Azorín intenta homenajear a Galicia a su manera, recordando, para evitar que se vuelva a repetir, las tragedias ecológicas que ha vivido (y la solidaridad que ha mostrado el resto del pueblo español hacia esta comunidad autónoma cuando las ha sufrido)… pero ello sería como pretender homenajear a Sicilia recordando los crímenes de la Cosa Nostra, lo trágicos que fueron, lo mal que lo pasaron los ciudadanos que los sufrieron y como el resto de Italia mostró sus condolencias… no se puede hacer un homenaje a través de lo malo, sino con lo bueno, no se puede resaltar o hablar de la belleza de la Costa da morte si decimos que está contaminada y llena de chapapote… y menos a través de una obra que, además, no tiene nada que ver con eso.

Sea como sea, fueran cuales fueran las intenciones de la dirección de escena, y enfocándonos exclusivamente en la cuestión narrativo-artística, lo cierto es que su visión está muy metida con calzador, es una reinterpretación absolutamente absurda del texto que queda de lo más forzada; pues ni siquiera convirtiendo a los señoritos en los propietarios o ejecutivos de la empresa Petrolíber deja de chirríar el asunto por todos los lados… en definitiva, todo lo que se ve en el escenario acaba por parecer falso y postizo, además de vulgar, y, lo que es peor, recuerda a algunas de las peores producciones del Teatro Real en los tiempos de Gerard Mortier.

Todo ello, sin mencionar que la puesta en escena resulta asquerosamente propagandística y que incluso choca de frente con la obra original, pues esta evita los conflictos de clases, mientras que Azorín se mete de pleno en el tema y en una cuestión que, insisto, no sólo es absolutamente innecesaria, sino que encima no aporta nada, y más bien saca, pues como ya digo, bien se hubiera podido montar de una manera que hubiera resultado un verdadero y hermoso homenaje a Galicia, dónde hay muchas cosas buenas que resaltar, sin necesidad de recurrir a las desagradables.

E incluso las modificaciones que se han hecho del libreto resultan erróneas; es más, ni siquiera se consigue integrar bien los poemas de Rosalía de Castro, que rechinan implacablemente, y más siendo acompañados por una danza contemporánea que da aún más imagen de chapuza contemporánea… lo dicho, hecho de otra manera, hubiese quedado muy bien meter ese tipo de cosas que realmente son tan intrínsecas de la cultura gallega… pero se ha hecho tan mal, de una manera tan superficial, banal, con una ignorancia tan supina e irrespetuosa, tan a modo de pastiche, que el resultado final cruje y hace aguas por todos los lados.

Así pues, y partiendo de una reinterpretación de la obra original absolutamente equivocada y desastrosa, el resto del apartado técnico sigue por el mismo camino del cataclismo inevitable: unos decorados pobres y horrendos, que vanamente intentan evocar la naturaleza gallega a través de una proyección verde sobre una tela; un suelo cubierto de pizarra como evocando los tejados de las casas gallegas (uno llega a preguntarse si los personajes de la zarzuela son gatos o humanos, porque a saber que hacen subidos a un suelo que tiene forma de techo); un vestuario de vergüenza ajena y absolutamente antiestético que parece que lo han comprado el día anterior en el Rastro; una iluminación verde insoportable, que parece sacada de un experimento que salió mal en una película de la Nueva ola, y que resulta invasiva, pues ataca y viola impíamente a todo el que se cruza en su camino… en definitiva, todo es espantoso, dando como resultado en su conjunto una estética repugnante, dantesca y lo que es peor, nada se ve como gallego, sino como una especie de pésimo intento fallido de reinterpretación contemporánea de esta cultura… en realidad, tal vez, lo peor sea que eso es precisamente lo que define toda esta producción.

Aunque, de lejos, lo peor a visionar y aguantar durante toda la obra, es esa insoportable mesa de ejecutivos que se pasa toda la función en escena, y nada de lo que sucede en ella aporta una sola cosa útil o interesante, sólo tonterías presuntuosas y un ridículo permanente… en realidad, irónicamente, quizás ese elemento de atrezo, y todo lo que se hace en él, es el mejor símbolo de esta producción, su nulo valor artístico y su extremada falta de originalidad.

En lo que respecta al reparto artístico, yo vi al primer reparto (el principal, y debo decir que todos son incuestionablemente buenos cantantes (el coro también estuvo genial)… aunque malísimos actores; tampoco les puedo echar de ello toda la culpa, pues no es concebible como es posible que el director de escena los estuviera viendo y no les dijera que no es que estuvieran sobreactuando, sino lo siguiente… resulta espantoso lo que hacen sobre la escena, ¡todos los tópicos interpretativos de los cantantes líricos están reunidos en esta función!: tirarse y rodar por los suelos, lanzarse de rodillas sobre el escenario, inclinar la espalda hacia delante, alzar los brazos a lo alto, poner postura de cantante (un pie hacia delante, otro atrás y manos en bandeja o sólo una hacia delante), ponerse en pareja uno delante del otro pero los dos de frente al público… etc.

Todo ello ya sin mencionar la espantosa gestualidad, que no es en absoluto contenida, discreta, mesurada y modesta, como es típica del pueblo gallego, sino tan exagerada que parecen andaluces (o napolitanos… ya no sé ni que parecían)… yo llegué a temer que, en el mejor momento de sonoridad de la gaita, los cantantes sacasen unas castañuelas y se pusiesen a bailar y cantar flamenco. Poco les faltó. Casi me sangran los ojos.

La verdad es que la dirección de actores llega a ser tan pésima, que estoy convencido de que Azorín no dio las más mínimas indicaciones al respecto (y si lo hizo, es como para pedirle cuentas por ello)… eso sin mencionar que los movimientos de escena resultan tan extremadamente forzados y artificiales que es imposible creerse nada de lo que estás viendo sobre el escenario. Verdaderamente es una cosa auténticamente horrenda. Pero como ya digo, e insisto, como cantantes cumplen extremadamente bien su función, pues verdaderamente consiguen que las melodías de Vives cobren toda su vida, poder y magia.

En cualquier caso, tal y como culpo de los desfases de la interpretación dramática de los cantantes al director de escena, también considero que una buena parte de su excelente mérito canoro ha estado en la hábil, rítmica y vibrante dirección musical de José Miguel Pérez-Sierra, que lleva a los cantantes (principales y coro) a su máximo esplendor, y ya no digamos a una excelente orquesta en estado de gracia, todos los cuales, en conjunto, consiguen entretejer las melodías con una fineza digna del más delicado encaje de bolillos de Camariñas.

En definitiva, nos encontramos ante la típica producción en la que es mejor cerrar los ojos y disfrutar del sonido (¡aunque vaya sonido!), puesto que nada de lo que se ve en el escenario vale la pena… en realidad, cuánto más se piensa, mejor hubiese sido que hubiesen hecho “Maruxa” en versión concierto, pues para lo que hemos visto, no se hubiese tirado el dinero innecesariamente, y el resultado habría sido muchísimo mejor.

Concluyendo, ¿recomiendo la nueva producción de “Maruxa” (que, como curiosidad, y motivación extra para ir, también fue estrenada por vez primera en este mismo teatro) que en este momento se escenifica en el Teatro de la Zarzuela?, pues no voy a mentir (como siempre, por otra parte), a nivel auditivo-musical es bellísima y un absoluto imprescindible, sobre todo porque el original es una maravilla y una obra maestra absoluta… pero lo que se ve sobre el escenario es un horror y una vergüenza.

Así que, quién se esté planteando ir, tiene dos opciones: o acudir a la representación y disfrutarla con los ojos cerrados… o esperar la improbabilidad de que vuelvan a programarla en otra ocasión, y que además haya la suerte de que esta hipotética producción futura sea algo decente… por si acaso, yo no puedo evitar recomendar ir ahora y disfrutar lo que bien se pueda, porque, como ya digo, si cerramos los ojos, la experiencia de esta “Maruxa” que nos presenta el Teatro de la Zarzuela es muy pero que muy disfrutable… sí, lo sé, es muy triste y lamentable tener que hacer tal cosa, porque al teatro se va a ver un espectáculo completo… pero es lo que hay, y no existen muchas más oportunidades de disfrutar una obra como esta en directo, con toda la magia que ello tiene, Menos es nada, y en otras producciones no se salva ni el apuntador… en esta, al menos, la parte auditiva es impecable y absolutamente excelente.

Publicado en Teatro | 1 Comentario

Loving Vincent

La fortuna y felicidad de tener la oportunidad de descubrir una obra maestra contemporánea

Sinopsis y ficha técnica

Primer largometraje compuesto por pinturas animadas, “Loving Vincent” es un film homenaje a Van Gogh en el que cada fotograma es un cuadro pintado sobre óleo, tal y como el propio Vincent lo hubiera pintado. Sus 80 minutos de duración están compuestos por 56.800 fotogramas que han sido pintados, uno a uno, por una gran cantidad de excelentes pintores a lo largo de varios años, todos inspirándose en el estilo y arte magistral de Van Gogh.

Título originalLoving Vincent

Año2017

Duración95 min.

