Viaje por… Extremadura

Además de algo de Portugal fronterizo y Castilla la Mancha

Mapa de Extremadura

Este tipo de artículo es algo que siempre he querido escribir, pero por esas cosas de la vida nunca he podido.

Me refiero a un artículo en el que se contemple el viaje a un determinado destino, y en el que se trate de incluir todos los preceptos y consejos posibles para otros viajeros, para que se hagan una idea de qué van a encontrar, qué es lo más interesante una vez allí, qué merece la pena y qué no, darles ideas o un modelo para organizar su viaje… ahora que he conseguido publicar esto, tal vez me anime (especialmente si tiene éxito), y en un futuro logre publicar otros parecidos con otros viajes.

He de decir, que tengo toda esta información recopilada porque, desde hace años, en mis círculos, cuando se trata de organizar viajes, casi siempre me acabo ocupando yo, al menos de lo que es el tema cultural (aunque a menudo acabo vinculado también con la elección de hoteles, apartamentos de alquiler, y cuestiones por el estilo, lo que me agrada menos y que prefiero delegar, porque sino es mucho trabajo), es decir, qué ruta se va a seguir, qué se va a ver, a dónde se va a ir, qué es lo más importante y destacado en cada sitio… etc.

En definitiva, como podéis ver, durante un tiempo, me convierto en un minitouroperador o mayorista que se dedica a organizar todo un viaje y asegurarse de que sale perfecto.

¿Si me lo agradecen?… bueno, unas veces más y otras menos, pero algo tienen claro todos los que viajan conmigo: que no hubieran visto ni una cuarta parte de lo que han disfrutado, sino hubiera sido por mí.

Así pues, este artículo, como bien dice el título, está dedicado a describir el viaje que yo y mi grupo hicimos a:

 

Extremadura

Además de algo de Portugal fronterizo y Castilla la Mancha

 

Resultado de imagen de extremadura

 

Salvo que diga lo contrario o haga otras especificaciones, las generalidades que voy a tratar a continuación, se pueden aplicar a todos los aspectos y lugares de la ruta que explicaré más abajo.

Las fotos se encuentran en el lugar habitual, aunque para cada lugar, hay un álbum determinado, para el que habrá un enlace en cada ciudad correspondiente de la ruta.

 

-Duración, origen y retorno: En primer lugar, decir que este viaje está planificado para ocho días, saliendo el domingo por la mañana y volviendo el domingo siguiente por la tarde (es importante tener en cuenta los días de la semana que elegí, pues todos están elegidos para una mayor funcionalidad, y evitar coger días en que cierren museos o pasen todo tipo de cosas que puedan estropear el plan); todo ello, teniendo como punto de ida y vuelta la ciudad de Madrid.

También es importante comentar, que los tiempos que digo que se puede tardar en ver un lugar, son los que yo pasé en ello, y de mí se suele decir que camino muy rápido… pero que me paro mucho en los sitios (de hecho, la gente acaba dejándome solo -y yo también lo prefiero, para no oír protestas continuas-, porque no es fácil seguirme el ritmo). Voy a poner un ejemplo práctico: en Mérida, aunque, oficialmente, cuando compras el bono con los 7 monumentos que incluye, te dicen que el recorrido en total lleva cuatro horas… a mí me llevó ocho; y he comprobado, que suele ser regla habitual, que a mí me lleve el doble de tiempo ver cualquier cuestión cultural que a los demás.

 

-Fechas: nosotros lo hicimos a finales de julio, que es cuando nos suele coincidir bien a todos… también os digo que no es la mejor fecha para visitar la comunidad autónoma extremeña, pues hace un calor espantoso (y no quiero imaginarme como será agosto); hasta tal punto, que descubriréis que la vida pública se para totalmente entre, aproximadamente, las 14 y las 20 de la tarde… así, por ejemplo, es casi imposible ver a nadie por la calle sobre las 17 horas, y si te encuentras con algún nativo, fácilmente puede decirte “¿estás loco?, ¿qué haces haciendo turismo a estas horas?”.

Ello, si lo pensamos, ayuda a confirmar el tópico del español del sur vago… pero también es cierto que hace un calor realmente insoportable… en cualquier caso, como divertido ejemplo de todo esto, os dejo esta maravillosa foto de la taquilla de un monumento meridense, de pago (y quiero resaltar esto último), en el que el empleado consideró, muy emprendedor y pizpireto él, que, después del todo, la cosa tampoco tenía tanta importancia y el aplazamiento de sus deberes o el autoservicio por parte de los turistas, eran opciones muy respetables, así que “¡vayan pasando!/ Please, come in!”.

Pero también es cierto, y lo digo por romper una lanza en favor de ir en estas fechas, que precisamente es en verano cuando se desarrollan muchos festivales de teatro en esa comunidad autónoma, entre ellos, el tan celebérrimo e internacional de Mérida… y coincidiréis conmigo, en que ver el antiguo monumento funcionando, completamente vivo, ¡no tiene precio! (bueno sí, lo tiene, jajaja, pero es bastante accesible).

 

-Hospedaje: según lo que nosotros hicimos (y que describiré a continuación día por día, para que podáis seguir todo nuestro recorrido), y lo que recomiendo, teniendo en cuenta los puntos de mayor interés; es pasar cinco noches en Cáceres y dos en Mérida. Teniendo en cuenta las distancias a los sitios que hay que visitar, observaréis que es lo más prudente.

Ninguna de las ciudades en las que nos alojamos es gigante, así que tampoco se corren demasiados riesgos de estar gastando el tiempo en viajes interminables desde los monumentos al lugar de hospedaje; no obstante, a nosotros nos gusta estar céntricos y cercanos a la zona monumental en todo lo posible. Por ello optamos:

-En Cáceres, cualquier hospedaje cerca de la Plaza mayor o la de la Concepción es muy buena idea para estar cerca de todo (también hay alojamientos intramuros -caros, por supuesto-… pero la accesibilidad es terrible allí dentro, así que tendréis que ver si os compensa lo suficiente estar en un lugar tan histórico a cambio de grandes incomodidades), tanto de lo monumental como de la vida moderna.

