La temporada de eventos de primavera-verano de 2017 en Madrid

El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones de primavera-verano de 2017 en Madrid.

-La temporada de eventos de primavera-verano de 2017 en Madrid.

-La temporada de televisión de primavera-verano de 2017.

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Aclarar que, en este artículo en concreto, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor ya lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

………………………………………………………….

 

Y esta temporada, además de buen tiempo (esperemos), nos trae:

 

La noche de los libros

Aunque ya ha pasado, no puedo dejar de reseñarla.

No ha sido tan emocionante como otros años, pero se han propuesto algunas que otras actividades interesantes.

Como siempre, muchas instituciones han participado, poniendo su grano de arena, logrando que este programa de la Comunidad de Madrid volviera a ser una fecha a anotar en el calendario cultural.

 

Semana Santa en Madrid

¿Quiere el ayuntamiento arrebatarle el protagonismo de la música sacra a la Comunidad?, porque, de forma inédita, y casi a modo de competencia con el Festival de arte sacro (reseñado en este mismo artículo), han elaborado toda una programación festiva previa a la Semana Santa que gira casi totalmente alrededor de la cuestión musical en iglesias.

Sea como sea, parece que los melómanos estamos de enhorabuena y nos espera una buena retahíla de conciertos.

Post scriptum 3-4-2017: es definitivo, el ayuntamiento quiere competir en música sacra con la Comunidad, y no ahorra esfuerzos: con magníficos programas, excelentes elecciones de iglesias (que combinan las más desconocidas con las más ubicables), pero sobre todo, la novedad de una maravillosa conferenciante previa a cada concierto que nos habla y detalla sobre el programa que vamos a oír, están consiguiendo ser una importantísima competencia para el consolidado Festival de arte sacro. Eso sí, la atención al público no es muy buena, y su gestión de este tampoco. En cualquier caso, tengo claro que si este festival montado por cuenta del ayuntamiento, hubiera sido más largo, perfectamente hubiera podido ganar al de la Comunidad… ¿serán estas primeras impresiones mías definitivamente confirmadas o sólo un espejismo?, seguramente volveré para contarlo.

Post scriptum 12-4-2017: aunque aún queda alguna que otra cosa (especialmente actos religiosos), lo fuerte, especialmente la parte musical, ya ha terminado casi del todo.

Pues bien, se puede concluir que este programa de “Música sacra para acompañar la Semana Santa” ha sido capaz de rivalizar con gran dignidad contra el “Festival de arte sacro”, cosa hace unos años inconcebible, todo ello, por las distintas cuestiones que he abordado a lo largo de este mismo artículo. De hecho, al evento del ayuntamiento sólo le ha impedido superar al de la Comunidad una serie de factores: su corta duración; lo sosa que era la conferenciante (que más parecía una grabadora que una persona); y muy especialmente, la muy mala atención al público, pues los que estaban allí, ocupándose de organizarlo todo, más parecían porteros de discoteca que profesionales que se ocupaban de gestionar un evento cultural (desde breves y malas contestaciones hasta incapacidad de solucionar problemas básicos)… sin duda alguna, este programa del ayuntamiento no estuvo en buenas manos y no se le debería de volver a confiar a estas mismas personas; no al menos si quiere alcanzar el éxito.

Por lo demás, sobra decir que ha sido una agradable sorpresa que ha llenado de música los últimos días de todo aficionado a este arte.

 

XXVII Festival internacional de arte sacro 

Desde que ha cambiado la dirección, a este festival le cuesta levantar cabeza, y empiezo a temerme que lo estropeen del todo (como ya comentaba el año pasado)… no digo que no hayan diseñado un magnífico librito (imposible de conseguir hasta última hora, en el primer concierto nada menos… yo ya ni me molesto en pasar por la oficina de turismo de la Comunidad, nunca lo tienen a tiempo) con la programación (y lleno de detalles, con las explicaciones del concierto, el programa, lugares y días, nombres de los intérpretes… la verdad es que está muy bien hecho, muy completo) en el que, en una completa introducción, tratan de autojustificar y explicar todo lo que hacen… pero no, lo siento pero no me cuela.

Y es que, desde que se ha colado el hipsterio en el terreno de la cultura, todo es, con más intensidad de la habitual, como lo llamaba Jose Cadalso “erudición a la violeta”: es decir, mucha gente que presume de saber sin tener ni idea, que utiliza la cultura como riqueza que mostrar al exterior y no como enriquecimiento interior, que aseguran innovar y romper sin saber siquiera sobre qué hacerlo; porque aquí todo el mundo cree ser muy original, pero para serlo, digo yo, que primero habrá que conocer las bases sobre las que hacerlo… y porque, como siempre digo, no es lo mismo el “arte” que la “artistada”, además de que una cosa es un “artista” y otra muy diferente un “artisto”.

Así pues, aunque hay conciertos interesantes, y algunos están siendo muy buenos, lo cierto es que todos los de música contemporánea han dejado de ser de fiar (el de Neopercusión fue de vergüenza ajena, y encima con aplaudidores a sueldo), cosa que con la anterior dirección del festival no pasaba, podías confiar y te podría gustar más o menos, pero al menos era seguro que no ibas a ver un bodrio, eso, hoy día, ya no se aplica. Por otro lado, si uno analiza la programación, se han multiplicado los encargos y estrenos de músicos contemporáneos jovencísimos (amiguetes sin duda de los organizadores), que van a acabar por destruir este gran evento porque no todos son buenos o están a la altura.

Eso si no se autodestruye solo el propio festival, por que de “sacro” ya sólo le queda el nombre… precisamente una de las cosas más divertidas del librito de la programación es leer como intentan justificar a la desesperada conciertos enteros de música profana, y totalmente laica, aludiendo a la supuesta espiritualidad que en el fondo tienen las melodías o a que se cree que tal compositor era muy religioso y seguro que algo de ello metió en su música… de risa. Aunque no voy a negar que hace mucho que pienso que el festival debería de cambiar de nombre, pues dedicarlo exclusivamente a música sacra es innecesariamente limitado.

Por otro lado, la foto que se ha puesto para ilustrar el festival es horrorosa, poco estética y nada llamativa como publicidad (no la juzgo como obra de arte, sino como forma de llamamiento a un público potencial)… ¡con los carteles tan bonitos, elegantes, estéticos y estilosos que llegó a tener este festival!.

Como curiosidad, en esta edición también se suprimió uno de los aciertos de la anterior, que era ampliar el abanico de las artes y no sólo centrarse en la música (pues el año pasado se organizó un pequeño ciclo de cine); idea que ha desaparecido definitivamente, lo que es, en mi opinión un error, hubiera sido inteligente seguir y profundizar en ese camino de exploración de otras disciplinas artísticas.

Como detalles positivos, decir que ahora se incluye la duración del concierto… aunque nunca coincida con la realidad, en mi opinión para bien, puesto que yo prefiero que un concierto se alargue a que quede corto. Aunque lo profesional sería que en la programación constase la duración exacta, ni más ni menos.

También sigo desaprobando esta marabunta de conciertos en apenas un mes… vale que se quiera justificar con que es la cuaresma y todo eso… ¡pero es que es una sobredosis y no es fácil encontrar tiempo para todos!, insisto en que era mejor cuando se distribuían en varios meses.

En cuanto a los sitios dónde se celebran los conciertos, se han renovado mucho, y aunque hay sitios nuevos y maravillosos a los que da gusto ir (y a los párrocos deben pagarles algo, porque yo no me explico que se muestren tan sumisos y permisivos con ese montón de público que acude a sus misas… sin tener el menor interés en ellas), también es cierto que hemos perdido ese encanto de ir buscando y descubriendo iglesias desconocidas aunque muy bellas e históricas o especiales por algún motivo (yo, gracias a este festival he hecho verdaderos hallazgos artísticos en todos los aspectos). No obstante, este año también es el ejemplo perfecto de como el festival se ha vuelto más profano… ¡uno de los conciertos será en el Congreso de los diputados! (ese día, a ver quién entra), ¡toma ya!… sin embargo hay que reconocerles que en ese aspecto de la selección de sitios sí que hay una vocación de mejora, pues tratan de que los conciertos sean lugares muy espectaculares y señeros.

En definitiva, aunque este evento no es lo que era, y perfectamente podríamos desear volver a lo anterior, de momento, sigue manteniéndose, con esfuerzo y a pesar de las maniobras hipsters y de eruditos a la violeta varios, como un evento cultural sumamente reseñable en la agenda de todo amante de la cultura.

Y como el festival acaba de empezar… volveré de nuevo aquí a informar, si hay algo que añadir a todo lo dicho.

Post scriptum 19-3-2017: aunque hay que reconocer que el festival sigue manteniendo bastante bien la máxima de aunar, no sólo a los compositores conocidos, sino también a los que han caído en el olvido, y ayudarnos a redescubrir nuestro propio patrimonio musical… e incluso a algunos artistas (la sobresaliente soprano Aurora Peña, por ejemplo, en cuyo concierto los aplausos fueron tales que se hicieron hasta dos bises… cosa que yo casi nunca había visto anteriormente en este festival, y eso que llevo muchos años viniendo).

Por lo demás, hay que reconocer que, si haces una buena selección y vas a los conciertos adecuados (como estoy haciendo prudentemente), te sueles encontrar con una gran calidad.

Sí, con el cambio de dirección este festival tendrá sus defectos, pero hay que reconocerle que sigue teniendo muchos de los factores que hicieron que nos enamoráramos perdidamente de él.

