ACTUALIZACIÓN: Varias

Escribir un blog que este diciembre cumplirá catorce años (lo que, a todas luces, es una gran longevidad para cualquier cosa digital), te da sorpresas, y estas a veces resultan satisfactorias.

Cierto es que múltiples veces WordPress (el sistema sobre el que se sostiene Universo de A desde 2010, anteriormente fue un Space de Windows Live, allá por el 2006 cuando comenzó su andadura… aquellos tiempos en los que el Messenger aún era el medio de comunicación digital más popular e indispensable… qué tiempos… desde la perspectiva de hoy parecen prehistóricos) me ha destacado en sus estadísticas (especialmente las anuales, cuando las mandaba) que mis artículos tienen largo recorrido, es decir, que no se reducen a ser una actualidad que pasa de moda… pero a veces experimentan un postrer éxito los más inesperados.

Cuando eso sucede, o siempre que un artículo tiene una abundancia especial de visitas de forma prolongada (no sólo de un día, eso puede ser casualidad), por pura curiosidad, no puedo evitar revisitarlos, aunque sólo sea para intentar averiguar que misterio esconde su nueva popularidad… lo que es para bien y para mal; para bien porque da la oportunidad de remozar artículos que de otro modo languidecerían en el olvido, descuido y ruina digital… y para mal por el trabajo que da.

Es curioso, pero casi no hay vez en la que inspeccione un artículo de este blog (tal vez sea por mi innato perfeccionismo) en la que no encuentre cualquier tipo de defecto: por supuesto, lo típico son las imágenes que se han borrado y deben cambiarse; luego están las erratas que reaparecen una y otra vez por más que se corrija y revise un texto, algunas de ellas, no obstante, de carácter bastante subjetivo, porque ya no se trata de que se olvidara esta u otra tilde, o que una palabra se escribiera mal debido a la rapidez de la mecanografía; sino de comas que podrían ponerse o no, reconstrucción de frases o párrafos enteros que parece que quedarían mejor de otro modo (de hecho, debo recordarme tener cuidado para respetar el sentido original y no cambiárselo)… etc o adaptaciones y actualizaciones a las plantillas o formas cómo se publican los artículos ahora que no estaban vigentes o consolidadas antes… etc; un ejemplo muy bueno de esto que digo, es la crítica de XXX Ciclo de Música de Cámara (16 Octubre 2014): los Stradivarius de las Colecciones Reales en la que, recientemente, tras hallar una coma y un acento que faltaba… me llevó a la lectura y revisión del artículo al completo; y como soy escritor de tipo expansivo, a añadir más detalles, información y recuerdos.

Pero volviendo al tema, a la colección de sorpresas de éxitos postreros debo unir ahora, inesperadamente,  la Saga (cinematográfica) Sexo en Nueva York , cierto que en su momento su publicación no pasó desapercibida… pero su reaparición últimamente como uno de los artículos que encabeza las estadísticas me ha dejado de una pieza… y tras su inspección… como no, he acabado remozándolo completamente.

Bueno, quiero creer que esto es útil, pues este blog está en permanente construcción y es bueno que sus contenidos siempre estén en boga, de hecho, no me he arrepentido de anteriores renovaciones como la hecha sobre la Saga La niñera mágica, por ejemplo, cuya publicación, sí pasó más desapercibida en su momento, y en cambio, en los últimos tiempos está siendo un exitazo. Un caso parecido es también la crítica de La bella y la bestia (2014), que ha recibido visitas más constantes bastante después su estreno… de hecho, más que otro producto que, en teoría, debería ser más popular como Crítica exprés: La bella y la bestia (2017); y, por supuesto, no se puede dejar de recordar el notorio caso de la Saga Step up que se publicó muy tardiamente (debido al trabajo que me dio escribirlo y lo tarde que yo mismo empecé a conocer y profundizar en esa saga de películas musicales), y que luego obtuvo un éxito igualmente tardío, pero que ha acabado acumulando múltiples visitas, compensándome el trabajo.

Por supuesto, hay artículos que tienen su momento y para (la mayoría cuando se publican… aunque, visto lo visto, quién sabe si resurgirán en un futuro… mientras el blog y yo estemos ahí, podría suceder); e incluso unos que parecen ponerse exageradamente de moda durante un tiempo, para luego ser casi olvidados (ejemplo típico: Los cuentos de hadas… y sus incoherencias) o los que al principio pasan desapercibidos y luego se convierten en una referencia constante (como Historia del cine musical y casi cualquier otro de los artículos que he dedicado al género, plagiados con descaro por todo internet -básicamente porque quienes los copian, no se molestan en distinguir lo que son opiniones personales de hechos históricos… con lo cual resulta muy cómico que te citen sin citarte-), incluso a nivel académico (aunque las críticas teatrales de producciones concretas, con algunas excepciones como algún ballet clásico, rara vez suelen perdurar o tener mucho recorrido después de su inmediata publicación –algunas obtienen un éxito grandioso, pero efímero-, existen algunas que acaban siendo usadas incluso en aulas -lo sé por las estadísticas- como El alma buena de Se-Chuan); e incluso los hay que nacen ganadores y se mantienen, contra todo pronóstico y lógica, en lo más alto de las estadísticas, incluso cuando, el producto que les dio origen, ha concluido (caso claro: Las grandes citas o frases de Mary Alice en Mujeres desesperadas); o los que no son muy vistos, no cuando el producto se estrena en España sino en el extranjero (el caso de la Serie Ángel o demonio, y las visitas provenientes principalmente de países eslavos es muy notorio y evidente). Y también están los casos de éxitos más ininteligibles (para mí al menos) a posteriori, como los de los artículos dedicados a los cumpleaños de Universo de A publicados en la sección de “A oficial”.

En definitiva, ¿qué lleva a que un artículo tenga éxito y sea especialmente visto en este blog, y, lo que no deja de ser igualmente importante y relevante, que se mantenga en el candelero de una actualidad digital siempre cambiante? claramente, no necesariamente su novedad; ¿qué puede provocar que la Saga (cinematográfica) Sexo en Nueva York, no precisa o necesariamente un clásico imperecedero, se convierta repentinamente en lo más buscado en Universo de A?, ¿plataformas de vídeo, estrenos tardíos en otros países…? creo que son misterios que nunca resolveré del todo, ¿pero acaso importa mientras interese y siga vigente lo que escribo? pues eso, y mientras ello suceda, yo, seguiré en el constante cuidado de este blog, como si fuera un jardín.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2020-2021 en Madrid

Símbolos De Varias Formas De Arte Y Entretenimiento Ilustración Vectorial. Ilustraciones Vectoriales, Clip Art Vectorizado Libre De Derechos. Image 87624081.

Este artículo es uno de los los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo. No obstante, los seguidores del blog (correo electrónico, redes sociales… etc) reciben actualizaciones de todo lo que se hace en Universo de A.

Aclarar que, en este artículo en concreto, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

………………………………………………………….

 

Todos sabemos lo que ha pasado. Todos sabemos como cambió y trastocó nuestras vidas. Todos sabemos que fue de un día para otro, inesperado, súbito. Así que no abundaré en ello, a estas alturas y en este artículo en concreto estaría fuera de lugar. Sí diré, no obstante, que muchas cosas pasaron en mi vida que me han impedido escribir nuevos artículos (a parte del asunto del covid-19 o coronavirus) y que, por suerte, he estado viviendo de los “ahorros” o reserva que había escrito hace tiempo… y de hecho, a punto estuvieron de agotárseme y que, tras más de trece años escribiendo un mínimo de un artículo al mes, temía que iba a fallar próximamente por las múltiples dificultades vitales que estaba experimentando… afortunadamente, parece que de momento eso no va a pasar.

Sin embargo, y a pesar de no ser a través de artículos de máxima actualidad, que por otro lado, no podía escribir por lo anteriormente dicho, sí me alegro de que Universo de A sobreviviese a la pandemia y, que, en cierto modo, con su publicación periódica, diese un ejemplo de cómo mantener la normalidad a pesar de todo, o al menos su espíritu… quién sabe si incluso pudo consolar a algunas personas con su regular reaparición, alejados como estaban, además, sus artículos de una actualidad tan preocupante y terrible….

De cualquier modo, y tal y como indica la publicidad del ayuntamiento de Madrid:

MadridVuelve busca incentivar el turismo de la capital | 7caníbales.com

“Es tiempo de volver”… sí, todos lo sabemos, probablemente las cosas nunca volverán a ser como antes (del mismo modo que nunca lo fueron después de cualquier acontecimiento traumático en la historia), y habrá que adaptarse a la “nueva normalidad” (también calificada como “nueva anormalidad”…. Y con esta llegan unas nuevas condiciones, algunas buenas y otras malas; porque con todo, y por frívolo que resulte decir esto (aunque sólo sea por ver desesperadamente el lado positivo a toda esta tragedia), lo cierto es que Madrid nunca se visitó turísticamente con tanta comodidad: no hay mareas de gente en casi ningún sitio (excepto si es un evento de hora y día concretos, en eso, la ciudad no ha cambiado), ni colas o horas de entrada en los museos, ni hay que ir o hacer nada con excesiva anticipación… pero también es cierto que los museos y demás instituciones culturales de las que hablo en este artículo, se han llenado de protocolos, normas y flechas; reordenado, sintetizado o minimizado sus colecciones y exposiciones, se han hecho desaparecer los asientos en las salas, al igual que los folletos o cualquier tipo de papel (lo que les ha obligado a modernizarse y reconvertirse en algunos casos en apps, además de ofrecer más servicios gratuitos -como el de audioguía- que antes eran de pago… lo cual es una clara ventaja para el visitante de la nueva normalidad), el servicio de consignas e incluso los baños en algunos casos… del mismo modo, las exposiciones temporales en general ahora duran más (a pesar de que publico este artículo aún en verano, lo he denominado ya de “otoño-invierno” porque varias de ellas aún se extienden hasta (algo inédito antes del Coronavirus cuando las temporadas culturales estaban bastante marcadas –consultar artículos de esta misma sección para mejor confirmación-) ¡enero! (o incluso más tarde), por un lado, eso da más tiempo para visitarlas, algo necesario teniendo en cuenta las actuales circunstancias… pero ello también resta lustre y riqueza a la temporada, pues, por fuerza, deberán organizarse menos actividades culturales.

Con todo, mientras se pueda, y teniendo en cuenta algunas de las anteriores ventajas, no niego que debo animar a resdescubrir Madrid, hasta cierto punto, un nuevo Madrid.

Y dicho esto, paso a enumerar a qué lugares merece la pena salir (¡con mascarilla!) estos días… dado que ahora muchos serán más selectos con sus salidas, espero y deseo que esta, mi guía habitual por otra parte, pueda ayudar más y mejor que nunca:

 

PERMANENTE

Es curioso, si comparo este artículo con el inmediatamente anterior, resulta un tanto sombrío… pero supongo que es parte de la nueva normalidad….

 

Monumento en recuerdo de las víctimas de la pandemia del Covid-19

Desde el estado de alarma, e incluso poco antes, todo fue cayendo. Las fiestas más tradicionales, aquello que se había hecho siempre… simplemente dejó de hacerse. Recuerdo como muchas personas de edad decían que nunca habían visto nada igual, ni huelgas generales, ¡ni siquiera conflictos armados! en los que sucediera o se hubiera hecho algo parecido.

San Isidro, el agricultor patrón de una gran ciudad (que a pesar de todo, conserva el nombre de “villa”) y sus tradicionalmente grandes fiestas, no fueron una excepción (ni lo serían, a pesar de ser mucho tiempo después, las fiesta de la Paloma). Quizás para compensar eso, el alcalde se empeñó en inaugurar un monumento a las víctimas de la pandemia precisamente en el que hubiera sido el gran día del santo.

Además, el monumento recuerda al usado posteriormente en aquella dignísima ceremonia u homenaje de Estado a las víctimas de la enfermedad por el COVID-19 y de reconocimiento a la sociedad, llevada a cabo en Plaza de la Armería del Palacio Real, el jueves 16 de julio de 2020.

Sea como sea, y aunque no es seguro que el actual (en frente de la fuente y palacio de Cibeles) vaya a ser el emplazamiento definitivo del monumento (se habla de su definitivo traslado a la calle Alcalá, más cercano a la Puerta del Sol, cuando las obras de esa zona terminen), lo cierto es que, pese a la precipitación de su ejecución y ubicación (que, por otra parte, no podían ser más adecuadas, representativas y céntricas), no deja de ser una obra bella y digna, desde luego no original o deslumbrante, pero sí apropiada, triste y melancólica… quizás porque toma la referencia de las típicas construcciones de ese estilo dedicadas a los caídos alrededor de todo el mundo.

En definitiva, no deja de merecer la pena acercarse para ver, no sólo el pebetero, sino las velas y objetos que deja allí la ciudadanía, y el triste mensaje que está escrito en la placa.

 

Real jardín botánico

Este monumento, o jardín histórico artístico, es bastante extraño y diferencial en Madrid, puesto que no depende de las instituciones típicas, ya sea ministerio de cultura, educación o Patrimonio Nacional, sino del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de modo que se escapaba a todos los descuentos, gratuidades o ventajas dadas a los colectivos más desfavorecidos, su precio era invariablemente el mismo para casi todo el mundo y apenas cabía alguna excepción… parece que por fortuna algo ha cambiado, ¡y ha sido para bien!.

Desde hace algún tiempo, al parecer (y ello se ve reflejado en el cartel exterior), tiene los mismos descuentos que el resto de los museos estatales, y, además, la tarde del martes es gratuita para todo el mundo, así que parece que es momento de redescubrir, una y otra vez, el Real jardín botánico (y que no quede, como suele ser habitual, como un gran punto negro, nunca visitado, en el centro de la ciudad)….

Como algunos de vosotros (supongo) yo no soy un gran entendido en botánica, y, aunque el paseo por un lugar lleno de cartelas en latín, con apenas explicaciones, es sin duda muy poco didáctico; además de que muchos pensaréis que no es buen momento para visitar este lugar, pues las plantas estarán secas (aunque yo comienzo a preguntarme si existe una buena época para visitar este tipo de lugar, porque parece que yo siempre los encuentro, en cualquier lugar del mundo, desangelados… supongo que, como cualquier jardín o museo vivo, en realidad, no existe una buena época o una vez concreta en la que te vayas a encontrar todo en plena ebullición, hay que ir varias veces y en diferentes épocas… ¡y ahora hay la oportunidad!), sin embargo, analizando la documentación dada en la web, se puede decir que esta es la mejor época para visitarlo (lo sé, a mí también me sorprendió, mejor incluso que en primavera), por lo demás, puedo asegurar que, estando bien regado y cuidado como está, no encontraréis plantas muertas asfixiadas por el calor del estío madrileño….

No hay que olvidar, que además de la exposición botánica permanente, el jardín posee varios pabellones dedicados a exposiciones temporales (algunas de las cuales espero referenciar en este y futuros artículos del estilo… en este momento hay una de acuarelas, de una aficionada, sin demasiado interés), y que suele vincularse con festivales como PHotoEspaña, ¡de modo que ahora no faltan razones para entrar una y otra vez!.

 

Monumento en recuerdo de las víctimas de la pandemia del Covid - 19. © Madrid Destino

 

TEMPORAL

 

Real casa de la moneda

Esta institución, a pesar de ser de general desconocimiento (no ayuda el que hayan quitado las banderolas en el exterior), excepto para los entendidos y apasionados de la filatelia y la numismática; y aún a pesar de haber sido popularizado el edificio por una conocida (y malísima) serie de Netflix, no parece necesariamente haber beneficiado al museo de su interior… con todo, la calidad de sus exposiciones temporales y de su programación cultural no hace sino subir y subir (sin mencionar que las hojas de sala son casi catálogos por su calidad, que hasta regalan posters y que la atención del personal al público es absolutamente impecable… etc). Cierto, no se puede decir que esté en un lugar céntrico (aunque tampoco puede afirmarse que esté a desmano, en las cercanías hay varias instituciones, monumentos y lugares de referencia cultural a tener muy en cuenta), y tal vez se pueda decir que obliga a ir a propósito… pero rara vez se ha visto, al menos en los últimos tiempos, que no merezca la pena.

-ROBERTO MICHEL, ESCULTOR DEL REY: sin duda alguna, y por muchas razones, la mejor y más interesante exposición de todo Madrid, y además a varios niveles, tanto artístico como divulgativo, histórico… etc.

La verdad es que no hay muchas oportunidades de que nos presenten algo nuevo y a la vez conocido, es decir, que se nos permita profundizar de veras en algo que hemos tenido delante y que no hemos apreciado como deberíamos; que se nos descubra el secreto, la historia, de aquello que estaba ahí, y no percibíamos, no al menos totalmente, su punto extraordinario… y es ahora cuando la Real casa de la moneda nos da esa gran oportunidad, que no se debe desperdiciar, de ir más allá.

Roberto Michel es el típico artista del que todos hemos visto obras pero no nos dábamos cuenta de que eran suyas; pues bien, es ahora cuando la Real casa de la moneda, que posee la mayor parte de su obra, la saca del olvido en el que estaba injustamente empolvada, y la hace brillar con esta gran y completa exposición, recorrido y retrospectiva fantástica para conocer, o reconocer a un artista y descubrirlo a la vez que redescubrirlo.