País Polonia

Dirección Dorota Kobiela, Hugh Welchman

Guion Dorota Kobiela, Hugh Welchman, Jacek Dehnel

Música Clint Mansell

Fotografía Animation, Tristan Oliver, Lukasz Zal

Reparto Animation, Douglas Booth, Helen McCrory, Saoirse Ronan, Aidan Turner, Eleanor Tomlinson, Chris O’Dowd, Jerome Flynn, John Sessions, Holly Earl, Robert Gulaczyk, James Greene, Bill Thomas, Martin Herdman, Josh Burdett, Richard Banks, Shaun Newnham Productora

Coproducción Polonia-Reino Unido; BreakThru Productions / Trademark Films / Silver Reel / Odra Film / Centrum Technologii Audiowizualnych / Polski Instytut Sztuki Filmowej

Género Animación. Drama | Biográfico. Pintura

Premios 2017: Globos de Oro: Nominada a Mejor filme de animación2017: Premios BAFTA: Nominada a Mejor película de animación2017: Premios Annie: Nominada a mejor película independiente, guion y música2017: Festival de Annecy: Premio del público2017: Premios del Cine Europeo: Mejor largometraje de animación2017: National Board of Review (NBR): Mejores películas independientes del año2017: Critics Choice Awards: Nominada a mejor largometraje de animación2017: Satellite Awards: Nominado a mejor largometraje de animación

 

Comentario previo

A veces me pregunto si soy el único en el mundo que queda que echa de menos el cine de animación tradicional; que se siente pleno y se enternece contemplando una y otra vez aquellos vibrantes dibujos hechos a mano, al más viejo estilo de los grandes maestros y que Disney llevó a la cumbre; o que se pregunta porque la animación por siluetas de Lotte Reiniger no tuvo sucesores que llevaran a cabo un desarrollo posterior… en definitiva, a veces me entristece saber que hemos dejado de soñar con que “Las meninas” se muevan.

Lo sé, lo sé, el cine de animación no está muerto… se hacen montones de películas por ordenador continuamente… pero no es, ni nunca será lo mismo; de hecho, casi es peor, puesto que el sustituto sólo es un cruel recordatorio de lo que hemos perdido. Y es que, sin duda, el cine de animación por ordenador puede ser calificado como arte de la misma manera que lo puede ser cualquier otro filme… pero jamás estará al nivel de la animación tradicional, con su proceso absolutamente manual y artesanal que le daban el verdadero y auténtico toque que tiene una obra artística por derecho propio. Tal vez no todo fuera bueno o perfecto (como tantas otras películas que se hicieron), pero sí era único y especial.

Por eso, para bien o para mal (más bien lo segundo, debido a la excepcionalidad del asunto), vivimos en una época en la que el estreno de cualquier película que se acerque a la animación tradicional se convierte en un acontecimiento… y yo no puedo evitar ir corriendo (muy desgraciadamente, como todos sabemos, a principios de este siglo, la compañía Disney anunció que “Zafarrancho en el rancho” sería su última película de animación tradicional. Afortunadamente, y por iniciativa de John Lasseter -lo que no deja de sorprender, pues sin duda él ha sido el asesino o como mínimo el enterrador de la animación tradicional- la compañía volvió sobre sus pasos y realizó “Tiana y el sapo”, la película no tuvo los resultados esperados para casi nadie en todos los sentidos… y debido a eso, la animación tradicional parece haber desaparecido para siempre en la compañía del ratón. Desde aquel entonces, ya sólo, muy de vez en cuando, surgen casos exóticos –como este-, que curiosamente, no se hacen en EEUU, y que, dado su cierto toque independiente y de arte y ensayo, parecen recordarnos, no sin falta de crueldad, que la animación tradicional no es más que un recuerdo, algo que fue comercial en su día pero que ahora está pasada de moda, y que ahora sólo es una extravagancia que se permiten rodar algunos como una especie de desafío artístico… pero en fin, si el musical resurgió, confiemos en que también la animación tradicional acabe por imponer su arte algún día).

Y es que, hasta que nos vimos invadidos por la animación por ordenador, yo siempre pensé que a mi me gustaba el cine de animación, pero, cuando las cosas cambiaron, descubrí que no era así, entendí que lo que verdaderamente yo apreciaba en ese género era la habilidad de los trazos, la belleza y proporción de las formas, el uso de los colores en los fondos, las referencias artísticas… etc; es decir, sentía como si hubiese ido a una pinacoteca y los cuadros se pusiesen en movimiento, narrándome con más detalles las historias que siempre han contado en manera estática.

Por ello, cuando supe de esta película de la que haré la crítica, me pareció sumamente interesante, y decidí no indagar demasiado pues quería dejarme sorprender… apenas una breve sinopsis, unas cuántas frases de críticas leídas por encima, un par de imágenes y un poco del tráiler, me pareció más que suficiente para tomar definitivamente una decisión que estaba muy tomada de antemano.

Y es que para mí, el cine de animación tradicional, como los musicales, tienen patente de corso, pues el deseo desesperado de volver a vivir las grandes emociones que sé que pueden llegar a aportar; el anhelo, creado debido a un recuerdo nostálgico y poderoso, de volver a alcanzar el éxtasis artístico; es tal, que nada importa, y nada me detiene hasta alcanzar mi objetivo… luego habrá que ver si el producto está a la altura de las expectativas (algo nada fácil puesto que la impaciencia y el deseo me dominan por completo), pero eso ya es otro cantar; en un primer momento, simplemente hay que satisfacer el ansia de aquello de lo que siempre se busca más, nunca se obtiene suficiente… y que por encima, se nos ha sido racionado o casi negado puesto que ya no se hace este tipo de cine.

Fui a ver la película al Palacio de la prensa, dónde encontré una buena atención al público… además de que siempre me agrada ir a esos cines de la Gran Vía, pues tienen un encanto muy especial (y son baratos).

 

Crítica

Lo primero que hay que hablar en esta crítica es de cómo se ha realizado esta película, que de hecho, sostiene muy en parte su interés debido a ello (cosa que se ha aprovechado muy bien en la publicidad, que la ha calificado de “la primera película pintada al óleo”).

En primer lugar, sería interesante plantear si la película es realmente de animación, puesto que resulta difícil decir que se ha dibujado nada… me explico: se grabó una película de acción real y, a continuación, se pintó por encima de cada fotograma, al óleo, siguiendo el estilo de Vincent Van Gogh… ¿por qué el debate de si el filme es de animación?, sencillo, todos sabemos que hubo muchas películas y series en blanco y negro que fueron coloreadas para volver a comercializarlas, y ello no las hace de animación. Por otro lado, para quién quiera argumentar que la animación tradicional ha usado habitualmente imágenes de referencia, ciertamente habría que responderle que estas sólo eran usadas para poder plasmar mejor los movimientos a la hora de dibujar, pero que de ningún modo se calcaban sobre el papel, simplemente se reproducían con los trazos manuales de un dibujante… ahora bien, no es menos cierto que en esta película se ha hecho, mucho, muchísimo más que simplemente colorear las imágenes, puesto que cada fotograma se ha convertido en todo un homenaje a Van Gogh y su estilo, hasta el punto de que llega a dar la impresión, especialmente cuando hay cierto estatismo, de que realmente estás ante una pintura del maestro del postimpresionismo (hasta cierto punto, esta película ha alcanzado ese viejo anhelo, que expreso en el comentario previo, de ver “Las meninas” en movimiento… sólo que en versión Van Gogh).

Con toda seguridad, yo hubiese preferido encontrarme con una película dibujada desde su principio a su fin, sin necesidad de estar coloreando fotogramas, lo cual es sin duda el gran y único defecto del filme, pero también admito que se ha hecho de tal manera, se ha alcanzado tal maestría en el cuidado de cada fotograma, que verdaderamente debe ser aplaudida, puesto que el mérito de ese gran trabajo es mucho, no sólo por la labor en sí misma (que ya lo vale), sino por el resultado final que es absolutamente espléndido en todos los sentidos.

Así pues, nos encontramos con una animación un tanto tramposa (por lo anteriormente descrito), pero eficaz y extremadamente bella, un gozo visual, un bellísimo tributo a Van Gogh que te deja absolutamente anonadado. Sin duda, ese origen de acción real le aporta también su mayor defecto, ya que el cine de animación tradicional posee una cierta calidad aérea, una gracilidad en sus personajes que los hace elevarse sobre el mundo mortal como plumas… pero aquí, en “Loving Vincent” se percibe rápidamente que falta eso, puesto que los movimientos y la distribución de peso de los actores es extremadamente humana, así que, aunque no lo sabía con seguridad al entrar en la sala, según pasaron unos minutos, rápidamente detecté que eran fotogramas coloreados… aunque insisto, ¡qué maravilla de color! (pero yo confieso que no pude evitar tener el malicioso pensamiento de que hoy en día, programas de edición de video de lo más básico, ofrecen ciertos filtros que darían un aspecto muy parecido al que tiene la película… que sin embargo ha necesitado de años para concluirse debido al método utilizado).

Muy posiblemente, lo que ayuda considerablemente a que los defectos de la película se perciban, es una fotografía que debería estar muchísimo más cuidada y más preocupada por reproducir los colores y el estilo del maestro del postimpresionismo; todo lo cual se nota menos cuando nos encontramos ante secuencias de color, pero cuando nos pasamos a las que imitan el estilo de la grisalla o carboncillo (que son todas las de flashback), casi parece que estés ante una película en blanco y negro normal y corriente.

Y con lo anterior, dejamos de lado los defectos y comenzamos a hablar de las virtudes, que son muchas más y eclipsan a los primeros por completo.