Por lo demás, he encontrado la atención al público buena (respecto a los organizadores que van siempre por allí), siempre que no trates con los guardias de seguridad que, como no, se creen los sheriffs del lugar, sin mencionar lo injustificado de su presencia, además de que llega a haber entre dos y tres, cosa que nunca antes había pasado en este festival (no había ni uno, para cuanto más), y yo sigo sin saber que pintan en él, pues no cumplen ninguna función positiva.

Probablemente volveré a escribir para el final del festival o antes, siempre que haya algo que añadir a todo lo ya dicho.

Post scriptum 8-4-2017: finalizado el festival de este año, el último concierto ha dejado claro definitivamente un problema ya dicho; el que múltiples aficionados o personas en proceso de preparación hayan entrado en la programación del festival, no ha sido beneficioso para este y lo devalúa. Entiendo que sea más barato, pero sigue sin ser justificable.

Por otro lado, este año, el festival se ha visto empañado por la feroz competencia de última hora del ayuntamiento con su programa de “Música sacra para la semana santa”, que, y no albergo ninguna duda, si se hubiese extendido más en el tiempo y hubiese tenido más conciertos, bien podría rivalizar y eclipsar al conocido y ya no tan consolidado Festival de arte sacro.

Por lo demás, mantengo todo lo anteriormente dicho; especialmente lo de que el cambio de dirección ha empeorado el festival (¡estos hipsters!)… aunque reconozco que, haciendo una buena, concienzuda y razonada selección, puedes acudir a buenos conciertos y estos merecen la pena.

 

La noche de los teatros

¡La comunidad de Madrid está que no para con los eventos!, y es que hay que reconocer que con esta presidenta ha cogido una relevancia en actos culturales públicos que no tuvo anteriormente.

Así, en la propia Casa de correos se hacen actos desde las 18 horas, pero no sólo ahí, pues varias instituciones se han unido (aunque desgraciadamente, y a pesar de lo que diga la prensa, los teatros sólo ofrecen descuento, no gratuidad).

Tengo un muy buen recuerdo de esta celebración el año pasado, ¿se me borrará, afianzará o mejorará?, ¡espero poder contaros lo tercero!.

Post scriptum 29-3-2017: finalmente, dediqué toda mi noche de los teatros a “La XX noche de Max Estrella”, y he de decir que no me arrepiento en absoluto y que fue una gran manera de pasarla, es más, recomiendo a todo el mundo que, al menos una vez en la vida, acuda a este peculiar recorrido por las calles de Madrid, pues es un espectacular cóctel, mezcla de visita guiada, teatralizada, recorrido literario, histórico-artístico, gastronómico… una maravilla, vamos.

Exceptuando las escasas capacidades oratorias de sus conductores (que se equivocaban cada dos por tres) además de cierta desorganización y desinformación; el resto fue impecable, hasta había paradas en las que se ofrecía comida y bebida, y por supuesto, teatro mucho teatro y muchas maravillosas escenificaciones en calles e interiores (en muchas de las cuales se volcaban personalidades del medio), todo lo cual culminó en el Círculo de Bellas artes, con una obra escenificada completa y, por si fuera poco, ¡abundante chocolate con churros!.

En definitiva, un triunfo absoluto al que muy probablemente, si me entero, yo tengo claro que volveré al menos una vez más.

 

IV centenario de la Plaza Mayor

¡Este es año de grandes celebraciones!, por si el aniversario del nacimiento de Carlos III fuese insuficiente (ver con más detalle abajo), además, también estamos de aniversario con uno de los lugares de la capital del Reino más emblemáticos, más castizos y más de aquí, característico de Madrid, y que no te lo encuentras en otro lado.

Hasta ahora, sólo había sabido de alguna cosa salteada, pero creía que el evento no se estaba celebrando mucho… pero acabo de descubrir la página web propia de la celebración, en la que se ve que, aunque unos eventos resulten más atractivos que otros (y se perciba cierta desorganización, caos y amateurismo), lo cierto es que todos los meses hay algo, y algunas cosas son extremadamente atractivas (la fiesta barroca de octubre puede ser lo más de lo más).

En definitiva, que no hay que perder de vista en los siguientes meses la Plaza Mayor y lo que se celebra en ella, puesto que esta conmemoración promete.

 

Tricentenario de Carlos III

¡Continúan aún varias de las actividades culturales relacionadas con el monarca ilustrado!, no hay que perderlas de vista, puesto que mucho me temo que estamos en la recta final de tan gran celebración.

 

Resultado de imagen de iv centenario plaza mayor

Publicado en Turismo | Deja un comentario

La temporada de televisión de primavera-verano de 2017

Resultado de imagen de television

El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones de primavera-verano de 2017 en Madrid.

-La temporada de eventos de primavera-verano de 2017 en Madrid.

-La temporada de televisión de primavera-verano de 2017.

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

………………………………………………….

¿Nos traerá esta temporada algo interesante?, veamos:

 

Permanecen:

ANTENA 3 Y NEOX

-Los Simpson: una serie que parece no tener fecha de caducidad, aunque no resulte fácil de seguir puesto que suele estar relegada a horarios para rellenar programación, con lo que las repeticiones de episodios son continuas, cansinas y enterarse de cuando hay, comienza a emitirse una nueva temporada o hay nuevos capítulos es un poco complicado.

Sin embargo, el hecho de cómo ha conseguido mantenerse todos estos años, con esa gran capacidad de sorpresa, de impredecibilidad y con ese toque de crítica y parodia social a través de un humor disparatado es muy loable.

Es pues, esta serie, sin duda alguna un producto histórico en vida, que además ha sido el origen de que surgieran otras series de animación para adultos, aunque todas ellas palidecen ante la original (incluso siendo muchísimo más agresivas en todos los aspectos)… si es que por algo “Los Simpson” no pasan de moda.

Publicado en Televisión (tv) | Deja un comentario

L’allegro il penseroso ed il moderato

Toda música es danzable

Sinopsis y ficha técnica

Georg Friedrich Händel (1685-1759): L`Allegro, il Penseroso ed il Moderato.

Coreógrafo: Mark Morris.

Escenógrafa: Adrianne Lobel.

Figurinista: Christine Van Loon.

Iluminador: James F. Ingalls.

Soprano: Sarah-Jane Brandon y Elizabeth Watts.

Tenor: James Gilchrist.

Bajo: Andrew Foster-Williams.

Directora musical: Jane Glover.

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid).

El Teatro Real comienza el verano con el primero de los tres espectáculos que marcan la recta final de su actual temporada, L’Allegro, il Penseroso ed il Moderato, con coreografía de Mark Morris para su compañía, sobre la oda pastoral de George Friedrich Händel (1685-1759) del mismo título, basada en poemas de John Milton y con arreglos de Charles Jennes.

Se cuenta en este espectáculo con la prestigiosa presencia de las sopranos Sarah-Jane Brandon y Elizabeth Watts, el tenor James Gilchrist y el bajo Andrew Foster-Williams, quienes, junto al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, interpretarán la bella partitura de Händel bajo la dirección de la maestra Jane Glover.

Juntos pondrán en pie esta producción, dividida en dos actos, en la que el coreógrafo recrea 32 escenas inspiradas en pinturas de William Blake. En esta creación predomina la presencia del grupo, la estructura coral, marcada por pasos vitales y espontáneos. Trazados básicos que caminan desde la melancolía inicial hacia una energía contagiosa, donde el colectivo predomina sobre el individuo, convenciendo a este de la alegría plena que el ser humano siente cuando es parte de algo.
Estrenada en el Teatro de la Monnaie en 1988, L’Allegro, il Penseroso ed il Moderato, está considerada una de las coreografías más interesantes de Mark Morris.

……………………………………………

Comentario previo

Tarde llega esta crítica, no me dio tiempo a publicarla en su momento (y es que las largas con su análisis detallado siempre cuestan más… aunque irónicamente luego quedan necesariamente reducidas, porque no siempre me acuerdo de todos los detalles a la perfección), pero no creo que tenga mayor importancia, puesto que deseo que sea un reflejo de lo que es un espectáculo de Mark Morris, ya que no pude ver la temporada pasada otro anterior a la obra de esta crítica (que fueron las “Mozart dances”), pero decidí no perderme bajo ningún concepto el que ahora comento, y así poder ver quien era y como trabajaba el famoso coreografo. De ese modo, esta crítica será útil también para todo aquel que se esté pensando o quiera decidirse acerca de conocer si al Mark Morris group o no.

Y la verdad, independientemente de la función en sí, el resto fue un auténtico desastre. Es cierto que el teatro Real tiene la mala costumbre de programar conferencias únicamente para la ópera dejando a la danza un tanto desolada, lo cual no está bien, es una especie de extraño desprecio carente de sentido.

Pero en este caso fue incluso peor; a todo esto había que unir un programa de mano realmente malo que no decía absolutamente nada (al contrario de lo habitual en el Real, cuyos programas suelo alabar por su calidad)… todo esto es medianamente, y digo sólo medianamente, pasable por una vez, pero el colmo, lo ya absolutamente inadmisible, es la desaparición de los subtítulos y su sustitución, por una traducción en una hoja de mano (imaginaos a los espectadores utilizando las linternas de sus móviles para leerla)… completamente patético, no me explico en que se supone que estaban pensando. A ver si la fundación Loewe, que tanto presume de potenciar la danza, tanto se anuncia en el programa del Real, y tanto cuelga grandes estandartes en el teatro cada vez que hay un espectáculo de ese tipo, se ocupa de arreglar todos estos desastres, puesto que me parece algo inaceptable y vergonzoso.

La única ventaja en estas ocasiones… que los salones Goya no quedan exclusivamente para los patrocinadores y cualquier simple mortal puede acceder a ellos.

