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Especial Saga de Los pazos de Ulloa

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Como persona que ha vivido mucho tiempo en Galicia, y que está totalmente fascinado por su cultura (de hecho, realmente me encanta esa arquitectura civil tan especial del antiguo Reino que son los pazos… su ecléctica evolución es cautivadora), difícilmente podía resistirme a una de sus autoras claves (y de toda la literatura española, europea -ya en vida fue muy conocida a ese nivel-, e incluso universal), y más a una novela que hablaba de esta región ya mencionada y de cómo era la vida en esos magníficos edificios.

De hecho, la intención determinante y definitiva para su lectura (que había rondado durante años mi cabeza sin alcanzar consistencia real), vino justo después de hacer un recorrido, que había organizado para mi grupo, por varios pazos de la provincia de Coruña (y sí, Meirás estaba entre ellos… y no, no resultó fácil entrar… pero esa es otra historia) en los cuales, se nos citó varias veces la obra de la ilustrísima Condesa… estaba claro, era una obra de referencia, es más, era de ese tipo de novelas que, sin llegar a ser ensayo histórico, consiguen colarse en las monografías y discursos serios, debido a que su calidad y trabajo documental es tan incuestionable, que van más allá de ser un simple y entretenido relato (y por tanto una ficción) para transformarse en una fuente de información. Y tal honor no está al alcance de todas las obras, ni siquiera de las más grandes o los clásicos más consolidados, pero sí es una característica que algunos de ellos tienen en común (“Don Quijote de la Mancha” sería otro buen ejemplo de ello).

Así pues, en otro de mis viajes a Galicia, ¡ya no había más excusas!, la consideré la novela más apropiada para amenizar las horas muertas del trasiego viajero… fue así como descubrí esta preciosa saga, y culminaría definitivamente mi historia de amor platónico-literario con la autora….

Los libros

File:1907-02-15, El Cuento Semanal, Cada uno, Emilia Pardo Bazán, Tovar.jpg

Emilia Pardo Bazán acostumbraba (cosa bastante habitual en la época) a dividir sus novelas en tomos; y, a menudo estas en partes, en principio independientes entre sí, pero, en el fondo y realmente, claramente interdependientes.

Ese es el caso de “Los pazos de Ulloa” y “La madre naturaleza”, y por ello he calificado a ambos libros de saga en el título.

Ciertamente sus argumentos son distintos y los que son personajes de fondo en una son protagonistas en la otra y viceversa… pero es innegable que si uno lee una sola de las novelas quedará bastante desinformado y será como si le faltara una parte de la historia; pues, en realidad “La madre naturaleza” no deja de ser una eficaz secuela de “Los pazos de Ulloa”, ya que continúa la historia una generación después, y se sabe que ha sido de todos los personajes de la primera parte… cierto que uno no se pierde, pues la escritora se toma la molestia de ayudar al lector que haya podido no leer la primera parte… pero lo dicho, se va menos informado y por tanto con menos interés y cariño por unos personajes que ya conocíamos de antes.

Si sólo se quiere leer una de ellas, la más famosa es “Los pazos de Ulloa”, conocida como la icónica novela cumbre de su autora. No obstante, lo dicho, si no se lee la secuela, será como si faltara por conocer la mitad del resto de la historia (y más teniendo en cuenta el impactante final de la primera novela); y si sólo se leyera “La madre naturaleza”,  se irá con mucha falta de información y no se disfrutará tanto, puesto que faltarán muchos precedentes.

Sin embargo, sí que es bueno aclarar que, a pesar de ser dos novelas que en teoría se deben de leer sucesivamente (y que de hecho, fueron escritas así), lo cierto es que el estilo varía mucho de la una a la otra: para la primera, la Condesa hace uso del naturalismo que caracterizó buena parte de su obra; en cambio, para la segunda, su lenguaje se vuelve menos llano para volverse más poético y metafórico. Tal vez estos estilos buscaban ir también en armonía con el ambiente o los personajes; así, la crudeza del estilo del primer libro podría ilustrar la vida agreste de los pazos de Ulloa y la visión de don Julian de estos; y lo poético del segundo podría estar refiriéndose, o haciendo un acercamiento, a la mente de Gabriel Pardo y su perspectiva del mundo.

Y, en realidad, si queremos establecer o analizar la dualidad entre las dos novelas (más allá de la cuestión de la secuela) las dos caras de la moneda, el díptico que se complementa, el enlace entre ambas obras… no falta con qué; por ejemplo: con el personaje de don Gabriel (en “La madre naturaleza”) y con don Julián (en “Los pazos de Ulloa”), sin duda también tenemos para un buen debate acerca de esta cuestión; ya que, aunque sea de modos distintos, ambos son personajes ingenuos, candorosos, rectos, virtuosos, que, a pesar de sus buenas intenciones, acaban desencadenando y sufriendo tragedias sobre sí mismos o sobre los demás, precisamente a causa de sus buenas acciones. Sin duda es una de las múltiples reflexiones y debates que la saga puede sugerir.

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-LOS PAZOS DE ULLOA

Esta es, sin duda, la novela icónica de la Condesa de Pardo Bazán, la primera que se cita cuando se habla de ella. No hay duda de que la cuestión estilística, de su culminación en el naturalismo, tiene mucho que ver; pero está claro que no es sólo eso, sino que además se trata también de una obra identitaria, del tipo que hace fácil relacionar a la autora y sus escritos (no en vano, ya fue un exitazo desde su primera aparición en el mercado).

Y es que el argumento no podría ser más gallego, tanto, que resultaría muy difícil que lo hubiese escrito alguien que no fuese de esa región (hoy, Comunidad autónoma), y eso se nota especialmente en los pequeños detalles, en las descripciones de costumbres y personajes, hay un claro conocimiento del medio, no sólo una exhaustiva documentación… por otra parte, la evidente emoción e implicación que se pone en todo ello, hace ver la complicidad, a favor o en contra, de la autora.

Que nadie se lleve a engaño, el evidente amor que siente por su tierra la señora Condesa de Pardo Bazán no la lleva a verla con ojos de hagiografa o aduladora, muy al contrario, ese amor le lleva a mostrar todo, lo bueno y lo malo.

Pero no nos equivoquemos, la novela es un clásico precisamente porque los temas que trata, las emociones de las que habla son universales: ambición, hipocresía, codicia, falsa o doble moral, miedo, buena intención, lo que se debe hacer frente a lo que se hace en realidad… etc.

Y no es menor el interés que tiene a nivel histórico, pues trata una época de la historia de España, vista, no desde la perspectiva tan manida de lo capitalino, sino desde la provinciana, lo periférico, el cómo acontecimientos que suceden a kilómetros de distancia afectan incluso a esa zona aislada, agreste, y establecen los lazos y relaciones de poder entre todos los que conviven en el lugar; pues los cambios de la historia y del país, también, tarde o temprano, acaban por afectarles, por más anclados que estén (o quieran estar) en el pasado.

La verdad es que sorprende como el argumento de la novela (que en el fondo, si lo analizamos seriamente, no es gran cosa, y en manos de otro escritor sería algo burdo, vulgar y culebrónico) gana por el estilo de la escritora, por su inmensa capacidad para meternos en el drama, levantarnos emociones, suscitarnos intriga y tenernos absolutamente enganchados hasta el brutal final (sin duda, uno de los más implacables e impactantes de la literatura, o al menos de todo lo que yo he leído… nunca se hizo un mejor cliffhanger… antes de que se inventara tal termino).

Y efectivamente, es lógico que esta novela sea considerada el culmen del naturalismo literario, y es que sus minuciosas (pero no pesadas) descripciones de los ambientes, realmente te permiten entrar en lo que era la vida en la Galicia de la época, hacer un auténtico recorrido, cual si viajases con una máquina del tiempo, para introducirte en la vida de esas personas de lo más profundo del rural gallego decimonónico.

Posiblemente, además de las descripciones de los ambientes, lo más apreciable en la novela sean los personajes, no porque sean especialmente extraordinarios y especiales (muy al contrario, y según intención de la autora, son de lo más normales, de lo más naturalistas), pero el talento de la ilustre Condesa consigue que resulten extremadamente interesantes, intrigantes, y que todos sus actos y pensamientos se lean con intensidad.

También llama la atención el como la Pardo Bazán consigue encontrar la belleza en lo grotesco, y hacerlo admisible, comprensible e incluso agradable, sin por ello quitarle una pizca de su desagradable esencia de origen (un raro talento, que pocos consiguen sacar adelante con estilo; personalmente, ahora sólo se me ocurre Visconti, como otro que tuviera también ese don).

En definitiva, es una de esas novelas que no se olvidan, que quedan marcadas a fuego en nosotros después de haberlas leído, cuyo impacto y recuerdo siempre nos acompaña en nuestras próximas lecturas (e inevitablemente, establece injusta comparación).

Y para mí, personalmente, la he considerado una de las novelas más brutales, a nivel emocional, que he leído.

Concluyendo: un imprescindible, todo el mundo debería disfrutar alguna vez de la obra de Emilia Pardo Bazán, y de elegir alguno de sus libros para conocerla, sin duda este tiene todos los méritos para ser uno de los más icónicos e importantes de toda su producción literaria.

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-LA MADRE NATURALEZA

“Nunca segunda partes fueron buenas”… excepto si son de la señora Condesa de Pardo Bazán, claro está.

No hay duda de que el final de “Los pazos de Ulloa” deja ganas de continuar la historia, es tan impactante que no te puedes creer que acabe así… sin embargo, “La madre naturaleza” no continúa para nada por dónde se espera que vaya… y con todo es una obra plenamente satisfactoria y nos ayuda a saber que fue de los personajes, despejar incógnitas, y en cierto modo, a reducir la conmoción del final de la primera parte (aunque sólo sea para reservarnos otra al final de esta segunda, pero bueno).

Curiosamente, el estilo literario cambia drásticamente, se pasa de un lenguaje cercano, naturalista, de descripciones apegadas a dibujar lo real, a un habla muchísimo más poética, ornamentada, que se regodea en la belleza de las palabras y de las metáforas que usa… tal vez, reflejo del nuevo personaje protagonista, Gabriel Pardo, del mismo modo que, tal vez, el estilo del libro anterior pretendía reflejar lo primitivo y básico de los pazos de Ulloa… o quizás dos maneras de enfocar la naturaleza (en todos los sentidos de la palabra) de Galicia: el rural agreste y el bucólico… sea como sea, se consigue otra obra maestra que, como se ve, suscita las más variadas reflexiones y debates en torno suyo.

La segunda parte toma como protagonistas a la generación siguiente, aunque no se olvida de casi ningún personaje de la primera parte, y de casi todos sabemos que ha sido, que han estado haciendo o como han sobrevivido en esos años (una gozada para los lectores de la anterior obra, por otra parte), sin embargo, no se centra en ellos, puesto que todo se concentra en sus sucesores (quizás, y eso se insinúa levemente, porque los primeros representan un mundo caduco, un tiempo terminado; y los segundos el presente).

La novela se originó a partir de un debate moral de la época sobre si los instintos hacían bueno al hombre por sí mismo y si era la sociedad quien lo corrompía con su cultura (es decir: las viejas ideas platónicas de que el hombre es y nace bueno, pero la sociedad lo corrompe); en la obra, la señora Condesa, se pone del lado de la cultura, dejando claro que los instintos descontrolados, y sin educación o información, llevan a cometer acciones reprobables (no diré cuales, para no dar información de más, como sucede en tantos otros sitios que te desvelan medio argumento de la novela -final incluido- y te estropean parte del impacto de esta).

Hay muchos personajes interesantes, pero, tal vez, a mí el que más me gustó fue Gabriel Pardo, quizás en parte por identificación, pues la ilustrísima Condesa sabe describir sumamente bien el espíritu y las tribulaciones del alma de un soñador… en cualquier caso, con toda probabilidad, es el personaje mejor conseguido de toda la novela.

Es verdad que la segunda parte no supera a la primera en ciertos aspectos, aunque en otros sí… es casi, como si fuera otra novela pero con los mismos personajes.

Con todo, yo disfruté mucho con su lectura y acabando esta saga de “Los pazos de Ulloa”, por lo que no me queda más que recomendarla encarecidamente.

La autora: la Ilustrísima señora II Condesa de Pardo-Bazán y I de la Torre de Cela, doña Emilia Pardo Bazán y de la Rúa Figueroa

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Y con este especial también introduzco a la ilustrísima Condesa de Pardo Bazán entre mis Grandes Personajes.

¿Por qué?, la pregunta más bien debería de ser, ¿por qué no hacerlo? la verdad es que tiene todas las virtudes que a mí me pueden agradar; pero quizás, la que más me gusta por encima de todas, es que demostró ser una artista por encima de todo, que la necesidad de expresarse era más fuerte en ella que cualquier otra cosa; como para renunciar a todo por ello, y estar dispuesta a pagar el precio que ello implicaba.

Quizás en todo esto también tenga mucho que ver la cuestión de su educación, pues sus padres le permitieron una instrucción sumamente avanzada para la época, y doña Emilia la aprovechó enormemente, y se demostró precoz muy prontamente en sus lecturas, teniendo unos autores, y obras favoritas, muy por delante de lo habitual en su edad.

Pero no nos confundamos, Emilia Pardo Bazán era una señorita bien, que debía de llevar ese tipo de vida que se esperaba de ella; no en vano, su padre era el I Conde pontificio de Pardo Bazán (los títulos nobiliarios entregados por el Papa, hoy costumbre abandonada, eran otorgados a quienes se consideraba que habían prestado un especial servicio a la Iglesia, en el caso del padre de la escritora, por su defensa, como político en el parlamento español, de esta institución. Son títulos vitalicios, es decir, no hereditarios, pero a menudo han sido revalidados, ya sea a través de la propia Iglesia u “homologados” -convertidos en título del Reino- en el país de origen del concesionario, generalmente por los descendientes o sucesores en el título, y por tanto, directa o indirectamente, convertidos en hereditarios); y por más que fuese diputado liberal por Carballiño, no cuesta imaginar que planes de vida tenían estos padres para su única hija y heredera.

Y efectivamente, apenas entrada en la adolescencia (dieciséis años concretamente), se casa con el que sería su marido, José Quiroga, unos pocos años mayor. El matrimonio fue bien avenido en sus comienzos: doña Emilia tuvo la inmensa suerte, para la época, de encontrarse con un marido que la apoyaba en sus intereses literarios y que le permitía escribir, presentarse a certámenes (en uno incluso ganó a Concepción Arenal, que nunca se lo perdonó -otra de las grandes mujeres gallegas de esta época, que también tenía su propio concepto de cómo debía avanzar y ser la mujer-), y después publicar; Emilia Pardo Bazán volaba libre, su imaginación podía dejarse llevar y su espíritu artístico fluir sin problemas; fue así como salieron a la venta sus primeras novelas, además de las más diversas publicaciones; y ella, como toda auténtica artista, pronto quiso interesarse y saber que se sucedía en otros ambientes artísticos, que estaba pasando en otros círculos intelectuales y codearse con más gente como ella, con sus mismos intereses e inquietudes.

Sin duda fue en este momento cuando se hizo notar públicamente (no olvidemos que esta es una época en la que la mujer debe reducir su papel en el mundo a ser el “ángel del hogar”, soporte de su marido, lo cual la talentosa Condesa se negó a ejercer, o al menos no únicamente), y probablemente, también cuando se ganó algunos de sus peores y más acérrimos enemigos, entre ellos, algunos tan notorios como Leopoldo Alas “Clarín” (probablemente por envidia, quizás también por un machismo rancio, y seguramente, por intolerancia o falta de apertura mental… al fin y al cabo, siempre, de un modo u otro, a la autora gallega se le recriminó el ser mujer… hasta el punto de que era un halago el que se dijera que escribía “como un hombre”, en palabras del mismo Zola)… pero a cambio, también ganó grandes amigos como Benito Pérez Galdós.

Aunque, sin duda alguna, el momento cumbre de su vida, aquel que decidiría si pasaría a la historia o no, sería el momento de la famosa “Cuestión palpitante”: tras publicar una serie de artículos, defendiendo el naturalismo francés y la figura de Émile Zola, se crea un gran escándalo, y las críticas le llueven por todos los lados a la que, según los preceptos sociales de su tiempo, no debía ser otra cosa que una discreta mujer casada y madre amantísima, porque al fin y al cabo, ¿cómo se explica, qué hace una señora decente defendiendo una literatura atea y pornográfica (como se consideraba la francesa)?, ¿qué clase de madre es y qué ejemplo da a sus hijos?, y lo que es más importante ¿por qué su marido no es capaz de controlarla o atarla en corto?, ¿qué clase de calzonazos es?… por primera vez, José Quiroga (con el que doña Emilia había tenido ya a todos los hijos que tendría) no puede seguir apoyando o permitiendo a su esposa seguir con sus inquietudes: son una familia decente y no hay necesidad de protagonizar escándalos a nivel nacional, esto ya es demasiado… así que pone a su mujer en un terrible brete: o él o su obra, debe renunciar a una de las dos cosas, pues ambas juntas ya no pueden ser.

Contra todo pronóstico, y todo lo imaginable para una señora de buena sociedad de la época, Emilia Pardo Bazán escoge su obra. Para quien no tenga alma de artista, esta decisión resulta imposible de entender ¿cómo renunciar a todo, a la persona a la que quieres y que te quiere, sólo por escribir?, pero quien sienta la llamada del arte, sabe que la necesidad de expresarse es tanta y tan poderosa, que puede más que ninguna otra cosa, que renunciar a ello sería como renunciar a una parte de ti, como quedarte tullido, incompleto, que es irrealizable conocer felicidad alguna sin la posibilidad de que te permitan ejercer tu creatividad y dar a luz a todo lo que tienes que aportar. Sí, Emilia Pardo Bazán pudiera haber llevado una vida cómoda, agradable, despreocupada, de gran señora de la época, y su única decisión crucial vital el resto de su vida hubiera sido si salir al paseo aquella tarde o si establecer el lunes como día de visitas (y tampoco se hubiera tenido que molestar demasiado, ya que su marido tendría bastante que decir en esa vida hipotética)… pero no eligió eso. Muy por el contrario, eligió el camino casi siempre espinoso, retorcido e hiriente del arte (ya que no hay rosal del éxito sin espinas -y eso cuando hay éxito… ya no digamos cuando no lo hay…-)… pero, como ya digo, cuando se tiene esa vocación, simplemente no se puede elegir otra cosa, es algo que está por encima de ti.

Así pues, el escándalo de “La cuestión palpitante” culmina con la separación definitiva de la pareja, que fue, más o menos amistosa, pues aunque al parecer no se querían ni ver (cuando tenían pensado ir a la residencia dónde estaba el otro, avisaban para que este la abandonara a tiempo); lo cierto es que a la muerte de su marido, la ilustre Condesa asistió a su entierro y le guardó luto durante un año. Y tampoco es menos cierto que Quiroga participó en algún homenaje a su esposa y siguió su carrera desde la lejanía.

Por otro lado, la vida del marido fue sumamente discreta una vez separado de su notoria mujer… no así tanto la de la pícara doña Emilia, que, una vez roto su matrimonio, acabó encontrando consuelo, y nuevamente el amor, en los no menos ilustres brazos de otros grandes personajes de nuestra historia del arte como podrían ser Benito Perez Galdós (con cuya encendida correspondencia podemos comprobar lo humano que hay en los artistas más allá del mito y la sacralización a la que los sometemos a posteriori) o el mecenas Lázaro Galdiano… así que quizás, a pesar de que no fuera juntos, ambos cónyuges obtuvieron lo que querían de la vida, y eso al final, es lo verdaderamente importante.

Sea como sea, la escritora tuvo la suerte de tener el apoyo de su familia, especialmente de su madre (que al parecer pintaba, así que quizás, el que tuviera inquietudes artísticas la ayudó a comprender mejor a su hija), con la que siempre convivió, y que fue un puntal básico de su vida. No lo fue menos su padre, cuya muerte, consideran muchos críticos, la llevó a una evolución literaria.

A la Pardo Bazán, como demasiadas veces pasa con tantos artistas, se la ha querido encajonar en miles de apartados, para tratar de legitimar ideas políticas, artísticas… etc; pero lo cierto es que ella misma en vida ya no se dejó: su recorrido político (si así puede ser llamado) es extremadamente tortuoso, errático y cambiante; sus ideas acerca de todo (arte, ciencia, religión…) variables e incluso contradictorias… de modo que se ve que, como todos los auténticos artistas, en realidad se trata de una librepensadora, apolítica, apartidista, demócrata y monárquica, que simplemente quiere defender lo que considera que es justo y que está bien; no rechaza ni condena el progreso y las nuevas ideas, pero tampoco la tradición; es un ejemplo magnífico de como pueden convivir modernidad y pasado. Pero, sobre todo, lo que más se percibe en ella, es una gran inquietud, un gran deseo de saber, una ansia inmensa de cultura y curiosidad innata, de experimentar, de descubrir nuevas cosas… sin por ello olvidar sus orígenes, y sobre todo, de ser capaz de compatibilizarlo todo sin necesidad de ruptura. La prueba de todo ello (a nivel artístico) es que ella nunca practicó el naturalismo francés como tal (un auténtico artista jamás se pliega del todo a unas reglas establecidas), ni siquiera el realismo español, e incluso se llegó a inclinar por nuevos movimientos como el modernismo, simbolismo o el idealismo.

Sea como sea, el resto de su vida fue una lucha incesante, pero también plagada de triunfos, o de medios triunfos al menos (situaciones que crearían precedentes o que se convertirían en éxitos posteriori): fundó una revista; fue la primera mujer catedrática (aunque sólo un alumno acabó yendo a todas sus clases); se postuló como candidata a entrar en la RAE (con alguna que otra intriga en la que se vio mezclado el nombre de Concepción Arenal, lo cual no mejoraría en absoluto la relación entre ambas mujeres), pero la negación continua de los representantes de la institución, la llevó a crear la suya propia, que acabaría siendo lo que hoy es la RAG (Real academia galega), de modo que acabó siendo académica igualmente; sí fue aceptada en el Ateneo de Madrid (aún hoy cuelga allí su retrato); el propio Rey de España la nombró Consejera de Instrucción Pública (cargo especialmente relevante en un reinado en el que tanto se hizo por la educación pública)… y siempre se habló de su obra, que siempre generó polémica y resultó destacable.

Prueba de todo ello, es que el monarca Alfonso XIII quisiera convertir en Título del Reino el Condado pontificio de Pardo Bazán, a lo que ella accedió, para pedir después que se le cambiara la denominación a “Condado de la Torre de Cela”… una vez conseguido, acto seguido, se lo cedió a su hijo como regalo de bodas, y ella revalidó el título pontificio del Condado de Pardo Bazán… y fue así como se hizo, ingeniosamente, con dos títulos nobiliarios para su familia (también la Reina quiso honrarla, personalmente, con la que, por tradición, ha sido la más alta condecoración que puede recibir una mujer en España: el lazo de Dama de la Real Orden de la Reina María Luisa… hoy en deshonroso y absurdo desuso).

De poco sirvió sin embargo, la tragedia se cebó con su progenie, y poco a poco, sus descendientes directos fueron desapareciendo (de hecho, a día de hoy no queda ninguno); como si fuese el dramático argumento de una de sus novelas, su hijo y nieto fueron torturados y asesinados por milicianos republicanos (uno de los participantes en la masacre, era familiar directo además) durante la matanza de la calle Goya; y sus hijas se vieron privadas de descendencia… y hasta de sus propiedades. Quizás porque, si habían heredado algo de la mentalidad de su madre, difícilmente podían llevarse bien con ninguno de los extremismos, ni la ultraizquierda republicana, ni la ultradrecha franquista; en cualquier caso, el hecho es que no lo hicieron, y ello tuvo terribles consecuencias.

