Ajedrez democrático: le toca mover al Rey

Tras estas elecciones generales de 2015 en España, este blog, siguiendo su tendencia apolítica (y poco interés por las cuestiones actuales), no se mete en el tema. Pero, dada su ideología monárquica, no quiero perder la ocasión de reseñar y resaltar la importancia que tendrá la Corona para asegurar la buena marcha de nuestra democracia (sin olvidar que esta no es una institución política; no olvidemos el viejo lema, “el Rey reina, pero no gobierna”).

Cuando le explicas como jugar al ajedrez a principiantes, la pregunta que se repite siempre es la misma, ¿el rey sólo puede hacer eso?, porque lo cierto es que esta pieza del juego, al contrario que el resto, sólo puede mover una casilla (en cualquier dirección, eso sí); de hecho, durante la mayor parte de la partida, probablemente, no se moverá del sitio o quizás no lo haga en toda ella si todo va extraordinariamente bien. Y sin embargo, es la pieza más importante de todo el tablero (directamente la que decide si se gana o pierde). Lo cierto es que, el rey del ajedrez, como el rey parlamentario, permanece con unas funciones reducidas hasta que llegan los momentos claves e importantes, pero cuando estos suceden, su figura es imprescindible; sin mencionar que un jaque al rey supone un importante peligro (del que esta pieza debe averiguar como salir), y un jaque mate, el fin de la partida. Irónicamente, la pieza que aparentemente menos puede hacer, es la que acaba resultando más relevante y la que determina el curso de la partida. El Rey es una figura clave.

Tras la Proclamación Real de S.M. el Rey, no faltaron quienes indicaron que si bien su ascenso al trono no se producía en las mismas circunstancias que su padre, don Juan Carlos I, cierto es que se encontraría con desafíos no menores que él, la transición española fue un reto, y el hoy día no lo parece menos (de hecho, la actual situación electoral empieza a recordar demasiado a la etapa de UCD, ¿la historia se repite?, si es así, esperemos que también se reitere el llamado por los hispanistas “milagro histórico”), tal vez estoy pecando de tremendismo presentista, ¿pero quién no está preocupado?.

En cualquier caso, vale mucho la pena recalcar que este es precisamente uno de los momentos donde la monarquía se revela como una jefatura de estado muchísimo más apropiada y eficaz que la republicana; puesto que, en momentos de inestabilidad en las que ningún partido es elegido por mayoría, el Rey es una figura apolítica y blanca, que está por encima de todo partidismo y que representa realmente a todos; es una persona que ha sido criada para ello y consciente de su deber (bien nos ha enseñado nuestra historia, en nuestra desastrosa segunda república -por más que no falte quienes nos la quieran vender como idílica- lo peligroso que es una jefatura de estado partidista y con sus propios intereses políticos -el típico chiste de los historiadores, que en teoría el sistema era de “doble confianza”, pero acabó siendo de “doble desconfianza”-).

Así pues, aunque España es una monarquía constitucional y parlamentaria, en la que por tanto, los poderes regios están sumamente recortados (y en este país especialmente, para evitar que las responsabilidades políticas manchen a la más alta institución; como sucedió con Alfonso XIII, me alegra el saber que vamos aprendiendo de nuestra historia), lo cierto es que no está de más repasar el Título II de nuestra constitución, en el que se nos revela que el nombramiento del presidente del gobierno es precisamente una de las cuestiones en las que más maniobrabilidad tiene el monarca.

Los medios no están dando demasiado bombo a este tema, tal vez se deba a lo mismo que muchos argumentaron durante la Proclamación Real, no crear falsas expectativas, ni convertir al Rey en un factótum que todo lo arregla, o lo dicho, evitar meterle en cuestiones políticas que podrían resultar problemáticas… pero me parece sumamente importante resaltar la importancia de sus funciones y de su papel en el buen desarrollo y protección de nuestra democracia, especialmente para aquellos ignorantes que se empeñan en repetir como loros que no entienden la utilidad de esta institución. Pues no hay nada como un ejemplo práctico, y para muestra un botón.

En cualquier caso, nuevamente la monarquía vuelve a ser la perfecta encarnación de la estabilidad y de la seguridad de la democracia; siendo la única institución que en estos momentos puede funcionar con absoluta normalidad, por encima de todos los vaivenes políticos que sucedan o puedan suceder; como debe ser, por otra parte.

Por otro lado, no se puede dejar de comentar que S.M. el Rey don Felipe VI, se ha estado enfrentando a un examen constante desde que heredó el trono, que ha estado superando siempre con muy buena nota (como bien han reflejado las encuestas), pero pronto puede que se enfrente a otra de las pruebas que más marcará su reinado, su cargo de jefe de estado se lo exige más que nunca, y deberá demostrar cualidades que se le exigen a alguien que ostente tal dignidad, como inteligencia y diplomacia (dado que ya lo ha hecho en el pasado, esperemos que siga por ese camino).

En cualquier caso, si consigue sortear también estos problemáticos inicios, como lo hizo su progenitor, puede que también consiga la misma admiración, y estampar de igual manera su nombre de forma gloriosa en la historia.

En alguna que otra ocasión, durante los comienzos de su reinado, el actual Rey Padre, comentó que había tenido que ser un “bombero de la democracia”, y efectivamente, si uno examina con detenimiento el texto constitucional, en lo que se refiere a la Corona, esa acaba siendo la función de esta institución; mientras todo va bien, sus funciones constitucionales son sumamente reducidas… pero cuando no, el Rey comienza a tener más anchura de manga.

Ahora bien, vamos a entendernos todos aquí, esperemos que los políticos puedan solucionar ese asunto civilizadamente y lograr acuerdos y concordia, puesto que la intervención del monarca siempre es algo peligroso, pues sólo debe actuar en última instancia (lo dicho, a un bombero sólo se le llama si hay un incendio); una vez más, el espíritu de la transición parece que vuelve a ser necesario, y nuevamente, las funciones del monarca como mediador y árbitro son vitales (¿qué credibilidad tendría cualquier político en semejante situación y más tal como están las cosas?).

En cualquier caso, como este asunto es de máxima actualidad, no quiero dejar de reseñar que podéis aprovechar para reconsultar mis artículos sobre la Monarquía española, especialmente el dedicado a las funciones constitucionales del Rey (que os aclarará muchas cosas acerca de los poderes del monarca en España); y también quiero recomendar este interesante artículo del periódico “El País”, que describe magníficamente el proceso a seguir ante la situación actual y el papel del soberano en todo ello.

Por otro lado, parece que el tradicional discurso de Nochebuena va a volver a resultar sumamente interesante; el del año pasado ya tenía carácter histórico por ser el primero del reinado; pero me parece a mí, que si las cosas siguen así, a este tampoco le va a faltar audiencia….

Por mi parte, seguiré informando y ampliando este artículo si hubiera que hacerlo, y probablemente, retwitteando todo lo interesante respecto a este tema de la cuenta de la Casa Real y comentándolo.

