¡Siempre descubriendo cosas nuevas!

Pues nada, ¡últimamente la sección Turismo está que no para de publicar!, y, por supuesto, necesariamente había que añadir nuevos álbumes, puesto que, tradicionalmente, han sido una parte importantísima de esta sección.

Recientemente, con la publicación del artículo sobre viajar a Extremadura (más detalles en este), se han creado múltiples álbumes de esta comunidad autónoma, y hay novedades también en los de Portugal y Castilla y la Mancha… pero yo no estoy dispuesto a conformarme con eso, así que también os traigo estos otros:

Cementerio de la Florida: este es un lugar sumamente desconocido, y sin embargo, bastante céntrico, que fue cementerio de empleados de la Real Casa… pero hoy en día es conservado, recordado y dignificado debido a que aquí fueron enterrados los héroes del 2 de mayo. En cualquier caso, es sumamente interesante y hacen visitas de vez en cuando, ¡con lo que hay que tratar de acudir a alguna!.

Casa de Lope de Vega: escondida en medio del Barrio de las letras, no tan conocida como debiera, con toda probabilidad, debido a su restringidísimo sistema de visitas guiadas que hace que haya que esperar meses para conseguir una… sin embargo, merece mucho la pena y realmente da una muy buena idea de cómo era la vida en el siglo de oro. Por otra parte, su bellísimo, pequeño y cuco jardín es de acceso libre, con lo que es un imperdible.

También, a veces, hay reducidas exposiciones temporales que suelen ser interesantes.

Cuando organizan conciertos (muy de vez en cuando), debido al limitadísimo aforo, hay unas colas de agárrate.

Parque de Felipe VI: hay quien calificó el nuevo barrio de Valdebebas, dónde está situado este parque, de aborto urbanístico… yo no sé si llegar tan lejos, pero sí que tengo claro que este jardín deja mucho que desear, que me desplacé a propósito para verlo (soy un fan de los parques, y si no voy, exploto), y que no me mereció la pena en absoluto (sólo hice seis fotos en un espacio de varias hectáreas). Sin duda era un proyecto interesante que se quedó solamente en eso, y francamente, en mi opinión no merece la pena acercarse a verlo (y más sabiendo las maravillas de espacios verdes que hay en Madrid) sin mencionar que las comunicaciones para llegar son terribles.

Mercado de san Ildefonso: uno de esos mercados con encanto que tiene Madrid, de los llamados gastronómicos (sinónimo de caro o de clavada monumental a la hora de recibir la cuenta); con encanto y diseño, merece la pena acercarse a hacerle una visita.

Palacio de santa cruz o Ministerio de asuntos exteriores: no abierto normalmente al público, yo entré por una exposición. Posiblemente es uno de los edificios más conocidos de la capital española y con más encanto, por ser ejemplo paradigmático por excelencia del Madrid de los Austrias.

Feria del libro: ya dejé mi opinión, acerca de este evento, en el correspondiente artículo recopilatorio, y de lo poco que me entusiasmó; no obstante, no puedo dejar de reflejar lo que supone ir en fotos.

Y, por si fuera poco, además, he hecho añadidos a los álbumes del Día Europeo de la música y el Conde Duque.

Así que sólo me queda deciros… ¡A disfrutarlo todo con salud!.

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Una mujer en la ventana

¿Los años dorados?

Una mujer en la ventana

Sinopsis y ficha técnica

La obra trata de la historia de una mujer mayor, todavía en buenas condiciones físicas y con ganas de vivir independiente, que tiene que aceptar irse a  vivir a una residencia de ancianos.  El dueño del edificio, donde la mujer lleva viviendo más de cuarenta años, ha conseguido que   lo declaren en ruinas  y es por esa razón que tiene que abandonar su casa  e ingresar en una residencia.

Una mujer en la ventana trata de la soledad, de cómo una mujer que ha ido coleccionando recuerdos y afectos durante toda su vida tiene que abandonarlos de un día para otro.  En su nueva vida no cabe todo lo que le une al pasado.

Ficha artística

Dirección

Juan Margallo

Compañía

Uroc Teatro

Con

Petra Martínez

Ficha artística

Traducción y adaptación Manuel Heredia
Diseño de vestuario Francisco Lozano
Diseño Espacio Escenico Richard Cernier
Realizacion de escenografia La Quimera De Plastico
Diseño de luces Rafael Catalina
Eectos de sonido Poti Martin
Fotos y diseño grafico Antonio Muñoz De Mesa
Produccion ejecutiva Isabel Rufino
Ayudante de direccion Olga MargalloUna producción de Uroc Teatro

Comentario previo

Frecuentemente, cuando nacemos y nos educamos, lo hacemos con unos valores, los cuales, con el paso del tiempo, pasan de moda y son sustituidos por otros que, a menudo, no todo el mundo es capaz de aceptar puesto que el ser humano es un animal de costumbres.

Sin embargo, el mundo cambia: en otros tiempos, la idea de que un padre fuese a una residencia de ancianos era absolutamente cruel, intolerable, casi antinatural… hoy en día, se considera un hecho incluso normal, pragmático (e incluso, plenamente aceptado por los propios afectados); antes, una persona de cierta edad no podía hacer otra cosa que vegetar, hoy en día, todo son actividades dedicadas a tal franja de edad, y hay jubilados que han convertido en suyo el lema de que “el más ocioso siempre es el más ocupado”.

Todo ello, sin mencionar que respecto a la ancianidad cada cultura tiene sus normas, desde la extrema reverencia y respeto de China; hasta algunas tribus de esquimales, que abandonaban a sus mayores, dejándolos morir en el hielo por ya no poder resultar útiles al grupo.

Sí, determinadas edades no suelen ser muy tocadas a nivel temático por el arte, tal vez, porque aquellos que lo hacen, casi siempre son jóvenes… tal vez es lógico, son los que tienen el impulso, la fuerza, las ideas nuevas… pero nadie debe olvidar que una persona mayor siempre suele tener mucho que aportar.

Excelente atención al público en el Teatro Español.

El programa de mano no contiene más que una sinopsis medianamente comentada, así que no vale mucho la pena.

A todo esto, me fue casi imposible conseguir imágenes de la obra, bien es cierto que no son ninguna maravilla, pero más dificultades que tuve para hacer la crítica….

 

Crítica

No iba yo con mucha, por no decir ninguna confianza a esta obra; sabía que la temática podía ser interesante si estaba bien tratada… pero me he llevado unos chascos en el Español… entre eso, y que la actriz protagonista y única no me atraía nada, pues iba con muchos reparos… que desaparecieron a los cinco minutos de empezada la función.

El texto de Franz Xaver Kroetz, traducido y adaptado por Manuel Heredia, es magnífico; la verdad es que funciona muy bien la idea de una anciana hablando sola en el último día en su casa, es totalmente verosímil y perfecto; así, el monólogo, sin que haya un sólo momento de aburrimiento, recoge todas las peripecias vitales de una mujer normal y a lo que se está enfrentando… la verdad es que el texto está lleno de magníficas reflexiones sobre la vida y lo que supone hacerse mayor, como cambian los tiempos, la familia, los recuerdos (físicos o psicológicos)… etc. En definitiva, entretenido de principio a fin, no da un segundo de descanso.

En lo que respecta a esta producción, la puesta en escena resulta un tanto pobre, exigía más realismo, puesto que, aunque los objetos están bien escogidos, el decorado es innecesariamente austero.

Por lo demás, Juan Margallo consigue dirigir apropiadamente a su mujer y actriz protagonista.

Y ahora toca hablar de Petra Martínez, que lleva sobre sí todo el peso de la función de cara al público, y que, como he dicho anteriormente, no me tenía muy entusiasmado con lo que la había visto hacer anteriormente… pero me ha cerrado la boca, si bien al principio de la función veía a su personaje de “La que se avecina”, y ya empezaba a pensar que no iba a contemplar otra cosa… de repente da un vuelco total, y consigue crear un personaje adorable, tierno, vulnerable, poderoso… nunca creí que tuviera buena voz para el teatro, pero acabó por hechizarme por completo. En definitiva, Petra Martínez está absolutamente fantástica, domina el papel a la perfección, y realmente logra un absoluta y sublime transformación en su personaje.

También quiero reseñar, que me gusta esa tradición que aseguró la protagonista que tenían de hablar con el público una vez terminada la función… una pena que no esté nada bien llevada a cabo esa intención, pues sólo habla ella contando alguna anécdota, pero como idea, me gusta mucho.

En definitiva, aunque llego tarde para publicar la crítica mientras ha estado en cartel en el Español, dado que esta obra se ha hecho anteriormente por las mismas personas, y tras pasar con éxito por el teatro municipal, quién sabe si no volverán a reponerla en cualquier otro lugar… de ser así, ¡no lo dudéis, acudir a verla porque es una gran opción en la cartelera!

Una mujer en la ventana

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Crítica exprés: Sueños

Mucho me temo que la Compañía nacional de teatro clásico lleva sin levantar cabeza (o es la conclusión a la que llego si analizo conjuntamente mis diversas críticas) desde que ha vuelto al preciosísimo Teatro de la Comedia… ¡que dos temporadas espantosas llevamos!. Y yo me pregunto, ¿se impone el cambio de Helena Pimenta como directora de la compañía?, cada vez más, considero que sería muy beneficioso.

-Sueños: “artistada” monumental a la que no le quiero dedicar demasiado tiempo ni escritura: es pésima, aburrida, pretenciosa y cursi. De hecho, da la impresión de que ya la has visto, porque es el estilo habitual de este tipo de productos que llega un momento en que parece que están fabricados en serie… no se podía esperar otra cosa de mentes tan “únicas” y “artísticas”.

Ya era difícil adaptar el texto original, pero para que molestarse en ello, ¡menuda tontería!, así que deciden pasar del tema.

La dirección de escena se dedica a hacer que todo sea raro, nada naturalista y que los actores hagan cosas que ni ellos mismos entienden para cuanto más el público.

Todos los actores están fatal, a excepción de Juan Echanove que está haciendo un esfuerzo inútil y esteril, en una obra que no le merece.

En definitiva: esta producción de “Sueños” es mala, la típica obra que sólo entienden los que la crearon, que los eruditos a la violeta varios fingen comprender, y que hace que el resto del público abandone la platea a media representación.

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Viaje por… Extremadura

Además de algo de Portugal fronterizo y Castilla la Mancha

Mapa de Extremadura

Este tipo de artículo es algo que siempre he querido escribir, pero por esas cosas de la vida nunca he podido.

Me refiero a un artículo en el que se contemple el viaje a un determinado destino, y en el que se trate de incluir todos los preceptos y consejos posibles para otros viajeros, para que se hagan una idea de qué van a encontrar, qué es lo más interesante una vez allí, qué merece la pena y qué no, darles ideas o un modelo para organizar su viaje… ahora que he conseguido publicar esto, tal vez me anime (especialmente si tiene éxito), y en un futuro logre publicar otros parecidos con otros viajes.

He de decir, que tengo toda esta información recopilada porque, desde hace años, en mis círculos, cuando se trata de organizar viajes, casi siempre me acabo ocupando yo, al menos de lo que es el tema cultural (aunque a menudo acabo vinculado también con la elección de hoteles, apartamentos de alquiler, y cuestiones por el estilo, lo que me agrada menos y que prefiero delegar, porque sino es mucho trabajo), es decir, qué ruta se va a seguir, qué se va a ver, a dónde se va a ir, qué es lo más importante y destacado en cada sitio… etc.

En definitiva, como podéis ver, durante un tiempo, me convierto en un minitouroperador o mayorista que se dedica a organizar todo un viaje y asegurarse de que sale perfecto.

¿Si me lo agradecen?… bueno, unas veces más y otras menos, pero algo tienen claro todos los que viajan conmigo: que no hubieran visto ni una cuarta parte de lo que han disfrutado, sino hubiera sido por mí.

Así pues, este artículo, como bien dice el título, está dedicado a describir el viaje que yo y mi grupo hicimos a:

 

Extremadura

Además de algo de Portugal fronterizo y Castilla la Mancha

 

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Salvo que diga lo contrario o haga otras especificaciones, las generalidades que voy a tratar a continuación, se pueden aplicar a todos los aspectos y lugares de la ruta que explicaré más abajo.

Las fotos se encuentran en el lugar habitual, aunque para cada lugar, hay un álbum determinado, para el que habrá un enlace en cada ciudad correspondiente de la ruta.

 

-Duración, origen y retorno: En primer lugar, decir que este viaje está planificado para ocho días, saliendo el domingo por la mañana y volviendo el domingo siguiente por la tarde (es importante tener en cuenta los días de la semana que elegí, pues todos están elegidos para una mayor funcionalidad, y evitar coger días en que cierren museos o pasen todo tipo de cosas que puedan estropear el plan); todo ello, teniendo como punto de ida y vuelta la ciudad de Madrid.

También es importante comentar, que los tiempos que digo que se puede tardar en ver un lugar, son los que yo pasé en ello, y de mí se suele decir que camino muy rápido… pero que me paro mucho en los sitios (de hecho, la gente acaba dejándome solo -y yo también lo prefiero, para no oír protestas continuas-, porque no es fácil seguirme el ritmo). Voy a poner un ejemplo práctico: en Mérida, aunque, oficialmente, cuando compras el bono con los 7 monumentos que incluye, te dicen que el recorrido en total lleva cuatro horas… a mí me llevó ocho; y he comprobado, que suele ser regla habitual, que a mí me lleve el doble de tiempo ver cualquier cuestión cultural que a los demás.

 

-Fechas: nosotros lo hicimos a finales de julio, que es cuando nos suele coincidir bien a todos… también os digo que no es la mejor fecha para visitar la comunidad autónoma extremeña, pues hace un calor espantoso (y no quiero imaginarme como será agosto); hasta tal punto, que descubriréis que la vida pública se para totalmente entre, aproximadamente, las 14 y las 20 de la tarde… así, por ejemplo, es casi imposible ver a nadie por la calle sobre las 17 horas, y si te encuentras con algún nativo, fácilmente puede decirte “¿estás loco?, ¿qué haces haciendo turismo a estas horas?”.