Pero si bien no quedan herederos humanos, los literarios han sido de lo más fecundos, aún siguen vivos, y proclaman, aún hoy, el nombre y genialidad de su madre a los cuatro vientos… y eso es algo que cualquier artista desea por encima de cualquier cosa, porque alguien con alma de artista, habla, se expresa, es, su obra; para una persona con este espíritu, la persona carece de importancia frente a la obra, que es lo verdaderamente valioso e inmortal. Eso, más que nada, es seguramente lo que la señora Condesa querría que le sobreviviese.

En definitiva, la ilustrísima doña Emilia Pardo Bazán me parece una persona muy admirable por muchas cosas, aunque destacaré especialmente: su absoluta e incondicional entrega al arte; su constancia y perseverancia; su capacidad de enfrentarse a la adversidad; su creencia en sus ideas contra viento y marea; o la defensa de sus ideales y de lo que ella consideraba justo (que al final resultaron ser las ideas más avanzadas) incluso aunque se tuviera que enfrentar a todo el mundo y pareciese ser la única que defendía esos pensamientos; y por supuesto, también por ser capaz de enfrentarse a su época, y conseguir sobreponer su talento por encima de cualquier otra cuestión, consiguiendo hacerlo brillar incluso teniendo, en principio, todas las cartas y posibilidades en contra, todo lo cual es aún más meritorio cuando consiguió cambiarlas o, al menos, sentar un precedente del cambio, dar un primer paso que acabaría por iniciar un nuevo camino. Sin duda, por todo eso, es todo un ejemplo a seguir y admirar.

La miniserie

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Curiosamente, tuve que pausar la lectura del libro homónimo durante un tiempo, y no pude resistirme a saber cómo continuaba la historia… y aunque sabía que no sería la mejor idea adelantar el visionado de la serie a la lectura del libro (básicamente porque, si el audiovisual me decepciona, puede condicionar mi interés por continuar leyendo; y no porque me importe saber el final o demasiado sobre la trama… la verdad es que yo en los libros lo que más aprecio son los detalles, el aumentarme la historia y su óptica), simplemente, tuve que ver esta miniserie de RTVE; al fin y al cabo, lo iba a acabar haciendo seguro más tarde o más temprano… (me encanta ver y analizar las adaptaciones de un medio a otro, el diálogo entre las artes… etc).

Hubo un tiempo en el que TVE realmente cumplía excelentemente con su función pública, y produjo numerosas miniseries basadas en grandes obras de la literatura española o en grandes personajes históricos… yo he visto una buena parte de ellas, pero la verdad, desgraciadamente, encuentro muy pocas salvables, de hecho, ahora mismo sólo consigo tener un buen recuerdo de “La Regenta” (dirigida por Fernando Méndez-Leite) o “Arroz y tartana” (realizada por José Antonio Escrivá). Desafortunadamente, esta versión de Gonzalo Suárez de “Los pazos de Ulloa” no es una excepción (aunque tampoco podía esperarme otra cosa, pues no recuerdo que me gustara ninguna otra de sus películas, por ejemplo, su versión cinematográfica de “La Regenta”, o su revisión de esta con “Oviedo express”).

De hecho, a pesar de que se supone que Suárez es un director de cine, además asturiano (y ya se sabe que “gallegos y asturianos, primos hermanos”), el producto final no podría resultar más televisivo, acartonado y artificial… además de que da la sensación de que ya nació viejo, y me da la razón el ver lo mal que ha envejecido.

Nada hay en esta miniserie del encanto de la novela: de la morriña gallega, del desmesurado cariño que la señora Condesa siente por su tierra; nada se refleja de su elegante estilo literario, del delicioso decadentismo por el que nos pasea, de la magia real que nos presenta, del como dibuja las costumbres, vida cotidiana y pequeñas cosas de aquel tiempo en el antiguo Reino de Galicia… etc; de modo que, el guión de la película simplemente se limita a simplificar, interpretar y contar malamente el argumento de la novela, a reducirlo y rebajarlo todo a su punto más vulgar y melodramático; en definitiva, la miniserie tiene el nada loable mérito de transformar una obra maestra en un culebrón de sobremesa sin demasiado interés, de esos que se ponen más para dormir o para tener algo de ruido de fondo en casa, que para ver.

Por supuesto, el resultado en imágenes acaba siendo inevitablemente penoso: una dirección plumbea, desganada, carente de todo climax e impacto dramático (es decir, justo lo contrario de la novela), que no consigue de ningún modo que la historia que cuenta levante vuelo, sólo que se arrastre penosamente durante toda la duración del producto; una fotografía televisiva de la época a más no poder, que resalta todos los defectos de lo que se ve en pantalla, y que, por encima, es incapaz de reflejar y aprovecharse de la belleza de los parajes gallegos; unos decorados acartonados que se perciben a una escala demasiado pequeña para lo que deberían ser, combinados fatalmente con unas localizaciones a las que se empequeñece y no se les saca ningún partido estético; un vestuario sumamente anodino y poco imaginativo… etc.

Y no es que podamos decir que en la novela se hable de lujo, grandiosidad o que se deba mostrar mucho oropel dorado; y que la miniserie no lo ha podido mostrar por falta de medios (además, estos productos eran tratados con mucho cariño por Televisión Española -y con razón-, otra cosa es que hubiera el talento necesario para realizarlos, y debido a la falta de este, luego el resultado fuese el que fuese… y es que, para bien o para mal, la creatividad, y virtudes similares, no se pueden comprar con dinero)… porque lo peor es que ni siquiera se consigue plasmar bien en el filme el punto oscuro, bestializado, y vulgar del lugar, que tan bien se refleja en la novela (al fin y al cabo, “Los pazos de Ulloa” no es “El gatopardo”, aunque ambas novelas tengan similar temática, formando parte, si lo pensamos, de una especie de subgénero decimonónico acerca de la decadencia de la aristocracia, que se estiló bastante en el periodo).

En definitiva, a nivel visual, la película, peor, casi imposible; y dado que también falla a nivel narrativo… pues no hay por dónde cogerla. Lo único que tiene salvable es que se basa en la obra en la que se basa, y para eso… pues mejor leerse el libro que es una obra maestra incuestionable y se disfrutará mucho más. Sin mencionar que, lo ya dicho, una mala adaptación audiovisual puede destruir injusta e innecesariamente el deseo por leer una buena obra literaria, por creer que la segunda será igual que la primera… y ello es así, del mismo modo que, a la inversa, tantas veces, un producto audiovisual bien inspirado nos lleva a leer el original literario.

Todo ello, sin mencionar que son cuatro absurdos capítulos en los que sólo se cuenta una de las obras de la saga (y no ambas, como he leído, en sinopsis por ahí, de personas que claramente no han visto o no han leído los productos correspondientes), alargando innecesaria y absurdamente la historia, y encima dejándola a la mitad (pues, en el fondo, es así -para más detalles, leer arriba-).

Tampoco recuerdo a ningún actor que esté especialmente bien (como mucho, Victoria Abril), y eso que son actores de reconocida solvencia… pero parece que estén perdidos en los diminutos sets… y en sus personajes.

En definitiva, la, de momento y que yo sepa, única adaptación audiovisual de “Los pazos de Ulloa” no sólo no le llega ni a la suela de los zapatos al original, sino que tampoco es un buen producto en sí mismo… habrá que esperar a que alguien se decida a revisar esta gran obra de la ilustre Condesa; quizás para el cine, o tal vez, de nuevo por encargo de TVE (eso en el caso de que esta vuelva a hacer sus series míticas, cosa que estaría muy bien, y, como ya digo, va excelentemente con su función pública), para poder ver una buena versión audiovisual de este magnífico clásico de la literatura gallega, española y universal.

Algunas citas memorables

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De los libros

“-Hay que tomar el mundo según viene… -murmuró filosóficamente-. Ser bueno es lo que importa; porque ¿quién va a tapar las bocas de los demás? Cada uno habla lo que le parece, y gasta las guasas que quiere… en teniendo la conciencia tranquila….

-No, señor; no, señor; poco a poco –replicó acaloradamente Julián-. No sólo estamos obligados a ser buenos, sino a parecerlo; y aún es peor en un sacerdote, si me apuran, el mal ejemplo y el escándalo, que el mismo pecado. Usted bien lo sabe, Eugenio; lo sabe mejor que yo, porque tiene cura de almas.

-También usted se apura ahí por una chanza, por una tontería, lo mismo que si ya todo el mundo le señalase con el dedo… se necesita una vara de correa para vivir entre gentes. A este paso no le arriendo la ganancia, porque no va a sacar para disgustos.”

“Él era sencillo como la paloma; sólo que en este pícaro mundo también se necesita ser cauto como la serpiente”

“Los altercados de don Pedro con su tío iban agriándose, y vino a envenenarlos la discusión política, que enzarza más que ninguna otra, especialmente a los que discuten por impresión, sin ideas fijas y razonadas”

“Así andan las cosas de España: mucho de revolución, de libertad, de derechos individuales… ¡Y al fin, por todas partes la tiranía, el privilegio, el feudalismo!, porque, vamos a ver, ¿qué es esto sino reproducir los ominosos tiempos de la gleba y las iniquidades de la servidumbre?”.

“Hay problemas que sólo lo son planteados a sangre fría; en momentos de apuro, los resuelve el instinto con seguridad maravillosa. Julián estaba determinado a faltar a la verdad sin escrúpulos”.

“Hay momentos críticos en que la mente acaricia dos o tres soluciones violentísimas, extremas, y la lengua, más cobarde, no se atreve a formularlas”.

“Forzoso es reconocer, no obstante, que en la época de la revolución, la exaltación política, la fe en las teorías llevada al fanatismo, lograba infiltrarse doquiera, saneando con ráfagas de huracán el mefítico ambiente de las intrigas cuotidianas en las aldeas. Vivía entonces España pendiente de una discusión de cortes, de un grito que se daba aquí o acullá, en los talleres de un arsenal o en los vericuetos de una montaña; y cada quince días o cada mes, se agitaban, se debatían, se querían resolver definitivamente cuestiones hondas, problemas que el legislador, el estadista y el sociólogo necesitan madurar lentamente, meditar quizás años enteros antes de descifrarlos, y que una multitud en revolución decide en pocas horas, mediante una acalorada discusión parlamentaria, o una manifestación clamorosa y callejera. Entre el almuerzo y la comida se reformaba, se innovaba una sociedad; fumando un cigarro se descubrían nuevos principios”.

“Conviene saber que ninguno de los dos adversarios tenía ideas políticas, dándoseles un bledo de cuanto entonces se debatía en España; mas, por necesidad estratégica, representaba y encarnaba cada cual una tendencia y un partido”.

“Era además hombre que prefería servirse de medios legales y manejar el código, diciendo que no hay tan seguro modo de acabar con un enemigo como empapelarlo”.

“Como sentimos de noche, sin verla, la niebla húmeda que nos penetra y envuelve, así sentía Julián la desconfianza, la malevolencia, la sospecha, la odiosidad que iba espesándose en torno suyo. Era cosa indefinible pero patente”.

“Recta había sido la intención, y amargo el fruto”

“Aquel hombre desconocido, mal encarado y en acecho, le infundía el pavor irracional de los niños, que adivinan peligros cuya extensión ignoran”.

“En el cielo estará desquitándose de lo sufrido en esta tierra miserable, donde sólo martirios aguardan a un alma como la suya”

“La calumnia puede empañar el cristal de la honra, no mancharlo”

“Los pazos de Ulloa”.

“El que se mete debajo de hoja dos veces se moja”

“Tantos años con aquello (vocio), y al fin iba durando: luego no era cosa de muerte”

“le gustaba sobre todo platicar con los curas o con los aldeanos viejos y duchos, en quienes, a falta de instrucción, la experiencia de una larga vida ha desarrollado cierta inteligencia práctica, haciéndoles depositarios del caudal del saber popular, ancho cauce de arena donde a trechos brilla alguna partícula de oro o algún diamante en bruto”

“El clero es el reflejo de la sociedad en que vivimos. No estamos ahora en los primeros siglos del cristianismo”

“Dijo esto don Gabriel golpeando familiarmente en el hombro del médico, porque veía a éste colgado de su boca y oyéndole como a un oráculo, y no quería poner cátedra. Sucedíale a veces avergonzarse del calor que involuntariamente tenían sus palabras al discutir o afirmar, y para disimularlo recurría a la ironía y a la broma. Juncal se extasiaba encontrando tanta sencillez y llaneza en aquel hombre cuya superioridad intelectual, social y hasta psíquica le había subyugado desde el primer instante”

“Estoy encantado con mi tierra (Galicia), don Máximo… Es de los países más poéticos y hermosos que se pueden soñar. Yo no conocía ni esa parte de Vigo, tan pintoresca, tan amena, ni esto de aquí; y lo poco que ya he visto, me seduce… El suelo y el cielo, una delicia; el entresuelo… gente amable y cariñosa hasta lo sumo; las mujeres parece que le arrullan a uno en vez de hablarle”

“Las lenguas, como usted me enseña, no hay quien las ate, ¿eh?, y usted, un suponer, no va a ponerle un tapón en la boca a todos”

“Los indicios de curiosidad e interés del viajero prometían plática larga y tendida, de esas que de repente, en un coche de línea, convierten en amigos íntimos a los dos indiferentes que un cuarto de hora antes dormitaban hombro contra hombro”

“mire usted que tengo buena nariz, y ciertas cosas se conocen en el olor”

“Ahora que Gabriel reflexionaba acerca de tales estudios y mentalmente pasaba lista a sus compañeros de academia, maravillábase pensando que de aquella hueste nutrida desde sus tiernos años con tanta trigonometría rectilínea, tanta álgebra y tanta geometría del espacio, no había salido ningún portentoso geómetra, ningún autor de obras profundas y serias, ni siquiera ningún estratégico consumado, y al contrario, por regla general, apenas se encontraba compañero suyo que al terminar la carrera se distinguiese por algún concepto, o rebasase del nivel de las inteligencias medianas… Mucho caviló sobre el caso don Gabriel, y vino a dar en que la balumba algebraica, el cálculo, las geometrías y trigonometrías se las aprendían los más de memoria y carretilla, a fuerza de machacar, para vomitarlas de corrido en los exámenes; que los alumnos salían a la pizarra como sale el prestidigitador al tablado, a hacer un juego de cubiletes en que no toma parte el entendimiento; y que esta material gimnasia de la memoria sin el desarrollo armonioso y correlativo de la razón, antes que provechosa era funesta, matando en germen las facultades naturales y apabullando la masa encefálica que venía a quedarse como un higo paso. Todo esto se le había ocurrido a posteriori. En el colegio estaba lleno su corazón de esa buena fe absoluta de los primeros años de la vida, y ni soñaba en discutir las opiniones admitidas y las fórmulas consagradas: creía cuanto creían sus compañeros, viviendo persuadido como ellos de que ciertos profesores eran pozos de ciencia, aunque no se les conocía lo bastante, por encontrarse un tantico guillados del abuso de las matemáticas… Con el pundonor innato que le obligaba en Santiago a repasar de noche la lección, Gabriel se aplicó a aprender todas aquellas diabluras del programa, y como su inteligencia era sensible y fresca su retentiva, adelantó, adelantó… Recordaba, no sin cierta lástima de sí mismo, que había hecho unos estudios brillantes. Le alabaron los profesores, despertósele la emulación, no perdió curso…”

“Sí; Gabriel cumplía con su obligación; pero sin calor ni fe. Batirse, corriente, para eso vestía el uniforme; otra cosa que no se la pidieran”

“El caso es que con el desengaño amoroso, se había vuelto más peñasco que nunca. Por entonces, apartado ya del gran mundo y de sus pompas y vanidades, sin que le quedase más rastro que los buenos modales adquiridos, ese baño delicadísimo que sobre la corteza brusca del tenientillo recién salido de la academia derrama el trato con damas y el ingreso familiar en círculos selectos —baño permanente cuando se recibe en la primera juventud— empezaron para Gabriel estudios libres que se impuso a sí propio. Convencido de que podía beber bastante alcohol sin emborracharse, y de que la embriaguez en él jamás era completa, dejándole siempre cierta lucidez dolorosa; de que el fatal tapete verde no le divertía, y de que las mujeres, no queriéndolas mucho, le eran casi indiferentes, se dio a la lectura por recurso, y en ella encontró la deseada distracción, y la convalecencia de aquella herida al parecer tan profunda, y que en realidad no pasaba de la epidermis.

Con los libros sí que se había emborrachado de veras. Eran obras de filosofía alemana, unas traducidas al francés, otras en pésimo y bárbaro castellano. Pero Gabriel, más reflexivo que artista, más sediento de doctrina que de placer, no se entretenía con la forma; íbase al fondo, a la médula”

“Pero al regresar a España, al notar el dulce temblor que sólo las almas de cántaro pueden no sentir en el punto de hollar otra vez tierra patria”

“No hizo falta más para que el gran reformador entrase a cuentas consigo mismo. —¿Será cierto, Gabriel? ¿Serás tú un chiflado, un badulaque que se mete a arreglar lo que no entiende, que todo lo intenta y de todo se cansa, y que se acerca ya a la madurez sin encontrar ancla donde amarrar el bajel de la vida? Soldadito de papel, ¿cuántos caballos te han matado ya? Pero, ¿es culpa tuya si esos caballos no los montas frescos, sino rendidos y exánimes? ¿Has pedido tú tantas gollerías? Verbigracia: ¿qué le pediste al amor? Sinceridad y firmeza. ¡Qué diantre!, tú ibas derecho al término de la pasión, que se sobrepone y debe sobreponerse a intereses mezquinos… ¿Y a la filosofía, a la ciencia? Certidumbre: una regla moral para seguirla, un Dios en quien creer, a quien elevar el alma. ¿Y al uniforme que vistes, y a la patria a quien sirves, y las convicciones políticas que profesas? Un ideal a quien sacrificar todas las energías, todo el calor que te sobraba… ¡Vive Dios! Que a cada cosa le pedías tú lo justo, lo que puede y debe contener, y nada más. ¿Es culpa tuya si el amor es distracción frívola, la ciencia nombre pomposo que disfraza nuestra ignorancia trascendental y la política farsa más triste y vil que todas?

Al llegar a esta parte de sus recuerdos autobiográficos, alzó Gabriel la vista al cielo, como buscando huellas del poder augusto que rige nuestro destino terrestre. Y eso que él sabía que aquel gran espacio oscuro que le envolvía por todas partes no era más que el firmamento astronómico, con sus millares de millares de soles, de planetas, de mundos chicos y grandes…”

“Varias veces había notado don Gabriel la irresistible tendencia de su imaginación viva, ardorosa y plástica, a construir, con la vista de un objeto, sobre la base de una palabra, un poema entero, un sistema, una teoría vasta y universal, llegando siempre a las últimas y extremas consecuencias: propensión que le explicaba fácilmente los muchos desengaños sufridos y aquello que llamaba él caérsele muertos los caballos. Le sucedía también que la experiencia no le enseñaba a cautelar, y cada nueva construcción la emprendía con igual lujo y derroche de ilusiones y esperanzas.”

“¿Fue estéril todo? ¿Hemos perdido malamente el tiempo? ¿Sentenciados vivimos a no producir ni fundar cosa alguna? Cansados, sí, porque el cansancio sigue a la lucha; pero ¿no hemos aprendido, ni progresado nada? Yo, sin ir más lejos, ¿soy el mismo que cuando salí del colegio? ¿No ha ganado algo mi educación externa desde que frecuenté el gran mundo? El suceso de mis amoríos malogrados ¿no me curó y preservó de ilícitos y torpes devaneos? Aquellos libros que no me dieron la certeza, ¿por ventura no me cultivaron y ensancharon el entendimiento, no me hicieron más recto, más tolerante y más reflexivo? Mis sueños de gloria militar, mis rachas políticas, ¿no sirven, cuando menos, para probarme a mí mismo que aspiro a algo superior, que me intereso por mi raza y por mi patria, que siento y que vivo? No, Gabriel, lo que es de eso no hay por qué arrepentirse. Y a no ser por tus años de peregrinación y aprendizaje, ¿valdrías hoy para fundar casa, para contribuir en la medida de tus fuerzas a la regeneración de la sociedad y a la depuración de las costumbres… para formar a tus hijos… ¡si Dios…!”

“¡Fantasía, fantasía! —pensó—, cuidadito… ¡no empieces ya a hacer de las tuyas!”

“Gabriel se dejaba columpiar blandamente, penetrado de un bienestar intenso, de una embriaguez espiritual, que ya conocía de antiguo, por haberla experimentado cuantas veces se divisaba en su vida un horizonte o un camino nuevo. Era una especie de eretismo de la imaginación, que al caldearse desarrollaba, como en sucesión de cuadros disolventes, escenas de la existencia futura, realzadas con toques de poesía, entretejidas con lo mejor y más grato que esa existencia podía dar de sí, con su expresión más ideal. En la fantasía incorregible del artillero, los objetos y los sucesos representaban todo cuanto el novelista o el autor dramático pudiese desear para la creación artística, y por lo mismo que no desahogaba esta ebullición en el papel, allá dentro seguía borbotando. Si la realidad no se arreglaba después conforme al modelo fantástico, Gabriel solía pedirle estrechas cuentas; de aquí sus reiteradas decepciones. Soñador tanto más temible cuanto que guardaba sepulcral silencio acerca de sus ensueños, y a nadie comunicaba sus fracasos —los caballos muertos, que decía él para sí—. Conociéndose, solía proponerse mayor cautela, y echar el torno a la imaginación. Pero esta llevaba siempre la mejor parte”

“El marqués no se saciaba de preguntar, con esa curiosidad de los acontecimientos ínfimos propia de las personas que viven en soledad y sin distracción de ninguna clase”

“Sintió por él esa compasión involuntaria que inspiran a los corazones generosos las personas aborrecidas o antipáticas, cuando se ven que caminan al desenlace de las humanas tribulaciones, flaquezas e iniquidades”

“Otra de sus pretensiones era leer óptimamente y escribir con perfección. Como todos los labriegos que aprenden a leer y escribir de chiquillos, su iniciación en esta maravillosa clave de los conocimientos humanos era muy relativa: sabe leer y escribir no es conocer los signos alfabéticos, nombrarlos, trazarlos; es sobre todo poseer las ideas que despiertan esos signos. Por eso hay quien se ríe oyendo que para civilizar al pueblo conviene que todos sepan escritura y lectura; pues el pueblo no sabe leer ni escribir jamás, aunque lo aprenda”

“No soy yo quien se enamora, es mi imaginación condenada —pensaba el comandante—. Parezco un cadete. Pero es que en esa chiquilla he cifrado yo muchas cosas. La familia pasada y la futura, mi mamita y mi hogar, mis ya casi desvanecidas memorias de cariño y mis justas aspiraciones a los afectos santos que todo hombre tiene derecho a poseer. Por eso me ha entrado así, tan fuerte”

“Llegó al cabo el amanecer y sucedióle a Gabriel lo que a todos los que se pasan la noche en blanco suspirando por el día: que se quedó profunda e invenciblemente dormido”

“-Que sí, mujer… Más que yo; doscientas veces más. Tú eres una doctora y yo un ignorantón.

—¿Con tanto como estudió?

—En los colegios, hija mía, nos enseñan cosas muy raras y estrafalarias, que andan en libros… y mira tú, lo bueno es que allí se quedan, porque luego, en la vida, no se las vuelve uno a encontrar ni por casualidad una sola vez. Pues sí… ¡tú vas a reírte de mí cuando veas lo tonto que soy! No diferencio el trigo del centeno…

La montañesa soltó una carcajada fresquísima.”

“Empezaba a considerar con simpatía, aunque por reflejo, aquella cosa vasta y vaga, el campo, mas no se le ocultaba que la veía al través de Manuela, con ese interés que inspiran las cosas que son el ambiente y el marco de la persona querida.”