Termino pues (de momento) con las tradicionales felicitaciones navideñas enviadas por la Casa Real (ya que estamos en fechas y hablo sobre temas de la institución), que si bien no destacan por su grandilocuencia y originalidad gráfica o estética (¡las del año pasado sí que eran bonitas!), si descubrimos que el mensaje enviado por nuestros soberanos es especialmente acertado y bello (¡y además sus hijas son preciosas, para qué mentir!).

 

Post scriptum 23-12-2015: dejando de lado el habitual gusto por llamar la atención de alguna que otra televisioncilla que no emitirá el mensaje de Su Majestad; se dice, se comenta, que el discurso regio de este año ha sido grabado en el Palacio Real (cosa que, o mucho me equivoco, o se hará por primera vez en la historia; tal vez este discurso también acabe por ser histórico, de un modo u otro); sabiendo como sabemos que en la Casa Real no dan puntada sin hilo (no podrían ni aunque quisieran, y si lo intentaran siempre sería tan sobreanalizado que acabaría viéndose hasta lo que no hay, como es tan habitual en todas las cuestiones mediáticas, por otra parte), el tema se vuelve especialmente interesante; ya no sólo por el tema estético (aunque suene frívolo comentarlo, dada la situación), sino por todo lo demás. Mi interés por el segundo discurso del reinado no deja de aumentar a todos los niveles, tengo que reconocerlo. Seguiremos informando.

 

Post scriptum 24-12-2015: a las puertas del mensaje navideño (que se verá en la 2, porque así se puede aprovechar para poner como música de fondo el precioso concierto que tradicionalmente se hace en la capilla del Palacio Real), se dice que este será más corto que el del año pasado, a juzgar por la parrilla televisiva, no parece ser así.

En cuanto a lo de los premios Príncipe de Viana (por lo visto, Navarra ha retirado la invitación a Casa Real argumentando que quieren dar más relevancia a los premiados y además cambiarán el lugar de la entrega… aunque todos sabemos que eso se debe a esa coalición de gobiernos nacionalistas con ansias desmesuradas de dar la nota), pues francamente, ellos se lo pierden, al fin y al cabo, por lo único que aparecen esos premios en prensa es porque iban los herederos, y esa era una de las pocas veces en las que tenían la oportunidad de usar ese título. En cualquier caso, si lo que buscaban era que los ya renombrados Premios Princesa de Asturias no tuvieran rival, y fueran los importantes y relevantes, lo han conseguido, definitivamente. Todo ello sin mencionar, que la existencia del premio Príncipe de Viana se vuelve completamente ridícula y un sinsentido en semejantes circunstancias.

 

-El mensaje de navidad de S.M. el Rey: pues bien, el segundo mensaje de navidad del reinado de don Felipe VI fue el siguiente:

La verdad es que hay bastante que comentar, curiosamente, más sobre la forma que sobre el contenido.

El comienzo es de superproducción, ¡madre mía!, ¡adiós a la austeridad audiovisual!, ya en el cambio en el himno se nota, hemos pasado de ese sonido añejo que parece grabado en un LP, a estéreo de sinfónica a todo trapo (yo diría que ha sido grabado por una banda militar, noto mucho viento metal y percusión); supongo que es parte del mensaje, nuevo reinado, nuevas formas. A mí personalmente me encanta, la nueva versión del himno es tan triunfalista… bueno, todo lo es a partir del minuto 0, y se enfatiza cuando el blasón regio se lanza sobre nosotros para dar paso a… ¡atención!, ¡una vista aérea del Palacio Real!, (¡madre mía que superproducción!, no pude evitar pensar), y con tanta espectacularidad, casi consiguen disimular la poca pericia de los cámaras y los pilotos al dirigirse hacia el objetivo, que se supone que es el estandarte (siguiendo la vieja tradición, por otra parte), pero o el zoom no da, o el piloto no tiene la destreza necesaria para la maniobra y no se puede acercar más al palacio… el caso es que acaba pareciendo que vamos al patio del príncipe, a una de esas habitaciones con ventanas abiertas donde originalmente vivía la nobleza (y te dan ganas de gritar: ¡eh!, que el salón del trono no está por ahí!, ¡y los salones oficiales tampoco!, ¡atrás, atrás, recula, recula!).

La verdad es que ese pequeño detalle ya hace que nos quede claro algo que poco tardaremos en concluir acerca del mensaje: la realización es infame. Da la impresión de que cambiaron el estilo frente al año pasado, pero el de este, es mucho peor (bueno, en realidad cambiaron muchas cosas que comentaba como errores del mensaje el año pasado, y como, evidentemente, no voy a creer que la Casa Real lee este blog -ni en mis más narcisistas y snobs ensoñaciones podría creerme algo así-, está claro que las cosas que decía eran tan obvias que ellos mismos se dieron cuenta al verlo y el resto de España también).

Otra prueba de lo mal que se utiliza la cámara es como continúa el vídeo, utilizando un ángulo absurdo en el salón de alabarderos; se nota a la legua que se quiere que salgan a la vez el belén y el árbol, y al final, acaba no acaba por mostrar ninguno bien (el nacimiento está tan ladeado que apenas se ve y el árbol navideño demasiado lejos), así que tiene que acabar poniendo, a modo de pegote innecesario, otro plano del salón de columnas. Todo ello con el uso de unos zooms bastante absurdos, muy especialmente sabiendo como sabemos que todas esas habitaciones van correlativas, con lo que un travelling por ellas hubiera quedado mucho mejor y más natural (y más simbólico, como si la ciudanía fuera invitada a ser recibida en el salón del trono), pero eso ya es gusto y opinión personal.

El caso es que por fin llegamos al salón del trono, ¡madre mía, qué cosa más imponente! (y más con el objetivo que se ha usado), tan grandioso es el contexto y tan decorado está, que casi cuesta encontrar al monarca entre tanta alegoría; sin embargo este plano, aunque se pudiera haber realizado de mejor manera, tampoco lo voy a criticar demasiado, puesto que hasta cierto punto era obligatorio.

El montaje musical con el himno, fue bastante aceptable, esto también lo hay que decir.

Y reconozco que a estas alturas tenía ya algo de miedo, aunque no lo comenté aquí, ya lo tuve cuando se anunció que cambiaban el palacio de la Zarzuela por el Real. Seamos realistas, en general, en España no nos suele gustar demasiado la pompa y el boato, como buenos latinos no somos nada mitómanos, y apreciamos más la naturalidad que la grandilocuencia; sobran pruebas históricas de ello, desde los retratos históricos de los Austrias desposeídos de casi toda cosa que no fuera el Toisón de oro; hasta casos más actuales, como la Reina Victoria Eugenia, cuyo engolado carácter británico, tan propio de su país, no caía bien en comparación a su borbónico y castizo marido Alfonso XIII. En España se alaba más una “salida de protocolo” o un comportamiento austero que el mantener la gracia, compostura, aplomo y dignidad o lucir adecuadamente espectaculares emblemas regios; aquí vende la cercanía, el hieratismo jamás triunfó (vamos, todo lo contrario que en el Reino Unido, por ejemplo); don Juan Carlos lo sabía bien, y en muchos aspectos es sorprendente que doña Sofía sea tan querida, puesto que es más del otro estilo; tal vez sea porque una monarquía nunca debe ser totalmente desacralizada, sino no tendría ningún sentido.