Ello, si lo pensamos, ayuda a confirmar el tópico del español del sur vago… pero también es cierto que hace un calor realmente insoportable… en cualquier caso, como divertido ejemplo de todo esto, os dejo esta maravillosa foto de la taquilla de un monumento meridense, de pago (y quiero resaltar esto último), en el que el empleado consideró, muy emprendedor y pizpireto él, que, después del todo, la cosa tampoco tenía tanta importancia y el aplazamiento de sus deberes o el autoservicio por parte de los turistas, eran opciones muy respetables, así que “¡vayan pasando!/ Please, come in!”.

Pero también es cierto, y lo digo por romper una lanza en favor de ir en estas fechas, que precisamente es en verano cuando se desarrollan muchos festivales de teatro en esa comunidad autónoma, entre ellos, el tan celebérrimo e internacional de Mérida… y coincidiréis conmigo, en que ver el antiguo monumento funcionando, completamente vivo, ¡no tiene precio! (bueno sí, lo tiene, jajaja, pero es bastante accesible).

 

-Hospedaje: según lo que nosotros hicimos (y que describiré a continuación día por día, para que podáis seguir todo nuestro recorrido), y lo que recomiendo, teniendo en cuenta los puntos de mayor interés; es pasar cinco noches en Cáceres y dos en Mérida. Teniendo en cuenta las distancias a los sitios que hay que visitar, observaréis que es lo más prudente.

Ninguna de las ciudades en las que nos alojamos es gigante, así que tampoco se corren demasiados riesgos de estar gastando el tiempo en viajes interminables desde los monumentos al lugar de hospedaje; no obstante, a nosotros nos gusta estar céntricos y cercanos a la zona monumental en todo lo posible. Por ello optamos:

-En Cáceres, cualquier hospedaje cerca de la Plaza mayor o la de la Concepción es muy buena idea para estar cerca de todo (también hay alojamientos intramuros -caros, por supuesto-… pero la accesibilidad es terrible allí dentro, así que tendréis que ver si os compensa lo suficiente estar en un lugar tan histórico a cambio de grandes incomodidades), tanto de lo monumental como de la vida moderna.

No obstante, he de advertir que, cuanto más cerca estéis de intramuros, más lejos tendréis que dejar el coche, puesto que el centro tiene un urbanismo tan antiguo como atroz e imposible.

Nosotros nos hospedamos concretamente en los Apartamentos Cáceres, de la Plaza de la concepción (así pues, inmejorablemente bien situados), que si bien son un tanto impersonales y austeros, sí resultan agradables y están acondicionados tanto para una estancia corta como una larga. En cualquier caso, su relación calidad precio es muy adecuada, por lo que yo los encuentro totalmente recomendables. La chica que nos atendió fue sumamente amable y agradable, nos proporcionó información turística y una gran independencia.

-Mérida no es grande, pero si queréis tener la mayor parte de cosas interesantes cerca, buscad alojamiento cerca del Teatro, el anfiteatro y del Museo Nacional de arte romano (está todo al lado).

Una vez más, allí también nos encontramos con un urbanismo terrible que, casi seguro, nos obligará a dejar el coche lejos también.

Allí, nos hospedamos en los apartamentos Nundinae de la calle Parejos, que están cerquísima del Teatro y el museo nacional de arte romano. Son caros, pero hacen todo lo posible por merecer lo que cobran: el hombre que los regenta (muy amable también) te va a recibir (para ayudarte a que tengas aparcamiento en la zona), a despedir… y el edificio, todo de su propiedad (no hay que perderse la impresionante terraza), está exageradamente cuidado y bien decorado (todo combina a la perfección: las toallas con los azulejos, las sábanas con la pintura de la pared… pocas veces he visto un trabajo decorativo tan perfecto estéticamente). Sin embargo, y dado que tienen una serie de normas (las encontrarás en un libro y carteles por doquier) y no están preparados para una estancia larga (creo recordar que no hay ni lavadora), en muchos aspectos se parecen más a un hotel que a un apartamento turístico, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene.

 

-Transportes y desplazamientos: no llegamos a utilizar transporte público en ningún sitio. Para los desplazamientos a otras ciudades fuimos en coche, y en las distintas urbes, era absolutamente innecesario, pues se trata de lugares pequeños y fáciles de caminar.

No está de más decir, que para ir a la gran mayoría de los sitios, hay que hacerlo por carreteras nacionales (que están en muy buen estado, no obstante), pues la única autopista que hay en Extremadura, cruza del norte al sur; por ello, y a pesar de que la gente siempre os dará las indicaciones muy bien, recomiendo llevar mapas, pues hay zonas un tanto despobladas y la señalización a veces es mejorable, incluso a pesar de dirigirse a monumentos patrimonio de la Unesco.

 

-Organización turística del lugar: bastante terrible. Recomiendo ir con información previa, ya sea digital o impresa, en forma de guía o tablet, evitarás frustraciones y pérdidas de tiempo.

-Extremadura: por supuesto, como en toda España, suelen contar con casi una oficina por cada sitio turístico medianamente importante… pero no son muy útiles, apenas te podrán ofrecer poco más que un mapa (por lo general, más bien poco práctico) de la ciudad, sin nada de información histórico-artística; rara vez tienen horarios de los museos o monumentos, sus precios o información complementaria… etc; en definitiva, la gestión institucional del sector deja mucho que desear.

-Portugal: dado que los sitios que visitamos eran patrimonio de la Unesco, están muy enfocados al turismo (demasiado quizás); y a nivel de la documentación que te dan en las oficinas de turismo van bastante bien… pero el trato al turista, es un espanto. Sin mencionar que, si no es una iglesia (y aún así, hay casos), raro es el sitio donde no cobren… aunque no tengan mucha razón para ello.

 

-Habitantes/nativos: los divido en:

-Los extremeños: me han llamado la atención por ser amables hasta el absurdo; he llegado a ver cosas que nunca me imaginaría: como que un hombre se parase en medio de la calle, mirándonos, mientras nosotros tratábamos de orientarnos, para que tuviéramos a quién preguntar direcciones, al final, harto de nuestro espíritu independiente, se acercó el mismo y nos ayudó, quisiéramos o no. Y también llegamos a vivir situaciones como que un chico acabase haciéndonos una visita guiada por todo su pueblo, así, sin más, por pura generosidad, sin tener ningún otro tipo de interés.

Como ya digo, en todos los sitios a los que vayas, te encontraras que los extremeños son extremadamente abiertos, muy agradables y de una servicialidad asombrosa… bueno, siempre y cuando no trabajen en el sector turístico, porque sino, ya se les nota más cansados y aburridos del turista.

En muchos aspectos, recuerdan a los españoles más del sur (ellos también lo son, al fin y al cabo), hasta en el acento, que recuerda al andaluz, pero mucho menos excesivo y exagerado.

En definitiva, en general, los habitantes de Extremadura, si pueden hacer tu estancia más agradable o ayudarte de algún modo, puedes contar con que lo harán.

 

-Los portugueses del sur: si bien tengo un alto concepto de los portugueses (algún día, a ver si publico nuestro viaje del norte al centro de Portugal), que a veces me han hecho sentir acomplejado de ser español (son tan suaves, tan amables, tan educados, hablan tan bajito y delicadamente)… tan buenas impresiones desaparecieron por completo con los portugueses del sur, que me parecieron unos peligrosos pícaros tunantes que a la mínima oportunidad, te están timando (lo que, si uno se fija, irónicamente, coincide también con el tópico del español del sur).

En cualquier caso, quiero dar un ejemplo muy ilustrativo: en el tiempo que estuve en dos ciudades distintas del país vecino (de las que ya hablaré), no encontré a una sola persona que me diese bien las indicaciones para llegar a este u otro sitio (¡y encima dirigiéndome a ellos en su idioma!), e incluso me las daban totalmente contrarias, de forma claramente intencionada. Acabé por simplemente no preguntar para evitar perderme. Una de dos, o están asqueados de los turistas, o odian a los españoles… y no sé que será peor, pero desde luego, de cara al turismo, todo es malo. En cualquier caso, todo ello me resultó extremadamente desagradable, y me causó una pésima impresión acerca de esta zona de Portugal.

 

-Comadreos varios: lo más fascinante, caótico y divertido de esta comunidad autónoma, es sin duda alguna, las cuestiones geográficas: así, Cáceres es, fuera de toda cuestión, la gran capital de provincia, y una ciudad relevantísima, y muy importante a todos los niveles (turístico, cultural, administrativo… etc), puesto que también está ahí la diócesis… bueno, más o menos, porque en realidad, el obispo ha elevado a una pequeña iglesia de la ciudad a rango de “Concatedral” (sí, términos así de raros nos encontraremos), porque la auténtica sede es Coria, donde está la verdadera e histórica catedral, además del palacio episcopal, del que el obispo huyó para estar más cerca de las autoridades laicas, al convertirse Cáceres en capital de provincia, convirtiendo su antigua residencia… en un parador nacional.

Y todo ello resulta aún más paradójico, cuando sabemos que, realizando el viaje de la forma más directa, entre Cáceres y Coria nos encontramos con Plasencia, que a su vez, tiene su propio obispado y su particular diócesis independiente; ¿cómo es posible que esto no haya acabado en una guerra eclesiástica brutal?, nunca lo sabremos (aunque no faltó quién me dijera que sí, que hubo conflictos gordos en el pasado).

Para colmo de emociones fuertes geográficas, el sur de la Comunidad autónoma, es otro maravilloso caldo de cultivo para el conflicto, así, Badajoz es la capital de provincia, y además administrativa por excelencia, todas las grandes instituciones están ahí… pero es la niña fea despreciada por todos, que consideran que no hay nada interesante en ella, incluidos sus propios habitantes. Sin mencionar que, ni Cáceres, Badajoz, Coria o Plasencia son capital de la Comunidad autónoma, pues lo es Mérida, en un guiño a su glorioso pasado, y como compensación a no haber sido relevante para ninguna otra cosa.

¡Toma ya!, ¡Menudo caos político-administrativo-geográfico!.

 

En fin, pues, una vez comentado todo lo anterior, paso a describir…

 

La ruta

 

Describo día por día el viaje, según lo que hicimos, añadiendo mis recomendaciones y opiniones.

Agrego además, enlaces al álbum de fotos correspondiente de cada ciudad, para que además podáis juzgar por mis imágenes vosotros mismos lo que podríais ver si fuerais; todas las cuales quedan, como siempre dentro de las fotografías turísticas del blog.

 

DOMINGO

Saliendo de Madrid en coche, temprano por la mañana, pero no demasiado (para no encontrárnoslo todo cerrado), por la carretera de Extremadura, de camino a esta comunidad autónoma, necesariamente tendremos que pasar por Castilla y la Mancha, lo que indudablemente es toda una oportunidad para visitar…

 

-TALAVERA DE LA REINA

(Fotos aquí).

¿Quién no conoce este lugar?, ¿quién no ha oído hablar de sus productos cerámicos?, los hemos visto en museos, palacios reales y aristocráticos… etc, mil veces hemos oído nombrar este lugar como una de las industrias de su sector más relevantes… ahora bien, ¿queda algo de ello, o sólo el recuerdo histórico?, ¿merece la pena hacer la parada?, pues yo he de decir que sí.

Si bien, efectivamente, el lugar no da para más de unas horas, pues poco queda del casco histórico, y a parte de su Alameda (y de su basílica, al parecer una maravilla, en su interior, que yo no tuve la oportunidad de ver abierta), poco más hay que contemplar en sus calles; aunque el lugar sí que se quiere configurar como un relevante punto turístico… hasta el punto de pretender autocompararse con Toledo (sí, tienen la autoestima muy alta), pero lo cierto es que no da mucho de sí.

En cuanto a lo visitable, en la propia oficina de turismo (dónde pretenden venderte lo muchísimo que tiene que ver el lugar… que quieres, es su trabajo) tienen un museo etnográfico, curioso pero no imprescindible. El que sí lo es, absolutamente obligatorio acudir (sino, francamente, es como no haber parado en Talavera) es el Museo de cerámica Ruíz de Luna, maravilloso lugar, con una excelentísima colección de todo tipo de objetos y construcciones hechos con este material, de todas las épocas, que nos da muy buena idea de la importancia que tuvo esta industria allí, y que es básico para comprender el sitio en el que estamos. A parte de la información de sala (quizás un poco difusa), encontramos múltiples obras de artesanía y arte realmente maravillosas… yo personalmente, quedé encantado con mi visita y lo recomiendo absolutamente. Pero cuidado, que tiene unos horarios cambiantes y difíciles de averiguar.

No estaría de más, si sacáis tiempo para comprar algo de artesanía, ¿quién no se quiere llevar algo tan típico a casa?, para lo cual, encontraréis infinidad de tiendas… pero preparad los bolsillos, porque los afables artesanos, son muy conscientes del valor y de la fama de lo que venden.

 

Cerca del mediodía, y si no os decidís a comer en Talavera de la Reina (que también es una buena posibilidad, sino habrá que hacerlo en ruta… esto último suele ser más barato), es buen momento para continuar el viaje, pues antes de que acabe la tarde, habrá que asegurarse de llegar al Monasterio de san Jerónimo de Yuste, lugar en el que quiso retirarse Carlos V, y que, la verdad, sigue estando bastante perdido… habrá que salirse de la nacional y tirar por diversas carreteras comarcales y locales para alcanzar tal objetivo.

La clave, para no perder el norte, es recordar el nombre del pueblo Cuacos de Yuste, que es el que está más próximo a la exresidencia del Emperador. Si además, estáis haciendo el viaje por los lugares que os voy especificando, realizaréis el mismo trayecto que el propio monarca, como descubriréis a vuestra llegada al lugar, dónde hay carteles con la “Ruta del Emperador” (concretamente por la carretera EX 119).

 

-YUSTE

(Fotos aquí).

El monasterio de san Jerónimo de Yuste es una auténtica polémica, unos lo aman y otros lo odian… pero todos lo visitan. No faltan razones para ello, ¿cómo no ir a ver el lugar al que quiso retirarse definitivamente Carlos I de las Españas y V del sacro imperio romano germánico (entro otros muchos títulos)?.

Sin embargo, no esperéis algo deslumbrante, es un monasterio de carácter austero, que además, debido a su historia, estuvo casi en estado de ruina, con lo cual, lo que más admiraréis será la arquitectura (los dos claustros son preciosos); por lo demás, hay preciosas reconstrucciones y un auténtico esfuerzo por hacernos ver como fueron los últimos años del Rey Emperador.

Sin mencionar que el entorno es una preciosidad.