“Pero antes mártir que confesor”

“En dos minutos la incorregible fantasía le sugirió mil disparates, entre ellos adoptar a la niña; todo paró en echar mano al bolsillo para darle una moneda de plata”

“Gabriel hubiera dado dos duros por tener allí uno”

“Si por hogar se entiende, no la asociación de seres humanos unidos por los lazos de la sangre o para la propagación y conservación de la especie, sino el techo bajo el cual viven en paz y en gracia de Dios y con cierta afectuosa comunicación de intereses y servicios, el cura de Ulloa había reconstruido con Goros el hogar que perdiera al fallecer su madre. Y en cierto modo, hasta donde puede aplicarse la frase a dos individuos del mismo sexo, Goros y él se completaban”

“empezó a luchar por la existencia, defendiendo al pastor contra las ovejas que amenazaban tragárselo”

“Y en cuanto a su continencia, más que virtud, semejaba manía de misógino; todo el mal que no hacía, se daba a suponerlo en los demás”

“Y no sólo por inclinación, sino por deber, fundiéndose en su deseo los más egoístas y los más nobles sentimientos del alma, que eso suele ser, bien mirado, el amor”

“No has de ser majadero por empeñarte en ser sagaz”

“le ponía los nervios como cuerdas de guitarra”

“En el espíritu de Gabriel batallaban siempre dos tendencias opuestas: la de su imaginación propensa a caldearse y deducir de cada objeto o de cada suceso todo el elemento poético que pueda encerrar, y la de su entendimiento a analizar y calar a fondo todo ese mundo fantástico, destruyéndolo con implacable lucidez”

“abriendo camino al llanto impetuoso, el llanto de las primeras penas graves de la vida, lágrimas de que tan avaros son después los ojos, y que torciendo su cauce, van a caer, vueltas gotas de hiel, sobre el corazón”

“En suma, lo que el gallego se empeña en saber, lo rastrea mejor que el zorro rastrea el ave descarriada. Primero se dejaría nuestro Gallo arrancar la cresta y la cola, que no ir a pegar el oído a la puerta de los señores aquella noche memorable. Resignándose a la ignominia de la descalcez, rondó el cuarto del comandante; pero ¡oh dolor!, nada se oía”

“Eran sus trazas como de hombre que huye de la vida de relación y se concentra en su pensamiento, procurando envolverse en una especie de mística indiferencia por las cosas exteriores, que no es egoísmo porque no impide la continua disposición del ánimo al bien, sino que parece coraza que protege a un corazón excesivamente blando contra roces y heridas. La forma cristiana de la impasibilidad estoica.”

“Por no poner el corazón en cosas del mundo y en las criaturas, que de ahí vienen amarguras sin cuento y tribulaciones muy grandes del espíritu”

“La madre naturaleza”

De la miniserie

“Es usted un hombre peligroso… los inocentes son peligrosos, acaban estropeándolo todo”

“Nunca debió venir a los Pazos de Ulloa, nunca. Aquí estábamos bien como estábamos. mucho Dios y mucho rezo… pero aquí no ha traído más que desgracias. Adiós señor cura”

Conclusiones

File:Casa Pardo Bazán.jpg

Por mucho que pueda llamar la atención, la ilustre Condesa Emilia Pardo Bazán probablemente tiene más “fans” en el resto del mundo que en la, hoy día Comunidad Autónoma, en la que nació (posiblemente debido al viejo cainismo español, y que “nadie es profeta en su tierra”).

Ello llama especialmente la atención, cuando el precedente directo de la RAG (Real academia gallega), se debe a la escritora (aunque es cierto que Murguía, su viejo rival, le hizo ferozmente la competencia), y de hecho, esta academia sigue teniendo su sede en la casa que ella les legó (aunque, paradójicamente, he sabido que ha habido algún que otro alto representante de esta academia que ha dicho que, dado que la autora no había escrito en gallego, lo mejor que se podía hacer con su casa era profanarla lo más posible).

Es innegable que la Condesa de Pardo Bazán no escribió ninguna obra totalmente en gallego, pero también es imposible denegarle que sus escritos están continuamente salpicados, plagados, de palabras, expresiones y formas gramaticales gallegas… del mismo modo que es imposible negar, por más que algunos lo quieran (o prefieran olvidarlo u ocultarlo), que casi todos los más importantes representantes de las letras gallegas, también escribieron en castellano, Rosalía de Castro (figura mítica por excelencia) a la cabeza. Y el amor por la tierra de la Pardo Bazán no tiene nada que envidiar al de la esposa de Murguía (quizás ahí está el quid de la cuestión, una rivalidad histórica que ha llegado hasta hoy, de forma absurda).

Sin embargo, el gran día por excelencia de celebración de Galicia (aparte del de Santiago apostol), el “Día das Letras Galegas”, se ha dedicado (y dedica), año tras año a autores menores… y siempre se olvida a la gran Condesa de Pardo Bazán, bajo el argumento de que no escribió en gallego (cosa que, repito, ni siquiera es del todo cierto)… ¿fanatismo nacionalista?, posiblemente. Al fin y al cabo, lo que es importante en la cultura lo deciden seres humanos (no dioses perfectos e inescrutables), y no siempre con las intenciones más puras (como debía de ser) sino con los intereses más sucios y políticos….

Tampoco se ha establecido una “peregrinación” (que desde luego, tampoco ha sido impulsada o promovida en absoluto desde canales oficiales; el ayuntamiento de Coruña, o la diputación de esta provincia, a pesar de tener en su mismo territorio todos los monumentos mencionados a continuación, no se han molestado en elaborar una ruta, folleto turístico especializado, ni nada parecido… prefieren darle más importancia, por ejemplo, a la efímera estancia de Picasso; y ya no digamos la RAG, que directamente prefiere olvidar sus orígenes…) hacia los lugares que nos dejan el recuerdo físico del paso de la escritora por este mundo, aunque, en principio, son visitables: el pequeño museo en la calle Tabernas de Coruña (dónde está la RAG; y que cuenta con unos horarios complicadísimos, menos que un horario comercial); el castillo de santa cruz (que también, creo recordar, contaba con unos horarios de temporada, y por tanto, está casi siempre cerrado); o el pazo de Meirás (desgraciadamente, más conocido, notorio y del que se habla más por la familia Franco que por la ilustre autora -excepto, cuando lo había, el guía durante el recorrido turístico a este-… cuya visitación es extremadamente complicada, precisamente por su carácter privado, y cuyo intento de apertura tiene más que ver con una cuestión política que con un auténtico interés por el patrimonio histórico-literario).

Además, no quiero dejar de destacar que también merece la pena ver dos esculturas que homenajean a la autora, una en Coruña (su Marineda literaria), en medio de los bellos jardines de Méndez Núñez; y otra en Madrid (dónde también vivió, siendo parte de la corte del Rey Alfonso XIII), que curiosamente está situada delante de otro lugar no menos noble como es el Palacio de Liria (sede por excelencia de la Casa de Alba), tal vez porque la escritora murió precisamente allí, en la calle Princesa, donde tenía su casa madrileña.

Respecto al recuerdo presente y antropomorfo que hoy pueda haber, la verdad es que no queda descendencia directa de doña Emilia, como ya he comentado previamente; no obstante, hace unas décadas, un pariente lejanamente emparentado, por línea femenina, con la escritora (a través de uno de esos “sifones genealógicos” que se practicaban cuando hacer una rehabilitación no era un imposible), decidió “resucitar” el título, y sucederlo, bajo el lógico y legítimo argumento de que no se podía permitir que un honor, recuerdo y patrimonio como ese desapareciese para siempre (esa es una de las funciones de los títulos nobiliarios: perpetuar el recuerdo de un gran personaje)… sin embargo, lo cierto es que solicitó el Condado de las Torres de Cela, para el que rápidamente pidió el cambio de denominación a Condado de Pardo Bazán… situación, teniendo en cuenta la vigente legislación, muy posiblemente definitiva (debida a ciertos escándalos pasados durante la Transición, que acabaron en cárcel, fuga del país de un Grande de España y cabreo monumental de don Juan Carlos I)… lo que hace que te preguntes si, la familia que en la actualidad ostenta el título (hoy, la hija del anteriormente mencionado, que fue vicepresidenta nacional de la Cruz Roja y presidenta de la de Galicia), realmente buscaba perpetuar la memoria de Emilia Pardo Bazán, o sólo el postureo… (lo digo, por las muchas triquiñuelas que ingenió la autora para hacerse con ambos títulos, y que por tanto, ambos tienen la misma importancia histórica en su memoria… sin embargo, uno habla más que el otro sobre el estar emparentado con tan ilustre escritora).

No menos polémico es saber que ha sido de la famosa biblioteca de la escritora: en la RAG aseguran que la mayor parte está en Meirás, y en el pazo homónimo aseguran que esta fue donada integramente a la institución normativizadora del idioma gallego… ciertamente, en Tabernas 11, estuvo la casa urbana coruñesa de la ilustrísima condesa, pero no es menos cierto que el pazo de Meirás (que ella no quería llamar así, sino “torres”) constituyó un proyecto artístico muy personal de la autora (se preocupó en todo respecto a su arquitectura e interiores); como tampoco se puede negar que, en una maniobra de legalidad altamente cuestionable, la heredera de la Pardo Bazán viva en aquel momento, Blanca (o María de las Nieves), fue prácticamente expropiada para que el ayuntamiento (el cual, para aumentar la presión, decidió hacer la adquisición convocando una suscripción popular) pudiera hacerse con el pazo y ofrecérselo al dictador Franco, y que este, a posteriori, pudiese comprarlo simbólicamente… cierto es que, en su momento, el periódico “La voz de Galicia”, publicó que la propietaria, supuestamente, estaba encantada de ceder su casa a tan “noble” causa… pero también es sabido que, al parecer, cuando Blanca quiso volver al pazo para sacar la biblioteca de su madre, se encontró con un guardia civil que le negó la entrada, y ella, desde la reja, con lágrimas en los ojos, tuvo que despedirse, así, para siempre, del legado de su progenitora. A día de hoy, el misterio sigue sin resolver.

No está de más comentar que, como tantos otros artistas (un ejemplo comentado hace un tiempo), Emilia Pardo Bazán también ha sido víctima, en más de una ocasión, de un intento de politización o sectarización (ya anteriormente he comentado algo de ello), y muchas veces se la ha querido encasillar dentro del neofeminismo/feminazismo/feminismo radical (quizás menos en las nuevas olas, pues estas no cuentan con suficiente cultura para ello, por lo que sólo tienden a instrumentalizar o reinterpretar de modo torticero la cultura popular)… nada más lejos: la ilustre Condesa era partidaria de la igualdad entre sexos, y de que el talento y las capacidades intelectuales primaran por encima de cualquier otra consideración superficial, así que, por tanto, en todo caso era una igualista, y, de cualquier modo, si la quisieramos encuadrar dentro del feminismo, sería tal y como era el concepto original, y no el actual.

Pero, a la hora de la verdad, como a todo artista, lo que verdaderamente le importaría a Emilia Pardo Bazán, es la supervivencia de su obra y no tanto de la memoria de su persona. Y sí, la escritora está en las historias de la literatura y su obra ha envejecido perfectamente, aún sigue siendo de referencia, y muy citada en los más diversos contextos (muy especialmente para hablar de Galicia)… no es para menos, los auténticos clásicos nunca mueren.

Por lo demás, el lector actual que se acerque a sus libros, encontrará igual placer en sus páginas que el que encontraron los primeros que los que las leyeron, descubrirá emociones encontradas, vivirá con intriga y anhelo de saber que va a pasar con esos personajes… etc; porque la realidad es que las palabras de la ilustrísima Condesa siguen emocionando tanto hoy como lo hicieron ayer, e incluso, muchas veces vuelven a estar de actualidad, porque, como todos los clásicos, hablan de temas universales, podrán estar emplazados en otra época y quizás en un espacio físico muy distante a nosotros, pero las emociones y situaciones que transmiten (y lo bien explicadas que están) son plenamente humanas… porque eso es lo que hace el auténtico arte, pasar la barrera de lo contemporáneo para entrar en la inmortalidad… y eso es lo que consiguió la ilustrísima Condesa doña Emilia Pardo Bazán.

En definitiva, no me queda sino recomendar y reivindicar la obra y la persona de esta escritora, por su incuestionable calidad a todos los niveles imaginables y evaluables.

File:Coat of Arms of the Countess of Pardo Bazán.svg

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ACTUALIZACIÓN: Varias

Escribir un blog que este diciembre cumplirá catorce años (lo que, a todas luces, es una gran longevidad para cualquier cosa digital), te da sorpresas, y estas a veces resultan satisfactorias.

Cierto es que múltiples veces WordPress (el sistema sobre el que se sostiene Universo de A desde 2010, anteriormente fue un Space de Windows Live, allá por el 2006 cuando comenzó su andadura… aquellos tiempos en los que el Messenger aún era el medio de comunicación digital más popular e indispensable… qué tiempos… desde la perspectiva de hoy parecen prehistóricos) me ha destacado en sus estadísticas (especialmente las anuales, cuando las mandaba) que mis artículos tienen largo recorrido, es decir, que no se reducen a ser una actualidad que pasa de moda… pero a veces experimentan un postrer éxito los más inesperados.

Cuando eso sucede, o siempre que un artículo tiene una abundancia especial de visitas de forma prolongada (no sólo de un día, eso puede ser casualidad), por pura curiosidad, no puedo evitar revisitarlos, aunque sólo sea para intentar averiguar que misterio esconde su nueva popularidad… lo que es para bien y para mal; para bien porque da la oportunidad de remozar artículos que de otro modo languidecerían en el olvido, descuido y ruina digital… y para mal por el trabajo que da.

Es curioso, pero casi no hay vez en la que inspeccione un artículo de este blog (tal vez sea por mi innato perfeccionismo) en la que no encuentre cualquier tipo de defecto: por supuesto, lo típico son las imágenes que se han borrado y deben cambiarse; luego están las erratas que reaparecen una y otra vez por más que se corrija y revise un texto, algunas de ellas, no obstante, de carácter bastante subjetivo, porque ya no se trata de que se olvidara esta u otra tilde, o que una palabra se escribiera mal debido a la rapidez de la mecanografía; sino de comas que podrían ponerse o no, reconstrucción de frases o párrafos enteros que parece que quedarían mejor de otro modo (de hecho, debo recordarme tener cuidado para respetar el sentido original y no cambiárselo)… etc o adaptaciones y actualizaciones a las plantillas o formas cómo se publican los artículos ahora que no estaban vigentes o consolidadas antes… etc; un ejemplo muy bueno de esto que digo, es la crítica de XXX Ciclo de Música de Cámara (16 Octubre 2014): los Stradivarius de las Colecciones Reales en la que, recientemente, tras hallar una coma y un acento que faltaba… me llevó a la lectura y revisión del artículo al completo; y como soy escritor de tipo expansivo, a añadir más detalles, información y recuerdos.

Pero volviendo al tema, a la colección de sorpresas de éxitos postreros debo unir ahora, inesperadamente,  la Saga (cinematográfica) Sexo en Nueva York , cierto que en su momento su publicación no pasó desapercibida… pero su reaparición últimamente como uno de los artículos que encabeza las estadísticas me ha dejado de una pieza… y tras su inspección… como no, he acabado remozándolo completamente.

Bueno, quiero creer que esto es útil, pues este blog está en permanente construcción y es bueno que sus contenidos siempre estén en boga, de hecho, no me he arrepentido de anteriores renovaciones como la hecha sobre la Saga La niñera mágica, por ejemplo, cuya publicación, sí pasó más desapercibida en su momento, y en cambio, en los últimos tiempos está siendo un exitazo. Un caso parecido es también la crítica de La bella y la bestia (2014), que ha recibido visitas más constantes bastante después su estreno… de hecho, más que otro producto que, en teoría, debería ser más popular como Crítica exprés: La bella y la bestia (2017); y, por supuesto, no se puede dejar de recordar el notorio caso de la Saga Step up que se publicó muy tardiamente (debido al trabajo que me dio escribirlo y lo tarde que yo mismo empecé a conocer y profundizar en esa saga de películas musicales), y que luego obtuvo un éxito igualmente tardío, pero que ha acabado acumulando múltiples visitas, compensándome el trabajo.

Por supuesto, hay artículos que tienen su momento y para (la mayoría cuando se publican… aunque, visto lo visto, quién sabe si resurgirán en un futuro… mientras el blog y yo estemos ahí, podría suceder); e incluso unos que parecen ponerse exageradamente de moda durante un tiempo, para luego ser casi olvidados (ejemplo típico: Los cuentos de hadas… y sus incoherencias) o los que al principio pasan desapercibidos y luego se convierten en una referencia constante (como Historia del cine musical y casi cualquier otro de los artículos que he dedicado al género, plagiados con descaro por todo internet -básicamente porque quienes los copian, no se molestan en distinguir lo que son opiniones personales de hechos históricos… con lo cual resulta muy cómico que te citen sin citarte-), incluso a nivel académico (aunque las críticas teatrales de producciones concretas, con algunas excepciones como algún ballet clásico, rara vez suelen perdurar o tener mucho recorrido después de su inmediata publicación –algunas obtienen un éxito grandioso, pero efímero-, existen algunas que acaban siendo usadas incluso en aulas -lo sé por las estadísticas- como El alma buena de Se-Chuan); e incluso los hay que nacen ganadores y se mantienen, contra todo pronóstico y lógica, en lo más alto de las estadísticas, incluso cuando, el producto que les dio origen, ha concluido (caso claro: Las grandes citas o frases de Mary Alice en Mujeres desesperadas); o los que no son muy vistos, no cuando el producto se estrena en España sino en el extranjero (el caso de la Serie Ángel o demonio, y las visitas provenientes principalmente de países eslavos es muy notorio y evidente). Y también están los casos de éxitos más ininteligibles (para mí al menos) a posteriori, como los de los artículos dedicados a los cumpleaños de Universo de A publicados en la sección de “A oficial”.

En definitiva, ¿qué lleva a que un artículo tenga éxito y sea especialmente visto en este blog, y, lo que no deja de ser igualmente importante y relevante, que se mantenga en el candelero de una actualidad digital siempre cambiante? claramente, no necesariamente su novedad; ¿qué puede provocar que la Saga (cinematográfica) Sexo en Nueva York, no precisa o necesariamente un clásico imperecedero, se convierta repentinamente en lo más buscado en Universo de A?, ¿plataformas de vídeo, estrenos tardíos en otros países…? creo que son misterios que nunca resolveré del todo, ¿pero acaso importa mientras interese y siga vigente lo que escribo? pues eso, y mientras ello suceda, yo, seguiré en el constante cuidado de este blog, como si fuera un jardín.

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La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2020-2021 en Madrid

Símbolos De Varias Formas De Arte Y Entretenimiento Ilustración Vectorial. Ilustraciones Vectoriales, Clip Art Vectorizado Libre De Derechos. Image 87624081.

Este artículo es uno de los los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo. No obstante, los seguidores del blog (correo electrónico, redes sociales… etc) reciben actualizaciones de todo lo que se hace en Universo de A.

Aclarar que, en este artículo en concreto, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

………………………………………………………….

Todos sabemos lo que ha pasado. Todos sabemos como cambió y trastocó nuestras vidas. Todos sabemos que fue de un día para otro, inesperado, súbito. Así que no abundaré en ello, a estas alturas y en este artículo en concreto estaría fuera de lugar. Sí diré, no obstante, que muchas cosas pasaron en mi vida que me han impedido escribir nuevos artículos (a parte del asunto del covid-19 o coronavirus) y que, por suerte, he estado viviendo de los “ahorros” o reserva que había escrito hace tiempo… y de hecho, a punto estuvieron de agotárseme y que, tras más de trece años escribiendo un mínimo de un artículo al mes, temía que iba a fallar próximamente por las múltiples dificultades vitales que estaba experimentando… afortunadamente, parece que de momento eso no va a pasar.

Sin embargo, y a pesar de no ser a través de artículos de máxima actualidad, que por otro lado, no podía escribir por lo anteriormente dicho, sí me alegro de que Universo de A sobreviviese a la pandemia y, que, en cierto modo, con su publicación periódica, diese un ejemplo de cómo mantener la normalidad a pesar de todo, o al menos su espíritu… quién sabe si incluso pudo consolar a algunas personas con su regular reaparición, alejados como estaban, además, sus artículos de una actualidad tan preocupante y terrible….

De cualquier modo, y tal y como indica la publicidad del ayuntamiento de Madrid:

MadridVuelve busca incentivar el turismo de la capital | 7caníbales.com

“Es tiempo de volver”… sí, todos lo sabemos, probablemente las cosas nunca volverán a ser como antes (del mismo modo que nunca lo fueron después de cualquier acontecimiento traumático en la historia), y habrá que adaptarse a la “nueva normalidad” (también calificada como “nueva anormalidad”…. Y con esta llegan unas nuevas condiciones, algunas buenas y otras malas; porque con todo, y por frívolo que resulte decir esto (aunque sólo sea por ver desesperadamente el lado positivo a toda esta tragedia), lo cierto es que Madrid nunca se visitó turísticamente con tanta comodidad: no hay mareas de gente en casi ningún sitio (excepto si es un evento de hora y día concretos, en eso, la ciudad no ha cambiado), ni colas o horas de entrada en los museos, ni hay que ir o hacer nada con excesiva anticipación… pero también es cierto que los museos y demás instituciones culturales de las que hablo en este artículo, se han llenado de protocolos, normas y flechas; reordenado, sintetizado o minimizado sus colecciones y exposiciones, se han hecho desaparecer los asientos en las salas (algo verdaderamente horrible, toda una tortura para el visitante), al igual que los folletos o cualquier tipo de papel (lo que les ha obligado a modernizarse y reconvertirse en algunos casos en apps, además de ofrecer más servicios gratuitos -como el de audioguía- que antes eran de pago… lo cual es una clara ventaja para el visitante de la nueva normalidad), el servicio de consignas e incluso los baños en algunos casos… del mismo modo, las exposiciones temporales en general ahora duran más (a pesar de que publico este artículo aún en verano, lo he denominado ya de “otoño-invierno” porque varias de ellas aún se extienden hasta (algo inédito antes del Coronavirus cuando las temporadas culturales estaban bastante marcadas –consultar artículos de esta misma sección para mejor confirmación-) ¡enero! (o incluso más tarde), por un lado, eso da más tiempo para visitarlas, algo necesario teniendo en cuenta las actuales circunstancias… pero ello también resta lustre y riqueza a la temporada, pues, por fuerza, deberán organizarse menos actividades culturales.

Con todo, mientras se pueda, y teniendo en cuenta algunas de las anteriores ventajas, no niego que debo animar a resdescubrir Madrid, hasta cierto punto, un nuevo Madrid.

Y dicho esto, paso a enumerar a qué lugares merece la pena salir (¡con mascarilla!) estos días… dado que ahora muchos serán más selectos con sus salidas, espero y deseo que esta, mi guía habitual por otra parte, pueda ayudar más y mejor que nunca:

Post scriptum 22-11-2020: como podéis observar, he variado mi política habitual en lo que respecta a las fotos en estos artículos; así, antes, sólo se ilustraba lo más destacable con una selección de fotos al final del artículo; ahora, la elección seguirá siendo igualmente exhaustiva (sólo se pondrá imagen de lo más reseñable), pero las fotos ya no estarán, descontextualizadas y apartadas, al final del artículo, sino justo encima del título de la exposición. Creo que eso mejorará mucho estas reseñas, no sólo mejorándolas estéticamente (que también), sino que incluso tendrá un punto práctico, pues, de una solo vistazo, cualquiera que lea este escrito, gracias a esas imágenes, podrá saber cuales son las exposiciones más destacables, recomendables, interesantes o que valen más la pena, sin tener que ir leyendo una por una. Así pues, de momento voy a probar este nuevo método, aunque, francamente, creo que viene para quedarse. 

 

PERMANENTE

Es curioso, si comparo este artículo con el inmediatamente anterior, resulta un tanto sombrío… pero supongo que es parte de la nueva normalidad….