Esa parece ser la opinión general, por supuesto, los hay, como yo, que sí somos partidarios de un mayor boato monárquico, de los carruajes, las coronas y los armiños… pero me resultaría difícil afirmar que no somos los más en este país.

Por eso me asustaba, todo lo que estaba viendo desde el principio, con ese planteamiento del discurso tan deslumbrante, y más habiendo decidido como escenario un edificio, que de por sí, fue construido para resultar incuestionablemente imponente y obnubilar a todos aquellos que lo visitasen, como hizo con múltiples grandes figuras históricas (existen multitud de anécdotas históricas, pero como no es el momento ni el lugar, sólo referiré una como ejemplo: el despótico y chovinista Napoleón, al ver la espectacular escalera, le dijo al impuesto rey José I: “hermano, vas a tener una casa mejor que la mía”), y como sigue haciendo con sus visitantes turísticos, pero especialmente con aquellos que son agasajados con actos oficiales… sí, temía todo aquel planteamiento porque no tardaba nada en imaginar las críticas interminables e injustificadas (es un edificio histórico y no se puede pecar de presentismo): de que la institución monárquica está ajena a la realidad social (la crisis aún pega fuerte, un discurso desde un lugar, apología del lujo, como el Palacio Real, no necesariamente da la mejor imagen); que está desfasada y lo ha simbolizado mediante el discurso; que la utilización de un símbolo del antiguo régimen está fuera de lugar en una democracia… etc; cuando es cuestión de criticar sin motivo ni razón, y hoy en día, especialmente con mentiras y demagogia barata, en este país siempre sobra gente. Afortunadamente, el brillante e inteligente discurso convierte el entorno en parte simbólica del discurso de la forma más inteligente, eliminando definitivamente este problema, ¡bravo!.

No quiero dejar de comentar también la curiosidad de que el Rey no se sentase en el trono (usando una de esas habituales sillas que tiene Patrimonio Nacional para actos varios), algo que por lo visto nunca hacen (hay quien dice que es por superstición); y que tal vez para este caso también hubiera quedado un tanto altivo para la ciudadanía en general; tal vez en otra época de más pujanza económica y mayor estabilidad social pueda hacerse (¡y con la corona y el cetro al lado en plan retrato pictórico!… supongo que eso ya es demasiado para España).

En cualquier caso, gracias al mensaje, el uso del Palacio Real ha resultado todo un acierto, y le da al discurso una belleza y envergadura estética rara vez vistas antes, y es que el salón del trono es extremadamente fotogénico (la fotografía usada ha sido brillante, hace que resalten maravillosamente los colores del lugar): no hay plano malo, todos son bonitos y agradables (y reconozco que era otra de las cosas que me preocupaba de la elección de ese lugar, cuyo color, en el lenguaje visual, no evoca precisamente la tranquilidad tan necesaria y buscada en toda transmisión pública, ¡adiós a los colores pálidos y beiges del año pasado que tanta calma e impasibilidad transmitían!, pensaba yo), y si don Felipe no fuera tan buen comunicador, el entorno le hubiera robado todo protagonismo.

Quizás, y dado que el mensaje se grabó en el salón de reinos, en determinados momentos del discurso, y a propósito con este, hubiera sido sumamente inteligente enfocar las distintas figuras que evocan los Reinos de España… pero tal vez eso hubiera sido demasiado intelectual y puede que muchos no lo entendieran; por bonito, artístico y simbólico que quedara.

Por otro lado, todo se ve tan apropiado, ¿no es lo más lógico que el mensaje de la jefatura de estado se haga desde el edificio oficial que más la simboliza?, la verdad es que finalmente la elección del Palacio Real como escenario resulta un triunfo absoluto a todos los niveles: estético, simbólico… etc. Ojalá a partir de ahora se haga siempre ahí.

Ya que he comenzado hablando de la realización, voy a concluir con este tema antes de meterme en los otros; en el resto del discurso sigue siendo horrorosa (la única buena idea que tiene son los sutiles travellings para mantener la atención del público), el año pasado comparaba irónicamente y con guasa al que lo hizo con Lynch y Aronofsky; pues siguiendo con esa idea, el de este año, en cambio prefiere seguir la estela de Olivier Danhan o Tom Hooper en sus últimos filmes (que enlazo en sus nombres); así, se dedica a acosar al pobre monarca con planos medios muy cerrados o incluso primeros planos, vampirizándole, pareciendo que en cualquier momento le va a golpear con la cámara de lo que se acerca; tanto que si las manos salen, es sólo porque el Rey las sube a la altura del pecho, sino, ni siquiera sabríamos si el monarca las tiene (y ya no digamos las piernas, quien viera este discurso podría pensar que el soberano español es paralítico… o un teleñeco). Me imagino al pobre don Felipe, sometido a la voluntad del divo-realizador (si es que hay “artistos” en todas partes) indicándole que no se puede mover apenas porque se saldría de plano, y yo no puedo dejar de evocar en mi fantasía al pobre soberano pensando “estoy en una de las habitaciones más inmensas de uno de los palacios más grandes de todo el mundo, y apenas me puedo mover unos centímetros; la cosa tiene gracia”. Y no deja de resultar divertido esa obsesión del realizador por cerrar tanto el plano, porque está claro que hay quien se ha matado a preparar la escenografía (la bandera de España, la decoración navideña… etc), total, para que apenas se noten, o sólo se intuyan, porque están difuminadas al fondo, ¡claro, como el salón es inmenso pero el realizador está muy ocupado acorralando al Rey con un lenguaje audiovisual que parece que pretenda convertir el mensaje real en un melodrama!, ¡no me digas!.

En lo que respecta al final, el montaje fotográfico no bidimensional resulta moderadamente interesante y mejor que el año pasado, pero un tanto populista; aunque van mejorando, no sólo hay fotos “happy family”, sino que también se les incluye en otras situaciones; nuevamente recalco que lo mejor que se puede poner en ese montaje son fotos de los actos y logros más importantes de la institución, que luego también se incluyan las otras imágenes, muy bien, pero la cuestión institucional debe de ser muy prioritaria.

Llama también mucho la atención la no inclusión de la bandera de España, excepto como atrezzo (no está ni en la apertura ni en el cierre, como solía suceder, qué raro, ¿no?).

En cuanto al montaje, los habituales y sutiles encadenados, no es un prodigio de originalidad, pero queda bien porque es la opción más clásica y académica; no es nada arriesgado.

Realmente en Casa Real necesitan replantearse seriamente quién se va a ocupar de grabarles los mensajes, porque se están luciendo (y sí, estoy siendo irónico).

