La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2019-2020 en Madrid

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Este artículo es uno de los los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo. No obstante, los seguidores del blog (correo electrónico, redes sociales… etc) reciben actualizaciones de todo lo que se hace en Universo de A.

Aclarar que, en este artículo en concreto, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

 

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Algunos lugares nuevos vienen a brillar en la, no obstante, bien provista constelación cultural madrileña, ciudad, sin duda alguna, de referencia en lo que a degustación del saber se refiere.

Por la anterior razón, a pesar de que normalmente en este artículo sólo hablo de cosas temporales, me veo obligado a dividirlo en dos, para a referir nuevas e interesantes atracciones turísticas que van saliendo para deleite de los aficcionados a este mundo, y que nacen con la vocación de mantenerse y de convertirse en parte de la red cultural habitual, ¿lo conseguirán?, esperemos que sí… en cualquier caso, se hace necesario referirse a:

 

Post scriptum 24-11-2019 : contra todo pronóstico, y hasta cierto punto involuntariamente, este artículo se ha acabado convirtiendo en lugar de comadreos aristocráticos… jajajaja

 

PERMANENTE

Curiosamente, las dos nuevas instituciones que hoy muestran su patrimonio, de forma permanente, han probado anteriormente su posible éxito en el Palacio de Cibeles (en esta ocasión y en esta otra)… y así, lo que fue una ocasión única y excepcional, se ha transformado, para bien, en parte del patrimonio que podemos gozar cotidianamente, cuando nos apetezca… ¡y que siga así!.

 

Palacio de Liria (Casa de Alba)

Vientos de cambio han llegado a la Casa de Alba: la Duquesa ha muerto, ¡viva el Duque!, sí, tal vez Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo ya tenía un papel preponderante en la Fundación Casa de Alba, pero ha sido suceder en el título, para dejar muy claro que, en al parecer palabras literales suyas, aquí “el Duque de Alba soy yo”. No diré que no lo merezca o no deba hacerlo, al fin y al cabo, fueron muchos años bajo el mandato de su madre (la popular y mediática Duquesa Cayetana)… y sus maridos.

De hecho, profundizando en el tema familiar (lo que hace realidad ese viejo dicho de que “en todas las casas se cuecen habas”… y no digamos en los palacios, que hay más dónde hervir), dicen que a la difunta Duquesa le molestaba en sobremanera que se les retratase como una familia a la gresca (cuando se hizo la segunda parte del telefilme sobre su vida, ella misma dijo haberse arrepentido de haber permitido la grabación de esta en sus propiedades), pero mucho me temo que la realidad no deja de probar lo contrario… aunque lo dicho, ¿no es acaso la familia feliz y unida un bonito mito burgués decimonónico?, ¿no decimos (y mentimos) a nuestros hijos, ya desde pequeños, que hay que llevarse bien con los hermanos porque ellos siempre van a estar con nosotros… y cuántos parientes hay que no se hablan?… etc.

El caso es que el nuevo Duque de Alba ha querido dar un claro cambio de timón a la Casa, ya se atisbaba, cuando en unas declaraciones públicas en medio de un acto manifestaba que “hay gente que se cree que la Casa de Alba es como un grifo abierto, que el dinero llega solo, y no”… sin duda responde a una nueva generación de aristocracia muy distinta de la de su madre: hablamos de una aristocracia preparada según los usos actuales, con una mentalidad más empresarial y menos patrimonial….