Monumento en recuerdo de las víctimas de la pandemia del Covid - 19. © Madrid Destino

Monumento en recuerdo de las víctimas de la pandemia del Covid-19

Desde el estado de alarma, e incluso poco antes, todo fue cayendo. Las fiestas más tradicionales, aquello que se había hecho siempre… simplemente dejó de hacerse. Recuerdo como muchas personas de edad decían que nunca habían visto nada igual, ni huelgas generales, ¡ni siquiera conflictos armados! en los que sucediera o se hubiera hecho algo parecido.

San Isidro, el agricultor patrón de una gran ciudad (que a pesar de todo, conserva el nombre de “villa”) y sus tradicionalmente grandes fiestas, no fueron una excepción (ni lo serían, a pesar de ser mucho tiempo después, las fiesta de la Paloma). Quizás para compensar eso, el alcalde se empeñó en inaugurar un monumento a las víctimas de la pandemia precisamente en el que hubiera sido el gran día del santo.

Además, el monumento recuerda al usado posteriormente en aquella dignísima ceremonia u homenaje de Estado a las víctimas de la enfermedad por el COVID-19 y de reconocimiento a la sociedad, llevada a cabo en Plaza de la Armería del Palacio Real, el jueves 16 de julio de 2020.

Sea como sea, y aunque no es seguro que el actual (en frente de la fuente y palacio de Cibeles) vaya a ser el emplazamiento definitivo del monumento (se habla de su definitivo traslado a la calle Alcalá, más cercano a la Puerta del Sol, cuando las obras de esa zona terminen), lo cierto es que, pese a la precipitación de su ejecución y ubicación (que, por otra parte, no podían ser más adecuadas, representativas y céntricas), no deja de ser una obra bella y digna, desde luego no original o deslumbrante, pero sí apropiada, triste y melancólica… quizás porque toma la referencia de las típicas construcciones de ese estilo dedicadas a los caídos alrededor de todo el mundo.

En definitiva, no deja de merecer la pena acercarse para ver, no sólo el pebetero, sino las velas y objetos que deja allí la ciudadanía, y el triste mensaje que está escrito en la placa.

Real jardín botánico

Este monumento, o jardín histórico artístico, es bastante extraño y diferencial en Madrid, puesto que no depende de las instituciones típicas, ya sea ministerio de cultura, educación o Patrimonio Nacional, sino del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de modo que se escapaba a todos los descuentos, gratuidades o ventajas dadas a los colectivos más desfavorecidos, su precio era invariablemente el mismo para casi todo el mundo y apenas cabía alguna excepción… parece que por fortuna algo ha cambiado, ¡y ha sido para bien! (desgraciadamente, y a pesar de depender de la misma institución, en cambio, las cosas, por desgracia, de momento parecen no haber cambiado para el Museo de ciencias naturales).

Desde hace algún tiempo, al parecer (y ello se ve reflejado en el cartel exterior), tiene los mismos descuentos que el resto de los museos estatales, y, además, la tarde del martes es gratuita para todo el mundo, así que parece que es momento de redescubrir, una y otra vez, el Real jardín botánico (y que no quede, como suele ser habitual, como un gran punto negro, nunca visitado, en el centro de la ciudad)….

Como algunos de vosotros (supongo) yo no soy un gran entendido en botánica, y, aunque el paseo por un lugar lleno de cartelas en latín, con apenas explicaciones, es sin duda muy poco didáctico; además de que muchos pensaréis que no es buen momento para visitar este lugar, pues las plantas estarán secas (aunque yo comienzo a preguntarme si existe una buena época para visitar este tipo de lugar, porque parece que yo siempre los encuentro, en cualquier lugar del mundo, desangelados… supongo que, como cualquier jardín o museo vivo, en realidad, no existe una buena época o una vez concreta en la que te vayas a encontrar todo en plena ebullición, hay que ir varias veces y en diferentes épocas… ¡y ahora hay la oportunidad!), sin embargo, analizando la documentación dada en la web, se puede decir que esta es la mejor época para visitarlo (lo sé, a mí también me sorprendió, mejor incluso que en primavera), por lo demás, puedo asegurar que, estando bien regado y cuidado como está, no encontraréis plantas muertas asfixiadas por el calor del estío madrileño….

No hay que olvidar, que además de la exposición botánica permanente, el jardín posee varios pabellones dedicados a exposiciones temporales (algunas de las cuales espero referenciar en este y futuros artículos del estilo… en este momento hay una de acuarelas, de una aficionada, sin demasiado interés), y que suele vincularse con festivales como PHotoEspaña, ¡de modo que ahora no faltan razones para entrar una y otra vez!.

 

TEMPORAL

Museo nacional de artes decorativas

Algunas exposiciones que aún permanecen ya han sido referenciadas en el artículo recopilatorio inmediatamente anterior

¿Esta intentando este museo competir con los grandes (pues sus exposiciones cada vez son más conocidas y referenciadas?, ¿reclamar su sitio y posición en el Paseo del Prado (horrible y vulgarmente rebautizado por algunos incultos como “paseo del arte”); puede ser, puede ser… ¿lo conseguirá?, se verá, se verá… no obstante, le auguro dificultades si sigue tirando por caminos sectarios y politizados, cosa a la que los textos de sala no parecen ser capaces de escapar… cuando uno va a una exposición, espera ver eso, no un mitin con adoctrinamiento político disfrazado.

Tampoco puedo evitar, antes de empezar a comentar lo particular, plantear un debate interesante, aunque totalmente alejado de lo que las exposiciones pretenden mostrar directamente, y esta controversia consiste en que, ¿hasta dónde pueden llegar los museos en su aproximación al hoy día?, cierto es que cuando vamos a un museo asumimos que es un lugar dónde se muestran “cosas muertas” (estilos, artistas… etc), o al menos de un pasado más o menos remoto; y que acercarse a la contemporaneidad, puede ser (sólo puede ser, en una teoría no infalible y que sólo puede funcionar si se desarrolla correcta y adecuadamente) una manera de acercarse más al público de hoy día, y quizás, crear una atracción hacia el museo… pero dejando de lado la cuestión museográfica (que entra de lleno, no obstante, en este mismo debate) la anterior pregunta formulada, es una cuestión interesante, porque es la misma división que podríamos establecer entre historia y periodismo; porque, teniendo en cuenta los dos últimos ejemplos de muestras de los que hablaré unos párrafos más abajo, ¿cuándo tenemos ante nosotros una exposición, una muestra divulgativa y cuándo lo que nos encontramos no es más que vulgar publicidad encubierta y patinada por el prestigio de un museo estatal (aunque este pueda estar dirigido por personas con escasos escrúpulos y bolsillos claramente avariciosos)?. Cierto es que se han hecho exposiciones sobre marcas existentes hoy en día y en grandes instituciones (por poner ejemplos pasados, Yves Saint Laurent o Cartier), pero también es cierto que se trataba de casos muy consolidados… y sobre todo, con perspectiva histórica (en ninguna de las anteriores exposiciones mencionadas a nadie se le ocurrió poner una de las últimas creaciones de la marca, siempre se trataba de objetos históricos, con pasado y relevancia)… quizás ahí esté la clave de todo esto, lo que hace que una exposición con interés divulgativo lo sea, frente a una exposición de emplazamiento de producto o publicidad descarada (hasta el punto de que sólo faltaba una tienda al final de la muestra): que haya perspectiva histórica… y en esto, he de decirlo, varias de las últimas exposiciones que comento en este apartado dedicado al museo de artes decorativas, fallan estrepitosa y escandalosamente.

-ESPERANZA Y UTOPÍA. EL DISEÑO ENTRE 1900 Y 1939: es difícil saber dónde ubicar esta exposición. Pensé en hacerlo en permanente, puesto que no existe una fecha de fin para esta. También es cierto que está incluida dentro de algo necesariamente efímero como es el Madrid Design Festival 2020… de cualquier modo, ha desmontado buena parte de la primera planta y ahí se ha instalado.

Si le quitamos el cierto punto de sutil defensa de ciertos regímenes totalitarios, hay que reconocer que tiene interés, y que hace un buen y comprensible recorrido por la historia del diseño (e incluso de las artes mayores) de principios del siglo XX; no diré que es completísima o está llena de obras imprescindibles, pero desde luego, merece la pena, quizás ahora más que nunca, pues nos recuerda los inevitables cambios que se producen a principios de todo siglo y lo inevitable de aceptar su evolución… tal vez eso sea lo más interesante que nos puede enseñar o recordar esta muestra.

La imagen puede contener: una persona, texto que dice "del 10 14102020 2020 24 01 2021 US GARRIDO TAPICES CES 2 E DECORATIVAS"

-LUIS GARRIDO, TAPICES: aún a pesar de la obsesión politizadora y sectaria de los textos de sala (algunas de las obras ya hablan por sí mismas, no hace falta enfatizar y arengar a lo obvio); estos no pueden ocultar a un genio, un hombre brillante, un artista con todas sus letras. Sus creaciones son tan sublimes y maravillosas de no creérselo: el ver como rescató el arte de los tapices del olvido y lo llevó a un nuevo nivel, simplemente no tiene precio, es extraordinario. Su capacidad para la creatividad, la originalidad, encontrar nuevos caminos, descubrir nuevos posibles desarrollos es simplemente fascinante… de hecho, apena que fuera tan autocrítico, puesto que decidió parar de crear, precisamente cuando, claramente, había encontrado un nuevo e interesante camino artístico a seguir (eso se puede comprobar sólo mirando sus dos últimos tapices, atisbo de lo que pudo haber sido). También da mucha lástima el hecho de que no haya creado escuela, de que más personas no hayan seguido sus pasos… quizás, simplemente, estaba destinado a ser extraordinario y sus obras, únicas, para bien o para mal. En cualquier caso, sin duda merece ser considerado el creador de tapices contemporáneo por excelencia y uno de los grandes de toda la historia (no hay que olvidar que él, al contrario que otros artistas del pasado, se implicaba en todo el proceso; Goya por ejemplo, no movió un hilo jamás en su vida, sólo pintó los cartones).

Por otro lado, aunque el montaje no es nada del otro mundo, las obras y para, estas tienen tal calidad, deslumbran de tal modo, que no importa; en cualquier caso, es una gran selección, que logra hacer una magnífica retrospectiva y darnos una buena perspectiva sobre el trabajo y la evolución del artista.

En definitiva, sin duda, una de las exposiciones absolutamente imprescindibles que se debe ver en este momento en Madrid; y teniendo en cuenta que hay otra. también muy interesante sobre tapices en el Palacio Real, puede ser interesante cotejar ambas (de hecho, yo lo hice en el mismo día) para ver la evolución de este arte, siempre insuficientemente desconocido y carente de la necesaria representación en el panorama cultural; algo, como se puede comprobar en ambas muestras, a todas luces, absolutamente injusto.

Museo Artes Decorativas (@MNAD_Madrid) | Twitter

-75 ANIVERSARIO DE LA ASOCIACIÓN DE BELENISTAS DE MADRID: como amante de los belenes, según supe de la existencia de esta exposición, me faltó tiempo para organizarme un día para poder ir, y más sabiendo que la temática era principalmente sobre esta asociación, altamente conocida en la capital porque siempre tiene a su cargo algunos de los nacimientos más importantes (por lo menos el del Ayuntamiento y el de la Comunidad), o al menos, de los más grandiosos.

Pero desgraciadamente, a pesar de que la muestra debía de ser, en teoría, una completa retrospectiva, a la hora de la verdad, se queda en, a nivel de información, algo sumamente vago que no traza para nada la evolución e historia de la asociación; sí, se nos aportan las biografías de varios creadores (un tanto desubicadas y con calzador), pero ahí se queda todo… en definitiva, que pasa lo peor que puede pasar en una exposición: que salgas sabiendo casi lo mismo que cuando entraste. A ello tampoco ayuda un montaje caótico y desordenado, que sólo levanta cabeza, en el aspecto estético, en las últimas salas. Si a todo ello se le suma lo escasa y pequeña que es, pues ya tenemos el desastre completo.

Con todo, las piezas exhibidas si tienen interés y belleza, con lo que, aunque no puedo recomendar la exposición a un público general, sí debo hacerla a quienes gusten del tema… sabiendo a lo que van y lo que van a encontrar, claro está.

Como detalle, comentar que una de las vigilantes de la muestra es de lo más antipática.

-TOT COR, EL DISEÑO DEL AMOR: si en el anterior caso aún tiene gracia, en este caso ya no. La publicidad es tan insultantemente descarada, que ya parece la típica tienda a la que los grandes touroperadores arrastran a los turistas porque tienen comisión allí, sólo faltan agentes de ventas por todas partes. En realidad, yo temí que los guardias de sala lo fueran, y que en cualquier momento me fueran a preguntar “¿qué desea?”, y a perseguirme enumerándome los precios de los jarrones horteras esos.

Por lo demás, lo exhibido no podría ser más tonto, ni más cursi, ni a propósito. Y no sé que es más condenable, si lo anterior o esto mismo (creo que hasta Oscar Wilde, que tenía las cosas muy claras en ese sentido, dudaría). En todo caso, todo lo que se muestra, de forma clara y evidente, no tiene nada que ver con el amor, sino con exactamente lo contrario: el dinero, la avaricia, la codicia… etc. Repugnante en definitiva.

Terminadas:

-LÁGRIMAS NEGRAS: feminazi exposición en la que las mujeres son las únicas que sufren, supongo que debido a ese ente misterioso, invisible e intangible llamado heteropatriarcado, o Dios sabe que otro rollo, pero que permite una victimización eterna y descargo de responsabilidades propias ad infinitum.

Supuestamente, el tapiz, colcha, o lo que sean esas telas azules colgadas en las salas del museo, fueron realizadas por mujeres que sufrían mucho muchísimo… aunque debieron de dejar de lado tal cosa para el vídeo y las fotos que les hicieron. Presupongo también que les permitieron un día libre en su explotación sexual y en su sufrida violentación de género para ponerse a coser (actividad, para nada ligada a conceptos y prejuicios machistas, especialmente desde el siglo XIX… para nada… si es que estos fanatismos se desarman por sí solos con sus incoherencias). Afortunadamente, los hombres tenemos un leve reconocimiento de una frase, en lo que respecta a la colaboración con el proyecto, y que supongo que consistió en que mientras esas mujeres cosían, no nos dedicamos a violarlas, matarlas, darles palizas o similares.

Si se va (porque se tiene demasiado tiempo libre, o porque ya se está en el museo) aprovechar para ver los interesantes cartones que fueron rechazados o censurados… no tienen precio.

-LOS DÍEZ TAMBIÉN FUERON POSMODERNOS: una de las exposiciones descaradamente publicitarias que comento arriba. No obstante, reconozco que, si te dejas vender la moto (en casi todos los sentidos de la expresión) resulta casi hasta disfrutable e interesante ver los diseños y las originales propuestas de los Díez… puedes hacer el esfuerzo y todo, aunque sólo sea para divertirte, de creerte que es arte o una intervención artística sobre el descaro y la demasía del sistema capitalista en la que todo está a la venta, hasta los espacios sacrosantos de un museo que, para mantener su actividad cultural, debe pagar con salas publicitarias o patrocinadas. O desde luego es lo que parece.

Museo Reina Sofía

Aunque es algo que yo siempre hago, recomiendo pasarse por el patio, se ha vuelto más interactivo y menos firme… ¡las cosas están cambiando en este museo! (gracias a Dios, que falta hacía); con más bancos y más encanto… ojalá siga progresando en este buen sentido… la verdad, cuando llega la primavera o el verano, y se llena de gente relajándose es un lugar maravilloso… siempre he pensado que sería precioso que se abriera al público gratuitamente de forma permanente (y sería posible, no es incompatible con las funciones del museo, sólo habría que cambiar ligeramente los lugares de acceso), pues tiene todas las posibilidades de convertirse en un gran y precioso espacio público… umm, ojalá.

Exposición - Mondrian y De Stijl -

-MONDRIAN Y DE STIJL: mucho me quejo, y se ve en este mismo artículo, de cuando cambia la dirección en un sitio, y los nuevos se dedican a llamar la atención porque quieren dejar su huella, es decir, el cambio por el cambio (el ideal sería que el visitante ni notara, ni se enterara de que los altos mandos han cambiado… eso no le importa a nadie, y mucho menos al que acude a un museo)… pero en este caso, sorprendentemente, debo alabarlo: bravo.

Muchos años (y muchas veces lo he reflejado en este blog) llevo quejándome, y clamando contra la incapacidad didáctica y pedagógica del Museo Reina Sofía (que, ahora que celebra su treinta aniversario -felicidades, por cierto… un gran evento con la propia doña Sofía no vendría nada mal y sería de lo más apropiado-, parece que también celebra una necesaria e imprescindible renovación de sus métodos), contra sus aires pretenciosos y pedantes, contra su incapacidad para llegar al gran público o suscitar su interés… etc.

Quizás, sólo quizás, aquellos males que parecían endémicos han llegado a su fin, o al menos se ha hecho un paréntesis con esta magnífica exposición, cuyo interés y punto extraordinario, sólo puede ser comparada con la de Dalí de hace unos años; entendámonos bien, obviamente, esta de Mondrian y De Stijl no es tan extensa ni tan profundamente retrospectiva como la anterior, pero en otros aspectos recuerda a ella.

Veamos todas las virtudes que tiene esta exposición:

1: Elección de un artista conocido, famoso, importante, consolidado; que claramente ha pasado el filtro de la historia del arte… y no esos desconocidos de muy dudosa calidad que tan a menudo vemos expuestos. Entendámonos bien, no tengo nada en contra de que el museo, siendo como es de arte contemporáneo, intente estar en boga… pero hay que tener un término medio, y entender que muchas de sus apuestas pueden ser fallidas, por lo que también se debe apostar por valores seguros. Indudablemente, Mondrian es uno incuestionable.

2: Sobre todo, y esto es lo mejor y lo más importante: textos claros, sin lenguajes artificiosos, que se molestan por explicar aquello que se está viendo, pedagógicos, instructivos, interesantes, didácticos y carentes de pretensión; que explican al visitante, de tú a tú (como debe ser en democracia) qué es lo que está viendo, sin mirarle por encima del hombro (como había sido hasta ahora).

3: No todo es bueno, claro, el montaje sigue siendo sumamente vulgar, y las enormes salas devoran las obras… pero es lo que hay, de momento, con lo anterior, y teniendo en cuenta los precedentes, podemos darnos por muy sastisfechos. Además, lo compensa el que el orden de las obras sea bastante apegado a la cronología y el que se haga un recorrido coherente y apropiado. Además de que la selección de lo expuesto es realmente magnífica e interesantísima… desgraciadamente, la exposición (primera vez en mucho tiempo en este museo) sabe a poco, se queda escasa… uno desearía más… pero supongo que eso también es demostración de un trabajo bien hecho (¡felicidades!).

En definitiva: por temática, interés y además por apoyo a este cambio del Museo Reina Sofía, esta exposición merece ser considerada un imprescindible de cualquier agenda cultural que se precie.

Lo malo, y es lo que más temo, es que la exposición no sea el completo éxito que merece debido al Coronavirus… si hubiera sido en otro momento, posiblemente hubiera arrasado y muy merecidamente. Por eso, animo a todo el mundo a ir, aunque sólo sea para apoyar este nuevo modo de hacer del museo: en el que se nos presenta una cultura abierta y cercana, apartada de elitismos y pendanterías, y que opta por acercar el arte a la gente de a pie, cosa que siempre es necesaria en lo contemporáneo.

Museo arqueológico

Este museo se ha caracterizado, en los últimos tiempos, por dos cosas muy concretas: exposiciones pequeñas (en la sala subterránea… una pena que no organicen nunca nada más grandioso, estoy convencido de que podrían, valdría la pena, y podrían llegar a ser un imprescindible de la agenda cultural si se esforzaran en ello) y casi siempre dedicadas a la cultura musulmana (¿por qué será?, no deja de ser extraño cuando es una parte muy reducida de su campo de posibilidades -en principio, tradicionalmente, se supondría que el museo arqueológico albergaría piezas desde la prehistoria hasta la Edad Media-)… ¿por qué será?, ¿y por qué los gustos e intereses de quienes dirigen estos focos culturales serán tan evidentes?.

Casa Árabe | El majlis: diálogo entre culturas

-EL MAJLIS, DIÁLOGO ENTRE CULTURAS: esta es, con toda seguridad, una de las exposiciones más imprescindibles del momento en Madrid, y sobran las razones para ello; a saber:

1: Se trata de parte de la colección de un museo extranjero, que pocos podrán visitar in situ (a menos que vayan con frecuencia a oriente medio), es decir, la del Museo del Jeque Faisal Bin Qassim Al Thani, de Qatar; si a eso le unimos que la institución y la colección son privadas, más razones para lanzarse a ver algo tan exclusivo… y además gratis.

2: Las ideas que transmite, lo que es quizás lo más importante, bello y maravilloso de la exposición; que, aunque en muchos aspectos no deja de intuirse como una gran operación de relaciones públicas para el emirato; lo cierto es que las ideas de tolerancia, convivencia, respeto y diálogo que transmite son incuestionables; de hecho, proclama unas ideas con las que yo estoy totalmente de acuerdo, y a favor, que son las de usar la cultura como factor de unión y no de división (algo demasiado en boga hoy día, especialmente por parte de los nacionalismos radicales), de recordar que todo está entrelazado entre sí, que la humanidad tiene muchos nexos de unión, y que, si tenemos voluntad para verlo, es más lo que nos une que lo que nos separa. Y todo esto, si lo pensamos tiene gracia, porque generalmente en occidente, particularmente en la vieja Europa, vamos por la vida de avanzados, de haber alcanzado el culmen de la civilización, de que nosotros tenemos siempre la razón, la panacea universal, y de que nada es tan maravilloso como lo nuestro… pues ahora parece que el considerado “atrasado” (desde la perspectiva de aquí) oriente medio viene a enmendarnos la plana y a darnos una merecida lección a la desmesurada soberbia eurocéntrica.

3: El montaje es maravilloso, y tuvo que serlo aún más cuando no había Coronavirus y realmente se podía interactuar con el Majlis que se ha reproducido en la sala de exposición. Aunque no mentiré, aunque algunas de las piezas tienen una gran belleza estética, en general tampoco encontramos nada antiquísimo, sorprendente o extraordinario, todo es más exótico que otra cosa… pero lo dicho, aquí son más interesantes e importantes las ideas que se transmiten.

En definitiva, una exposición muy necesaria en estos tiempos de extremismo y fanatismo, que nos recuerda que las ideas deben servir a las personas y no las personas a las ideas.

Real jardín botánico

Como prometía, aquí estoy referenciando las exposiciones temporales que se organizan en esta institución, ahora más abierta que antes a la población, algo que hace que deba ser incorporada, de pleno, en nuestras agendas culturales.

-ENTRE MANILA Y CANTÓN: siempre que se habla de los territorios que formaron parte de la Corona de España, suele ser para referirse a los del continente americano… algo sin duda injusto, pues, paradójicamente, es bien conocido el famoso dicho de que en la Monarquía española no se ponía el sol… así que dificilmente podrán estar todas sus posesiones en una misma parte de la tierra, sino alrededor de toda ella.

Afortunadamente, dentro de sus competencias y temática, esta exposición viene para aclarar ese profundo desconocimiento, y descubrirnos como la Monarquía española también ejerció su influencia benéfica en Asia, particularmente en Filipinas.

Verdaderamente, es una exposición interesantísima puesto que, más allá de la cuestión botánica o científica (y de la intención de quienes la comisariaron, que fue esta última), queda claro y patente que difícilmente se puede hablar de España como imperio colonial, cuando no existía diferencia entre metropolis y colonias, y estas últimas no debían de servir solo para beneficiar únicamente a la primera; de hecho, esta exposición demuestra que los beneficios de estas investigaciones científicas (y no sólo, la Real expedición filantrópica de la vacuna fue una de las acciones médicas solidarias más hermosas de la historia de la humanidad) han llegado hasta nuestros días, favoreciendo a los ciudadanos de las Filipinas, y en su tiempo, ayudándoles a desarrollarse en la ciencia, hasta el día de hoy.

A parte de eso, es instructiva y las obras enseñadas son bellas.