Ahora que ya hemos abordado todo el tema audiovisual, hablemos de lo importante: el discurso en sí mismo. El año pasado comentaba que el mensaje de navidad había resultado decepcionante puesto que el de la Proclamación Real había sido tan absolutamente brillante que había puesto las expectativas muy altas; afortunadamente, este año descubrimos que la primera vez no sonó la flauta, y nuevamente don Felipe nos vuelve a sorprender con un mensaje que destaca por su muy buen estilo: casi todo está perfectamente hilado, muy coherente y cohesionado (aunque probablemente también se debe a su insistencia en un mismo tema); y por supuesto, lleno de cercanía y sin grandes retóricas; es accesible y se entiende a la perfección sin esfuerzo; sus mayores méritos en ese aspecto son lo directo y lo llano que es; y con toda seguridad, y probablemente ese es uno de sus puntos más fuertes, su gran sentimiento y sinceridad.

En lo que respecta al contenido, yo lo he visto un tanto monotemático (parece que le afectara la retirada de la invitación a los Premios Príncipe de Viana; pero lo que he dicho arriba, ellos se lo pierden si no va), demasiado centrado y obsesionado con los temas de la unidad, que reaparecían una y otra vez aún cuando creías que ya había terminado esa cuestión. En realidad, quizás el fallo del mensaje es que se supone que debería de tratar sobre todas las cosas determinantes que pasaron en el año pasado, y todos los proyectos que se plantean para el futuro… y todo ello se deja de lado para hablar de una única cosa de forma casi obsesiva (don Juan Carlos siempre tocaba de forma muy hábil múltiples temáticas, aunque, como ya dije, su estilo dejara bastante que desear, por lo oscurantista de este).

Pero dejando de lado ese defecto, a mí en general me gustó mucho, de hecho, me gustaría resaltar algunas frases:

-“Este Palacio es de todos los españoles y es un símbolo de nuestra historia que está abierto a todos los ciudadanos que desean conocer y comprender mejor nuestro pasado. En sus techos, en sus paredes, cuadros y tapices, en definitiva, en todo su patrimonio, se recogen siglos y siglos de nuestra historia común.

Y esa historia, sin duda, debemos conocerla y recordarla, porque nos ayuda a entender nuestro presente y orientar nuestro futuro y nos permite también apreciar mejor nuestros aciertos y nuestros errores; porque la historia, además, define y explica nuestra identidad a lo largo del tiempo.”

-“Una gran nación definida por una cultura que ha traspasado tiempos y fronteras, por las artes y por una literatura universal; enriquecida por nuestra lengua común, junto a las demás lenguas de España, que también explican nuestra identidad.

Un país que a lo largo de los siglos han tejido pensadores, científicos, creadores, y tantos y tantos hombres y mujeres, muchos de los cuales han dado su vida por España.

Y es también un gran Estado, cuya solidez se basa hoy en unos mismos valores constitucionales que compartimos y en unas reglas comunes de convivencia que nos hemos dado y que nos unen; un Estado que reconoce nuestra diversidad en el autogobierno de nuestras nacionalidades y regiones; y que tiene en el respeto a la voluntad democrática de todos los españoles, expresada a través de la Ley, el fundamento de nuestra vida en libertad.”

-“La pluralidad política, expresada en las urnas, aporta sin duda sensibilidades, visiones y perspectivas diferentes; y conlleva una forma de ejercer la política basada en el diálogo, la concertación y el compromiso, con la finalidad de tomar las mejores decisiones que resuelvan los problemas de los ciudadanos.

España inicia una nueva legislatura que requiere todos los esfuerzos, todas las energías, todas las voluntades de nuestras instituciones democráticas, para asegurar y consolidar lo conseguido a lo largo de las últimas décadas y adecuar nuestro progreso político a la realidad de la sociedad española de hoy. Unas instituciones dinámicas que caminen siempre al mismo paso del pueblo español al que sirven y representan; y que sean sensibles con las demandas de rigor, rectitud e integridad que exigen los ciudadanos para la vida pública.”

-“Como tampoco debemos olvidar que la ruptura de la Ley, la imposición de una idea o de un proyecto de unos sobre la voluntad de los demás españoles, solo nos ha conducido en nuestra historia a la decadencia, al empobrecimiento y al aislamiento. Ese es un error de nuestro pasado que no debemos volver a cometer.

Nuestro camino es ya, de manera irrenunciable, el del entendimiento, la convivencia y la concordia en democracia y libertad. Por ello, respetar nuestro orden constitucional es defender la convivencia democrática aprobada por todo el pueblo español; es defender los derechos y libertades de todos los ciudadanos y es también defender nuestra diversidad cultural y territorial.”

-“Contando con todos: hombres y mujeres, jóvenes y mayores, nacidos aquí o venidos de fuera; empujando todos a la vez, sin que nadie se quede en el camino.

Debemos mirar hacia adelante, porque en el mundo de hoy nadie espera a quien solo mira hacia atrás. Debemos desterrar los enfrentamientos y los rencores; y sustituir el egoísmo por la generosidad, el pesimismo por la esperanza, el desamparo por la solidaridad.

Tengamos fe y creamos en nuestro país. España tiene una resistencia a la adversidad, una capacidad de superación y una fuerza interior mucho mayor de lo que a veces pensamos. La fortaleza de España está en nosotros mismos; está en nuestro coraje, en nuestro carácter y en nuestro talento. Está también, por qué no decirlo, en nuestra forma de vivir y de entender la vida.

Los españoles nunca nos hemos rendido ante las dificultades, que han sido grandes, y siempre las hemos vencido.”

Nuevamente, destacar también se volvieron a utilizar los idiomas autonómicos al final, y una vez más, fue un acierto.

También me asombró el hecho de que se hiciese una alusión tan velada y escasa a los resultados de las elecciones, tal vez porque se grabó antes de que saliesen los resultados, aunque hay gente que conjetura que es para evitar que ciertos aprendices de politicuchos (Pablo Iglesias) digan que está rompiendo con su rol no partidista (lo que no deja de tener gracia, un tipo que no deja de hablar de destruir este país tal y como lo conocemos y de reformar la constitución de arriba a abajo…). En mi opinión, y más teniendo en cuenta lo que comento arriba y motivo de este artículo, teniendo en cuenta la relevancia constitucional del monarca en estos momentos, hubiese sido necesario profundizar más en estos temas en el discurso.

En definitiva, un mensaje que, aunque no está exento de defectos, supera y mejora ampliamente el del año pasado y que vuelve a crear una expectativa en don Felipe por su maestría escribiendo discursos.

Ya sólo queda hablar del transmisor del mensaje, don Felipe VI. El año pasado ya comentaba su increíble fotogenia (aunque quien lo diría, viendo las fotos que le han hecho este año del mensaje) y sus grandes dotes de comunicador, en esta ocasión no sólo lo vuelvo a afirmar, sino que considero que incluso ha mejorado mucho respecto al mensaje del 2014, se desenvuelve mejor ante la cámara y consigue vencer bastante bien su timidez natural (esa quizás fue la única habilidad del realizador con esos planos tan cortos: al ocultar su postura de piernas cerradas y esa manía de agarrarse la rodilla, un lenguaje gestual muy poco favorecedor o que dé la impresión de seguridad, el monarca ganaba en firmeza).