La película usa una historia muy interesante y es la de una especie de biopic policiaco, es decir, una persona se ve encargada de solucionar los asuntos de un muerto importante o de aclarar cosas sobre su pasado, y va poco a poco hilvanando su historia y descubriendo puntos que no se conocían… como método de contar la historia no es extremadamente original (así de pronto, se me ocurren otros dos ejemplos en los que se hizo algo parecido, también con artistas, como son “Amor inmortal” o “Amadeus”), pero sí efectivo, y, por otra parte, casi todo parte de un modelo, la cuestión es si se puede aportar algo original a este.

Y verdaderamente, “Loving Vincent” lo consigue, puesto que la película, hasta en su maravilloso título, es perfecta y coherente desde el primer segundo, narrándonos una historia, con ciertos ligeros toques de ficción y licencias dramáticas muy admisibles, pero absolutamente basada en hechos reales y sumamente bien documentada y fiable.

Así pues, nos encontramos con un guión extremadamente bueno y eficaz, que, para que mentir, de haber sido para una simple película de acción real, hubiera construido, ya de por sí y por sus méritos, una muy buena película, puesto que el texto es dinámico, inteligente, poderoso, interesante, intrigante… lleva la narración de una manera absolutamente magistral, viva y perspicaz; pero, cómo se ha hecho para esta película, la lleva mucho más allá, pues se convierte en el tributo perfecto, en el más sublime homenaje a quién fue Vincent Van Gogh, creando así una ofrenda llena de respeto, admiración y devoción.

La dirección también es eficacísima y de lo más aguda, logrando una película emocionante desde el primer hasta el último fotograma, de modo que en ningún momento nos podemos salir de la trama por el dinamismo que le imprime a la historia, que se apodera de todo nuestro interés y sentidos.

En lo que respecta a la animación, no me extenderé más, sino para decir que alcanza tales grados de perfección, que demuestra tal conocimiento, aprecio, admiración y amor por la obra de Van Gogh en absolutamente todo (desde los fondos hasta las pinceladas más básicas que adornan a los personajes) que llega a resultar tan impresionante como apabullante, demostrando una excelencia verdaderamente fuera de lo común (sólo comparable a los mejores tiempos de Disney).

Sobre los actores, ofrecen unas interpretaciones sumamente inteligentes, que mezclan hábilmente el comedimiento con la expresividad necesaria, de modo que no rompen totalmente la impresión de “tableau vivant”, pero tampoco están parados como estatuas impasibles… la verdad es que sólo se puede alabar su capacidad para adaptar su actuación a esta película, cosa que no debió de ser fácil, teniendo en cuenta sus características y exigencias, verdaderamente han tenido la oportunidad de demostrar su calidad, que no sólo no es cubierta por las pinceladas, sino que resulta resaltada.

Aunque, por supuesto, hay que alabar la gran dirección de casting, que no sólo ha conseguido unos buenos intérpretes, pues estos son, además, absolutamente parecidos a las personas que pintó Van Gogh en su momento y que, en cualquier caso, encajarían a la perfección en cualquiera de sus cuadros sin chirriar en absoluto.

En cualquier caso, la verdad innegable es que la película está tan cuidada en todos los aspectos estéticos (además de mostrar una devoción intensísima por Van Gogh) que ya es una obra de arte sólo por eso.

Para finalizar, decir que no puedo evitar preguntarme que pensaría el propio Van Gogh de todo esto… pobre hombre, toda la vida despreciado, y justo después de su muerte llegó el éxito… incluso hoy día, uno de sus cuadros sigue siendo el que ostenta el record de la venta al más alto precio; y ahora esta película que es el más hermoso homenaje que jamás se le pueda hacer a un pintor… ¿Qué pensaría de poder ver o saber todo esto?, ¿se moriría otra vez de pura rabia porque sólo tarde le ha llegado el reconocimiento y ahora son otros los que se enriquecen con su obra mientras él sólo consiguió malvivir en vida y sentirse despreciado y marginado por todos?, ¿o tal vez se sentiría feliz y orgulloso porque al final demostró tener razón, su arte triunfó y ahora es apreciado por todo el mundo? (preguntas que también nos podríamos hacer sobre nuestro nacional Miguel de Cervantes)… nunca lo sabremos, pero, quizás la respuesta la tenga la propia película, pues todos sabemos que, en el fondo, a un artista le importa más el arte y su propia obra que él mismo.

 

Valoración final: confieso que pocas veces en mi vida he tenido noticias de cualquier obra artística y he pensado inmediatamente, desde el comienzo, que era una obra maestra; pero este fue el caso, luego fui, la vi, y cuando pasaban los primeros segundos estaba convencido de que estaba ante una obra maestra, según transcurría lo confirmaba, y cuando acabó me sentía completamente exultante porque era consciente de que había tenido la oportunidad de ver algo absolutamente maravilloso y extraordinario, que aún es más interesante puesto que es una obra de nuestros días, absolutamente contemporánea y actual… y ocasiones como esta rara vez surgen.

Dicho de otra manera, “Loving Vincent” es algo tan sublime, tan increíble, tan alucinante, que es imposible describir con palabras como se siente uno al contemplar esta maravilla de película que ha dado un paso más en el arte en general.

En definitiva, nos hallamos ante una película tan excepcional y sublime que todo el mundo debería verla. Soy incapaz de encontrar una sola razón o alguien a quien no recomendarla… en realidad, más bien todo lo contrario: es perfectamente obligatoria, absolutamente imprescindible visionarla.

  Resultado de imagen de loving vincentResultado de imagen de loving vincentImagen relacionada   Resultado de imagen de loving vincentResultado de imagen de loving vincentImagen relacionada   Resultado de imagen de loving vincentImagen relacionada 

Publicado en Películas | Deja un comentario

Crítica exprés: El instante más oscuro

Crítica exprés: El instante más oscuro

Muchas veces, resulta tentador analizar y explicar los hechos del pasado desde el punto de vista más humano, al fin y al cabo, tiene lógica, puesto que la historia no la hacen dioses o seres infalibles, sino seres mortales con sus virtudes, defectos, fortalezas y debilidades… sí, resulta fácil explicar que la debilidad de Luis XVI facilitó la revolución francesa (aunque hubiera otros monarcas mucho más débiles e inútiles anteriormente en la historia de Francia) o que Carlos I de España se convirtió en dueño de medio mundo por una pura carambola dinástica (aunque los Reyes católicos hubiesen llevado a cabo una muy pensada y astuta estrategia político-diplomática mediante apropiados enlaces dinásticos para aislar a Francia previamente)… etc; pero quizás esto, como tantas otras cosas referidas a la ciencia, sólo lo utilizamos para sentirnos seguros, para poder encajonarlo todo en una perfecta clasificación… cuando la vida es puro azar y nada se puede prever realmente. Decimos que la historia es una ciencia, sin embargo, no es nada exacta… aunque tal vez, no debamos olvidar que el mito de que las ciencias son infalibles, también es eso, un mito, puesto que llevan contradiciéndose y reformándose durante siglos tanto como la religión; tal vez, en el fondo, la ciencia no sea más que eso: otra religión a la que aferrarnos desesperadamente ante el caos y la demostrada incertidumbre de la realidad.

Sea como sea, y volviendo al tema, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda, lo cierto es que si tratásemos de explicar la victoria del Reino Unido contra Alemania en la segunda guerra mundial, a priori resultaría difícil: las democracias habían demostrado su decaimiento contra los totalitarismos (que se extendían como moda y alternativa por el mundo entero) debido a una peligrosa inestabilidad y debilidad en los momentos más cruciales (cosa que se plasma sumamente bien en el filme del que haré la crítica); y las personas que eran el baluarte y la imagen del estado democrático no parecían dar la impresión más tranquilizadora: un jefe de estado, el Rey Jorge VI, que a duras penas consigue hablar sin tartamudear, y que accede al trono después de la escandalosa abdicación de su hermano, Eduardo VIII, el cual sentía una excesiva simpatía por el pueblo germano y, de hecho él mismo (debido al origen de su dinastía, los Sajonia-Coburgo-Gotha, que no había desaparecido de su recuerdo, a pesar del rebautizamiento como los “Windsor” en la anterior guerra mundial) se sentía alemán (sí, lo sé, podemos extendernos también en el famoso matrimonio morganático con Wallis Simpson, pero, sinceramente, yo creo que, teniendo en cuenta el tema que estamos tratando, eso es una pequeñez de la historia). Por si fuera poco, el soberano Jorge VI sólo tiene dos hijas, lo que no es un problema de sucesión en Inglaterra, pero no resulta demasiado alentador. A todo ello, hay que unirle un parlamento dividido, lleno de viejos, y un primer ministro, no menos anciano, Churchill, que llega allí por pura chiripa (los tejemanejes de su partido, que no tenía la más mínima confianza en él), con un pasado de fracasos considerables y unos precedentes políticos que no ayudan a crear una mayor seguridad, sin mencionar un comportamiento personal sumamente excéntrico… y a todo ello debemos sumar el hecho de que jefe de estado (el Rey) y el primer ministro no mantienen una buena relación… en definitiva, parece que tenemos el caldo de cultivo perfecto para el inminente final de las democracias, y concretamente de la monarquía parlamentaria inglesa, que presume ser el sistema más antiguo en su género (la afirmación de su máxima vestustez es un tanto cuestionable -ciertas cortes de la medieval monarquía leonesa me vienen al recuerdo-, pero no me voy a meter en ese tema).