No obstante, he de advertir que, cuanto más cerca estéis de intramuros, más lejos tendréis que dejar el coche, puesto que el centro tiene un urbanismo tan antiguo como atroz e imposible.

Nosotros nos hospedamos concretamente en los Apartamentos Cáceres, de la Plaza de la concepción (así pues, inmejorablemente bien situados), que si bien son un tanto impersonales y austeros, sí resultan agradables y están acondicionados tanto para una estancia corta como una larga. En cualquier caso, su relación calidad precio es muy adecuada, por lo que yo los encuentro totalmente recomendables. La chica que nos atendió fue sumamente amable y agradable, nos proporcionó información turística y una gran independencia.

-Mérida no es grande, pero si queréis tener la mayor parte de cosas interesantes cerca, buscad alojamiento cerca del Teatro, el anfiteatro y del Museo Nacional de arte romano (está todo al lado).

Una vez más, allí también nos encontramos con un urbanismo terrible que, casi seguro, nos obligará a dejar el coche lejos también.

Allí, nos hospedamos en los apartamentos Nundinae de la calle Parejos, que están cerquísima del Teatro y el museo nacional de arte romano. Son caros, pero hacen todo lo posible por merecer lo que cobran: el hombre que los regenta (muy amable también) te va a recibir (para ayudarte a que tengas aparcamiento en la zona), a despedir… y el edificio, todo de su propiedad (no hay que perderse la impresionante terraza), está exageradamente cuidado y bien decorado (todo combina a la perfección: las toallas con los azulejos, las sábanas con la pintura de la pared… pocas veces he visto un trabajo decorativo tan perfecto estéticamente). Sin embargo, y dado que tienen una serie de normas (las encontrarás en un libro y carteles por doquier) y no están preparados para una estancia larga (creo recordar que no hay ni lavadora), en muchos aspectos se parecen más a un hotel que a un apartamento turístico, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene.

 

-Transportes y desplazamientos: no llegamos a utilizar transporte público en ningún sitio. Para los desplazamientos a otras ciudades fuimos en coche, y en las distintas urbes, era absolutamente innecesario, pues se trata de lugares pequeños y fáciles de caminar.

No está de más decir, que para ir a la gran mayoría de los sitios, hay que hacerlo por carreteras nacionales (que están en muy buen estado, no obstante), pues la única autopista que hay en Extremadura, cruza del norte al sur; por ello, y a pesar de que la gente siempre os dará las indicaciones muy bien, recomiendo llevar mapas, pues hay zonas un tanto despobladas y la señalización a veces es mejorable, incluso a pesar de dirigirse a monumentos patrimonio de la Unesco.

 

-Organización turística del lugar: bastante terrible. Recomiendo ir con información previa, ya sea digital o impresa, en forma de guía o tablet, evitarás frustraciones y pérdidas de tiempo.

-Extremadura: por supuesto, como en toda España, suelen contar con casi una oficina por cada sitio turístico medianamente importante… pero no son muy útiles, apenas te podrán ofrecer poco más que un mapa (por lo general, más bien poco práctico) de la ciudad, sin nada de información histórico-artística; rara vez tienen horarios de los museos o monumentos, sus precios o información complementaria… etc; en definitiva, la gestión institucional del sector deja mucho que desear.

-Portugal: dado que los sitios que visitamos eran patrimonio de la Unesco, están muy enfocados al turismo (demasiado quizás); y a nivel de la documentación que te dan en las oficinas de turismo van bastante bien… pero el trato al turista, es un espanto. Sin mencionar que, si no es una iglesia (y aún así, hay casos), raro es el sitio donde no cobren… aunque no tengan mucha razón para ello.

 

-Habitantes/nativos: los divido en:

-Los extremeños: me han llamado la atención por ser amables hasta el absurdo; he llegado a ver cosas que nunca me imaginaría: como que un hombre se parase en medio de la calle, mirándonos, mientras nosotros tratábamos de orientarnos, para que tuviéramos a quién preguntar direcciones, al final, harto de nuestro espíritu independiente, se acercó el mismo y nos ayudó, quisiéramos o no. Y también llegamos a vivir situaciones como que un chico acabase haciéndonos una visita guiada por todo su pueblo, así, sin más, por pura generosidad, sin tener ningún otro tipo de interés.

Como ya digo, en todos los sitios a los que vayas, te encontraras que los extremeños son extremadamente abiertos, muy agradables y de una servicialidad asombrosa… bueno, siempre y cuando no trabajen en el sector turístico, porque sino, ya se les nota más cansados y aburridos del turista.

En muchos aspectos, recuerdan a los españoles más del sur (ellos también lo son, al fin y al cabo), hasta en el acento, que recuerda al andaluz, pero mucho menos excesivo y exagerado.

En definitiva, en general, los habitantes de Extremadura, si pueden hacer tu estancia más agradable o ayudarte de algún modo, puedes contar con que lo harán.

 

-Los portugueses del sur: si bien tengo un alto concepto de los portugueses (algún día, a ver si publico nuestro viaje del norte al centro de Portugal), que a veces me han hecho sentir acomplejado de ser español (son tan suaves, tan amables, tan educados, hablan tan bajito y delicadamente)… tan buenas impresiones desaparecieron por completo con los portugueses del sur, que me parecieron unos peligrosos pícaros tunantes que a la mínima oportunidad, te están timando (lo que, si uno se fija, irónicamente, coincide también con el tópico del español del sur).

En cualquier caso, quiero dar un ejemplo muy ilustrativo: en el tiempo que estuve en dos ciudades distintas del país vecino (de las que ya hablaré), no encontré a una sola persona que me diese bien las indicaciones para llegar a este u otro sitio (¡y encima dirigiéndome a ellos en su idioma!), e incluso me las daban totalmente contrarias, de forma claramente intencionada. Acabé por simplemente no preguntar para evitar perderme. Una de dos, o están asqueados de los turistas, o odian a los españoles… y no sé que será peor, pero desde luego, de cara al turismo, todo es malo. En cualquier caso, todo ello me resultó extremadamente desagradable, y me causó una pésima impresión acerca de esta zona de Portugal.