Aunque quizás, lo que más me llamó la atención de él al decir el mensaje fue su pasión, su intensidad, su gran fuerza… quizás todo ello se debía a la gran sinceridad que irradiaba (que es algo que siempre te beneficia, en todos los campos), daba la impresión de que estuviese hablando directamente contigo, de que estuvieseis teniendo una conversación en la que él te contaba cómo pensaba y el porqué de ello, un diálogo en el que se estuvieran compartiendo opiniones… dicho de otro modo, no sonaba, como muchas veces pasaba con el Rey padre, como una especie de deber impuesto, de “tengo que soltar este rollo, ¡pues hala!, vamos allá”, no, Su Majestad don Felipe VI consigue darle una naturalidad, una verosimilitud y un entusiasmo que parecen (y probablemente son) completamente reales; no parece un discurso ensayado, da la impresión de, lo dicho, que pudieses hablar con él (tiene gracia, don Juan Carlos era siempre tachado de monarca cercano, sin embargo, nunca consiguió dar esa impresión en sus rebuscados mensajes navideños).

Me apenó mucho que apenas volviese a deslumbrarnos con su sonrisa, que tanto me impresionó el año pasado (aunque a falta de eso, sus ojos deslumbraban como faros por el contraste con los colores que le rodeaban) y que también quedaba. Este año no se consiguió ese efecto adecuadamente y con naturalidad; lo dicho, una auténtica pena.

En definitiva, en conjunto, el mensaje de navidad de este año ha sido un éxito debido a la escenificación de este, el mensaje en sí mismo y el monarca; todo lo cual ha dado un magnífico resultado final, cuyos defectos, aunque hiperanalizados aquí (como siempre hago), en el conjunto se quedan como algo más bien menor.

Supongo que esta ya será el último mensaje navideño que analice en mucho tiempo (aunque también pensaba que el del año pasado iba a ser el último), lo cual se debió al interés y relevancia de los acontecimientos actuales, que seguirán desarrollándose.

Por tanto, seguiré ampliando este artículo a medida que sucedan más cosas relacionadas, como he venido haciendo, probablemente, que tengan que ver con la funciones constitucionales del monarca, que al fin y al cabo, fue la que empezó siendo como la razón de ser de este artículo; así que estad pendientes de aquí y de mi twitter, a través del cual retwitteo lo interesante de la cuenta de la Casa Real y lo comento (aunque principalmente aquí, el blog es este, no twitter, por más que no me falte vida allí).

En fin, lo dicho, según se desarrollen los acontecimientos, seguiremos informando.

 

Post scriptum 15-1-2016: como ya dije en su momento continúo ampliando este artículo con la situación actual.

Clara y prudentemente, don Felipe está tratando de evitar intervenir y que todo siga con la necesaria y habitual normalidad democrática (incluso a pesar de que se dice que el presidente del gobierno querría precipitar toda la situación, como se comenta en este artículo de “El País”).

De momento, haciendo gala de la política anterior, ha recibido a los recién elegidos presidentes del senado (dónde por primera vez se juró el cargo en bilingüe -aunque de una forma un tanto peculiar, una pena que eso no estuviese normalizado- en castellano y vasco) y del congreso (institución que, ciertos políticos y los de un partido en particular, parecen interesados en convertir en un circo mediante llamadas de atención tan pintorescas como poco utilitarias, aunque, a día de hoy, tampoco han demostrado saber hacer otra cosa).

Sin duda Su Majestad está actuando de forma acertada alejándose de las cuestiones políticas y partidistas que tanto mancharían a la institución que representa (y que sólo la utilizarían para su conveniencia, como tan buen ejemplo tenemos en nuestro siglo XIX) y evitando una intervención qué fácilmente podría causar un estado de alerta (por todo lo que comento arriba).

Habrá que seguir pendientes; a lo mejor, todo sigue con gran normalidad (esperémoslo y deseémoslo) y todo este artículo se queda en nada y en una simple curiosidad hipotética de lo que podría haber sido y de como funciona nuestro sistema de monarquía constitucional y parlamentaria.

Post scriptum 2: Sin embargo, como esta situación de impasse no se puede mantener indefinidamente, la Casa Real ya ha elaborado un calendario para realizar una ronda de consultas en la que, en una semana, pasarán los representantes de todos los partidos (excepto ciertos republicanos independentistas que quieren abstenerse), empezando por aquellos con menos votos hasta los que más.

Parece que finalmente, don Felipe VI tendrá que utilizar algunos de los poderes que le concede la constitución; especialmente el ya comentado de nombrar presidente del gobierno.

Más detalles interesantes sobre todo lo que va a pasar, y la relevancia de S.M. el Rey en todo el proceso, en este artículo de “El País”.

 

Post scriptum 19-1-2016: con una monarquía de inequívoco prestigio según las encuestas, y a la que sólo desprecian los nacionalistas radicales (por razones obvias, y no precisamente las que han declarado públicamente); la jefatura de estado se ha convertido (cito “El País”) “en el epicentro de la política española y en el que más visible resulta la utilidad de la institución”; incluso a pesar de que la propia Casa del Rey quiere evitar todo protagonismo, por una parte se entiende, que el monarca se meta en política nunca puede ser bueno, pero es precisamente este el momento en el que más se debe resaltar la utilidad e importancia de la institución que representa.

En cualquier caso, Su Majestad ha comenzado la ronda de consultas con los diferentes representantes de los partidos (como comentaba arriba), que, en principio, culminará a finales de semana. Nada ha trascendido de unas reuniones considerablemente largas (una hora mínimo, quien pudiera saber lo que se comenta en ellas), incluso cuando estos primeros políticos no tienen una gran representación en el Congreso; pero todo el mundo parece vislumbrar que el actual presidente del gobierno en funciones no podrá ser reinvestido y que unas nuevas elecciones serán necesarias.

Vemos aquí, una vez más, la utilidad de la monarquía como institución, para mantener la estabilidad, y que haya una cabeza de estado neutral y por encima de los partidos; sin duda el soberano español está actuando de forma apropiada y demostrando lo necesario que es.

De momento, en cualquier caso, sólo tenemos rumorología (que va saliendo continuamente después de cada reunión con cada representante de un partido, y la constitución (como bien describe este artículo o este otro) para augurar lo que va a pasar, pero algo está claro, el movimiento del Rey en este ajedrez democrático será clave para este país, y en eso coinciden todos.

Seguiremos informando si algo hubiera que decir.

 

CASA DE SU MAJESTAD EL REY

Post scriptum 24-1-2016: Las sorpresas no paran de llegar con el último comunicado de la Casa Real:

“Casa de S.M. el Rey

Comunicado de la Casa de S.M. el Rey tras la ronda de consultas en virtud del artículo 99 de la Constitución

Palacio de La Zarzuela. Madrid, 22.01.2016

1. Su Majestad el Rey ha concluido en el día de hoy la ronda de consultas que inició el día 18 de enero con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, en cumplimiento del artículo 99 de la Constitución.