Así que a mí me parece totalmente recomendable para conocer una parte demasiado desconocida de la historia de nuestro país y de quienes formaron parte de nosotros.

-NUDOS, TOPOLOGÍAS DE LA MEMORIA: esta es la típica obra en la que quedas tan cegado por lo circundante que ello te impide ver el valor real de lo que se expone… si es que lo tiene.

Lo primero, que una vez en el pabellón, es un auténtico placer visitar esta galería con el ventanal mostrando la vista del jardín… es curioso lo pobre y desagradable que llega a ser esta sala sin su función auténtica y principal, que es formar parte de la naturaleza (¿sería tan de extrañar que fuera concebida como un invernadero?)… este pequeño detalle, aunque en principio pudiera parecer que perjudica a las obras expuestas, pues crea una distracción, lo cierto es que ayuda a crear bonitos reflejos que las favorecen en extremo, y teniendo en cuenta su temática, facilita la justificación de su presencia allí, al integrarse con el resto del jardín.

Pero centrándonos en la obra de Paula Anta; las relaciones que traza, entre los distintos elementos de la naturaleza, no son ninguna novedad pues ya las discutían los humanistas, de ahí salen cosas como la proporción aurea… etc. Pero, desgraciadamente, incluso a pesar de toda la ayuda científica de hoy, y de todo lo que hemos progresado desde el renacimiento, ella es incapaz de demostrar nada de ello. Tal vez porque hay una falta absoluta de documentación.

Respecto a la obra en sí misma, aunque es difícil negarle un cierto encanto, uno no puede dejar de preguntarse ¿si esto fuesen solamente fotos normales, si no fuesen hechas sobre pan de oro, que valor tendrían realmente? terrible pregunta.

Lo peor de todo, es que si lo piensas, esta es una obra que no sólo hay que valorar por el nombre (típico cinismo del mundo del arte) sino al peso… hacerlo todo en pan de oro ha significado una espectacular extravagancia para hoy día, lo que, también te hace darte cuenta de que, alguien que hace eso, es que puede gastar ese dinero, ya sea porque lo tiene o porque se lo pagan… lo cual nos devuelve a la anteriormente formulada pregunta de ¿tiene algún mérito la obra en sí misma o sólo los factores que la rodean?.

Casa de México

Una nueva institución viene pisando fuerte en el amplio panorama cultural madrileño… ya veremos si es para quedarse. En principio, ha tenido un muy buen comienzo y está haciendo todo lo posible para reafirmarse y darse a conocer… aunque, como en otros casos ya comentados (incluso en este mismo artículo), habría que preguntarse por qué y a qué necesidades políticas responde esta iniciativa….

En todo caso, hasta hace poco, mantenía en su escalera un Mega altar de muertos, el cual, a pesar de la incompetencia de la guía, mediadora cultural, o como llamarse quiera la chica que debería haber explicado algo útil (y no lo hacía); tenía su interés… más cuando es una celebración que, especialmente gracias a Pixar, en los últimos años ha cobrado aún más interés y relevancia internacional.

De todos modos, lo que a mí más me gustó e impresionó del lugar, durante su visita, es que no fue nada de lo que esperaba. Conozco muchos mejicanos, tanto que viven allí, en su país de origen, como aquí o en otros lugares de Europa; y muchos de ellos son fuertemente hispanofobos (de hecho, hasta tienen un nombre para calificar a quienes se oponen a su nacionalismo radical: “malinchistas”, lo cual, por otro lado, también responde a un claro machismo y desprecio del importante papel femenino en la relación histórica hispanoamericana), aunque también reconocen que en Méjico existe una fuerte incultura sobre la historia, de modo que la gente es absurdamente manipulable… por ello, al acudir a esta exposición en esta institución esperaba eso: ataques brutales contra España, y una versión de nacionalismo radical y extremo sobre su historia en todos los textos que pudieran encontrar en las exposiciones; la verdad, iba temblando… y me encontré con exactamente lo contrario, con una idea que yo siempre he apoyado (como ya digo en otra parte de este mismo articulo… de hecho, yo la llevaría políticamente más lejos, creando una Commonwealth hispana, con el Rey de España a la cabeza, nexo de unión y jefe de estado de todos… creo que sería algo muy positivo para todos que, además, entroncaría con nuestra historia perfectamente y nos haría sentir mucho más unidos): el centrarse en todo lo que tenemos en común en vez de en lo que nos diferencia, lo que nos une en vez de lo que nos separa; me agradó mucho ver, como se describía, con auténtico cariño y una perspectiva buena y agradable, el tiempo en el que Méjico y España habían sido el mismo país, y lo fructíferas que fueron todas sus interacciones e interrelaciones culturales y humanas.

Y además, no puedo decir que no hubiera material para hacer propaganda barata de la leyenda negra española, porque tanto el tema de las castas, como el de la plata, daban de sí para ello… por falso que fuera.

En definitiva, bravo por La Casa de México, y su apuesta por la visión positiva, el diálogo, y la tolerancia; por lo cual se ha ganado un lugar en mi agenda, además de que me encanta sentirme más unido, más hermanado a los mejicanos gracias a esta institución. Ojalá sigan en esa misma línea (y mientras ellos lo hagan, yo también seguiré ahí, yendo a ver lo que organicen).

El único defecto que le he visto a sus muestras es que tiene pinta de que van a ser siempre bastante reducidas, y como la institución está relativamente a desmano, se necesitará una buena excusa para ir ex profeso (aunque hasta ahora no ha habido ese problema).

En cualquier caso, en este momento, es verdaderamente necesario visitar esta institución cultural que comienza a destacar como un puntal cultural más de Madrid.

Casa de México presenta dos exposiciones para celebrar su segundo  aniversario en España

-BIOMBOS Y CASTAS, PINTURA PROFANA DE LA NUEVA ESPAÑA: preciosa exposición sobre un objeto que, a pesar de lo interesante, fascinante y mistérico que resulta, no suele ser centro de interés expositivo. Afortunadamente, la Casa de México ha venido a corregir esto.

Cierto es que la relación que intentan trazar entre la pintura de castas y los biombos es extremadamente forzada, y que más valiera que, aunque la exposición fuera más pequeña, se hubieran centrado unicamente en los segundos… pero es lo que hay.

Con todo, tanto las piezas expuestas como los textos son de sumo interés, resultando una visita magnífica.

-PLUS ULTRA, PLATERÍA RELIGIOSA DE LA NUEVA ESPAÑA: complemento ideal de la anterior, vuelve a retomar el tema de las relaciones humano-artísticas entre España y américa; en esta ocasión en torno a la orfebrería.

Una vez más, magníficas piezas e interesantísimos textos de sala.

En definitiva, aunque es pequeña, como es combinada con la anterior, es altísimamente recomendable.

Caixaforum

Las últimas exposiciones parecen obsesionadas con ligar movimientos históricos a la actualidad… umm, ¿una nueva perspectiva de comisariado? curioso, tal vez interesante… pero de momento, un experimento fallido.

Y hablando de fallos, esta institución, cada vez más, en base de una mayor ideologización en el sentido de lo políticamente correcto, acorde con determinados estándares morales de la izquierda política (que enorme ironía para un banco), se ha metido de lleno en lo feminazi, pues cada vez se empeña más en resaltar el papel de la mujer (lo tuviera o no) en sus exposiciones… aunque el resultado es, como suele pasar con todos los fanatismos, contradictorio, ilógico, e incluso humillante para el sexo femenino; al fin y al cabo, ¿tan poco talento tienen las artistas mujeres, para que no puedan destacar por sí mismas en la exposición, que hay que elaborarles una sección especial, como quién se la hace a un minusvalido? terrible y cruel ironía.

-EL SUEÑO AMERICANO, DEL POP A LA ACTUALIDAD: terrible e insoportablemente aburrida exposición (es decir, todo lo que el Pop art no debería ser) que demuestra (como ya pasó un verano anterior) que, en el fondo, este movimiento, te sales un poco de Andy Warhol y de las obras más icónicas… y poco más encuentras, o al menos, no interesante.

-OBJETOS DE DESEO. SURREALISMO Y DISEÑO, 1924-2020: cuando se dice que el tamaño no importa, es verdad, al menos en lo que se refiere a exposiciones, puesto que la cantidad no implica calidad; de ello tenemos buen ejemplo ahora en el Caixaforum, así, la exposición grande (la anteriormente descrita), es grandemente insoportable; y la pequeña… pues es una pequeña joya.

Salvo en el Museo Nacional de artes decorativas (y con menos frecuencia de la que se debería) no se suelen hacer exposiciones sobre objetos, y cuando se hace algo sobre surrealismo, siempre se suele centrar en la pintura… por eso, esta muestra es toda una bocanada de aire fresco, en la que, incluso la poca acertada perspectiva contemporánea, le da un nuevo aspecto y hace que sea un éxito.

El montaje es original y una preciosidad; los textos de sala, sin ser profundos o muy didácticos tienen su interés y las obras mostradas muy interesantes… de hecho, estas últimas son de lejos lo mejor y aquello por lo que realmente vale la pena acudir a la exposición.

En definitiva, en este momento, esta muestra es lo único que vale la pena ver en el Caixaforum… ¿pero se debería pagar únicamente por esto? bueno, eso dependerá del interés de cada uno en esa temática concreta del movimiento artístico; a mí desde luego no me decepcionó en absoluto.

Terminado:

Lamento decir que no hay ninguna razón para pasarse por esta fundación últimamente. Y más con los precios que gasta y la amplia oferta cultural gratuita que hay.

-VAMPIROS, LA EVOLUCIÓN DEL MITO: decepcionante exposición en todos los aspectos posibles e imaginables.

Pero a mí, personalmente, lo que más me fastidió es que, como apolítico y apartidista que soy, no hay nada que más me reviente que pretendan hacerme comulgar con ruedas de molino cada dos por tres, y que todo el mundo pretenda, más o menos sutilmente, adoctrinarme en sus ideas políticas… y es que, al parecer, ni siquiera los eternos vampiros pueden escapar, con todas sus armas, a la sectarización y politización, o al menos eso es una de las cosas que pretende vender esta muestra.

Por lo demás, es inevitablemente desalentadora: vaga, imprecisa, generalista, superficial… te das cuenta de que cualquiera de los asistentes podría haberla comisariado (y algunos de ellos, posiblemente mucho mejor); no se aprende o descubre casi nada; está absolutamente perdida en sus premisas, resulta caótica; y, para colmo, lo que se muestra en ella no es nada del otro mundo (literal y figuradamente).

No puedo dejar de comentar cierta curiosa anécdota, muestra de la profunda hipocresía de esta exposición: aunque toda ella estaba llena de imágenes y vídeos desagradables, plagados de violencia física o psicológica (a destacar uno, totalmente explícito, en el que una vampira devora el dedo de un hombre, y, presumiblemente, a continuación el resto), existía una sección que literalmente”podía contener imágenes que hieren la sensibilidad del espectador”, llegados a este punto, uno podría imaginarse algo extremadamente violento, incluso gore… pues no, todo eso fue reservado para las salas normales, porque, aquello que podía “herir nuestra sensibilidad” eran secuencias de un tono más o menos erótico… lo que nos lleva a una reflexión terrible pero muy importante, y esa es, ¿en qué clase de mundo vivimos en el que la expresión del amor (o en cualquier caso, de la atracción sexual, que, se vea como se vea, siempre tiene un cierto tinte positivo de amor, aunque sea efímero…) es más censurable que la violencia (que a todas luces, siempre es algo negativo y tóxico)?, ¿cómo puede ser que sea necesario restringir, ocultar a las miradas la creación, y en cambio prefiera exhibirse la destrucción? que alguien me lo explique, porque yo no lo entiendo. Algunos argumentaran que si los niños esto y lo otro, pero mi pregunta es, ¿nos parece bien que estén acostumbrados a ver actos de violencia y destrucción extrema y no de creación y amor?, ¿qué clase de sociedad somos?, ¿y qué clase de sociedad pretendemos ser o estamos creando?… lo dicho, hay cosas que reflejan los valores de un colectivo, y creo que este asunto es uno de ellos (por otro lado, ¿no es increíble todas las maravillosas reflexiones paralelas e inintencionadas que puede provocar la visita a una exposición?, ¿el cómo podemos aprender incluso indirectamente?).

-CÁMARA Y CIUDAD, LA VIDA URBANA EN LA FOTOGRAFÍA Y EN EL CINE: horrorosa y terriblemente aburrida. No se dice nada interesante y lo único minimamente salvable es esa nueva sala hecha exprofeso para mostrar el impacto del Coronavirus.

Además, para ser esta institución, el montaje es inusual y extremadamente torpe; y para colmo, ni los textos o las obras expuestas consiguen llamar minimamente la atención… sólo hacerte bostezar.

no es ni siquiera la típica exposición que simplemente paseas por ella sin dejarte impactar por nada, es tan terriblemente carente de interés que, directamente, al poco huyes de allí.

Una pena, la premisa de la que partía sonaba sumamente interesante, pero no fue aprovechada en absoluto.

Palacio Real

Aún continúa la exposición temporal principal del año pasado cuya reseña hice en este artículo anterior

Cambian los aires en Patrimonio Nacional, como cada vez que cambia el gobierno, por supuesto, todo el mundo quiere dejar su huella y hacer las cosas a su manera sin respetar lo anterior… y efectivamente, aunque poco se ha tardado en sacar el retrato oficial de S.S.M.M. los Reyes del vestíbulo, en dónde se compran las entradas para entrar en el Palacio Real; en aún menos tiempo, las nuevas directivas han colocado sus propias fotos en la página web, como no, innecesariamente rehecha integramente para la ocasión, lo que, aparte de un dispendio de dinero público, es un caos y una pesadez porque hay que volver a aprender a navegar en ella de nuevo (y aunque estéticamente no me agrada -me parece un diseño de página web barata-, sí reconozco que, al menos en este momento, es práctico para saber, con inmediatez, que exposición temporal hay)… al menos no han sacado también de allí los retratos oficiales de los Reyes (aunque ahora ya no hay acceso directo desde la página principal) y se sigue haciendo referencia a que la institución sirve a la Corona en sus funciones… algo es algo. También prometen abrir al fin el Museo de las colecciones reales… a ver si lo vemos algún día, y al menos se saca algo positivo de todo este gusto por pedir foco; porque, ya puestos en cambiar las cosas, que sean las que no funcionan, como la anteriormente dicha, o la de organizar exposiciones que duran una eternidad. Con razón todos los monumentos de la institución han tenido que bajar sus precios a la mitad: privados del turista esporádico o foráneo, no tienen un público fiel y recurrente, pues lo permanente, por maravilloso que sea, ya está muy visto y rara vez se va a propósito de nuevo a verlo.

Con todo, una ventaja sí tiene: jamás había estado yo totalmente solo en una sala de este Palacio, jamás lo había visto tan extremadamente desierto: las turbas que llenaban la escalera, las salas, la gente contra la que había que empujarse para atisbar siquiera un poco del belén (poder hacer una foto general de este, ya no sin las habituales masas, sino sin nadie delante, ha sido increíble)… han desaparecido, como por arte de magia. Una experiencia turbadora y fascinante caminar por el Palacio como si fuera tu propia casa, con no mirar a los lugares adecuados, o echarle un poco de imaginación, hasta podías evitar las limitaciones y pensar que eras capaz de andar libremente. Nunca hubiera imaginado algo así antes, nunca.

-RAFAEL EN PALACIO, TAPICES PARA FELIPE II: exposición, claramente heredada de la administración anterior, lo que se nota, demasiado, por el tono piadoso y religioso del que están impregnados los textos. Sin embargo, jocosamente, adopta, con descaro, el tono triunfalista de “cosa conseguida” de la nueva administración… en realidad, ni tanto ni tan poco, si bien es cierto que esa serie de tapices no se había exhibido conjuntamente, no es menos cierto que una parte de ellos llevaban muchos años colgados, y destacados como obra principal, en el Salón de columnas.

Con todo, no se puede negar que es toda una oportunidad para ver estas dos series de bellísimos y deslumbrantes tapices que harán las delicias absolutas de cualquier amante de este arte, y de toda persona del público en general, pues su belleza y calidad es tal que conquista total e integramente, ¡qué maravillas!.

Y, además, como digo en más de una ocasión en este artículo, como no hay muchas oportunidades de ver este tipo de exposición, pues no deja de ser un acontecimiento… lo cual debería de hacernos revaluar esta cuestión (otra cosa que mejorar, en vez de tanto centrarse en cosas inútiles como poner las fotos de las directivas en la web), al fin y al cabo, ¿cómo se explica que, disponiendo como disponemos, de mas de 3000 tapices, que además es la mejor colección del mundo, estos apenas se enseñen y estén siempre guardados?, en las últimas décadas apenas se ha hecho una sola exposición dedicada al tema… pero quizás, ahora, si se dan cuenta, esto pueda cambiar; es cierto que han visto las posibilidades que ofrece la galería para una exposición de este género, y no es menos cierto que históricamente también se usó mucho en este sentido… ¿así que, por qué no seguir ese camino? debería haber exposiciones más frecuentes, continuas, de tapices en la galería; a todas luces sería algo inmensamente positivo. Ojalá.

Por lo demás, aunque no deja de tratarse de una exposición breve, pequeña (al fin y al cabo son sólo nueve tapices), lo cierto es que los textos de sala, tan documentados y con tan buena información concentrada, hacen que merezca la pena la experiencia; si a eso le unimos la oportunidad única de ver todas esas series conjuntamente reunidas, además de su inmensa calidad… yo creo que queda claro su interés.

Otra ventaja que tiene también esta exposición, es que han reabierto trascuartos de oriente que llevaban una eternidad cerrados (y que últimamente abren, cierran, abren, cierran… de forma continua y absurda según la necesidad de una exposición temporal… pero lo que verdaderamente apena ver, es que cuando se decidieron a cerrarlos, claramente no ha sido para restaurarlos, pues no se aprecia mejoría alguna en ellos); particularmente, el salón de fumar de Alfonso XIII se puede recorrer casi integramente por vez primera (cuando formaba parte del recorrido general, como todas las salas, se creaba un pasillo del que no se podía salir, y por tanto, no se podía recorrer la habitación verdaderamente, sino verla desde la distancia -mayor o menor según el caso, pero distancia al fin y al cabo… nunca olvidaré cuando, desde el cordel de limitación, apenas se podía atisbar el final del Salón del Trono o embajadores-), y así apreciar de cerca la belleza de las miniaturas bordadas en las sedas (dentro de lo que lo permite el tener que hacerlo a la luz de la televisión con el vídeo relativo a la exposición); no obstante, también se han reabierto, el ya habitual salón de estucos, el gabinete de maderas finas o de teléfonos (pero sin entrar), y, tras mucho tiempo cerrado, otra de las estancias más curiosas: la del billar (desgraciadamente, no incorporando el cuadro que servía como referencia del fresco tapado por el falso techo de Alfonso XIII). A cambio, como desgraciadamente suele pasar, se ha cerrado la capilla y la Cámara de la Reina María Cristina o de la Corona, renombrada de este modo pues allí se exhibían los distintos símbolos monárquicos (¿cierre casual?, cuesta creerlo…). El resto del ala de oriente (y buena parte de la del norte, pues los Cuartos de los Infantes tienen su interés), y San Gil, seguirán, desgraciadamente, aparentemente cerradas ad eternam. ¿Veis? otra cosa que podían mejorar en vez de tanto llamar la atención con tonterías… no llegará el director de Patrimonio Nacional que destaque por ser el que más Palacio ha abierto, no, ese no llega.

En definitiva, aunque es una exposición que se hace corta (al fin y al cabo, está integrada en medio del recorrido del Palacio)… es tan preciosa que, francamente, no deja de ser altamente recomendable.

Galería Caylus

Galería de arte lujosa y con cierto encanto suntuoso; dado que está situada en una primera planta (es decir, la principal, la noble… además de la zona concreta del barrio en la que está), y el piso ha sido amueblado, en parte, como si fuera una casa (de un modo clásico -siguiendo las líneas de trabajo de la empresa-, pero a la vez austero, buscando un impecable buen gusto); resultaría casi familiar, hogareña… si no fuera por el toque de exclusividad, de boato, de alto nivel, que destila por doquier (también cultura, la biblioteca es considerablemente impresionante, especialmente con ese final en galería de cristal… lo que no la priva de un, seguramente, intencionado y buscado sentido de lo imponente y de la ostentación).

En teoría no tiene unos horarios de apertura fijos, así que no queda otra que llamar o ponerse de algún modo en contacto si se quiere visitar.

Al contrario que en la mayoría de las galerías, será difícil encontrar arte contemporáneo propiamente dicho en ella (otra es su especialidad); y, opuestamente a gran parte de las casas de subastas o anticuarios, tampoco hallaremos al entrar una abigarrada e interminable exposición de objetos… así que, por todo lo dicho, resulta un lugar curioso y particular. Aunque sí tiene en común, con todos los sitios anteriormente mencionados, la habitual falta de diferenciación entre las zonas privadas de trabajo y las abiertas al público; y que, por supuesto, no hay cartelas, pero si hojas informativas con la información más básica. 

-DIBUJOS ESPAÑOLES DE LOS SIGLOS XVII AL XXI Y SAPRISTI!: sabiendo lo que sabía de esta galería, fui buscando ver como combinaban su especialización con lo contemporáneo, me resultaba principalmente interesante descubrirlo a nivel expositivo, y, por otro lado, dado que aquello en lo que se centran es una de mis épocas favoritas de la historia, por mal que saliese, seguro que no me arrepentía del plan cultural.

Y efectivamente, así fue, aunque el montaje me decepcionó (no dejó de ser un recorrido bastante cronológico en el que, a la hora de la verdad, no se establecía ningún auténtico diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo), lo cierto es que las obras que vi si me gustaron bastante, o me motivaron para continuar mi plan, pues aquel mismo día tenía pensado ir al Palacio Real, con lo que ver los dibujos de muchos de los mismos artistas que luego iba a ver en fresco nuevamente, era de lo más interesante, motivador e inspirador.

Por lo demás, entre las obras clásicas te podías encontrar alguna sorpresa, pero nada del otro mundo (todo de una innegable calidad, proviniendo de las manos que venía, pero nada que no se haya visto antes); y la obra contemporánea de Fernando Martín me parece una idea interesante en su concepto y fallida en su ejecución, es decir, funciona sólo como idea, y no como obra final.

¿Si merece la pena ir con toda la parafernalia que implica de tener que ponerse en contacto y no poder pasarse por allí sin más? sinceramente, sólo si se está muy, extremadamente interesado en el tema.

Museo de historia

-TRAFALGAR, EL VIAJE CON GALDÓS: se acaba el año galdosiano, y posiblemente lo cierre esta exposición que ya se introduce en el que viene… y sin embargo no deja de tener un componente profundamente oportunista: me explico, el autor de los cuadros, Daniel Parra, no pretendió ilustrar con pinturas una de las obras de los “Episodios Nacionales”, concretamente “Trafalgar”; sino la batalla en sí, a secas. De hecho, el proyecto no fue expuesto por primera vez en 2020 sino en 2019 (obviamente, no en Madrid)… cierto que quien haya comisariado la exposición ha tenido la astucia y habilidad como para incluir algunas citas del libro de Galdós, a la desesperada y por doquier… pero no cuela, básicamente, porque ahí se acaba prácticamente toda referencia a Galdós (vale, por el qué dirán, hay un cuadro al principio y otro al final), y se percibe que, realmente, el escritor no es en absoluto el protagonista de la temática sino la excusa.

Con todo, la idea es de por sí interesante (el como se ilustran las distintas partes de la batalla, muy didáctico, muy instructivo a la par que artístico), incluso a pesar de su tono excesivamente patriotero (Arturo Pérez-Reverte, está incluido en los agradecimientos, imagínate el resto); Hablando en plata: al visitar esta exposición, da la impresión de estar en la típica de Augusto Ferrer-Dalmau (de hecho, el estilo exhibido por Parra en la muestra, aunque intencionadamente mucho menos clásico, no dista mucho del anteriormente mencionado pintor; aún diré más, no me sorprendería nada que fuera una de sus referencias e influencias directas para este proyecto artístico concreto), organizada por militares y en la que se cantan, en un tono exageradamente exultante, las glorias de la patria y bla, bla, bla….