Pero la historia nos cuenta, y nos demuestra, que a pesar de todo lo anterior las cosas salieron bien y las democracias ganaron… tal vez sea porque los nazis tuvieron el mismo problema que todos los imperios: si su política o su idea de superioridad sobre los demás, está basada en el expansionismo, cuando este se colapsa, dejan de tener sentido y caen como una baraja de cartas.

En cualquier caso, de esta película se pueden sacar muchas e interesantes lecciones (no sólo de historia), pero, sin duda alguna, una de las más valiosas es que, a veces, de las personas más inesperadas es precisamente de quienes se obtienen los resultados más extraordinarios… con toda seguridad, si aquellos que vivieron la segunda guerra mundial hubieran hecho una lista de deseos, imaginaria, de grandes personalidades de la historia inglesa de todos los tiempos, que hubieran creído que podrían salvarles de los nazis y sacarles adelante… ni el Rey Jorge VI, ni Winston Churchill estarían entre ellos… y sin embargo, fueron precisamente ellos los que salvaron al Reino Unido, y, probablemente, también al resto del mundo (sería historia ficción preguntarse que hubiese pasado si los nazis hubiesen ganado la guerra… pero podemos estar sumamente seguros de que nuestro mundo hubiese sido muy diferente hoy día, y no para mejor).

Por otro lado, y ya para finalizar, no está de más señalar, para recordar a aquellos ignorantes proselitistas (más por puro interés y maldad que por un pensamiento razonado… no podía ser de otra manera), que son incapaces de entender que monarquía y democracia no sólo no son conceptos opuestos sino que en la mayoría de los países civilizados van unidos, que fueron monarquías parlamentarias las que derrotaron a las dictaduras, que crecieron bajo formas de repúblicas, eso sin mencionar las que se entregaron sin oponer demasiada resistencia a los nazis, véase Francia, Austria… etc (para quién me quiera argumentar el caso de Italia: Víctor Manuel III llegó a cesar a Mussolini, y los Saboya huyeron a Bari para ponerse bajo la protección del bando aliado). En cualquier caso, la cuestión de la de la importancia de la monarquía para el buen funcionamiento democrático, concretamente el británico, queda bien resaltada en este filme.

 

-El instante más oscuro: es eficaz y entretenida, pero… se queda en eso; tienes todo el tiempo la impresión de ver algo banal que han elevado a la altura de grandilocuente superproducción sin merecerlo en absoluto, con el único propósito de arrasar en premios cinematográficos y de alcanzar unos objetivos (al más viejo estilo del comercial teleoperador).

Quizás el problema esté en la propia historia, que se centra en un pequeño hecho (si el Reino Unido pacta una paz con Alemania o no) demasiado trivial, entre otras cosas, porque jamás llegó a suceder, y porque, en el fondo, todos sospechamos que no hubiese sido verdaderamente determinante en el transcurso de los hechos históricos posteriores (en el caso de que Inglaterra hubiese pactado, y de que Alemania hubiese aceptado esa paz… Hitler hubiese roto rápida, fácil e inmediatamente tal tratado, como había hecho antes continuamente, y la guerra hubiese continuado otra vez, dejando a Inglaterra en una situación que resulta difícil determinar como hubiese acabado… y en cualquier caso, intentar hacerlo sería pura historia-ficción).

Sea como sea, hay que reconocer que todo lo anterior está sumamente bien disfrazado gracias a un guión bastante impecable, académico sin duda, pero lo suficientemente inteligente como para no dejarse llevar por el piloto automático todo el tiempo, y trufar la historia de suficientes cosas interesantes y suculentas, además de organizarla muy bien.

A ello ayuda mucho la dirección de Joe Wright (que ha demostrado ser más que solvente y eficaz, incluso con productos que bien podrían ser sumamente tópicos y plúmbeos, de estar bajo otras manos, como “Expiación” o “Anna Karenina”), pues le da un gran dinamismo a la película, no permitiendo descanso alguno desde el momento en que nos sentamos en la butaca. Cierto, no aporta una gran originalidad, pero cumple mejor que bien su función.

Sólo alabanzas se puede decir del cuidado apartado técnico, que no en vano, se ocupa muy bien de engalanar cada secuencia y de recordarnos que estamos ante un producto de empaque: dirección artística, vestuario, fotografía, las localizaciones escogidas… todo nos envía el mensaje de que estamos ante una de las grandes superproducciones del año, y de que estamos viendo un producto muy bien hecho, merecedor de premios, en el que todo está muy cuidado y se ha invertido una considerable suma. Nada chirría, todo es perfecto y apropiado para el espectador… tal vez demasiado, pues no se percibe el más mínimo riesgo; tampoco se busca, como ya digo, este filme tiene un objetivo muy claro, y no es precisamente innovar o producir una revolución audiovisual.

En cuanto a los actores, todo el mundo ha alabado la interpretación de Gary Oldman (más de un crítico ha calificado esta película como “excusa para darle un Oscar a Oldman”), y no es para menos, a pesar de estar embutido en un montón de prótesis, consigue darle un verismo a su interpretación completamente alucinante, hace una imitación perfecta… bueno, no es ni una imitación, está tan metido en el personaje que se llega a confundir con el auténtico Churchill, se ha conseguido una reproducción perfecta y absoluta de este… ciertamente, no puede extrañar que Oldman arrase en todos los premios cinematográficos (ya no sólo por sus méritos, que los tiene, sino porque ha seguido todos y cada uno de los pasos oficiales para hacerse con ellos).

Por lo demás, en cuanto al resto del reparto, contamos con actuaciones más que buenas y destacables (quizás, con la excepción de Lilly James que no es una actriz de verdad, pues siempre hace el mismo personaje), aunque, a la hora de la verdad, todos sabemos que sólo están ahí para darle la réplica a Oldman y hacer que su estrella brille más… no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta la clase de filme que es y cómo se ha organizado.

En definitiva, “El instante más oscuro” tiene todas las virtudes, y todos los defectos, de la típica superproducción biográfica; y, aunque sabe tapar aceptablemente los segundos, en el fondo, todos sabemos para qué ha sido hecha esta película, con qué objetivos, y que, en el fondo, no deja de resultar un producto más industrial y de fábrica que algo único y artesanal… a todo lo cual habrá que darle la debida importancia, siempre dependiendo de qué cosa queremos ir a ver al cine.

Publicado en Películas | Deja un comentario

La temporada 2017-2018 en la Fundación March Madrid

Desde hace tiempo, pero especialmente el año pasado (cuando se alcanzó la culminación de la excelencia, ya que parecía que había que estar todos los días allí puesto que casi todo lo que había era interesante), me di cuenta de que la Fundación March merecía un artículo para sí misma donde se reflejara, en un mismo lugar, la gran variedad y calidad de su programación, que abarca tan diversas cuestiones culturales (cine, conferencias, música, exposiciones… etc), pero lo cierto es que ninguno de los artículos publicados hasta el momento conseguía satisfacer esa necesidad (se intentó encajarlo todo en los artículos recopilatorios de eventos y exposiciones) debido, claramente, a la enormidad de todo lo que se hace, y el hecho de que diversificarlo en distintos artículos no ayudaba a crear un concepto claro, lógico y accesible.

Así pues, y con esta idea que ya me surgió el año pasado, nace este artículo (de momento experimental, si funciona continuaré haciéndolo y repiténdolo en el futuro) para reflejar que es lo más interesante que se puede ver en la Fundación March… aunque esto no es, de ninguna manera, ni puede ser, una forma de publicidad, ya que, si hay algo que esta institución no necesita, es más eso (de hecho, incluso todo lo contrario), pues siempre está saturada de gente a más no poder… reflejo, por otra parte, de la calidad de lo que hacen.

Y es que no hay duda de que la Fundación March se ha convertido en la reina absoluta de las instituciones culturales privadas (y si me descuido, públicas también), ya no sólo debido a la gran calidad y variedad de su programación, sino también a que absolutamente todo es gratis, incluidas sus publicaciones como los completísimos y muy alabables programas de mano que son una maravilla a atesorar… en definitiva, su idea de acercamiento de la cultura a la gente es simplemente maravillosa y yo no puedo parar de aplaudirla.

Aunque, por supuesto, no todo es bueno: la atención al público es verdaderamente atroz (en el mostrador de información de la entrada algo mejor), y la desorganización y el caos para conseguir una entrada para un acto hace que casi nadie quede contento porque todo se deja demasiado al azar y no hay la posibilidad de elegir un buen sitio por más esfuerzos que hagas para ello, ni online ni presencialmente… lo que ha llevado a muchos a dejar de acudir a este lugar, puesto que, como ya digo, el lugar está sobresaturado, y su único salón de actos siempre se queda pequeño para el interés del público (algo que habla muy a favor de lo qué se programa y del público que acude… pero muy mal de cómo se gestiona la organización).

Decir, finalizando pues, que este es uno de los llamados artículos recopilatorios, los cuales se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publicaría uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

En definitiva, ¿cómo va a funcionar?, pues en principio yo reflejaré que es lo más interesante de la programación, y según vaya acudiendo a los distintos actos (si es que puedo), lo escribiré aquí y haré la crítica correspondiente… aunque estas no serán largas, completas, complejas y analíticas, sino meras reseñas, relativamente breves, que reflejen las cosas más importantes, detalles destacables, o simplemente, cosas que quiera hacer ver.