2. En el transcurso de la última consulta, celebrada con Don Mariano Rajoy Brey, Su Majestad el Rey le ha ofrecido ser candidato a la Presidencia del Gobierno.Don Mariano Rajoy Brey ha agradecido a Su Majestad el Rey dicho ofrecimiento, que ha declinado.

3. Su Majestad el Rey ha informado al Señor Presidente del Congreso de los Diputados, Don Patxi López Álvarez, de la decisión de Don Mariano Rajoy Brey.

4. Su Majestad el Rey ha convocado en audiencia al Señor Presidente del Congreso de los Diputados el próximo lunes 25 de enero, a las 17’00 horas, con el objeto de que le facilite la preceptiva lista de representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, para llevar a cabo una nueva ronda de consulta que se iniciará a partir del miércoles día 27 de la próxima semana.”

 

No hay duda de que don Felipe VI está actuando moviéndose rigurosamente por las normas y con la mayor prudencia; no es para menos, este puede ser uno de los momentos claves de su reinado, y la forja de su consolidación definitiva e incuestionable (como también lo fueron los primeros años del reinado de su padre).

Su majestad el Rey está por tanto, en el ojo del huracán, y se revela como la clave de la democracia en España, la encarnación de la estabilidad y la garantía del paso seguro de un gobierno a otro; demostrando, más que nunca, lo inestimable de la institución que representa, su gran utilidad y el gran servicio que hace a este país.

 

Post scriptum 1-2-2016: por una vez, y sin que sirva de precedente, Pablo Iglesias habla con lógica y sentido común (aunque este hombre lo alterna todo, sus tweets sobre lo que desayuna en la cafetería del Congreso son lo nunca visto ni oído… en realidad, lo peor de todo, es que uno no deja de pensar que cómo van a ser los políticos conscientes de la situación en el exterior de la cámara baja si resulta que todo se lo dan allí el doble de barato, ¡inadmisible!) tras su paso por la segunda ronda de consultas; y hasta él ha tenido que reconocer que la actitud de Su Majestad el Rey don Felipe está siendo “muy prudente” y “muy en la posición que la constitución le otorga en este proceso” y no dejó de comentar que sus reflexiones le parecieron de una gran “lucidez y sensatez”; además de sorprender hablando de “lealtad institucional” y que “jamás osaría intervenir en las funciones que la constitución otorga al jefe del Estado”… pero a este partido le gusta tanto cambiarse la chaqueta a conveniencia, y eso de “donde dije digo, digo Diego”, que no puede fiarse uno mucho de esa supuesta lealtad.

En cualquier caso, si hasta un partido y un líder al que se podría tachar de todo, excepto de ferviente monárquico, reconocen la labor del soberano español, y más, cuando es previamente a unas posibles elecciones que aspiran ganar, y para cuya propaganda partidista siempre han tenido muchísimo cuidado de ganarse a la mayoría… bueno, está claro lo mucho que hay que valorar la función del monarca en nuestra democracia y lo muy bien valorado que está por la población.

 

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Post scriptum 2-2-2016: todas las cadenas estaban pendientes de una sola cosa: la decisión del Rey, pues todo el mundo sabía que lo que él determinara sería básico para el futuro de España; por ello todos crearon especiales informativos e interrumpieron sus programaciones para hablar de una sola cosa: lo que había decidido el soberano.

Nuevamente vuelve a cobrar todo su protagonismo esa función constitucional del Rey de España de ser el que nombra al presidente del gobierno, que si anteriormente se trató de un acto automático, en este caso ha resultado ser la clave para evitar el anquilosamiento y que continúe el proceso democrático.

La monarquía se está sometiendo, ciertamente, a un duro examen del que si sale bien parada, consolidará de forma incuestionable el reinado de don Felipe… aunque está claro que en este momento el proceso está siendo duro; el Rey es perfectamente consciente de que tiene unas funciones, con unas limitaciones que en ningún caso debe traspasar. Mucho se habló y comparó en la Abdicación de don Juan Carlos I y con la Proclamación Real de don Felipe VI, a ambos monarcas y a qué se enfrentaban; pues bien, esta es claramente la transición del nuevo soberano, y en muchos aspectos, las dificultades no son menores que las que tuvo su padre, y al igual que él, quiere (y conseguirá) superarlas con nota.

No obstante el sistema monárquico se está confirmando como el mejor de cara a una situación de inestabilidad electoral como esta (como yo siempre he defendido, por otra parte), puesto que el S.M. el Rey está siendo el mediador ideal, que además es respetado por todos y su labor está siendo elogiada por la gran mayoría.

En definitiva, Su Majestad ha desencallado y puesto en marcha el sistema; poco más puede hacer, ahora les corresponde a nuestros políticos estar a la altura del momento histórico que estamos viviendo… tanto que se habla de reformar la constitución de 1978, ojalá volviera el espíritu con el que fue hecha, puesto que lo necesitamos urgentemente.

 

Post scriptum 19-2-2016: ¡pobre don Felipe!, con razón se dijo ya en su Proclamación Real que se enfrentaría a desafíos no menores que los de su padre… y al igual que él, quizás acabe teniendo que actuar sobre la marcha; con la gran y terrible diferencia de que del espíritu de la transición no parece quedar ni el recuerdo… sin mencionar que la situación de nuestra democracia se está empezando a volver de república bananera total (y ya no sólo por la incertidumbre gubernativa): entre la corrupción, los escándalos interminables (de todo tipo) que asolan a los partidos mayoritarios; y los nuevos que se autodeclaran fábricas de amor, besuquean y proponen presupuestos imposibles (lo cual juzgan fuentes que les deberían ser partidarias)… sin duda este podrá ser recordado como uno de los momentos más disparatados de nuestra historia.

Y es que el pobre monarca, aunque oficialmente no se quiera reconocer, puede estar al borde del peligroso abismo del vacío constitucional (según informa detalladamente este artículo de “El mundo”), después del todo, ¿nuestra carta magna quizás no es tan perfecta y realmente necesita una reforma?; sea como sea, la Corona está actuando con gran prudencia, está claro que en la Casa del Rey saben que no hay que dar un sólo paso en falso, que están en un momento histórico, y que se juegan mucho; estoy seguro de que son conscientes de que los errores que cometan, no es tan peligroso que se los puedan recriminar ahora como en un futuro… y ese siempre es el juicio más peligroso. Por eso hay que tratar de jugar con las reglas del juego, ¿pero qué pasa si estas se acaban?, quizás S.M. el Rey tenga que aventurarse en lo desconocido….

Realmente es una situación muy complicada la que tenemos actualmente, y es muy difícil saber qué solucionaría el tema: los políticos no están cumpliendo su función, no llegan a acuerdos, se comportan de forma egoísta y ególatra, pensando en su idea y nada más que su idea, no hay una apertura de mente, por lo que no llegan a pactos, y todos están jugando a las intrigas y triquiñuelas… pero, por otra parte ¿unas nuevas elecciones son la solución?, España está muy dividida, eso es más que obvio, se ha visto en los pasados comicios, y no estoy yo muy seguro de que una nueva vuelta a las urnas lo solucione… la amenaza fantasma del desgobierno empieza a perfilarse peligrosamente, y no hay peor cosa que el miedo.

