Cosas que me fascinan

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Todos tenemos nuestros intereses particulares, nuestras manías o cosas que nos fascinan sin saber necesariamente muy bien porqué (bueno, en realidad, mucha gente ni siquiera es consciente, se conoce lo suficientemente bien, o quiere reconocer que tiene una fijación concreta con algo), todo lo cual, de algún modo, ayuda a configurar nuestra personalidad y gustos.

A continuación, comento algunas de las mías, que he acabado por reconocer, porque son características que puedo encontrar en muchas cosas que me gustan y que, no sería arriesgado decir que bien podrían definir porque me agradan o ayudan a que eso sea así.

Por otra parte, como es lógico (y como es todo el blog) este artículo es permanentemente ampliable, especialmente cuando vaya cayendo en otras cosas que me fascinen o con las que tenga fijación y de las que me dé cuenta:

 

-El decadentismo

O como siempre me ha fascinado el concepto de la decadencia… no sé bien porqué (siempre es difícil saberlo), tal vez por el romanticismo y belleza que tienen las ruinas de algo que quedó atrás, o tal vez por la perfecta consciencia de que, para decaer, siempre hay que llegar a un punto álgido, y es que sólo se habla de decadencia cuando se ha llegado a lo más alto, lo cual siempre tiene un innegable mérito.

Tal vez esta fascinación también tiene mucho que ver con el tan humano y desesperado deseo de inmortalidad, y de evitar ver lo efímero que es todo, que cada cosa tiene un tiempo marcado inevitable. Sí, porque la decadencia implica ser consciente de que algo que aparentemente ha existido siempre (o nos ha acompañado durante toda nuestra vida), que parecía que duraría eternamente, de repente se descubre como una invención mortal, y por tanto, también sujeta a sus mismas limitaciones… y la decadencia siempre son los últimos coletazos (más o menos gloriosos) de algo, es una muerte lenta (no hay decadentismos rápidos) y a menudo dolorosa, una agonía larga… lo que implica el valor de resistir, el intentar sobreponerse, la pretensión de supervivencia, algo que siempre es muy valorable, y resulta admirable incluso (o especialmente) cuando todo está perdido… en cualquier caso, tiene un gran romanticismo.

O quizás mi fijación con este tema pueda tener que ver con que la decadencia siempre implica nostalgia, que no es un recuerdo verdadero, sino idealizado, de un tiempo que jamás volverá, y como eso no va a suceder, puede soñarse con gusto y libre albedrío, pues no existe una realidad implacable para contrastar, es decir, uno puede quedarse alegremente con lo bueno y olvidar lo malo (es decir, no recordar cuales fueron las auténticas causas de esa decadencia, que a menudo fueron justificadas).

En todo caso, me he dado cuenta de mi interés por este tema porque, durante toda mi vida, cuando veía algo bello o sabía de una institución, clase social, forma de estado histórica… etc, que había sido muy importante o poderosa, y a pesar de todo ello, había desaparecido, siempre me preguntaba: ¿por qué terminó?, ¿cómo pudo desaparecer algo así?, ¿cómo pudo ser que algo que había sido tan grande, que aparentemente funcionaba, terminara desapareciendo?… en realidad, si lo pienso, siempre me han fascinado más las decadencias que los ascensos y los momentos de gloria… estos dos últimos son relativamente predecibles y les falta el encanto de un verdadero drama, que los momentos de declive siempre poseen… tal vez ese sea otro de las razones por las que el decadentismo me fascina.

 

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-La dualidad

Es decir, la capacidad de un mismo ente de ser dos cosas al mismo tiempo, preferiblemente (y casi siempre), absolutamente opuestas o contrarias (ejemplos: los ángeles -son un mismo ser, con la misma composición… pero sólo pueden ser la bondad o la maldad absoluta-; el dios hinduista Shiva -con la capacidad de la creación, pero también la de la destrucción; su danza es lo más hermoso que se pueda ver jamás… pero si la concluye, destruye el mundo).

¿Cómo es posible que un mismo ser sea, al mismo tiempo, dos cosas diametralmente opuestas?, sin embargo, puede suceder y ello le da una especial interés a su personalidad (si lo analizáramos desde un punto de vista narrativo, sería un personaje especialmente rico por la cantidad de aristas y contradicciones que produciría); lo cierto es que las personas más normales son capaces de los actos más extraordinarios; y tantas veces somos sorprendidos (generalmente para mal) por personas que realizan cosas que nunca les hubiésemos imaginado….