A todo esto, no os fiéis si os dicen que la misa es cantada… el cantante es espantoso, por mucho que supuestamente sea profesor de canto… aunque siempre resulta particular y maravilloso oír misa en el mismo lugar en el que también la escuchó Carlos I.

En definitiva, yo considero la visita a Yuste un absoluto imprescindible, ¿qué no hay nada deslumbrantísimo dentro?, aunque sólo sea por su valor histórico, sigue mereciendo la pena.

Por otro lado, dado que depende de la institución de Patrimonio Nacional, sus horarios y tarifas son siempre fácilmente consultables y fáciles de saber.

Y por supuesto, recomiendo no abandonar el lugar sin visitar el pueblo cercano, Cuacos de Yuste, dónde encontraremos una magnífica escultura en dónde se representan todos los personajes claves del reinado de Carlos I. Y luego, si paseamos un poco por el lugar, también podremos admirar (está señalizada) la casa donde se crió Juan de Austria, el hijo bastardo de Carlos I, que le sería precisamente presentado en el monasterio, y del que el monarca estaría muy pendiente durante su crianza en el pueblo… y el resto, es historia (su participación en algunas de las batallas más importantes de la historia española, durante el reinado de su hermanastro Felipe II).

Por otro lado, el encantador pueblo, por lo bien conservado y cuidado que está, realmente merece una visita, sin mencionar que sus habitantes son encantadores y muy amables (¡nos dieron las gracias por venir!), cosa que, más tarde, definitivamente podríamos constatar como característico de los extremeños.

 

LUNES

 

-CÁCERES

(Fotos aquí).

La capital de su propia provincia, y Patrimonio de la Unesco con todo derecho y mérito, es sin duda alguna, una ciudad turística de exterior, ¿qué quiere decir esto?, pues que lo más interesante que hay que ver, está en las calles: recorriendo, callejeando, perdiéndose… etc. Por esa razón escogí el lunes como día para ver Cáceres, pues como bien se sabe, es el día en el que la mayor parte de los museos suelen estar cerrados (excepto los eclesiásticos).

Dado que la información de la oficina turística deja mucho que desear, recomiendo altamente llevar una guía para enterarse de todo lo que hay alrededor, y hacer el recorrido más completo.

Sin duda alguna, es un gran placer perderse por sus calles de intramuros (aunque no hay que dejar de ver algunos edificios señeros del extramuros), y degustar su preciosa y bien conservada arquitectura (que en algunos momentos llegará a recordarnos a la del norte de Italia). Recomiendo muchísimo, hacer un recorrido completo tanto por el día, como por la noche, pues hay un cambio brutal y precioso (y además, es un sitio en el que se vive: encontraréis reuniones de jóvenes en las plazas -que rozan el botellón-, y diversos locales, muy atractivos, situados cerca de zonas históricas bellísimas), muy especialmente cuando se ilumina la ciudad vieja… y además, podemos contemplar las estrellas, lo que crea una experiencia realmente mágica e inolvidable.

Otra forma magnífica de culminar cualquiera de los días que pasemos en esta ciudad, es yendo, en coche, al cercano Santuario De Nuestra Señora De La Montaña, patrona de Cáceres, desde el que además, se admira una gran vista del lugar.

Pero hablando sinceramente, el recorrido por Cáceres, por intensivo que sea, no durará más de un día, ya que, en ese tiempo, se puede ver muy respetablemente, con detalle esta ciudad, y que incluso sobren horas; pues el lugar, a pesar de su incuestionable belleza, no da para más.

Del Cáceres interior, es decir, sus museos, hablaré el jueves, que fue el día que mayoritariamente destiné a su visita; pero ya os adelanto, que no hay nada extraordinario ni maravilloso, como ya digo, Cáceres es una ciudad absolutamente de exterior.

 

MARTES

En el día de hoy, por una serie de catastróficas desdichas (nos quedamos sin batería jajaja), no pudimos hacer ninguna foto… así que tendréis que fiaros de mis palabras.

En fin, que tras habernos instalado ayer en Extremadura, convirtiendo Cáceres en nuestro centro de operaciones, hoy comienzan los desplazamientos:

 

-TRUJILLO

Este pueblo tiene la alta aspiración de convertirse en una más de las joyas más del patrimonio de la Unesco, que adornen la ya bien aderezada corona de Extremadura… y se comporta como tal; lo que se comprueba en el hecho de que el turismo ya está hiperorganizado (en el mal sentido, ya en la oficina de recepción de visitantes te dejan claro que allí no se entra en nada sin pagar, y las distintas posibilidades -entradas conjuntas y cosas por el estilo- que tienes para ello) y el concepto de lo gratuito ha desaparecido por completo… cualquier diminuta iglesia se cobra a base de bien. Todo lo cual, estaría muy bien si mereciese la pena, pero lo cierto es que no es así.

A la hora de la verdad, y tras ver Cáceres, Trujillo no parece sino una versión reducida de este, y poco más te aporta de lo que lo ha hecho la capital de provincia, ¿qué hay edificios bellísimos y que es cuna de conquistadores y exploradores del nuevo mundo?, incuestionablemente, pero, francamente, a mí, no me impresionó después de ver lo anterior, sin mencionar que me decepcionó en el aspecto del cobro continuo y en esa forma de turismo abrasivo que sólo busca el dinero a toda costa.

Sin embargo, no se puede dejar de decir, que es un lugar que ha sido utilizado para grabar y rodar los más diversos productos audiovisuales en múltiples ocasiones (incluso cuando estuvimos nosotros, pues pudimos ver la grabación de un documental para la televisión de Extremadura sobre Isabel la católica).

Por lo demás,  lo principal a ver allí es la plaza y la zona intramuros, terrible y difícil de recorrer (por las cuestas y lo laberíntico que es), pero con encanto.

Respecto a los museos, poco hay, pero esto es lo que yo visité:

-Castillo: utilizado para múltiples filmaciones, en las que este edificio interpretó a montones de castillos… excepto el que es realmente; la verdad es que este monumento sólo es apto para auténticos forofos de los castillos como yo, que siempre nos emocionamos con este tipo de construcciones y fácilmente evocamos tiempos legendarios… pero el resto, sólo verán lo que queda de unas murallas (que se pueden recorrer por arriba) y poco más (bueno, hay un aljibe, pero en Extremadura los hay en todos los sitios, así que, no es una novedad); no hay reconstrucción de ningún tipo, ni información en el interior, ni nada de nada… francamente, te cobran la entrada, pero no lo merece, además, tal y como lo cuidan y está conservado, aún menos.

-Museo de Francisco Pizarro: institución bien intencionada… pero sin mucho que exhibir (no hay mucho original, ni nada extraordinario); hay una reconstrucción de las viviendas de la época en la planta baja, y abundante y general información sobre la vida de Pizarro y temas relacionados en la planta superior. El sitio además, está muy bien cuidado. Ya que se está en Trujillo, de visitar algo, no hay duda de que este es el sitio más interesante y que más merece la pena.

 

Recomiendo ser prudente con las horas que se inviertan en Trujillo, puesto que hay que asegurarse de llegar a tiempo al… (a menos que sea haga al revés, y se empiece por Guadalupe -también aconsejable- y se acabe por Trujillo)

 

-REAL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE

Lo primero, muchísimo cuidado con los horarios (pues como está en manos de la Iglesia, hacen lo que quieren con ellos, al igual que con los precios, que mucha caridad cristiana… pero aquí como la institución no es estatal, da igual en que situación desfavorecida estés, te cobran bien cobrado), asegurarse bien antes de ir, puesto que es obligatoria la visita guiada, además dura una hora, tienen horario partido, y, por lo tanto, el tiempo en el que pueden pasar los turistas es extremadamente limitado, ya que las visitas se desarrollan entre unas escasas horas, de mañana y tarde, muy concretas; y por supuesto, hay un cupo máximo de personas que pueden entrar en cada pase… sin mencionar, que los horarios cambian continuamente, y la página web es caótica e informa de todo excepto de las cuestiones que puedan interesar a los hipotéticos visitantes turísticos… en definitiva, toda una pesadilla para los que quieran visitar el lugar. Yo recomiendo ir con tiempo, para asegurarse de poder entrar y curarse en salud.

En cualquier caso, dado que es lugar de peregrinaje, la iglesia del monasterio permanece abierta y gratuita todo el día, y es también una maravilla. El resto del pueblo no tiene mucho interés, un pequeño y corto recorrido como final de la visita del monasterio es más que suficiente para culminar el día y quedar satisfechos.

Por su parte, y a pesar de todo lo dicho anteriormente, la visita al monasterio realmente merece la pena, y sales totalmente impresionado, dando la razón a los de la Unesco por haberlo declarado patrimonio de la humanidad; ya su exterior es bellísimo, y fascinantemente peculiar (parece un castillo), pero el interior es realmente deslumbrante, muy rico, y muy digno de ver, lleno de espectaculares obras de arte… una pena que, como en todas las visitas guiadas, se vaya a prisas y no puedas pararte debidamente a ver las cosas con todo el detalle que querrías.

Al finalizar la visita, se ofrece besar a la Virgen de Guadalupe; a pesar de que el fraile insistirá mucho en la cuestión religiosa y no turística del tema, yo recomiendo seguirle y hacer el paripé, pues nos dará la oportunidad de ver otros bellos lugares del monasterio que también nos dejarán sin palabras.

En definitiva, un lugar que realmente merece la pena visitar, otro de los imprescindibles de Extremadura.

 

MIÉRCOLES

Continuamos recorriendo los lugares más interesantes de la provincia… preparaos, que el día de hoy es especialmente intenso, ¡tres poblaciones!.

 

-PLASENCIA

(Fotos aquí).

También prepara su candidatura para ser declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, y he de decir que con cierta razón.

Sin embargo, vi esta población algo deprisa para mí gusto (el día de hoy era muy completo), pero me gustó mucho todo lo que observé y como estaba conservado, tenía todo un cierto aire bajo medieval realmente encantador.

En la oficina de turismo, si bien no son muy atentos, al menos sí te proporcionan buena información con horarios y precios.

Sin duda alguna, lo mejor que se puede visitar (y es imprescindible) es la catedral, que es de una belleza realmente abrumadora, y que, al igual que en Salamanca… ¡no es una sino dos!; aunque este caso es más gracioso: porque no derribaron la vieja, pero comenzaron a construir la nueva al lado, y a medida que la antigua les iba siendo inoportuna por los avances en la edificación de la moderna, empezaron a derribar la vieja… pero dado que nunca terminaron la nueva, al final, ¡todo se quedó en una mezcolanza ruinosa realmente adorable y magnífica!, resulta realmente fascinante de ver y apreciar… y lo dicho, se encuentran auténticas maravillas artísticas de todo tipo en su interior.

Si es verano, y antes de iros, yo no desaprovecharía la oportunidad de acercaros a los jardines de la isla para daros un baño en el río Jertes, tal y como hacen los locales… y es que, un verano sin un buen chapuzón, ¡no es un verano!.

 

-CORIA

(Fotos aquí).

No voy a engañar a nadie, apenas hay que ver, el lugar es muy reducido, y lo único visitable es la catedral (que en este momento, pasará varios años cerrada para ser restaurada, y que por tanto, yo  no he visto para decir si merece la pena).

¿Qué si merece la pena parar?, pues sí, sí que hay que hacerlo, pero podéis pasar el tiempo justo allí, que no hace falta más; con un recorrido de unas pocas horas, por los alrededores de las murallas, el castillo, la catedral, el ayuntamiento, callejear un poco por el centro histórico… resultará más que suficiente.

Si sois muy atrevidos (porque tendréis que trepar y luchar contra la flora del lugar), podéis intentar rodear la muralla y colaros por detrás del Palacio del duque de Alba, para admirar las ruinas de lo que debió de ser un lugar impresionante en su momento.

 

-ALCÁNTARA

(Fotos aquí).

Como un habitante del lugar me dijo, este pueblo se encuentra en la difícil encrucijada de si atraer el turismo o no: por una parte quieren la riqueza que les proporciona, pero tampoco desean que sea algo excesivo e incontrolable.

Y menos mal que no está el sitio muy descubierto, porque sino, estaría lleno de turistas día y noche; cierto, lo que hace que muchos vengan, y otros no (pues algunos pensarán que es muy poca cosa para tanto viaje), es el puente romano, declarado patrimonio de la Unesco… pero según te adentras en el lugar, descubres que hay mucho, muchísimo más que ver allí.

Yo ya estaba interesado el Convento de san Benito, sede histórica de una de las grandes órdenes españolas (la de Alcántara, obviamente), con lo cual, el sitio ya tiene una pujanza histórica por la que merece la pena ir. Además, se puede entrar en el convento, y se hace en unas excelentes visitas guiadas a las que vale muchísimo la pena ir.

El resto del pueblo no tiene desperdicio, es una preciosidad, que hay que recorrer con cierto detenimiento, por su urbanismo, su arquitectura, sus miradores… realmente, Alcántara es una población tan desconocida como interesante.

Y, para los religiosos, san Pedro de Alcántara es, por supuesto, muy relevante allí.

En definitiva, que la población de Alcántara será una excelente culminación de este día… de hecho, cuando se pone el sol, el lugar está especialmente bonito.

 

Para la vuelta, en esta ocasión, al contrario que la mayor parte de los días del recorrido, no hace falta rehacer el mismo camino que hemos hecho para llegar, pues desde Alcántara a Cáceres hay una carretera más directa.

 

JUEVES

Este día bien puede organizarse de la siguiente manera: mañana, museos de Cáceres que no se han podido ver el lunes; tarde: viaje a Las Hurdes. Ese era mi plan, pero la cosa no salió como yo esperaba por lo que relataré… pero antes de nada, os cuento lo que me parecieron los museos que visité de Cáceres (aunque, os recuerdo que esta es una ciudad totalmente de exterior, cuyos museos no merecen demasiado la pena; no obstante, quizás sí compense entrar en alguno, aunque sólo sea por admirar la arquitectura civil interior de tantos palacios como vemos):

-Existen varias torres a las que se puede subir y que van bajo un mismo precio, yo no lo hice, pero francamente, no creo que merezcan mucho la pena porque ni son muy altas, y los paneles que tienen en su interior no parecen muy informativos.

-Concatedral: una magnífica estafa, te la venden como una catedral y no es sino una iglesia que hace las funciones de catedral. Poco hay memorable dentro, lo más reseñable de hecho, son las vistas desde el campanario.