Sí, puede que el nuevo Duque de Alba haya declarado que desde ahora el Palacio de Liria combinará su función de residencia ducal junto con la de atracción turística… pero a mí no me sorprendería, nada de nada, que el Duque verdaderamente viviese en un piso cercano, ante la incomodidad que supone vivir en un palacio secular… al fin y al cabo, ya ni los propios Reyes quieren vivir en sus palacios… sí, puede que la difunta Duquesa pensase que Liria era la residencia de los Alba, que así debía seguir siendo, puede que incluso accediese a la declaración de BIC para ahorrarse impuestos (que estamos hablando del lujazo de tener una casa con terrenos en pleno centro de Madrid, ¡en frente de la calle Princesa, al lado de la Plaza de España y la Gran Vía!, como para pagar eso…) y verse obligada así a abrir mensualmente su casa al público, a la gente de la calle (yo estuve apuntado en esas listas… nunca conseguí entrar, ¡por eso fue tan especial para mí cuando por fin se abrió el palacio!)… pero nada más, cuando sus hijos le propusieron que el palacio albergase también bodas, bautizos y comuniones, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, horrorizada ante la posibilidad de caer tan bajo, respondió un “no” rotundo ante tamaña vulgaridad. No hay que extrañarse, estamos ante una mujer educada en otra época y con otra mentalidad, más basada en el honor que en el pragmatismo, para la que la sangre ya aporta la clase suficiente, sin necesidad de andar detrás del dinero como un ramplón burgués… pero, a pesar de que su excelencia posiblemente no metía mucho las narices en las cuestiones más complejas de lo que respecta a la gestión de su ingente patrimonio, lo cierto es que parece incuestionable, y está claro que, en última instancia, en la Casa de Alba las decisiones más importantes y determinantes las tomaba ella, nadie le imponía nada, y nada se hacía sin su consentimiento, y si ella no quería firmar, no firmaba, por lo que, entonces, esto o lo otro no se hacía.

Pero lo dicho, nuevo Duque, nuevas normas, y como ya se ha comentado, este ha dejado muy claro quién era el titular y jefe de la casa… así, si bien ha celebrado con toda la pompa y el boato la boda de su primogénito, Fernando Fitz-James Stuart y de Solís, el nuevo XV Duque de Huescar (que vistió con el mismo uniforme de gala de la real maestranza de Sevilla que su padre con motivo de la misma celebración)… del mismo modo, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, no ha dudado en “invitar” a sus hermanos, los mediáticos Cayetano Luis Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, IV Duque de Arjona y XIV Conde de Salvatierra y a su hermana Eugenia Martínez de Irujo, XII Duquesa de Montoro, a abandonar “su zona” (según declaraciones del propio Cayetano) del Palacio de Liria para poder instalar allí mejor a sus hijos… y, sobre todo, y razón de que esté contando todo esto en este artículo, también a decidir abrir sus residencias al público, porque, como él ya ha dicho, la Casa de Alba no es un saco sin fondo.

Y aunque sólo sea porque ha abierto de forma permanente sus propiedades para que todo el mundo pueda disfrutar de su espectacular patrimonio histórico-artístico… pues que queréis, a mí el nuevo Duque de Alba ya me cae bien (mejor que su madre, de hecho)… sí, cierto, entrar en Liria cuesta lo mismo que en el Palacio Real (cómo se han subido a la parra estos Alba, de verdad…), pero también es cierto que existe la oportunidad de entrar totalmente gratis a determinadas horas todas las semanas, cosa que, tratándose de bienes privados, no deja de resultar extraordinario… así que, ¡que viva el Duque de Alba!.

Pero bueno, ahora vamos a centrarnos en el tema principal de este escrito, que debería de ser acerca de si esta visita merece la pena o no.

La verdad, yo conocí a gente que visitó Liria cuando aún sólo se podía entrar por ser BIC, y todos, no sé yo lo que verían, pero salían descontentísimos, decían que se veían muy pocas salas y que no valía la pena (no sé yo qué esperaban, si era meterse en la cama de la Duquesa o porque sus expectativas no se terminaban de satisfacer…); en fin, yo no sé como era entonces, pero sabiendo como es ahora, puedo decir con total seguridad y creencia en ello, que la visita sí merece mucho la pena.

Vamos a entendernos todos: aunque la arquitectura exterior del Palacio de Liria sí se corresponde a cuando se construyó, y por tanto es dieciochesca, también es cierto que este edificio fue brutalmente atacado durante la guerra civil dejando muy serios daños, por lo que una buena parte del interior es reconstruido, y, si uno tiene ojo para ello, se nota (con razón se utilizó el neobarroco para la reconstrucción, se utiliza mucho el truco del trampantojo, especialmente intentando dar gato por liebre con los materiales, siendo madera o estuco, pero pintados como mármol… que queréis, serán los Alba, pero la guerra civil afectó a todos), del mismo modo, quien haya acudido a la exposición de hace unos años de “El legado de la Casa de Alba” en el Palacio de Cibeles, no encontrará muchos más alicientes en las obras expuestas, puesto que lo mejor de lo mejor, ya se vio allí, así que sólo se volverá a encontrar lo mismo, y casi nada que impresione más que lo ya visto… pero repito, entendámonos, la combinación entre continente y contenido, el ser consciente de toda la historia y relevancia que tiene el lugar, hace que, incuestionablemente, la visita merezca la pena… al menos para los interesados en este tipo de cosas (los que no lo sean tanto, pues posiblemente no les aporte más de lo que ya conocen).