La verdad es que al pobre soberano español, al comienzo de su reinado, le está pasando de todo, nada fácil, y todo imprevisto o de resultados inciertos; siendo un desafío constante que tratar de superar lo mejor posible una y otra vez… lo cierto es que es una situación difícil para la Corona, pues no puede ni debe meterse en política, pero tampoco debe dar la impresión de indiferencia o inutilidad, de que la institución que representa no puede o no quiere hacer nada, la prudencia es importante, pero producir un hecho determinante también… lo cierto es que este es un momento clave para la institución, si consigue desencallar el tema, sería una victoria tan grande como las que tuvo don Juan Carlos I en su reinado.

Quizás, lo que debería de hacer S.M. don Felipe VI, es utilizar su papel de moderador (con lo cual no se metería en política) y llevar a todos los líderes a una reunión, y mantenerse allí encerrados hasta alcanzar una solución (como si fueran niños pequeños), si el monarca hiciera eso, y además lo consiguiera, sería una gran victoria para la institución, que definitivamente quedaría consolidada y demostrada como clave e indispensable para la democracia en este país (y además, no sería un movimiento político o abandonaría su neutralidad); y si fracasara, al menos se vería que lo ha intentado, y que, teniendo en cuenta que es un monarca constitucional y parlamentario, no puede hacer más. Esta cuestión, bien llevada, podría ser un exitazo para la institución.

Sí, lo he dicho múltiples veces y lo repito, si la Corona sabe aprovechar este momento histórico, y alzarse como el factótum de todo, nada consolidará más el reinado de S.M. el Rey don Felipe VI ante todo el mundo; y aunque no lo consiga, lo importante es que se vea que lo ha intentado y que ha hecho lo que ha podido, que la pelota de la responsabilidad vaya al tejado de los políticos, que, al fin y al cabo, es donde tiene que estar.

A todo esto, no pensé yo que este artículo se fuera ampliar tanto y tanto, y alargar durante meses… y seguimos.

 

Post scriptum 20-2-2016: S.M. el Rey vuelve a estar en el punto de mira de todos los medios, y una vez más, su importancia dentro del sistema se constata; según este artículo, desde la Casa del Rey subrayan dos cosas: no habrá “automatismos” en el proceder del Rey y se tendrá en cuenta que el papel del presidente del Congreso no desaparece tras la investidura. Esto quiere decir que Felipe VI tiene “margen de maniobra” para tomar decisiones. “El rey ni improvisa ni se adelanta a los acontecimientos, porque los tiempos son muy importantes en política”, apuntan en Zarzuela. En las dos rondas primeras rondas de contactos Felipe VI cumplió con su deber constitucional, “y ahora volverá a hacer lo mismo”.

Bravo Majestad, siempre se dijo que la prudencia y la inteligencia eran las cualidades de don Felipe, y sin duda ahora, cuando más falta hacen, las está demostrando plenamente.

 

Post scriptum 3-3-2016: y seguimos actualizando este artículo, cosa que probablemente fcontinuará hasta que se forme gobierno… y teniendo en cuenta las últimas noticias, a ver cuando será eso.

Sin querer meterme en política, no me está gustando nada la actitud del PP, y mucho menos la de su líder, que pretenden utilizar a la Corona como parapeto, como si hubiésemos vuelto al siglo XIX, momento en el que los partidos se dedicaban a intentar llevar a la institución a su redil y tratar de obtener su favor (y mira como acabó la pobre Isabel II…); resulta ridículo que el partido conservador hable de deslealtad de la Corona, de devolver favores o de que Pedro Sánchez engañó al Rey, ¿pero esta gente de qué va?, la monarquía no se mete en política, esa es su principal utilidad en el sistema democrático; y los políticos deberían ser los primeros en respetar esa cuestión (y más los populares, si tan defensores se consideran de la institución), desgraciadamente, y como se está demostrando por la falta de unidad y de acuerdo en los pactos entre todos los partidos, aquí todo el mundo va a salvar su propio cuello e intentar subir ellos al poder, caiga quién caiga. Qué vergüenza, y se supone que a estos señores es a los que hay que votar.

Realmente S.M. el Rey don Felipe VI hace bien manteniendo las distancias con los partidos, porque aquí cuando te descuidas, rápidamente te están metiendo en berenjenales que no son los tuyos, y sin duda, su máxima de que la prudencia es lo más importante, es totalmente acertada.

 

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Post scriptum 27-4-2016: previsible y desagradablemente, seguimos dónde estábamos porque los políticos no son capaces de llegar a acuerdos… y lo que es peor, no faltan los sondeos que aseguran que, con la repetición de las elecciones, el resultado sería muy parecido. Tanto criticar, tanto hablar de reformar la constitución, y ojalá consiguieran sólo un cuarto de lo que consiguieron aquellas personas en los 70, todo unidos por la decisión de sacar adelante el país, en vez de dar espectáculos vergonzosos y estar siempre a la greña de una forma ridícula; en esos tiempos hubo personas que supieron perder y ganar con deportividad y elegancia, pero hoy día… quizás sea verdad ese dicho de que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, y quizás la sociedad individualista, materialista y egoísta que hemos creado ahora nos está devolviendo la moneda, descubriéndonos que nos hemos acomodado y hemos fallado en muchas cosas… por otra parte, no faltamos los que decíamos que se venía venir, ya no quedan idealistas, sólo conformistas.

Sea como sea, y después de que Pedro Sánchez intentara formar gobierno a cualquier precio, y tras haber fracasado (como lo han hecho todos), ha sido necesaria una tercera ronda de consultas con S.M. el Rey, para determinar que, efectivamente, unas nuevas elecciones serán necesarias; no creo que ningún español se atreva ya a faltar a la fecha y seguramente las abstenciones serán mínimas (tal vez las más bajas de nuestra historia), pues creo que esta situación nos ha despertado a todos de los laureles con fuerza, y nos recuerda que, como todas las cosas que valen la pena, la democracia hay que trabajársela día a día, nunca está del todo terminada, nunca está del todo consolidada.

Pero volviendo a los hechos presentes, la Casa Real ha emitido el siguiente comunicado:

“Comunicado de la Casa de S.M. el Rey una vez finalizada la ronda de consultas de los días 25 y 26 de abril

Palacio de La Zarzuela, 26.04.2016

1. Su Majestad el Rey ha concluido las consultas que, en cumplimiento del artículo 99 de la Constitución, se han desarrollado durante los días 25 y 26 del presente mes de abril.

2. Su Majestad el Rey, tras valorar la información que le han trasladado los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria que han comparecido en las consultas, ha constatado que no existe un candidato que cuente  con los apoyos necesarios para que el Congreso de los Diputados, en su caso, le otorgue su confianza.