Aclarar también que, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas o al del título en negrita correspondiente, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo y más desactualizadas.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Para finalizar, si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

En definitiva, vamos a acercarnos a esta espectacular arquitectura con forma de bloque marmóreo que, rodeándose de la zona más lujosa del Barrio de Salamanca, se erige monumental entre palacetes del siglo XIX, reivindicando su contemporánea presencia (con unos interiores que no se quedan atrás, con una mezcla de clásico y contemporáneo… rezuma un nostálgico buen gusto) cierto, no está en el famoso Paseo del arte, y de hecho, para ir allí, hay que proponérselo e ir a propósito (no hay ninguna otra institución cultural cerca con la que luego enlazar o a la que acercarse)… pero casi seguro que nos compensará el esfuerzo.

………………………………………………………….

 

Este año se ha vuelto a repetir el mismo estilo de los folletos de programaciones del año pasado… pero incluso peor. No digo que no sean estéticos, no digo que no tengan su encanto, pero descifrar la información que quieren transmitir es otro cantar muy distinto. Y francamente, este año lo veo todo mucho más desorganizado en ese aspecto, más absurdamente subdividido, de modo que no te puedes llevar un programa general que te dure todo el año y organizarte acorde a eso, sino que da la impresión de que tienes que estar pendiente de lo nuevo que salga… y eso siempre da mucha pereza, o al menos a mí.

Por otro lado, tras el triunfo de la temporada pasada, este año, la programación parece mucho menos atractiva. Yo he anotado unas cuántas cosas, pero tampoco he necesitado limitarme a mí mismo o pensar que no me iba a dar tiempo… o esa ha sido mi primera impresión.

Post scriptum 13-1-2018: en el colmo del barroquismo y de la complicación del sistema de reservas (cuyo uso, con razón, ya ha desanimado a más de uno) ahora resulta que, cito literalmente: “cada usuario podrá realizar únicamente CUATRO cancelaciones de reserva por trimestre. A partir de la QUINTA cancelación, la reserva se contabilizará como aceptada”… esto no es ni medio normal, en vez de premiar a la gente que cancela para dejar sitios libres, se les castiga… en realidad, se te penaliza prácticamente hagas lo que hagas con el sistema de reservas, así que la gente acabará llegando a la conclusión de que tanto da liberar las butacas (y de ese modo, algo tan beneficioso como que la lista de espera funcione) como no hacerlo (y mejor siempre es quedarse con ellas por si acaso), de modo que, ahora, será aún más difícil conseguir entradas. En definitiva, vamos de Guatemala a Guatapeor… ¿pero quién es el inútil incompetente que gestiona esto?.

En cualquier caso, en este momento podemos encontrar:

 

Exposiciones

 

-WILLIAM MORRIS Y COMPAÑÍA, EL MOVIMIENTO ARTS & CRAFTS EN GRAN BRETAÑA: ¡victoria! tras tantísimo tiempo soportando la obsesión de esta fundación por la Bauhaus, sus derivados y todo el que se había acercado por allí, aunque fuera de lejos; que nos tenía aburridos y nos llevaba por el camino de la amargura, por fin, la Fundación March vuelve a su esencia y prepara una buena exposición, de esas con encanto que tan bien sabía realizar… nos hizo sufrir, ¡pero al fin!.

Y la espera mereció la pena, verdaderamente, pues nos encontramos con una exposición muy bella y muy interesante, para pasearse por ella o verla en detalle, que sin duda no decepcionará por su estética.

Toda la información de sala y la del folleto están muy bien elaboradas, y además, ¡gracias a Dios!, vuelven las cartelas (nos tenían a todos locos con su exclusión y con la manía de incluir la información en la hoja de mano… no había día en que no hubiese una queja de algún visitante por ello).

Por lo demás, todo lo que se expone es de gran belleza e interés.

Así pues, la visita a esta exposición supone una gran oportunidad para conocer más sobre el hombre que precedió al movimiento de Arts&crafts, sobre esto último y su influencia posterior (resultando curiosamente actual)… pero sobre todo, supone la vuelta de la fundación March a las exposiciones de interés, prestigio y con encanto; ¿estoy cantando victoria demasiado pronto?, el tiempo lo dirá… y no queda mucho, a finales de enero termina esta muestra, y pronto habrá otra que ayudará a vislumbrar que futuro expositivo nos espera

 

Conciertos

 

Artes escénicas

Aunque la Fundación March califica esto como “Teatro musical” yo prefiero el término “artes escénicas” puesto que considero que el musical es un género en sí mismo, y la utilización de un término así lleva a confusión… sin mencionar que no se puede meter en ese mismo saco denominativo a óperas, operetas, ballets y otras cosas que se han hecho.

Por otro lado, no hay duda de que la alianza de la Fundación March con el Teatro de la Zarzuela está dando sus frutos para gozo de los amantes de la cultura… aunque sea al alto precio de terribles complicaciones para poder acceder al recinto; por suerte, prevenida y preparada para esto, la fundación está programando varios días y múltiples pases… y menos mal, sino sería una locura.

Por lo demás, esta temporada, no se presenta tan interesante como las anteriores, lo cual para mí puede ser bueno, pues a menudo voy con demasiadas expectativas y luego acabo decepcionado. Sin embargo, trataré de acudir a todo, muy especialmente a los melólogos, que últimamente me tienen conquistado.

 

-LA ROMERÍA DE LOS CORNUDOS: estreno lleno de grandes nombres del Ballet nacional de España… y los autores originales no le van a la zaga: Lorca, la Argentinita, etc; lo que se traduce en éxito de demanda, multitudes y peleas para conseguir las entradas garantizado… ahora bien, ¿vale la pena matarse por ellas?, pues, la respuesta es: hasta cierto punto.

No negaré la belleza y virtuosismo de la coreografía y la buena ejecución por parte de los bailarines, como tampoco negaré que no parece tener otro propósito que ese. Bien es cierto que el argumento del ballet es muy ligero por no decir inexistente, pero la verdad es que Najarro no se molesta ni lo más mínimo en contar algo, le es más que suficiente con la hermosura de la danza, y se conforma con ello; no tengo la más mínima duda de que probablemente haya hecho un trabajo intelectual sobre ella, más allá de lo físico, pero no se exterioriza, se queda tan en el fondo que, en lo superficial, sólo se ven movimientos con gracia sin mayor motivo que el de resultar lucidos.

Todo lo anterior, provoca que, a quién no le guste o le entusiasme la danza española, sea fácil desrecomendarle este espectáculo, pues claramente no se le convencerá de la posición opuesta viendo la representación.

En realidad, a quién más le puede gustar es a los amantes de la danza española y también de la historia y su reconstrucción, pues, para mí, su mayor aliciente era recuperar e intentar imaginar el cómo, a principios del siglo XX, aquella danza salida de tablaos en tugurios de la Andalucía profunda, evolucionó hasta convertirse en la alta cultura que conocemos hoy, aplaudida en una fundación situada en la capital del Reino y financiada por una poderosa banca… a lo que hay que sumarle todos esos grandes nombres que comenzaron esa investigación, esa recuperación de las raíces y de la esencia, que acabarían por consolidar nuestro tópico nacional (como comentaría este otro artículo); a todo lo cual ayuda escenografía y vestuario, que trata de reproducir, en todo lo posible, como fue aquel primer estreno.

Aunque, por supuesto, también es una oportunidad de ver algo del trabajo del Ballet nacional de España gratis… aunque no olvidemos que lo que no se paga con dinero, se paga con tiempo.

En definitiva, ¿recomendable?, pues para gustos, leed lo escrito, y sacad vuestras propias conclusiones.

 

Música

Este año casi ningún ciclo me conquista, como máximo pueden ser atrayentes “Poesía en música” o “Oriente y la música occidental”… ya se verá.

 

-POESÍA EN MÚSICA: finalmente, sólo conseguí acudir al concierto de “poesía popular”, y, en general, la interpretación de la integral de los Lieder de G. Mahler basados en Des Knaben Wunderhorn, me satisfizo bastante. Cantantes aceptables. El maravilloso programa que han realizado para este ciclo es, como de costumbre, interesantísimo… de hecho, a veces son tan buenos que te das cuenta de que su lectura es útil igualmente, vayas o no vayas al concierto.

 

Cine

¡Pero cómo gusta el cine mudo!, a veces parece que podría volver (y éxitos recientes como la inefable “The artist” o nuestra sublime “Blancanieves” lo confirman), y aunque muy desgraciadamente, no parezca que el Teatro de la Zarzuela parezca dispuesto a que nos volvamos a sentir como en la época de los grandes palacios del cine o el cine Doré nos lo traiga muy pocas veces (aunque algunas veces, de manera muy agradecida, con acompañamiento de piano), ¡aún nos queda la Fundación March!, que, constantemente, año tras año, y temporada tras temporada, nos propone nuevos ciclos para descubrir el cine primitivo, todo lo que aportó, y aún nos puede seguir dando… y aunque ciertamente sólo nos lo proyectan en formato doméstico que cualquiera de nosotros podría conseguir con cierta facilidad y verlo en casa… ¡tiene tanto encanto ir a esa sala de maderas tan cálidas y con cierta rancia elegancia!. En cualquier caso, esta temporada se ha programado:

 

-CINE E HISTORIA: parecía el ciclo ideal para mí, no parecía haber mejor combinación, todo lo que me gusta… pero, o no me han convencido muchas de las películas seleccionadas o he visto la gran mayoría. Sin embargo, posiblemente acuda a “La nueva Babilonia”, “El fin de San Petesburgo” o “La última orden”. Y de las otras que están por venir, recomiendo la de “Madame Dubarry”, no tiene nada especial y es una versión muy dulcificada, pero como todo lo de Lubitsch, tiene cierto encanto.