Pero eso anterior es más bien lo vulgar, a mí me fascina más cuando se trata de algo no humano (incluso una ciudad, que sea a la vez opulenta y decadente, o bella y a la vez terrible… como Nápoles), cuando un mismo ser reúne unas características que por su naturaleza no debieran darse en la misma cosa, ser capaz de lo uno, pero también de lo otro, con la misma, sorprendente y paradójica facilidad.

Tal vez esto me fascina porque yo mismo soy una persona contradictoria (y eso siempre implica un cierto grado de dualidad): con ideas conservadoras y otras progresistas, metódico pero a la vez muy libre, caótico pero sumamente organizado… y todo ello mezclado, hábilmente… o tal vez lo que pasa con estas fascinaciones, es que intentamos explicar lo que hay en nuestro interior, por medio de las cosas que vemos en el exterior, ¿quién lo sabe?.

O tal vez me interese esta cuestión por lo ya mencionado, el importante componente narrativo y dramático que siempre poseerá la dualidad, pues es capaz de crear personajes realmente complejos e interesantes.

 

-Lo enigmático

Aquí he de hacer una diferencia, como persona me encanta ser enigmático, me divierte muchísimo jugar a ser misterioso aún sin razones para ello (lo que coloquialmente se suele entender como “hacerse el interesante”, aunque no exactamente, puesto que para eso hay que tener un objetivo claro, cosa que yo no tengo) hasta puntos increíbles (quizás también, porque es una manera de estar más protegido, para que mentir), disfruto muchísimo jugando, utilizando el condicional, usando el “podría ser… pero también podría ser esto otro”… prueba de ello es también este blog.

Puede que esto forme parte de mi personalidad desde siempre… o puede que lo haya aprendido en los muchos años que pasé en Galicia (donde la indefinición y la ambigüedad es una característica común)… o volviendo a las teorías narrativas, tal vez sea porque, un personaje o un argumento que es totalmente claro y cristalino, carece total y absolutamente de interés.

Ahora bien, si me gusta lo enigmático en mí mismo (lo que no significa en absoluto que no sea honesto y sincero)… ¡no lo soporto en los otros! (quizás me lo tomo como un privilegio y prebenda personal), a los que siempre les exijo las cosas claras y el chocolate espeso, pues siempre tengo la necesidad de saber qué es exactamente lo que piensan, sienten de verdad… y en definitiva, que les pasa realmente por la cabeza.

Pero en lo anterior, existe la notoria excepción del arte y la historia, dónde la leyenda, el misterio, y la pregunta abierta del que pudo pasar, o las varias posibilidades del cómo pudo haber sido, siempre me fascinan y las exploro todas una por una. En este caso, las probabilidades abiertas, me resultan sumamente interesantes, puesto que te dan la libertad de completar la historia más a tu gusto, pues el enigma permite una libertad que la verdad, siempre absoluta e implacable, no deja… quizás precisamente por ello, yo, una persona libre por naturaleza, me siento más cómodo con lo enigmático, que siempre da más permisividades

 

En fin, ¡tal vez coincidáis conmigo en alguna de mis fascinaciones!, en cualquier caso, no dudéis en comentar cuales son vuestros intereses, manías y fijaciones varias (recordad en cualquier caso que no hablo de simples gustos, hablo de algo más profundo, lo que se podría calificar como el origen de los gustos)… pensadlo un poco, que seguro que las tenéis, ¡y el autoconocimiento siempre es interesante y una ayuda!… de hecho, puede que hagáis un descubrimiento inesperado ahora mismo… pero al tema, ¿qué fascinaciones permanentes albergáis en el fondo de vuestro ser?.

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2 respuestas a Cosas que me fascinan

  1. Anónimo dijo:

    Carezco de todo eso ni manias ni nada q me fascine.

    • Hombre, yo creo que todo el mundo lo tiene… si no fuera así, tendrías una vida muy desmotivadora, desgraciada y serías más máquina que persona… piensa un poco y ya verás como sí hay cosas, y si tú no las ves, seguro que la gente de tu alrededor sí, ¡no existe nadie tan común y vulgar como para no tener particularidades!.

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