-Iglesia y convento de la compañía de Jesús: tiene muchas pretensiones… pero poco que ver realmente; es más interesante a nivel informativo, puesto que hay muchos paneles explicativos de los más variados temas (como la navidad, el origen de los iconos, la historia de todas las iglesias de la ciudad) que por lo que se exhibe. Tienen colecciones de belenes y de iconos de escaso valor e interés, aunque moderadamente curiosas. Se puede acceder a las torres, pero están valladas, así que las vistas no son muy allá.

-Palacio de los golfines de abajo: interesante edificio, el problema es que está sujeto a unas visitas guiadas rapidísimas y a toda velocidad, con lo cual, la visita no se aprovecha mucho; y tampoco es que te encuentres nada extremadamente extraordinario dentro.

-Casa Carvajal: es gratuita su visita guiada… pero en días muy concretos y sólo si hay gente porque es sede de un organismo público. Es bastante interesante, y la subida a la torre realmente merece la pena.

-Casa de los becerra o fundación Mercedes Calles-carlos Ballesteros: tiene exposiciones temporales, y una permanente, con unas cuantas curiosidades de una mujer que fue coleccionista; no hay nada del otro mundo, pero puede resultar curioso echarle una ojeada

-Museo de la semana santa: interesante e interactivo, y además gratis… no es que sea una gran revelación, ni se dé mucha información o esté increíblemente montado o sea imprescindibilísimo, pero puede compensar acercarse.

-Casa de las veletas o museo provincial: terriblemente decepcionante, la mayor parte es arqueología, y hay muy escasas obras de arte (en realidad, si se quiere apreciar las bellas artes de esta comunidad, como contaré abajo, hay que ir a Badajoz); a mí no me pareció nada relevante y se supone que es el museo más importante de la ciudad.

Hay algún museo más, pero no me dio tiempo a visitarlo.

 

Dicho esto, procedo a comentar que por la tarde tenía pensado que fuéramos a Las Hurdes, ¿y cómo no querer ir?, un sitio tan famoso, al que fue Alfonso XIII a caballo, haciendo gala de su lema de que un Rey tenía que ser nómada en su Reino, recorrerlo todo, y no ceñirse sólo a la capital; y que más tarde Luis Buñuel inmortalizaría para siempre en un propagandístico, trucado (entre otras muchas cosas, la escena de la famosa cabra que supuestamente se despeña… pero el efecto está tan mal hecho que se llega a ver como disparan al pobre animal para conseguir la toma que querían) y manipulador documental (aunque, desde la perspectiva de hoy, resulta muy divertido), que clasificaría definitivamente ese lugar como uno de los más agrestes, atrasados y terribles para la supervivencia que existen… pero, aunque en Cáceres supe que de ese mito quedaba más bien poco, ya que, por lo visto, se ha convertido en destino vacacional de los habitantes de la capital de la provincia; yo estaba deseoso de ir.

El problema fue, que mis acompañantes no lo estaban tanto… así que urdieron una argucia para que no montara en cólera por haberme deshecho el planning, la organización y que no les obligara a ir… y eso fue, regalarme una entrada al Hamman de la ciudad, los llamados “Baños árabes el Aljibe”, con masaje incluido. Y como no les veía muy por la labor de dejarse convencer para el plan original, y tampoco tenía mucha mejor opción, acepté el soborno.

Así que no os puedo contar como son Las Hurdes (si vais, ponedlo en un comentario), pero sí como fue mi experiencia en el Hamman.

Los “baños árabes el Aljibe”, situados en Cáceres, no son un lugar histórico o realmente un antiguo Hamman (como otros, que sí lo fueron), sólo lo simulan… a decir verdad, para todos aquellos que hayamos estado en balnearios o spas, el lugar deja bastante que desear, pues al final, sólo son las tres piscinas (fría, templada y caliente) sin ningún otro servicio, aparte de un delicioso té. El masaje no me impresionó, me sobaron un poco y no noté mayor efecto (aunque es cierto que a mí, muy pocos masajistas han conseguido hacerme sentir algo). En definitiva, es un capricho caro, que tiene su encanto si queréis completar vuestro relax en las vacaciones… pero de ningún modo es algo imprescindible ni absolutamente maravilloso.

 

VIERNES

Y nos acercamos a la parte final del viaje, en el que trasladamos el centro de operaciones, pues cambiamos de alojamiento… todo lo cual comienza saliendo temprano hacia…

 

-MÉRIDA

(Fotos aquí).

Esta ciudad es hiperturística, vive por y para ese negocio, y está organizadísima en ese aspecto.

Así, aunque teóricamente podría haber sido una ciudad casi totalmente exterior, han vallado todos sus monumentos para poder cobrar entrada en ellos (sólo se han librado algunos del centro… que están tan próximos que los veréis en cinco minutos, dado que no cierran, recomiendo dejarlos para el final de alguno de los días que estéis en Mérida), y han elaborado, astutísimamente, diversos bonos para que, hagas lo que hagas, pagues casi la misma cantidad. Mi recomendación es que escojáis el más completo, vista la diferencia de precio, es lo mejor.

Ese bono, sirve para la mayor parte de los monumentos, exceptuando los estatales (que yo recomiendo dejar para el domingo, como describiré); y necesitaréis todo el día para recorrerlos, unos merecen más la pena que otros, pero ya que habéis pagado, vedlo todo.

Recomiendo empezar por lo más famoso e interesante (que además, está al lado de dónde habréis comprado la entrada), es decir, el teatro y el anfiteatro (que están en el mismo recinto), y luego seguir haciendo el recorrido (que es como circular, no os dará mayor problema), acabando en el circo, lo que es maravilloso, porque si llegáis cerca del crepúsculo, queda un paisaje y una imagen preciosa… sin mencionar que te da la excelente sensación que produce la satisfacción de un día bien aprovechado y feliz.

Paradójicamente, a nivel turístico, la ciudad no está muy bien organizada, los que trabajan en el tema son generalmente antipáticos, dejados, y los mapas e información que se dan son realmente caóticos y poco útiles.

Por último, y antes de iniciar vuestro maratón por todos los monumentos de la lista por los que habéis pagado; recomiendo, si se está en época (como fue nuestro caso), acudir lo antes posible (es decir, según lleguéis a la ciudad), a adquirir entradas para el famoso Festival internacional de teatro de Mérida, pues, aunque visitéis el teatro por la mañana, de noche tiene otra magia especial, y siempre es fabuloso ver como se ha recuperado para la idea con la que fue concebido, un edificio tan bello y precioso… vamos, todo un privilegio, si a ello sumamos la magia del teatro (incluso aunque la obra deje que desear, como fue el caso de “Aquiles, el hombre”, en una producción mal dirigida, interpretada… y en general, indigna del lugar dónde se representaba), el cielo estrellado o el sol que se pone entre nubes rosáceas… nos encontramos con una velada y un fin de día perfecto, que se convertirá en uno de los más memorables de nuestras vacaciones. Además, al final del espectáculo, en el recinto hay un bar… así que si no os va a dar pereza levantaros al día siguiente, aprovechad para extender algo más el final del día.

Respecto a los precios del festival, depende de a que zona del teatro vayáis, pero no son en absoluto inaccesibles (y hay múltiples descuentos), ¡aunque cuidado!, si vais arriba del todo (la parte más barata) deberéis llevar un buen cojín o algo almohadillado (en el resto, vienen con la entrada), porque esa parte, está especialmente deteriorada y destrozada, con lo cual, sentarse ahí durante varias horas puede ser terrible.

En cualquier caso, asistir a una representación en el teatro de Mérida me parece algo muy recomendable que hará aún más especiales y perfectas nuestras vacaciones y nuestra experiencia en Extremadura.

 

SÁBADO

Otro día de salidas intensas, en el que se incluye el país vecino… y es que no hay que desaprovechar la oportunidad, teniendo tan cerca dos ciudades Patrimonio de la Unesco.

 

-MONTIJO

Francamente, sólo nos acercamos porque estaba de paso y porque nos recordaba a la legendaria Emperatriz Eugenia… que nunca ostentó tal condado (aunque sí formaba parte de los títulos de la familia) y que probablemente jamás puso un sólo pie aquí. Pero nos tuvo gracia ir y hacer una visita panorámica (ni del coche bajamos)… el sitio tampoco da para más, no tiene nada que ver, así que, a menos que seáis románticos incurables como yo, ni os molestéis en parar.

 

-BADAJOZ

(Fotos aquí).

Sin duda alguna, esta es la ciudad más despreciada de Extremadura, por los foráneos… y por los propios habitantes; de hecho, tengo una anécdota muy ilustrativa de ello: cada vez que le decíamos a alguien, en cualquier ciudad de la comunidad autónoma, que íbamos a ir a Badajoz, todos, sin diferencia, respondían que allí no había nada que ver; y según llegamos a esa capital de provincia, nos bajamos del coche, y preguntamos dónde estaba el centro, lo primero que nos dijeron dos pacenses fue “pero si aquí no hay nada, ¿han visto Cáceres?, es muy bonito”, ¡toma ya!, eso sí que es concienciación y aprecio del propio patrimonio. Afortunadamente, pese al sentido negativo de la autopromoción de los habitantes del lugar, en la oficina de turismo tienen el objetivo contrario (y menos mal que alguien lo tiene)… quizás demasiado, pues promocionan hasta lo que carece totalmente de interés (pero, en cualquier caso, no sólo tienen información sobre la ciudad sino sobre los alrededores -Portugal incluido-, la verdad es que están bien organizados).

Y no mentiré, la verdad es que en mis investigaciones previas, me costó mucho encontrar buenas referencias sobre Badajoz y qué poder ver… ahora bien, ¿algo de todo esto es verdad?, ¿no merece la pena en absoluto esta ciudad?, bueno, no mentiré, el gran problema de Badajoz reside en su escasa autoestima, como no aprecian su patrimonio, tampoco le sacan rentabilidad ni lo cuidan… con toda franqueza, yo vi una ciudad con un gran potencial turístico, si se sabe aprovechar y sacar partido; pues creo que tiene monumentos y lugares bellos e interesantes que, bien cuidados y apropiadamente gestionados, podrían funcionar excelentemente bien… pero, desgraciadamente, por esa clara falta de autoestima, no se está haciendo. Segurísimamente, esto sucede debido a la fuerte competencia que tiene por todos los lados, con otras ciudades tan relevantísimas a nivel histórico-artístico tan cercanas, pero, aunque no necesariamente se las vaya a poder superar, yo creo que eso no significa que haya que despreciar lo propio.

En cualquier caso, yo sí recomiendo la visita a esta ciudad, que vale la pena recorrer exteriormente, por haber algunos cuantos edificios bellos y extraordinarios.

Por lo demás, a nivel interior, la ciudad, a falta de la gran monumentalidad exterior de sus camaradas turísticas del resto de la Comunidad autónoma, se ha hecho con una buena parte de las grandes instituciones; por ello, el Museo de bellas artes es imperdible, muy especialmente si, como a mí, os fascina descubrir el arte que se desarrolló en cada región y la visión que tenían del mundo los creadores locales… yo me llevé más de una agradable sorpresa positiva e hice algún que otro descubrimiento.

Tampoco se debe dejar de recorrer la Alcazaba (que contiene un museo de arqueología en el interior de uno de sus edificios), que si bien no está muy cuidada, está abierta totalmente al público, y tiene cierto encanto, además de que se ven unas vistas espectaculares de la ciudad.

 

PORTUGAL

Con franqueza, tras ver las dos ciudades que voy a describir, fui incapaz de entender porque a ambas se les concedió ser Patrimonio de la humanidad… a mí me parecieron tan parecidas (pero el nombramiento de la Unesco se hizo con años de diferencia, eso es verdad) que, francamente, y a menos que el tema os tenga totalmente deslumbrados, considero que es innecesario ver ambas, con una llega y sobra (si optáis por esto, Elvas, la más cercana a España, es la mejor opción, por su bien conservada arquitectura militar).

En cualquier caso, ambas son muy exteriores, con lo que recorredlas, perdeos por sus calles y entrad en las iglesias… es lo que tiene más encanto (especialmente las preciosas fachadas amarillas por doquier).

Como ya he dicho, turísticamente están bastante bien organizadas, así que pasad por la oficina de turismo, un mapa os vendrá bien para no perderos en esas calles de ese urbanismo atroz y laberíntico, característico de otras épocas. Y como también he comentado antes, ni se os ocurra preguntar una dirección, os dirán exactamente lo contrario de a donde tenéis que ir… incluso aunque os expreséis en portugués.

 

-ELVAS

(Fotos aquí).

Es interesante, antes de entrar, tratar de pararse para poder apreciar todo el sistema defensivo que la rodea, no deja de ser algo interesante y extraordinario el ver lo bien que se conserva.

Por lo demás, una vez en la ciudad, pasead y apreciad la bella arquitectura.

En muchas iglesias encontraréis amables personas que os darán información sobre estas desinteresada y gratuitamente.

 

-ÉVORA

(Fotos aquí).

Otra ciudad para pasear y descubrir callejeando. También tiene cierto encanto.

 

DOMINGO

¡Y se termina el recorrido!; en nuestro caso, se decidió no llegar demasiado tarde a Madrid (por lo que, depende de vuestras preferencias, podéis salir antes o después, a vuestro gusto y necesidad), así que salimos a mediodía, lo que dejaba toda la mañana para poder terminar de ver Mérida… y no olvidemos que aún quedaban dos museos importantísimos.

 

-MÉRIDA

(Fotos aquí).

Uno no puede poner un pie fuera de Mérida sin visitar dos museos que en realidad son uno, pues vale la misma entrada y son estatales. No os preocupéis por el tema tiempo o agotaros excesivamente el último día, son instituciones muy cómodas de recorrer y nada farragosas. Me estoy refiriendo a:

-Museo nacional de arte romano: en él se admira tanto el continente como el contenido… todo el mundo sabe que es una de las obras arquitectónicas españolas claves del último siglo, y sin duda alguna, una de las más importantes de Rafael Moneo… y no es para menos, realmente es un acierto y en ella todo encaja y funciona de maravilla, tanto como arquitectura a la vez que homenaje a la cultura romana.

Por lo demás, las colecciones del museo son interesantísimas, de gran calidad, y merece la pena admirarlas y apreciarlas con el detenimiento que se merecen. Yo disfruté especialmente los mosaicos, pero eso es por gusto personal.