 

 

Conferencias

Vaya usted a saber, este año no hay folleto con la programación de las conferencias: según van saliendo nuevos ciclos, van editando nueva información impresa… y ya me dirás tú de que sirve eso, si no te interesa el ciclo que están teniendo en este momento, pues ya no te enteras del siguiente, y desde luego no puedes programarte para asistir, por ejemplo, a uno que suceda en marzo o abril que sí sería de tu interés, básicamente porque no sabes ni que existe. Un desastre completo vamos.

No obstante, si al final acabo enterándome de alguna interesante, la acabaré referenciando aquí.

 

Publicado en Turismo | Deja un comentario

El gran showman

El musical que cierra y comienza el año

Sinopsis y ficha técnica

Pasen y vean… y entren en la fascinante imaginación de un hombre que pretendió mostrar que la vida misma puede ser el espectáculo más emocionante de todos. Basada en la leyenda y las ambiciones del empresario de la cultura popular estadounidense, P.T. Barnum, llega una inspiradora historia que cuenta el camino de la pobreza a la riqueza de un intrépido soñador surgido de la nada para demostrar que todo lo que puedas imaginar es posible y que todos, sin importar cuán invisibles sean, tienen una formidable historia digna de un espectáculo de categoría mundial.

El cineasta australiano Michael Gracey debuta como director con El gran showman, una historia que, con la increíble energía de Barnum, estalla en un reino de ficción imaginado con audacia, lleno de contagiosas canciones pop, bailes glamurosos y una celebración del poder transformador del espectáculo, el amor y la fe en uno mismo. Gracey mezcla canciones originales de los ganadores del Oscar®, Benj Pasek y Justin Paul, (La ciudad de las estrellas-La La Land) con un reparto de talentos multifacéticos encabezado por el nominado al Oscar®, Hugh Jackman, para sumergir al público en los orígenes del entretenimiento de masas y las grandes celebridades en la década de los setenta… de 1870. El resultado es una oportunidad de adentrarse en el recientemente conmocionado mundo de la edad dorada posterior a la Guerra Civil de Estados Unidos -a través del lente visceralmente actual de la cultura popular que en aquel entonces acababa de despertar.

Actores El gran showman

  • Kevin DwaneWhite Tie Admirer
  • ZendayaAnne Wheeler
  • Rebecca FergusonJenny Lind
  • Hugh JackmanP.T. Barnum
  • Zac EfronPhillip Carlyle
  • Michelle WilliamsCharity Barnum
  • Paul SparksJames Gordon Bennett
  • Keala SettleThe Bearded Woman
  • Gayle RankinQueen Victoria
  • Jacqueline HonulikBaroque Woman
Dirección
  • Michael Gracey
Producción
  • Laurence Mark
  • John Palermo
  • Hugh Jackman
Producción (ejecutivo)
  • Donald J. Lee Jr.
Guión
  • Bill Condon
  • Jenny Bicks

 

Comentario previo

Siempre es emocionante y excitante el estreno de un nuevo musical en los cines, con toda probabilidad, es el gran momento de la temporada cinematográfica, por ello las expectativas siempre son altas… y este, por su estreno, cerraba el año y daba el pistoletazo al siguiente, marcando en cierta manera el presente y el futuro del musical, al menos simbólicamente.

Sin mencionar que en el reparto figuraban varios nombres de sumo interés para el género, como: Hugh Jackman (que aunque es más conocido por las películas de X-men, lo cierto es que tiene un pasado en el musical muy interesante, empezando en el West End londinense), Zac Efron (cuyo forjamiento y triunfo se debe absolutamente al musical); Zendaya (conocida por Disney Channel); y la eficaz Michelle Williams a la que siempre se la ve vinculada a proyectos preciosos y de gran calidad (como este o este)… así pues las perspectivas sonaban sumamente buenas; incluso con un director desconocido, o un guionista que no siempre es fiable (Bill Condon), sin mencionar una música en manos de unos compositores sólo relativamente confiables….

Sea como sea, con todo, la temática sonaba extremadamente atractiva: una biografía musical de Barnum, el inventor del circo y, muy en parte, del concepto de espectáculo que tenemos hoy día, sonaba algo glorioso para una película de este género… si a ello le sumamos un tráiler sumamente espectacular, las expectativas favorables estaban servidas para que realmente se hiciera real en las pantallas “el espectáculo más grande del mundo”.

 

Crítica

Desde finales del siglo pasado, se ha entablado una gran batalla en el género del musical, por una parte, están los que siguen el estilo tradicional y no desechan y desprecian todo lo que se ha creado hasta el momento, que ha conseguido conformar un estilo muy particular y reconocible que muchos adoramos; y por otra parte están los rompedores, que utilizan música absolutamente contemporánea (por tanto, podemos incluir el subgénero de musical de recopilación dentro de este apartado) para lograr congeniar con más público; estos, generalmente, o son grandes fiascos o salen muy bien, no hay término medio. Y es lógico que sea así, puesto que, por una parte, a menos que sean realmente buenos suponen una traición al género que difícilmente los fans de este perdonarán (que esperan, como ya he dicho antes, algo muy concreto) y no siempre consiguen convencer a aquellos a los que el musical no les gusta… Creo que el mejor ejemplo de todo esto se dio en la segunda temporada de aquella magnífica serie que fue “Smash”, cuando dos musicales, uno tradicional, “Bombshell” y otro rompedor “Hit list”, compitieron por el favor del público… el resultado no convenció a la audiencia; por otro lado, la técnica que utilizaron fue muy obvia, querían ganar más adeptos usando música moderna… pero eso espantó a muchos, independientemente de la calidad del producto, que seguía siendo enorme… y esta comparación y comentario que acabo de hacer no es en absoluto arbitrario, puesto que los compositores de esta película también participaron en “Smash”… pronto hablaremos del resultado de ello.

Y efectivamente, “El gran showman” es uno de esos musicales rompedores, algo peligroso, pues depende exclusivamente de la calidad de su banda sonora (de la que ya hablaré), que, al contrario que en el musical de recopilación, no es un éxito comprobado, fiable y fácilmente explotable con determinado tipo de público.

Pero muy desgraciadamente, la película no termina de estar a la altura de lo esperable, pues se la ve manipuladora y cursi, está demasiado fabricada, hecha con piloto automático, como si intentara seguir la receta del éxito para contentar a todo el mundo.

Todo ello se comienza a ver en el propio guión, en el que se transforma, como por arte de magia, a Barnum, que fue un estafador y un cínico (y el mismo lo reconocía), en el nuevo héroe americano, que cuenta con todas las virtudes que debe tener un ciudadano ejemplar… sale a relucir el viejo sueño americano, valores familiares… etc, y en general un mensaje sumamente manido, tópico y conservador… la verdad es que el gran problema del guión es que parece hecho siguiendo un manual, porque todo es predecible a más no poder y tienes la permanente sensación de déjà vu, puesto que todas las situaciones, acciones, historias y emociones que se ven, te da la sensación de haberlas visto mil veces antes en otros muchísimos productos narrativos. En conclusión, no se puede encontrar originalidad alguna en el guión.

En cuanto a la cuestión histórica, aunque efectivamente el guión sigue los parámetros básicos de la vida de Barnum, lo cierto es que lo cambia y reinterpreta todo a su gusto (de maneras sumamente cuestionables y poco honorables hacia la verdad o la auténtica realidad), el cual, como ya he dicho, es sumamente hagiográfico, favorecedor e incluso oportunista… de modo que en ese aspecto se debe coger el filme con pinzas y mucha precaución.

Muy desgraciadamente, otro de los grandes fallos de la película, y especialmente imperdonable siendo un musical, es que la banda sonora deja mucho que desear, las canciones de Benj Pasek y Justin Paul resultan ruidosas y no se integran bien, ni con la trama, ni con el resto de la película… en definitiva, chirrían (uno de los momentos más obvios es cuando una cantante de ópera famosísima, canta una balada pop en cuya melodía no hace ni el más mínimo o ligero guiño al género lírico… no creo que costara tanto ponerle unos cuantos gorgoritos para disimular, creo yo). En realidad, las canciones de la película de la que hago la crítica, tienen más poder emocional debido a la magia de los números musicales, muy trabajados visualmente, que a la calidad de la música. No obstante, sí me gustaría destacar algunas como “A million dreams” o “Never enough”.

En cuanto a la dirección de Michael Gracey, es sumamente académica, sabe que está haciendo una superproducción, un pretendido blockbuster, y lleva a cabo su trabajo con una espectacularidad artificial, una vez más, también de manual… aunque se le nota mucho la falta de experiencia, puesto que la elección de los planos, muy especialmente en los números musicales, llega a sacarte totalmente de la magia que el género requiere.