En cualquier caso, se trata de una visita turística extraña y atípica, pero que, a la vez, se nota que ha sido muy trabajada y muy cuidada; en la web se te da a entender que es con audioguía, y por tanto, das por hecho que será libre, ¡pero nada más lejos porque es guiada! (y no se te permite salirte un milímetro de dónde tienes que estar, lógicamente, lo dicho, supuestamente sigue siendo una casa particular); así, vas acompañado de dos guardias, uno de los cuales hace funciones de guía, el cual, no dice absolutamente nada, simplemente se limita a señalar las obras de las que nos habla la audioguía, mientras el segundo, funciona a modo de “recogedor”, es decir, se ocupa de asegurarse de que los que se detienen más (sí, entre ellos yo) no se rezaguen demasiado (son muy contrastantes: el primero es amable pero pone cara de póker (o de aburrimiento por hacer continuamente lo mismo, cual azafato de avión), y el segundo tiene una permanente cara de pocos amigos… como queriendo dejar clara cuál es su función allí). En cualquier caso, debo confesar que encontré la atención al público excelsamente cortés.

Como en toda visita guiada, para aquellos que queremos perdernos en el detalle, resulta más rápida de lo que nos gustaría; pero, con todo, debo admitir que no te obligan a ir corriendo por las salas, personalmente, yo sí quedé bastante satisfecho en lo que respecta a la cuestión de la velocidad.

Por lo demás, la audioguía está muy bien diseñada: con distintas voces, lecturas dramatizadas, música clásica (especialmente apreciable en los intermedios) e información de lo más interesante y amena; lo que además se complementa con hasta dos vídeos… la verdad es que se nota el esfuerzo puesto en su preparación y en conseguir una experiencia turística diferente.

Otra cosa sería si nos centrásemos en el factor humano, porque la pregunta es, ¿hasta que punto se está prescindiendo de una persona bien formada para hacer el papel de guía?, cierto, es necesario un acompañante para guiarnos por el palacio adelante… pero no deja de ser un guarda, no es un guía turístico; ¿no se pierde algo en humanidad y en posibilidad de preguntar e investigar más? bien cierto es que la audioguía aporta una inmersión cultural difícil de cuestionar, pero, no obstante… difícil cuestión esta; verdaderamente, Liria ha sentado un muy debatible sistema acerca de cómo deben ser o son mejores las visitas guiadas.

En lo que respecta a lo que se visita, se puede ver una buena parte de la planta noble (primera) y la biblioteca de la baja, también los jardines delanteros. Llama mucho la atención el cómo se quiere dar a entender, a la desesperada, que en ese palacio se vive (sí, hay retratos de familiares antiguos… pero también fotografías recientes o de hace años, como cualquier hijo de vecino podría tenerlas en su casa), pero se nota que todo está demasiado preparado, ordenadito, arregladito, colocadito… en definitiva, el conjunto tiene más rasgos de perfecto decorado que de acogedor hogar. Por otro lado, es incuestionable el muy buen gusto que lucen los Fitz-James Stuart para la decoración, simplemente impecable.

Por otro lado, la tienda tiene precios de amigo… bueno, de amigos de ellos, porque supone asumir costes ducales… no sé si entendéis por dónde voy… jajajaja.

También decir que, como era de esperar en Madrid (ciudad tan activa culturalmente como su propia ciudadanía), al parecer, y según comentaban los guardias, dado que las visitas se hacen en grupos de un número determinado, el palacio, recién abierto, ya se ha colapsado y están agotadas hasta dentro de meses… hay quien me comentó que eso era una ganga, teniendo en cuenta lo que cuesta… al final va a resultar que el Duque de Alba sí encontró su pozo sin fondo… al menos de momento… jajajaja.