Todo es destacable en esta magnífica muestra: montaje, folleto, obras expuestas, información de sala… etc; verdaderamente es uno de esos casos en los que no falla nada, en los que se combinan harmoniosa y maravillosamente, el placer del conocimiento con el éxtasis artístico; de los que pones como ejemplo y sobre los qué dices, “¿por qué no se hacen más así?” (supongo que la respuesta es “porque no todos los días se descubre una joya en el desván”).

En definitiva, sin duda alguna, la exposición absolutamente imprescindible en este momento en la villa y corte.

 

Palacio del Marqués de Cerralbo

Me encanta que esta institución se haya apuntado al carrusel de la temporada cultural de exposiciones y las organice con más frecuencia… cierto que no es el lugar más apto para hacerlas debido a sus terribles limitaciones de horarios y público… pero es que siempre es tan placentero volver al precioso y artístico palacio del Marqués… yo al menos lo agradezco y disfruto.

-LÍRICA EN LOS MUROS, CARTELES DE ZARZUELA: como suele suceder en esta institución, prometen más de lo que dan.

A la hora de la verdad no es más que una pequeña colección de carteles, con una información de sala que sólo esboza obviedades, truismos, generalidades… y, en definitiva, es casi imposible que salgas de allí aprendiendo algo nuevo o descubriendo algo interesantísimo.

No negaré que las obras expuestas poseen cierta belleza e interés… pero no la suficiente como para desplazarse exprofeso allí, y teniendo en cuenta su emplazamiento, es más que probable que eso tenga que suceder.

En definitiva, incluso a los interesados y apasionados, como yo, del género de la zarzuela nos costará convencernos de que mereció la pena ir.

Por otro lado la App Cloudguide que han habilitado es un auténtico espanto y pérdida de tiempo (es tan absolutamente caótica que perderéis más tiempo intentando comprenderla que utilizándola) que desrecomiendo totalmente.

 

Casa museo Lázaro Galdiano

Es difícil ver que una exposición temporal brille aquí, la colección permanente siempre es la estrella… lo que nos habla del escaso esfuerzo realizado por la institución para mantenerse en la agenda cultural de la ciudad y su amodorramiento en el turista eventual… la reseña que publico hoy es el ejemplo ideal: lo que más merece la pena ser visto es una intervención mezclada, fundida, con la propia colección… y esto no es una excepción en absoluto.

-MUSEO DE PASIONES: aunque la tesis que nos propone Javier Viver es, cuánto menos, forzada y excesivamente retorcida e introspectiva, lo cierto es que en ocasiones, se le vislumbra algo de sentido, y, en cualquier caso, no se puede negar que, haciendo el esfuerzo, las reflexiones y el diálogo que propone con la colección permanente llegan a ser interesantes y motivadoras (aunque no necesariamente vayan por dónde el artista quiere, pero eso, ya es otra cosa).

Con todo, y teniendo en cuenta lo alejado de esta institución del centro y del resto de la actividad museística general (lo que obliga a desplazarse exprofeso), tengo mis serias dudas en dar una recomendación general. Por ello, prefiero sugerirla sólo a aquellos que disfruten con las instalaciones artísticas, y con el diálogo entre el arte clásico y el contemporáneo. También decir, que si has disfrutado iniciativas similares anteriores por parte de este museo, con toda seguridad, gustarás de esta también.

-KOLDO CHAMORRO: fotografías del tardofranquismo que apenas llamaron mi atención, y por las que pasee sin más. Pretenden tratar, con bastante poco éxito en mi opinión, el manido tema del fin de una época, especialmente en lo que se refiere a la cuestión religiosa y sus excesos… al final, yo sólo vi un archivo de época, que tampoco me decía mayor cosa, básicamente porque muchas de las cosas que se veían allí aún hoy pueden ser reconocidas, de modo que, lo dicho, sólo era gente vestida a la antigua y formando parte de rituales católicos más o menos pasados de moda.

No obstante, reconozco que, el montaje de la exposición, al contrario de lo que suelen ser los de esta institución (dónde el pabellón dedicado a esta cuestión parece ser más un destierro que un lugar de muestra), aún siendo tópico, al menos estaba algo trabajado (hablando claro: mejor que paredes blancas -generalmente rayadas, mal pintadas o claramente dejadas, ya sea por la humedad o un claro descuido- y fotos con marcos negros… cualquier cosa ya es un paso en la dirección correcta -aunque no necesariamente suficiente-).

 

Museo nacional de artes decorativas

Algunas exposiciones que aún permanecen ya han sido referenciadas en el artículo recopilatorio inmediatamente anterior

¿Esta intentando este museo competir con los grandes (pues sus exposiciones cada vez son más conocidas y referenciadas?, ¿reclamar su sitio y posición en el Paseo del Prado (horrible y vulgarmente rebautizado por algunos incultos como “paseo del arte”); puede ser, puede ser… ¿lo conseguirá?, se verá, se verá… no obstante, le auguro dificultades si sigue tirando por caminos sectarios y politizados, cosa a la que los textos de sala no parecen ser capaces de escapar… cuando uno va a una exposición, espera ver eso, no un mitin con adoctrinamiento político disfrazado.

Tampoco puedo evitar, antes de empezar a comentar lo particular, hablar un poco de las dos últimas exposiciones reseñadas, pues plantean un debate interesante, aunque totalmente alejado de lo que ellas pretenden mostrar, y esta controversia consiste en que, ¿hasta dónde pueden llegar los museos en su aproximación al hoy día?, cierto es que cuando vamos a un museo asumimos que es un lugar dónde se muestran “cosas muertas” (estilos, artistas… etc), o al menos de un pasado más o menos remoto; y que acercarse a la contemporaneidad, puede ser (sólo puede ser, en una teoría no infalible y que sólo puede funcionar si se desarrolla correcta y adecuadamente) una manera de acercarse más al público de hoy día, y quizás, crear una atracción hacia el museo… pero dejando de lado la cuestión museográfica (que entra de lleno, no obstante, en este mismo debate) la anterior pregunta formulada, es una cuestión interesante, porque es la misma división que podríamos establecer entre historia y periodismo; porque, teniendo en cuenta los dos últimos ejemplos de muestras de los que hablaré unos párrafos más abajo, ¿cuándo tenemos ante nosotros una exposición, una muestra divulgativa y cuándo lo que nos encontramos no es más que vulgar publicidad encubierta y patinada por el prestigio de un museo estatal (aunque este pueda estar dirigido por personas con escasos escrúpulos y bolsillos claramente avariciosos)?. Cierto es que se han hecho exposiciones sobre marcas existentes hoy en día y en grandes instituciones (por poner ejemplos pasados, Yves Saint Laurent o Cartier), pero también es cierto que se trataba de casos muy consolidados… y sobre todo, con perspectiva histórica (en ninguna de las anteriores exposiciones mencionadas a nadie se le ocurrió poner una de las últimas creaciones de la marca, siempre se trataba de objetos históricos, con pasado y relevancia)… quizás ahí esté la clave de todo esto, lo que hace que una exposición con interés divulgativo lo sea, frente a una exposición de emplazamiento de producto o publicidad descarada (hasta el punto de que sólo faltaba una tienda al final de la muestra): que haya perspectiva histórica… y en esto, he de decirlo, ambas dos últimas exposiciones que comento en este apartado dedicado al museo de artes decorativas, fallan estrepitosa y escandalosamente.

-ESPERANZA Y UTOPÍA. EL DISEÑO ENTRE 1900 Y 1939: es difícil saber dónde ubicar esta exposición. Pensé en hacerlo en permanente, puesto que no existe una fecha de fin para esta. También es cierto que está incluida dentro de algo necesariamente efímero como es el Madrid Design Festival 2020… de cualquier modo, ha desmontado buena parte de la primera planta y ahí se ha instalado.

Si le quitamos el cierto punto de sutil defensa de ciertos regímenes totalitarios, hay que reconocer que tiene interés, y que hace un buen y comprensible recorrido por la historia del diseño (e incluso de las artes mayores) de principios del siglo XX; no diré que es completísima o está llena de obras imprescindibles, pero desde luego, merece la pena, quizás ahora más que nunca, pues nos recuerda los inevitables cambios que se producen a principios de todo siglo y lo inevitable de aceptar su evolución… tal vez eso sea lo más interesante que nos puede enseñar o recordar esta muestra.

-LÁGRIMAS NEGRAS: feminazi exposición en la que las mujeres son las únicas que sufren, supongo que debido a ese ente misterioso, invisible e intangible llamado heteropatriarcado, o Dios sabe que otro rollo, pero que permite una victimización eterna y descargo de responsabilidades propias ad infinitum.

Supuestamente, el tapiz, colcha, o lo que sean esas telas azules colgadas en las salas del museo, fueron realizadas por mujeres que sufrían mucho muchísimo… aunque debieron de dejar de lado tal cosa para el vídeo y las fotos que les hicieron. Presupongo también que les permitieron un día libre en su explotación sexual y en su sufrida violentación de género para ponerse a coser (actividad, para nada ligada a conceptos y prejuicios machistas, especialmente desde el siglo XIX… para nada… si es que estos fanatismos se desarman por sí solos con sus incoherencias). Afortunadamente, los hombres tenemos un leve reconocimiento de una frase, en lo que respecta a la colaboración con el proyecto, y que supongo que consistió en que mientras esas mujeres cosían, no nos dedicamos a violarlas, matarlas, darles palizas o similares.

Si se va (porque se tiene demasiado tiempo libre, o porque ya se está en el museo) aprovechar para ver los interesantes cartones que fueron rechazados o censurados… no tienen precio.

-LOS DÍEZ TAMBIÉN FUERON POSMODERNOS: una de las exposiciones descaradamente publicitarias que comento arriba. No obstante, reconozco que, si te dejas vender la moto (en casi todos los sentidos de la expresión) resulta casi hasta disfrutable e interesante ver los diseños y las originales propuestas de los Díez… puedes hacer el esfuerzo y todo, aunque sólo sea para divertirte, de creerte que es arte o una intervención artística sobre el descaro y la demasía del sistema capitalista en la que todo está a la venta, hasta los espacios sacrosantos de un museo que, para mantener su actividad cultural, debe pagar con salas publicitarias o patrocinadas. O desde luego es lo que parece.

-TOT COR, EL DISEÑO DEL AMOR: si en el anterior caso aún tiene gracia, en este caso ya no. La publicidad es tan insultantemente descarada, que ya parece la típica tienda a la que los grandes touroperadores arrastran a los turistas porque tienen comisión allí, sólo faltan agentes de ventas por todas partes. En realidad, yo temí que los guardias de sala lo fueran, y que en cualquier momento me fueran a preguntar “¿qué desea?”, y a perseguirme enumerándome los precios de los jarrones horteras esos.

Por lo demás, lo exhibido no podría ser más tonto, ni más cursi, ni a propósito. Y no sé que es más condenable, si lo anterior o esto mismo (creo que hasta Oscar Wilde, que tenía las cosas muy claras en ese sentido, dudaría). En todo caso, todo lo que se muestra, de forma clara y evidente, no tiene nada que ver con el amor, sino con exactamente lo contrario: el dinero, la avaricia, la codicia… etc. Repugnante en definitiva.

 

Caixaforum

Lamento decir que no hay ninguna razón para pasarse por esta fundación últimamente. Y más con los precios que gasta y la amplia oferta cultural gratuita que hay.

-VAMPIROS, LA EVOLUCIÓN DEL MITO: decepcionante exposición en todos los aspectos posibles e imaginables.

Pero a mí, personalmente, lo que más me fastidió es que, como apolítico y apartidista que soy, no hay nada que más me reviente que pretendan hacerme comulgar con ruedas de molino cada dos por tres, y que todo el mundo pretenda, más o menos sutilmente, adoctrinarme en sus ideas políticas… y es que, al parecer, ni siquiera los eternos vampiros pueden escapar, con todas sus armas, a la sectarización y politización, o al menos eso es una de las cosas que pretende vender esta muestra.

Por lo demás, es inevitablemente desalentadora: vaga, imprecisa, generalista, superficial… te das cuenta de que cualquiera de los asistentes podría haberla comisariado (y algunos de ellos, posiblemente mucho mejor); no se aprende o descubre casi nada; está absolutamente perdida en sus premisas, resulta caótica; y, para colmo, lo que se muestra en ella no es nada del otro mundo (literal y figuradamente).

No puedo dejar de comentar cierta curiosa anécdota, muestra de la profunda hipocresía de esta exposición: aunque toda ella estaba llena de imágenes y vídeos desagradables, plagados de violencia física o psicológica (a destacar uno, totalmente explícito, en el que una vampira devora el dedo de un hombre, y, presumiblemente, a continuación el resto), existía una sección que literalmente”podía contener imágenes que hieren la sensibilidad del espectador”, llegados a este punto, uno podría imaginarse algo extremadamente violento, incluso gore… pues no, todo eso fue reservado para las salas normales, porque, aquello que podía “herir nuestra sensibilidad” eran secuencias de un tono más o menos erótico… lo que nos lleva a una reflexión terrible pero muy importante, y esa es, ¿en qué clase de mundo vivimos en el que la expresión del amor (o en cualquier caso, de la atracción sexual, que, se vea como se vea, siempre tiene un cierto tinte positivo de amor, aunque sea efímero…) es más censurable que la violencia (que a todas luces, siempre es algo negativo y tóxico)?, ¿cómo puede ser que sea necesario restringir, ocultar a las miradas la creación, y en cambio prefiera exhibirse la destrucción? que alguien me lo explique, porque yo no lo entiendo. Algunos argumentaran que si los niños esto y lo otro, pero mi pregunta es, ¿nos parece bien que estén acostumbrados a ver actos de violencia y destrucción extrema y no de creación y amor?, ¿qué clase de sociedad somos?, ¿y qué clase de sociedad pretendemos ser o estamos creando?… lo dicho, hay cosas que reflejan los valores de un colectivo, y creo que este asunto es uno de ellos (por otro lado, ¿no es increíble todas las maravillosas reflexiones paralelas e inintencionadas que puede provocar la visita a una exposición?, ¿el cómo podemos aprender incluso indirectamente?).

-CÁMARA Y CIUDAD, LA VIDA URBANA EN LA FOTOGRAFÍA Y EN EL CINE: horrorosa y terriblemente aburrida. No se dice nada interesante y lo único minimamente salvable es esa nueva sala hecha exprofeso para mostrar el impacto del Coronavirus.

Además, para ser esta institución, el montaje es inusual y extremadamente torpe; y para colmo, ni los textos o las obras expuestas consiguen llamar minimamente la atención… sólo hacerte bostezar.

no es ni siquiera la típica exposición que simplemente paseas por ella sin dejarte impactar por nada, es tan terriblemente carente de interés que, directamente, al poco huyes de allí.

Una pena, la premisa de la que partía sonaba sumamente interesante, pero no fue aprovechada en absoluto.

 

Museo Thyssen-Bornemisza

-JOAN JONAS. MOVING OFF THE LAND II: chorrada monumental en la que parece que el museo abrió antes de haber terminado de montar la exposición y que aún están en proceso. Es más, llegas a preguntarte si no te habrás metido dónde no debías de lo desconcertante que resulta.

Tiene buenas intenciones (sobre todo en su temática ecologista), pero es tan terriblemente fallida y poco interesante, que difícilmente nadie se quedará o intentará comprender el mensaje que intenta transmitir.

 

Instituto Cervantes

Como se nota que ha cambiado la dirección, esta quiere dejar su huella y dejar claro quien manda aquí: hasta en tonterías como obligar al visitante a recorrer un vestíbulo de metros y metros, sólo porque el anterior hacía sus exposiciones allí. Supongo que ese es el pago que hacemos los visitantes, un pago al ego desmesurado de las nuevas personas que se ocupan de la cuestión expositiva en el Instituto Cervantes, y yo pregunto, ¿por qué el público general se tiene que enterar de eso?, ¿por qué no puede pasar desapercibido el asunto?, ¿por qué hay gente con tantísima necesidad de dar la nota y que se concentra tanto en llamar la atención y tan poco en mejorar las cosas que sí requieren mejora de verdad? (y esto no se aplica exclusivamente al mundo cultural)

-TAN SABIA COMO VALEROSA, MUJERES Y ESCRITURA EN LOS SIGLOS DE ORO: la misión original de la exposición consistía claramente en ser una aguerrida defensa feminazista, pero como los extremismos siempre se contradicen, acaba siendo un puro acto de comedia involuntaria: resulta fascinante, y divertidísimo, ver como los textos de las cartelas y el de los libros expuestos se niegan entre sí; y como la desesperada pretensión de politizar a esas mujeres en ideologías con las que no tienen nada que ver (básicamente porque en su época ni existían… pero la interpretación y visión contemporánea sobre hechos del pasado se ha convertido en el pasatiempo preferido de todo palurdo que se precie) acaba resultando paródico; pues, con la lectura de los textos originales de época que se exhiben, claramente ves que, si las autoras de estos pudieran resucitar y ver lo que se ha hecho con ellas, como se las está instrumentalizando, y como se tergiversa de forma manipuladora, vil y miserable sus palabras o el cómo estas han sido oportunamente descontextualizadas y reinterpretadas… sin duda alguna se volverían a morir de nuevo, no sé si de vergüenza, tristeza o en un ataque de rabia; o probablemente, algunas de ellas incluso protestarían airadamente y exigirían ser retiradas de inmediato de la muestra. Desgraciadamente, estas mujeres no pueden volver en espíritu, así que alguien tendrá que defenderlas, y ese, en el día de hoy, pienso ser yo.