 

-Comadreos varios: lo más fascinante, caótico y divertido de esta comunidad autónoma, es sin duda alguna, las cuestiones geográficas: así, Cáceres es, fuera de toda cuestión, la gran capital de provincia, y una ciudad relevantísima, y muy importante a todos los niveles (turístico, cultural, administrativo… etc), puesto que también está ahí la diócesis… bueno, más o menos, porque en realidad, el obispo ha elevado a una pequeña iglesia de la ciudad a rango de “Concatedral” (sí, términos así de raros nos encontraremos), porque la auténtica sede es Coria, donde está la verdadera e histórica catedral, además del palacio episcopal, del que el obispo huyó para estar más cerca de las autoridades laicas, al convertirse Cáceres en capital de provincia, convirtiendo su antigua residencia… en un parador nacional.

Y todo ello resulta aún más paradójico, cuando sabemos que, realizando el viaje de la forma más directa, entre Cáceres y Coria nos encontramos con Plasencia, que a su vez, tiene su propio obispado y su particular diócesis independiente; ¿cómo es posible que esto no haya acabado en una guerra eclesiástica brutal?, nunca lo sabremos (aunque no faltó quién me dijera que sí, que hubo conflictos gordos en el pasado).

Para colmo de emociones fuertes geográficas, el sur de la Comunidad autónoma, es otro maravilloso caldo de cultivo para el conflicto, así, Badajoz es la capital de provincia, y además administrativa por excelencia, todas las grandes instituciones están ahí… pero es la niña fea despreciada por todos, que consideran que no hay nada interesante en ella, incluidos sus propios habitantes. Sin mencionar que, ni Cáceres, Badajoz, Coria o Plasencia son capital de la Comunidad autónoma, pues lo es Mérida, en un guiño a su glorioso pasado, y como compensación a no haber sido relevante para ninguna otra cosa.

¡Toma ya!, ¡Menudo caos político-administrativo-geográfico!.

 

En fin, pues, una vez comentado todo lo anterior, paso a describir…

 

La ruta

 

Describo día por día el viaje, según lo que hicimos, añadiendo mis recomendaciones y opiniones.

Agrego además, enlaces al álbum de fotos correspondiente de cada ciudad, para que además podáis juzgar por mis imágenes vosotros mismos lo que podríais ver si fuerais; todas las cuales quedan, como siempre dentro de las fotografías turísticas del blog.

 

DOMINGO

Saliendo de Madrid en coche, temprano por la mañana, pero no demasiado (para no encontrárnoslo todo cerrado), por la carretera de Extremadura, de camino a esta comunidad autónoma, necesariamente tendremos que pasar por Castilla y la Mancha, lo que indudablemente es toda una oportunidad para visitar…

 

-TALAVERA DE LA REINA

(Fotos aquí).

¿Quién no conoce este lugar?, ¿quién no ha oído hablar de sus productos cerámicos?, los hemos visto en museos, palacios reales y aristocráticos… etc, mil veces hemos oído nombrar este lugar como una de las industrias de su sector más relevantes… ahora bien, ¿queda algo de ello, o sólo el recuerdo histórico?, ¿merece la pena hacer la parada?, pues yo he de decir que sí.

Si bien, efectivamente, el lugar no da para más de unas horas, pues poco queda del casco histórico, y a parte de su Alameda (y de su basílica, al parecer una maravilla, en su interior, que yo no tuve la oportunidad de ver abierta), poco más hay que contemplar en sus calles; aunque el lugar sí que se quiere configurar como un relevante punto turístico… hasta el punto de pretender autocompararse con Toledo (sí, tienen la autoestima muy alta), pero lo cierto es que no da mucho de sí.

En cuanto a lo visitable, en la propia oficina de turismo (dónde pretenden venderte lo muchísimo que tiene que ver el lugar… que quieres, es su trabajo) tienen un museo etnográfico, curioso pero no imprescindible. El que sí lo es, absolutamente obligatorio acudir (sino, francamente, es como no haber parado en Talavera) es el Museo de cerámica Ruíz de Luna, maravilloso lugar, con una excelentísima colección de todo tipo de objetos y construcciones hechos con este material, de todas las épocas, que nos da muy buena idea de la importancia que tuvo esta industria allí, y que es básico para comprender el sitio en el que estamos. A parte de la información de sala (quizás un poco difusa), encontramos múltiples obras de artesanía y arte realmente maravillosas… yo personalmente, quedé encantado con mi visita y lo recomiendo absolutamente. Pero cuidado, que tiene unos horarios cambiantes y difíciles de averiguar.

No estaría de más, si sacáis tiempo para comprar algo de artesanía, ¿quién no se quiere llevar algo tan típico a casa?, para lo cual, encontraréis infinidad de tiendas… pero preparad los bolsillos, porque los afables artesanos, son muy conscientes del valor y de la fama de lo que venden.

 

Cerca del mediodía, y si no os decidís a comer en Talavera de la Reina (que también es una buena posibilidad, sino habrá que hacerlo en ruta… esto último suele ser más barato), es buen momento para continuar el viaje, pues antes de que acabe la tarde, habrá que asegurarse de llegar al Monasterio de san Jerónimo de Yuste, lugar en el que quiso retirarse Carlos V, y que, la verdad, sigue estando bastante perdido… habrá que salirse de la nacional y tirar por diversas carreteras comarcales y locales para alcanzar tal objetivo.

La clave, para no perder el norte, es recordar el nombre del pueblo Cuacos de Yuste, que es el que está más próximo a la exresidencia del Emperador. Si además, estáis haciendo el viaje por los lugares que os voy especificando, realizaréis el mismo trayecto que el propio monarca, como descubriréis a vuestra llegada al lugar, dónde hay carteles con la “Ruta del Emperador” (concretamente por la carretera EX 119).

 

-YUSTE

(Fotos aquí).

El monasterio de san Jerónimo de Yuste es una auténtica polémica, unos lo aman y otros lo odian… pero todos lo visitan. No faltan razones para ello, ¿cómo no ir a ver el lugar al que quiso retirarse definitivamente Carlos I de las Españas y V del sacro imperio romano germánico (entro otros muchos títulos)?.