En definitiva, yo encontré la visita al Palacio de Liria total y absolutamente interesante, maravillosa, satisfactoria, y, la verdad, se la recomendaría a cualquiera. Francamente, aunque sólo sea por su carácter único (por muchos factores), verdaderamente, va camino de convertirse, merecidamente, en uno de los imprescindibles culturales de Madrid.

 

Fundación María Cristina Masaveu Peterson (FMCMP)

Cuando conocí por primera vez la colección en la exposición del Palacio de Cibeles (como bien se puede leer en la crítica hecha en su momento… es fantástico tener un blog que te sirva de archivo y que te rememore con toda nitidez las impresiones que tuviste en su momento), no me impresionó en absoluto, más bien lo contrario. Así pues, tras releer lo que había escrito sobre ella, en un artículo como este, he de admitir que me desanimé ante la perspectiva estupenda que suponía descubrir un nuevo foco cultural en Madrid. Afortunadamente, persona poco prejuiciosa como soy, decidí ir igualmente… y no me he arrepentido en absoluto.

Tal vez la decepción anterior se deba a que, al fin y al cabo, hay más de una colección Masaveu, pues varios miembros de esa familia la han hecho, o que para la exposición la elección de las obras dejó que desear… vete a saber, el caso es que tras el experimento, la prueba y error, la recién abierta FMCMP ha aprendido del fallo anterior y su propuesta es absolutamente impecable.

Sí, si antes decía que sin duda el Palacio de Liria se integra con todos los honores entre los grandes museos de Madrid, también es cierto que este tiene la dificultad de lo complicado que resulta ir debido a las múltiples restricciones que su visita requiere (vamos, que, al menos de momento, es imposible que nadie se presente allí alegremente porque pasaba por cerca o porque le da la gana de volver a visitarlo… simplemente, no tendría entrada o lo sería complicado que pasase sin más) y que, al menos de momento, sólo ofrece una colección permanente (valiosa, sin duda, pero no un aliciente para volver con frecuencia o tenerlo en cuenta en nuestra agenda cultural); mientras que la Fundación Masaveu, al parecer, ofrece una opción intermedia entre una colección permanente y una exposición temporal: es decir, la exhibición de sus fondos durante largo tiempo, pero con un cambio de montaje anual. Si a eso le añadimos la gratuidad de su propuesta (también lo será, hasta enero, la audioguía… que como todas las de la empresa Flexiguía no merece la pena: es superficial y apenas explica unas pocas obras al azar), ¡pues sin duda acaba de nacer un nuevo foco cultural en Madrid!.

También influye en mi valoración anterior el hecho de la magnífica muestra que han creado (no por el montaje, que ha sido hecho por un comisario del Prado, y por tanto este hace uso de la misma escasa imaginación y creatividad que usa en el museo… pero bueno, está claro que le han cogido por ese puesto… y se encargan de dejar claro que le han comprado… “poderoso caballero es don dinero”, que decía Quevedo…), en la que se reúne una serie de magníficas obras maestras desde el XIX a principios del siglo XX, y entre las que se encuentran varios nombres importantes, y alguna que otra sorpresa que merece la pena descubrir. Sin duda alguna, en el recorrido expositivo, el comienzo de la planta baja y la primera son lo mejor, el final de la planta baja poco merece la pena.

En definitiva, una colección con encanto que merece mucho la pena visitar, y volver para pasearla, perderse en ella y disfrutarla una y otra vez.

Una pena que la atención al público deje que desear, la gente que trabaja allí (no se podía esperar menos de una empresa de RRHH como Magma cultura -bueno, como todas ellas en general- que no sabe contratar a nadie competente… aunque, para lo que les pagaran, tampoco me extraña) son bastante impertinentes o listillos, y no se enteran de la misa la mitad… vamos, un desastre, que de hecho, si quieres evitar problemas innecesarios, ni te dirijas a ellos.

Por otra parte, claramente nacen con el objeto de no sólo exponer arte sino plantear todo tipo de actividades culturales, educativas y de interés… habrá que seguirlo de cerca, suena de lo más prometedor.