No es sorprendente que un fanatismo, como es el feminismo radical pretenda, tras haber agotado la cultura popular a base de una estrambótica reinterpretación tras otra; ahora a través de intentos del ya típico y habitual victimismo, unido a silogismos y carambolas retóricas incluso más ridículas, pretendan probar sus falsedades y falacias con su nueva víctima: la alta cultura… del mismo modo que tampoco sorprende que, dado que los fanáticos siempre son personas poco leídas (sino no lo serían), sólo sean capaces de extraer lo que les interesa y creer que defiende lo suyo, sin pararse a pensar en que aquella cita que roban, viene de un corpus y contexto mucho más amplio… ¡pero qué importa si eso les sirve para realizar su magoneamiento!, al fin y al cabo, ¿cuántas personas se molestan en tener un pensamiento crítico, cuántas personas intentan practicar eso tan pesado del librepensamiento? la gente sólo quiere simplezas, mentiras que les permitan creer que, eliminado un enemigo imposible o inexistente (como el patriarcado) el mundo se convertirá en el paraíso terrenal.

Pero, como ya digo, resulta divertido observar contradicciones como el decir que los conventos eran un espacio de liberación femenina y feminista… a la vez que se tacha a la institución que los gobierna (la Iglesia católica) de institución patriarcal; o como, a la vez que se habla de como la mujer vivía oprimida por el sistema que no le dejaba posibilidad de expresión, también se nos comenta los maravillosos casos de las mujeres que triunfaban y vivían profesionalmente de su arte… vamos, de risa.

Podría ponerme ahora a denunciar, negar y explicar, en detalle, cada texto de la sala o el porqué su interpretación es totalmente errónea o está muy oportunamente manipulada con un fin muy concreto… pero para qué; y en realidad es mucho más fácil que todo eso: baste con, cada vez que se lea como sea victimiza a una mujer de algo, cambiar el género y reflexionar como hubiera sido para un hombre… casi siempre este último sale peor parado (las posibilidades de muerte son inmensamente mayores) o igual que ella.

En definitiva, baste decir que no se aprende nada en la exposición, salvo, tal vez, algunos nombres que se deberán investigar por cuenta propia, puesto que, como ya digo, todo lo que se lee en la muestra está tan extremada y vergonzosamente sectarizado que da auténtica vergüenza ajena… no sé, con el tiempo uno aprende a reírse en vez de enrabietarse. Las obras que se exponen también tienen cierto interés… en realidad, es lo único que lo tiene o de lo que puede aprenderse algo.

Así pues, la exposición consigue un logro no buscado pero muy meritorio, como es poner en evidencia al feminazismo y su incapacidad de comprensión de la mujer en cualquier época, y el como, respaldarse en neologismos (en todas las cartelas se encontrará alguna de estas palabrejas manipuladoras y arteras como: “patriarcado” -y similares- “de género” -y similares-… y en el colmo del equilibrismo neológico, ¡aún consiguen hablar de “código no binario”!, ¡en el siglo XVI!… la cosa como mínimo tiene gracia, lo que nos hace preguntarnos, ¿qué será lo siguiente?, ¿una exposición sobre como los extraterrestres construyeron las pirámides de África y América?) continuamente no prueba nada o, como se suele decir, repetir una mentira mil veces no la hace verdad.

En definitiva, puestos a reinterpretar y manipular las obras de estas pobres mujeres al gusto de cualquiera (pues lo cierto es que nada ha perjudicado más a la mujer en los últimos años que el feminazismo, ya que ha puesto en cuestión los derechos larga y duramente trabajados por el auténtico feminismo), supongo que, realmente, la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz se puede aplicar más hoy al feminismo radical que a los hombres, leed sino con un leve cambio:

Feminazis necias que acusáis
al hombre sin razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si los incitáis al mal?

 

Roberto Michel, escultor del reyVuelve la campaña turística 'Comunidad de Madrid. Vuelve a conocerme' | es por madrid

Publicado en Turismo | 2 comentarios

Salvador Dalí

Resultado de imagen de dali

El ilustrísimo (nunca mejor dicho) 1er y único (una vez más, nunca mejor dicho) Marqués Dalí de Púbol, Salvador Dalí; como persona, produce a la gran mayoría sentimientos tan contradictorios y de extrañeza como los que provoca su propia obra. No es para menos, aunque yo creo tener la explicación a ello… que daré dentro del apartado del porqué lo considero uno de mis “Grandes personajes”.

Por supuesto, Dalí y especialmente su obra, son tan icónicos (en los últimos tiempos, gracias a una serie de inexplicable éxito internacional de la plataforma Netflix, titulada “La casa de papel”) que son parte de la cultura popular (lo que es todo un mérito que no necesariamente muchos de los más grandes artistas de la historia del arte han alcanzado), y por tanto, son reconocidos inmediatamente (aunque muchos no sepan decir exactamente quién, qué es, o tengan muy pocos datos, pero, en cualquier caso, lo reconocen de inmediato). En mi caso particular, como todos, ya tenía nociones de quién era, pero eso muchas veces no es suficiente, tiene que llegar el momento revelador, la chispa que encienda la llama… y esa para mí, fue la exposición de hace unos años del Museo Reina Sofía. Salí completamente enamorado, deslumbrado… y así sigue siendo (la explicación, abajo en el apartado correspondiente).

 

Introducción biográfica

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech,1​ marqués de Dalí de Púbol (Figueras, 11 de mayo de 1904-ibídem, 23 de enero de 1989), fue un pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español del siglo XX. Se le considera uno de los máximos representantes del surrealismo.

Salvador Dalí es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante. Los recursos plásticos dalinianos también abordaron el cine, la escultura y la fotografía, lo cual le condujo a numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales. Tuvo la capacidad de acrisolar un estilo genuinamente personal y palpable al primer contacto, que en realidad era muy ecléctico y que «succionó» de innovaciones ajenas. Una de sus pinturas más célebres es La persistencia de la memoria, realizada en 1931.

Como artista extremadamente imaginativo, manifestó una notable tendencia al narcisismo y la megalomanía, cuyo objeto era atraer la atención pública. Esta conducta irritaba a quienes apreciaban su arte y justificaba a sus críticos, que rechazaban sus conductas excéntricas como un reclamo publicitario ocasionalmente más llamativo que su producción artística. Dalí atribuía su «amor por todo lo que es dorado y resulta excesivo, su pasión por el lujo y su amor por la moda oriental» a un autoproclamado «linaje arábigo»,​ que remontaba sus raíces a los tiempos de la dominación árabe de la península ibérica.

 

Es uno de mis “Grandes Personajes” porque…

sobre todo, porque era una obra de arte por sí mismo. Si Dalí no hubiese pintado ni un sólo cuadro en toda su vida o no hubiese realizado ninguna otra obra de arte, su sola persona, con todas las cosas que hacía (más tarde llamado performances y flashmobs… y que hoy día hacen muchos artistas creyéndose el colmo de la modernidad) sería por sí misma, con todo mérito, una obra de arte.

Hay muchos que consideran que, en realidad, lo que tenía era mucho cuento, y que sólo intentaba llamar la atención continuamente, que todo era una brillante campaña comercial… etc; pero yo no podría estar más en desacuerdo; sí, cierto, supo venderse, pero en esa cuestión la que realmente manejó todo fue su mujer Gala (si uno analiza a la mayor parte de las grandes mentalidades artísticas, lo cierto es que la mayoría necesitaron a alguien que les gestionase la parte práctica de su vida)… él como máximo, hacía o potenciaba una sobreactuación de sí mismo; porque es innegable que una personalidad y maneras como las que él poseía, no pueden fingirse, no pueden crearse de la nada, hay que tenerlas antes.

En su caso fue especialmente notorio: Dalí fue, como mínimo, un infante muy especial al que le costaba hacer las cosas más cotidianas. La verdad es que no encajaba nada bien en su familia, con un respetable y estricto padre notario; así que sería su madre la que le ayudaría a guiarlo (pero moriría demasiado pronto, en su adolescencia). Ya de pequeño, demostró que tenía un gran mundo interior, al verse como la reencarnación de su hermano mayor muerto (mitología personal que exploraría toda su vida).

Aunque hace sus pinitos en las provincias españolas de Cataluña (a través de exposiciones y actividades culturales locales), y es allí dónde comienzan a recomendarle que estudie arte, lo cierto es que sería en Madrid, la capital de su país, dónde se desarrolla, en todos los aspectos, el artista que hoy conocemos. No sólo a través de la formación oficial en la Real academia de bellas artes de san Fernando (que él, como todos los grandes genios en lo que respecta a la educación oficial, despreció), sino sobre todo, a través de la que él mismo adquirió por su cuenta e interés propio en la cultura (como suele suceder en estos casos); pero también a través del contacto, en la Residencia de estudiantes, con los que se convertirían en artistas de primer nivel en los siguientes años: Federico García Lorca, Luis Buñuel, Maruja Mallo… etc; aunque, ante todo, demostrando que no tenía ningún miedo a mostrar quién es y su verdadera personalidad en su esencia; así, da rienda suelta a su extravagancia a través de su vestuario e incluso comenzando a experimentar con lo que alcanza a saber de las vanguardias. Su famoso bigote (que a posteriori sería motivo de toda una obra artística en colaboración con el fotógrafo Philippe Halsman), aparece en esa época (inspirado en Velázquez, al parecer).

Pero no se queda ahí, pues es entonces cuando ya empieza a ser consciente de quién es y de qué puede aportar al mundo; la prueba es que, en los exámenes finales, al ser preguntado por los profesores sobre Rafael, Dalí responde, con seguridad, que él sabe más que todos ellos del artista italiano y que no hay nadie competente allí para examinarlo… y se marcha. Verdaderamente, hace falta tener mucho valor o ser muy temerario, para hacer algo así cuando aún no eres nadie… o tal vez, ser muy consciente de quién eres realmente como para poder permitirte algo así. Por supuesto, el asunto terminó con el suspenso en el examen, y además, la expulsión de la Real academia del aún estudiante… pero uno de los futuros artistas españoles más famosos e influyentes de todos los tiempos.

¿Pero qué le importaba a él el academicismo? (nunca mejor dicho, él mismo diría muchos años después: “el surrealismo habrá servido por lo menos para dar una prueba experimental de que la total esterilidad de los intentos por automatizar han llegado demasiado lejos y han llevado a un sistema totalitario… la pereza contemporánea, y la total falta de técnica, han alcanzado su paroxismo en la significación psicológica del uso actual de la institución universitaria”), el arte ya llevaba mucho tiempo yendo por otros senderos; y él termina de confirmarlo en su visita a París, dónde conoce a Picasso (con quien siempre tuvo una relación sumamente ambivalente de amor-odio, admiración-envidia… hasta el punto de considerarlo como el único rival que podría eclipsarlo como gran artista del siglo), y sobre todo cuando entra en contacto con los surrealistas; lo que acaba culminando con su debatida participación en el corto “Un perro andaluz” o la película “La edad de oro”… lo que acabaría por costarle la amistad de Buñuel (ambos aseguraban haber hecho más que el otro y ser los auténticos autores).

Aunque no fueron sus únicos hitos en esa época, su invención del método paranoico-critico y otras cosas lo convertirían en un referente para los surrealistas.

A cambio de la pérdida de un amigo de la juventud, Gala, su musa y su todo, apareció en su vida. Esta mujer ha sido muy debatida, acerca de si sólo se aprovechó de él, que si tenía otros amantes, su materialismo y obsesión por la parte económica del arte… etc; pero lo cierto es que Gala fue el complemento perfecto para Dalí, una persona que le quería, le comprendía, le aguantaba y a la vez le fortalecía; era, de la pareja, la persona que tenía los pies en la tierra (él mismo reconocería que ella era “la única que lo salvó de la locura y de una muerte temprana”). Sí, tal vez su relación personal fuera peculiar (al parecer Dalí, debido a unas traumáticas imágenes que su padre le enseñó de niño sobre enfermedades venéreas, se vio siempre incapaz de llevar a cabo una actividad sexual común… y, supuestamente, Gala le descubriría formas de no arriesgarse a ello y sentir igualmente placer), pero necesariamente lo tenía que ser con alguien como el artista al que dedico este artículo.

En cualquier caso, cuando se conocieron la futura musa del surrealista español, estaba con otro artista, Paul Éluard, relación que terminó al conocer a Dalí, pues ambos sufrieron un flechazo. Es extremadamente difícil o arriesgado afirmar que esta relación fuese por interés, puesto que el artista español aún no estaba consagrado… pero está claro que Gala pudo atisbar la grandeza que estaba destinado a alcanzar y cómo le podía ayudar en ello.

Sin embargo, la relación con una mujer de polémico pasado y mayor que él, entre otras cosas, le costó la relación con su padre y el ser desheredado… poco importó, pocos años después, se casaría con ella.

Y, con todo, es entonces cuando empieza a pintar algunas de sus obras más famosas, que además causan sensación en EEUU, junto con el artista, que hace su primera visita.

Y es que las cosas van cada vez peor para los surrealistas, que se están vinculando políticamente más y más con la extrema izquierda… Dalí se niega a pasar por ahí y declara su apoliticismo. Muchas veces los había complacido, muchas veces se había retractado con ellos, y se había sometido a su dictamen para seguir encajando en el grupo… pero ya no más. Tal vez, se había dado cuenta de que, realmente, no le hacía ninguna falta.

Se ha debatido muchísimo acerca de las ideas políticas de Dalí, y muchos lo quieren ver como un simpatizante de la ultraderecha (por el hecho de, al final de su vida, residir en España durante el franquismo o no denunciar públicamente este tipo de sistemas); pero en mi opinión, nada más lejos: Dalí era la quintaesencia del artista, así que a él sólo le importaba verdaderamente una cosa: crear, seguir haciendo su arte, seguir siendo el objeto transmisor de este… y el contexto le importaba más bien poco. Verdaderamente, yo creo que sí era apolítico (aunque monárquico, como declaró en una ocasión, lo cual, por otro lado, no es en absoluto incompatible); y además tiene lógica, porque era un tipo de persona que sólo sabía hacer una cosa, que era hacer arte, disponía de escasas capacidades prácticas para la vida real, por tanto, no tenía ideas verdaderamente pragmáticas, y por tanto, difícilmente convicciones políticas.

Pero los surrealistas le montan un juicio, y, con André Breton a la cabeza (líder del movimiento, que tenía la absurda manía de echar a quien le daba la gana cuando le daba la gana) deciden expulsarle. La respuesta de Dalí sería muy simple: “yo soy el surrealismo”… y la confirmaría con el resto de su vida; como más tarde diría en una entrevista, él era el único y verdadero artista que quedaba del movimiento; y, sin duda alguna, hoy es el más conocido de todos ellos, y posiblemente, su icono por excelencia y la razón por la que todo ello es recordado. Una vez más, quiero recalcar, es muy de admirar la capacidad de Dalí para ser independiente y estar por encima de las opiniones de los demás, además de su capacidad para creer en sí mismo.

En cualquier caso, de nada sirven las humillaciones del resto del grupo surrealista, la obra de Dalí cada vez destaca más, aumenta su cotización, y él, como artista cada vez varía más, aumenta su imparable creatividad, y se extiende a todo tipo de campos y disciplinas (como el sofá Mae West o el teléfono langosta, por ejemplo), siendo el precedente directo de otros muchos artistas y movimientos posteriores.

Pero la segunda guerra mundial (según los totalitarismos, como todas las vanguardias, él formaba parte de un arte degenerado) le llevaría a marcharse a EEUU… y los ocho años pasados allí le llevarían a internacionalizarse definitivamente. Allí, su versatilidad es tremenda, toca todos los palos habidos y por haber, su creatividad no tiene límite: desde el escaparate de un centro comercial (que rompe al no estar de acuerdo con los cambios hechos por los propietarios) a la escritura de libros, pasando por el diseño, y, por supuesto, su maravilloso paso por el cine dónde colaboró con otros grandes creadores como Hitchcock o Walt Disney, dejando una huella indeleble y acrecentando aún más su fama y popularidad.

Mucho se ha criticado también a Dalí por esto (aunque, curiosamente, se estaba adelantando a algo que harían otros movimientos después, como el Pop-art, el cual incluso reconocería su influencia), por el hecho de crear un arte que no estuviese reducido sólo a una élite, a los poseedores de una alta cultura, sino por llevar a cabo un arte que fuese reconocido de inmediato y gustase a las masas… por supuesto, no se le acusa con estas anteriores afirmaciones, sino diciendo que sólo le importaba el dinero o que se vendía a la mínima sin problema con tal de cobrar un cheque. Tampoco lo creo, cualquiera que vea cualquiera de las creaciones más comerciales de Dalí, desde la publicidad a la ilustración, verá que hay interés en crear algo original, y que, desde luego se salen de lo convencional; y es que, otra de las cosas más admirables de Dalí es que era capaz de coger cualquier formato y darle la vuelta, retransformarlo, convertirlo en algo emocionante e inesperado.

Tras su etapa anterior, Dalí vuelve a España y se instala en la tierra que le vio crecer. Allí sigue desarrollándose, creando cosas nuevas (muchas de las cuales influirán muchísimo en movimientos y artistas posteriores), experimentando con las más variadas e inverosímiles formas de creación, cualquier cosa es buena, muchos siguen cuestionando sus elecciones, pero él hace caso omiso y revoluciona cuanto toca.