Sin embargo, no esperéis algo deslumbrante, es un monasterio de carácter austero, que además, debido a su historia, estuvo casi en estado de ruina, con lo cual, lo que más admiraréis será la arquitectura (los dos claustros son preciosos); por lo demás, hay preciosas reconstrucciones y un auténtico esfuerzo por hacernos ver como fueron los últimos años del Rey Emperador.

Sin mencionar que el entorno es una preciosidad.

A todo esto, no os fiéis si os dicen que la misa es cantada… el cantante es espantoso, por mucho que supuestamente sea profesor de canto… aunque siempre resulta particular y maravilloso oír misa en el mismo lugar en el que también la escuchó Carlos I.

En definitiva, yo considero la visita a Yuste un absoluto imprescindible, ¿qué no hay nada deslumbrantísimo dentro?, aunque sólo sea por su valor histórico, sigue mereciendo la pena.

Por otro lado, dado que depende de la institución de Patrimonio Nacional, sus horarios y tarifas son siempre fácilmente consultables y fáciles de saber.

Y por supuesto, recomiendo no abandonar el lugar sin visitar el pueblo cercano, Cuacos de Yuste, dónde encontraremos una magnífica escultura en dónde se representan todos los personajes claves del reinado de Carlos I. Y luego, si paseamos un poco por el lugar, también podremos admirar (está señalizada) la casa donde se crió Juan de Austria, el hijo bastardo de Carlos I, que le sería precisamente presentado en el monasterio, y del que el monarca estaría muy pendiente durante su crianza en el pueblo… y el resto, es historia (su participación en algunas de las batallas más importantes de la historia española, durante el reinado de su hermanastro Felipe II).

Por otro lado, el encantador pueblo, por lo bien conservado y cuidado que está, realmente merece una visita, sin mencionar que sus habitantes son encantadores y muy amables (¡nos dieron las gracias por venir!), cosa que, más tarde, definitivamente podríamos constatar como característico de los extremeños.

 

LUNES

 

-CÁCERES

(Fotos aquí).

La capital de su propia provincia, y Patrimonio de la Unesco con todo derecho y mérito, es sin duda alguna, una ciudad turística de exterior, ¿qué quiere decir esto?, pues que lo más interesante que hay que ver, está en las calles: recorriendo, callejeando, perdiéndose… etc. Por esa razón escogí el lunes como día para ver Cáceres, pues como bien se sabe, es el día en el que la mayor parte de los museos suelen estar cerrados (excepto los eclesiásticos).

Dado que la información de la oficina turística deja mucho que desear, recomiendo altamente llevar una guía para enterarse de todo lo que hay alrededor, y hacer el recorrido más completo.

Sin duda alguna, es un gran placer perderse por sus calles de intramuros (aunque no hay que dejar de ver algunos edificios señeros del extramuros), y degustar su preciosa y bien conservada arquitectura (que en algunos momentos llegará a recordarnos a la del norte de Italia). Recomiendo muchísimo, hacer un recorrido completo tanto por el día, como por la noche, pues hay un cambio brutal y precioso (y además, es un sitio en el que se vive: encontraréis reuniones de jóvenes en las plazas -que rozan el botellón-, y diversos locales, muy atractivos, situados cerca de zonas históricas bellísimas), muy especialmente cuando se ilumina la ciudad vieja… y además, podemos contemplar las estrellas, lo que crea una experiencia realmente mágica e inolvidable.

Otra forma magnífica de culminar cualquiera de los días que pasemos en esta ciudad, es yendo, en coche, al cercano Santuario De Nuestra Señora De La Montaña, patrona de Cáceres, desde el que además, se admira una gran vista del lugar.

Pero hablando sinceramente, el recorrido por Cáceres, por intensivo que sea, no durará más de un día, ya que, en ese tiempo, se puede ver muy respetablemente, con detalle esta ciudad, y que incluso sobren horas; pues el lugar, a pesar de su incuestionable belleza, no da para más.

Del Cáceres interior, es decir, sus museos, hablaré el jueves, que fue el día que mayoritariamente destiné a su visita; pero ya os adelanto, que no hay nada extraordinario ni maravilloso, como ya digo, Cáceres es una ciudad absolutamente de exterior.

 

MARTES

En el día de hoy, por una serie de catastróficas desdichas (nos quedamos sin batería jajaja), no pudimos hacer ninguna foto… así que tendréis que fiaros de mis palabras.

En fin, que tras habernos instalado ayer en Extremadura, convirtiendo Cáceres en nuestro centro de operaciones, hoy comienzan los desplazamientos:

 

-TRUJILLO

Este pueblo tiene la alta aspiración de convertirse en una más de las joyas más del patrimonio de la Unesco, que adornen la ya bien aderezada corona de Extremadura… y se comporta como tal; lo que se comprueba en el hecho de que el turismo ya está hiperorganizado (en el mal sentido, ya en la oficina de recepción de visitantes te dejan claro que allí no se entra en nada sin pagar, y las distintas posibilidades -entradas conjuntas y cosas por el estilo- que tienes para ello) y el concepto de lo gratuito ha desaparecido por completo… cualquier diminuta iglesia se cobra a base de bien. Todo lo cual, estaría muy bien si mereciese la pena, pero lo cierto es que no es así.

A la hora de la verdad, y tras ver Cáceres, Trujillo no parece sino una versión reducida de este, y poco más te aporta de lo que lo ha hecho la capital de provincia, ¿qué hay edificios bellísimos y que es cuna de conquistadores y exploradores del nuevo mundo?, incuestionablemente, pero, francamente, a mí, no me impresionó después de ver lo anterior, sin mencionar que me decepcionó en el aspecto del cobro continuo y en esa forma de turismo abrasivo que sólo busca el dinero a toda costa.

Sin embargo, no se puede dejar de decir, que es un lugar que ha sido utilizado para grabar y rodar los más diversos productos audiovisuales en múltiples ocasiones (incluso cuando estuvimos nosotros, pues pudimos ver la grabación de un documental para la televisión de Extremadura sobre Isabel la católica).

Por lo demás,  lo principal a ver allí es la plaza y la zona intramuros, terrible y difícil de recorrer (por las cuestas y lo laberíntico que es), pero con encanto.