En definitiva, que uno empieza a hartarse seriamente de que vaya a donde vaya se pretenda que comulgue con ruedas de molino, y, en general, que pretendan manipularme y quieran que adopte su pensamiento (como hago ver a lo largo de todo este artículo): ni tanto ni tan poco; ni España es lo peor y dedicó su historia a cometer genocidios, ni es lo más de lo más porque, a pesar de haberlo tenido todo siempre en contra, el valor del pueblo español lo ha salvado todo… la virtud está en el término medio, pros y contras, se puede alabar lo que está bien hecho y hacer crítica constructiva a la vez también… pero bueno, lo dicho, me da que la nueva administración del ayuntamiento tiene muy (posiblemente demasiado) clara su visión del asunto.

Como curiosidad divertida, os sugiero que os fijéis en los nombres de los barcos franceses, los ingleses… y los españoles; dice mucho acerca de las culturas, si lo piensas (y el como unos estaban más apegados a una mitología u otra), resulta fascinante.

-EL LÁPIZ DEL PASEANTE, ISMAEL CUESTA: exposición que sorprende porque, usualmente, este tipo de muestras solían darse en el Museo ABC (esta institución lleva ya tanto tiempo perdiendo nivel que ya no sé ni que hay allí ahora…); y que tiene el indiscutible encanto de la ilustración de principios mediados del siglo XX; así pues, obviamente, es recomendable para todo aquel que quiera ver obras de este estilo, y, por supuesto saber más sobre un artista de esa época.

Por cierto, que me llamó la atención que se les ocurriese esta temática y la sacasen adelante en el museo sin más ni más… teniendo en cuenta que no tiene que ver exactamente con Madrid (se fuerza un poco el paralelismo, pero con calzador) y el nombre completo del museo es “de historia de Madrid”… ¿estarán buscando un nuevo enfoque u otro modo de hacer las cosas? el futuro lo dirá….

-PIEZA DEL MES, TARASCA: en esta ocasión, el museo profundiza en una de sus piezas más interesantes, y lo que es más fascinante, en la que debió ser la tradición más gloriosa, espectacular, extravagante y decadente jamás habida en España, que era la procesión del Corpus… sí, lo sé, hoy día sigue existiendo, pero si vais a contemplar esta pieza, y leéis el texto que la acompaña, entenderéis y descubriréis lo mucho que hemos perdido….

ICO

¡Cuantísimo tiempo hace que no vengo por aquí!… una eternidad, de hecho, ya no recuerdo ni cuál fue la última exposición que vi… en parte tiene lógica: últimamente está más promocionado y es más conocido, pero nunca lo ha sido demasiado en general… si a eso le unimos el que las exposiciones de arquitectura, y encima de arquitectura en fotografía, no son lo más atractivo del mundo… pues eso. Pero esta vez no me he arrepentido en absoluto de venir.

-DANNY LYON, LA DESTRUCCIÓN DEL BAJO MANHATTAN: como amante del decadentismo, difícilmente podía resistirme a una exposición como esta… aunque sabía que iba a ser muy dura, quizás por eso me resistía bastante a ir, no me convencía lo que iba a ver, y no estaba nada seguro de que fuera a sacar, siquiera, emociones positivas de ello. Afortunadamente me equivocaba.

No es que no tenga su punto duro, no es que no de pena el como fue destruido sistemáticamente el patrimonio neoyorquino, no es que las ruinas (aunque no sean góticas sino del XIX) no sigan teniendo una melancolía romántica… pero no sé, supongo que me identifiqué, entendí bien el proyecto de Lyon y lo que quería plasmar; era importante que hiciese eso antes de que desapareciese. Sin embargo, entra en paradojas y contradicciones particulares, puesto que mientras denuncia la desaparición de ese patrimonio, a la vez, no puede evitar sentir una cierta admiración por los obreros que la producen (quizás, entendía que, al fin y al cabo, como se suele decir coloquialmente, ellos sólo eran unos “mandados”).

El final de la exposición es un tanto desconcertante: se sale de lo que se había hablado hasta entonces y se mete en un remix de un proyecto fotográfico anterior… resulta un poco absurdo; básicamente porque si lo querían meter a modo de antecedente, hubiera sido más lógico empezar por ahí y no ponerlo al final, donde ya no tiene mucho sentido.

El montaje era aceptable y los textos de sala muy interesantes.

En definitiva, no puedo evitar recomendar la exposición a todos aquellos románticos que son capaces de ver una historia y una leyenda en dónde ya apenas queda poco más que un recuerdo. 

Espacio Fundación Telefónica

Esta es, sin duda, la institución cultural que pone más difícil su visita de todo Madrid; al contrario que el resto, no ha adoptado las medidas típicas y básicas que cabría, y era lógico esperar, sino un cúmulo de despropósitos e imposibilidades que complican, por no decir hacen imposible, la visita; de hecho, yo, mientras estuve allí, estuve prácticamente todo el tiempo solo. No es para menos: la única manera de ir es reservando entrada en una franja horaria concreta a través de la web… absurdo, más que nada porque ninguna otra institución está haciendo algo parecido, ni siquiera los museos más populares.

-BILL VIOLA, ESPEJOS DE LO IMPOSIBLE: como otras personas, el momento en el que tomé un contacto directo con la obra de este artista fue con la producción del Teatro Real de hace unos años de “Tristan e Isolda”, y de hecho, el recuerdo de esta, y de los vídeos realizados para ella (algunos de los cuales, se muestran en la exposición), fue el principal motivo que me llevó a querer ver esta muestra.

No me ha decepcionado, la obra de Viola, aunque hasta cierto punto repetitiva (uno no deja de recordar aquellas palabras de Picasso de que “el estilo no deja de ser una manera de autoplagio”), es verdaderamente interesante y particular… aunque también hace reflexionar sobre lo injusto del mundo del arte, y sobre como otros artistas, que han desarrollado obras similares, son menos reconocidos y valorados… al final, supongo que el viejo cinismo de los inversores en arte tiene razón: lo que importa de verdad es el nombre, eso es lo que cotiza, más que la supuesta calidad, que siempre será subjetiva.

Museo Thyssen-Bornemisza

En este momento, la visita al museo (al menos en lo que a lo temporal se refiere) no ofrece ningún aliciente. Me explico:

-EXPRESIONISMO ALEMÁN: no le falta al Thyssen experiencia organizando exposiciones del tipo “tomadura de pelo” (un ejemplo de uno de sus casos más descarados)… pero lo de esta vez es tan escandaloso que roza la publicidad engañosa.

Todo amante del arte, especialmente si es cinéfilo, se volverá como loco de contento porque se organice una exposición sobre ese movimiento, que tan poco habitualmente vemos en nuestras salas, que es el expresionismo… sí, se alegrará hasta que lea el subtítulo, cuidadosamente en letra mucho más pequeña o incluso excluido del gran nombre de la exposición, un subtítulo, sin embargo, determinante y de inmensa importancia, y estas palabras tan relevantes son “en la colección del barón Thyssen-Bornemisza”; hablando claro: la exposición se construye casi unicamente con los fondos del museo, aquellos que llevamos años viendo.

Entendámonos bien, como en casos pasados, no tengo nada en contra de que los museos rentabilicen y saquen partido a sus propios fondos (más en esta época), y de hecho, en particular, el Thyssen ha llegado a hacerlo de manera maestra, en más de una ocasión, con ciertas exposiciones gratuitas (que un cambio de dirección parece haber eliminado)… pero lo que sí que no puedo aprobar, es que no se anuncie y no se haga saber a los potenciales visitantes.

Por supuesto, también apruebo y alabo esta exposición como primer homenaje de celebración hacia el Barón Thyssen-Bornemisza (aunque creo que habría que destacar tanto sus luces como sus sombras, propias y familiares, y que no tuviera todo un tono tan hagiográfico), pero creo sinceramente que debiera de hacerse de otro modo.

En definitiva, no encontraremos nada en la exposición que los conocedores del museo no hayan visto ya o les pueda sonar. Eso a nivel de obras, pero, desgraciadamente, el montaje es absolutamente pésimo, sin ningún propósito didáctico y totalmente perdido. Bien es cierto que se nota que los mandos han cambiado, pero, como es demasiado habitual, en vez de hacerse notar por algo bueno, lo hacen sólo llamando la atención en el mal sentido, especialmente mediante unas cartelas ridículas que parece que están escritas con Hashtags como si una sala de un museo fuese Instagram… en definitiva, una auténtica vulgaridad a todos los niveles.

Concluyendo, la visita a esta exposición no servirá de nada a quién acuda, ni aprenderá o verá nada nuevo o sorprendente. Desastroso y vergonzoso.

-AVANZAR CON PASO LEVE: tontísima e insignificante exposición, que sólo se organiza por ser en alianza con la institución de Thyssen Bornemisza art contemporany… otra vez (mirar, en este mismo artículo, otra de las que hicieron, ya terminada), no se trata más que de algo por lo que paseas con absoluta indiferencia, sin fijarte realmente en nada.

Terminado:

-JOAN JONAS. MOVING OFF THE LAND II: chorrada monumental en la que parece que el museo abrió antes de haber terminado de montar la exposición y que aún están en proceso. Es más, llegas a preguntarte si no te habrás metido dónde no debías de lo desconcertante que resulta.

Tiene buenas intenciones (sobre todo en su temática ecologista), pero es tan terriblemente fallida y poco interesante, que difícilmente nadie se quedará o intentará comprender el mensaje que intenta transmitir.

Palacio del Marqués de Cerralbo

Me encanta que esta institución se haya apuntado al carrusel de la temporada cultural de exposiciones y las organice con más frecuencia… cierto que no es el lugar más apto para hacerlas debido a sus terribles limitaciones espaciales, de horarios y público… pero es que siempre es tan placentero volver al precioso y artístico palacio del Marqués… yo al menos lo agradezco y disfruto.

-ALBERTO SCHOMMER, CONTEMPORÁNEOS: este año PhotoEspaña ha sido un completo caos y sinsentido; normalmente, se iniciaba a principios del verano, y, aunque dependía de las instituciones, muy rara y difícilmente llegaba alguna exposición al final de esta estación…. El sistema, propio de un festival, como lo es, por otra parte, no carecía de cierta lógica, pues permitía que cada uno se pudiese esbozar sus propios itinerarios y recorridos (aunque la falta de tiempo material para verlo todo siempre constituyese un claro problema)… pero en esta ocasión, como se ve, ha sido imposible, puesto que las instituciones han tenido que programar las muestras cuando bien han podido… y aquí estamos, con PhotoEspaña en pleno invierno. Eso hace pensar en hasta que punto el Coronavirus cambia nuestra vida y nos impone su temerosa presencia, palpable pero a la vez impalpable, directa pero indirecta… y en cualquier caso implacable, recordándonos siempre que sigue ahí, al acecho.

Pero al tema, casi toda persona con cierta edad conocerá a Schommer y parte de su obra, aunque sólo sea porque fue él quien tuvo el honor de realizar el retrato oficial de más larga duración del reinado de Su Majestad don Juan Carlos I, es decir este:

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Una fotografía que colgaba en todas las instituciones oficiales… ¿es posible imaginar mejor publicidad para la obra de un artista?.

De hecho, yo me esperaba encontrar este famoso retrato entre las obras de la exposición… decepcionantemente, no fue así.

Lo cierto es que esta no es una exposición retrospectiva o que intente cubrir una buena parte de la obra del fotógrafo, trazar su evolución… etc; simplemente es una selección basándose en personajes del mundo cultural, y más concretamente, en las que fueron publicadas en varias publicaciones periódicas en su momento. Por tanto, demasiada gente conocerá y reconocerá estas obras como para sorprenderse.

Nada asombroso encontramos en el montaje, que es el rutinario, y tampoco en los textos de sala, que no dejan de mostrar lo subjetivo y poco esforzado de la selección.

En definitiva, aunque siempre es un placer contemplar la obra de este fotógrafo, por esa misma razón, se merecía algo mejor, una exposición como era debido, que verdaderamente profundizase en su trabajo, y no algo tan extremadamente superficial, que casi cualquiera que conservase los números correspondientes podría organizar en su casa.

Terminado:

-LÍRICA EN LOS MUROS, CARTELES DE ZARZUELA: como suele suceder en esta institución, prometen más de lo que dan.

A la hora de la verdad no es más que una pequeña colección de carteles, con una información de sala que sólo esboza obviedades, truismos, generalidades… y, en definitiva, es casi imposible que salgas de allí aprendiendo algo nuevo o descubriendo algo interesantísimo.

No negaré que las obras expuestas poseen cierta belleza e interés… pero no la suficiente como para desplazarse exprofeso allí, y teniendo en cuenta su emplazamiento, es más que probable que eso tenga que suceder.

En definitiva, incluso a los interesados y apasionados, como yo, del género de la zarzuela nos costará convencernos de que mereció la pena ir.

Por otro lado la App Cloudguide que han habilitado es un auténtico espanto y pérdida de tiempo (es tan absolutamente caótica que perderéis más tiempo intentando comprenderla que utilizándola) que desrecomiendo totalmente.

Museo de Antropología

-ESTRECHO DE MAGALLANES, LA FRONTERA DEL AGUA: después de la esplendida exposición del Museo Naval, reconozco que me quedaron más ganas del viaje épico y de ver la historia desde la otra perspectiva… pero esta exposición es cualquier cosa menos eso.

Como suele decir el dicho “siempre habla quien más tiene que callar”, y no deja de hacer mucha gracia cuando determinados supuestos artistas se ponen reivindicativos y se dedican a exigir aquello que ellos mismos no están dando… mucho hablar de ecología, pero para montar la exposición que han hecho, la naturaleza ha tenido que sufrir las consecuencias; mucho hablar de colonización, y de los derechos indígenas pero los nombres occidentales de los artistas dan a entender claramente que ellos mismos descienden de aquellos que, según ellos mismos, exterminaron a los indígenas; se comenta sin fin todo lo que tenemos que aprender de estos últimos, pero con la tecnología de la que disponen hubiera sido imposible hacer esta misma exposición… etc, y así un sinfín de incoherencias más.

En definitiva, esta es, desgraciadamente, la típica exposición que nos muestra cuando el arte se vuelve inútil, y se ve, con crudeza y dolor para los que lo amamos, lo inservible que llega a ser y lo frívolo que puede resultar. Pero suele pasar con todo lo propagandístico.

La única parte medianamente interesante, si se obvia el insufrible punto maniqueísta que tiene, es aquella en la que se habla de los pueblos indígenas desde la perspectiva antropológica (la razón por la que yo fui a ver la exposición, por otra parte); el resto, como ya digo, los textos de sala son absolutamente sectarios, y las obras presentadas nada del otro mundo, de hecho, tiene gracia que sea un proyecto ex profeso y hecho en conjunto, porque muchas obras se hubieran podido presentar en exposiciones totalmente diferentes (y no me extrañaría nada que se hubiese hecho) y nadie hubiera notado la diferencia (de lo que se deduce el fracaso de todo el proyecto en su conjunto).

Con todo, reconozco que la exposición tiene una utilidad: el que reconozcan muy sutilmente (es decir, con fechas, pero sin decirlo), que fue a partir de la independencia, y por tanto, una vez que los indígenas dejaron de estar bajo la protección de la benéfica Corona española, cuando se hicieron salvajadas contra los nativos de la Patagonia; hablando claro: no fueron los habituales y terribles españoles de la (falsa) leyenda negra, sino los que ya se llamaban a sí mismos argentinos y chilenos, quienes los masacraron. 

Centrocentro

¡Cómo se nota que han cambiado las tornas políticas!, aunque ello no deja de ser preocupante cuando se percibe de forma tan extremadamente evidente: no debemos olvidar que los abusos de la segunda república española (regimen de extrema izquierda) llevaron al franquismo (regimen de extrema derecha), lo uno fue respondido por lo otro… y en esta época de polarización, eso da miedo, volver a repetir la historia… cierto que el gobierno de Manuela Carmena con Más Madrid, especialmente en sus primeros años, fue todo un desafío a cómo se había hecho todo antes… pero incluso eso se acabó moderando ante el descontento de los electores… el PP debería de dar su victoria por saboreada y no pavonearse tanto de ella (lo de que en cada arco de triunfo de la ciudad, con motivo de la iluminación navideña, ahora ya haya un nacimiento, es demasiado… aunque si eso fuera lo único: que la bandera constituya la clave de la iluminación navideña, es excederse a todas luces -nunca mejor dicho-… aunque, en realidad, incluso dejando esas cuestiones de lado, este año la he percibido como muy hortera en general)… ello lo detectamos, en el tema que estamos tratando en este artículo, en al menos dos exposiciones; una, de la que no hablaré porque no veré, que es la de Botero (han vuelto las exposiciones de pago, todo lo bueno que se puede ver aquí vuelve a tener que ser con dinero y sin ningún tipo de descuento minimamente accesible para los más desfavorecidos) y la otra, bueno, voy comentando….

-ELLE, 75 AÑOS AL LADO DE LA MUJER: exposición descaradamente publicitaria (y no se molesta en disimularlo), del tipo en el que está claro que han pagado al ayuntamiento por poder ponerla en el edificio, el asunto apesta a corruptela que te mueres.

Adopta un cierto tono feminazista (que extrañamente, se le ha escapado al PP, o tal vez les dieron suficientemente dinero como para mirar a otro lado) que resulta bastante ridículo para una revista de moda… pero bueno, aparentemente, al parecer, ahora resulta que “Elle” ha hecho más por la mujer que todas las activistas juntas, y ha tenido una función social imprescindible en la conformación de la sociedad actual… de risa; aunque, para reírse, mejor ver el vídeo de agradecimientos de famosos que han preparado….

En fin, yo creo que lo que lo dice todo es la portada que decidieron hacer con motivo del 10º aniversario, y que exhiben con tantísimo orgullo: una mujer objeto (Inés Sastre), y un montón de hombres (pero absolutamente ni una sola mujer) relevantes o importantes en la época. No me puedo imaginar mayor insulto al género femenino.

En definitiva, salvando algunas portadas clásicas, que pueden tener algún encanto de ver, no hay nada en lo que merezca mucho pararse en esta falsa exposición (porque en realidad es una campaña publicitaria descarada).

-GREGORIO ORDÓÑEZ, LA VIDA POSIBLE: y he llegado al punto del que hablaba cuando comencé a decir lo peligrosa que estaba siendo esta obsesión por dejar huella y borrar la del anterior… pues esta muestra va claramente en ese camino.

Fíjate tú que casualidad, una exposición sobre un político, del PP por supuesto, al que se eleva a la categoría de héroe, y por supuesto, de luchador incansable por la democracia (esa palabra que hoy, paradójicamente, usan más aquellos que quieren acabar con ella), y que, para colmo, finalmente es elevado al nivel de mártir por haber sido asesinado por ETA… y yo me pregunto, ¿pero esto a qué viene?, ¿qué tiene que ver la historia de un político vasco aquí en Madrid?, ¿cuál es, dónde está el enlace?… en realidad, es demasiado obvio, el enlace es que formó parte del mismo partido que ahora gobierna: el PP. Es demasiado descarado para ocultarlo, y demasiado intolerable para tragar con ello.

No mentiré, apenas me paré en la exposición (después de la de “Elle”, consideré que ya había tragado suficiente propaganda por un día), pero lo que intuí en ella me desagradó profundamente… ¿es que acaso no fueron también asesinados políticos socialistas y de otras facciones políticas, civiles, militares…?, ¿de verdad era necesario dedicar una exposición a un antiguo compañero de partido? sinceramente, me parece demasiado. 

En definitiva, aparte de ganar, también hay que saber hacerlo (y comportarse adecuadamente acorde con ello), y francamente, la administración de Martínez-Almeida parece desconocer absolutamente este último punto; porque lo dicho: ni siquiera a Carmena, en sus más desatados y salvajes primeros tiempos de extrema izquierda, se le hubiera ocurrido algo así.

¿Aunque como evitarlo cuando toda la sociedad parece polarizarse? tenemos un montón de exposiciones feminazis en museos nacionales (hasta en el Prado), pues no en vano está quién está en el gobierno; ahora una sobre un político del PP… ¿pero a dónde se supone que vamos? ojalá que no sea a repetir la historia….

-ENTRE EL ARTE Y LA MODA, FOTOGRAFÍAS DE LA COLECCIÓN DE CARLA SOZZANI: esta parecía la única exposición medianamente aceptable en el Palacio de Cibeles… y ni siquiera.

Por el título, y por la publicidad, hubieras pensado que vas a ver una encantadora exposición sobre fotografía de moda, con imágenes que derrocharán estilo, clase y buen gusto por todas partes… va a ser que no.

En general (hay excepciones que confirman la regla) todo lo expuesto me pareció profundamente vulgar y, muchas veces ni siquiera artístico (incluso pornográfico) o siquiera bien hecho.

En definitiva, es suficiente con decir que en la exposición de “Elle”, antes comentada, encontramos mejores fotografías… con eso lo digo todo, de hecho, demasiado acerca de lo extremadamente decepcionante que resulta la muestra de la que estoy hablando ahora.

-HILOS, CAJAS NEGRAS Y FETICHES URBANOS, EL PALACIO VISTO POR ELII: la típica exposición del tipo “yo sé tanto y tú sabes tan poco”, que parece hecha sólo para que los comisarios de turno puedan pavonear su ego con toda desfachatez… para comprobarlo, sólo hay que leer los textos: insufriblemente pedantes a más no poder.

El montaje puede parecer original al principio, pero, al final, acaba por resultar repetitivo, poco original, nada práctico y de una estética tan pretenciosa como vacua.

Parece que algunas personas no son conscientes de que una exposición, siempre, absolutamente siempre, tiene la misión de difusión de algo en concreto al público; y, desde el momento en que se pone por encima de los asistentes, fracasa rotunda y estrepitosamente en ese propósito y por tanto no sirve para nada. Este es un caso muy claro de ello: es una muestra profundamente inútil, innecesaria y absolutamente estúpida.

Conde Duque

¡Ay!, con lo difícil que está salir en este momento, temo que, a menos que pille de paso, esta institución no es la mejor opción ahora para una apuesta de salida cultural…

-REACTION MADRID: una discreta instalación en medio del patio (entendámonos, es alta, pero la enormidad del patio termina por devorarla), que no es nada del otro mundo si miramos los vídeos, ni nada inmensamente original… no obstante, y dado que el monumento cierra tarde, es muy recomendable verla cuando es de noche, porque es cuando la obra cobra verdadera belleza y espectacularidad; no tanto porque eso fuese la voluntad de los autores (que claramente no), sino involuntariamente, por las luces, el juego de los reflejos con el suelo y las paredes del patio… etc, dándole un aire mágico, distinto (de hecho, de día, uno apenas se apercibe de su presencia, más parece el típico letrero o publicidad luminosa).

-EMIGRANTES INVISIBLES: una exposición claramente heredada de la época de la alcaldesa Carmena: sectaria, maniqueísta, ideologizada… o lo que es lo mismo: republicana. Quizás es eso lo que la lleva a ser también tan superficial y con tan poca perspectiva y base, puesto que, en realidad no se aprende absolutamente nada: la gran mayoría del espacio expositivo se compone de una serie de reflexiones personales (y proselitistas) combinadas con algunas vivencias que no difieren mucho de las que podemos conocer en nuestra propia familia… en definitiva, un fiasco. Tampoco era de extrañar visto el panorama, por otra parte.

-LETANÍA DE MADRID, LIBROS: dejando de lado el punto claramente enchufista que tienen los participantes del proyecto; lo cierto es que, a quién le gusten los libros de artista (cuidado: no es una exposición de encuadernación artística, o al menos no lo que se esperaría de una muestra de estas características), saldrá contento de haberla visto: unas creaciones estéticas y con encanto. ¿El defecto?, pues el mismo de todas las exposiciones del Museo de arte contemporáneo municipal: es muy pequeña y el montaje es muy pobre… de modo que cuesta mucho recomendar acercarse a esta institución exclusivamente para ver esta muestra.