Por otra parte, ya plenamente reconocido, no deja de recibir homenajes y hasta lleva a cabo la creación de su museo teatro personal… todo lo cual, tiene su culminación absoluta de reconocimiento cuando recibe, del Rey don Juan Carlos I de España (que declaró ser admirador de su obra, tal vez por eso, el artista le regaló varias), el título de Marqués de Dalí de Pubol (como curiosidad decir que el hijo del monarca, don Felipe, muchos años más tarde, sería invitado de honor, en calidad de Príncipe de Asturias y heredero de la Corona española, para ver el por fin terminado corto “Destino”, que en su momento, fue una colaboración Disney-Dalí, supuestamente para una segunda parte de la película “Fantasía” que nunca llegó a terminarse en vida de ambos creadores); el cual, al contrario de lo habitual, no tenía carácter hereditario por las malas relaciones que el artista mantenía con su familia… quizás fue lo más apropiado, fue el primer y único Marqués de Dalí de Pubol, ¿pero acaso podía ser de otra manera?, quizás este acto fue, a parte de sus más que posibles malas relaciones familares, que fue la excusa oficial; un nuevo acto o declaración artística de individualidad, de ir contra corriente, por el hecho de aceptar un título cuyo objetivo es que se perpetue… pero sin embargo pedir que sea vitalicio y que, por tanto provocar que nadie más que él pudiese llegar a ostentarlo; parece, si se piensa, una clara declaración de que Dalí sólo ha habido uno, primero y único.

Pero la consolidación sólo puede llegar con los años, y estos no perdonan a la pareja de Salvador Dalí y Gala: ella manifiesta síntomas de senilidad, y él no es capaz de sobreponerse a ello. Con la muerte de su pareja, el artista pierde el interés por vivir y los intentos de suicidio (o se sospecha que lo fueron) se suceden.

Al final, una serie de artistas y mecenas se harán cargo de él hasta sus últimos años (de esa época viene el rumor de que les firmó obras en blanco que, supuestamente, posteriormente, se harían pasar por Dalís inéditos… aunque quizás esta fue también una última travesura del maestro, al fin y al cabo, él mismo dijo que: “si un tonto pinta algo, es una tontería; si Dalí pinta lo mismo, es un Dalí”).

A su muerte, dejó en su testamento al estado español como heredero único universal de todos sus bienes, derechos y creaciones artísticas; no obstante, la comunidad autónoma de Cataluña protestó, y al final, se repartió el legado del artista (en contra de los deseos de este).

En definitiva, hay muchas razones para admirar a Dalí, como persona (no sólo por su increíble obra… y no se puede decir lo mismo de todos los artistas), muchas de ellas ya las he ido comentando, pero me gustaría recapitular algunas de las más destacables y aportar otras nuevas: como su evidente gran sentido del humor (cosa que demuestra siempre inteligencia), capacidad para reírse de sí mismo y no tomarse nunca demasiado en serio; pero, por supuesto, por su gran creatividad, imaginación, visión de futuro; y, desde luego su capacidad para creer en sí mismo, ser consciente de quién era, dejarse llevar por lo que realmente cree y siente, o le parece que es más interesante o estético, incluso cuando no todos lo acepten o lo vean extravagante; por ser capaz de deslumbrar a todos con su mundo interior o salir adelante a pesar de tener una personalidad difícil o conflictiva; también por su entrega absoluta al arte y a su obra, por siempre ir más allá en esto o por conseguir exportar todo ello al gran público y no sólo a unos pocos; por ser capaz de hacer de sí mismo una obra de arte o saber manejar su imagen de forma increíble… concluyendo: por ser un genio a todos los niveles.

Imagen relacionadaImagen relacionadaImagen relacionadaImagen relacionadaImagen relacionadaResultado de imagen de dali relojResultado de imagen de dali felipe iiResultado de imagen de dali perro andaluzResultado de imagen de dali relojImagen relacionadaLa Casa De Papel - YouTubeResultado de imagen de daliResultado de imagen de dali

Publicado en Grandes personajes | 2 comentarios

Luis XIV de Francia

Luis XIV, el “Rey sol”, el paradigma de la monarquía absoluta, la gloria monárquica llevada al paroxismo… etc, podría ser tomado como una persona que simplemente hizo gala de su privilegiado nacimiento o incluso como un megalómano narcisista… pero el hecho de llegar a esta conclusión demostraría poco interés, superficialidad, e incluso ignorancia. Y es que, Luis XIV de Francia (al igual que otros personajes históricos del estilo, no menos señeros y muy recalcados por las historiografías nacionales), no tuvo una vida precisamente fácil, tuvo que ganarse aquello por lo que hoy es conocido… y podéis creer que en todo lo que hizo, no daba puntada sin hilo; de hecho, su legado aún pervive en Francia.

 

Introducción biográfica

Luis XIV de Francia (francés: Louis XIV), llamado «el Rey Sol» (le Roi Soleil) o Luis el Grande (Saint-Germain en Laye, Francia, 5 de septiembre de 1638-Versalles, Francia, 1 de septiembre de 1715), fue rey de Francia y de Navarra1​ desde el 14 de mayo de 1643 hasta su muerte, con 76 años de edad y 72 de reinado.4​ También fue copríncipe de Andorra (1643-1715) y conde rival de Barcelona durante la sublevación catalana (1643-1652) como Luis II.

Luis XIV fue el primogénito y sucesor de Luis XIII y de Ana de Austria (hija del rey Felipe III de España). Incrementó el poder e influencia francesa en Europa, combatiendo en tres grandes guerras: la Guerra franco-neerlandesa, la Guerra de los Nueve Años y la Guerra de Sucesión Española. La protección a las artes que ejerció el soberano Luis XIV fue otra faceta de su acción política. Los escritores Moliére y Racine, el músico Lully o el pintor Rigaud resaltaron su gloria, como también las obras de arquitectos y escultores. El nuevo y fastuoso Palacio de Versalles, obra de Luis Le Vau, Charles Le Brun y André Le Nôtre, fue la culminación de esa política. Al trasladar allí la corte (1682), se alejó de la insalubridad y las intrigas de París, y pudo controlar mejor a la nobleza. Versalles fue el escenario perfecto para el despliegue de pompa y para la sacralización del soberano.

Luis XIV, uno de los más destacados reyes de la historia francesa, consiguió crear un régimen absolutista y centralizado, hasta el punto que su reinado es considerado el prototipo de la monarquía absoluta en Europa. La frase L’État, c’est moi («El Estado soy yo») se le atribuye frecuentemente, aunque los historiadores la consideran una imprecisión histórica, ya que es más probable que dicha frase fuera forjada por sus enemigos políticos para resaltar la visión estereotipada del absolutismo político que Luis XIV representaba, probablemente surgiendo la cita «El bien del Estado constituye la Gloria del Rey», sacadas de sus Réflexions sur le métier de Roi (1679). En contraposición a esa cita apócrifa, Luis XIV dijo antes de morir: Je m’en vais, mais l’État demeurera toujours («Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá»).

 

Es uno de mis “Grandes Personajes” porque…

Principalmente, como la mayor parte de mis “Grandes personajes”, porque tenía un concepto, una imagen del mundo, y consiguió llevarla fuera de su mente, a la realidad, y hacer que otros también la vieran, compartieran o aceptaran. Con toda seguridad, Luis XIV es uno de los más triunfales ejemplos en ese aspecto.

Pero nada de ello le fue fácil o le vino regalado, en absoluto, y es que la Francia en la que nació, no tenía nada que ver con la que dejó al morir.

Nacido tras más de veinte años de matrimonio, entre unos padres cuya relación siempre había sido problemática, Francia aún no había atravesado del todo el proceso de fortalecimiento de la monarquía y centralización del estado, además llevaba décadas desangrada por continuas guerras religiosas (que venían de la anterior dinastía, los Valois), algo a lo que no había contribuido nada el hecho de que su abuelo Enrique IV fuese asesinado, o que su padre, Luis XIII mantuviese una relación de amor-odio con su imprescindible y dominante primer ministro, el cardenal Richelieu (que era de los que más cizaña había echado entre el mal avenido matrimonio).

Si las cosas estaban cada vez más manga por hombro en el país, y especialmente para una monarquía que más era gobernada que gobernaba, a la muerte de Luis XIII, la cosa fue incluso peor. Casi todos los países han tenido un momento clave que define la balanza entre quien ganará, si el poder aristocrático (el interés privado, la división) o el monárquico (el estado, la centralización), y el de Francia se dirime, definitivamente, a partir de ese momento.

Ciertamente era un punto clave (y débil para la monarquía), Luis XIV, el Rey, tenía cinco años, y aunque Ana de Austria consiguió anular el testamento de Luis XIII, que en su inquina a su esposa española, seguía sin verla apta para gobernar, lo cierto es que tal triunfo fue muy poco duradero.

La Reina Confió en el cardenal Mazarino como su nuevo primer ministro para ayudarla a gobernar (acerca de su relación, han corrido ríos de tinta, incluyendo el tema del matrimonio morganático)… pero eso sólo lo empeoró todo, rechazados ambos por extranjeros, pronto la nobleza quiso tomar el poder, y se ocupó de intentarlo mediante las guerras civiles de la fronda.

En esos años, muchos historiadores coinciden que fueron los de la auténtica educación, en todos los sentidos, de Luis XIV, que quedaría traumatizado por los acontecimientos; y no es para menos: tener que huir y escapar continuamente de París, su capital; ver como los nobles (algunos de tu sangre) se rebelan e intrigan contra ti; soportar a un pueblo continuamente azuzado en tu contra (el momento culminante, fue cuando la ciudadanía de París exigió comprobar que el monarca no abandonaba la capital, y la Reina tuvo que montar el teatro de que sus hijos dormían, y llevar a toda la turba a su habitación para que lo pudieran comprobar por sí mismos… según salieron, escaparon de la ciudad); guerras y batallas interminables en las que tus propios súbditos se alían con potencias extranjeras… etc. Y en medio de todos esos avatares políticos, un niño, que poco a poco va descubriendo que el trono no es algo seguro ni garantizado, y que ser Rey no garantiza no acabar durmiendo entre paja mohosa pagada carísima, tener que huir, o que haya que vender lo necesario para comer y pagar la resistencia.

Para cuando Luis XIV llega a la mayoría de edad, ya probablemente vislumbra como tiene que ser el futuro de su país, y sabe que no puede continuar como hasta ahora: con una nobleza que hace lo que le da la gana y no da cuentas a nadie de ello, y con un parlamento que sólo potencia la discordia porque los poderosos se niegan a perder un sólo privilegio en favor del país. La prueba de ello es que, ya en estos años comienza a experimentar el uso del arte áulico, muy especialmente a través del teatro, la música y la danza, que son extremadamente simbólicos, y que comienzan a definir el famoso estilo francés, son los primeros pasos de la llamada “grandeur” francesa.

No obstante, será paciente con su padrino, el cardenal Mazarino, esperará a su muerte, y llegada esta, no esperará a seguir su consejo de “Sire, no tengáis primer ministro”, dicho en el lecho de muerte. Dejará muy claro a todos que él piensa gobernar personalmente, que no se hará nada sin su autorización y decisión, además de que no piensa volver a reunir al parlamento.

Y así sería, en su largo reinado, Luis XIV conseguirá hasta quitarle la hegemonía al decadente gigante español (y además, conseguir esa corona para su nieto, gracias a los derechos de su esposa María Teresa de Austria -a la que, irónicamente, no hizo demasiado caso, excepto para esas cuestiones-) y conseguir llevar la estabilidad y la modernidad a un país que era lo opuesto cuando él había nacido. Los problemas religiosos se solucionaron y se disminuyó el poder de la Iglesia, además del de la nobleza.

Aunque lo que mejor esclarece eso, es su uso de las artes (existen múltiples obras que lo tratan, yo recuerdo una en particular, sumamente interesante, titulada “La fabricación de Luis XIV”), ya hablé del uso del teatro y la danza para crear obras que escenificaran y simbolizaran su poder y triunfo; pero a todo ello se complementaron el resto de las artes y artesanía: desde las más imaginables y típicas como la pintura y escultura a tapices y medallística, todo valía para expresar el triunfo del Rey mediante la mejor propaganda monárquica jamás diseñada. Y para colmo, el propio monarca hasta se metió a filósofo para legitimar su concepto de la política.Toda una campaña de saturación publicitaria en pleno siglo XVII.

Aunque sin duda, el culmen de todo lo anterior, fue sin duda alguna, su obra maestra, el símbolo por excelencia de su reinado, su legado definitivo al mundo, aquel del que se hablaría en su momento y aún hoy día: Versalles… los mejores palacios del mundo se comparan con él, pues es el ejemplo por excelencia de lujo y belleza; aún hoy, ser comparado con este palacio francés, es el mejor halago que se puede decir de uno de estos edificios.

Y es que Versalles simbolizaría el concepto de cómo debía ser el estado para Luís XIV, era su Reino en miniatura. En ese palacio se comenzó con el estilo y gusto francés tal y como lo conocemos hoy, desde la decoración a la cocina, pasando el ballet (que si bien Rusia hizo popular, muchos olvidan que Petipa, el creador de las más famosas coreografías, que aún hoy se siguen usando, era francés) y un largo etc.

Pero, al igual que su propia vida, Versalles no siempre fue así: no era más que un simple pabellón de caza en medio de un pantano insalubre. Fue Luis XIV quien se propuso dominarlo, domar a la naturaleza cual había domado a los hombres (el jardín de estilo francés, con su cuidada y geométrica artificialidad, es toda una declaración de intenciones); y fue así, como aquellos terrenos yermos, en principio absolutamente inválidos, fueron transformados en uno de los palacios más bellos, famosos y renombrados del mundo. Le Vau creó el edificio, y Le Notre los jardines; y luego la decoración interior corrió a cargo de diversos pintores como Le Brun o Mignard; si a eso le añadimos la música de Lully o los textos de Molière, el monarca ya tenía bien dispuesto el mejor escenario posible, y no son estas palabras aleatorias, puesto que Luis XIV (y eso le ayudó mucho durante su vida), tenía mucho de actor, conocía muy bien la importancia de saber hacer una buena puesta en escena y siempre supo usar tal cosa en su favor (como ya se ha ido comentando anteriormente).

Prueba de lo anterior fue la etiqueta de corte que creó, perfectamente diseñada para convertir al Rey en el permanente objeto de homenajes, en el centro de un universo en el que cada actividad diaria se transformaba en una brillante ceremonia de la que el monarca era el absoluto protagonista. Se habían acabado los nobles rebeldes, los guerreros se habían convertido en cortesanos, y ahora, todos luchaban no por mantener su autonomía, caprichos y privilegios, sino por estar más a la moda o por obtener un puesto cerca del Rey y evitar a toda costa caer en desgracia. Además, la alta nobleza quedó relegada y la burguesía favorecida.

No obstante, el mismo entendió que aquello que le había llevado a apuntalar el Reino y la monarquía, no podía mantenerse para siempre, y había que cambiar el método, por ello, en su lecho de muerte aconsejó al futuro Luis XV no seguir su camino en su gusto por el fasto, las construcciones o las guerras. Desgraciadamente no siguió su consejo, y el tren de vida estilo Luis XIV acabaría pasando factura (entre otras tantas razones) un reinado más tarde cuando se produjo la revolución francesa, sufriéndola el pobre Luis XVI, monarca que, el pobre, tal como era como persona, no lo merecía. No obstante, el sol de Luis XIV se había puesto ya, prácticamente en todos los aspectos, con la muerte propio monarca que se apodó así, puesto que sus sucesores fueron incapaces de seguirle el ritmo, en ninguno de los sentidos, alguien como él nace sólo una vez… y eso el Rey sol fue incapaz de preverlo.

Sin embargo, respecto al Reino de España, aunque las relaciones de Luis XIV con este fueron un tanto ambivalentes y contradictorias durante todo su reinado (era su rival natural, y sin embargo más adelante, su aliado; y paradójicamente, finalmente, a día de hoy, el lugar único lugar dónde reina su dinastía), lo cierto es que gracias a que se casó con la infanta española María Teresa de Austria, y su nieto Felipe, Duque de Anjou, fue propuesto como sucesor en su testamento por Carlos II, último Rey de España de la casa de Austria, la dinastía de los Borbones entra hasta el día de hoy en nuestro país; así pues, podemos tener el orgullo de decir que nuestros Reyes son los descendientes directos del tan notorio y excelente personaje histórico al que le estoy dedicando este artículo (eso, siempre ha supuesto para mí un motivo más para admirar nuestra monarquía).

Por tanto, considero que Luis XIV de Francia, el “Rey sol”, es un personaje histórico muy admirable por su espíritu de superación, su orgullo o sentido de la dignidad al no dejarse derrotar ni amilanar, su constancia, su confianza en sí mismo y trabajada autoestima, el saber aprender y observar de lo que sucede a su alrededor desde muy joven, su facilidad para adelantarse al futuro o vislumbrarlo, su capacidad para reconocer el talento y ver lo que puede ser útil y bello, su aptitud para la promoción de sí mismo o de su Reino, además de sus virtudes de actor, su potente imaginación y creatividad… etc.

File:Louis XIV Signature.svgFile:LouisXIV-child.jpgFile:Louis XIV wedding.jpgResultado de imagen de versallesImagen relacionadaImagen relacionadaImagen relacionadaFile:Double louis d'or aux huit L et insignes à l'effigie de Louis XIV.jpgFile:Grand Royal Coat of Arms of France & Navarre.svgFile:Louis14-Family.jpg

Publicado en Grandes personajes | 2 comentarios

Luís II de Baviera

Ludwig.Stich.1870.jpg

Si hace un tiempo, esta misma sección elegía a Isabel II de España como uno de sus personajes históricos más interesantes, entre otras cosas por considerar que era lo más parecido a como sería si una princesa de cuento de hadas se viera inmersa en el mundo real… hoy hablamos del monarca que es la versión masculina de esto, y de la forma más paradigmática, sí, el Príncipe azul atrapado en un mundo muy poco encantador.