-Museo del arte y la cultura visigoda: aunque sólo sea porque sabemos menos de esta civilización de lo que deberíamos, y porque está muy poco presente en los museos y exposiciones, ya hay que visitar este museo… que si bien su criterio museográfico no es muy bueno, pues parece un almacén en el que se han apiñado un montón de cosas (se dice que va a tener su propio edificio para mostrar como es debido las colecciones… y buena falta le hace); lo cierto es que sí merece la pena acercarse y admirar los restos visigodos.

 

 

Y así terminó nuestro viaje, después de lo cual, como siempre, tuvimos que volver a la prosaica cotidianeidad, sin que por ello se nos olvidara el encanto de lo extraordinario que siempre tiene un viaje, haciéndote cambiar de estilo de vida, de ritmo, de todo… supongo que por eso sientan tan bien.

En cualquier caso, resultó muy agradable, conocimos gente encantadora, y vimos cosas preciosas… si es que Extremadura es un lugar en España muy desconocido pero muy interesante, y, como bien podéis apreciar por todo lo que he escrito, descrito y fotografiado, realmente merece la pena lanzarse a descubrirlo; yo lo recomiendo totalmente.

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Consejos para viajar

Resultado de imagen de viajar por el mundo

Publico este artículo muy oportunamente, cerca de las vacaciones, y espero que resulte útil a muchos.

A decir verdad, hacía tiempo que consideraba que se necesitaba este tipo de artículo genérico (al estilo de otros muchos –por ejemplo este, también de carácter turístico-, que también han resultado sumamente útiles una vez publicados), para dejar de repetir continuamente los mismos temas en diferentes escritos… así, enlazo a este texto, y problema solucionado.

Ya decía Cervantes a través de su inmortal caballero andante don Quijote que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, alabando así pues la costumbre de viajar, y es que muchas razones pueden llevar a amar realizar esta actividad, y cada uno tiene las suyas, pero no hay duda de que siempre se aprende mucho (yo soy de alta cultura, otros serán de deportes… pero todos sacamos o descubrimos algo de nuestras experiencias)… bueno, al menos si uno no se resiste a ello deliberadamente, como tantas veces he visto, de modo que todo el viaje no les sirve para nada y es como si no salieran de casa.

En fin, el caso es que este artículo nace, tras haber trotado mucho por el mundo, solo o acompañado, en diversas épocas del año, de las más variadas maneras… etc; y en él expongo muchas cosas que he aprendido acerca de viajar, pues la experiencia es un grado y siempre es útil, y que espero que os puedan ser útiles también a vosotros… en cualquier caso, no dudéis en compartir también vuestra sabiduría y consejos, ¡que seguro que también serán útiles!.

Obviamente, también tiene un punto de opinión, personal y subjetivo, pues cada uno tiene sus gustos personales e impresiones particulares… pero yo creo que, en general, el artículo puede resultar sumamente práctico a mucha gente.

Así pues, divido el artículo por temáticas:

 

Por tu cuenta o con agencia

Escribí un artículo entero sobre esa temática con los pros y los contras de ir de forma autónoma o en un tour organizado.

 

Organización

Hay un enemigo implacable contra el que todo viajero o turista (bueno, si nos ponemos filosóficos, todo el mundo en general) se enfrenta desde el momento en el que inicia el viaje, y ese es: el tiempo… que, además, nunca va a nuestro favor.

Es lógico, un viaje tiene siempre una limitación temporal, y mientras dura, todos pretendemos sacar el máximo partido al lugar nuevo que nos rodea, tratamos de conocerlo a fondo y saber cómo es la vida allí, porque para eso vamos a otros sitios, para descubrir otras culturas, costumbres… etc.

Pero siempre es muy ingenuo pensar que lo conseguiremos, algunos sitios no se conocen totalmente ni pasando toda tu vida allí, para cuanto más.

Por ello, es inevitable hacer una selección, que dependerá de gustos, pero que yo recomiendo lo más genérica posible, para poder llevarnos las impresiones más variadas (ejemplo: dedicarse a ver museos y a la alta cultura, sin duda es una gran opción, pero no estará de más reservar algo de tiempo para la gastronomía o para descubrir los lugares favoritos de los habitantes del lugar para relacionarse).

En cualquier caso, seguimos en lo mismo, el problema tiempo… y la ironía de que, como le pasa a muchos, cuando van a cualquier sitio ven todos los lugares de interés turístico en tiempo record… pero no le han echado ni una ojeada al museo que tienen en frente de su casa. Pero eso ya es otro tema.

Así pues, nos encontramos con una misión imposible desde el principio: intentar combinar ver mucho y bien… francamente, después de muchos años viajando, he llegado a la conclusión de que la mayor parte de las veces es mejor pararse cuando algo es realmente interesante y merece la pena, dedicarle tiempo, el que sea… antes que andar corriendo por todos los lados y verlo todo a prisas, con presión y agobio, lo que a menudo suele resultar frustrante, sin mencionar, que realmente no estás apreciando nada porque no le estás dedicando la atención debida y necesaria. Sin duda, habrá quién se oponga a esta idea de pararse cuando la realicemos, y tras llevarla a cabo, nos diga “pero es que tú sólo has visto eso”, la respuesta que debemos dar es muy sencilla “yo he visto lo que quería ver”, y si nosotros mismos estamos satisfechos con ello, y suele pasar, no podemos pedir más (ejemplo práctico: para mí vale mucho más la pena pasarse una tarde entera en la Galería de los Uffizi, pudiendo deleitarse con tranquilidad con los Botticelli… que tratar de ver en el mismo tiempo el museo nombrado, la Academia y los dos palazos).

De modo que, podemos concluir que en esa lucha contra el tiempo, cuya batalla está perdida de antemano (pues nunca podremos conocer realmente a fondo un lugar con una breve visita), se puede conseguir una moderada victoria si, al menos, se aprovecha bien cada momento del viaje… y, como ya digo, el concepto de “aprovechamiento del tiempo” es totalmente personal, y cada uno debe decidir cuales son sus preferencias y prioridades.

Así pues, para conseguir ese mejor aprovechamiento, considero que lo mejor es organizarse previamente al viaje, pues si llegamos allí, y nos ponemos a mirar lo que hay, ya estamos desperdiciando unas horas muy valiosas.

Por ello, mi experiencia me ha hecho muy partidario de organizar previamente cualquier viaje, pues, si sabes lo que vas a encontrar, lo que te interesa y a dónde ir, todo es mucho más sencillo desde el principio… y aún así, tampoco es tan fácil, puesto que, al estar en un lugar desconocido, siempre se está más desorientado, pero, a pesar de ello, si se tienen las cosas claras y un previo conocimiento, todo resulta más sencillo.

Sin mencionar que, sabiendo algo del sitio, también resulta más fácil luego conseguir un alojamiento situado en un buen sitio o saber mejor que medios de transporte se van a usar.

Indudablemente, cuando lleguemos allí también obtendremos información valiosa, pero considero que no hay que esperar a que llegue ese momento, pues lo dicho, si empezamos a organizarnos y a decidir qué hacer cuando ya ha comenzado el viaje… estaremos desperdiciando un tiempo precioso.

Así pues, ¿cómo organizarse?, depende de los intereses de cada uno, del factor económico y de con qué medios se cuente o se piense contar… pero una vez que se sabe esto, no debe resultar difícil planificar día por día, de modo que todo salga bien.

Para llevar a cabo todo esto, hay múltiples medios, a mí personalmente, me encantan las guías de viaje y las encuentro sumamente útiles, puesto que siempre proporcionan mapas, referencias de los lugares y museos más interesantes, rutas andadas… además de mucha información histórica, artística… etc; así pues, si se planifica en base a esto, resulta fácil, una vez llegados al sitio, moverse casi como si se conociera.

Aunque, por supuesto, internet es utilísimo, puesto que toda la información viene actualizada, y la mayoría de las instituciones cuentan con página web, de modo que podremos saberlo todo antes de llegar al lugar con toda facilidad y evitar imprevistos.

Todo ello, no priva de que, una vez allí, si es posible, se pase por la oficina de turismo, pues a menudo nos pueden ofrecer cosas interesantes y sobre todo actualizadas, desde los horarios y precios de los museos hasta un evento que se celebra precisamente ese día.

Por otro lado, yo (analógico que es uno) prefiero la información impresa, me parece mucho más práctica y menos problemática… aunque reconozco que la digital puede ser muy útil también.

 

Equipaje

Ir cargado como una mula siempre es una mala idea, si hay una idea que cualquier viajero debe tener en la mente, por encima de cualquier otra, esa es “pragmatismo”… y para los que ya estén pensando que ni en broma se ponen, por ejemplo, ropa de deporte, no olvidemos que se puede ser práctico pero con estilo; la cuestión, al final, es estar cómodo con lo que se lleva y que no nos dé problemas (ejemplo práctico: indudablemente, tus preciosos zapatos monkstrap lucirán deslumbrantes encima de las históricas calles empedradas… aunque también pueden producirte unas ampollas igualmente históricas que no te permitan disfrutar ni un sólo segundo del resto del viaje… ya que bastante esfuerzo físico se va a hacer, asegurémonos de que llevamos algo que aguantemos y que vaya a aguantarlo… obviamente, todos sabemos y hemos experimentado con lo que usamos como para saber si va a funcionar o no; porque, evidentemente, al menos en mi opinión, jamás se debe llevar algo nuevo que no hayamos probado durante un tiempo considerable, no sólo puede destrozarnos sino también estropearse… un viaje siempre es una prueba de resistencia, tanto para las personas como para los objetos).

Así pues, antes de empezar a hacer el equipaje, yo recomiendo, ante todo, que nos informemos sobre el lugar al que vamos a ir, desde la climatología a las costumbres, pues ello nos evitará tener que perder tiempo haciendo compras allí porque nos falte algo… porque no nos olvidemos, vamos a otro sitio con unas características diferentes, y por tanto, con necesidades que probablemente no tengan mucho que ver con las de dónde vivimos, así pues, quizás debamos hacernos con cosas que no usamos normalmente, es decir, si hay que comprar algo, mejor en el lugar de origen que en el de destino (ejemplos prácticos: si alguien va a Galicia, y se queja de que hace frío y llueve, mientras que en Granada lucía en sol y te bañabas en la playa… bueno, tal vez esa persona debería haber metido en el equipaje un chubasquero y jerseys en vez de camisetas y pantalones cortos; o, si estaba previsto entrar en una mezquita, pero una vez allí, tras una larga cola, no os dejan pasar porque el vestuario es considerado irrespetuoso… pues es algo que habría que haber tenido en cuenta).

Por lo demás, el equipaje debe hacerse teniendo en cuenta la palabra “austeridad”, lo adecuado es, así pues, llevar la ropa básica para los días que vamos a estar, algunas mudas, y, por si acaso, alguna ropa excepcional o elegante (obviamente, no un chaqué con todos los complementos, pero una corbata o una chaqueta de sport no ocupan tanto), puesto que nunca se sabe. Y toda ella debe ser elegida, repito, teniendo en cuenta las características del lugar al que vamos (nunca en el que estamos, que parece una tontería, pero mucha gente comete ese error continuamente, y ello le amarga los viajes).

Y por supuesto, lo típico que siempre dicen las fuerzas de seguridad con toda razón, no hay llevar nada que delate en exceso que somos turistas (dentro de lo que cabe, pues siempre habrá cosas que hagan ver que somos foráneos), al menos de forma visible, aunque sólo sea para evitar disgustos.

Por lo demás al hacer la maleta, recomiendo organizarla bien, a ser posible según el orden en el que vayamos a utilizar la ropa, o de modo que todo esté sumamente visible y accesible; puesto que, una vez en el destino, para evitar pérdidas y olvidos, lo más recomendable es jamás deshacer el equipaje, y sacar de este, la noche anterior, lo mínimo y básico para el día siguiente (ritual que deberemos realizar diariamente mientras dure el viaje), de modo que la maleta permanezca lo más inalterada posible (esto es especialmente importante y vital si cada día pernoctamos en un lugar diferente o esto se hace muy frecuentemente).

 

Economía

Viajar o hacer turismo, no deja de ser un lujo (depende de como se haga, pero es innegable que es parte de un ocio pensado para ser caro), y por tanto va a ser algo inevitablemente caro, se puede gastar más o menos… pero es inevitable hacerlo.

Por ello, mi consejo es estar concienciados de ello, y de elegir entre gastar o no, casi siempre es mejor hacer lo primero, puesto que quizás no volvamos a ese sitio así que hay que aprovecharlo al máximo.

Ahora bien, tampoco hay que tirar la casa por la ventana y arruinarse como un Osuna, pues, como en todas las otras cosas en la vida, se puede gastar con mesura, conciencia y seleccionando bien por qué vale la pena pagar y por qué no, para que el total no nos salga por un ojo de la cara.

Y no nos equivoquemos, hay mil formas de ahorrar: se puede elegir un alojamiento no demasiado caro; no hace falta ir de restaurante todos los días, sino que se puede aprovechar para descubrir los supermercados del barrio (y así comprobar como es la vida de la gente del lugar en vivo y en directo, no hay mal que por bien no venga, no gastamos mucho, y además tenemos una impresión totalmente cotidiana del lugar); casi todas las instituciones culturales tienen una importante cantidad de descuentos a múltiples sectores (ahora bien, en taquilla no te los van a decir -de hecho, a veces incluso tienen la explícita instrucción de no hacerlo a menos que se pida de modo totalmente específico-, por ello recomiendo fervientemente tenerlos investigados antes y pedir exactamente lo que queremos para que no nos cobren de más, cuando podíamos haber pasado por menos)… etc.

 

Hospedaje

Aunque al oír la palabra “viaje”, probablemente, de las primeras cosas que se nos vengan a la cabeza sea la palabra “hotel”, existen muchas formas de alojamiento (algunas muy vanguardistas: intercambio de casas, alojamiento a cambio de ayuda en las tareas domésticas, albergues… quién sabe, tal vez la opción más convencional resulte no ser la que más te guste o convenga), y yo recomiendo probar todas las posibles para saber cuál nos gusta más y nos merece más la pena.