Real casa de la moneda

Esta institución, a pesar de ser de general desconocimiento (no ayuda el que hayan quitado las banderolas en el exterior), excepto para los entendidos y apasionados de la filatelia y la numismática; y aún a pesar de haber sido popularizado el edificio por una conocida (y malísima) serie de Netflix, no parece necesariamente haber beneficiado al museo de su interior… con todo, la calidad de sus exposiciones temporales y de su programación cultural no hace sino subir y subir (sin mencionar que las hojas de sala son casi catálogos por su calidad, que hasta regalan posters y que la atención del personal al público es absolutamente impecable… etc). Cierto, no se puede decir que esté en un lugar céntrico (aunque tampoco puede afirmarse que esté a desmano, en las cercanías hay varias instituciones, monumentos y lugares de referencia cultural a tener muy en cuenta), y tal vez se pueda decir que obliga a ir a propósito… pero rara vez se ha visto, al menos en los últimos tiempos, que no merezca la pena.

Roberto Michel, escultor del rey

-ROBERTO MICHEL, ESCULTOR DEL REY: sin duda alguna, y por muchas razones, la mejor y más interesante exposición de todo Madrid, y además a varios niveles, tanto artístico como divulgativo, histórico… etc.

La verdad es que no hay muchas oportunidades de que nos presenten algo nuevo y a la vez conocido, es decir, que se nos permita profundizar de veras en algo que hemos tenido delante y que no hemos apreciado como deberíamos; que se nos descubra el secreto, la historia, de aquello que estaba ahí, y no percibíamos, no al menos totalmente, su punto extraordinario… y es ahora cuando la Real casa de la moneda nos da esa gran oportunidad, que no se debe desperdiciar, de ir más allá.

Roberto Michel es el típico artista del que todos hemos visto obras pero no nos dábamos cuenta de que eran suyas; pues bien, es ahora cuando la Real casa de la moneda, que posee la mayor parte de su obra, la saca del olvido en el que estaba injustamente empolvada, y la hace brillar con esta gran y completa exposición, recorrido y retrospectiva fantástica para conocer, o reconocer a un artista y descubrirlo a la vez que redescubrirlo.

Todo es destacable en esta magnífica muestra: montaje, folleto, obras expuestas, información de sala… etc; verdaderamente es uno de esos casos en los que no falla nada, en los que se combinan harmoniosa y maravillosamente, el placer del conocimiento con el éxtasis artístico; de los que pones como ejemplo y sobre los qué dices, “¿por qué no se hacen más así?” (supongo que la respuesta es “porque no todos los días se descubre una joya en el desván”).

En definitiva, sin duda alguna, la exposición absolutamente imprescindible en este momento en la villa y corte.

Casa museo Lázaro Galdiano

Es difícil ver que una exposición temporal brille aquí, la colección permanente siempre es la estrella… lo que nos habla del escaso esfuerzo realizado por la institución para mantenerse en la agenda cultural de la ciudad y su amodorramiento en el turista eventual… la reseña que publico hoy es el ejemplo ideal: lo que más merece la pena ser visto es una intervención mezclada, fundida, con la propia colección… y esto no es una excepción en absoluto.

-MUSEO DE PASIONES: aunque la tesis que nos propone Javier Viver es, cuánto menos, forzada y excesivamente retorcida e introspectiva, lo cierto es que en ocasiones, se le vislumbra algo de sentido, y, en cualquier caso, no se puede negar que, haciendo el esfuerzo, las reflexiones y el diálogo que propone con la colección permanente llegan a ser interesantes y motivadoras (aunque no necesariamente vayan por dónde el artista quiere, pero eso, ya es otra cosa).

Con todo, y teniendo en cuenta lo alejado de esta institución del centro y del resto de la actividad museística general (lo que obliga a desplazarse exprofeso), tengo mis serias dudas en dar una recomendación general. Por ello, prefiero sugerirla sólo a aquellos que disfruten con las instalaciones artísticas, y con el diálogo entre el arte clásico y el contemporáneo. También decir, que si has disfrutado iniciativas similares anteriores por parte de este museo, con toda seguridad, gustarás de esta también.

-KOLDO CHAMORRO: fotografías del tardofranquismo que apenas llamaron mi atención, y por las que pasee sin más. Pretenden tratar, con bastante poco éxito en mi opinión, el manido tema del fin de una época, especialmente en lo que se refiere a la cuestión religiosa y sus excesos… al final, yo sólo vi un archivo de época, que tampoco me decía mayor cosa, básicamente porque muchas de las cosas que se veían allí aún hoy pueden ser reconocidas, de modo que, lo dicho, sólo era gente vestida a la antigua y formando parte de rituales católicos más o menos pasados de moda.

No obstante, reconozco que, el montaje de la exposición, al contrario de lo que suelen ser los de esta institución (dónde el pabellón dedicado a esta cuestión parece ser más un destierro que un lugar de muestra), aún siendo tópico, al menos estaba algo trabajado (hablando claro: mejor que paredes blancas -generalmente rayadas, mal pintadas o claramente dejadas, ya sea por la humedad o un claro descuido- y fotos con marcos negros… cualquier cosa ya es un paso en la dirección correcta -aunque no necesariamente suficiente-).

 

Instituto Cervantes

Como se nota que ha cambiado la dirección, esta quiere dejar su huella y dejar claro quien manda aquí: hasta en tonterías como obligar al visitante a recorrer un vestíbulo de metros y metros, sólo porque el anterior hacía sus exposiciones allí. Supongo que ese es el pago que hacemos los visitantes, un pago al ego desmesurado de las nuevas personas que se ocupan de la cuestión expositiva en el Instituto Cervantes, y yo pregunto, ¿por qué el público general se tiene que enterar de eso?, ¿por qué no puede pasar desapercibido el asunto?, ¿por qué hay gente con tantísima necesidad de dar la nota y que se concentra tanto en llamar la atención y tan poco en mejorar las cosas que sí requieren mejora de verdad? (y esto no se aplica exclusivamente al mundo cultural)

-TAN SABIA COMO VALEROSA, MUJERES Y ESCRITURA EN LOS SIGLOS DE ORO: la misión original de la exposición consistía claramente en ser una aguerrida defensa feminazista, pero como los extremismos siempre se contradicen, acaba siendo un puro acto de comedia involuntaria: resulta fascinante, y divertidísimo, ver como los textos de las cartelas y el de los libros expuestos se niegan entre sí; y como la desesperada pretensión de politizar a esas mujeres en ideologías con las que no tienen nada que ver (básicamente porque en su época ni existían… pero la interpretación y visión contemporánea sobre hechos del pasado se ha convertido en el pasatiempo preferido de todo palurdo que se precie) acaba resultando paródico; pues, con la lectura de los textos originales de época que se exhiben, claramente ves que, si las autoras de estos pudieran resucitar y ver lo que se ha hecho con ellas, como se las está instrumentalizando, y como se tergiversa de forma manipuladora, vil y miserable sus palabras o el cómo estas han sido oportunamente descontextualizadas y reinterpretadas… sin duda alguna se volverían a morir de nuevo, no sé si de vergüenza, tristeza o en un ataque de rabia; o probablemente, algunas de ellas incluso protestarían airadamente y exigirían ser retiradas de inmediato de la muestra. Desgraciadamente, estas mujeres no pueden volver en espíritu, así que alguien tendrá que defenderlas, y ese, en el día de hoy, pienso ser yo.

No es sorprendente que un fanatismo, como es el feminismo radical pretenda, tras haber agotado la cultura popular a base de una estrambótica reinterpretación tras otra; ahora a través de intentos del ya típico y habitual victimismo, unido a silogismos y carambolas retóricas incluso más ridículas, pretendan probar sus falsedades y falacias con su nueva víctima: la alta cultura… del mismo modo que tampoco sorprende que, dado que los fanáticos siempre son personas poco leídas (sino no lo serían), sólo sean capaces de extraer lo que les interesa y creer que defiende lo suyo, sin pararse a pensar en que aquella cita que roban, viene de un corpus y contexto mucho más amplio… ¡pero qué importa si eso les sirve para realizar su magoneamiento!, al fin y al cabo, ¿cuántas personas se molestan en tener un pensamiento crítico, cuántas personas intentan practicar eso tan pesado del librepensamiento? la gente sólo quiere simplezas, mentiras que les permitan creer que, eliminado un enemigo imposible o inexistente (como el patriarcado) el mundo se convertirá en el paraíso terrenal.

Pero, como ya digo, resulta divertido observar contradicciones como el decir que los conventos eran un espacio de liberación femenina y feminista… a la vez que se tacha a la institución que los gobierna (la Iglesia católica) de institución patriarcal; o como, a la vez que se habla de como la mujer vivía oprimida por el sistema que no le dejaba posibilidad de expresión, también se nos comenta los maravillosos casos de las mujeres que triunfaban y vivían profesionalmente de su arte… vamos, de risa.

Podría ponerme ahora a denunciar, negar y explicar, en detalle, cada texto de la sala o el porqué su interpretación es totalmente errónea o está muy oportunamente manipulada con un fin muy concreto… pero para qué; y en realidad es mucho más fácil que todo eso: baste con, cada vez que se lea como sea victimiza a una mujer de algo, cambiar el género y reflexionar como hubiera sido para un hombre… casi siempre este último sale peor parado (las posibilidades de muerte son inmensamente mayores) o igual que ella.

En definitiva, baste decir que no se aprende nada en la exposición, salvo, tal vez, algunos nombres que se deberán investigar por cuenta propia, puesto que, como ya digo, todo lo que se lee en la muestra está tan extremada y vergonzosamente sectarizado que da auténtica vergüenza ajena… no sé, con el tiempo uno aprende a reírse en vez de enrabietarse. Las obras que se exponen también tienen cierto interés… en realidad, es lo único que lo tiene o de lo que puede aprenderse algo.

Así pues, la exposición consigue un logro no buscado pero muy meritorio, como es poner en evidencia al feminazismo y su incapacidad de comprensión de la mujer en cualquier época, y el como, respaldarse en neologismos (en todas las cartelas se encontrará alguna de estas palabrejas manipuladoras y arteras como: “patriarcado” -y similares- “de género” -y similares-… y en el colmo del equilibrismo neológico, ¡aún consiguen hablar de “código no binario”!, ¡en el siglo XVI!… la cosa como mínimo tiene gracia, lo que nos hace preguntarnos, ¿qué será lo siguiente?, ¿una exposición sobre como los extraterrestres construyeron las pirámides de África y América?) continuamente no prueba nada o, como se suele decir, repetir una mentira mil veces no la hace verdad.

En definitiva, puestos a reinterpretar y manipular las obras de estas pobres mujeres al gusto de cualquiera (pues lo cierto es que nada ha perjudicado más a la mujer en los últimos años que el feminazismo, ya que ha puesto en cuestión los derechos larga y duramente trabajados por el auténtico feminismo), supongo que, realmente, la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz se puede aplicar más hoy al feminismo radical que a los hombres, leed sino con un leve cambio:

Feminazis necias que acusáis
al hombre sin razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si los incitáis al mal?

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Salvador Dalí

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El ilustrísimo (nunca mejor dicho) 1er y único (una vez más, nunca mejor dicho) Marqués Dalí de Púbol, Salvador Dalí; como persona, produce a la gran mayoría sentimientos tan contradictorios y de extrañeza como los que provoca su propia obra. No es para menos, aunque yo creo tener la explicación a ello… que daré dentro del apartado del porqué lo considero uno de mis “Grandes personajes”.

Por supuesto, Dalí y especialmente su obra, son tan icónicos (en los últimos tiempos, gracias a una serie de inexplicable éxito internacional de la plataforma Netflix, titulada “La casa de papel”) que son parte de la cultura popular (lo que es todo un mérito que no necesariamente muchos de los más grandes artistas de la historia del arte han alcanzado), y por tanto, son reconocidos inmediatamente (aunque muchos no sepan decir exactamente quién, qué es, o tengan muy pocos datos, pero, en cualquier caso, lo reconocen de inmediato). En mi caso particular, como todos, ya tenía nociones de quién era, pero eso muchas veces no es suficiente, tiene que llegar el momento revelador, la chispa que encienda la llama… y esa para mí, fue la exposición de hace unos años del Museo Reina Sofía. Salí completamente enamorado, deslumbrado… y así sigue siendo (la explicación, abajo en el apartado correspondiente).

 

Introducción biográfica

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech,1​ marqués de Dalí de Púbol (Figueras, 11 de mayo de 1904-ibídem, 23 de enero de 1989), fue un pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español del siglo XX. Se le considera uno de los máximos representantes del surrealismo.

Salvador Dalí es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante. Los recursos plásticos dalinianos también abordaron el cine, la escultura y la fotografía, lo cual le condujo a numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales. Tuvo la capacidad de acrisolar un estilo genuinamente personal y palpable al primer contacto, que en realidad era muy ecléctico y que «succionó» de innovaciones ajenas. Una de sus pinturas más célebres es La persistencia de la memoria, realizada en 1931.

Como artista extremadamente imaginativo, manifestó una notable tendencia al narcisismo y la megalomanía, cuyo objeto era atraer la atención pública. Esta conducta irritaba a quienes apreciaban su arte y justificaba a sus críticos, que rechazaban sus conductas excéntricas como un reclamo publicitario ocasionalmente más llamativo que su producción artística. Dalí atribuía su «amor por todo lo que es dorado y resulta excesivo, su pasión por el lujo y su amor por la moda oriental» a un autoproclamado «linaje arábigo»,​ que remontaba sus raíces a los tiempos de la dominación árabe de la península ibérica.

 

Es uno de mis “Grandes Personajes” porque…

sobre todo, porque era una obra de arte por sí mismo. Si Dalí no hubiese pintado ni un sólo cuadro en toda su vida o no hubiese realizado ninguna otra obra de arte, su sola persona, con todas las cosas que hacía (más tarde llamado performances y flashmobs… y que hoy día hacen muchos artistas creyéndose el colmo de la modernidad) sería por sí misma, con todo mérito, una obra de arte.

Hay muchos que consideran que, en realidad, lo que tenía era mucho cuento, y que sólo intentaba llamar la atención continuamente, que todo era una brillante campaña comercial… etc; pero yo no podría estar más en desacuerdo; sí, cierto, supo venderse, pero en esa cuestión la que realmente manejó todo fue su mujer Gala (si uno analiza a la mayor parte de las grandes mentalidades artísticas, lo cierto es que la mayoría necesitaron a alguien que les gestionase la parte práctica de su vida)… él como máximo, hacía o potenciaba una sobreactuación de sí mismo; porque es innegable que una personalidad y maneras como las que él poseía, no pueden fingirse, no pueden crearse de la nada, hay que tenerlas antes.

En su caso fue especialmente notorio: Dalí fue, como mínimo, un infante muy especial al que le costaba hacer las cosas más cotidianas. La verdad es que no encajaba nada bien en su familia, con un respetable y estricto padre notario; así que sería su madre la que le ayudaría a guiarlo (pero moriría demasiado pronto, en su adolescencia). Ya de pequeño, demostró que tenía un gran mundo interior, al verse como la reencarnación de su hermano mayor muerto (mitología personal que exploraría toda su vida).

Aunque hace sus pinitos en las provincias españolas de Cataluña (a través de exposiciones y actividades culturales locales), y es allí dónde comienzan a recomendarle que estudie arte, lo cierto es que sería en Madrid, la capital de su país, dónde se desarrolla, en todos los aspectos, el artista que hoy conocemos. No sólo a través de la formación oficial en la Real academia de bellas artes de san Fernando (que él, como todos los grandes genios en lo que respecta a la educación oficial, despreció), sino sobre todo, a través de la que él mismo adquirió por su cuenta e interés propio en la cultura (como suele suceder en estos casos); pero también a través del contacto, en la Residencia de estudiantes, con los que se convertirían en artistas de primer nivel en los siguientes años: Federico García Lorca, Luis Buñuel, Maruja Mallo… etc; aunque, ante todo, demostrando que no tenía ningún miedo a mostrar quién es y su verdadera personalidad en su esencia; así, da rienda suelta a su extravagancia a través de su vestuario e incluso comenzando a experimentar con lo que alcanza a saber de las vanguardias. Su famoso bigote (que a posteriori sería motivo de toda una obra artística en colaboración con el fotógrafo Philippe Halsman), aparece en esa época (inspirado en Velázquez, al parecer).

Pero no se queda ahí, pues es entonces cuando ya empieza a ser consciente de quién es y de qué puede aportar al mundo; la prueba es que, en los exámenes finales, al ser preguntado por los profesores sobre Rafael, Dalí responde, con seguridad, que él sabe más que todos ellos del artista italiano y que no hay nadie competente allí para examinarlo… y se marcha. Verdaderamente, hace falta tener mucho valor o ser muy temerario, para hacer algo así cuando aún no eres nadie… o tal vez, ser muy consciente de quién eres realmente como para poder permitirte algo así. Por supuesto, el asunto terminó con el suspenso en el examen, y además, la expulsión de la Real academia del aún estudiante… pero uno de los futuros artistas españoles más famosos e influyentes de todos los tiempos.

¿Pero qué le importaba a él el academicismo? (nunca mejor dicho, él mismo diría muchos años después: “el surrealismo habrá servido por lo menos para dar una prueba experimental de que la total esterilidad de los intentos por automatizar han llegado demasiado lejos y han llevado a un sistema totalitario… la pereza contemporánea, y la total falta de técnica, han alcanzado su paroxismo en la significación psicológica del uso actual de la institución universitaria”), el arte ya llevaba mucho tiempo yendo por otros senderos; y él termina de confirmarlo en su visita a París, dónde conoce a Picasso (con quien siempre tuvo una relación sumamente ambivalente de amor-odio, admiración-envidia… hasta el punto de considerarlo como el único rival que podría eclipsarlo como gran artista del siglo), y sobre todo cuando entra en contacto con los surrealistas; lo que acaba culminando con su debatida participación en el corto “Un perro andaluz” o la película “La edad de oro”… lo que acabaría por costarle la amistad de Buñuel (ambos aseguraban haber hecho más que el otro y ser los auténticos autores).

Aunque no fueron sus únicos hitos en esa época, su invención del método paranoico-critico y otras cosas lo convertirían en un referente para los surrealistas.

A cambio de la pérdida de un amigo de la juventud, Gala, su musa y su todo, apareció en su vida. Esta mujer ha sido muy debatida, acerca de si sólo se aprovechó de él, que si tenía otros amantes, su materialismo y obsesión por la parte económica del arte… etc; pero lo cierto es que Gala fue el complemento perfecto para Dalí, una persona que le quería, le comprendía, le aguantaba y a la vez le fortalecía; era, de la pareja, la persona que tenía los pies en la tierra (él mismo reconocería que ella era “la única que lo salvó de la locura y de una muerte temprana”). Sí, tal vez su relación personal fuera peculiar (al parecer Dalí, debido a unas traumáticas imágenes que su padre le enseñó de niño sobre enfermedades venéreas, se vio siempre incapaz de llevar a cabo una actividad sexual común… y, supuestamente, Gala le descubriría formas de no arriesgarse a ello y sentir igualmente placer), pero necesariamente lo tenía que ser con alguien como el artista al que dedico este artículo.

En cualquier caso, cuando se conocieron la futura musa del surrealista español, estaba con otro artista, Paul Éluard, relación que terminó al conocer a Dalí, pues ambos sufrieron un flechazo. Es extremadamente difícil o arriesgado afirmar que esta relación fuese por interés, puesto que el artista español aún no estaba consagrado… pero está claro que Gala pudo atisbar la grandeza que estaba destinado a alcanzar y cómo le podía ayudar en ello.

Sin embargo, la relación con una mujer de polémico pasado y mayor que él, entre otras cosas, le costó la relación con su padre y el ser desheredado… poco importó, pocos años después, se casaría con ella.

Y, con todo, es entonces cuando empieza a pintar algunas de sus obras más famosas, que además causan sensación en EEUU, junto con el artista, que hace su primera visita.

Y es que las cosas van cada vez peor para los surrealistas, que se están vinculando políticamente más y más con la extrema izquierda… Dalí se niega a pasar por ahí y declara su apoliticismo. Muchas veces los había complacido, muchas veces se había retractado con ellos, y se había sometido a su dictamen para seguir encajando en el grupo… pero ya no más. Tal vez, se había dado cuenta de que, realmente, no le hacía ninguna falta.

Se ha debatido muchísimo acerca de las ideas políticas de Dalí, y muchos lo quieren ver como un simpatizante de la ultraderecha (por el hecho de, al final de su vida, residir en España durante el franquismo o no denunciar públicamente este tipo de sistemas); pero en mi opinión, nada más lejos: Dalí era la quintaesencia del artista, así que a él sólo le importaba verdaderamente una cosa: crear, seguir haciendo su arte, seguir siendo el objeto transmisor de este… y el contexto le importaba más bien poco. Verdaderamente, yo creo que sí era apolítico (aunque monárquico, como declaró en una ocasión, lo cual, por otro lado, no es en absoluto incompatible); y además tiene lógica, porque era un tipo de persona que sólo sabía hacer una cosa, que era hacer arte, disponía de escasas capacidades prácticas para la vida real, por tanto, no tenía ideas verdaderamente pragmáticas, y por tanto, difícilmente convicciones políticas.

Pero los surrealistas le montan un juicio, y, con André Breton a la cabeza (líder del movimiento, que tenía la absurda manía de echar a quien le daba la gana cuando le daba la gana) deciden expulsarle. La respuesta de Dalí sería muy simple: “yo soy el surrealismo”… y la confirmaría con el resto de su vida; como más tarde diría en una entrevista, él era el único y verdadero artista que quedaba del movimiento; y, sin duda alguna, hoy es el más conocido de todos ellos, y posiblemente, su icono por excelencia y la razón por la que todo ello es recordado. Una vez más, quiero recalcar, es muy de admirar la capacidad de Dalí para ser independiente y estar por encima de las opiniones de los demás, además de su capacidad para creer en sí mismo.

En cualquier caso, de nada sirven las humillaciones del resto del grupo surrealista, la obra de Dalí cada vez destaca más, aumenta su cotización, y él, como artista cada vez varía más, aumenta su imparable creatividad, y se extiende a todo tipo de campos y disciplinas (como el sofá Mae West o el teléfono langosta, por ejemplo), siendo el precedente directo de otros muchos artistas y movimientos posteriores.

Pero la segunda guerra mundial (según los totalitarismos, como todas las vanguardias, él formaba parte de un arte degenerado) le llevaría a marcharse a EEUU… y los ocho años pasados allí le llevarían a internacionalizarse definitivamente. Allí, su versatilidad es tremenda, toca todos los palos habidos y por haber, su creatividad no tiene límite: desde el escaparate de un centro comercial (que rompe al no estar de acuerdo con los cambios hechos por los propietarios) a la escritura de libros, pasando por el diseño, y, por supuesto, su maravilloso paso por el cine dónde colaboró con otros grandes creadores como Hitchcock o Walt Disney, dejando una huella indeleble y acrecentando aún más su fama y popularidad.

Mucho se ha criticado también a Dalí por esto (aunque, curiosamente, se estaba adelantando a algo que harían otros movimientos después, como el Pop-art, el cual incluso reconocería su influencia), por el hecho de crear un arte que no estuviese reducido sólo a una élite, a los poseedores de una alta cultura, sino por llevar a cabo un arte que fuese reconocido de inmediato y gustase a las masas… por supuesto, no se le acusa con estas anteriores afirmaciones, sino diciendo que sólo le importaba el dinero o que se vendía a la mínima sin problema con tal de cobrar un cheque. Tampoco lo creo, cualquiera que vea cualquiera de las creaciones más comerciales de Dalí, desde la publicidad a la ilustración, verá que hay interés en crear algo original, y que, desde luego se salen de lo convencional; y es que, otra de las cosas más admirables de Dalí es que era capaz de coger cualquier formato y darle la vuelta, retransformarlo, convertirlo en algo emocionante e inesperado.