La aparición de este nuevo foco cultural es además un motivo de alegría, pues demuestra que el interés por el conocimiento, el saber en general, y por el arte en particular, cuenta con plena y absoluta salud en Madrid, y más siendo una capital en la que ya cuenta con una oferta de este tipo más que rebosante y muy importante, lo que demuestra que la demanda está a la altura de la desmesurada oferta (sólo hay que ver, por otro lado, las colas que hay para entrar en esta fundación sobre la que escribo, a mediodía en un día por semana… imagínate como es la cosa en fin de semana).

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TEMPORAL

Museo del Prado

También esta institución ha querido comenzar con potencia el año, y lo ha hecho precisamente con una exposición que yo no me quería perder pues era una figura artística femenina en la que hacía mucho tiempo que deseaba profundizar… en cualquier caso, aunque sólo sea por la excepcionalidad de la cuestión, parece un auténtico imprescindible querer saber más….

El día podría empezar (mejor que acabar, porque cierra pronto) en el recién descubierto por mí, Café de los Jerónimos (un anexo del del Prado), excelentísima idea que lleva algo de emoción a una de las zonas más aisladas pero con más encanto y apacibles de todo el museo: el claustro de los Jerónimos; pues allí se ha instalado un agradable café en una de las esquinas que permite gozar de tantas cosas de gran belleza estética… desde las obras de arte pasando por como se filtra la luz por el centenario lugar sin olvidar el encanto reflexivo del sitio, todo esto, amenizado (dependiendo del gusto), tal vez con un agradable té con pastas… ¡qué más se le puede pedir a la vida o a un agradable día cultural!… el reposo del guerrero culto.

-SOFONISBA ANGUISSOLA, LAVINIA FONTANA, HISTORIA DE DOS PINTORAS: la verdad es que hacía mucho tiempo que quería profundizar en Sofonisba Anguissola, la misteriosa pintora que tantas veces retrató a los Austrias, pero nunca me acordaba o no encontraba el momento para saber más… así que según supe de la existencia de la exposición, me apresuré a ir a verla. Cuando además supe que se añadía un nombre más a la muestra, ello multiplicó mi interés, pues siempre es bueno conocer más nombres femeninos en la historia del arte, dado que las mujeres no abundan en este terreno (algo que yo siempre he pensado que es irónico, pues, la sensibilidad es una de las cualidades más importantes del alma artística… pero también tradicionalmente atribuída al género femenino).

Aunque no negaré que también tenía algo de miedo, pues últimamente ha habido en el Prado cierta tendencia ideologizante en algunas exposiciones (generalmente de carácter izquierdista) y me temía el toque feminazi en la exposición… no nos engañemos, algo hay, pero lo suficientemente sutil como para que no resulte irritante e intolerable.

En cualquier caso, el resultado final es que sí conseguimos conocer mejor a Anguissola, pero Fontana queda más como extra, y se pasa por ella más de puntillas, más superficialmente. Y debo reconocer que de ambas como que queda ganas de más, como si esta retrospectiva no fuese suficiente, que faltase más para que realmente fuese debidamente completa.

No obstante, insisto en lo sabia que ha sido la política del Museo del Prado organizando esta exposición para visibilizar a estas artistas, no por razones de moda neofeminista, sino porque lo importante es el talento, y entre las misiones de toda institución cultural está revalorizar aquello que haya podido ser descuidado u olvidado.

La exposición finaliza con una intervención realizada por una artista contemporánea, con un cierto toque feminazista, en el que se nos recuerda la escasa presencia de la mujer en el mundo del arte frente a la preponderancia del sexo masculino, y la poca visibilidad que se le ha dado a ellas en beneficio de ellos… hubiera tenido su interés si no hubiese sido por la repulsiva y descarada venta de carga ideológica que incluía, por ejemplo, las líneas en un claro y evidente color morado.

-EL MAESTRO DEL PAPEL: aunque un tanto plumbea, de montaje notoriamente caótico y absolutamente dependiente del folleto (no hay ni una sóla cartela); la verdad es que se aprenden cosas interesantes y se descubren muchos detalles curiosos acerca de cómo evolucionó el aprendizaje de la práctica artística. A mí desde luego, curiosamente, me fascinó y aburrió a partes iguales, curioso pero cierto.