Crítica

Aún llegaré más lejos en la afirmación del subtítulo, pues yo siempre he creído que todo lo que tiene ritmo se puede bailar, al fin y al cabo, como definió un profesor de música una vez “la música es la ordenación de los sonidos con el tiempo”, es decir, que cualquier sonido acompasado puede ser música (como bien demuestra cualquier paso por una discoteca, donde muchas veces cuesta distinguir una melodía).

Pues bien, Mark Morris parece estar dispuesto a probar mi teoría, puesto que de una música (la de un oratorio) para nada pensada para el baile, él consigue convertirla en un espectáculo de danza.

Ahora bien, entendámonos, de ahí a que, como ha dicho algún crítico, los bailarines parezcan unidos a las cuerdas de la orquesta… hay mucho trecho.

La verdad es que hay que reconocer que todo espectáculo de danza con orquesta en directo gana mucho en caché, y esta es la ventaja que tiene este caso.

Por lo demás, reconozco que no me acabó de convencer en absoluto en otros aspectos, puesto que la coreografía sólo se limita a seguir el ritmo más o menos bien, es decir, no expresa realmente nada; bueno, sí que expresa algo como toda danza y como todo arte, pero no tiene absolutamente nada que ver con la música que oímos y con lo que dice su letra (de ahí, quizás, el no querer subtitulárnoslo jajaja); o sea, no hay coordinación, coherencia entre la danza y la música, ambas van por libre, cada una se dedica a lo suyo. En ese aspecto reconozco que me desilusionó, pues hubiera sido mucho más eficaz, y probablemente una obra maestra, si la danza consiguiera reflejar las letras del oratorio, eso sí que tendría mérito.

Por lo demás, aunque estéticamente bella, la coreografía (una mezcla de danza clásica y contemporánea) tampoco me impresionó demasiado; no me parece que realmente estuviera tan unida a la música, y como ya digo, a pesar de que resultaba agradable contemplarla, siempre sentí que podría haber sido mucho mejor por lo arriba comentado.

Por su parte, orquesta, coro y solistas, aunque relegados, estuvieron bien e hicieron su papel. Sin embargo, uno acaba echando mucho de menos el oír todas las piezas enteras o el oratorio al completo, pues te das cuenta de que sólo estás ante una selección y te apena el no poder disfrutar de la obra completa… bueno, difícilmente se le puede hacer una recriminación en ese aspecto, pues no era la misión de “L’allegro il penseroso ed il moderato”, ni promete nada parecido, al fin y al cabo, es un espectáculo de danza y esta es la protagonista (y a pesar de la música en directo, se aseguran bien de que así sea).

Sin embargo, quizás una de las cosas más destacables de la función sea precisamente la estética: muy agradable, colorista, optimista, alegre… es un estilo pensado para dar ganas de vivir, lleno de colores pastel y brillantes, y con una iluminación a juego que realzan el espectáculo y magnifican su belleza. Sin duda, el bello aunque simple vestuario, nos trae esa idea de la idealización de una vida sencilla y despreocupada, y a la vez permite realzar la danza sin distraernos demasiado de esta, lo que, claramente, es la misión principal del espectáculo.

Pero finalizando, ¿merece la pena este espectáculo o otro del estilo de Mark Morris Group?, yo creo que sí merece la pena ver esto al menos una vez, porque es algo distinto y arriesgado (bailar lo que no ha sido creado para tal cosa); es bonito, está cuidado estéticamente y es agradable de ver… ahora bien, también lo digo, no es en absoluto una obra maestra, no es un imprescindible absoluto, aunque realmente podría haberlo sido planteado de otra manera, pero aún así, ¡es tan agradable de visionar y te deja tan buena sensación!, sólo por eso, ya es recomendable.

Publicado en Teatro | Deja un comentario

Crítica exprés: Manual de un tacaño

¿Qué es la tacañería?, ¿cómo se mide?, ¿tal vez es algo que se juzga según la sociedad en la que se vive y sus costumbres?, conozco personas que escatiman en montones de gastos, y, sin embargo en determinadas cosas gastan auténticos dinerales, pero, sin embargo, ellos mismos se autodefinen como “tacaños”. Y luego están los que no tienen la oportunidad de ser generosos, porque, ¿cómo se puede serlo sin tener con qué? (eso sólo lo hacen los santos, dar sin tener nada), así pues, ¿se puede ver uno forzado a la tacañería?, ¿es algo innato, algo que se desarrolla y aprende o tal vez viene que ver con las necesidades de cada persona?… sólo hay algo que está claro, debemos conocer muy bien a una persona, incluyendo su pasado, para poder denominarlo (bueno, eso y cualquier otra cosa) tacaño.

Muy desgraciadamente, este filme no nos ayudará a esclarecer nada de lo anterior, pues no pasa de ser una comedia frívola, y de hecho, uno de sus grandes problemas es precisamente que no consigue profundizar en la personalidad del tacaño, limitándose a dar una absurda explicación simplista que no justifica nada de lo que hace el protagonista… una pena, si hubiese sido más profunda, hubiese podido ser toda una obra maestra, pues el humor siempre demuestra una gran inteligencia… siempre y cuando no se haga el humor por el humor, el gag por el gag, la pantomima por la pantomima… como es el caso; cierto que es bueno que la comedia exagere, lleve las cosas al extremo para evitar herir sensibilidades y que nadie se vea reflejado en exceso (yo no creo que exista nadie tan desmesuradamente tacaño como el personaje protagonista de esta película, pues llega un momento en que no compensa)… pero también debe tener un fondo, decir algo, que detrás de toda esa exageración haya algo más. Desgraciadamente, este no es el caso.

 

-Manual de un tacaño: divertida comedia cuya mayor virtud y defecto es que solamente es eso. Tiene de bueno que no llega a ser muy ñoña (cosa a la que fácilmente se tiende con Dany Boon), pero tampoco resiste un análisis o siquiera un revisionado, pues el guión hace aguas por muchas partes, puesto que, en realidad, no es más que una serie de gags y secuencias cómicas entrelazadas con un argumento más bien flojo y poco verosímil; ¿Que con todo el conjunto es divertido?, cierto, no se puede negar, y supongo que tampoco se le puede exigir más de lo que pretende. Y sinceramente, tampoco creo que Fred Cavayé (director y guionista) tenga talento para más.

El resto está a la altura de lo anterior, pasable, nunca brillante, incluyendo la dirección. Quizás sí que se deba resaltar el trabajo de la dirección artística y de localizaciones, que destacan especialmente por lo cuidadas que están.

El reparto artístico da de sí lo esperable (tampoco es que tengan mucho con lo que trabajar), aunque he de destacar que, para variar, Dany Boon no hace del todo su habitual papel de “oso de peluche”, mostrándonos que tiene algún recurso actoral más; aunque sí he de destacar, muy para mal, que este actor no se haya preparado en absoluto (o nadie le ofreciera esa formación, como sí se ha hecho en otras producciones francesas para alcanzar una verosimilitud absoluta) para su papel de músico, es más que evidente que no sabe como coger un violín (pone los dedos de las formas más extrañas y absurdas), y en la mayoría de las secuencias se ve claramente como el arco no toca las cuerdas del instrumento… y que quieres, la gente no es tonta, da igual que pongas música de violín en off, si ves claramente como el actor ni siquiera hace lo lógico para tocar el instrumento, eso no hay quién se lo crea… por encima, considero que ha sido un fallo tremendo totalmente innecesario, puesto que la historia que se quiere contar no exige en absoluto que el protagonista sea músico, y mucho menos violinista, precisamente el instrumento musical más difícil de tocar. Sin embargo, y muy a pesar de todo, es innegable que Boon tiene tirón en su país, los productos en los que interviene suelen ser un exitazo en Francia, y el caso del que hago la crítica no es una excepción.

En definitiva, “Manual de un tacaño” es una comedia graciosa, ni más ni menos, con todo lo bueno y lo malo que tiene eso.

Publicado en Películas | Deja un comentario

Crítica exprés: Jackie

Se suele decir, y la película de la que haré la crítica también maneja ese concepto, que lo más parecido que han tenido los EEUU, desde su independencia, a una Familia Real, han sido los Kennedy… quizás por ese aura, ese carisma y estilo, además de la tragedia y leyenda negra (se dice que, incluso actualmente, si alguno de sus miembros se presentara a las elecciones rápidamente correría peligro) que los acompaña, aún hoy día, forman parte del imaginario colectivo.

Personalmente, no me resultan especialmente simpáticos (eran un tanto inmorales y mafiosos en muchos sentidos, incluso en las relaciones familiares), aunque les reconozco algunas afinidades, y el presidente JFK tendió puentes en lo que respecta al pasado hispánico de los EEUU.

En cualquier caso, de todos ellos, Jacqueline Kennedy (quizás, porque, como mujer, gusta tanto a hombres como féminas… aunque sea por distintas razones) es probablemente el miembro más icónico, reconocible de la familia (y también de su época) con su tan característico peinado y sombreros.

Y he de reconocer que, la que fue primera dama de EEUU, me provoca sentimientos contradictorios: por una parte, la veo como un pobre peón de la familia en la que entró y a la vez obligada a mantener una imagen de cara a la galería… aunque también como una frívola que le amargó la vida a Aristóteles Onassis con sus caprichos insaciables (algo que el armador se mereció, francamente, después de como había tratado a María Callas)… ¿pero cuánto de todo esto es verdad y cuánto leyenda?, bueno, como de todos los grandes personajes (y más de aquellos que han alcanzado el nivel de icono), muchas veces resulta difícil saberlo, así que no queda más remedio que tratar de averiguar, aprender más… e intentar sacar nuestras propias conclusiones.