 

Introducción biográfica

Consultar el segundo capítulo de mi novela por entregas “La herencia del Rey loco” (en la que este personaje histórico es especialmente relevante), en el cual se hace una completa aproximación a su vida.

 

Es uno de mis “Grandes Personajes” porque…

Sobre todo y más que nada por su idealismo, por creer más que nada que al final el bien se acabaría imponiendo, y, al no ser capaz de vivir en este mundo de maldad, hipocresía, codicia… etc, crearse uno propio para vivir en el que hacer realidad sus ideales de belleza y arte.

También es un personaje muy interesante porque resulta sumamente anacrónico en cualquier época, así, él no era una persona para el mundo real, puesto que, incluso todas las construcciones que hizo y los neoestilos que utilizó (medieval, bizantino, barroco… etc) eran una versión absolutamente idealizada de los auténticos.

Es posible que este temperamento soñador fuese muy alentado por su severa educación, que le llevó a la introversión y la evasión en los cuentos, las glorias del pasado (el siglo XIX, la época historicista por excelencia) o el incipiente nacionalismo (exaltado a través de la cultura, como las leyendas tradicionales)… pero lo cierto es que no se puede crear de la nada un alma sensible y artística, y Luis II la poseía de pleno derecho.

Siendo Rey, su principal preocupación fue crear un Reino del arte; no era la codicia o la ambición la que guiaba sus fines; sino la persecución de la belleza y de la felicidad del lugar que le había sido dado para gobernar.

Muy desgraciadamente, su idealismo pronto chocó de pleno con la realidad, entre otras cosas al tener que ver, por fuerza, que puede que el arte sea algo puro y excelso… pero los artistas no necesariamente; Wagner (ya muy bien considerado en su época) fue llamado por él, y gracias al monarca compuso algunas de sus más grandes obras maestras sin limitaciones… pero su corrupción, y lo aprovechado que era, acabó con su expulsión del Reino. Las envidias pudieron mucho en ello también.

No pudo tampoco tener una relación romántica como le hubiera gustado, pues su prima Sissí (más afín a su temperamento) ya estaba casada, y la hermana de esta, a pesar de que lo intentó, no terminó de conquistarle. En ello influiría, su probable homosexualidad; su ferviente catolicismo, le llevaba a una situación difícil, de combinar, pues una persona idealista rara vez soporta ese tipo de contradicciones.

Si a eso le sumamos el hecho de que el mundo en el que se veía obligado a vivir, se le hacía cada vez más odioso pues sólo veía gente interesada, ambición, mala intención y codicia sin límites; lo que confirmó con la unificación alemana.

Ya que había perdido la posibilidad de que el Reino que le había sido legado se transformara en aquel de cuento, del arte que deseaba, fue entonces cuando decidió crearse el suyo propio, en sus dominios nadie se lo podría impedir.

Y fue así, como empezó a construir esos maravillosos castillos que aún hoy nos siguen asombrando y que inspiraron a muchos artistas a partir de ese momento (entre ellos, otro de los Grandes personajes de Universo de A: Walt Disney), aquellos maravillosos ambientes, recreaban el mundo en el que le habría gustado vivir, un mundo ideal, una historia idealizada, dónde lo importante es el arte y la belleza, dónde todo es maravilloso y posible. Soñador en extremo, hasta realizaba banquetes imaginarios con sus personajes históricos favoritos, como en los buenos tiempos de su infancia; se entregó al encanto de la misteriosa vida nocturna… y en definitiva, hizo lo que quiso dentro de aquel Reino imaginario que se había creado (lo que no significaba que no tuviera una cierta frustración, como demostraría su deterioro físico)… por fin, pudo sacar de sí mismo aquella visión del mundo que tenía, por fin pudo descubrir a los demás como de encantador era su ideal.

Pero, su empeño en negarse a vivir en el mundo real, el desprecio que sentía hacia los políticos y sus familiares, todos ellos ávidos de poder y dinero, le llevó a aislarse totalmente y rápidamente, quisieron deshacerse de él. Sus extravagancias, sus ensoñaciones llevaron a que se le declarara loco (¡cómo a tantos otros incomprendidos!). Pero lo cierto es que Luis II contaba con el afecto del pueblo y de sus sirvientes (¿cómo no querer a un buen Rey?), hasta tal punto que le avisaron de cuando iban a detenerle.

En su romanticismo, valoró el suicidio como un final grandioso, pero lo detuvieron antes. Poco duró, tan inconveniente soñador fue, muy probablemente asesinado mediante un aparente accidental ahogamiento.

Pero sus sueños pervivieron, en sus castillos, en su bella forma de ver el mundo que consiguió hacer ver gracias a una de las cosas que más le gustaba: el arte; y ese legado, con toda probabilidad, era el que a él más que ningún otro le gustaría que quedara.

Por eso me parece admirable Luis II, por su concepto del mundo como un lugar bello, en el que es mejor estar más pendiente de las cosas hermosas y de mejorar el mundo a través de ellas, que de otras vanas glorias; porque él lo que quería era lo que quería era un Reino de belleza y de arte, un reino de músicos, pintores, arquitectos, escultores… etc, despreciaba la guerra y la violencia, prefería la estética, porque creía y sabía, que gracias a ella se podía conseguir un mundo mejor. Ojalá le hubieran dejado hacer realidad su sueño, hubiera sido maravilloso, utópico… pero la maldad nunca duerme.

Por eso también me parece un ejemplo su idealismo, que se puede tomar en nuestra vida diaria a través de preocuparse de que nos rodeen cosas hermosas o de apreciar la belleza de lo que hay a nuestro alrededor, y de que la imaginación y la creatividad siempre sea una parte importante de nuestra vida.

Imagen relacionadaFile:Coat of Arms of the Kingdom of Bavaria 1835-1918.svgFile:Ludwig II.jpgFile:CFP Louis II, roi de Bavière.jpgImagen relacionadaFile:De 20 jarige Ludwig II in kroningsmantel door Ferdinand von Piloty 1865.jpg

Publicado en Grandes personajes | 2 comentarios

María Antonieta

File:Marie Antoinette and her Children by Élisabeth Vigée-Lebrun.jpg

De María Antonieta, por desgracia, se conoce mucho más la parte de su vida menos instructiva, que aquella que demuestra y que da la razón a que haya pasado a la historia. Sin embargo, y aunque su vida pueda ser dividida (superficialmente) en dos partes claramente diferenciadas, es precisamente el conocimiento de la una, no lo que nos permite entender la otra, de hecho, más bien lo contrario, pero eso, paradójicamente, es lo que la hace más admirable.

 

Introducción biográfica

Consultar la primera parte del artículo “Reinas trágicas”.

 

Es uno de mis “Grandes Personajes” porque…

Nadie, difícilmente, podía esperar nada de María Antonieta, cuyo único mérito parecía ser haber sido hija de la emperatriz María Teresa de Austria: de joven era una mala estudiante y perezosa… pero tampoco nadie se preocupaba mucho por ello, puesto que era una de las últimas hijas de la emperatriz, con lo cual, el problema de la sucesión austriaca estaba solucionado con herederos más que competentes.

Pero la monarca, no perdía oportunidad de hacer buenas alianzas, y fue así como María Antonieta fue prometida al Delfín, de modo que tendría que hacer un papel, para el que nadie esperaba que estuviera muy preparada (la prueba es que su madre le escribía cartas continuamente indicándole como debía actuar y comportarse).

Como Delfina, María Antonieta estaría en una situación difícil: su posición no era segura puesto que no había tenido un heredero, cosa imposible puesto que su marido no se acostaba con ella; la relajación moral de la corte de Luis XV la asqueaba; y, para colmo, todos (familia incluida) le hacían la vida imposible… en definitiva, su capacidad de adaptación fue bastante mala. En esta época, sin embargo, es cuando se atisban las virtudes que empezarían a recalcarse y ser útiles más tarde (como su gran sentido de la dignidad), pero también sus defectos (la frivolidad). Desgraciadamente, entre estas dos vías, tal vez por ser la segunda la más fácil (teniendo en cuanta la lucha que suponía la primera opción), María Antonieta escogerá esta última; en el colmo de la inutilidad, ni siquiera es capaz de leer las cartas completas de su propia madre, que tiene que leerle el propio embajador de Austria porque ella se aburre. Y por supuesto, nada de escribir o llevar otra correspondencia ni nada parecido.

Una vez Reina, la cosa no sólo no mejora, sino que definitivamente se descontrola, con un marido que no la frena, esa jovencita sin guía, expulsa y humilla a todos los poderosos, se lanza a una vida de diversiones peligrosas y de gente interesada y poco recomendable que se salda con escándalos (el asunto del collar) que le costarían su popularidad.

Sin embargo, es entonces, tras tener sus hijos, y cuando su imagen va en declive, cuando realmente se preocupa de ello, demostrando que no es esa frívola que todos creen, que hay humanidad en ella, que se han dicho muchas falsedades, que es buena, que la han difamado… así que comienza a renunciar a todo.

Pero ya es tarde. La revolución ha empezado y María Antonieta pagará con lágrimas cada risa pasada.

Sin embargo, es a partir de este momento, el menos conocido y explorado de su vida por la gente en general (tal vez porque es el menos estético y agradable), cuando María Antonieta se vuelve admirable, y se revela como una gran Reina y persona, o, como ella quería ser, como una “digna hija de María Teresa”.

Desde el comienzo, María Antonieta, al contrario que su propio esposo, comienza a ser consciente de lo que se les viene encima y del peligro en el que están (tal vez porque algunos de los ataques más importantes fueron precisamente contra ella, muchos con riesgo de su vida, o, como mínimo, de su integridad física); por primera vez, ella se toma en serio la vida, cambia, evoluciona (Luis XVI, en cambio, continúa tan inmutable como siempre), se revela a sí misma.

Así, a través del largo infierno que pasaron los monarcas, desde su estancia en las tullerías hasta la conciergerie; repentinamente, aquella chica del todo frívola y despreciable, despilfarradora y tonta, se transforma por completo: María Antonieta se convierte en la auténtica cabeza de familia, en el baluarte en el que todos se apoyan, en la resistencia, en el puntal que mantiene la Corona francesa… la chica a la que aburrían las cartas, y que las tiraba al fuego, a veces incluso sin leerlas, de repente se hace mujer y emprende una correspondencia diplomática con toda Europa, habla con todos los políticos, se informa, se preocupa… es ella la encargada de tratar de asegurar la supervivencia de la monarquía o al menos de su familia; será también ella, aquella a la que todo acto oficial daba pereza en el pasado, la que haga todo lo posible por intentar organizar la fuga de los suyos cuando la situación se vuelve imposible.

Y todo ello, sin perder esa cualidad que ya la había distinguido previamente: la dignidad; ella lo soporta todo con gran nobleza de espíritu; cuando asaltan las Tullerías, y apenas tiene entre sí y su hijo a unos guardias sobrepasados por los revolucionarios, ella no baja la cabeza como su esposo, ni ella ni su hijo se pondrán el gorro frigio, no serán humillados.

Por si fuera poco, nunca se dejó llevar por el odio, ella siempre consideró que el pueblo era bueno y estaba manipulado por unos malvados.

Y falta le hará esta última cualidad para lo que le faltaba: ver la muerte de los suyos y la suya propia. Todos coinciden (incluso sus mayores detractores) en que ella subió al cadalso con gran nobleza de espíritu.

Sus ingentes esfuerzos se quedaron en nada, tal vez su destino estaba marcado por encima de todo lo que ella podía hacer. Sin embargo, es muy difícil negar que, pese a todo, al final, María Antonieta sí consiguió ser aquello que se propuso: una digna hija de María Teresa.

En definitiva, en María Antonieta, paradójicamente, la despreciable primera parte de su vida, sirve para que la segunda parte brille con luz propia y se vuelva absolutamente meritoria y digna de admiración (y no se puede decir que fueran sólo las circunstancias, pues ningún otro miembro de su familia, incluido Luis XVI, llevó a cabo tal transformación)

En cualquier caso, como ya digo, es uno de mis grandes personajes, y me parece sumamente admirable por ese cambio que fue capaz de dar, por hacer que, aquella chiquilla de la que nadie esperaba nada, repentinamente se transformase en toda una mujer, capaz de sacar adelante a su familia; que aquella chica a la que todo le aburría, de repente era una adulta capaz de enfrentarse a las mayores complejidades políticas y diplomáticas; que esa niñata, que sólo sabía hablar de moda y juegos de azar, de repente se entrevistaba con todos y trataba de enterarse de como evolucionaban todas las cosas; que la tontita, que todos hubieran esperado que se hundiera, de repente era el auténtico baluarte de todos, aquel del que todo pasó a depender y en el que todos confiaron; el cómo la caprichosa que jugaba con fuego inconscientemente, se transformó en una persona muy consciente de todo lo que sucedía a su alrededor y de lo que implicaba; también me parece admirable por su buena intención, por creer en el buen fondo de la gente (a pesar del mal que le hicieron); y además, por su gran dignidad, y el ser capaz de mantenerla incluso en los momentos más difíciles, adversos e indignos, pues, paradójicamente, y ese es otro de sus mayores méritos, toda la grandeza que no tuvo cuando ostentaba la corona, la alcanzó cuando la perdió, demostrando de ese modo que sí la merecía y que sí valía la pena como persona si le daban la oportunidad de hacerse valer.

File:Marie Antoinette Young2.jpgFile:MarieAntoinette1788.jpgFile:Arrest of Louis XVI and his Family, Varennes, 1791.jpgFile:Marie-Antoinette au Tribunal révolutionnaire by Alphonse François.jpgFile:Exécution de Marie Antoinette le 16 octobre 1793.jpgFile:Grab Louis XVI und Marie Antoinette.JPG

Publicado en Grandes personajes | 2 comentarios

Los tipos de musicales

Índice de los artículos más relevantes sobre el musical de Universo de A:

Este blog lleva mucho tiempo tratando este tema (más de una década), y publicando sobre ello en muy distintas épocas, con lo cual, recopilar absolutamente todos los artículos en los que se ha hablado de esta cuestión (especialmente las críticas) es un imposible, pero sí se pueden señalar los artículos más destacados, para facilitar al lector interesado su fácil encuentro y relación; lo cual, además, ayuda a construir un ensayo más cohesionado sobre el tema. Dicho esto, aquí va el índice (ordenado, no según fecha de publicación, sino según lo que considero lógico ahora que todos estos artículos existen):

-¿Qué es un musical?.

-Los tipos de musicales.

-Historia del cine musical.

-Entender y apreciar el cine musical.

 

The Musical of Musicals (The Musical!) (Closed February 29, 2020) | Off-West End | reviews, cast and info | WhatsOnStage

Clasificación de los musicales según su tipo

 

Elaboro esta clasificación con el conocimiento que tengo del género, creo que podréis observar que es correcta. Por lo demás, tenerla ayuda a catalogar e identificar mejor a estas obras, y a hacernos una idea mejor, de que tipo son o lo que se debe esperar de ellas (de hecho, este artículo, muy posiblemente, me será útil a mí el primero, para poder referenciarlo en las críticas).

Por otro lado, decir que se centra en el musical cinematográfico, aunque (especialmente hoy día), puede ser aplicada al teatral e incluso al televisivo.

Así pues, distribuyo la clasificación del musical:

 

 

  • Según el argumento

Esta primera clasificación los divide y cataloga según su origen, desarrollo y conformación.

 

-Originales: son aquellos que nacen ex profeso, Argumento, canciones y todo el conjunto ha sido realizado para ese proyecto.  Siempre están más cuidados, pues han atravesado un largo proceso de creación y revisión para que todo lo que hay en ellos funcione. Por lo general, casi siempre son los de más calidad. Ejemplo: “Chicago”.

 

Estos, a su vez, pueden ser divididos en los dos siguientes estilos posibles (lo que depende especialmente de la música):

 

-Tradicional: es la forma más típica y asociada al género, la que se desarrolló y consolidó a lo largo del siglo XX como característica; con un estilo musical predominantemente melódico, aunque no falto, en muchas ocasiones, de una gran fusión y mestizaje con todo tipo de otros estilos y géneros, dependiendo ello muy especialmente del argumento, cuya historia también se hace vivir mediante una música verosímil y relacionada con aquello que se cuenta; además, también, con gran presencia de coros y una cuidada orquestación. Ejemplo: Los miserables.

 

-Contemporáneo: surgido principalmente a partir de la década de los 90; repudia el estilo tradicional para crear una música apegada o próxima a los gustos generales más populares de cuando es compuesta, suena al “hoy día” de la época, a canciones que podrían figurar como los grandes éxitos del momento. Ejemplo: High school musical.

 

Nota: Cuesta decir si el musical contemporáneo envejecerá bien, y no terminará absolutamente desfasado debido, precisamente, a estar sujeto a esa misma contemporaneidad, y por tanto, a su falta de atemporalidad… no hay la suficiente perspectiva histórica para saberlo. Sin embargo, el musical tradicional, cuenta con una corta historia de apenas cien años, y aunque se puede decir que está plenamente consolidado como género aparte, también podemos decir que en sus inicios estuvo muy apegado a las melodías de moda de su tiempo (lo mismo que también pasó con géneros como la zarzuela o la ópera -al final de este artículo, dedico un apartado para hablar de esos precedentes ilustres del musical-). Quizás, la pregunta que debamos hacer, para ayudarnos a crear una hipótesis de futuro, o al menos, establecer un precedente, sea: ¿cuántos de estos primeros musicales u obras del género que se vendían a la efímera modernidad de su época han superado la prueba del paso del tiempo?… parece que, como siempre, la historia tendrá la última palabra al respecto.