Respecto a los museos, poco hay, pero esto es lo que yo visité:

-Castillo: utilizado para múltiples filmaciones, en las que este edificio interpretó a montones de castillos… excepto el que es realmente; la verdad es que este monumento sólo es apto para auténticos forofos de los castillos como yo, que siempre nos emocionamos con este tipo de construcciones y fácilmente evocamos tiempos legendarios… pero el resto, sólo verán lo que queda de unas murallas (que se pueden recorrer por arriba) y poco más (bueno, hay un aljibe, pero en Extremadura los hay en todos los sitios, así que, no es una novedad); no hay reconstrucción de ningún tipo, ni información en el interior, ni nada de nada… francamente, te cobran la entrada, pero no lo merece, además, tal y como lo cuidan y está conservado, aún menos.

-Museo de Francisco Pizarro: institución bien intencionada… pero sin mucho que exhibir (no hay mucho original, ni nada extraordinario); hay una reconstrucción de las viviendas de la época en la planta baja, y abundante y general información sobre la vida de Pizarro y temas relacionados en la planta superior. El sitio además, está muy bien cuidado. Ya que se está en Trujillo, de visitar algo, no hay duda de que este es el sitio más interesante y que más merece la pena.

 

Recomiendo ser prudente con las horas que se inviertan en Trujillo, puesto que hay que asegurarse de llegar a tiempo al… (a menos que sea haga al revés, y se empiece por Guadalupe -también aconsejable- y se acabe por Trujillo)

 

-REAL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE

Lo primero, muchísimo cuidado con los horarios (pues como está en manos de la Iglesia, hacen lo que quieren con ellos, al igual que con los precios, que mucha caridad cristiana… pero aquí como la institución no es estatal, da igual en que situación desfavorecida estés, te cobran bien cobrado), asegurarse bien antes de ir, puesto que es obligatoria la visita guiada, además dura una hora, tienen horario partido, y, por lo tanto, el tiempo en el que pueden pasar los turistas es extremadamente limitado, ya que las visitas se desarrollan entre unas escasas horas, de mañana y tarde, muy concretas; y por supuesto, hay un cupo máximo de personas que pueden entrar en cada pase… sin mencionar, que los horarios cambian continuamente, y la página web es caótica e informa de todo excepto de las cuestiones que puedan interesar a los hipotéticos visitantes turísticos… en definitiva, toda una pesadilla para los que quieran visitar el lugar. Yo recomiendo ir con tiempo, para asegurarse de poder entrar y curarse en salud.

En cualquier caso, dado que es lugar de peregrinaje, la iglesia del monasterio permanece abierta y gratuita todo el día, y es también una maravilla. El resto del pueblo no tiene mucho interés, un pequeño y corto recorrido como final de la visita del monasterio es más que suficiente para culminar el día y quedar satisfechos.

Por su parte, y a pesar de todo lo dicho anteriormente, la visita al monasterio realmente merece la pena, y sales totalmente impresionado, dando la razón a los de la Unesco por haberlo declarado patrimonio de la humanidad; ya su exterior es bellísimo, y fascinantemente peculiar (parece un castillo), pero el interior es realmente deslumbrante, muy rico, y muy digno de ver, lleno de espectaculares obras de arte… una pena que, como en todas las visitas guiadas, se vaya a prisas y no puedas pararte debidamente a ver las cosas con todo el detalle que querrías.

Al finalizar la visita, se ofrece besar a la Virgen de Guadalupe; a pesar de que el fraile insistirá mucho en la cuestión religiosa y no turística del tema, yo recomiendo seguirle y hacer el paripé, pues nos dará la oportunidad de ver otros bellos lugares del monasterio que también nos dejarán sin palabras.

En definitiva, un lugar que realmente merece la pena visitar, otro de los imprescindibles de Extremadura.

 

MIÉRCOLES

Continuamos recorriendo los lugares más interesantes de la provincia… preparaos, que el día de hoy es especialmente intenso, ¡tres poblaciones!.

 

-PLASENCIA

(Fotos aquí).

También prepara su candidatura para ser declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, y he de decir que con cierta razón.

Sin embargo, vi esta población algo deprisa para mí gusto (el día de hoy era muy completo), pero me gustó mucho todo lo que observé y como estaba conservado, tenía todo un cierto aire bajo medieval realmente encantador.

En la oficina de turismo, si bien no son muy atentos, al menos sí te proporcionan buena información con horarios y precios.

Sin duda alguna, lo mejor que se puede visitar (y es imprescindible) es la catedral, que es de una belleza realmente abrumadora, y que, al igual que en Salamanca… ¡no es una sino dos!; aunque este caso es más gracioso: porque no derribaron la vieja, pero comenzaron a construir la nueva al lado, y a medida que la antigua les iba siendo inoportuna por los avances en la edificación de la moderna, empezaron a derribar la vieja… pero dado que nunca terminaron la nueva, al final, ¡todo se quedó en una mezcolanza ruinosa realmente adorable y magnífica!, resulta realmente fascinante de ver y apreciar… y lo dicho, se encuentran auténticas maravillas artísticas de todo tipo en su interior.

Si es verano, y antes de iros, yo no desaprovecharía la oportunidad de acercaros a los jardines de la isla para daros un baño en el río Jertes, tal y como hacen los locales… y es que, un verano sin un buen chapuzón, ¡no es un verano!.

 

-CORIA

(Fotos aquí).

No voy a engañar a nadie, apenas hay que ver, el lugar es muy reducido, y lo único visitable es la catedral (que en este momento, pasará varios años cerrada para ser restaurada, y que por tanto, yo  no he visto para decir si merece la pena).

¿Qué si merece la pena parar?, pues sí, sí que hay que hacerlo, pero podéis pasar el tiempo justo allí, que no hace falta más; con un recorrido de unas pocas horas, por los alrededores de las murallas, el castillo, la catedral, el ayuntamiento, callejear un poco por el centro histórico… resultará más que suficiente.

Si sois muy atrevidos (porque tendréis que trepar y luchar contra la flora del lugar), podéis intentar rodear la muralla y colaros por detrás del Palacio del duque de Alba, para admirar las ruinas de lo que debió de ser un lugar impresionante en su momento.