Lamentablemente, mucho me temo que esta película no nos ayudará mucho en tal labor, pero, con todo, este comentario previo sí os ayudará a situaros, saber por qué me interesó ir a ver este filme y con qué expectativas iba.

 

-Jackie: ya no cabe duda de cómo elige sus papeles Natalie Portman: ¿para qué formar parte de un reparto lleno de estrellas, cuando puedes estar en una película en la que tú aparezcas el 90% del tiempo y el resto sean secundarios irrelevantes a los que les puedes sacar foco fácilmente, mediante las reacciones adecuadas, que el director se encargará de enfocar porque la película está diseñada a tu medida?, pues eso, Portman sigue por el camino que ya había iniciado astutamente en “Cisne negro”, consistente en que “sólo hay una estrella y esa soy yo”.

Por lo demás, es una lástima de película, porque el guión está sumamente bien, y fácilmente podría haber sido un magnífico filme que no sólo reflexionara sobre la familia Kennedy, su legado, el poder, la imagen pública y sus imposiciones… etc, sino también sobre cosas más comunes y más cercanas al resto de los mortales, como el luto, las reacciones ante la muerte o lo que pudo haber sido.

Pero lamentablemente, no se escoge la opción anterior porque todo el filme está en manos de unos narcisistas de película (nunca mejor dicho), y no me refiero sólo a Portman, acaparadora innecesaria de todos y cada uno de los planos hasta el hastío; sino también al director Pablo Larraín, que se obsesiona con hacer todo tipo de piruetas y experimentos en plan cine de arte y ensayo, que, además de no venir a cuento y chirriar por todos los lados, en muchas ocasiones incluso le salen mal, de modo que la ególatra dirección acaba llamando la atención forzosamente, y no precisamente por algo positivo, sino por esa obsesiva manía de llamar la atención permanentemente, colocando la cámara en los lugares más inverosímiles. Todo ello, sin mencionar los interminables y pesados primeros planos de la Portman, que encima no los aprovecha, por lo que acaba percibiéndose falsedad en todo. Y tampoco va bien el filme de ritmo, pues llega a aburrir, a pesar de que sólo dura hora y media, pero es que la historia no está nada bien gestionada narrativamente.

El resto del apartado técnico es una buena reproducción de la época, la verdad es que hacen todo lo que pueden para una película que no lo merece.

En lo que respecta al reparto artístico, a parte de lo ya mencionado, Natalie Portman se lo pasa pipa haciendo de Jackie Kennedy… tanto que se le nota, pero demasiado… en realidad, nunca llegamos a ver a Jacqueline Kennedy (ni siquiera a nivel físico, la verdad es que la fisonomía de la actriz no cuadra nada con la de la que fue primera dama), sólo a Portman, en plan diva, haciendo una imitación de escasa calidad o creyéndose que hace una gran interpretación que arrasará en todos los premios cinematográficos… y lo siento mucho, pero a mí no me cuela.

Reseñaría a alguno de los secundarios, pero cómo apenas aparecen, y para lo que hacen, más parecen figurantes con frase (como ya digo, toda la película está conformada por primeros planos de la cara de Portman haciendo teatro y drama barato) pues poco se puede decir… aunque no quiero dejar de destacar, en un sentido negativo, al que interpreta al sacerdote, pues es tan espantoso que produce risa involuntaria… ¡y no sólo a mí!, fijaos en Natalie Portman cuando habla con él, ¡está intentando contener las carcajadas!.

En definitiva una propuesta que pudo y debió haber sido mucho más de lo que fue, podría haber sido una gran película y ha acabado por resultar un filme ególatra, narcisista, de autolucimiento y profundamente pedante. La verdad es que no merece mucho la pena, y yo la califico de muy regular.

Publicado en Películas | Deja un comentario

Crítica exprés: Las bodas de Fígaro

Resultado de imagen de teatro de la comedia las bodas de figaro

Buena atención al público en el Teatro de la comedia. Programa de mano escaso.

Hace relativamente poco tiempo, el escritor Javier Marías publicaba un artículo de opinión titulado “Ese idiota de Shakespeare”, que se convirtió en poco tiempo en la comidilla de la farándula, y que rápidamente recibió un aluvión de ataques, medida habitual de aquellos que son incapaces de defender su propio trabajo (muchos de los cuales claramente no leyeron el artículo original pues es evidente que sólo leyeron un par de frases cuidadosamente seleccionadas, tergiversadas y sacadas de contexto… no se puede esperar otra cosa de ese tipo de personas, por otra parte), puesto que, en el fondo, son conscientes de que lo que hacen es indefendible, así que deciden destrozar e intentar desacreditar implacablemente a aquel que dice la verdad, y toda opinión certera que exprese lo que, en realidad, piensa todo el mundo pero que supondría desvelar que son un fraude (como tantas veces se ha vivido en este blog, a reseñar especialmente el famoso asedio)… con las repercusiones sociales y económicas que ello conlleva.

No obstante, a mí me alegró mucho que un intelectual, una persona de la cultura, totalmente metido y conocido en ese mundo, como Marías, se atreviera a decir las cosas claras y a poner cada cosa en su lugar; necesitamos más gente así, que se salga de la rueda de favores y que se atreva a decir lo que realmente piensa, públicamente y sin tapujos, y es que ¡Universo de A no lo puede hacer solo!.

Sin embargo, he de reconocer que yo no estoy al 100% por 100% de acuerdo con Marías, sino más bien en un 70-80%; puesto que el escritor, a la hora de la verdad, no dejaba de tener una postura un tanto reaccionaria, nostálgica de un teatro que ya se había pasado, de un estilo anquilosado y superado.

¿Por qué hablo de todo esto?, pues porque estoy completamente seguro de que esta producción de “Las bodas de Fígaro”, de la que voy a hacer la crítica, le encantaría a Marías, sin embargo, yo no puedo dejar de condenarla en muchos aspectos. Las razones, en la crítica.

 

-Las bodas de Fígaro: muchas veces he dicho, que el academicismo y lo clásico puede ser un gran y hábil disfraz para aquellas personas sin mucho talento, pues disimula mucho mejor que cualquier apuesta vanguardista, que siempre es un riesgo… pero al final, resulta fácil descubrir cuando algo no tiene arte ni alma, y sucede si no sólo no sientes nada, sino que tienes la sensación de percibir errores, aunque a primera vista no sepas cuales son exactamente… pero con el tiempo, y un ojo clínico bien entrenado, acaban detectándose con facilidad.

Pero antes de nada, hablemos de la obra en sí, secuela de “El barbero de Sevilla” (obra que, por cierto, sería una de las últimas, polémicas y peligrosas diversiones en el Petit Trianón de María Antonieta, antes del fatídico asunto del collar que supondría el principio del final del reinado de Luís XVI), que, como su precedente, también estaba destinada a causar una conmoción por su contenido revolucionario y antisistema (de la época), es más, Mozart (que hizo una conocidísima versión operística que cuenta con algunas de las melodías más reconocibles del género… y que, curiosamente, se estrenó mucho antes que la versión lírica de Rossini de “El barbero de Sevilla”, por tanto, curiosamente, en ópera, la secuela se estrenó antes que la original) no lo tuvo precisamente fácil a la hora de llevarla a la escena, aunque también es cierto que el compositor de Salzburgo elegía unas temáticas de un poco apropiado… que era para darle de comer aparte. Por tanto, debemos entender que, en muchos aspectos, la obra de Beaumarchais es un panfleto, de otra época, pero un panfleto con cierto contenido ideológico propagandístico igualmente.

Sin embargo, el gran problema que tiene la obra de Beaumarchais hoy en día, no es precisamente lo anterior, sino que la versión operística, en la que da Ponte copia casi tal cual en su libreto la obra original, se ha convertido el algo tan icónico y sublime, que, hasta cierto punto, las palabras solas y a secas de Beaumarchais ya no parecen suficientes, sentimos que falta la música de Mozart (a la que esta producción, de la que hago la crítica, hace más de un homenaje, por cierto)… simplemente, el compositor superó al escritor, y ello se hace evidente al ver que las palabras, sin música, quedan despojadas de una buena parte de su encanto… aunque sí hay que reconocerle a la obra original que explica mucho mejor la historia que el lioso libreto de da Ponte.

En cualquier caso, la obra de Beaumarchais, una comedia de enredo con profundo fondo crítico y revolucionario, es demasiado liosa, hay un exceso de acontecimientos, de personajes que no se desarrollan todo lo que deberían y demasiados enredos en general.

En lo que respecta a esta producción, su gran problema es que peca de un excesivo academicismo, es totalmente clásica, pero también absolutamente acartonada y poco original, no aporta soluciones ingeniosas, ni nos transmite nada nuevo, simplemente utiliza los recursos esperables y obvios en el mejor de los casos… eso, en sus mejores momentos, puesto que también hay muchísima torpeza en la dirección de escena de Lluís Homar (que recupera, de memoria, la de Puigserver): sus actores están totalmente descontrolados, no hay un sólo movimiento de escena que no resulte forzado, en el decorado todo es demasiado estático, hay una falta de ritmo absoluta (a pesar de ser una comedia)… y en general, hay una muy deplorable falta de imaginación, ingenio y visión artística. No tengo la más mínima duda de que a un espectador no demasiado exigente, a uno que se conforma con que le hagan la obra tal cual se refleja en el texto, se dará por conforme e incluso la aplaudirá con gusto… pero yo necesito algo más, yo necesito sentir algo, no quedarme frío, y eso es precisamente lo que me pasó durante las tres horas que estuve viendo esta producción en el Teatro de la comedia, durante las cuales, incluso sentí aburrimiento y deseo de que se acabara.