 

-De recopilación: son los que se hacen a partir de música ya existente, por lo general, de un/os mismo/s creador/es. Lo más habitual es que se trate de musicales conformados a partir de las canciones de un exitoso grupo musical del pasado. Como las canciones ya están impuestas y escritas, hay que crear un argumento para que estas encajen en él, casi siempre con muy poca pericia. Desgraciadamente, esto último acaba por ser secundario, pues se sabe que quienes van a ver ese musical, lo hacen más por ser fans, que por su interés por que les cuenten bien una historia, ver un buen espectáculo o la calidad final del producto. Ejemplo: Saga de “Mamma mía”.

 

Dentro de este tipo, debemos incluir las siguientes subcategorías:

 

-Biográficos: por lo general, los musicales biográficos tratan la vida de personas dedicadas a la música, así que la continua aparición de su obra es casi una forzosa y necesaria obligación. Rara vez, sin embargo, esta encaja bien en el argumento o relato de su vida (es un tópico muy manido eso de que una obra refleja a su autor), lo que, de no conseguirse, nos metería dentro de lo que no es un musical. Ejemplo: “De-lovely”.

 

-Canciones escogidas: casos más raros. Por lo general, cogen las canciones de una época, o de un género, y con ellas crean un musical. Quizás salen mejor parados que los de recopilación a secas, pues están menos limitados, pero ello tampoco es garantía de nada. Ejemplo: “Walking on sunshine”.

 

 

  • Según la disciplina artística:

Esta segunda clasificación los divide y cataloga según las especialidades artísticas que intervienen mayoritariamente en ellos, en las que se centran o que más ayudan a contar la historia.

 

-De canto y baile: aquellos musicales en los que ambas disciplinas tienen importancia por igual. Ejemplo: Hairspray.

 

-De canto: aquellos en los que esta disciplina prima o es la única presente. Ejemplo: “Gigi”.

 

-De baile: aquellos en los que esta disciplina prima o es la única presente. Ejemplo: saga “Step up”.

 

 

  • Según el lugar:

Esta tercera clasificación, se centra en el origen geográfico del producto en cuestión, que es más importante y relevante de lo que pudiera parecer en una primera instancia. Ciertamente, pueden darse casos de “copia” ocasional, en algunos lugares, de un estilo determinado (generalmente el occidental americano o estadounidense), pero, a pesar de que cambie la localización de origen, ello no significa que no se siga (y por tanto se pueda identificar y clasificar) un estilo claramente vigente y consolidado (Ejemplo: Pretville -película sudafricana que imita el estilo de los musicales estadounidenses de mediados del siglo XX-).

En cualquier caso, podemos hacer una división geográfica en los siguientes estilos:

 

-Occidental:

 

-Americano o estadounidense: el clásico, el típico que todos asociamos con la palabra “musical”; no en vano, se puede decir que, a pesar de los importantes precedentes europeos (sobre los que profundizo al final de este artículo), los estadounidenses han creado y desarrollado, casi mayoritariamente, el género tal y como lo conocemos… en cualquier caso, sin duda lo han consolidado internacionalmente.

Se caracteriza, generalmente, por esa combinación (o no, según la segunda clasificación aquí expuesta) de canto y danza que se produce, y aparece en una historia, o por parte de unos personajes, con absoluta normalidad y naturalidad. Además, los números musicales son indesligables del argumento, y, de hecho, este pierde sentido, lógica e información sin ellos.

Ejemplo: “Un día en Nueva York”

 

-Europeo: por lo general, se caracteriza por un estilo realista y verosímil. Nadie canta o baila si no es en un contexto adecuado para ello, habitualmente, sobre un escenario o teniendo una profesión que haga naturalista esa posibilidad (podríamos intuir, quizás, que esto se debe a que están un estadio primitivo y poco evolucionado del género, pues también los musicales estadounidenses se caracterizaban por eso mismo en sus comienzos, un ejemplo típico de eso sería, precisamente la primera película musical, El cantor -o cantante- de Jazz). Los números musicales, a menudo, no están bien integrados en la trama, y (incluso la mayoría) pueden llegar a resultar prescindibles dentro de la historia que se cuenta.

Ejemplo: “Mrs Henderson presenta”

Nota: El atípico caso español

España, ya lo dice el tópico, es un país de música, y desde siempre esta ha formado una parte muy importante de su estilo de vida.

Por otro lado, la convivencia de distintas culturas en un mismo territorio llevo a una sana compartición de estas y, en vez de competir o imponerse unas sobre las otras, muy por el contrario, se produjeron fusiones y unas influyeron en las otras (la zarzuela rápidamente se dio cuenta de lo bien que funcionaba hacer desfilar una sardana, luego una tonadilla y después una habanera; por ejemplo); de modo que, no es de extrañar que cuando llegaban productos extranjeros totalmente conformados, nunca consiguieran eliminar el producto interior, e incluso este se adaptase a las características y necesidades nacionales.

Todas estas fusiones hacen que en España, en lo que se refiere a las obras de teatro musical creadas aquí, pueda llegar a ser difícil distinguir verdaderamente los géneros: ¿ópera o zarzuela?, ¿zarzuela u opereta?, ¿opereta o revista musical?… etc. Y la verdad es que ni los expertos se terminan de poner de acuerdo.

Tampoco los autores lo ponen fácil en ese sentido, en ocasiones, incluso difícil, pues podían llegar a subtitular sus composiciones como “égloga lírica”, que sería ya un género poético, con lo que no se nos aclara nada (eso se debía a que, algunos llevados por razones comerciales, prejuicios propios o lo que fuera para sacar adelante su obra, decidían calificarla de un modo u otro para venderla lo mejor posible).

Un caso práctico: “Luna de miel en el Cairo”, no falta quien la califica de zarzuela; sin embargo, sus compositores la estrenaron como opereta; pero, si analizamos las características de su libreto y música, parece claro que es un musical, o como mínimo, una revista musical muy evolucionada.

En lo que se refiere al cine, paradójicamente, en esta tierra plagada de música, nunca se consideró aceptable que alguien cantase o bailase, si no era porque se trataba de su profesión o estaba en el lugar y contexto adecuado (dicho de otro modo: si no fuese por el exceso de canciones, además de lo poco que llegan a encajar muchas en el argumento, bien podría no ser el filme un musical); también es cierto que, siendo España el país que es, no resultaba difícil conseguir personajes e historias con esas características.

Por otro lado, siempre se optó por los sonidos más populares y tipistas (e incluso tópicos, pues la región elegida preferentemente a nivel musical fue Andalucía); de modo que cualquier musical español tiene siempre un sonido muy propio e inequívoco.

Ejemplo: “El último cuplé”

 

-Estilo oriental:

Aunque, por lo general, altamente desconocido fuera de sus fronteras, y especialmente en occidente (por la cierta tendencia de esta última cultura a considerarse el centro de todo); lo cierto es que el género musical es universal, e incluso de inmensa importancia en algunas culturas de oriente; todo ello, entre otras cosas, provoca que sus obras sean mucho más locales, estén apenas globalizadas, y por tanto, que casi no haya una cohesión entre las distintas variantes nacionales, como la que es más habitual ver en occidente (por ejemplo, si cogemos “Las señoritas de Rochefort”, película francesa y por tanto de estilo occidental europeo, no es tan diferente de algo que se pueda hacer en EEUU, como sí lo pueden ser entre sí un musical egipcio y otro indio).

 

-Bollywood: sin duda, el caso más conocido de oriente, en un país como la India, donde el consumo de cine es altísimo, la supuestamente todopoderosa industria de Hollywood… no lo es tanto; viéndose incapaz de conseguir apenas unas migajas en ese gran mercado de millones de personas.

En cualquier caso, el musical es un género tan importante en el cine indio que, de hecho, es prácticamente el único, pues la mayoría de las películas producidas son, precisamente, musicales. Estas se caracterizan, en general, por una larga duración; argumentos de tono, generalmente, bastante melodramático y en los que son más importantes los actos cotidianos que los impactantes o decisivos (apenas se respetan las acostumbradas normas de narrativa clásica de occidente).

A nivel musical y de danza, se caracterizan por un estilo muy propio y absolutamente alejado de los gustos occidentales (especialmente en lo que se refiere a armonía, lo cual puede hacer que resulten difíciles de oír y apreciar, pues nuestro gusto ha sido educado en preceptos, incluso contrarios a los suyos; aunque también llaman la atención, desde nuestra perspectiva, las coreografías, que se ven muy exóticas), también, habitualmente, muy apegado a lo local y lo tradicional. En cualquier caso, frecuentemente, los números musicales están tan cuidadamente integrados en el argumento como lo puedan estar en cualquier musical occidental estadounidense.

Ejemplo: “Kuch kuch hota hai” (“Algo sucede en mi corazón”)

 

Árabe: también reflejo de su cultura, resulta muy curiosa la fusión musical y coreográfica que se hace entre la modernidad y la tradición, así, aunque las melodías que suenan en esos filmes, perfectamente podrían escucharse y ser bailadas en discotecas de oriente medio, sus raíces folklóricas son más que evidentes, lo que también se refleja en el baile, con la especial presencia y protagonismo de la mujer y su danza del vientre.

Respecto al argumento, por lo general, se caracterizan por ser comedias muy ligeras en las que los números musicales se introducen más con calzador que otra cosa, interrumpiendo incluso la acción, y a veces, hasta costando ver la relación con ella (pues se llega a desubicar incluso el espacio temporal dónde se estaba desarrollando la narración, cambiándolo, por ejemplo, por una pista de baile sin más ni más).

También recuerda al musical occidental europeo en el aspecto de que no es nada corriente que un personaje cante sin más, con toda naturalidad: siempre ha de ser posible, o exigirlo, su profesión; o reubicarse la acción en un espacio de fantasía irreal que lo permita (y en todo caso, perfectamente apropiado y verosímil como podría ser un escenario o una discoteca), tenga este, algo o nada que ver con lo que se está contando.

Ejemplo: Aman Ya Sahbi (“It’s Okay, Buddy”)

 

 

Para finalizar, decir que esta clasificación no trata ampliamente los subgéneros del musical, pues esta sería tan extensa como géneros existen, ya que el musical es el único de ellos que puede subgenerizar a todo el resto debido a sus características. Así, por principio, cualquier película, sea del género que sea, según se le introducen canciones, se convierte en un musical. Ejemplos: drama: “Nine” / comedia: “Los productores” / oeste: “Siete novias para siete hermanos” / terror: “Sweeney Todd” / animación: “Blancanieves y los siete enanitos” / histórico: “Cantando bajo la lluvia” / fantástico: “Into the Woods“… y estos son sólo son unos pocos ejemplos de un largo etcétera.

Todo ello, por otra parte, lo convierte en el género Rey, lo que confirma el hecho de que es el único capaz de reunir a todas las artes.

Aunque no es para menos, pues el musical cuenta con unos, de lo más elevados….

 

 

Precedentes ilustres, tipos o clasificación de estos

Por supuesto, el género no nació de la noche a la mañana (cómo se comenta aquí), y aunque lo que hoy conocemos como musical le debe mucho a EEUU, existen una serie de precedentes (teatrales, por supuesto) que permitieron que pudieran hacerlo llegar a dónde está. Aprovechando que estoy en un artículo de clasificación, esbozo los distintos tipos:

 

-Teatro clásico griego: aunque difícilmente podemos saber, con absoluta certeza, que función o importancia tenía la música en sus obras, sí es cierto que desde el primer momento en el que comenzaron a ser recuperadas, se creyó que la música tenía un papel clave (sobre todo, debido a la existencia y relevancia del coro como elemento narrador e intérprete de los acontecimientos); y tales investigaciones e intentos de reconstrucción, llevaron en Italia a la aparición de la….

-Ópera: se han escrito enciclopedias enteras analizando su evolución a lo largo de la historia, en distintas épocas y diferentes países… así que difícilmente podré yo resumirla en unos renglones. Sólo decir que es uno de los casos más tempranos (profano o no religioso) en los que se combina narración, teatro, música… y sin duda alguna, el que alcanzó (en el pasado, pues no podemos decir que la ópera contemporánea tenga mucho que ver con la anterior) más celebridad general.

-Zarzuela: caso único de España (aunque posteriormente sería extendido por la américa hispana). Con una historia compleja y desigual según la época; se puede decir que, en su evolución final, consigue la más perfecta fusión de teatro y música (la ópera había priorizado la música), además de aproximarse a los tipos populares, tanto en personajes como en melodías. Se puede decir que tiene más en común con el género musical que la ópera (y dado su indudable presencia y éxito en América, no es nada descartable que ayudara a inspirar la creación de los precedentes directos del musical).

-Ballet: si, desde luego, ya antes se había puesto en escena la danza, es con el ballet cuando alcanza prestigio y refinamiento. Con el tiempo, esta palabra será utilizada, no sólo para lo que hoy entendemos como ballet clásico, sino para más tipos de danza; de modo que este arte tendrá la posibilidad de expandirse y evolucionar hasta lo contemporáneo, llevando a cabo todo tipo de fusiones (que estas sean más o menos legítimas o coherentes con el origen, es otro tema y un complicado debate).

 

A partir de aquí (temporalmente hacia finales del siglo XIX y principios del XX), comienzan los precedentes más directos e inmediatos del género musical:

-Opereta: desdibujamiento del teatro lírico que comienza a finales del XIX. Se trata de una ópera menos exigente, seria y grandilocuente a todos los niveles, tanto en personajes, argumentos, musicalmente… etc.

-Variedades: espectáculo que se creaba mediante la unión de los números más extraños, variados (de ahí el nombre), y habitualmente, nada relacionados entre sí de ningún modo; en una función, podían desfilar seguidamente, desde ventrílocuos hasta humoristas, pasando por malabaristas e incluso domadores de animales, todo ello, a menudo, combinado con, por supuesto, agradables números musicales… pero, en general, todo tipo de talentos imaginables.

-Revista musical: al principio eran variedades muy sofisticadas (con números musicales muy cuidados, bien concebidos, y con una puesta en escena espectacular, además de artistas de notorio prestigio), poco a poco, evolucionaron hasta tener un argumento muy ligero, casi inexistente, que servía como mera excusa para hilar los distintos números; hasta que, finalmente, se fueron volviendo más complejas para acabar evolucionando definitivamente al… musical (es importante recalcar, que la revista jamás llegó a integrar total o completamente los números musicales en el argumento, eso, como ya digo, sería una cuestión del género musical).

Sounds Familiar - Costa Blanca Singing and Show Group

Publicado en Música, Películas, Teatro, Viviendo en A | 2 comentarios

Corrección lingüística y extranjerismos

Hoy, publico este artículo para salir en la defensa de tratar siempre de hablar un lenguaje depurado, puro, sin extranjerismos. En este escrito, me centraré en argumentar sobre tal cosa, centrándome y poniendo ejemplos, sobre todo del español o castellano (por ser una de mis lenguas maternas y de las que más uso habitualmente), pero ello puede ser aplicado a todas las lenguas del Reino de España (e incluso a nivel global).

Quiero dejar claro que no estoy defendiendo, nada más lejos de mi intención, que no se deba aprender otros idiomas (yo sé varios de hecho, y disfruto mucho hablando, leyendo y escuchándolos; por muchos motivos, ya sea su musicalidad, cuestiones de estudio u ocio -acceso a obras no traducidas a mis idiomas maternos- o un componente personal… etc), pero sí que se debe hablar correctamente cada uno, sin hacer innecesarias mezclas entre ellos, ya se produzca esto por moda, invasión globalizadora o por otra cosa (generalmente por presunción o creer que se demuestra estar a otro nivel metiendo palabras foráneas).

También soy consciente que el lenguaje está en continua evolución, la cual deciden los hablantes, y todo ello, bien está que así sea… pero, precisamente por eso, somos los máximos responsables sobre nuestra lengua, su buen estado y salud.

El español además de otras lenguas de la península ibérica, es un idioma sumamente rico, complejo incluso (la verdad es que no envidio a los extranjeros que lo estudian, pues, por lo general, proceden de idiomas más sintéticos; el inglés es el mejor ejemplo de ello, e incluso en el italiano una misma palabra puede significar cosas muy diferentes), por lo que siempre he considerado y defendido que deberíamos proteger y valorar esa cultura (como todas, pero especialmente la nuestra, porque, si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?).

Y sin duda, una de las maneras más eficaces e importantes de hacerlo es evitando meter extranjerismos o palabras de lenguajes foráneos dentro del nuestro, pues es como eliminar o neutralizar un vocablo que ya existe y sustituirlo por otro innecesario, que ya tiene sus hablantes, mientras que el de nuestro idioma acabará por desaparecer, extinguirse. Existen múltiples ejemplos de ello, por ejemplo, la sustitución del castellano “vestíbulo” por el anglosajón “hall”… y así, otros muchos casos, que llegan hasta el punto de que muchas personas han olvidado el significado de la primera palabra y ya sólo conocen el de la segunda. Asombroso, extrañísimo, pero cierto… y si ello redundara en un mejor conocimiento de un idioma extranjero, aún se podría argüir un beneficio, pero la mayor parte de las personas que usan tales extranjerismos ni siquiera podrían mantener una conversación en el idioma de la palabra que usan (o siquiera señalar su origen).