3. En ese sentido y de acuerdo con lo expuesto el pasado 12 de abril en la convocatoria de estas consultas, Su Majestad el Rey ha comunicado al Sr. Presidente del Congreso, Don Patxi López Álvarez, que no formula una propuesta de candidato a la Presidencia del Gobierno. Todo ello a los efectos de lo previsto en el artículo 99 de la Constitución.”

Y es así como, en nuestro sistema de monarquía constitucional y parlamentaria, nuevamente el Rey vuelve a tener un papel importante y vital; ya hemos hablado abundantemente en este mismo artículo y en otros acerca de las funciones del Rey dentro del poder ejecutivo; pero ahora con la llegada de las elecciones, se entra dentro de sus funciones constitucionales del poder legislativo, de las cuales son relevantes para el caso que nos ocupa: la disolución de las cortes, la convocatoria de las elecciones y, a posteriori, de las cortes (todas ellas explicadas con todo detalle en este otro artículo).

Arriba del todo dejo un esquema que da una idea de cuando se producirán estos importantes acontecimientos en los que, una vez más, la Corona es una institución vital para el funcionamiento del sistema democrático… en realidad, en este momento, la única que está funcionando realmente.

En cualquier caso, Ninguna de las funciones legislativas entraña demasiado peligro o posibilidad de hacer algo incorrecto para la Corona, pues todos estos poderes están muy reglados y en algunos la discrecionalidad es mínima; con lo que la probabilidad de equivocarse y de riesgo para don Felipe VI es mínima.

Aún así, esta situación no ha sido, ni es, fácil; al igual que su padre, don Juan Carlos I, don Felipe se está enfrentando al principio de su reinado a tener que usar todos sus poderes, pero a la vez, tiene que evitar extralimitarse para poder ser un buen Rey constitucional y evitar problemas y responsabilidades posteriores; pero también, no puede dejar de ser una institución útil para la democracia y para España.

No es un trabajo (ser moderador nunca lo es, cualquiera que se haya visto en esa situación, lo sabe), ni una situación nada fácil, todos los acontecimientos históricos que le han tocado vivir al principio de su reinado, y se puede decir que el nuevo monarca está pasando todo ello con nota: es la institución más respetada tanto por el pueblo como por los propios políticos; tal vez porque todos sabemos que es el perfecto nexo de unión, pero, ¿no es para eso, entre otras muchas cosas, precisamente para lo que está la monarquía?, pues eso, que Su Majestad está haciendo un trabajo excelente (sin mencionar que más no puede hacer… ni debe).

A menos que surja algo muy especial o relevante antes de las elecciones, no creo que vuelva a ampliar este artículo; cuando hayan pasado, y con algo de suerte, se haya constituido gobierno, seguramente volveré para concluirlo.

Post scriptum 14-7-2016: siguiendo con las funciones arriba comentadas, efectivamente, Su Majestad el Rey disolvió y convocó cortes de nuevo… lo dicho, en tiempos de inestabilidad, la única institución que está funcionando de verdad es la monarquía; no digo que ello sea suficiente teniendo en cuenta el panorama actual, pero la verdad es la verdad… para que luego haya quienes reclamen una república, ¡no quiero ni imaginar como estaríamos!, ¡no funcionaría nada de nada! (como en los precedentes históricos, por otra parte).

 

Post scriptum 31-10-2016: se acaba (o comienza otro, depende como se mire) el culebrón que me ha llevado a tener que ampliar este artículo indefinidamente, o por lo menos, mucho más de lo previsto.

Por fin, Su Majestad el Rey don Felipe, pudo proponer, nombrar y finalmente jurar a un nuevo Presidente del gobierno… el primero de su reinado.

Ya iba siendo hora… aunque ha habido todo un culebrón político de por medio, y que el nuevo gobierno, por más investidura que haya habido, no va a traer mucha estabilidad (tardaron casi un año en conseguir acordar tener gobierno, con riesgo de unas terceras elecciones… no me quiero imaginar para otras cosas), al menos en algo se ha avanzado.

Difícil comienzo para don Felipe VI, que se encuentra con un Reino dividido, en gran crisis de todo tipo y sin poder hacer más de lo que hace… que no es poco, pero es que España es una democracia, lógicamente, la Corona no puede cargar con todos los problemas del estado y solucionarlos. Por lo demás, se ha demostrado que la monarquía, en tiempos de crisis generalizada, es la única institución que está funcionando en este país y que se puede calificar de confiable.

 

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Post scriptum 17-11-2016: y definitivamente, se confirma el que acaba la odisea política de tener un gobierno: tras casi un año de negociaciones, dos elecciones, y con una parte de la agenda de la Casa Real anulada (especialmente la internacional, dada la situación, como jefe de estado, S.M. el Rey no podía moverse de España), aunque, a pesar de eso, ser la única institución que funcionaba como es debido; por fin, Su Majestad pudo presidir la primera solemne apertura de legislatura de su reinado (cumpliendo con sus funciones constitucionales), y que, de nuevo, las cosas volvieran a la normalidad (dentro de lo que cabe y tal y cómo está la situación en este país).

En cualquier caso, tras releer y reanalizar este artículo, creo que bien se puede concluir que la actuación de la Corona ha sido absolutamente intachable y perfecta, además de loada por los grupos políticos más diversos (algo especialmente meritorio cuando no todos ellos están a favor de esta institución)… en definitiva, nuevamente don Felipe VI demuestra tener madera de ser un gran monarca.

Allí, a pesar de las amenazas y desplantes de ciertos grupos políticos (hechos incluso a S.S.A.A.R.R. la Princesa y a la Infanta… a pesar de ser sólo unas niñas) que sólo entienden el concepto de “democracia” si es exactamente lo que ellos piensan (una de las múltiples razones por las que han perdido, y seguirán perdiendo votantes); nuevamente S.M. don Felipe VI hizo ver a la monarquía como la institución imprescindible y el orgullo de España, y es que estos ceremoniales son importantes, en su fondo y contenido, pues nos recuerdan quienes somos, hacia donde vamos y por que caminos podemos seguir.

Y con esto, considero por fin, finalizado este artículo, pero no quiero hacerlo sin añadir algunos vídeos y fotos de este muy histórico día, pues lo dicho, ha sido la primera apertura de cortes del reinado de Felipe VI:

-Vídeo del primer discurso ante las Cortes (diputados y senadores) de S.M. el Rey.

-Fotos de tan relevante e histórico día:

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4 respuestas a Ajedrez democrático: le toca mover al Rey

  1. Pingback: ¡Renovación y lavado de cara total en las fotografías turísticas!… y por supuesto, múltiples añadidos | Universo de A

  2. Pingback: Yo voy a votar | Universo de A

  3. Dardo dijo:

    ¿ Por qué no te haces Youtuber anónimo? voz en off o de loquendo y nadie te reconocería. Tus vídeos tendrían muchísimo éxito. Viva el rey

  4. Jajaja… ¿y qué hay del placer de escribir?, no amigo mío, eso no se cambia por nada… aunque valoraré extender las fronteras mediáticas de Universo de A a YouTube algún día, siempre agradeciendo tu confianza anticipada.

    Y sí, ¡Viva!.

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