 

-ALCÁNTARA

(Fotos aquí).

Como un habitante del lugar me dijo, este pueblo se encuentra en la difícil encrucijada de si atraer el turismo o no: por una parte quieren la riqueza que les proporciona, pero tampoco desean que sea algo excesivo e incontrolable.

Y menos mal que no está el sitio muy descubierto, porque sino, estaría lleno de turistas día y noche; cierto, lo que hace que muchos vengan, y otros no (pues algunos pensarán que es muy poca cosa para tanto viaje), es el puente romano, declarado patrimonio de la Unesco… pero según te adentras en el lugar, descubres que hay mucho, muchísimo más que ver allí.

Yo ya estaba interesado el Convento de san Benito, sede histórica de una de las grandes órdenes españolas (la de Alcántara, obviamente), con lo cual, el sitio ya tiene una pujanza histórica por la que merece la pena ir. Además, se puede entrar en el convento, y se hace en unas excelentes visitas guiadas a las que vale muchísimo la pena ir.

El resto del pueblo no tiene desperdicio, es una preciosidad, que hay que recorrer con cierto detenimiento, por su urbanismo, su arquitectura, sus miradores… realmente, Alcántara es una población tan desconocida como interesante.

Y, para los religiosos, san Pedro de Alcántara es, por supuesto, muy relevante allí.

En definitiva, que la población de Alcántara será una excelente culminación de este día… de hecho, cuando se pone el sol, el lugar está especialmente bonito.

 

Para la vuelta, en esta ocasión, al contrario que la mayor parte de los días del recorrido, no hace falta rehacer el mismo camino que hemos hecho para llegar, pues desde Alcántara a Cáceres hay una carretera más directa.

 

JUEVES

Este día bien puede organizarse de la siguiente manera: mañana, museos de Cáceres que no se han podido ver el lunes; tarde: viaje a Las Hurdes. Ese era mi plan, pero la cosa no salió como yo esperaba por lo que relataré… pero antes de nada, os cuento lo que me parecieron los museos que visité de Cáceres (aunque, os recuerdo que esta es una ciudad totalmente de exterior, cuyos museos no merecen demasiado la pena; no obstante, quizás sí compense entrar en alguno, aunque sólo sea por admirar la arquitectura civil interior de tantos palacios como vemos):

-Existen varias torres a las que se puede subir y que van bajo un mismo precio, yo no lo hice, pero francamente, no creo que merezcan mucho la pena porque ni son muy altas, y los paneles que tienen en su interior no parecen muy informativos.

-Concatedral: una magnífica estafa, te la venden como una catedral y no es sino una iglesia que hace las funciones de catedral. Poco hay memorable dentro, lo más reseñable de hecho, son las vistas desde el campanario.

-Iglesia y convento de la compañía de Jesús: tiene muchas pretensiones… pero poco que ver realmente; es más interesante a nivel informativo, puesto que hay muchos paneles explicativos de los más variados temas (como la navidad, el origen de los iconos, la historia de todas las iglesias de la ciudad) que por lo que se exhibe. Tienen colecciones de belenes y de iconos de escaso valor e interés, aunque moderadamente curiosas. Se puede acceder a las torres, pero están valladas, así que las vistas no son muy allá.

-Palacio de los golfines de abajo: interesante edificio, el problema es que está sujeto a unas visitas guiadas rapidísimas y a toda velocidad, con lo cual, la visita no se aprovecha mucho; y tampoco es que te encuentres nada extremadamente extraordinario dentro.

-Casa Carvajal: es gratuita su visita guiada… pero en días muy concretos y sólo si hay gente porque es sede de un organismo público. Es bastante interesante, y la subida a la torre realmente merece la pena.

-Casa de los becerra o fundación Mercedes Calles-carlos Ballesteros: tiene exposiciones temporales, y una permanente, con unas cuantas curiosidades de una mujer que fue coleccionista; no hay nada del otro mundo, pero puede resultar curioso echarle una ojeada

-Museo de la semana santa: interesante e interactivo, y además gratis… no es que sea una gran revelación, ni se dé mucha información o esté increíblemente montado o sea imprescindibilísimo, pero puede compensar acercarse.

-Casa de las veletas o museo provincial: terriblemente decepcionante, la mayor parte es arqueología, y hay muy escasas obras de arte (en realidad, si se quiere apreciar las bellas artes de esta comunidad, como contaré abajo, hay que ir a Badajoz); a mí no me pareció nada relevante y se supone que es el museo más importante de la ciudad.

Hay algún museo más, pero no me dio tiempo a visitarlo.

 

Dicho esto, procedo a comentar que por la tarde tenía pensado que fuéramos a Las Hurdes, ¿y cómo no querer ir?, un sitio tan famoso, al que fue Alfonso XIII a caballo, haciendo gala de su lema de que un Rey tenía que ser nómada en su Reino, recorrerlo todo, y no ceñirse sólo a la capital; y que más tarde Luis Buñuel inmortalizaría para siempre en un propagandístico, trucado (entre otras muchas cosas, la escena de la famosa cabra que supuestamente se despeña… pero el efecto está tan mal hecho que se llega a ver como disparan al pobre animal para conseguir la toma que querían) y manipulador documental (aunque, desde la perspectiva de hoy, resulta muy divertido), que clasificaría definitivamente ese lugar como uno de los más agrestes, atrasados y terribles para la supervivencia que existen… pero, aunque en Cáceres supe que de ese mito quedaba más bien poco, ya que, por lo visto, se ha convertido en destino vacacional de los habitantes de la capital de la provincia; yo estaba deseoso de ir.

El problema fue, que mis acompañantes no lo estaban tanto… así que urdieron una argucia para que no montara en cólera por haberme deshecho el planning, la organización y que no les obligara a ir… y eso fue, regalarme una entrada al Hamman de la ciudad, los llamados “Baños árabes el Aljibe”, con masaje incluido. Y como no les veía muy por la labor de dejarse convencer para el plan original, y tampoco tenía mucha mejor opción, acepté el soborno.

Así que no os puedo contar como son Las Hurdes (si vais, ponedlo en un comentario), pero sí como fue mi experiencia en el Hamman.