Por lo demás, los decorados son muy estéticos, muy bellos, pero no están muy bien utilizados, al igual que el atrezzo.

Los actores están todos terriblemente sobreactuados y absolutamente inverosímiles en general, y aunque el reparto femenino está algo mejor (muy especialmente Mónica López como la Condesa de Almaviva, que resultó la única medianamente creíble y aceptable de todos), pero lo cierto es que, mayoritariamente, cada gesto, frase o movimiento que hacen se ve forzado, poco natural o como una directriz de la dirección, sin mencionar que no parece que se crean sus personajes en absoluto, sólo que disfrutan haciendo teatro… y eso señores, lo miremos como lo miremos, es mal teatro.

En definitiva, volvemos a lo que se hablaba al inicio, esta producción de “Las bodas de Fígaro” sin duda podrá parecer aceptable y muy aplaudible a muchas personas que se quieren evitar vanguardismos y sorpresas desagradables en el teatro (como Javier Marías, al que citaba al principio), y seguramente muchas de estas personas, al igual que se hizo en otros tiempos en el Teatro Real (curiosamente, con la tercera parte que Mercadante compuso con las nuevas aventuras de un vetusto Fígaro), gritarían “¡así es como se dirige!”… pero yo no le puedo dar el aprobado; sí, toda la producción es bastante aceptable, si se mira superficialmente, no tiene sorpresas desagradables ni grotescas… pero tampoco dice nada, no produce ninguna sensación y hay tantísimos errores, evidente falta de pericia y talento disimulados bajo un clasicismo y academicismo extremo, que yo, simplemente, no puedo recomendarla abiertamente y con todas las de la ley, pues no pasa de ser un producto que le cuesta llegar a ser aceptable o pasable… y algunos buscamos mucho más en el teatro… y en cualquier obra artística en general (como comentaba recientemente, por otra parte).

Publicado en Teatro | Deja un comentario

I vespri siciliani

La vida entera es una tragedia… ¡pero qué importa mientras la música sea de Verdi!

Sinopsis y ficha técnica

Ópera en versión de concierto.

Director musical: James Conlon.

Reparto

Guido di Monforte: Franco Vassallo.

El señor de Bethune: Francisco Tojar.

Arrigo: Piero Pretti.

Giovanni di Procida: Ferruccio Furlanetto.

La duquesa Elena: Julianna Di Giacomo.

Danieli: Antonio Lozano.

Roberto: Fernando Radó.

Y Francis Tójar, Luis Cansino, Adriana di Paola, Alejandro González y Eduardo Santamaría.

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid) y Coro de la Comunidad de Madrid.

La función del día 17 podrá escucharse en directo a través de Radio Clásica, de Radio Nacional de España.

Situada entre La traviata y la primera versión de Simon Boccanegra, Verdi se enfrenta con este título a un nuevo reto que supone un primer paso hacia las grandes composiciones con temas históricos como será, más tarde, Don Carlos. Todo ello sin olvidar que, con este encargo de la Opéra de Paris, el compositor trataba de aunar la personalidad del melodrama italiano con el formato de la grand opéra francesa.

Estructurada en cinco actos, algo que no era muy del agrado de Verdi, como tampoco lo era la inclusión del ballet, contiene sin embargo dos de sus temas favoritos, la relación paterno filial y los sentimientos patrióticos inmersos en el conflicto político. Construye el autor, con todos estos elementos, una ópera que contiene numerosos ejemplos de la fuerza musical dramática de sus años de madurez.

……………………………………………

Comentario previo

Una vez más, llega una crítica con tanto retraso que es de una temporada pasada; aunque me justificaré diciendo que en este caso, reconozco que he retrasado intencionadamente la publicación, pues dado que sólo hubo funciones tres días, luego ya daba igual cuando se publicase, y yo fui muy tarde para que nadie se pudiese beneficiar de ello.

Explico el subtítulo que elegí: a veces lo pasamos tan mal en la vida… y en las óperas de Verdi se sufre tanto, ¡pero yo creo que sería mucho más feliz si sufriese de esa manera!, ¡qué maravilla, qué música, qué desahogo!, a veces uno desearía que la vida fuese una ópera….

En todo caso, siempre quedará como testigo del interés de esta ópera, especialmente en este caso, en el que el tema de la producción cuenta menos por ser en concierto.

Hablando de ello, llama la atención la desaparición de esta modalidad en la temporada 2014-2015 del Real, todas son escenificadas, ni una sola en concierto, ¿por qué será?; y no parece que se nos haya beneficiado o perjudicado mucho, pues de un modo u otro no parece haber menos óperas… quizás sea una preferencia del nuevo director artístico Matabosch.

Dicen que las óperas en concierto surgieron en la era Mortier debido a la falta de presupuesto, y la verdad, nos daba la oportunidad de escuchar grandes títulos y grandes cantantes… no sé si acabaremos por echarlas de menos.

En cualquier caso, teniendo en cuenta los montajes que llegamos a tener que aguantar en este teatro, hay que reconocer que, las óperas en concierto, aún siendo siempre algo incompleto, a veces provocan un suspiro de alivio, pues no tienes una dirección de escena que te destroce la ópera de la manera más abyecta y miserable; y te da la oportunidad de imaginarla (aunque no siempre resulta fácil, y en este caso menos, que hay mucha acción), además de que, como no demasiados cantantes líricos se dignan a interpretar sus papeles, la cosa tampoco cambia demasiado (de hecho, la gracia y la gran ironía está en que a veces se ven mejores interpretaciones en la versión en concierto que en la escenificada); y la verdad, siendo francos, de tener que elegir entre un mal montaje o una ópera en concierto, prefiero lo último.

Crítica

Verdi es, y siempre será, uno de mis compositores favoritos, y es que es algo realmente maravilloso la capacidad que tiene para conmover y emocionar, el poder de su música es algo completamente inmenso.

La mejor prueba quizás está precisamente en los libretos que él tenía buen cuidado de elegir, no porque sean desmesuradamente buenos, que no suelen estar mal, sino porque, siendo como son historias extremada y desmesuradamente trágicas, que bien fácilmente en otras manos podrían caer en la comedia (y es que hay una línea muy fina entre tragedia y comedia, un género sumamente complicado, siempre estás en peligro de o no llegar o pasarte), él consigue que, aunque en algún momento se nos pase por la cabeza el pensamiento de “sí, bueno, ¿y qué más?” o incluso algo nos haga una leve gracia, rápidamente acudirá su música para borrarnos ese leve instante de comicidad y recordarnos lo tremendamente dramático que es lo que estamos viendo, y siempre de la manera más sublime.

Así, el libreto trata un tema histórico, de una forma totalmente libre, y contiene la habitual historia llena de dramatismo y coincidencias desafortunadas que necesariamente desembocan en tragedia; y que sin embargo, es extremadamente emocionante y estás todo el tiempo pendiente, pues, aunque un tanto exagerado, resulta interesante.

Pero la música, la música es de lejos lo mejor, esas bellas voces que se elevan, esos coros imponentes reflejando la grandilocuencia del acontecimiento histórico que anuncia la rebelión… el mejor Verdi se escucha aquí momento tras momento, está en todo, en las arias, los coros, y sobre todo, en esos grandes momentos colectivos en los que todos los personajes llevan sus pasiones y emociones al máximo y explotan a la vez en un sinfín de brillantes fuegos artificiales.

Y es que “I vespri siciliani” lo tiene todo para ser un gran título de la ópera (y debe ser espectacular representado correctamente): temática grandilocuente, sentido del dramatismo, música espectacular… etc.

En el caso de esta producción tuvimos una gran suerte, todos los cantantes estuvieron absolutamente esplendidos, y la habitual orquesta y coro del Real dieron lo mejor de sí, concluyendo una noche absolutamente fabulosa.

En definitiva, esta ópera, sin ser una de las más conocidas de la historia, ni del compositor, me parece magnífica y un imprescindible para todo aquel amante del género y quien lo quiera ser, pues seguro que quedará impactado por su fuerza arrolladora y fascinante.

Teatro Real de Madrid:”I Vespri Siciliani”I Vespri Siciliani at the Teatro Real 2014, Ferruccio Furlanetto - Procida

Publicado en Teatro | Deja un comentario

Crítica exprés: Fausto

Dice un viejo refrán que “más vale malo conocido que bueno por conocer”, y Carme Portaceli parece dispuesta a probarlo. Si horrorizados estábamos con Pérez de la Fuente, me parece que la nueva directora no sólo no nos va a traer nada mejor, sino que encima lo va a empeorar gravemente… y la pregunta es, ¿quedará alguna butaca ocupada al final de la temporada?, ¿no están ya suficientemente escarmentados los espectadores?.

De momento, yo, tras haber visto y analizado la temporada entera del Teatro Español (bueno es que se haya publicado, a los que nos gusta planificarnos, nos lo ponen fácil, y no tenemos que estar pendientes), francamente, apenas he encontrado un espectáculo que me interese, y, con todo, al que trataré de acudir, lo haré con reservas.

Sí lo sé, van en decadencia y caída, directos a la catástrofe.

 

Fausto - Homenaje a Tomaz Pandur

Sublime atención al público en el Teatro Español, nunca mejor.

Han cambiado ligeramente los programas de mano, la estética sigue siendo vulgar (blanco y rojo, mira tú que descubrimiento), y además se nota que son más caros de hacer (calidad del papel, en color…)… es más que evidente que sólo es una forma de la dirección de llamar la atención, resaltar que esta ha cambiado y que ahora hay otra persona al mando. Si se centraran más en mejorar las cosas que merecen la pena, como en elaborar unos programas de manos más completos, con más información, de más páginas; mejor andaríamos… aunque si eso fuera lo único que hay que mejorar, suerte que tendríamos.