En cualquier caso, demasiado a menudo, el hospedaje suele ser de lo más caro del viaje, con lo que, a menos que seamos muy tiquismiquis, considero que lo mejor es tratar de ahorrar lo más posible en un servicio que, al fin y al cabo, y si aprovechamos bien el tiempo, sólo utilizaremos para caer rendidos al llegar el final del día.

No obstante, no se debe ahorrar dinero a la hora de conseguir un alojamiento lo más céntrico posible (muy especialmente si es un viaje organizado por mayorista, aunque haya que pagar un extra o un suplemento, pues siempre será mejor un hotel en el centro, que uno en las afueras o en un pueblo cercano, con unos transportes terribles, y que se tarde como mínimo una hora en llegar a cualquier sitio medianamente interesante… una vez más, no nos podemos permitir pérdidas de tiempo, y menos de un tipo tan estúpido) y cercano a nuestros lugares de interés; para esta cuestión, el lema siempre ha de ser “mejor pagar con dinero que con tiempo”, porque repito, si nos lo podemos permitir, siempre será mejor gastar el primero que el segundo.

Ahora hablaré de las formas de alojamiento que he probado (todas ellas bastante convencionales porque suelo viajar con gente que no se quiere arriesgar en ese aspecto):

-Hotel y derivados: los hoteles siempre tienen un encanto especial, estilo, glamour, tal vez debido a la magia de pretender recrear la perfección en la realidad, todo se hace solo a tu alrededor sin que tengas que mover un dedo… también se ocupan de cobrarlo bien cobrado. Ese es quizás su problema, no puedes hacer nada sin que se te cargue un extra, casi nunca hay nada incluido junto al alojamiento; por otro lado tampoco dispones de mucha libertad, puesto que, a parte de que son lugares diseñados para gastar, siempre están llenos de normas, ya sea explícitas, o que sobreentendidas. Sin embargo, hay que destacar que siempre tienen un gran concepto de la servicialidad, y ello siempre es positivo.

-Apartamento turístico: si la jugada sale adecuadamente, y están arreglados decentemente (y algunos están extremadamente bien), pueden ser una gran opción, puesto que es casi como trasladar tu casa a otro sitio. Se dispone de una inmensísima libertad (normalmente se puede contar con cosas como: llaves propias, cocina para hacer tu propia comida, posibilidad de lavar la ropa… etc)… el problema es que hay que hacerlo todo, con el gasto de tiempo y energía que ello conlleva. Y luego lidiar con el propietario o con la empresa que lo gestione, que pueden ser más o menos amables o flexibles.

 

Alimentación

Como diré a lo largo del resto del artículo, aunque sí considero que hay que dedicar algo de tiempo, interés y dinero en la cuestión gastronómica, los platos típicos, especialidades y esas cuestiones… como en todos los gastos que vayan a ser obligatorios e imposibles de esquivar, recomiendo no excederse y optar por lo barato en la mayor parte de las comidas que vayamos a hacer.

Y ya no sólo por el gasto, sino porque comer en cualquier local, implica invertir una cantidad de tiempo bastante considerable desde que te sientas hasta que te levantas. Obviamente, esta es una cuestión de gustos, pero yo soy partidario de no utilizar una buena parte del escaso tiempo del que disponemos en eso.

Aunque entendámonos todos aquí, es imprescindible comer, y hacerlo bien, puesto que el turismo produce un inmenso gasto de energía, así que hay que asegurarse de darle al cuerpo lo que necesita o caeremos rendidos de agotamiento, literalmente.

 

Transporte

Lo mejor es, casi siempre, contar con transporte propio (a menos que sólo vayamos a una única población, entonces es una tontería, porque tendremos permanentes problemas con el tráfico y el aparcamiento), nuestro propio coche que nos evite depender de nadie que no sea nosotros mismos, con nuestros horarios y a nuestro gusto. Ahora bien todos sabemos que eso no siempre puede ser.

En cualquier caso, también nos convendrá analizar, dependiendo de las características del destino donde vayamos a estar, si nos conviene utilizar cualquier tipo de transporte (ejemplo práctico: si vamos a pasar unos días en una ciudad de provincias sin movernos de allí, y nuestro alojamiento está al lado de todo lo monumental, casi seguro que nos será innecesario todo transporte; si en cambio vamos a una gran capital europea, aunque nuestro hospedaje esté cerca de algo importante… seguro que necesitaremos trasladarnos largas distancias para ver el resto de las cosas relevantes de la ciudad).

Ante tal situación, surgen estas posibles opciones:

-Transporte público: si se va a estar sólo en una población, es lo más práctico, comprar un bono lo más amplio posible (preferiblemente turístico, que los hay); pero práctico para no pagar una cantidad absurda por algo que no vas a usar.

La mejor opción suele ser el Metro (si lo hay y funciona bien -Ejemplos prácticos: el de Madrid, genial; el de Moscú: imprescindible -y no sólo por el tema artístico-; el de Roma, muy poco útil; el de Valencia, tomadura de pelo descarada-, de esto habrá que enterarse previamente, como bien decía en el apartado “organización”), básicamente porque el bus suele ser para personas enteradas, que reconocen los sitios a los que van y conocen las paradas concretas en las que pulsar… y ese no suele ser el caso del viajero o turista; por ello, el Metro proporciona una gran seguridad: sabemos que tal monumento está en tal parada, así que es tan sencillo como trasladarnos de la que estamos a la que vamos, y no va a haber alteración o cambio ninguno, cuando salgamos del transporte vamos a saber exactamente a donde hemos llegado, sin desconcierto alguno; siendo además un transporte rápido y eficaz, no se le puede pedir más.

Por otro lado, no sobra decir, el transporte público ofrece la magnífica posibilidad de interactuar con los habitantes del lugar, de poder fijarse en ellos y observar como es su vida cotidiana, puesto que, al fin y al cabo, también ellos lo usan frecuentemente y forma parte de sus vidas… y lo dicho, si uno viaja, es para descubrir otras cosas, cultura y formas de vida; y parecerá una exageración o una tontería, pero lo cierto es que pocas cosas reflejan mejor eso que el transporte público y sus usuarios.

-Coche de alquiler: dependiendo del lugar, puede ser una opción cara o aceptable (e incluso necesaria), aunque dependiendo de la empresa que lleve a cabo la transacción, puede resultar también un poco arriesgado (las condiciones del contrato pueden asustar un poco); sin duda es algo a pensar si compensa. Sin embargo, no hay duda de que nos aporta una movilidad, facilidades y una libertad increíbles. No obstante, por todo lo dicho anteriormente en este mismo apartado, yo, es una opción que sólo uso cuando hay que desplazarse a otros lugares distintos de aquel en el que me alojo, hacia las que el transporte público es especialmente complicado.

-Taxi y parecidos: si te sobra el dinero, bueno, no hay duda de que es algo cómodo. Aunque la mayor parte de viajeros y turistas que lo usan, suele ser por falta de pericia (se pierden, no llegan al transporte que tenían que haber llegado… etc).

Y ya que mencionamos temas de transporte, casi nunca suele ser buena idea usar uno de esos servicios de autobuses turísticos, trenes o cosas parecidas; son superficiales y a veces incluso una estafa (porque si hay una zona peatonalizada, y las históricas suelen estarlo, evidentemente, no pueden pasar por ahí). Hay quien los defiende diciendo que ayudan a situarse y a ubicar las cosas en un sitio… pero si habéis hecho lo que digo en el apartado “organización” de este mismo artículo, no lo necesitaréis; por otro lado, suele ser un servicio demasiado caro para lo que ofrece y es demasiado turístico en el mal sentido de la palabra, pues perdemos todo sentido de lo que es el lugar y su sabor.

 

Visitas turísticas

Sin duda, la temática de este apartado es la gran misión de todo viajero o turista (pues no olvidemos que dentro de estas visitas no sólo se engloba la alta cultura, también todo tipo de actividades que hagas fuera de tu lugar de residencia).

En primer lugar, recomendar que no os quedéis con el tópico o con los horarios de apertura, si tenéis la oportunidad, y un sitio os gusta especialmente, tratad de pasar por allí varias horas al día para ver como cambia… en cualquier caso, yo siempre recomiendo conocer cualquier lugar al que vayáis, tanto de día como de noche, pues suele cambiar drásticamente, siempre hay otro ambiente, tiene otro encanto y aporta cosas distintas (ejemplo práctico: la parte intramuros de Cáceres es deslumbrante por el día… pero cuando es de noche, lo es incluso más, con la iluminación, el cielo estrellado, y los habitantes haciendo su vida en las plazas o terrazas. Y ya no mencionemos ejemplos más típicos como París, ¡la ciudad de la luz!).

Por otro lado, mi experiencia me dice que, de cara a organizarse bien, saber lo que merece la pena y perder el menor tiempo posible, debemos clasificar cualquier lugar al que vayamos en:

-Interior: todo, o casi todo, su interés está en sus museos, fundaciones, salas de exposición, lugares históricos muy concretos… es decir, sitios que requieren entrada o que pueden estar cerrados y restringidos a un horario. El patrimonio monumental exterior es muy escaso o no tan interesante, con lo que callejear no merece mucho la pena, y conviene más centrarse en recorrer y entrar en los lugares de exposición antes que cualquier otra cosa.

Ejemplos: Mérida, Ciudad del Vaticano, Versalles…. etc.

-Exterior: lo más interesante está fuera, el verdadero interés es el sitio en sí mismo: sus calles, callejones, esquinas… un museo al aire libre. En esta clasificación pueden entrar todos, o casi todos, los lugares que conforman un conjunto histórico-artístico.

Ejemplos: Oporto, Toledo, A Coruña… etc.

-Mixto: son aquellos lugares en los que hay una gran combinación, y sobre todo calidad, de lugares de interior y de exterior; con lo que hay que rentabilizar al máximo el horario de apertura de los museos, y según se sale de estos, callejear sin descanso. Dentro de esta clasificación se puede meter casi cualquier gran capital Europea.

Ejemplos: Madrid, Roma, Londres… etc.

Por supuesto, esta clasificación no puede ser tomada o usada de modo absoluto, pero casi siempre, cualquier lugar o población tira más hacia una cosa o a otra… lo que ayuda a ver en que nos compensa más invertir nuestro tiempo.

Respecto a los horarios que afectan a las visitas turísticas… no os dejéis engañar, el truco de ir a primera hora, o al mediodía, es un secreto a voces que conoce todo el mundo, con lo cual, no os ahorraréis cola en eses momentos. Lo que sí he observado, es que cuando baja el nivel de gente es a media mañana o media tarde… ahora bien esa opción nunca es la mejor para aprovechar lo más posible el día, de modo que, en mi opinión, siempre será mejor tragarse la cola de primera hora de la mañana (y cuanto antes se llegue, menos habrá) y rentabilizar el tiempo, antes que estar mirando las horas pasar y que luego no dé tiempo a nada.

Por otro lado, también he de recomendar, especialmente cuando no vayáis a capitales de un país, que busquéis los lugares donde se exponga lo más local o regional, o que si lo encontráis, seáis capaces de apreciarlo en lo que vale; por ejemplo, puede que haya un museo que presuma de tener un Goya… pero ello no significa que el resto de la colección no valga nada, a menudo, un museo que no está en la capital de un país, resulta especialmente interesante cuando no se concentra en tener muchas firmas famosas de cara al público (pues a menudo, incluso suelen ser obras de menos valor, o incluso mediocres, depositadas por los grandes museos nacionales), sino que contiene obras de artistas del lugar, que siempre resultan mucho más interesantes (aunque no necesariamente sean buenísimas y desde luego no alcancen la maestría de los grandes artistas… aunque siempre podéis hacer algún descubrimiento, a mí no es la primera vez que me pasa) puesto que te da una idea de lo que se movía en ese sitio, de las inquietudes que llegaron a tener, de cómo se desarrolló su cultura, de qué visión tenían sus habitantes de dónde vivían… etc. Por ello, recomiendo enormemente buscar instituciones dónde estén expuestas obras de artistas locales y regionales, lo que, y más haciendo un viaje un sitio concreto, siempre será mucho más enriquecedor que ver la obra menor (porque las mayores no van a estar) de un artista famoso que ni siquiera pisó el lugar dónde estamos y no tiene nada que ver con él.

 

Vivencias

Puede parecer una tontería, pero lo he visto demasiadas veces, así que lo digo: cuando uno viaja, es para vivir otras experiencias; porque, para hacer lo mismo que se hacía, es mejor quedarse en casa; todo viaje siempre debe cambiar nuestra vida y nuestra perspectiva, ya sea momentáneamente o durante mucho más tiempo.

En realidad, es extremadamente sencillo detectar a quién no viaja, al que no ha salido de su casa en su vida, que no tiene mundo, que es un turista en el peor sentido de la palabra… ¿que cómo se les distingue?, pues muy sencillo, porque son aquellos que quieren reproducir su vida y sus costumbres del lugar dónde viven, tal cual, en otro sitio distinto… sobra decir, que esto siempre resulta ridículo y estúpido, pero hay mucho paleto suelto… aunque, al final, los que peor lo pasan con estas personas, son los trabajadores del sector turístico, porque esta gente palurda, es además, absurdamente exigente y siempre plantea los problemas más tontos a la más mínima contrariedad, lo que se debe a ese intento desesperado, como ya he comentado, de mantener su status quo particular; todo lo cual, claro está, siempre les lleva, inevitablemente, a la amargura y la frustración, y con ellos, sus acompañantes también.

Así pues, la palabra que se nos debe meter en la cabeza, cada vez que hagamos un viaje, es siempre la misma: adaptación. Y es que, tener y mantener esta capacidad hará que disfrutemos de verdad y que podamos ser felices; de lo contrario, sólo nos espera ansiedad, estrés y enfado constante… ¿y qué necesidad hay de pasarlo mal cuando se puede pasarlo bien?, pues eso.

Esta capacidad de adaptación, nos llevará además a vivir nuestras mejores aventuras, pues, aunque, como habéis visto, soy muy partidario de la organización, la planificación, y lo considero sumamente importante… también es cierto que sé y manifiesto que jamás hay que llevarlo al extremo o encorsetarse, porque también nos llevará a la frustración, ya que, en todo viaje, los imprevistos son absolutamente inevitables, así que, nuevamente, la capacidad de adaptación nos resultará sumamente útil.