En cuanto al resto del apartado técnico (fotografía, vestuario, dirección artística), cumple su función y hacen lo esperable, preparar algo grandilocuente y que resulte grato a la vista… una vez más: objetivo, ser un producto de consumo masivo.

En lo que respecta a los actores, comento unos cuantos:

-Hugh Jackman: se había implicado desde el principio mucho en el proyecto, pues quería volver a hacer un musical, y desea desesperadamente que la película triunfe para poder seguir haciéndolos… la verdad es que es un actor que luce mucho en este género, pero, desgraciadamente, los mejores tiempos de su voz para el canto han quedado atrás (como ya se atisbaba claramente en “Los miserables”).

-Michelle Williams: no sé por qué, pero esta actriz nunca me ha gustado, quizás porque me parece inexpresiva, parada o que sólo sabe hacer versiones ligeramente retocadas de sí misma… pero tengo que reconocer que, revisando las críticas que hice anteriormente de películas en las que salía ella, mis valoraciones de esta actriz siempre han sido muy positivas (como esta o esta), de hecho sobresalientes, y que siempre me ha convencido absolutamente en todo lo que ha hecho… en “El gran showman” no es una excepción, y de hecho, es de lo mejor del reparto, como actriz y como cantante.

-Las niñas que hacen de las hijas de los dos anteriores: preciosas y muy inspiradas, gran elección de reparto infantil.

-Zac Efron: todos lo conocimos gracias a los telefilmes de Disney Channel que lo convirtieron, inesperadamente, en una gran estrella, después, el chico ha sabido gestionar adecuadamente su carrera… y ahí sigue. Con todo, ver su evolución, y descubrir su voz cantada de adolescente a adulto es una razón más que interesante para ver esta película… desgraciadamente, mucho me temo que, como en el caso de Jackman, sus buenos tiempos de cantante quedaron atrás.

-Zendaya: también salida de las filas de Disney Channel, nos descubre que es algo más, y que tiene más talento que hacer una de esas series exageradas y sobreactuadas del canal.

-Rebecca Ferguson: de gran belleza, demuestra un sorprendente magnetismo: la cámara la adora y se apodera de todas sus escenas… aunque su voz no debe tener la misma calidad, puesto que, retornando a una práctica que parecía completamente abandonada hoy día, esta actriz ha sido doblada en las canciones… eso sí, la voz cantada de Loren Allred es simplemente espectacular y con gran calidad dramática.

Ciertamente, no ha faltado quién califique esta película como un nuevo “Moulin Rouge”, y tiene lógica, pues el aspecto es sumamente similar en todo, sin embargo, la diferencia con la película de Luhrmann es que esta funcionaba perfectamente y era sumamente original… desgraciadamente, “El gran showman” se ve, más bien, como la milésima copia de un arquetipo.

 

Valoración final: como de tantas otras películas sobre personajes históricos, siempre se piensa en lo que pudo haber sido, y que tendrá que haber un filme en un futuro que haga honor a quién realmente era Barnum, con sus luces y sobre todo sus sombras… por lo demás, y sólo valorándola como nueva película musical, el producto final resulta sumamente prefabricado, de manual, poco improvisado, falto de riesgo y sin alma… no tengo la más mínima duda de que gustará a muchos (aunque, de momento, la taquilla sólo ha respondido de forma bastante regular) pues tiene los componentes populistas para hacerlo, pero, a aquellos que buscamos algo más, nos resultará un simple entretenimiento frívolo, superficial y nada más.

 

Foto Hugh Jackman en El gran showmanFoto El gran showmanFoto El gran showman 4Foto El gran showman 5Foto El gran showman 2Foto El gran showman 3Imagen relacionada

Publicado en Películas | Deja un comentario

Ferdinand

Una obra maestra de los cortos de Disney se convierte en una gran película de Bluesky

Sinopsis y ficha técnica

Ferdinand, es un joven toro que prefiere sentarse tranquilamente bajo el tronco de un árbol y oler las flores en lugar de ir saltando, y resoplando como hacen los otros toros. A medida que crece se hace grande y fuerte, sin embargo su temperamento sigue siendo calmado.

Pero un día, cinco hombres vienen a elegir el “toro más grande, más rápido, y más duro” para las corridas de toros en Madrid y Fernando es erróneamente escogido.

Actores Ferdinand

  • Kate McKinnonLupe [voice]
  • David TennantAngus [voice]
  • Bobby CannavaleValiente [voice]
  • John CenaFerdinand [voice]
  • Sally PhillipsGreta [voice]
  • Gina RodriguezUna [voice]
  • Miguel Ángel SilvestreEl Primero [voice]
  • Anthony AndersonBones [voice]
  • Daveed DiggsDos [voice]
  • Raúl EsparzaMoreno [voice]
Dirección
  • Carlos Saldanha
Producción
  • Bruce Anderson
  • John C. Donkin
Guión
  • Jenny Bicks
  • Yoni Brenner
  • Carlos Kotkin
  • David Weiss (II)

 

Comentario previo

A principios del siglo XX, la compañía Walt Disney era la reina por excelencia de los cortos, algunos eran obras maestras que fueron muy útiles para el progreso del género de la animación e incluso del cine en general, motivo por el cual fueron premiados por la Academia casi siempre… y todos los cuales ayudaron mucho a preparar el triunfo del primer largometraje de la compañía “Blancanieves y los siete enanitos”.

Todo lo cual se puede comprobar históricamente, y lo digo porque después de la reciente polémica del corto de “Frozen: una aventura de Olaf” (cuya calidad es absolutamente excepcional, a la altura de lo mejor de la casa, e incluso hubiera digno de haberse convertido en un largometraje), da la impresión de que no faltan desinformados y paletos varios que piensan que Pixar ha inventado la pólvora, cuando sólo está, en el mejor de los casos, malamente imitando lo que ha hecho Disney hace un siglo… todo ello sin mencionar que un alto porcentaje de los empleados de Pixar lo fueron previamente en la compañía del ratón Mickey, dónde aprendieron todo lo que saben (además de que el propio John Lasseter, que fundó Pixar, es hoy día un gran ejecutivo de la Disney con mucho poder en lo que se refiere a las cuestiones creativas y a las películas que se producen)… sea como sea la Compañía Disney ostenta, y siempre ostentará, unos honores y méritos, históricos y actuales, que para cualquier otra compañía son simplemente inalcanzables… aunque sólo sea por su imprescindible trayectoria histórica sin la cual la historia del cine no se entiende… con razón no falta quién diga que, para bien o para mal, cualquiera que quiera hablar de cine de animación, tiene que referirse obligatoriamente a la compañía Disney.

Prueba de ello es el corto que inspira esta película: “El toro Ferdinando”, una obra maestra que, con razón fue premiada con un Oscar:

La historia era muy bella, pero su simplicidad (que no simpleza) y claro mensaje difícilmente la hacían ampliable; aunque yo sabía que la idea de un largometraje era muy atractiva… al fin y al cabo, un cortometraje siempre se queda corto, valga la redundancia.

Por todo ello me pareció muy raro y extraordinario que no fuese la Compañía Disney la que hiciese una película sobre el toro manso, sino Bluesky (autora de la exitosa saga de Ice age, dato que no es baladí, puesto que el director del filme del que hago la crítica ha estado implicado desde el principio en estas películas)… aunque claro, teniendo en cuenta que la compañía del ratón tomó la historia de un libro, y la propiedad sobre esos derechos habrá caducado hace mucho, ahora se entiende como y por qué ha podido ser que Bluesky haya podido hacer la película sobre la que estoy escribiendo.

Con toda seguridad, hubiera sido maravilloso que hubiera sido Disney quién hubiese hecho un bello largometraje musical, que hubiera elevado al corto ganador del Oscar al nada desdeñable pedestal de clásico de Disney… pero no ha podido ser.

En cualquier caso, según vi el cartel de la película por la calle, vi las claras referencias al corto original, a pesar de que el filme era de Bluesky… y me dejó intrigado, así que empecé a investigar: las críticas no eran muy allá y el tráiler era espantoso, conteniendo los típicos y tópicos chistes y gags malos que se asocian a cualquier película de animación… con todo, yo seguía interesado, aunque fuera a darme un batacazo, la atracción del corto original era demasiado alta como para resistirme… y esta fue una de esas escasas ocasiones en las que no me equivoqué arriesgándome.

 

Crítica

“Ferdinand” tenía el gran reto de superar, o al menos de estar a la altura del corto de “El toro Ferdinando”… reto extremadamente difícil teniendo en cuenta la gran calidad de este último (sobre la que ya se ha hablado sobradamente en el comentario previo de arriba)… y si bien no lo ha conseguido, sí que se puede afirmar con absoluta seguridad que ha conseguido un resultado muy notable.

En cualquier caso, para los que quieran decir que las comparaciones son odiosas y que el corto de Disney de los años 30 pudo no tener ninguna influencia en la creación del nuevo filme, fácilmente su argumento se puede rebatir viendo la estética de la película: una buena parte de los personajes animados por ordenador son casi idénticos a los hechos por animación tradicional e incluso hay referencias en los fondos más que evidentes que fácilmente podrían haber sido evitadas de haber querido o haberlo necesitado.

La historia, como ya he dicho, del toro inadaptado que tiene una visión diferente del mundo que le rodea, que se sale totalmente de lo que se supone que debería ser y que además consigue triunfar en su propósito es simplemente maravillosa… y es plasmada de una manera acertada.