Tras su etapa anterior, Dalí vuelve a España y se instala en la tierra que le vio crecer. Allí sigue desarrollándose, creando cosas nuevas (muchas de las cuales influirán muchísimo en movimientos y artistas posteriores), experimentando con las más variadas e inverosímiles formas de creación, cualquier cosa es buena, muchos siguen cuestionando sus elecciones, pero él hace caso omiso y revoluciona cuanto toca.

Por otra parte, ya plenamente reconocido, no deja de recibir homenajes y hasta lleva a cabo la creación de su museo teatro personal… todo lo cual, tiene su culminación absoluta de reconocimiento cuando recibe, del Rey don Juan Carlos I de España (que declaró ser admirador de su obra, tal vez por eso, el artista le regaló varias), el título de Marqués de Dalí de Pubol (como curiosidad decir que el hijo del monarca, don Felipe, muchos años más tarde, sería invitado de honor, en calidad de Príncipe de Asturias y heredero de la Corona española, para ver el por fin terminado corto “Destino”, que en su momento, fue una colaboración Disney-Dalí, supuestamente para una segunda parte de la película “Fantasía” que nunca llegó a terminarse en vida de ambos creadores); el cual, al contrario de lo habitual, no tenía carácter hereditario por las malas relaciones que el artista mantenía con su familia… quizás fue lo más apropiado, fue el primer y único Marqués de Dalí de Pubol, ¿pero acaso podía ser de otra manera?, quizás este acto fue, a parte de sus más que posibles malas relaciones familares, que fue la excusa oficial; un nuevo acto o declaración artística de individualidad, de ir contra corriente, por el hecho de aceptar un título cuyo objetivo es que se perpetue… pero sin embargo pedir que sea vitalicio y que, por tanto provocar que nadie más que él pudiese llegar a ostentarlo; parece, si se piensa, una clara declaración de que Dalí sólo ha habido uno, primero y único.

Pero la consolidación sólo puede llegar con los años, y estos no perdonan a la pareja de Salvador Dalí y Gala: ella manifiesta síntomas de senilidad, y él no es capaz de sobreponerse a ello. Con la muerte de su pareja, el artista pierde el interés por vivir y los intentos de suicidio (o se sospecha que lo fueron) se suceden.

Al final, una serie de artistas y mecenas se harán cargo de él hasta sus últimos años (de esa época viene el rumor de que les firmó obras en blanco que, supuestamente, posteriormente, se harían pasar por Dalís inéditos… aunque quizás esta fue también una última travesura del maestro, al fin y al cabo, él mismo dijo que: “si un tonto pinta algo, es una tontería; si Dalí pinta lo mismo, es un Dalí”).

A su muerte, dejó en su testamento al estado español como heredero único universal de todos sus bienes, derechos y creaciones artísticas; no obstante, la comunidad autónoma de Cataluña protestó, y al final, se repartió el legado del artista (en contra de los deseos de este).

En definitiva, hay muchas razones para admirar a Dalí, como persona (no sólo por su increíble obra… y no se puede decir lo mismo de todos los artistas), muchas de ellas ya las he ido comentando, pero me gustaría recapitular algunas de las más destacables y aportar otras nuevas: como su evidente gran sentido del humor (cosa que demuestra siempre inteligencia), capacidad para reírse de sí mismo y no tomarse nunca demasiado en serio; pero, por supuesto, por su gran creatividad, imaginación, visión de futuro; y, desde luego su capacidad para creer en sí mismo, ser consciente de quién era, dejarse llevar por lo que realmente cree y siente, o le parece que es más interesante o estético, incluso cuando no todos lo acepten o lo vean extravagante; por ser capaz de deslumbrar a todos con su mundo interior o salir adelante a pesar de tener una personalidad difícil o conflictiva; también por su entrega absoluta al arte y a su obra, por siempre ir más allá en esto o por conseguir exportar todo ello al gran público y no sólo a unos pocos; por ser capaz de hacer de sí mismo una obra de arte o saber manejar su imagen de forma increíble… concluyendo: por ser un genio a todos los niveles.

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Luis XIV de Francia

Luis XIV, el “Rey sol”, el paradigma de la monarquía absoluta, la gloria monárquica llevada al paroxismo… etc, podría ser tomado como una persona que simplemente hizo gala de su privilegiado nacimiento o incluso como un megalómano narcisista… pero el hecho de llegar a esta conclusión demostraría poco interés, superficialidad, e incluso ignorancia. Y es que, Luis XIV de Francia (al igual que otros personajes históricos del estilo, no menos señeros y muy recalcados por las historiografías nacionales), no tuvo una vida precisamente fácil, tuvo que ganarse aquello por lo que hoy es conocido… y podéis creer que en todo lo que hizo, no daba puntada sin hilo; de hecho, su legado aún pervive en Francia.

 

Introducción biográfica

Luis XIV de Francia (francés: Louis XIV), llamado «el Rey Sol» (le Roi Soleil) o Luis el Grande (Saint-Germain en Laye, Francia, 5 de septiembre de 1638-Versalles, Francia, 1 de septiembre de 1715), fue rey de Francia y de Navarra1​ desde el 14 de mayo de 1643 hasta su muerte, con 76 años de edad y 72 de reinado.4​ También fue copríncipe de Andorra (1643-1715) y conde rival de Barcelona durante la sublevación catalana (1643-1652) como Luis II.

Luis XIV fue el primogénito y sucesor de Luis XIII y de Ana de Austria (hija del rey Felipe III de España). Incrementó el poder e influencia francesa en Europa, combatiendo en tres grandes guerras: la Guerra franco-neerlandesa, la Guerra de los Nueve Años y la Guerra de Sucesión Española. La protección a las artes que ejerció el soberano Luis XIV fue otra faceta de su acción política. Los escritores Moliére y Racine, el músico Lully o el pintor Rigaud resaltaron su gloria, como también las obras de arquitectos y escultores. El nuevo y fastuoso Palacio de Versalles, obra de Luis Le Vau, Charles Le Brun y André Le Nôtre, fue la culminación de esa política. Al trasladar allí la corte (1682), se alejó de la insalubridad y las intrigas de París, y pudo controlar mejor a la nobleza. Versalles fue el escenario perfecto para el despliegue de pompa y para la sacralización del soberano.

Luis XIV, uno de los más destacados reyes de la historia francesa, consiguió crear un régimen absolutista y centralizado, hasta el punto que su reinado es considerado el prototipo de la monarquía absoluta en Europa. La frase L’État, c’est moi («El Estado soy yo») se le atribuye frecuentemente, aunque los historiadores la consideran una imprecisión histórica, ya que es más probable que dicha frase fuera forjada por sus enemigos políticos para resaltar la visión estereotipada del absolutismo político que Luis XIV representaba, probablemente surgiendo la cita «El bien del Estado constituye la Gloria del Rey», sacadas de sus Réflexions sur le métier de Roi (1679). En contraposición a esa cita apócrifa, Luis XIV dijo antes de morir: Je m’en vais, mais l’État demeurera toujours («Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá»).

 

Es uno de mis “Grandes Personajes” porque…

Principalmente, como la mayor parte de mis “Grandes personajes”, porque tenía un concepto, una imagen del mundo, y consiguió llevarla fuera de su mente, a la realidad, y hacer que otros también la vieran, compartieran o aceptaran. Con toda seguridad, Luis XIV es uno de los más triunfales ejemplos en ese aspecto.

Pero nada de ello le fue fácil o le vino regalado, en absoluto, y es que la Francia en la que nació, no tenía nada que ver con la que dejó al morir.

Nacido tras más de veinte años de matrimonio, entre unos padres cuya relación siempre había sido problemática, Francia aún no había atravesado del todo el proceso de fortalecimiento de la monarquía y centralización del estado, además llevaba décadas desangrada por continuas guerras religiosas (que venían de la anterior dinastía, los Valois), algo a lo que no había contribuido nada el hecho de que su abuelo Enrique IV fuese asesinado, o que su padre, Luis XIII mantuviese una relación de amor-odio con su imprescindible y dominante primer ministro, el cardenal Richelieu (que era de los que más cizaña había echado entre el mal avenido matrimonio).

Si las cosas estaban cada vez más manga por hombro en el país, y especialmente para una monarquía que más era gobernada que gobernaba, a la muerte de Luis XIII, la cosa fue incluso peor. Casi todos los países han tenido un momento clave que define la balanza entre quien ganará, si el poder aristocrático (el interés privado, la división) o el monárquico (el estado, la centralización), y el de Francia se dirime, definitivamente, a partir de ese momento.

Ciertamente era un punto clave (y débil para la monarquía), Luis XIV, el Rey, tenía cinco años, y aunque Ana de Austria consiguió anular el testamento de Luis XIII, que en su inquina a su esposa española, seguía sin verla apta para gobernar, lo cierto es que tal triunfo fue muy poco duradero.

La Reina Confió en el cardenal Mazarino como su nuevo primer ministro para ayudarla a gobernar (acerca de su relación, han corrido ríos de tinta, incluyendo el tema del matrimonio morganático)… pero eso sólo lo empeoró todo, rechazados ambos por extranjeros, pronto la nobleza quiso tomar el poder, y se ocupó de intentarlo mediante las guerras civiles de la fronda.

En esos años, muchos historiadores coinciden que fueron los de la auténtica educación, en todos los sentidos, de Luis XIV, que quedaría traumatizado por los acontecimientos; y no es para menos: tener que huir y escapar continuamente de París, su capital; ver como los nobles (algunos de tu sangre) se rebelan e intrigan contra ti; soportar a un pueblo continuamente azuzado en tu contra (el momento culminante, fue cuando la ciudadanía de París exigió comprobar que el monarca no abandonaba la capital, y la Reina tuvo que montar el teatro de que sus hijos dormían, y llevar a toda la turba a su habitación para que lo pudieran comprobar por sí mismos… según salieron, escaparon de la ciudad); guerras y batallas interminables en las que tus propios súbditos se alían con potencias extranjeras… etc. Y en medio de todos esos avatares políticos, un niño, que poco a poco va descubriendo que el trono no es algo seguro ni garantizado, y que ser Rey no garantiza no acabar durmiendo entre paja mohosa pagada carísima, tener que huir, o que haya que vender lo necesario para comer y pagar la resistencia.

Para cuando Luis XIV llega a la mayoría de edad, ya probablemente vislumbra como tiene que ser el futuro de su país, y sabe que no puede continuar como hasta ahora: con una nobleza que hace lo que le da la gana y no da cuentas a nadie de ello, y con un parlamento que sólo potencia la discordia porque los poderosos se niegan a perder un sólo privilegio en favor del país. La prueba de ello es que, ya en estos años comienza a experimentar el uso del arte áulico, muy especialmente a través del teatro, la música y la danza, que son extremadamente simbólicos, y que comienzan a definir el famoso estilo francés, son los primeros pasos de la llamada “grandeur” francesa.

No obstante, será paciente con su padrino, el cardenal Mazarino, esperará a su muerte, y llegada esta, no esperará a seguir su consejo de “Sire, no tengáis primer ministro”, dicho en el lecho de muerte. Dejará muy claro a todos que él piensa gobernar personalmente, que no se hará nada sin su autorización y decisión, además de que no piensa volver a reunir al parlamento.

Y así sería, en su largo reinado, Luis XIV conseguirá hasta quitarle la hegemonía al decadente gigante español (y además, conseguir esa corona para su nieto, gracias a los derechos de su esposa María Teresa de Austria -a la que, irónicamente, no hizo demasiado caso, excepto para esas cuestiones-) y conseguir llevar la estabilidad y la modernidad a un país que era lo opuesto cuando él había nacido. Los problemas religiosos se solucionaron y se disminuyó el poder de la Iglesia, además del de la nobleza.

Aunque lo que mejor esclarece eso, es su uso de las artes (existen múltiples obras que lo tratan, yo recuerdo una en particular, sumamente interesante, titulada “La fabricación de Luis XIV”), ya hablé del uso del teatro y la danza para crear obras que escenificaran y simbolizaran su poder y triunfo; pero a todo ello se complementaron el resto de las artes y artesanía: desde las más imaginables y típicas como la pintura y escultura a tapices y medallística, todo valía para expresar el triunfo del Rey mediante la mejor propaganda monárquica jamás diseñada. Y para colmo, el propio monarca hasta se metió a filósofo para legitimar su concepto de la política.Toda una campaña de saturación publicitaria en pleno siglo XVII.

Aunque sin duda, el culmen de todo lo anterior, fue sin duda alguna, su obra maestra, el símbolo por excelencia de su reinado, su legado definitivo al mundo, aquel del que se hablaría en su momento y aún hoy día: Versalles… los mejores palacios del mundo se comparan con él, pues es el ejemplo por excelencia de lujo y belleza; aún hoy, ser comparado con este palacio francés, es el mejor halago que se puede decir de uno de estos edificios.

Y es que Versalles simbolizaría el concepto de cómo debía ser el estado para Luís XIV, era su Reino en miniatura. En ese palacio se comenzó con el estilo y gusto francés tal y como lo conocemos hoy, desde la decoración a la cocina, pasando el ballet (que si bien Rusia hizo popular, muchos olvidan que Petipa, el creador de las más famosas coreografías, que aún hoy se siguen usando, era francés) y un largo etc.

Pero, al igual que su propia vida, Versalles no siempre fue así: no era más que un simple pabellón de caza en medio de un pantano insalubre. Fue Luis XIV quien se propuso dominarlo, domar a la naturaleza cual había domado a los hombres (el jardín de estilo francés, con su cuidada y geométrica artificialidad, es toda una declaración de intenciones); y fue así, como aquellos terrenos yermos, en principio absolutamente inválidos, fueron transformados en uno de los palacios más bellos, famosos y renombrados del mundo. Le Vau creó el edificio, y Le Notre los jardines; y luego la decoración interior corrió a cargo de diversos pintores como Le Brun o Mignard; si a eso le añadimos la música de Lully o los textos de Molière, el monarca ya tenía bien dispuesto el mejor escenario posible, y no son estas palabras aleatorias, puesto que Luis XIV (y eso le ayudó mucho durante su vida), tenía mucho de actor, conocía muy bien la importancia de saber hacer una buena puesta en escena y siempre supo usar tal cosa en su favor (como ya se ha ido comentando anteriormente).

Prueba de lo anterior fue la etiqueta de corte que creó, perfectamente diseñada para convertir al Rey en el permanente objeto de homenajes, en el centro de un universo en el que cada actividad diaria se transformaba en una brillante ceremonia de la que el monarca era el absoluto protagonista. Se habían acabado los nobles rebeldes, los guerreros se habían convertido en cortesanos, y ahora, todos luchaban no por mantener su autonomía, caprichos y privilegios, sino por estar más a la moda o por obtener un puesto cerca del Rey y evitar a toda costa caer en desgracia. Además, la alta nobleza quedó relegada y la burguesía favorecida.

No obstante, el mismo entendió que aquello que le había llevado a apuntalar el Reino y la monarquía, no podía mantenerse para siempre, y había que cambiar el método, por ello, en su lecho de muerte aconsejó al futuro Luis XV no seguir su camino en su gusto por el fasto, las construcciones o las guerras. Desgraciadamente no siguió su consejo, y el tren de vida estilo Luis XIV acabaría pasando factura (entre otras tantas razones) un reinado más tarde cuando se produjo la revolución francesa, sufriéndola el pobre Luis XVI, monarca que, el pobre, tal como era como persona, no lo merecía. No obstante, el sol de Luis XIV se había puesto ya, prácticamente en todos los aspectos, con la muerte propio monarca que se apodó así, puesto que sus sucesores fueron incapaces de seguirle el ritmo, en ninguno de los sentidos, alguien como él nace sólo una vez… y eso el Rey sol fue incapaz de preverlo.

Sin embargo, respecto al Reino de España, aunque las relaciones de Luis XIV con este fueron un tanto ambivalentes y contradictorias durante todo su reinado (era su rival natural, y sin embargo más adelante, su aliado; y paradójicamente, finalmente, a día de hoy, el lugar único lugar dónde reina su dinastía), lo cierto es que gracias a que se casó con la infanta española María Teresa de Austria, y su nieto Felipe, Duque de Anjou, fue propuesto como sucesor en su testamento por Carlos II, último Rey de España de la casa de Austria, la dinastía de los Borbones entra hasta el día de hoy en nuestro país; así pues, podemos tener el orgullo de decir que nuestros Reyes son los descendientes directos del tan notorio y excelente personaje histórico al que le estoy dedicando este artículo (eso, siempre ha supuesto para mí un motivo más para admirar nuestra monarquía).

Por tanto, considero que Luis XIV de Francia, el “Rey sol”, es un personaje histórico muy admirable por su espíritu de superación, su orgullo o sentido de la dignidad al no dejarse derrotar ni amilanar, su constancia, su confianza en sí mismo y trabajada autoestima, el saber aprender y observar de lo que sucede a su alrededor desde muy joven, su facilidad para adelantarse al futuro o vislumbrarlo, su capacidad para reconocer el talento y ver lo que puede ser útil y bello, su aptitud para la promoción de sí mismo o de su Reino, además de sus virtudes de actor, su potente imaginación y creatividad… etc.

File:Louis XIV Signature.svgFile:LouisXIV-child.jpgFile:Louis XIV wedding.jpgResultado de imagen de versallesImagen relacionadaImagen relacionadaImagen relacionadaFile:Double louis d'or aux huit L et insignes à l'effigie de Louis XIV.jpgFile:Grand Royal Coat of Arms of France & Navarre.svgFile:Louis14-Family.jpg

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Luís II de Baviera

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Si hace un tiempo, esta misma sección elegía a Isabel II de España como uno de sus personajes históricos más interesantes, entre otras cosas por considerar que era lo más parecido a como sería si una princesa de cuento de hadas se viera inmersa en el mundo real… hoy hablamos del monarca que es la versión masculina de esto, y de la forma más paradigmática, sí, el Príncipe azul atrapado en un mundo muy poco encantador.

 

Introducción biográfica

Consultar el segundo capítulo de mi novela por entregas “La herencia del Rey loco” (en la que este personaje histórico es especialmente relevante), en el cual se hace una completa aproximación a su vida.

 

Es uno de mis “Grandes Personajes” porque…

Sobre todo y más que nada por su idealismo, por creer más que nada que al final el bien se acabaría imponiendo, y, al no ser capaz de vivir en este mundo de maldad, hipocresía, codicia… etc, crearse uno propio para vivir en el que hacer realidad sus ideales de belleza y arte.

También es un personaje muy interesante porque resulta sumamente anacrónico en cualquier época, así, él no era una persona para el mundo real, puesto que, incluso todas las construcciones que hizo y los neoestilos que utilizó (medieval, bizantino, barroco… etc) eran una versión absolutamente idealizada de los auténticos.

Es posible que este temperamento soñador fuese muy alentado por su severa educación, que le llevó a la introversión y la evasión en los cuentos, las glorias del pasado (el siglo XIX, la época historicista por excelencia) o el incipiente nacionalismo (exaltado a través de la cultura, como las leyendas tradicionales)… pero lo cierto es que no se puede crear de la nada un alma sensible y artística, y Luis II la poseía de pleno derecho.

Siendo Rey, su principal preocupación fue crear un Reino del arte; no era la codicia o la ambición la que guiaba sus fines; sino la persecución de la belleza y de la felicidad del lugar que le había sido dado para gobernar.

Muy desgraciadamente, su idealismo pronto chocó de pleno con la realidad, entre otras cosas al tener que ver, por fuerza, que puede que el arte sea algo puro y excelso… pero los artistas no necesariamente; Wagner (ya muy bien considerado en su época) fue llamado por él, y gracias al monarca compuso algunas de sus más grandes obras maestras sin limitaciones… pero su corrupción, y lo aprovechado que era, acabó con su expulsión del Reino. Las envidias pudieron mucho en ello también.

No pudo tampoco tener una relación romántica como le hubiera gustado, pues su prima Sissí (más afín a su temperamento) ya estaba casada, y la hermana de esta, a pesar de que lo intentó, no terminó de conquistarle. En ello influiría, su probable homosexualidad; su ferviente catolicismo, le llevaba a una situación difícil, de combinar, pues una persona idealista rara vez soporta ese tipo de contradicciones.

Si a eso le sumamos el hecho de que el mundo en el que se veía obligado a vivir, se le hacía cada vez más odioso pues sólo veía gente interesada, ambición, mala intención y codicia sin límites; lo que confirmó con la unificación alemana.

Ya que había perdido la posibilidad de que el Reino que le había sido legado se transformara en aquel de cuento, del arte que deseaba, fue entonces cuando decidió crearse el suyo propio, en sus dominios nadie se lo podría impedir.

Y fue así, como empezó a construir esos maravillosos castillos que aún hoy nos siguen asombrando y que inspiraron a muchos artistas a partir de ese momento (entre ellos, otro de los Grandes personajes de Universo de A: Walt Disney), aquellos maravillosos ambientes, recreaban el mundo en el que le habría gustado vivir, un mundo ideal, una historia idealizada, dónde lo importante es el arte y la belleza, dónde todo es maravilloso y posible. Soñador en extremo, hasta realizaba banquetes imaginarios con sus personajes históricos favoritos, como en los buenos tiempos de su infancia; se entregó al encanto de la misteriosa vida nocturna… y en definitiva, hizo lo que quiso dentro de aquel Reino imaginario que se había creado (lo que no significaba que no tuviera una cierta frustración, como demostraría su deterioro físico)… por fin, pudo sacar de sí mismo aquella visión del mundo que tenía, por fin pudo descubrir a los demás como de encantador era su ideal.

Pero, su empeño en negarse a vivir en el mundo real, el desprecio que sentía hacia los políticos y sus familiares, todos ellos ávidos de poder y dinero, le llevó a aislarse totalmente y rápidamente, quisieron deshacerse de él. Sus extravagancias, sus ensoñaciones llevaron a que se le declarara loco (¡cómo a tantos otros incomprendidos!). Pero lo cierto es que Luis II contaba con el afecto del pueblo y de sus sirvientes (¿cómo no querer a un buen Rey?), hasta tal punto que le avisaron de cuando iban a detenerle.

En su romanticismo, valoró el suicidio como un final grandioso, pero lo detuvieron antes. Poco duró, tan inconveniente soñador fue, muy probablemente asesinado mediante un aparente accidental ahogamiento.

Pero sus sueños pervivieron, en sus castillos, en su bella forma de ver el mundo que consiguió hacer ver gracias a una de las cosas que más le gustaba: el arte; y ese legado, con toda probabilidad, era el que a él más que ningún otro le gustaría que quedara.

Por eso me parece admirable Luis II, por su concepto del mundo como un lugar bello, en el que es mejor estar más pendiente de las cosas hermosas y de mejorar el mundo a través de ellas, que de otras vanas glorias; porque él lo que quería era lo que quería era un Reino de belleza y de arte, un reino de músicos, pintores, arquitectos, escultores… etc, despreciaba la guerra y la violencia, prefería la estética, porque creía y sabía, que gracias a ella se podía conseguir un mundo mejor. Ojalá le hubieran dejado hacer realidad su sueño, hubiera sido maravilloso, utópico… pero la maldad nunca duerme.

Por eso también me parece un ejemplo su idealismo, que se puede tomar en nuestra vida diaria a través de preocuparse de que nos rodeen cosas hermosas o de apreciar la belleza de lo que hay a nuestro alrededor, y de que la imaginación y la creatividad siempre sea una parte importante de nuestra vida.

Imagen relacionadaFile:Coat of Arms of the Kingdom of Bavaria 1835-1918.svgFile:Ludwig II.jpgFile:CFP Louis II, roi de Bavière.jpgImagen relacionadaFile:De 20 jarige Ludwig II in kroningsmantel door Ferdinand von Piloty 1865.jpg

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