Todo ello, sin mencionar que, en muchas ocasiones, lo que surja espontáneamente, puede ser mucho más emocionante o interesante que lo que estaba planificado, de modo que puede merecer mucho la pena dejarse llevar por ello (ejemplo práctico: si resulta que precisamente el día que estáis en la plaza mayor de Brujas está la orquesta de las fuerzas armadas de Bélgica… tal vez sea mucha mejor opción sentarse con el resto de los belgas a escucharles un rato, que visitar el museo de Dalí intensamente o dar vueltas por calles dónde no hay nada buscando un atractivo turístico que ya se te ha presentado). No obstante, sí he de advertir que, en todo lo posible, hay que mantener la estructura planeada, puesto que si nos dejamos llevar demasiado por la improvisación o lo que surja, se acabará por perder mucho tiempo en cosas que, a lo mejor, al final no merecen la pena o acabar con muchísimos tiempos muertos porque se te pasó la hora para tal o cual cosa y te has perdido algo que era muy relevante. Para estas cuestiones, el mejor lema siempre será que hay que saber priorizar lo importante sobre lo urgente.

Por otro lado, como ya he dicho, es muy buena idea salir de lo habitualmente turístico (aunque no seáis de los típicos que van diciendo eso de que quieren conocer la auténtica población que conocen sus habitantes… eso es un imposible y una catetada, porque para conocer un sitio de verdad hay que vivir en él, y en cualquier caso, casi cualquier lugar que merezca la pena, es diferente para cada persona… así, sólo en mi círculo, podría presentaros a gente que conoce un Madrid totalmente distinto al mío, depende de gustos, aficiones, relaciones sociales… por lo que siempre será absolutamente irrealizable abarcarlo todo, incluso viviendo toda la vida en él, para cuánto más viniendo sólo unos días), y descubrir lugares a los que van los habitantes o otras formas de cultura no tan habituales; por ejemplo, siempre puede ser una buena idea ir a un espectáculo teatral o a un concierto, acudir a algunos locales de marcha… etc, lo que siempre es un modo de medir el pulso de la ciudad y ver lo que se mueve hoy en día, y como es la realidad de los locales del lugar donde estás.

Y es que cuando se viaja hay que ser una esponja y empaparse de todo lo que nos rodea, muy especialmente si es algo poco habitual o que no tenemos la posibilidad de ver normalmente (ejemplo práctico: sin duda alguna, acudir a un McDonald’s o a un Starbucks nos aportará una gran seguridad, pues sabemos exactamente lo que vamos a encontrar, ya que en todo el mundo es lo mismo -¡cuidado con la globalización!, lo dicho, para hacer nuestra vida tal cual la hacíamos en nuestro lugar de origen, mejor quedarse en casa-… sin embargo, quizás sea mejor optar por esa taberna, claramente un negocio familiar, probablemente con décadas de historia, que está a rebosar con los vecinos del barrio y con gente que se conoce de toda la vida; que además, cuenta con una carta sumamente sugerente en la que se incluyen comidas y bebidas que no conocíamos y que probablemente no volvamos a tener la oportunidad de probar).

Por ello, recomiendo fervientemente conocer toda la gente que se pueda, aprovechar la más mínima ocasión para tener una conversación, ya sea con otro viajero (siempre nos puede dar consejos útiles, ideas o contarnos alguna cosa que no sabíamos), pero sobre todo, con los locales del sitio al que vayamos, pues siempre será interesante descubrir como son, ver lo que se tiene en común, cuales son las diferencias culturales, sus modos, estilo de vida, perspectivas… etc.

Y, aunque a veces el idioma local pueda ser un impedimento para lo anterior (eso de que hoy día todo el mundo habla inglés es un topicazo… lo habla mucha gente y resulta útil para viajar al extranjero, pero saber únicamente ese idioma no es garantía de nada, y más en determinados países); no puedo dejar de aconsejar aprender unas pocas palabras de la lengua del lugar al que vamos (algo simbólico, no hace falta hacer una filología, cosas tipo: disculpe / perdón / hola / buenos días / gracias / de nada), pues siempre causa muy buena impresión en un primer acercamiento y motiva a que sean más amables con el visitante, pues ven que realmente tiene interés y respeto por la cultura del sitio en el que está, por conocerlo más allá de lo superficial y del tópico.

 

Y, de momento, esto es todo lo que se me ha ocurrido que es importante de cara a encarar un nuevo viaje (y creo que no es poco)… por supuesto, como todo el blog, este artículo es susceptible de ser actualizado continuamente, a medida que se me vayan ocurriendo más cosas… y por supuesto, con vuestras aportaciones a través de los comentarios, ¡que seguro que también tenéis múltiples experiencias viajeras de lo más enriquecedoras!.

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Crítica exprés: Enseñanza libre & La gatita blanca

Yo me pregunto que enchufe trifásico tiene Enrique Viana con este teatro, ya que, desde luego, si está en él continuamente no es precisamente por su calidad profesional (a ningún nivel: ni delante, ni detrás del escenario).

Basta ver alguno de sus espantosos espectáculos de Centro cultural; yo me encontré con su “Banalités y Vianalités” hace años… y aún me dura el mal recuerdo de lo vulgar que era, sin mencionar la furiosa competición que se entablaba entre su talento como actor-cantante y su talento como director de escena, pues ambas capacidades rivalizaban ferozmente por ver cual alcanzaba mayor mediocridad y lo podía hacer peor.

Por ello, me sorprendió mucho cuando descubrí que el Teatro de la Zarzuela le puso a cargo de unas visitas teatralizadas que duraron al menos una temporada… y lógicamente, no más, puesto que no iría nadie, y a los que fueron… seguro que se les quitaron las ganas de volver.

Con todos estos nada recomendables precedentes, me horrorizó descubrir el nombre del director de la nueva producción del Teatro de la Zarzuela que tanto deseaba ver… pero decidí no hacer caso, al fin y al cabo, “Enrique Viana” es un nombre sumamente vulgar y miles de personas se pueden llamar de ese modo, no tenía porque ser el mismo… y además, aunque no fuera así, todos tenemos tropiezos, errores; “Banalités y Vianalités” podía ser un buen ejemplo de ello, y quizás tendría la oportunidad de cambiar de opinión.

Nuevamente, mi ingenuidad biempensante me volvió a jugar una muy mala pasada: no sólo era el Enrique Viana que conocía, sino que pude confirmar su mediocridad y falta de talento de forma definitiva y aplastante.

Por supuesto, nuevamente, cuando asistamos no encontraremos nada de decoración específica ni exposiciones; apenas un cartel a la entrada. Desde que Bianco dirige este teatro siempre cae en picado en lo que se refiere a la cuestión de los complementos y servicios paralelos a la representación.

Buena atención al público; excepto en el guardarropa, dónde, a juzgar por su humor, y modales casi groseros, parecía que la mujer llevase una semana alimentándose a base de vinagre y aceite de ricino; a lo mejor lo que le pasaba es que la molestó que la sacase de la interesante lectura de su libro para ponerla a hacer su trabajo… ¡estos espectadores, es que tenemos unos caprichos más tontos!, ¡pretender que alguien haga la tarea para la que está contratada en vez de dejarla tranquila abandonándose a su pasión literaria!, qué extravagancia la mía, ¿no?.

Y fue de este modo como el camino de ascenso al triunfo absoluto que llevaba el Teatro de la Zarzuela esta temporada, se vio truncado justo al final. Que pena.

 

-Enseñanza libre & La gatita blanca: ya empieza a haber carteles que anuncian que este año es el orgullo gay mundial en Madrid… y el Teatro de la Zarzuela parece querer adelantarse a esta efeméride, pues durante la representación, da la impresión de que estemos viviendo una cabalgata adelantada o una especie de obra aspirante a copia del estilo de Pedro Almodóvar.

Y hablando claro: esta es la típica obra en la que los que forman parte de ella se lo pasan genial haciéndola… pero el público no la soporta.

Todo ello, sin mencionar que también es el tipo de obra que horrorizará a los espectadores habituales de este teatro y que, con toda seguridad, acabará por acumular unos cuantos merecidos abucheos, silbidos y quizás incluso pitidos (como no es la primera vez que sucede por estos lares).

No es para menos: ¿libreto?, para qué… incluso se llega a afirmar que lo de respetar el libreto original está fuera de lugar… ya ves, una vez más, nos encontramos con el típico mediocre que cree que puede hacer algo mejor, y yo le pregunto: ¿qué has hecho tú que haya sobrevivido décadas?, porque, no sobra recordar que la obra que vamos a presenciar vuelve a ser representada porque es del interés del público o porque alguien ha juzgado que puede serlo, y, en cualquier caso, aún sigue en el imaginario popular de muchos… que es mucho más de lo que se puede decir de estos nuevos creadores que, en el mejor de los casos, sólo despiertan hilaridad o compasión.

Así pues, Enrique Viana, demuestra no sólo no tener talento como actor, cantante, director de escena… sino que además no sabe escribir o siquiera hacer la “o” con un canuto. Su “libreto” (necesito entrecomillarlo, porque no tengo valor de llamarlo como tal), es surrealista, vergonzoso, no se sostiene por ninguna parte y demuestra una ignorancia de la narrativa y de sus técnicas más básicas (y todo ello, ya sin mencionar los vomitivos diálogos) que produce auténtica repugnancia.

Me gustaría mucho hablar algo de lo que me pareció la obra original… pero, como ya digo, no me dejaron verla… sólo un espantoso pastiche diseñado por Enrique Viana, que me horrorizó.

La dirección de escena de Viana, como era de imaginar, se muestra de diletante, plomiza e incapaz de mantener la historia a flote… y con todo tipo de errores: se ha reorganizado todo el teatro de arriba a abajo (cambiando las butacas, el escenario y hasta a la orquesta de sitio… sin razón ni sentido alguno -sólo por llamar la atención-; y perjudicando de forma grave y onerosa tanto al conjunto de la obra como a las partes), consiguiendo que ya no se oiga a los cantantes (y eso que algunos llevan micrófono, toda una vergonzosa novedad para este coliseo) y que la acústica en general sea desastrosa; por otra parte, los movimientos de escena resultan forzados e inconvenientes… y por más vacua y superficial espectacularidad que tenga la representación, no hay manera de engañar a un espectador mínimamente avezado, de que está siendo estafado con descaro y de que todas las lentejuelas, lámparas que suben y bajan, además de brillos y artificios variados del mundo entero, no pueden esconder tan descarada falta de talento, tanta falta de pericia e incapacidad para contar una historia. Todo lo cual, sin mencionar que las referencias de la revista y de los musicales de principios del siglo XX que utiliza Viana son tan torpes que se convierten en malas copias.

Por todo ello, también difícilmente puedo hablar de la música, de la que parte se intuye muy buena, pero hay que concentrarse para captarlo, pues, como ya he dicho, Viana ha diseñado esta obra para que sea imposible degustar lo original, y que él pueda lucirse a gusto con todo tipo de “originalidades” que impiden la adecuada recepción del material original en todo lo sentidos; simplemente, se nos hace imposible.

Y ya no hablemos del diseño de producción, que alcanza el culmen de lo vulgar y de lo hortera; eso lo que es pasablemente original, puesto que una buena parte se percibe como una pésima copia barata de otros productos de calidad de antaño.

En realidad, quizás, una de las conclusiones a las que debamos llegar es que el gran problema de toda esta producción (como de otras tantas de este y otros lugares) es que el sistema que se sigue para realizarlas no es el adecuado: primero se programa y luego el proyecto se ofrece a diversas personas… muchas de las cuales aceptan por motivos ajenos al proyecto en sí mismo. Y es que la gran desgracia que tiene “Enseñanza libre & La gatita blanca” es que Viana desprecia totalmente los originales (es más, incluso se dice durante la función), y cual carnicero matarife extrae lo que, a su gusto (cuya calidad no necesito entrar a valorar, pues a la vista de todos está), está bien, y deshecha el resto para salchichas. Si, muy por el contrario, en vez de seguir este sistema que sólo puede perjudicar a las producciones, se eligiera primero al director, y que este llevase a cabo un proyecto que le ilusionase y con el que hiciese una gran creación; o, al menos, de decidir antes el proyecto, se eligiese a alguien realmente motivado e interesado por hacerlo… otro gallo muy distinto nos cantaría. De lo contrario, así seguimos, teniendo que aguantar las sandeces del iluminado de turno que se cree que sus ideas efímeras, que mañana nadie recordará, tienen más peso e importancia que los clásicos que han sobrevivido al implacable juicio de la historia… y creer lo contrario a esto ya no es soberbia, es mucho más, ¡es estupidez!.

En cuanto a los intérpretes, todos ellos parecen más seleccionados por amiguismo que por talento (y si es por esto último, tal vez sea por alguna habilidad que no se considere decente enseñar públicamente… pero que sea de carácter artístico, lo dudo mucho), y, como ya digo, el reparto (muy especialmente el masculino) en su totalidad parece sacado de una carroza del desfile del orgullo gay (bailarines incluidos). Todos lo hacen muy mal, y francamente, no creo que lo puedan hacer mejor porque no están capacitados ni cualificados para ello.

Para que os hagáis una idea de lo que supone ver esta producción, quizás la mejor comparación que se puede hacer es que es como asistir a cualquier espectáculo de cabaret o transformismo de un bar de ambiente gay de Chueca… sólo que absurdamente inflado de presupuesto y cargado de los delirios y fantasías de un ser mediocre que, al ser incapaz de aportar fondo, se dedica a recargar la forma a ver si cuela… y no, no lo hace.

En definitiva, este último estreno del Teatro de la Zarzuela nos deja con muy mal sabor de boca, dando una mala (casi) conclusión a la temporada; pues la producción que lleva a cabo Enrique Viana de “Enseñanza libre & La gatita blanca” es una obra mediocre, patética, que no sólo no está a la altura del material original, sino ni siquiera del teatro dónde se representa… en realidad, no está a la altura de nada ni debiera de haberse representado nunca jamás; es por tanto, de lo peor que podemos encontrar en este momento en la cartelera teatral de Madrid.

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Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio

Precioso homenaje familiar

Sinopsis y ficha técnica

Jardiel Poncela ha preparado su comedia Usted tiene ojos de mujer fatal para hacerla en la radio, cuando reaparece Carmen, el amor de su vida. La historia del autor y de la mujer que le robó el corazón se entremezcla con la obra, que cuenta la historia de un Don Juan que se llama Sergio, que le ha robado el corazón a una Inés, que se llama Elena. Al final, el humor triunfa… pero, ¡de qué manera! Absurdo, teatro, humor, amor y final feliz: Jardiel Poncela.