No voy a meterme en banales y opinables gustos personales y fonético-lingüístico-estéticos sobre si una palabra es más bonita o si suena mejor en nuestro idioma; ni siquiera en debates sobre lo que se hace en otros países (el italiano, por ejemplo, incorpora vocablos extranjeros con una facilidad tan extrema como asombrosa… bien es cierto que en Italia existe muy poco interés y respeto por salvaguardar su riqueza lingüística, como prueba el mal trato dado a sus dialectos, que no forman parte de la educación oficial) o prejuicios chovinistas y nacionalistas; pero sí volveré la importancia de salvar nuestra propia lengua y conservar nuestra riqueza lingüística como un tesoro, el tesoro de todos, porque es maravilloso contar con palabras propias para todo, ha sido el trabajo que nuestros ascendientes culturales nos han legado y que nos corresponde a nosotros conservar y transmitir.

Hay muchas cosas que me gustan del español, por ejemplo, que sea tan preciso, lo que demuestra el hecho de que no existan sinónimos absolutos (todas las palabras tienen un uso concreto, un pequeño matiz diferencial que no las hace iguales), que verdaderamente, para cada cosa haya una definición. Por otro lado, no se puede decir que no sea un idioma adaptativo, puesto que, otro de sus puntos positivos (que algunos han señalado como negativos, pues consideran que es una manera de no querer aprender otro idioma… un absurdo, en mi opinión) es precisamente su capacidad para reajustar cualquier vocablo que no exista en el idioma, si es necesario, a la fonética castellana, de modo que acaba popularizándolo y volviéndolo también español (la palabra “garaje” es un buen ejemplo de ello). Sin embargo, como ya digo, de poder ser, creo que es mucho mejor utilizar palabras que ya existan en nuestro idioma.

Lógicamente, no siempre las conoceremos todas; pero por eso, es misión nuestra también indagar, averiguar que palabra se ajusta mejor (para ello, nada mejor que leer mucho) y tratar de usarla en nuestra vida cotidiana, tal vez alguna vez nos miren extrañados, pero pensad que podemos influir positivamente tanto en la gente, siendo ejemplo, como en la salud del lenguaje. Muchas veces, merece la pena recuperar palabras olvidadas, las cuales, una vez insufladas de nueva vida, todo el mundo suele reconocer su belleza.

En definitiva, que teniendo como tenemos, en nuestro Reino, lenguas tan bellas, y siendo como son, una gran herencia que hemos exportado a medio mundo, y de la que somos principales responsables, baluarte y cabeza visible, muy lógico es que las respetemos y que nos molestemos en su conservación y su buen estado… ¿no creéis?.

Finalizo proponiéndoos que comentéis, que palabras usamos cotidianamente, que son extranjeras y cuál es su equivalente correcto en vuestra lengua o lenguas maternas, ¡así podemos comenzar a ayudarnos entre nosotros a hablar mejor y recuperar el idioma!.

Resultado de imagen de ñ

Publicado en Buen vivir, Noticias y política, Viviendo en A | 3 comentarios

Escribir para uno mismo versus escribir para los demás

Resultado de imagen de escritor plumaResultado de imagen de escritor musa

Es curioso, cuando Universo de A nació, nunca lo pensé para que fuera lo que más tarde se ha conocido como algo “viral”, y efectivamente, nunca lo ha sido (algo lógico, por otra parte, aborda temas muy concretos y además diseminados, sólo aptos para un público objetivo muy concreto, aquel interesado en la alta cultura, difícilmente podría ser un blog “popular” en todos los sentidos del término), ni yo lo he pretendido de ninguna manera (cierto, me he expandido a otros medios y utilizado redes sociales para darlo a conocer, pero jamás he dedicado tiempo, como hacen otros, a buscar seguidores, aumentar su número a cualquier precio… etc; de hecho, nunca ha sido un objetivo)… la prueba es que siempre he priorizado más escribir que otra cosa. Y no escribir lo que pueda ser popular o lo que veo que da resultado, sino lo que me da la auténtica gana, aquello que quiero realmente, sobre lo que estoy verdaderamente interesado.

En realidad, siempre lo dije, este blog lo he hecho más para mí que para los demás (y en realidad, es una herramienta muy útil a modo de archivo y recordatorio cuando lo necesito). Pero del mismo modo que digo esto, tampoco voy a negar que sé que lo que escribo lo leen otros y que sé que lo que publico es público, y me autoasigno una responsabilidad en ello; del mismo modo que, una vez publicado un artículo, no niego que desee que llegue a la mayor gente posible (bueno, depende del escrito… hay algunos que, para evitar problemas, casi deseas que lleguen sólo a las personas justas e indicadas).

Pero como no se pude decir que Universo de A sea un blog viral, tampoco se puede negar que en su más de una década de existencia ha conseguido tener una relevancia dentro de determinados círculos e incluso ser una referencia… no siempre con buenas o agradables consecuencias para este blog (como todos sabemos).

Sin embargo, lo que ha acabado siendo el blog, se acerca mucho a lo que concebí desde un principio: un lugar de paso. El típico lugar que se cruza en tu vida una vez porque necesitas algo y te hace un buen servicio; el cual, por supuesto, puede contar con unos cuántos parroquianos habituales (fieles seguidores y sobre todo, buenos comentaristas), pero que no es desagradablemente multitudinario o se ahoga en su propio éxito (aunque me he autoimpuesto reglas, jamás he querido ver este blog como una obligación, y en el momento en que lo haga o lo vea como una carga, muy probablemente desaparecería). Y la verdad, es que estoy contento con esta situación.

En ello me he reafirmado porque, cuando saboreas (aunque sea levemente) las mieles del éxito, del saber que lo que escribes tiene repercusión, algo que en el fondo, siempre deseas algo, pues para eso publicas en internet… de repente te asustas y das un paso atrás… ¿qué precio hay que pagar para ello? y lo que es más importante, ¿estás dispuesto a hacerlo?, ¿vas a adaptar tu estilo para contentar?, ¿vas a evitar decir cosas para no tener problemas?, ¿vas a publicar determinado tipo de artículos porque sabes que tienen más éxito?, ¿vas a seguir una serie de pasos para asegurarte del éxito del blog?… en definitiva, ¿para qué lo has creado, cuál es su objetivo final, real?; para ti, de verdad, ¿cuál es su auténtica función y finalidad?, ¿y hasta que punto estás dispuesto a llegar para alcanzarla?. Son preguntas que acaban surgiendo, y nuestras decisiones condicionan un resultado… y, al final, lo importante es estar satisfecho con este.

Tal vez he llegado a esa conclusión, ya no sólo por que era la concepción primera que tenía del blog, sino porque, además, durante su larga historia, ya desde sus comienzos, por aquí han pasado otros blogueros desesperados por obtener visibilidad (con el tiempo, uno aprende a reconocerlos a primera vista), y ya sé como acaba esa historia: todos acabaron profundamente quemados, y no resistieron el ritmo que exige mantener un producto virtual en lo alto (y, la verdad sea dicha, ninguno de ellos llegó mucho más lejos que el propio Universo de A con el tiempo, paradójicamente), ninguno de sus blogs pasó, como muchísimo, de los tres años de existencia (y eso, siendo optimista y generoso en la cuenta). Y es que, con razón, la de community manager es una profesión a tiempo completo, verdaderamente, no se puede estar promocionando y buscando seguidores continuamente, y a la vez, elaborar contenido, ya no de calidad, sino contenido a secas… y si no tienes esto último, ¿qué van a seguir tus nuevos fans?, pues eso, difícilmente, es un callejón sin salida en el que necesariamente tienes que acabar desbordado y agotado.

Tal vez yo nunca pasé por eso porque, me gusta más el hecho de crear contenido que el que llegue a las personas, expresarme sin más… vale, sin duda me preocuparía o me desagradaría tener cero visitas, pero tampoco necesito millones al día (es más cuando ha sucedido eso, o cuando un artículo destaca en exceso, especialmente si trata de algún tema polémico o de actualidad… reconozco que me preocupan las posibles repercusiones que pueda tener); porque, lo que yo verdaderamente disfruto es escribiendo para mí mismo, y, si además puedo ayudar o hacer felices a otras personas, pues mejor que mejor.

Además, este método a menudo sorprende, pues, como no buscas una fama rápida e inmediata por algo actual, tus escritos son longevos (y ese siempre ha sido uno de los objetivos del blog, tratar de escribir lo mínimo acerca de cosas efímeras que no perduren y que a los dos días hayan caducado), y puede pasar que no tengan gran éxito en el mismo momento de su publicación… pero que años después arrasen (creedme, pasa continuamente, y con los artículos más impensables).

Por otra parte, me atrevería a decir que, si bien cuando lo cree no era así, hoy día el formato blog está pasado de moda (lo cual a mí me importa muy poco, en su momento no lo hice porque lo hiciera todo el mundo, no voy a dejar de hacerlo años más tarde por eso mismo, ¿no?). A demasiada gente no le gusta leer, y si bien hace unos años internet era casi totalmente letras, hoy día, la cada vez mayor oferta y posibilidad de acceder a otros formatos ha cambiado mucho las cosas. Con razón, una vez me dijeron que debería hacerme Youtuber y que tendría mucho éxito… mi respuesta fue: ¿y qué hay del placer de escribir?. Nunca me he arrepentido ni cambiado de idea. Yo creo que eso me define totalmente como ente virtual (lo que no significa que, en un futuro, a lo mejor decido ampliar Universo de A a YouTube también, como lo he hecho a otras redes… pero seguirá siendo con un contenido coherente con el blog).

Y es que nunca me ha gustado esa idea de escribir para los demás, para otros seres que están al otro lado de otras pantallas, todos diferentes y con sus propias maneras de entender la vida, ¿por qué tengo que tratar de gustar a personas que ni siquiera conozco? ¡es un absurdo!, algunos, probablemente, en persona quizás ni siquiera me caerían bien…. Sin embargo, es inevitable, cuando sabes que lo que escribes tiene repercusión (y en determinados casos, lo sabes), que pueda surgir una, aunque sea ligera, autocensura o miedo a no contentar, a no satisfacer lo que esperan de ti o no decirles lo que les gustaría o quieren oír (aunque también te digo que siempre hay un roto para un descosido, por uno que te odie, surgirá otro que te adore). Y yo creo que ese es el punto clave que va a definir quién eres (a nivel virtual) y para qué haces las cosas. No digo yo que lo uno esté bien y lo otro mal, para nada me voy a meter en absurdas disquisiciones ético-morales internáuticas, sólo que cada uno debe decidir lo que quiere en realidad y lo que verdaderamente le hará feliz.

Y a mí me hace feliz crear, y esa es la realidad y auténtica finalidad de este blog… en realidad, no deja de maravillarme cuando lo que escribo tiene alguna repercusión porque, sinceramente, trato de pensar lo menos posible en ello y darle una importancia mínima. Puede que me equivoque, pero creo que esa es la manera de mantener la auténtica esencia de este blog, Universo de A. Y además, así evitas decepciones si no tiene éxito.

Tampoco me he planteado nunca demasiado que el blog tuviera alguna salida profesional, es más, en ese campo, he pensado que más pudiera perjudicarme que beneficiarme… otra razón por la que es anónimo, para que no se meta en mi vida real… es como tener una curiosa vida secreta (una de mis comentaristas me solía apodar “Batman”, jajajaja, ¡es como ser un superhéroe que lucha contra los villanos que van contra el arte!, jajajaja), lo que también lo hace más emocionante, es mi secreto, todo se queda aquí: para mí, para Universo de A, y para quién pase por aquí; es más, nunca lo he difundido entre mis círculos, y son contadísimas, y muy de confianza, las personas que saben de su existencia… no sé, no me motiva que lo sepan las personas que conozco, ¿qué pueden aportar salvo visitas de cortesía, además de vacuos e innecesarios halagos?, un desconocido, para bien o para mal, siempre es más sincero (intencionadamente o no, lo quiera o no).

Por lo cual, y volviendo al título del artículo y origen de este, la verdad, escribiendo un blog uno no puede evitar escribir para los demás (consciente o subconscientemente), pues estás haciendo un contenido público; pero, paradójicamente, es mejor si piensas que escribes para ti mismo (al menos a mí me da mejor resultado) y te expresas con absoluta libertad, sin querer contentar a nadie (por eso este blog ha sido anónimo desde sus comienzos)… si luego lo que produces ayuda, da felicidad o proporciona algún tipo de beneficio a alguien; pues mejor que mejor; ¿si no? bueno, pues has disfrutado expresándote, porque el tiempo feliz, nunca es perdido y siempre está bien invertido.

Imagen relacionadaResultado de imagen de conectividad

Publicado en A oficial, Informática e Internet, Viviendo en A | 2 comentarios

Cecilia Valdés

La victoria hispana

Cecilia Valdés

 

Sinopsis y ficha técnica

Comedia lírica en un prólogo, dos actos, un epílogo y una apoteosis
Duración aproximada: 1 hora y 45 minutos (sin pausa).

Música de GONZALO ROIG
Libreto de Agustín Rodríguez y José Sánchez-Arcilla,
basado en la novela Cecilia Valdés o la Loma del Ángel, de Cirilo Villaverde
Estrenada en el Teatro Martí de La Habana, el 26 de marzo de 1932
Nueva producción del Teatro de la Zarzuela
Edición de Evan Hause

Llega por primera vez Cecilia Valdés a Madrid. El director de escena de esta nueva producción, Carlos Wagner, nos recuerda que ahora todo es un estreno en el Teatro de la Zarzuela: ¡primera obra cubana y primera vez de Cecilia Valdés! Para Wagner la obra tiene «una parte muy divertida y entrañable» porque aquí están presentes «las fiestas, y también la vida cotidiana, tanto de la clase alta como la de la gente humilde en La Habana». Y, además, «abarca temas más serios, como el machismo de esa clase alta» y su actitud «ante el tema de la raza».
También es la primera vez que en este escenario se combina la escenografía de Rifail Ajdarpasic, el vestuario de Christophe Ouvrard, la iluminación de Fabrice Kebour o la coreografía de Nuria Castejón, lo que permitirá recrear una historia llena de fiesta, azúcar y esclavitud en la Cuba de los años 50.
Y esta heterogeneidad de temas y emociones se plasma también en la música: el director musical, Óliver Díaz, afirma que «Cecilia Valdés es una perfecta amalgama entre la gran tradición operística centroeuropea, la zarzuela y la música afrocubana. Gonzalo Roig es capaz de colorear e iluminar cada una de las acciones de la forma más sutil evidenciando los aspectos psicológicos de cada personaje con una maestría absoluta. Estamos ante una obra con un absoluto protagonismo musical, donde el arte denuncia, una vez más, las injusticias sociales arraigadas en lo más profundo de las civilizaciones».

Dirección musical
Óliver Díaz
Dirección de escena
Carlos Wagner
Escenografía
Rifail Ajdarpasic
Vestuario
Christophe Ouvrard
Iluminación
Fabrice Kebour
Coreografía
Nuria Castejón
Reparto
Cecilia Valdés ELIZABETH CABALLERO (días 24, 26, 30, 1, 5, 7 y 9) / ELAINE ÁLVAREZ (días 25, 29, 31, 2, 6 y 8); Leonardo Gamboa MARTÍN NUSSPAUMER (días 24, 26, 30, 1, 5, 7 y 9) / ENRIQUE FERRER (días 25, 29, 31, 2, 6 y 8); José Dolores Pimenta HOMERO PÉREZ-MIRANDA (días 24, 26, 30, 1, 5, 7 y 9) / ELEOMAR CUELLO (días 25, 29, 31, 2, 6 y 8); Dolores Santa Cruz LINDA MIRABAL; Isabel CRISTINA FAUS; Un negro/esclavo YUSNIEL ESTRADA; LILIÁN PALLARES, AMPARO DEPESTRE, PALOMA CÓRDOBA, ROSARIO BEHOLI, OLGA MORENO, ALBERTO VÁZQUEZ, EDUARDO CARRANZA, ISABEL CÁMARA, JUAN MATUTE, ILEANA WILSON, NACHO ALMEIDA, DAYANA CONTRERAS, GIRALDO MOISÉS DE CÁRDENAS, GEORBIS MARTÍNEZ.
Bailarines
Dairi Brown, Amara Carmona, Alejandro Colás, Malvin Montero, Olga Moreno, Karel H. Neninger, Diana María Nkogo, Nelson Pará, Eunate Quesague, Michel Regueira, Carla Rodoli
Orquesta de la Comunidad de Madrid
Titular del Teatro de La Zarzuela
Coro Titular del Teatro de La Zarzuela
Director:
Antonio Fauró

24, 25, 26, 29, 30 y 31 de enero; 1, 2, 5, 6, 7, 8 y 9 de febrero de 2020
20:00 horas (domingos, a las 18:00 horas)

 

Comentario previo

Aunque no me considero nacionalista de nada en absoluto, o al menos no en el sentido habitual que suele dársele a la palabra (los nacionalistas de cualquier bando siempre tienden a crear diferencias, barreras, muros; gustan de recalcar -aunque sea disimuladamente- aquello que les hace mejores o incluso superiores a los demás, lo que les da, por tanto, derecho a rechazarlos o, como mínimo, a orillarlos o discriminarlos), una de las cosas que más me gusta de ser español, es todos los lazos y relaciones históricas que hemos creado (acerca de estas cuestiones, y mi opinión sobre ellas, recomiendo la lectura de este artículo), con los más variados lugares del planeta tierra, lo que, al menos a mí, me produce un gran sentido de hermanamiento con otros pueblos (durante un tiempo viví en Nápoles, y siempre destaco lo en casa que me sentía allí, debido a nuestra historia y cultura común, pero, sin embargo, pues no es en absoluto incompatible, respetando, valorando y apreciando nuestras diferencias y particularidades)… sin embargo, la realidad me demuestra, que esto no es siempre compartido.