Tenía muchas ganas de ver una adaptación teatral del “Fausto” de Goethe. Tenía muchas ganas de volver a la preciosa e histórica sala principal del Español. Tenía muchas ganas de ver teatro de fuera de nuestras fronteras. Tenía muchas ganas de ver como eran las nuevas elecciones artísticas de la nueva directora… y en apenas cinco minutos, todo mi gozo estuvo en un pozo.

 

-Fausto: vuelve la política del amiguismo, que, aunque sea en forma de homenaje, no se hace de la manera más discreta que digamos.

En mi función varias personas se fueron y una sección del teatro se pasó media obra riéndose (y, obviamente, “Fausto” no es una comedia) además de hablando entre sí, con eso lo digo todo.

Sin duda, queda muy grandilocuente traer una obra en versión original, muy pseudointelectual, muy gafapastas… pero mientras leía los subtítulos, de repente me pregunté: “y si esto fuera en español, ¿qué opinarías?, si le quitamos ese barniz de gran producto venido de fuera, ¿qué se ve realmente?”… pues que es una mierda.

Bueno, con barniz o sin él, porque en apenas cinco minutos (diez máximo) ya te estás dando cuenta de que todo es la típica “artistada” en la que se ha malgastado tanto dinero como tonterías se han hecho; si no, ¿qué se puede decir de una obra en la que los actores se pasan toda la representación chapoteando en el agua (sin razón alguna) o hablando de cara al público con filosofías que aburren hasta el cabreo?, pues eso es lo que se ve en la obra, no hay más (bueno sí, también alguna que otra proyección y movimiento de decorado de delante a atrás y viceversa… mira tú que maravilla nos han traído de fuera).

Trataría de decir lo que está mal, pero es que es todo; o tal vez me enfocaría en lo que está bien, pero es que es nada… al final resulta algo vergonzoso, el típico teatro que a nadie gusta y que sólo los pretenciosos califican de interesante… en realidad, lo más triste, es que es la típica obra diseñada para que unos pocos puedan darse aires, y que al público en general repugna totalmente, mientras se les intenta engañar y hacerles creer que son estúpidos y que no tienen criterio ni sensibilidad artística, intentando darles gato por libre.

Pues no señor, yo por ahí no paso. Si de algo me enorgullezco en este blog, es por dar una información a las claras, veraz y honesta, de aquel que nada tiene que perder, por eso “Universo de A” es famoso y leído tanto por profesionales como por aficionados.

Así pues, digo de forma contundente, con absoluta convicción, que la producción de “Fausto” de Tomaz Pandur es una vulgaridad repugnante, presuntuosa y carente de todo gusto o estilo, el típico producto que esconde una inmensa falta de talento bajo una pretendida pseudointelectualidad, además de una supuesta engañosa visión artística, con las que pretende engañar y estafar a los espectadores deliberadamente.

En definitiva, durante el visionado de esta obra sentí vergüenza ajena y asco… y el inmenso deseo de que jamás se vuelva a repetir algo así, cosa que, tal y como he dicho, tras repasar la programación del Teatro Español, mucho me temo que volveremos a presenciar una y otra vez esta temporada, y probablemente, también las siguientes… pero a mí otra vez no me cogen en una de estas, de ninguna manera.

Sin mencionar que me parece intolerable que, aguantar las “artistadas” nacionales, pase… pero también las extranjeras, y encima hacer gasto de dinero público español en ellas… yo no me explico como todo esto no acaba en el pleno del ayuntamiento de Madrid, y no empiezan a rodar cabezas de responsables, cual las de los langostinos en la cena de Nochebuena.

Remataría la crítica desrecomendando totalmente esta prosaica “artistada” que es esta producción de “Fausto”, milésima estulticia de otro ridículo “artisto” presuntuoso que se cree que los demás nos chupamos el dedo… pero dado que en todo el inmenso teatro apenas estaba ocupada poco más que la platea de butacas (y no toda, sobre el 70% como mucho), y además las representaciones están a punto de acabarse (y seguro que estos, apenas cuatro días, nos costaron más que un mes con cualquier otra compañía nacional), pues es que no me hace falta despotricar nada más… el público está harto, está muy cansado de encontrar estupideces en este teatro, se está agotando de tanta tontería, se le ha espantado, no quiere arriesgar y con razón (que es lo peor)… al Teatro Español, que tanto necesita una regeneración, que necesita desesperadamente que lo hagan resurgir de sus cenizas, lo están hundiendo definitivamente en una muerte lenta y dolorosa.

Y yo sigo insistiendo, no me explico como es posible que todo esto se haga a fondo perdido con el dinero de los contribuyentes, y más en un país donde el paro es tan alto, donde hay tantas familias en riesgo de pobreza y exclusión social, donde mucha gente no puede pagar ni la luz, donde se producen incendios porque la gente enciende velas ya que no puede pagar la calefacción, donde todo sube de precio de una manera escandalosa (incluidos alimentos básicos)… y un largo etcétera; por eso, no se explica que mientras tanto, el Teatro Español se dedique a dilapidar el dinero en “artistadas” extranjeras. El colmo. Por extravagancias así, en Francia se hizo una revolución en 1789… la diferencia es que, en aquel caso, las barbaridades que se le atribuían a la pobre Reina María Antonieta eran falsas… y en el caso que estoy tratando en este artículo, son todas ciertas, comprobables a simple vista sin mayor esfuerzo.

Publicado en Teatro | Deja un comentario

La villana

La crema y la nata nacional o el apoteosis del arte español

 

Sinopsis y ficha técnica

Zarzuela en tres actos

Música de AMADEO VIVES
Libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw
Edición crítica de Óliver Díaz
Ediciones Musicales Autor / Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 2017
Edición del texto de Javier Huerta Calvo
Estrenada en el Teatro de la Zarzuela, el 1 de octubre de 1927
Nueva producción del Teatro de la Zarzuela

Zarzuela basada en el drama sobre la honra villana “Peribáñez y el Comendador de Ocaña”, de Lope de Vega.
A pesar de que hace ya más de treinta años que La villana no «visita» el escenario del Teatro de la Zarzuela, estamos ante uno de los títulos más emblemáticos de este recinto a lo largo del siglo XX. Ahora, por primera vez en el presente siglo y después de esas más de tres décadas de vacío, la obra vuelve a subir a estas históricas tablas, materializando así un hecho que sin duda debe ser observado como acontecimiento de primer orden. La reunión de los tres autores de este famoso título: los escritores Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, junto al compositor Amadeo Vives, representa lo mejor de su época —como más tarde volvió a evidenciarse con La rosa del azafrán—.
La villana que ahora se presenta viaja estéticamente por los siglos, sin detenerse, envuelta en esa música en la que Vives combina con asombroso equilibrio la tradición, lo popular, y la melodía elaborada. El predominio de la alegría es una de las características que definen su composición. Y a lomos de esas notas luminosas la escena ejerce de amazona como una prolongación natural.

Dirección musical Miguel Ángel Gómez Martínez

Dirección de escenaNatalia Menéndez

EscenografíaNicolás Boni

VestuarioMaría Araujo

IluminaciónJuan Gómez-Cornejo (AAI)

CoreografíaMónica Runde

Reparto

CASILDA
Nicola Beller Carbone (días 27, 29, 2, 4, 8, 10 y 12) / Mayte Alberola (días 28, 1, 3, 5, 9 y 11)
JUANA ANTONIA
Milagros Martín
BLASA
Sandra Ferrández
PERIBÁÑEZ
Ángel Ódena (días 27, 29, 2, 4, 8, 10 y 12) / César San Martín (días 28, 1, 3, 5, 9 y 11)
DON FADRIQUE
Jorge de León (días 27, 29, 2, 4, 8, 10 y 12) / Andeka Gorrotxategi (días 28, 1, 3, 5, 9 y 11)
DAVID / REY
Rubén Amoretti
ROQUE
Manuel Mas
OLMEDO
Javier Tomé
MIGUEL ÁNGEL
Ricardo Muñiz
LAZARILLO DE OLMEDO
Carlos Lorenzo
CHAPARRO
Rodrigo García*
EL LICENCIADO
Román Fernández-Cañadas*
LABRADORES
Daniel Huerta*, Francisco José Pardo*
*Miembro del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela

Orquesta de la Comunidad de Madrid
Titular del Teatro de la Zarzuela
Coro Titular del Teatro de la Zarzuela
Director: Antonio Fauró

 

 

Comentario previo

En primer lugar, quejarme y mucho de la pésima gestión que hacen de la publicidad en el Teatro de la Zarzuela, pues, aunque quería que este (teniendo en cuenta las pocas críticas completas que hago hoy día) artículo quedase muy lucido, y que mostrase toda la belleza y excelencia de esta nueva y maravillosa producción de la que voy a hacer la crítica… sólo he conseguido tres imágenes y de escasa calidad, dos del cartel, y una de la propia obra… y ninguna de ellas en la propia web (que, afortunadamente, ha mejorado en navegabilidad) del teatro. Vamos, un desastre. Busqué por todo internet, y fui incapaz de encontrar más. Así que tendréis que fiaros de mis palabras a secas, aunque siento mucho no poder ilustrar como es debido… pero ya digo, toda la culpa la tiene el teatro, que debería proporcionar los mejores materiales para que otros (periodistas, blogueros… etc) puedan referenciarles, promocionarles y hacerles publicidad… de otro modo, se están perjudicando a sí mismos.