-DONACIÓN HANS RUDOLF GERSTENMAIER: hombre, toda donación siempre es bien recibida, pero a mí, francamente, no me ha parecido nada del otro mundo y, es más, estoy convencido de que con el tiempo la mayor parte de estas obras acabarán en almacén, en depósito, o, con muchísima suerte, alguna de ellas pasando desapercibida en el medio de la colección. Yo creo que con eso lo digo todo en lo que respecta al nivel que podemos y debemos esperar si nos acercamos a ver esta muestra.

 

Museo Thyssen-Bornemisza

Buen y variado pistoletazo de salida constituyen las apuestas de este museo nacional en el inicio de la temporada cultural. No obstante, debo avisar que, desde hace poco tiempo, hay una importante variante que debe ser muy tenida en cuenta: las exposiciones (en el caso actual hasta dos) suelen ampliarse a la colección permanente, dónde, in situ, se realiza una reinterpretación de las obras que allí están, en base a la exposición temporal (con unas cartelas nuevas anexas puestas allí ex profeso); personalmente, recomiendo hacer este recorrido ampliado, pues verdaderamente no suele ser nada arbitrario, y más bien, resulta de lo más interesante y apropiado, aunque haya que andar paseándose por media colección permanente para encontrar las obras (repaso que, siempre que se goza de tiempo -algo con lo que, por otra parte, siempre hay que ir a una exposición- constituye todo un placer, por otra parte).

-LOS IMPRESIONISTAS Y LA FOTOGRAFÍA: esta exposición necesariamente tiene que resultar atractiva para cualquier amante del arte por el simple hecho de que, todos sabemos que siempre se ha dicho que una de las razones del triunfo de las vanguardias y de la reorientación de las bellas artes  frente a lo que siempre habían sido y hecho, fue precisamente la aparición de la fotografía, que dejaba sin sentido su tradicional objetivo de representar la realidad fielmente; y, por supuesto, el cómo ambos artes acabaron nutriéndose e influyéndose entre sí… muy lamentablemente, la exposición no acaba consiguiendo demostrar esas teorías sino más bien todo lo contrario, o quizás, ni siquiera se molesta en hacerlo; sin mencionar que, las relaciones que establece entre las fotografías y las pinturas son cuanto menos extrañas por no decir rozando lo arbitrario, y, en cualquier caso, se ven casi siempre forzadas y sin una base objetiva. Con todo, y a pesar de que la muestra no consigue en absoluto demostrar su tesis ni alcanzar sus objetivos, resulta difícil de cuestionar que sí resulta útil para aprender algunas cosas sobre los comienzos de la fotografía y de las vanguardias.

Por lo demás, el montaje es el típico del Thyssen, en el que el folleto resulta imprescindible para seguir la exposición.

En definitiva, una visita en general decepcionante, aunque medianamente útil y no una pérdida absoluta de tiempo.

-MÁS-QUE-HUMANAS: a los que nos gusten los cotilleos sobre la gente de alto copete, sabemos que la baronesa Thyssen viuda, no se llevaba precisamente bien con sus hijastros, y que para que el museo donde actualmente vemos estas exposiciones existiese, tuvo que luchar, en una guerra judicial sin cuartel, contra ellos, que querían aceptar otras ofertas de otros países bastante más suculentas que la del estado español (representante de un país que, en esos momentos, aún tenía que seguir ganándose la complicidad europea, mundial, y el demostrar definitivamente su estabilidad como democracia), pero Carmen Cervera no se rindió, y la colección del II barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza acabaría en el Reino de España… dicen que los hijastros, muy especialmente Francesca Thyssen-Bornemisza (que más tarde subiría su nivel de sangre azul al contraer matrimonio con el pretendiente al trono imperial austriaco -del que, sin embargo, se ha separado hace no demasiados lustros-), al parecer la más interesada en el arte, no se lo perdonarían jamás… pero, al parecer “jamás” está durando menos tiempo del habitual, puesto que la fundación de la princesa imperial consorte, cada vez más conocida en los círculos artísticos contemporáneos, ha decidido aliarse con su pariente española para organizar conjuntamente exposiciones… aunque ya sólo sea por el morbo interior que tiene todo esto, no me digáis que no merece la pena acudir a la exposición… sí, vale, al fin y al cabo, son tratos entre dos instituciones en las que no hace casi ninguna falta que ambas antiguas rivales se relacionen, pero no me digáis que la cosa no llama la atención.