Los “baños árabes el Aljibe”, situados en Cáceres, no son un lugar histórico o realmente un antiguo Hamman (como otros, que sí lo fueron), sólo lo simulan… a decir verdad, para todos aquellos que hayamos estado en balnearios o spas, el lugar deja bastante que desear, pues al final, sólo son las tres piscinas (fría, templada y caliente) sin ningún otro servicio, aparte de un delicioso té. El masaje no me impresionó, me sobaron un poco y no noté mayor efecto (aunque es cierto que a mí, muy pocos masajistas han conseguido hacerme sentir algo). En definitiva, es un capricho caro, que tiene su encanto si queréis completar vuestro relax en las vacaciones… pero de ningún modo es algo imprescindible ni absolutamente maravilloso.

 

VIERNES

Y nos acercamos a la parte final del viaje, en el que trasladamos el centro de operaciones, pues cambiamos de alojamiento… todo lo cual comienza saliendo temprano hacia…

 

-MÉRIDA

(Fotos aquí).

Esta ciudad es hiperturística, vive por y para ese negocio, y está organizadísima en ese aspecto.

Así, aunque teóricamente podría haber sido una ciudad casi totalmente exterior, han vallado todos sus monumentos para poder cobrar entrada en ellos (sólo se han librado algunos del centro… que están tan próximos que los veréis en cinco minutos, dado que no cierran, recomiendo dejarlos para el final de alguno de los días que estéis en Mérida), y han elaborado, astutísimamente, diversos bonos para que, hagas lo que hagas, pagues casi la misma cantidad. Mi recomendación es que escojáis el más completo, vista la diferencia de precio, es lo mejor.

Ese bono, sirve para la mayor parte de los monumentos, exceptuando los estatales (que yo recomiendo dejar para el domingo, como describiré); y necesitaréis todo el día para recorrerlos, unos merecen más la pena que otros, pero ya que habéis pagado, vedlo todo.

Recomiendo empezar por lo más famoso e interesante (que además, está al lado de dónde habréis comprado la entrada), es decir, el teatro y el anfiteatro (que están en el mismo recinto), y luego seguir haciendo el recorrido (que es como circular, no os dará mayor problema), acabando en el circo, lo que es maravilloso, porque si llegáis cerca del crepúsculo, queda un paisaje y una imagen preciosa… sin mencionar que te da la excelente sensación que produce la satisfacción de un día bien aprovechado y feliz.

Paradójicamente, a nivel turístico, la ciudad no está muy bien organizada, los que trabajan en el tema son generalmente antipáticos, dejados, y los mapas e información que se dan son realmente caóticos y poco útiles.

Por último, y antes de iniciar vuestro maratón por todos los monumentos de la lista por los que habéis pagado; recomiendo, si se está en época (como fue nuestro caso), acudir lo antes posible (es decir, según lleguéis a la ciudad), a adquirir entradas para el famoso Festival internacional de teatro de Mérida, pues, aunque visitéis el teatro por la mañana, de noche tiene otra magia especial, y siempre es fabuloso ver como se ha recuperado para la idea con la que fue concebido, un edificio tan bello y precioso… vamos, todo un privilegio, si a ello sumamos la magia del teatro (incluso aunque la obra deje que desear, como fue el caso de “Aquiles, el hombre”, en una producción mal dirigida, interpretada… y en general, indigna del lugar dónde se representaba), el cielo estrellado o el sol que se pone entre nubes rosáceas… nos encontramos con una velada y un fin de día perfecto, que se convertirá en uno de los más memorables de nuestras vacaciones. Además, al final del espectáculo, en el recinto hay un bar… así que si no os va a dar pereza levantaros al día siguiente, aprovechad para extender algo más el final del día.

Respecto a los precios del festival, depende de a que zona del teatro vayáis, pero no son en absoluto inaccesibles (y hay múltiples descuentos), ¡aunque cuidado!, si vais arriba del todo (la parte más barata) deberéis llevar un buen cojín o algo almohadillado (en el resto, vienen con la entrada), porque esa parte, está especialmente deteriorada y destrozada, con lo cual, sentarse ahí durante varias horas puede ser terrible.

En cualquier caso, asistir a una representación en el teatro de Mérida me parece algo muy recomendable que hará aún más especiales y perfectas nuestras vacaciones y nuestra experiencia en Extremadura.

 

SÁBADO

Otro día de salidas intensas, en el que se incluye el país vecino… y es que no hay que desaprovechar la oportunidad, teniendo tan cerca dos ciudades Patrimonio de la Unesco.

 

-MONTIJO

Francamente, sólo nos acercamos porque estaba de paso y porque nos recordaba a la legendaria Emperatriz Eugenia… que nunca ostentó tal condado (aunque sí formaba parte de los títulos de la familia) y que probablemente jamás puso un sólo pie aquí. Pero nos tuvo gracia ir y hacer una visita panorámica (ni del coche bajamos)… el sitio tampoco da para más, no tiene nada que ver, así que, a menos que seáis románticos incurables como yo, ni os molestéis en parar.

 

-BADAJOZ

(Fotos aquí).

Sin duda alguna, esta es la ciudad más despreciada de Extremadura, por los foráneos… y por los propios habitantes; de hecho, tengo una anécdota muy ilustrativa de ello: cada vez que le decíamos a alguien, en cualquier ciudad de la comunidad autónoma, que íbamos a ir a Badajoz, todos, sin diferencia, respondían que allí no había nada que ver; y según llegamos a esa capital de provincia, nos bajamos del coche, y preguntamos dónde estaba el centro, lo primero que nos dijeron dos pacenses fue “pero si aquí no hay nada, ¿han visto Cáceres?, es muy bonito”, ¡toma ya!, eso sí que es concienciación y aprecio del propio patrimonio. Afortunadamente, pese al sentido negativo de la autopromoción de los habitantes del lugar, en la oficina de turismo tienen el objetivo contrario (y menos mal que alguien lo tiene)… quizás demasiado, pues promocionan hasta lo que carece totalmente de interés (pero, en cualquier caso, no sólo tienen información sobre la ciudad sino sobre los alrededores -Portugal incluido-, la verdad es que están bien organizados).