Por lo demás, no puedo dejar de criticar la pobreza que supone asistir a una representación en la que no se te aporta nada más: ni programa, ni exposición, ni decoración ex profeso… realmente el Teatro de la Zarzuela ha vivido tiempos mucho pero que mucho mejores, y se ha tenido mucho más cuidado en la mejora del acto de asistencia a sus instalaciones. Realmente la dirección de Daniel Bianco está fracasando rotundamente en ese aspecto.

Y ahí se acaban las justas y necesarias críticas negativas. Comienzan las alabanzas.

Empezando, como no, por el personal del teatro, siempre tan atento, agradable y familiar a la vez que eficiente y eficaz. Todo un gusto volver a verlos, sin duda su calidad humana y profesional mejora la asistencia al teatro.

Pero dirijámonos al tema de este artículo, cada año (y no es poco, teniendo en cuenta las temporadas del resto de los teatros) el Teatro de la Zarzuela programa una o varias producciones que son obras maestras, luego están las muy notables, y, en ocasiones, también aparece algún que otro bodrio… este año, ya hemos tenido el bodrio, otra muy notable… y ahora nos llega la obra maestra, ¿seguirá la temporada de este teatro hacia arriba, directa al triunfo… o ahora llegará el descendimiento?, el tiempo lo dirá, aunque las perspectivas (teniendo en cuenta la programación), en principio, parecen buenas.

En cualquier caso, y para finalizar el comentario previo, hace poco, una comentarista escribía en mi blog para hablar de su terrible desilusión acerca de la infame “Danzad malditos” del inefable Alberto Velasco (dándome la razón en todo lo que había escrito, por cierto), que había tenido la desgracia de ver en la reciente, infausta e irresponsable reposición que se ha hecho en el Matadero… seguimos conversando a través de comentarios (como podréis descubrir en ese artículo), y me preguntó que obra le recomendaría que estuviese actualmente en cartel… ¡terrible cuestión!, me quedé paralizado, pues me di cuenta de que no se me ocurría nada que valiera la pena… y menos después de haber vivido el horror de “Danzad malditos”; sobre todo, sabiendo además que era su primera obra en España, por tanto, la segunda a la que acudiera debería ser un triunfo absoluto, para evitar desilusiones y que esa chica dejase de ir al teatro para siempre por perder el interés totalmente… necesitaba una apuesta segura y no la tenía, no la encontraba en ese momento. Pero ahora ya sí la tengo: Nicole Beyzaga Meyer, ojalá sigas leyendo este blog, porque ya te digo que la segunda obra que debes ver en España, la que demuestre que en el teatro te puedes encontrar algo de gran calidad, divertido y brillante a la par, es sin duda alguna “La villana”, de la que, a continuación, haré la crítica.

 

Crítica

Cuando vi esta zarzuela quedé absolutamente fascinado (y, por supuesto, volví a sentir varios éxtasis artísticos), aunque también dolido, porque fui perfectamente consciente de que, si esta obra hubiese sido francesa o italiana, todo el mundo la conocería, y los melómanos de todos los rincones del mundo, no pararían de alabarla día y noche… pero esa desconsideración a lo propio, ese gusto por la destrucción de los mitos, es lo terrible de lo español. Triste pero cierto, ojalá quisiéramos y valorásemos más lo propio.

Y es que “La villana” es una absoluta y perfecta obra maestra la mires por donde la mires: el excelente libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw adapta de forma absolutamente soberbia a Lope de Vega… y sí, porque esto es de lo mejor, encima, ¡la obra está basada en una obra original del fénix de los ingenios! (“Peribañez y el comendador de Ocaña”), uno de nuestros más grandes y brillantes dramaturgos por excelencia (que esta producción, además quiere respetar y homenajear especialmente, incluyendo varios pasajes de la obra original con bastante acierto y adecuadamente integrados); de modo que es como si viéramos una obra de Lope, y además con música, ¿irresistible, no? (como leve crítica, quizás se pueda decir que el argumento no es excesivamente original, pues repite el estilo de otras comedias anteriores de honra villana, de estructura muy parecida… ¿pero a quién le importa cuando la historia está tan bien contada?, sabes perfectamente que al final el Rey lo va a arreglar todo y todo eso, ¡pero el proceso es tan maravilloso!, ¿acaso no sabemos que al final Cenicienta se casa con el Príncipe?, ¿y dejamos por ello de ver las múltiples versiones que existen del cuento?, ¡claro que no!).

Pero no una música cualquiera, la música, ¡oh, qué música!, qué maravilla, qué sublime, qué deliciosas armonías, qué brillantes coros, qué duetos que arrebatan el corazón totalmente y lo exhaltan enloquecidamente… así pues, Amadeo Vives, demuestra su absoluta genialidad con esta obra, y, francamente, en mi humilde opinión, no necesitaría otra para pasar a la historia como un gran compositor.

Así pues, tenemos un material de partida absolutamente perfecto, que combina lo mejor de lo nacional, una razón para sentirnos absolutamente orgullosos a nivel patriótico de nuestros logros artísticos, pues, incuestionablemente, esta es una obra absoluta y deliciosamente española, una joya rojigualda absolutamente brillante y deslumbrante.

Y, afortunadamente, esta producción, a la que califico de sobresaliente, está a la altura de tan excelentísimo material original.

Sin duda se podrían argumentar cosas en su contra: como una dirección de escena bastante torpe (la dirección de actores deja que desear -la mayoría de los cantantes que vemos en el escenario no saben actuar y exageran sus papeles como suelen hacer los de su profesión… aunque se nota que lo intentan y se esfuerzan en intentar ser verosímiles-, los movimientos de escena resultan forzados, y hay muchos errores en la concepción de varias escenas que fácilmente provocan que el espectador se pierda y se desoriente); un vestuario un tanto inadecuado y anacrónico (aunque muy estético); y unos decorados que podrían haber dado más de sí (aunque se mueven de una forma bastante espectacular y llamativa… sin mencionar que hay cosas realmente bellas y de gran verosimilitud, como la luna o el trigo de fondo)… pero, en el caso de esta producción, es innegable que la suma total es mejor que la suma de las partes, puesto que es del todo evidente que el conjunto total, el resultado final, funciona y es tremendamente estético, hermoso de ver y que agrada totalmente… así pues, si le perdonamos sus múltiples deslices, bien podemos encontrarnos con algo muy espectacular, disfrutable, grato y encantador. Yo, desde luego, salí muy satisfecho.

Sólo queda hablar del maravilloso reparto artístico, en el que todos los cantantes estuvieron magníficos, con la excepción de Andeka Gorrotxategi, que hizo del Comendador Ocaña, y que se desgañitaba berreando como un descosido. Sin duda alguna, y merecidamente, los más aplaudidos fueron Mayte Alberola y César San Martín, que interpretaron a la pareja protagonista. También aparece en esta producción una cara conocida, una gran diva, la que fue considerada primera figura y actriz de este escenario durante mucho tiempo: la infalible Milagros Martín, que, aunque en un pequeño papel, consigue darle empaque y su habitual buen resultado.

En definitiva, por sus incontables méritos, si hay una obra que hay que ver en este momento, si hay un imprescindible en la cartelera teatral, sin duda alguna esa es esta magnífica zarzuela que es “La villana” (es más, dado lo instructiva y didáctica que es, hasta se deberían planificar funciones escolares, y colegios e institutos deberían acudir en masa a las representaciones), pues se trata de una producción sobresaliente que lleva a buen puerto una obra maestra absoluta. En realidad, al contrario de lo que suele ser habitual, y esa es otra de las excepcionalidades del caso del que estoy haciendo la crítica, en esta ocasión no hay que buscar razones para ir… ¡sino que habría que encontrar una sola razón para no hacerlo!… y francamente, de encontrarse argumentos en favor de esto último, serían muy escasos y de nula validez. No hay duda, “La villana” es la obra en cartel que hay que ver: perfecta, absoluta e incondicionalmente recomendable para todo tipo de público.

Resultado de imagen de teatro de la zarzuela la villanaResultado de imagen de la villana zarzuelaResultado de imagen de la villana zarzuelaResultado de imagen de la villana zarzuelaResultado de imagen de la villana zarzuelaResultado de imagen de peribañez y el comendador de ocañaResultado de imagen de peribañez y el comendador de ocañaResultado de imagen de peribañez y el comendador de ocaña

Publicado en Teatro | Deja un comentario

Críticas exprés: Tristana / Eroski paraíso

Y yo me pregunto… si tanto el Fernán Gómez como el Español y el Matadero son gestionados por el ayuntamiento… ¿por qué parece que el primero va por libre?, ¿por qué uno puede consultar toda la programación en la web del Español de ambas instituciones y en cambio no del Fernán Gómez?, ¿y por qué la identidad visual no está totalmente unificada? (aunque en este caso, mejor que siga así, puesto que la publicidad y los carteles del Fernán Gómez son incomparablemente mejores a los del Español y el Matadero, que siempre optan por esa monotonalidad horrorosa y fotos espantosas)… grandes misterios pendientes de resolver.

Y a todo esto, la nueva directora del Español dijo que a partir de este mes empezaríamos a ver los primeros resultados de su gestión… así que a ver con qué nos encontramos.

 

Muchas y muy variadas actividades se hacen con motivo de este estreno (la mayoría gratis), y no sólo el habitual encuentro… yo no acudiré por falta de tiempo, pero algunas resultan interesantes.

También hay que decir, que todas ellas están patrocinadísimas por la SGAE, y que no dejan de ser una forma de propaganda (pues todo está muy ligado a la etapa de Galdós en esta) y de tratar de lavar y blanquear un poco la imagen de una institución sumamente deslustrada y de la que la sociedad en general tiene una visión extremadamente negativa.