Es indudable que el guion tiene sus problemas que impiden que el filme se convierta en una obra maestra, entre otros: un desarrollo muy desigual que va dando trompicones continuamente… incluso da la impresión de que se está intentando meter paja continuamente para ampliar los 8 minutos del corto a los 106 de la película; pero sobre todo, un exceso absoluto de personajes que se convierten en un gran lastre porque ni se consiguen desarrollar como deberían, ni resultan interesantes, y, como ya digo, da la impresión de que sobran o sólo son paja para añadir minutos… ello no significa que no haya algunos que sí son una muy buena contribución que llevan la historia a otro nivel (aunque también hay otros que son puro tópico y que desarrollan unas historias absolutamente predecibles y estereotipadas).

Sin embargo, si hacemos una valoración general del guion, podemos dar una notable valoración de este.

En cuanto a la dirección de Carlos Saldanha, tiene todas sus virtudes y sus defectos: aunque consigue algunos grandes momentos, también es cierto que muchas veces es incapaz de darle el ritmo debido a la película.

La animación es preciosa y muy lograda; y la fotografía la realza maravillosamente con unos tonos muy agradables y suaves.

La música consigue ciertos buenos momentos, aunque abusa del tópico de lo español visto desde la perspectiva estadounidense.

 

Valoración final: “Ferdinand” no consigue superar al corto que la precedió (cosa que, por otra parte era extremadamente difícil), pero sin duda consigue un resultado muy notable y destacable… quizás, si el producto de Disney no hubiese existido, se la valoraría mucho mejor. En cualquier caso, es una película que gustará y enternecerá a casi todo el que vaya a verla, por lo cual me parece absolutamente recomendable y que realmente merece ser vista.

 

Resultado de imagen de ferdinand

Foto FerdinandFoto Ferdinand 4Foto Ferdinand 5Foto Ferdinand 2

Resultado de imagen de ferdinandResultado de imagen de ferdinandResultado de imagen de ferdinandImagen relacionadaResultado de imagen de ferdinand

Publicado en Películas | Deja un comentario

Crítica exprés: Otro juicio a Don Juan

Los martes, milagro. Poesía en escena

-Otro juicio a Don Juan: la última vez que estuve en “Los martes, milagro” fue una pésima experiencia (https://universodea.wordpress.com/2015/11/09/critica-expres-canto-general-los-martes-milagro/), pero siempre me repetía a mí mismo que debía darle una segunda oportunidad, tal vez porque considero que la idea del programa en sí misma es buena, así pues, tenía la esperanza de que mi primera vez hubiera sido una excepción, además de que siempre es importante dar una segunda oportunidad, de sabios es rectificar, etc… y fue una pésima idea.

El problema de este programa es que está siempre en manos de las mismas personas, indocumentadas y sin talento, que montan siempre unos auténticos horrores. Pero ahí fui yo igualmente a darle una segunda oportunidad… craso error.

Todo está mal, pero supongo que habrá que detallar:

Como de costumbre, el texto de Carlos Jiménez es una magnífica demostración de falta de talento, incapacidad narrativa, y sobre todo, y aún más imperdonable, gran ignorancia de los clásicos y, aún más, una terrible e insoportable superficialidad y frivolidad que se le podría perdonar a cualquier persona en un bar, pero no encima de un escenario, y mucho menos pagando por ello.

La dirección de José Maya no es tal cosa, sino un intento desesperado de autolucimiento (también es actor en la función), aunque, incapaz de llevarlo a cabo, se ha visto obligado a pedir ayuda a otro actor… al final el resultado es pésimo, forzado, aburrido, pero sobre todo, irrisorio.

En lo que respecta a los dos únicos actores, José Maya hace de sí mismo a ratos, y en otros momentos intenta, a la desesperada, recrear un estereotipo… en cualquier caso, en ningún momento se le cree como personaje. Respecto a Daniel Migueláñez, filólogo con pretensiones de actor, que parece convencido de que su físico será suficiente para hacer creer a alguien que sabe interpretar algún papel, demuestra su total y absoluta falta de capacidades o cualificación para el arte dramático… concluyendo: por lo general está pésimo, y cuando consigue estar sólo mal, sobreactúa.

En definitiva, confirmo para siempre que este programa de “Los martes, milagro” ha perdido todo mi interés (a menos que cambie radicalmente de manos), pues no son más que montajes con un estilo de lo más amateur, que parecen montados por cuatro amiguetes para el salón de su casa en una noche de fiesta, durante la cual aburren al resto de los asistentes, los cuales se dedican a hablar entre ellos durante la representación para no aguantar a esos pesados que juegan a creerse que son una compañía teatral.

Publicado en Teatro | 2 comentarios

¡¡¡Se desvela y descubre (¡por fin!) quién es Universo de A!!!

 

Para comenzar, decir que os recomiendo no saltar párrafos y leer por orden el artículo, pienso desvelar el secreto en medio de él, en el sitio más discreto, escondido e inesperado… así que no penséis que sois muy listos yendo directamente al final para averiguar el misterio, porque os garantizo que no está ahí; el premio será para unos pocos escogidos lectores leales, no podía ser de otro modo, lógicamente.

 

Imagen relacionada

 

A lo largo de la historia, la humanidad se ha hecho grandes e importantes preguntas: ¿quién somos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿quién es Universo de A?… hoy vamos a responder a la más irrelevante y menos interesante de todas estas cuestiones.

 

Imagen relacionada

 

Bien es cierto, que la identidad secreta de esta o estas personas (que no se sabe si es un individuo o un grupo… hasta dentro de pronto) se ha guardado celosamente desde el comienzo del blog, teniendo mucho cuidado y prudencia en ello.

 

Imagen relacionada

 

Y no es menos cierto que no ha faltado quien quisiera averiguar y resolver el enigma, por razones no siempre legítimas o bienintencionadas (a recordar especialmente los torpes intentos de los “artistos” incapaces de asumir una crítica constructiva). Pero hoy, todos os podéis frotar las manos, porque de la oscuridad, ¡la identidad secreta de Universo de A emerge a la luz!.

 

Resultado de imagen de misterio

 

Tampoco se puede negar que el secreto de la identidad de Universo de A se trató anteriormente, especialmente en artículos de la sección “A oficial”, pero nunca llegaban a hablar de quién o quienes los escribía.

 

Resultado de imagen de secreto

 

Ahora, sin duda podría ponerme a reflexionar largamente acerca del concepto de la identidad, tema que ha sido tocado por filósofos de todas las épocas, o de como tal temática ha evolucionado desde la antigüedad hasta la edad moderna… pero este no es el momento ni el lugar. No, porque ahora lo que hay que hacer es decir qué, quien o quienes están detrás de este blog, Universo de A.

 

Resultado de imagen de identidad

 

Sin mencionar que, retrasar durante más tiempo el desvelar este gran secreto, que tanto tiempo se ha guardado, es casi cruel….

 

Resultado de imagen de identidad

 

Sin mencionar que creo que publicar definitivamente la verdad sobre Universo de A puede resultar absolutamente liberador, tanto para los que los que lo leen como para quien o quienes producen estas letras….

 

Resultado de imagen de identidad

 

¡Sí!, ¡sin duda es una gran idea que revolucionará este blog y cómo se ha hecho hasta ahora!, ¡todo cambiará, Universo de A se renueva por completo!.

 

Resultado de imagen de identidad

 

Así pues, no pierdo más tiempo, ¡voy a decirlo!, ¡voy a contarlo!, ¡voy a desvelarlo!: Universo de A es….

 

Imagen relacionada

 

Redoble de tambor, platillos… y ahora sí que sí:

Universo de A es….

 

Massacre of the Innocents - Maestà by Duccio - Museo dell'Opera del Duomo - Siena 2016.jpg

 

¡No sé quién será Universo de A… pero tú eres inocente, inocente por creer que lo desvelaría!.

 

Resultado de imagen de inocentada

 

¡Feliz día de los santos inocentes!

 

Imagen relacionada

 

Y así, continúo con mi hermosa tradición de celebrar, yo también (como tantos otros medios y personas) este día con alguna inocentada o algún artículo totalmente absurdo que no va para nada en serio (a recordar especialmente: https://universodea.wordpress.com/2015/12/28/se-acabo-universo-de-a-hasta-aqui-hemos-llegado/)… ¡si es que me encanta!.

Y no podéis decir que os engañara… ¡fijaos que el artículo está publicado en la sección “Humor”!.

 

Peter Paul Rubens Massacre of the Innocents.jpg

 

Y es que Herodes sería malísimo y todo lo que quieras, ¡pero nos ha dejado una fiesta bien bonita! jajaja… bueno vale, es cierto que esta celebración existe en todos los países, aunque se haga en otras fechas (como el april fool’s day en países anglosajones).

 

 

Y es que mucho me temo que la identidad de Universo de A, como tantas cosas referidas al universo, seguirá siendo un misterio por siempre jamás… o incluso más tarde… vale no, prometo revelarla… ¡el próximo 28 de diciembre!, ¡otra vez! jajaja.

 

 

En fin, el misterio no ha sido revelado, pero, en el fondo, todos sabemos que es mejor y más divertido así, ¿o no?… pensadlo bien y me daréis la razón.

 

 

En cualquier caso, lo dicho: ¡Feliz día!.

Publicado en Humor | Deja un comentario