Y no mentiré, la verdad es que en mis investigaciones previas, me costó mucho encontrar buenas referencias sobre Badajoz y qué poder ver… ahora bien, ¿algo de todo esto es verdad?, ¿no merece la pena en absoluto esta ciudad?, bueno, no mentiré, el gran problema de Badajoz reside en su escasa autoestima, como no aprecian su patrimonio, tampoco le sacan rentabilidad ni lo cuidan… con toda franqueza, yo vi una ciudad con un gran potencial turístico, si se sabe aprovechar y sacar partido; pues creo que tiene monumentos y lugares bellos e interesantes que, bien cuidados y apropiadamente gestionados, podrían funcionar excelentemente bien… pero, desgraciadamente, por esa clara falta de autoestima, no se está haciendo. Segurísimamente, esto sucede debido a la fuerte competencia que tiene por todos los lados, con otras ciudades tan relevantísimas a nivel histórico-artístico tan cercanas, pero, aunque no necesariamente se las vaya a poder superar, yo creo que eso no significa que haya que despreciar lo propio.

En cualquier caso, yo sí recomiendo la visita a esta ciudad, que vale la pena recorrer exteriormente, por haber algunos cuantos edificios bellos y extraordinarios.

Por lo demás, a nivel interior, la ciudad, a falta de la gran monumentalidad exterior de sus camaradas turísticas del resto de la Comunidad autónoma, se ha hecho con una buena parte de las grandes instituciones; por ello, el Museo de bellas artes es imperdible, muy especialmente si, como a mí, os fascina descubrir el arte que se desarrolló en cada región y la visión que tenían del mundo los creadores locales… yo me llevé más de una agradable sorpresa positiva e hice algún que otro descubrimiento.

Tampoco se debe dejar de recorrer la Alcazaba (que contiene un museo de arqueología en el interior de uno de sus edificios), que si bien no está muy cuidada, está abierta totalmente al público, y tiene cierto encanto, además de que se ven unas vistas espectaculares de la ciudad.

 

PORTUGAL

Con franqueza, tras ver las dos ciudades que voy a describir, fui incapaz de entender porque a ambas se les concedió ser Patrimonio de la humanidad… a mí me parecieron tan parecidas (pero el nombramiento de la Unesco se hizo con años de diferencia, eso es verdad) que, francamente, y a menos que el tema os tenga totalmente deslumbrados, considero que es innecesario ver ambas, con una llega y sobra (si optáis por esto, Elvas, la más cercana a España, es la mejor opción, por su bien conservada arquitectura militar).

En cualquier caso, ambas son muy exteriores, con lo que recorredlas, perdeos por sus calles y entrad en las iglesias… es lo que tiene más encanto (especialmente las preciosas fachadas amarillas por doquier).

Como ya he dicho, turísticamente están bastante bien organizadas, así que pasad por la oficina de turismo, un mapa os vendrá bien para no perderos en esas calles de ese urbanismo atroz y laberíntico, característico de otras épocas. Y como también he comentado antes, ni se os ocurra preguntar una dirección, os dirán exactamente lo contrario de a donde tenéis que ir… incluso aunque os expreséis en portugués.

 

-ELVAS

(Fotos aquí).

Es interesante, antes de entrar, tratar de pararse para poder apreciar todo el sistema defensivo que la rodea, no deja de ser algo interesante y extraordinario el ver lo bien que se conserva.

Por lo demás, una vez en la ciudad, pasead y apreciad la bella arquitectura.

En muchas iglesias encontraréis amables personas que os darán información sobre estas desinteresada y gratuitamente.

 

-ÉVORA

(Fotos aquí).

Otra ciudad para pasear y descubrir callejeando. También tiene cierto encanto.

 

DOMINGO

¡Y se termina el recorrido!; en nuestro caso, se decidió no llegar demasiado tarde a Madrid (por lo que, depende de vuestras preferencias, podéis salir antes o después, a vuestro gusto y necesidad), así que salimos a mediodía, lo que dejaba toda la mañana para poder terminar de ver Mérida… y no olvidemos que aún quedaban dos museos importantísimos.

 

-MÉRIDA

(Fotos aquí).

Uno no puede poner un pie fuera de Mérida sin visitar dos museos que en realidad son uno, pues vale la misma entrada y son estatales. No os preocupéis por el tema tiempo o agotaros excesivamente el último día, son instituciones muy cómodas de recorrer y nada farragosas. Me estoy refiriendo a:

-Museo nacional de arte romano: en él se admira tanto el continente como el contenido… todo el mundo sabe que es una de las obras arquitectónicas españolas claves del último siglo, y sin duda alguna, una de las más importantes de Rafael Moneo… y no es para menos, realmente es un acierto y en ella todo encaja y funciona de maravilla, tanto como arquitectura a la vez que homenaje a la cultura romana.

Por lo demás, las colecciones del museo son interesantísimas, de gran calidad, y merece la pena admirarlas y apreciarlas con el detenimiento que se merecen. Yo disfruté especialmente los mosaicos, pero eso es por gusto personal.

-Museo del arte y la cultura visigoda: aunque sólo sea porque sabemos menos de esta civilización de lo que deberíamos, y porque está muy poco presente en los museos y exposiciones, ya hay que visitar este museo… que si bien su criterio museográfico no es muy bueno, pues parece un almacén en el que se han apiñado un montón de cosas (se dice que va a tener su propio edificio para mostrar como es debido las colecciones… y buena falta le hace); lo cierto es que sí merece la pena acercarse y admirar los restos visigodos.

 

 

Y así terminó nuestro viaje, después de lo cual, como siempre, tuvimos que volver a la prosaica cotidianeidad, sin que por ello se nos olvidara el encanto de lo extraordinario que siempre tiene un viaje, haciéndote cambiar de estilo de vida, de ritmo, de todo… supongo que por eso sientan tan bien.

En cualquier caso, resultó muy agradable, conocimos gente encantadora, y vimos cosas preciosas… si es que Extremadura es un lugar en España muy desconocido pero muy interesante, y, como bien podéis apreciar por todo lo que he escrito, descrito y fotografiado, realmente merece la pena lanzarse a descubrirlo; yo lo recomiendo totalmente.

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