No obstante, recomiendo llegar un tiempo antes a la función, puesto que en el vestíbulo se ha puesto una exposición bastante interesante e informativa, tanto sobre Galdós como sobre su obra (en la que, por supuesto, no se deja de reseñar su relación con la SGAE), que incluso incluye parte del vestuario usado en la famosa versión televisiva de “Fortunata y Jacinta”… si no tenéis tiempo, no obstante, no importa, pues al terminar la obra no se cierran las puertas de inmediato y se os permite permanecer allí un poco más de tiempo.

La atención al público me pareció perfecta. El programa de mano horroroso y lleno de obviedades, poco o nada informativo.

 

-Tristana: Mucho y muy bien he hablado siempre en este blog de Alberto Castrillo-Ferrer como director, siempre había conseguido asombrarme… pero esta vez, con “Tristana”, me ha decepcionado profundamente.

La verdad, es que esta adaptación teatral de la obra de Galdós, está plagada de problemas y fallos, entre otros, la obsesión permanente con querer hacer algo superinnovador y maravilloso, algo tremendo y rompedor… que acaba por resultar pretencioso, insustancial y extremadamente confuso.

No sé muy bien decir de quién es la culpa (pues no he visto el texto original que han usado), si de los desordenados y conflictivos diálogos de Eduardo Galán o de la dirección de escena perdida, desesperada y sin inspiración de Castrillo-Ferrer.

Y es que da la impresión de que Castrillo-Ferrer no quería hacer esta obra, que fue un encargo, algo impuesto, y que no se le ocurría como resolverla… así que comenzó a utilizar todo tipo de recursos pretendidamente espectaculares para tapar lo anodino que le parecía todo. Y en realidad, no es lo único que le sale mal: los movimientos de escena se ven excesivamente forzados, el escenario se le hace inmenso (hay momentos en los que los actores tienen que ir corriendo -literalmente- de un lado a otro del escenario para poder decir una sola frase)… y, en definitiva, se ve absolutamente sobrepasado o desinteresado por el trabajo que tiene que hacer. Mucha referencia a Sorolla, mucha reutilización de recursos que antes funcionaron pero… al final, se percibe, con demasiada claridad que no sabe qué hacer con la obra que tiene que dirigir.

Entendámonos bien, sigo convencido del talento y capacidades de Alberto Castrillo-Ferrer, y no creo en absoluto que anteriormente sólo hubiese sonado la flauta… pero nadie es perfecto, todos comentemos errores y tenemos obras menores… y este es el caso.

Por lo demás, la obra se deja ver, sin asombrar o deleitar en ningún momento; el decorado es horrible y un par de proyecciones no lo salvan; el vestuario es medianamente apreciable pero parece de segunda mano.

Los que sí me sorprendieron, fueron los actores, ninguno de los cuales es santo de mi devoción, por lo cual tienen más mérito en las buenas impresiones que me causaron; así pues, excepto Alejandro Arestegui que hace una interpretación tópica, teatral en el peor sentido, falsa e inverosímil en general; el resto del reparto artístico está asombrosa e increíblemente bien: con unas actuaciones poderosas, con garra, naturalistas y con mucha fuerza en general… tal vez, parte de su mérito, se debe a una buena dirección de actores.

En definitiva, Tristana es una opción muy regular en la cartelera, que no da lo que promete, tampoco sorprende, y aunque tiene sus virtudes, resulta extremadamente difícil recomendarla.

 

Eroski Paraíso

Tenía ganas de ver esta obra, pues hace años viajaba más a Galicia, así que aún podía ver lo que se movía por allí… pero mis viajes son cada vez menos frecuentes, y mi vida teatral (y cultural en general) se circunscribe a Madrid… que no está mal, pues aquí llega de todo (es más, la temporada pasada, también se estrenó en los municipales otra obra de Galicia… que tampoco era ninguna maravilla), lo nacional y lo extranjero… también me interesaba el argumento… así que esta obra tenía todas las papeletas para que acudiera a verla. Una pena que no estuviera a la altura; aunque, últimamente, parece que todos los productos audiovisuales que exporta esta comunidad autónoma les pasa lo mismo… sólo hay que ver la infame serie televisiva “El final del camino”.

La atención al público me resultó excelente. El programa de mano, para variar, me ha resultado imprescindible… básicamente, porque si no hubiera leído previamente la sinopsis que aparece en este, hubiera sido absolutamente incapaz de entender nada de lo que se ve en escena… y aún así, cuesta.

 

-Eroski paraíso: esta es la típica obra que es tan mala que da risa, en la que te ríes por no llorar, la típica artistada que pretende ser algo profundo y trascendente (y plagada de emocionalidad de baratillo) pero con una base vacua y yerma… haciendo una analogía: esta producción teatral es como pretender construir el Empire state building sin cimientos y empezando desde la segunda planta… es decir, algo ridículo.

Lo mejor, y lo más llamativo, es que aquí nadie quiere reconocer la autoría de nada… deben de sentirse avergonzados (y no me extraña), porque otra cosa… así pues, se asegura que la obra es de “Chévere”, que es la propia compañía, no hay más autor… tampoco el director parece querer dejar clara su identidad, pues es un tal Xron que a saber quién es, pero que en la primera página de google (que es lo más lejos que estoy dispuesto a llevar mi investigación) no aparece, ni tampoco, en principio, en la página de la compañía… yo una actitud así, de dedicarse a usar pseudónimos porque sí, en plan misterioso, sólo la he visto en el cine porno, y yo pregunto, ¿tanto se avergüenza esta gente de su obra que quiere ocultar a toda costa que trabajó en ella?, ¿consideran tan malo ser asociados con “Eroski paraíso como trabajar en la pornografía?… no digo que no tengan toda la razón para hacerlo, pero ni son los primeros “artistos” que presentan un bodrio ni serán los últimos… al menos “Eroski paraíso” tiene una comicidad involuntaria gracias a la cual no aburre totalmente, que, lo mires como lo mires, ya es bastante mérito para un mal producto.

Pero hablemos del texto, ¿texto?, ¿pero hay tal cosa?, yo estoy convencido de que lo construyeron a base de improvisaciones, de ahí que la narrativa sea pésima, que no haya una estructura y que todo el argumento haga aguas por todos los lados, sin mencionar los diálogos simplones y vulgares… todo suena falso, ridículo y forzado; y, debido a ello, la puesta en escena se vuelve aún más irrisoria, con una chica pretendiendo grabar un documental, para el que cuenta con todo: desde focos hasta mesa de mezclas… excepto una cámara… tú me dirás que documental es ese, debe de ser radiofónico… o a lo mejor es una de las innovaciones de esta obra y yo ni me he enterado; de ser así, el otro gran vanguardismo de esta producción debe ser la reivindicación y revalorización del castrapo (en Galicia se llama así a mezclar gallego y castellano) como bien de interés cultural, porque lo peor no es tratar de entender a los actores cuando hablan en gallego o en castellano, sino cuando los mezclan (que es la mayor parte del tiempo)… tal vez eso se solucionaría con los apenas visibles subtítulos, pero el problema es que estos siempre aparecen demasiado pronto, demasiado tarde, o directamente, se saltan partes enteras de la obra… vamos, una completa catástrofe de vergüenza ajena.

Y para muestra un botón: el argumento de la obra es que una chica decide grabar un documental sobre sus padres (ya que los refugiados y otros problemas globales no le interesan y hablar sobre ello no es honesto -dice ella literalmente-), en el cual ellos le cuentan que es fruto de un embarazo no deseado, después de una fogosa noche en un cementerio en la que iban drogados hasta las cejas. Y sí, para contar lo que yo he dicho en apenas cuatro líneas, esta producción necesita una hora y media… y dado que no se da mucha más información, pues siempre se está dando vueltas alrededor de lo mismo, os podéis hacer una idea de lo tonta que resulta la obra.

La puesta en escena es un desastre completo, un compendio de amateurismo y de errores escandalosos como ya no se ve ni en el teatro aficionado, aunque eso sí, si lo fuera, se trataría de un teatro aficionado absurdamente inflado de presupuesto; en definitiva, todo está mal: la dirección de actores, gracias a la cual llegamos a no oírlos en muchos momentos porque se ponen a hacer absurdos corrillos y a hablar entre sí murmurando; los movimientos de escena, que resultan todos forzados; los múltiples momentos en los que no pasa nada y la obra se queda en pausa de la manera más irracional (el momento de “oro”: todos los actores se ponen a comer un bocadillo, porque sí, durante minutos y minutos sin hacer otra cosa, mientras los espectadores esperamos a que se dignen a terminar de alimentarse… supongo que tiene de ventaja que, así los actores aprovechan para cenar durante la función, porque otra cosa…); una escenografía nada verosímil… etc.

En cuanto a los actores, pues son los de siempre de la TVG (Televisión de Galicia) y hacen lo de siempre, nada pueden aportar ya que nada más saben hacer, quien los haya visto en un papel anterior, verá exactamente lo mismo en este, no actúan, hacen de sí mismos, el rollo habitual.

Como curiosidad, decir que al final de la función sortean una merluza… sí, lo sé, es tan disparatado como suena… si es que la realidad siempre supera a la ficción.

En definitiva, “Eroski paraíso” da mucha vergüenza ajena, podría haber sido una magnífica obra maestra sobre la decadencia, el cambio en el mundo rural en las últimas décadas… etc; y en vez de eso, es algo esperpéntico y sin sentido. Es mala y produce risa por ello… pero no hay tanta comedia involuntaria como para que compense pagar por verla, por tanto, no es nada recomendable.

Publicado en Teatro | 1 Comentario