Por lo demás, el montaje tiene ese toque deliciosamente contemporáneo que hace que resulte de lo más emocionante y siniestra (todo oscuro y las salas apenas iluminadas, con sonidos que incrementan la sensación de desconcierto); y algunas obras resultan más aceptables y valorables artísticamente, pero otras, pues suenan a tomadura de pelo basada en la vulgar técnica típica y más que superada de la provocación por la provocación o en la típica paja mental del artistillo que ha tenido la suerte y los contactos suficientes para consolidarse (la chorrada de las telas de araña, de verdad… es lo típico ante lo que te preguntas “¿y eso es arte?”).

Con todo, lo dicho, seguiré muy interesado en seguir el diálogo (artístico y no artístico) entre ambas instituciones y sus próximas colaboraciones.

-LA BAUHAUS EN LAS COLECCIONES THYSSEN: como suele ser habitual, estas miniexposiciones, que revisan y reinterpretan la conexión, suelen ser extremadamente interesantes. El caso actual (a pesar de la desaparición del utilísimo e interesantísimo folleto que se editaba con motivo de estas) no es una excepción sino más bien todo lo contrario; es más, podría afirmar, como tantas otras veces ha pasado, que esta es la exposición que verdaderamente merece la pena ver en el museo en este momento.

Así pues, la muestra supone un efectivo, interesante y didáctico paseo por la historia de la Bauhaus y sus principales exponenentes, de modo que, lo que la Fundación March no consiguió con extensas, insufribles e interminables exposiciones monográficas sobre ello, lo ha conseguido el Thyssen en escaso tiempo y espacio, haciendo que se cumpla el viejo dicho de “lo breve si es bueno, dos veces bueno”.

 

Casa de vacas

Reconozco que tengo abandonadas las distintas salas expositivas del Real sitio del Buen Retiro y que muy rara vez voy a propósito, casi siempre suelo pasar porque, oportunamente, voy o vuelvo de otro lugar. Y es una lástima, porque lo que ofrecen, a menudo merece la pena. Una vez más era el caso, puesto que me topé con:

-86 SALÓN DE OTOÑO DE LA AEPE: esta asociación de pintores y escultores, que hunde sus raíces en el reinado de Alfonso XIII (monarca con el que han tenido relación, y no ha sido el único desde entonces…) y que ha contado con algunos ilustres nombres entre sus filas, nos trae ahora esta interesantísima exposición que incluye varias obras premiadas.

La muestra resulta interesante y no es desdeñable por varias razones: permite saber por dónde se mueven los artistas menos consagrados y que no son tan “de galería”; resulta apasionante ver la variedad de estilos, porque, aunque en general prima lo figurativo, lo cierto es que hay desde el más rancio academicismo al vanguardismo más repetitivo; y, por último pero no menos importante sino más, porque se encuentran bastantes obras interesantes y de auténtica calidad. Para mí desde luego, fue una agradable e inesperada sorpresa, y ojalá me entere de futuras ediciones y no me las pierda. Creo que con eso está todo dicho.

 

Real casa de la moneda

Como siempre, este desconocido museo nos trae algunas exposiciones que pueden merecer la pena, que además no están masificadas y que, cuánto menos, resultan diferenciales y particulares.

-EL DNI Y LOS ESPAÑOLES: curioso e interesante recorrido por la historia (y los precedentes) del documento que, a la mayoría, nos acompaña permanentemente en nuestras carteras.

Y es que, como todas las cosas “vulgares”, cotidianas, prosaicas (por llamarlas de alguna manera, quizás un tanto inadecuada), suelen esconder muchas cosas detrás.

Y en esta exposición hay algo que me gusta especialmente, como son algunas historias personales de lo más curioso y variado, lo que siempre le da un toque humano a algo que, de otro modo, resultaría una exposición fría y divulgativa sobre un objeto.

Por lo demás, se recorre de modo interesante, ampliamente documentado, y con un montaje bastante espectacular, todo sobre el documento y temas paralelos, configurando también una curiosa historia de las últimas décadas (al fin y al cabo, como ya se ha dicho, el DNI forma parte de nuestras vidas y por tanto de nuestra historia, personal y colectiva).