El biznieto de Jardiel Poncela presenta esta nueva versión de la obra de su bisabuelo. Coge las mejores escenas de Usted tiene ojos de mujer fatal de Jardiel, ponles una pizca de cómicos absurdos, échales la historia de amor del mismo Jardiel con Carmen, la mujer que le robó el corazón y que, después de abandonarle, ha regresado de cantar tangos en Argentina, sazónalo todo con el contexto social de la postguerra española y, para terminar, intenta servir este plato en la radio… Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio… El Jardiel que el siglo XXI estaba esperando.

Jardiel es uno de los autores más importantes e influyentes de la Literatura española. Independientemente de que sus obras se siguen representando por medio mundo y de que sus libros se siguen reeditando constantemente; independientemente de que los empresarios españoles inteligentes, cuando tienen una mala temporada, siguen recurriendo a Jardiel para que se la arregle; independientemente de que es un autor estudiado en los colegios y plagiado habitualmente por muchos dramaturgos actuales; Jardiel fue la inspiración de la llamada Otra generación del 27, además de anticipar el absurdo europeo (cuando Ionesco visitó España y le preguntaron si le gustaba el país, respondió que no, porque no podía gustarle un país que había tratado tan mal a Jardiel Poncela) y de crear un tipo de humor que conectó con la intelectualidad mundial y con el público español, dos conceptos que suelen ser difíciles de hacer coincidir. Jardiel, en su teatro, inventó una manera de hacer las cosas, una manera de la que el Teatro universal es heredero. Él adivinó una forma teatral que rozaba lo cinematográfico, cosa que desde los años 70 todos los que escribimos intentamos utilizar, por poner un ejemplo. Sus puestas en escena estaban adelantadas a su tiempo en varias décadas, porque Jardiel entendió el teatro europeo moderno… antes de que apareciese. Jardiel es un genio, contra el que una generación entera se ha confabulado para que nadie se diese cuenta.

Comentario previo

La temporada pasada, tuvimos la oportunidad de poder ver una obra excepcional que incluía a muchos de los descendientes de Jardiel Poncela (aunque fue un tanto decepcionante), y esta temporada nos traen de nuevo al biznieto del gran autor a la sala que lleva el mismo nombre de su ascendiente.

La última vez, debido al gran evento que suponía en sí mismo, consideré que debía hacer una crítica completa sin considerar que la obra como tal lo mereciera mucho… en esta ocasión es diferente, pues sí considero que la merece absolutamente.

Una advertencia, las fotos no son de la producción del Fernán Gómez, que está mucho más cuidada, sino de… sabe Dios dónde. Pero dan una idea de lo austero de la puesta en escena.

 

Crítica

Muchas veces he criticado en este blog a pretendidos dramaturgos que meten sus manazas en los grandes clásicos con total soberbia y presunción… quizás en este caso hubiera podido hacer lo mismo, si no fuera por que el que tiene las manos en la masa es el biznieto de Jardiel Poncela, y no hay duda de que ha querido hacer un bonito homenaje a su ascendiente.

Así pues, la obra mezcla el texto de Jardiel con el de Ramón Paso, creando una combinación curiosa, fresca… y un nuevo homenaje a los grandes tiempos de la radio (cosa que últimamente parece abundar); a decir verdad, lo más asombroso del texto final es lo bien que se combina el antiguo con el moderno, pues está claro que el ingenio y el buen humor está en los genes familiares. Eso sí, insisto, esta nueva versión es tremendamente respetuosa y homenajea el original (es más, el propio Jardiel Poncela es, curiosamente, uno de los personajes). Como ya digo, si esto lo hubiera hecho otro, tal vez no hubiera dado resultado, pero habiéndolo hecho Ramón Paso, hasta cierto punto, le da a esta nueva producción un cierto toque de excepcionalidad y de documento histórico.

La dirección, también de Paso, es eficaz, no genial, pero sí cumple su función y mantiene un buen ritmo cómico y al espectador totalmente atento e interesado.

Me gustó mucho el diseño de producción, que, aunque austero, sí es estético y con cierta elegancia evocadora, muy especialmente el vestuario. Asombra lo mucho que se consigue con tan poco.

Todos los actores están muy pero que muy bien, y merecen un gran bravo; además, tienen la oportunidad de demostrar múltiples registros y todo su talento debido a que hacen varios personajes.

En definitiva, “Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio” es una de las mejores opciones de la cartelera teatral madrileña: divertida, entretenida, emocionante, emotiva… y además, una opción teatral que no se queda sólo en una comedia frívola sino que se le puede encontrar más de una lectura; por lo que hará las delicias de todos, tanto de los que busquen algo más sesudo como de aquellos que sólo quieran entretenimiento… concluyendo: es muy recomendable.

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Crítica exprés: VIII Festival Mantras

cartel festival mantras 2017

-VIII Festival Mantras: siempre he defendido que el Fernán Gómez necesita configurar una imagen propia que lo contraponga claramente al resto de los teatros municipales, y sin duda alguna, los múltiples festivales musicales que tienen lugar, a lo largo del año, en sus salas ayudan enormemente a ello.

Así pues, siempre es una alegría la vuelta de Mantras, que nos acerca a artistas y estilos musicales no siempre accesibles (dentro de lo que cabe, teniendo en cuenta el acceso a la información que existe hoy día) o conocidos por la sociedad occidental en general.

Representa, así pues, la oportunidad de abrir nuestro oído y mente, salir de nuestra zona de confort y explorar nuevos sonidos… podrá gustarnos más o menos, pero al menos habremos descubierto y aprendido algo nuevo.

Sin mencionar que también tiene su toque solidario pues la recaudación de taquilla va a fines benéficos relacionados con aquello que vamos a ver.

Yo finalmente, sólo podré ir a un concierto, que reseño brevemente:

 

-AYNUR: a mí no me entusiasmó, a pesar de que ella como persona parecía agradable y se había molestado en aprender un español básico, en general, su fusión de música tradicional y técnicas modernas no me convenció. Tampoco su voz ni su estilo en general. Pero para gustos colores.

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Crítica exprés: Ballerina

Muchas dudas tuve en ir a ver esta película… y de hecho, incluso la había descartado. Al final, como por una serie de circunstancias me invitaron, pues acabé diciendo “¿por qué no?”.

Las razones de mi inseguridad eran múltiples: las críticas, tanto oficiales como de aficionados estaban muy divididas, en todo caso, ninguna era para tirar cohetes… y después de la inmensa decepción que me produjo otra película de este género, no estaba por la labor de que volviese a pasar; tampoco me parecía que fuese un musical de verdad, y tenía muy serias dudas sobre que mereciese la pena y no estuviese plagada de tópicos….

Pero en su favor tenía el hecho de ser francesa (lo cual probablemente le diese un toque diferente), un tráiler apetecible, y que me parecía sumamente interesante que el cine de animación abordase el tema de la danza, cosa que tantas veces (y en ocasiones tan bien) se ha hecho en el cine de acción real.

El caso es que al final acabé yendo, y estas fueron mis impresiones finales:

 

-Ballerina: se trata de una película buena, aceptable en todos los sentidos, no es extraordinaria, pero sí aporta cosas nuevas y positivas, no es un topicazo pero tampoco llega a ser genial. Supongo que el hecho de que sea una producción, en parte, Europea ha influido en todo ello, tanto para bien como para mal, es decir, tiene el toque diferencial y no de artículo de serie que sería propio de fábrica estadounidense, pero a la vez no llega a tener la magia y maestría de muchos de los productos de Hollywood.

El argumento parte de una idea muy vista “tengo un sueño y lo voy a hacer realidad porque tengo muchísimo talento” y habitual en el género de la animación; pero esta película lo aborda desde una perspectiva diferente, pero sobre todo, y lo más relevante, más realista: el talento puede ser importante, pero de nada sirve sin trabajo y constancia (dicho de otro modo, una de las cosas más importantes que la protagonista deberá aprender es que tener pasión y energía puede ser muy bueno, pero de nada sirve si no está educada, dirigida y guiada por la técnica adecuada)… incluso, se introduce, levemente, el elemento de la suerte, de la fortuna, que tan vital es, especialmente, en cualquier carrera artística.

A parte de la trama principal, luego el guión se pierde en otras más innecesarias como ciertos romances muy estereotipados y situaciones muy vistas. En lo que respecta a todos los personajes, en general, deberían estar muchísimo mejor dibujados, apenas están esbozados, y la mejor prueba de ello es que de muchos de ellos nos quedamos con ganas de saber más y a otros nos cuesta muchísimo entenderlos, viéndonos obligados a aceptarlos porque sí… sin mencionar que muchos llegan a rozar el estereotipo.

Por lo demás, el guión conduce la historia aceptablemente bien, de uno modo bastante predecible, pero visionable, aunque el clímax final llega a resultar demasiado exagerado (incluso ridículo por lo excesivo que resulta).

La animación es de gran calidad y belleza, con una fotografía cálida que busca lo estético y agradar.

Por lo demás, me desagradó la banda sonora, que me demostró, sin lugar a dudas, la profunda y asombrosa incultura, en lo que respecta al ballet, de los cineastas que realizaron este filme: todas las escenas de baile se hacen con música pop (¡hasta el gran ballet final!); de hecho, Tchaikovski apenas consigue asomar la cabeza con alguna que otra melodía de fondo, que son las esperables y predecibles sacadas de “El lago de los cines” y “El cascanueces”. A decir verdad, me indignó esta cuestión, puesto que me pareció vergonzoso que en una película dedicada al ballet no sonara apenas música de sus grandes compositores, y creo que este filme hubiera sido una oportunidad más que perfecta para introducir e iniciar en este mundo y en este estilo a mucha gente y especialmente niños. Desgraciadamente no se hizo, y dado que la música actual sustituta tampoco cumple las expectativas, ni está a la altura de lo que debería estar, he de decir que la banda sonora de “Ballerina” es un innegable cero absoluto.

En lo que respecta al doblaje en español, cumple su función.

Concluyendo, “Ballerina” es una película que está bien, que se deja ver, y que aporta cosas con su visionado… pero no es ni una obra maestra ni un imprescindible.

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Crítica exprés: Concierto ORCAM, extraordinario Fundación BBVA en el Auditorio nacional (30 de noviembre de 2015)

No mentiré, este artículo va a estar más dedicado a hablar del Auditorio nacional y la experiencia que supone acudir a cualquiera de sus salas (la Sinfónica o la de Cámara) que a hablar de un concierto que sucedió una vez, y que estuvo bien, pero ni se repitió ni hay posibilidades de que vuelva a suceder; por lo que una amplia crítica no me tiene demasiado sentido (y de ahí que tampoco se haya publicado inmediatamente, sino mucho después, porque su utilidad es más hablar sobre el lugar -que permanece igual- que otra cosa).

Por otro lado, casi siempre que he ido al Auditorio nacional ha sido invitado por esta fundación (tal vez porque la música instrumental es menos de mi gusto que la vocal), por lo que puede servir esta crítica como una experiencia genérica

El Auditorio nacional es un lugar que está un tanto perdido en Madrid y que por ello no todo el mundo conoce; alejado del centro, exteriormente, su arquitectura resulta más bien repulsiva y llama poco la atención… por ello al entrar nos espera un gran desengaño.

El interior es precioso, totalmente moderno y contemporáneo, pero realmente majestuoso; quizás demasiado inmenso y amplio, pues parece que hay que recorrer interminables pasillos para llegar a cualquier sitio.

Por lo demás, la arquitectura sí que ha sido suficientemente sabia (y eso es lo más importante) para asegurar una gran acústica en todas sus salas de conciertos, algo que se agradece mucho, y que en algunos casos hasta llega a sorprender (abajo me explico).

La atención al público me ha parecido un tanto inexperta y que se deja sobrepasar fácilmente por las circunstancias o por el exceso de gente.

Por lo demás, en general, se puede decir que en este lugar se puede ir a dos sitios:

-Sala sinfónica: a nivel arquitectónico es bellísima e impresionante (sólo hay que ver unas cuantas fotos) y puede sorprender el hecho de que todo el patio de butacas esté rodeando el escenario, de modo que al mirar delante, fácilmente verás a más público como tú.

Cuando me senté una vez al lado del órgano (ya se sabe, hoy toda sala de conciertos que se precie tiene que tener uno… y además está cogiendo mucho auge el gusto por este instrumento en los últimos años), me horroricé, detrás y algo por encima de la orquesta, pensé que la sonoridad sería pésima… pero descubrí que en absoluto. Dicho de otro modo, si en un lugar aparentemente tan inadecuado, la música sonaba de forma tan deslumbrante, ¡como sonaría en otros!. Así pues, podemos decir que esta sala da garantías de un excelente sonido en cualquier sitio y que realmente ha sido concebida para su función final.

En definitiva, es un lugar maravilloso para escuchar música.

-Sala de cámara: una versión más reducida de la Sala sinfónica, con una forma mucho más tradicional y convencional, el sonido también se oye extraordinariamente bien. Es algo más íntima.

 

-Concierto ORCAM, extraordinario Fundación BBVA (30 de noviembre de 2015): con la costumbre que tiene esta fundación de hacer conciertos de músicas inaudibles, me alegró ver el programa de este… y aún más conseguir entrada, porque hay que pelearse furiosamente por ellas (el sistema para conseguirlas es más bien pésimo y claramente desigualitario)… pero como era en la Sala sinfónica, pues conseguir sitio no fue tan difícil.

A la hora de la verdad, no se ha tratado más que de una pobre excusa para presentar una pieza de unos pocos minutos titulada “Paseando por Madrid”, que, aunque tiene un poderoso componente sentimental, si somos sinceros con nosotros mismos, nos damos cuenta de que sólo se trata de un refrito musical muy bien orquestado, de los temas de toda la vida más amados por los madrileños. ¿Te enternece?, sí, pero la razón te dice que no es ninguna genialidad.

No puedo decir lo mismo del resto de las piezas, que también disfruté muchísimo y eran brillantes, tanto la de Say como la de Sibelius.

Destacó especialmente Víctor Pablo Pérez dirigiendo magníficamente a todos los músicos; especialmente a los niños, que si bien no me dejaron absolutamente impresionado, sí que parece que hay un gran potencial.

En definitiva, fue una velada musical realmente encantadora… ¡qué me dejó con ganas de más!.

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