Así pues, si yo abogase por algún tipo de nacionalismo (o si yo me puedo calificar de algún modo como tal), sólo sería por aquel que se centrase en aquello que nos une, en aquel que nos hermana, traza similitudes, en aquel que valora la riqueza cultural como parte de un todo, el que crea paralelismos, el que recuerda motivos, razones, hechos o personajes históricos por los cuales una vez fuimos uno, estuvimos unidos, no existían diferencias entre nosotros… por un nacionalismo que hablaría, no de grandes imperios en el sentido de potencias dominadoras en plan yo mando y tu obedeces, yo tengo todo esto y tú no, que celebran guerras, batallas y muerte, sino de imperios humanos en los que todos teníamos, o tenemos, en común el saber que pertenecemos a un todo, que no existen fronteras, que uno puede ir a cualquier otro sitio y que, aunque no necesariamente reconozca o entienda todo lo que ve a primera vista (ni siquiera la lengua) pueda sentirse como en casa… quizás eso sea ser ciudadano del mundo, o nacionalista terraqueo, plus ultra… o vete tú a saber. No sé, lo que sí tengo claro, es que yo cuando veo en las versiones ampliadas del blasón real, y veo incluido el escudo del Reino de las dos Sicilias, no pienso en que España poseía, era dueña de media Italia, muy por el contrario, pienso en toda la influencia mutua que ejercimos: en el idioma, el arte… y sobre todo, pienso en todo lo que aún queda de eso… puede que el Reino de Nápoles ya no pertenezca a la Corona española, pero España aún está allí muy presente (caminad sino por la principal Via Toledo), y Nápoles, también sigue estando en España (vamos a ver, sino, el Palacio Real de Madrid)… y lo mismo se puede decir del resto de los lugares dónde la Corona española dejó su rastro como potencia (no me extenderé en hablar de lo que estuvo mejor o peor, pues ya dediqué un artículo a ese tema en su momento).

Por eso, me apena (en el sentido ibérico y también el americano de la palabra) mucho, me da rabia, cuando hay tantas personas que no lo ven así y prefieren quedarse con una visión fanática y trasnochada de otras épocas, otros siglos (pues lo símbolos están para ser reinterpretados)… al fin y al cabo, no debemos olvidarnos que la base de todos los nacionalismos iberoamericanos está en el odio a la que antes fue la Madre Patria, y es lógico, era necesario crear tal cosa para legitimar y hacer creíble, o siquiera necesaria, una independencia: utilizaron el truco más viejo, habitual y rancio de todos los nacionalismos (la letra de sus himnos nacionales no deja lugar a dudas), sin embargo, para bien y para mal, ¿no son lo que son gracias a España?, y cuando deciden emigrar, ¿a dónde, con lógica, deciden hacerlo, aunque, desgraciadamente, y no necesariamente, la Madre Patria tenga siempre los recursos que esperan y necesitan?. Sí, puede que Iberoamérica sea independiente de la metropoli (aunque puede que no falte quien se cuestione si ello ha sido para mejor), pero está tan claro que España se ha quedado allí, como que América también permanece aquí, nunca hemos dejado, y posiblemente no dejaremos, de ser uno; porque “Cecilia Valdés” se publicó en la Capitanía general de Cuba, parte de la Corona española; pero se sigue representando en la Cuba independiente de hoy, y ahora, también en España; demostrando que las palabras “iberoamérica” o “hispanoamérica” (directamente ligadas con España) ni son palabras genéricas, ni han perdido en absoluto su significado real y original.

En definitiva, y estableciendo una comparación histórica (tal vez algo lejana) puede que Grecia sucumbiera ante la fuerza militar de Roma, pero los bárbaros y barbudos romanos, volvieron a su capital como civilizados y afeitados helenos, y además difundieron esta cultura… así pues, ¿quién venció a quién al final?, ¿de quién fue la auténtica victoria final? (muy especialmente cuando estudiamos la cultura romana)… y dejándose de analogías, para volver al tema que trataba: ¿qué estilo de vida adoptaron rápidamente en los países que quedaron bajo la influencia de la Corona española, renunciando con asombrosa facilidad a lo anterior?, ¿cuánto tiempo (que hay que contar siempre, como mínimo, en siglos) permanecieron, fielmente, con una potencia lejanísima, extenuada, con frentes abiertos por doquier, y sin fuerzas para mantener un territorio tan extenso y disperso como imposible y utópico? (sólo en América, casi un continente al completo); y si vamos al hoy, ¿qué lengua siguen hablando?, ¿si contemplamos sus monumentos, de qué época proceden mayoritariamente?, ¿de quién descienden, cuáles son sus apellidos?, o, tal y como los romanos acabaron combinando dioses griegos y de otras naciones (pues la historia ha demostrado que los imperios más permeables son los que mejor subsisten, o al menos durante más tiempo… y en eso la Monarquía española puede dar una lección maestra), ¿no es igualmente cierto que la cultura americana originaria se ha combinado, mezclado, creado un mestizaje propio, del que la cultura española es una parte muy importante? (básicamente porque esta misma lo permitió y fomentó), y por tanto, llegados a este punto, ¿no es cierto, por tanto, que sus nacionalismos se basan, indirectamente, en una falsedad, pues lo español es intrínseco e inevitable a la cultura que acabaron por crear, y que por tanto, las razones que nos separan no son culturales sino políticas? (como desgraciadamente suele suceder en el caso de los nacionalismos radicales, que sólo utilizan la cultura como instrumento y no como aprendizaje).

Quiero creer, además, que el Teatro de la Zarzuela, me da la razón en lo anteriormente dicho; pues, nuevamente, su acertada apuesta, en esta ocasión, por el diálogo ultramarino, es todo un hallazgo. Dice el tópico que la zarzuela es un género madrileño; sin embargo, pocos o ningún otro género nacional de todo el mundo ha conseguido sincretizar tan maestramente la variedad regional de un país; también dice el tópico que es el género español por excelencia… bueno, pues tal vez haga falta que un americano (el director de la institución, Daniel Bianco, argentino de nacimiento pero cuya carrera profesional se ha desarrollado mayoritariamente en España) venga a descubrirnos (al igual que los españoles descubrimos el nuevo mundo), que tal vez el género ya no necesariamente sea español (aunque naciera como tal, en el Palacio de la Zarzuela, y como el propio descubrimiento de América, patrocinado por la monarquía española), sino hispano, y que, nuevamente, se reentable el diálogo ultramarino (un diálogo, como siempre fue, en pie de igualdad, pues España jamás habló de colonias, sus territorios eran tan parte del país, de la Corona, como lo podía ser Galicia, Andalucía o Nápoles), y que, además esto se haga, de la manera más hermosa posible, mediante la cultura, mediante el arte.

En definitiva, el Teatro de la Zarzuela ya ha demostrado en más de una ocasión ser una institución utilísima, pleno ejemplo paradigmático del porqué es necesario un teatro público (a pesar de que, efectivamente, a veces tenga sus tropiezos y sus escándalos, no podemos negarlo ni vamos a hacer aquí una hagiografía… ¿pero quién, que sea humano, no los tiene?), lugar que combina instrucción y entretenimiento a partes iguales; y ahora, se entrega, o al menos abre la puerta, a un nuevo proyecto igualmente interesante y que va en plena sintonia con su esencia… ánimo con ello, desde luego desde “Universo de A”, se le expresa el máximo apoyo.

Por su parte, el programa de mano es genial, verdaderamente una adquisición que merece la pena, sobre todo gracias al excelentísimo artículo de Enrique Mejías García, que trata, de forma rigurosa pero a la vez sencilla, prácticamente toda la historia del género de la zarzuela, creando los correspondientes paralelismos entre lo que pasaba en la España peninsular y en la de ultramar, y dándonos una visión completísima de esta obra y del propio género prácticamente a nivel mundial… en definitiva, verdaderamente un artículo maestro, brillante y digno de aplauso. El resto, pues lo habitual, discursetes de los típicos miembros del reparto técnico, más bien torpes y vacuos que, no dejan de demostrar, que quizás con demasiada frecuencia, las cosas las llevan a la práctica aquellos que ni siquiera dominan la teoría… y luego el resultado es el que es, claro está, como iba a ser de otro modo si ya sabíamos lo que había.

Respecto a la atención al público, es tan excelente, encantadora y familiar como siempre cabe esperar… un gustazo vamos, ¡es como salir de casa para entrar en tu otra casa! (o al menos en la de un familiar cercano).

Y dicho todo esto, ya sólo queda ponerse con la, propiamente dicha…

 

Crítica

Lo primero que debe tener en cuenta el público español a la hora de ver esta zarzuela, más que nada para evitar sustos y disgustos innecesarios, es que la obra original en la que se basa fue escrita por un independentista cubano (hay quien podría pensar, teniendo en cuenta lo que sucede en Cataluña, si es el momento de estrenarla) , y por tanto, parte de, y usa, determinados tópicos, estereotipos y exageraciones, además de tener cierto toque propagandista (sobre todas estas cuestiones, y para suavizar la aversión que pueda dar, ruego leer el comentario previo anterior a esta crítica)… no obstante, a la obra final que vemos, no se le pueden negar unos valores universales, que la convierten en una muy posible obra maestra. Tampoco está de más avisar, lo que casi seguro acabará por producir abucheos y silbidos (como no es la primera vez que pasa en estos casos), que en determinado momento del espectáculo, el director de escena ha decidido el intercambio/combinación/alternancia de una famosa Virgen de la isla (icono cristiano) con un dios de origen africano (icono pagano), con su consecuente interpretación en la que prefiero no entrar y que, en todo caso, me parece innecesaria existiendo tantos otros símbolos posibles para hablar de simbiosis y sincretismo cultural (del cual hablo con detalle en el comentario previo).

Por lo demás, y aunque el argumento original no se pueda calificar, en general y en su desarrollo, como el colmo de la originalidad, además de que está más que claro que ha sido elevada a obra maestra nacional por ser una de las primeras obras que describe con detalle Cuba, sus gentes y modo de vida; también es cierto que sí aporta cosas y temáticas muy interesantes, y que sin duda nos da un reflejo de aquella américa española de otros tiempos, más o menos desvaído y desde una perspectiva muy enfocada, cierto, pero, no obstante, un reflejo fascinante.

En cualquier caso, al texto teatral que finalmente contemplamos no se le puede negar efectividad, fuerza y dramatismo; reúne todo lo que necesita: te cuenta una historia interesante y además te la sabe contar bien… no se necesita más. Qué tiene un punto, muy buscado, de gran drama y epopeya-espejo nacional, sí, es verdad, ¿pero a quién le importa mientras funcione teatralmente? (además, el material de partida es el que es).

A esto se le suma una maravillosa música, pues si bien, la zarzuela peninsular nunca ha sido ajena a los ritmos americanos, la música de Roig, aunque guarda un indudable peso europeo, también consigue dar la vuelta a todo esto e introducir todo el punto latino, de pleno y sin disimulo, en esta maravillosa zarzuela hispanoamericana (palabra que se puede usar con toda razón, pues suena tan española como cubana); así, si en España se interpretaban los ritmos latinos y se europeizaban para hacerlos más accesibles; ahora Cuba hace lo contrario, latiniza lo europeo y crea otro ritmo nuevo… lo dicho, esta música es un magnífico ejemplo de diálogo ultramarino hispanoamericano.

Con todo, es incuestionable que la fuerza de los ritmos de esta zarzuela, su toque fuertemente latino, provoca algo muy poco habitual en la música europea, y es que, durante la función, la música, alternativamente, habla al cuerpo y al espíritu, de modo que, en el primer caso, te entran ganas de levantarte de la butaca y ponerte a bailar, y en el segundo (lo habitual, aquello a lo que estamos acostumbrados) de deleitarte con el oído por la belleza de la melodía.

En definitiva “Cecilia Valdés”, se tenga la oportunidad de ver esta producción concreta o no, es una obra que se debe tener muy en cuenta y que todo amante del género zarzuelístico (y si me apuras, la mayor parte de los melómanos también) debería degustar alguna vez en su vida.

Respecto al apartado técnico de esta producción, la dirección de escena de Carlos Wagner es sumamente torpe (y con todo, no consigue hundir la obra debido a su calidad), y aunque consigue mantener una cierta belleza estética y aires exóticos, lo cierto es que todas esas virtudes se caen en poco tiempo: los homenajes al cine mudo, aunque pretenden poner en claro la historia, la desvelan demasiado, no permitiendo la sorpresa y sacudida emocional del público al realizar determinados descubrimientos dramáticos; los movimientos en escena son en su mayoría falsos, liosos o poco afortunados; y, para colmo, la escenografía, que al principio gusta y fascina, no mucho después, acaba por resultar anodina de tanto tenerla delante, sin mencionar, que de ningún modo consigue hacer que nos creamos (más bien tratamos de adivinar) los cambios de espacio narrativo que plantea con las subidas y bajadas de determinados elementos escénicos, produciendo la consiguiente confusión en el espectador; si a eso le sumamos un vestuario reciclado que ya estamos más que hartos de ver… pues imagínate (una vez más, para variar, la historia se desarrolla en los 50 o 60 del pasado siglo… no sé de quién será la culpa, o qué pasa, si es que el teatro no da dinero para vestuario o todos los directores de escena están obsesionados con esa época, pero, lo cierto es que, desgraciadamente, y da igual qué obra se escenifique en este coliseo, ya sea de época barroca, del XIX, del XX o de cualquier momento, e independientemente dónde se situe la acción dramática, al final, la puesta en escena siempre se desarrolla, cansinamente, a mediados del siglo XX… qué aburrimiento por Dios).

Con todo, y a pesar de todo, reconozco que el resultado final de la puesta en escena tiene un cierto valor estético y, que al menos, no es demasiado estorbo para apreciar la obra original (como demasiado a menudo pasa).

El diseño de iluminación, por su parte, hace auténticos hallazgos, muy especialmente en determinados momentos, transformado la sala del teatro en un auténtico paraje tropical.

La coreografía cumple su función, pero no demuestra talento, organicidad ni naturalidad… simplemente está ahí. No se revela como inteligente o tiene buenas ideas para combinar el movimiento y la parte física de ambas culturas… y es una pena, pues debido a las características del proyecto, suponía toda una oportunidad profesional para crear algo nuevo o al menos digno de ser recordado, pero, no ha sido posible.

En lo que respecta a la orquesta, bajo la dirección musical de Óliver Díaz, aunque incuestionablemente hacen muy bien su parte, del mismo modo también está fuera de cuestión que lo hace de modo egoísta, ignorando lo que pasa encima del escenario, van por libre… sí, la orquesta suena maravillosa, y el director ovetense verdaderamente consigue captar y expresar la fuerza y pasión de los ritmos latinos… pero no lo hace al servicio de la historia, sino de la música (o de sí mismo), no narra, da un concierto, parece que dirige una suite de “Cecilia Valdés”; la mejor prueba de todo ello es que la orquesta, en los escasos momentos en los que debería de estar funcionando como banda sonora de fondo para los diálogos, se enfrenta a ellos y los tapa con todo descaro, como reivindicado su presencia y exigiendo la atención del espectador, forzandole a elegir entre la música o la historia; cosa que, en teatro musical, es del todo punto inadmisible.

Gran trabajo por parte del coro.

Respecto al reparto artístico (yo vi el primero y de ese hablo) creo que pudo haber sido mejor elegido, así, aunque hay cubanos, me faltan más… veía demasiados españoles, o, peor, demasiados acentos neutros o castellanos y sin los modismos típicos de la isla (lo cual, a veces, llega a resultar un tanto ridículo); y, en cualquier caso, aunque vi buenos cantantes, no vi a ningún buen actor sobre la escena (crítica que es especialmente despiadada cuando, efectivamente, no todos eran cantantes), tampoco es todo culpa suya, como ya he dicho, la dirección de escena de Carlos Wagner no se lo facilita nada y les está poniendo zancadillas continuas a la hora de hacer verosímil o de naturalizar cualquier acción. Por lo demás, en mi función, los más aplaudidos fueron los protagonistas.

En definitiva, no falta quien califica el estreno de “Cecilia Valdés” como hecho histórico… y no me gustaría que fuese así, pues un hecho histórico es algo excepcional y aislado, y yo espero y deseo que esto sea el comienzo de algo (que ya he descrito ampliamente párrafos arriba)… sea como sea, sin duda alguna, “Cecilia Valdés” es una de las excepcionalidades de la cartelera teatral madrileña en este momento, un imprescindible para todo melómano y para todo aquel con un mínimo de inquietud cultural o que, simplemente, quiera disfrutar de una velada con calidad en el teatro.

Resultado de imagen de cecilia valdes teatro de la zarzuela Resultado de imagen de cecilia valdes teatro de la zarzuela Resultado de imagen de cecilia valdes teatro de la zarzuela Resultado de imagen de cecilia valdes teatro de la zarzuela Resultado de imagen de cecilia valdes teatro de la zarzuela Resultado de imagen de cecilia valdes teatro de la zarzuela Resultado de imagen de cecilia valdes teatro de la zarzuela

Publicado en Teatro | Deja un comentario