Como curiosidad añadir que al final de la exposición se ha instalado una temporal (durante el tiempo que dure la exposición) oficina de renovación del DNI. También resulta curioso y paradójico que, a pesar de que toda la muestra canta las excelencias del DNI y lo imposible que es de falsificar… al final de esta se te regala como recuerdo un carnet falsificado (con la forma y colores de uno antiguo), lo que es cuanto menos irónico, y lo es aún más teniendo en cuenta que se hace con unas máquinas que están a prueba para hacer los nuevos DNIs (vamos, que el asunto, si uno lo piensa, es para partirse de risa).

47º PREMIO INTERNACIONAL DE ARTE GRÁFICO CARMEN AROZENA: exposición de grabados actuales, algunos son llamativos y valen la pena, pero lo que no la vale, es ir a propósito para ver esta misma exposición.

 

Casa árabe

Con unas exposiciones siempre dedicadas a dar más a conocer la cultura de los países musulmanes (cosa que, y especialmente teniendo en cuenta la situación actual, falta hace), verdaderamente, a pesar de la pobreza de sus montajes, merece la pena tener en cuenta esta institución dentro de nuestra agenda cultural por su carácter diferencial y su hacernos viajar lejos para saber qué se mueve en otras culturas.

-ARTE POP EN EL NORTE DE ÁFRICA: sus mayores virtudes son también sus mayores defectos, por una parte, no se ve nada que no hayamos visto, pero por otro lado, el meterse a fondo en el como culturas tan intrínsecas y diferenciales como la musulmana son afectadas por la globalización y la influencia de occidente, resulta de lo más apasionante… no pierden su tipismo, su mirada particular, pero a la vez, no pueden evitar asimilar lo que ya han hecho otros… es decir, por contradictorio que suene, y no lo es, la exposición es original por su falta de originalidad.

Como curiosidad decir que la visita se puede hacer con la ayuda de un walkman que contendría la música que pudo haber inspirado a los artistas… de lo más interactivo.

 

Fundación BBVA

Esta fundación continúa, contumaz, mas testaruda que tenaz, con esa obsesión divulgativa por un tipo de temáticas que no interesan al gran público… es más, parece que rechazaran la popularidad; tanto a nivel de conferencias (temática económica o científica muy avanzada), conciertos (mayoritariamente música contemporánea poco accesible y no muy interesante) y exposiciones (videoarte, lo que tampoco es muy estimado por la mayoría, que digamos)… hasta cierto punto tienen el mérito de cumplir una importante función cultural dando a ver algo a lo que otros no se atreven… pero teniendo en cuenta el escaso interés de sus propuestas y su difícil accesibilidad, además de la poca didáctica y pedagogía que practican para mostrar estas cosas… pues no sé que te diga, me da la impresión de que todo cae en saco roto.

-CAMPOS EVENTUALES: la típica obra en la que te preguntas porque el texto que han escrito para describirla suena tan discordante con lo que ves; en la que no dejas de alucinar pensando en lo que el artista quiere que veas y lo que observas realmente, el caso habitual en el que te dices a ti mismo “vale, ¿de verdad hay que creerse que esto es arte?”; la típica situación en la que no puedes evitar pensar (o incluso expresar en alta voz): “menuda chorrada”.

En fin, lo que he dicho, puede que la labor de divulgación que esta fundación está haciendo con el videoarte sea loable, pero me parece que va a tener que cambiar el sistema (empezando por las obras que exhibe) si pretenden que esto lo aprecie más gente… de lo contrario, mucho me temo que la gente estará más interesada en entrar en el palacio del Marqués de Salamanca que en cualquier otra cosa que se exhiba allí.

 

Fundación Mapfre

No empieza con fuerza la temporada esta institución, y eso que la muestra que nos trae permanecerá casi todo el invierno… habrá que conformarse.

-BOLDINI: agradable, interesante, complace mientras se ve… pero no memorable. Han pasado unos días desde que he ido y apenas puedo recordar unas pocas pinturas muy difusamente. Dicho de otro modo, ni fu ni fa, no se puede desrecomendar pero tampoco se la puede recomendar, posiblemente pasará por vuestra vida sin pena ni gloria.

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