Crítica exprés: Manual de un tacaño

¿Qué es la tacañería?, ¿cómo se mide?, ¿tal vez es algo que se juzga según la sociedad en la que se vive y sus costumbres?, conozco personas que escatiman en montones de gastos, y, sin embargo en determinadas cosas gastan auténticos dinerales, pero, sin embargo, ellos mismos se autodefinen como “tacaños”. Y luego están los que no tienen la oportunidad de ser generosos, porque, ¿cómo se puede serlo sin tener con qué? (eso sólo lo hacen los santos, dar sin tener nada), así pues, ¿se puede ver uno forzado a la tacañería?, ¿es algo innato, algo que se desarrolla y aprende o tal vez viene que ver con las necesidades de cada persona?… sólo hay algo que está claro, debemos conocer muy bien a una persona, incluyendo su pasado, para poder denominarlo (bueno, eso y cualquier otra cosa) tacaño.

Muy desgraciadamente, este filme no nos ayudará a esclarecer nada de lo anterior, pues no pasa de ser una comedia frívola, y de hecho, uno de sus grandes problemas es precisamente que no consigue profundizar en la personalidad del tacaño, limitándose a dar una absurda explicación simplista que no justifica nada de lo que hace el protagonista… una pena, si hubiese sido más profunda, hubiese podido ser toda una obra maestra, pues el humor siempre demuestra una gran inteligencia… siempre y cuando no se haga el humor por el humor, el gag por el gag, la pantomima por la pantomima… como es el caso; cierto que es bueno que la comedia exagere, lleve las cosas al extremo para evitar herir sensibilidades y que nadie se vea reflejado en exceso (yo no creo que exista nadie tan desmesuradamente tacaño como el personaje protagonista de esta película, pues llega un momento en que no compensa)… pero también debe tener un fondo, decir algo, que detrás de toda esa exageración haya algo más. Desgraciadamente, este no es el caso.

 

-Manual de un tacaño: divertida comedia cuya mayor virtud y defecto es que solamente es eso. Tiene de bueno que no llega a ser muy ñoña (cosa a la que fácilmente se tiende con Dany Boon), pero tampoco resiste un análisis o siquiera un revisionado, pues el guión hace aguas por muchas partes, puesto que, en realidad, no es más que una serie de gags y secuencias cómicas entrelazadas con un argumento más bien flojo y poco verosímil; ¿Que con todo el conjunto es divertido?, cierto, no se puede negar, y supongo que tampoco se le puede exigir más de lo que pretende. Y sinceramente, tampoco creo que Fred Cavayé (director y guionista) tenga talento para más.

El resto está a la altura de lo anterior, pasable, nunca brillante, incluyendo la dirección. Quizás sí que se deba resaltar el trabajo de la dirección artística y de localizaciones, que destacan especialmente por lo cuidadas que están.

El reparto artístico da de sí lo esperable (tampoco es que tengan mucho con lo que trabajar), aunque he de destacar que, para variar, Dany Boon no hace del todo su habitual papel de “oso de peluche”, mostrándonos que tiene algún recurso actoral más; aunque sí he de destacar, muy para mal, que este actor no se haya preparado en absoluto (o nadie le ofreciera esa formación, como sí se ha hecho en otras producciones francesas para alcanzar una verosimilitud absoluta) para su papel de músico, es más que evidente que no sabe como coger un violín (pone los dedos de las formas más extrañas y absurdas), y en la mayoría de las secuencias se ve claramente como el arco no toca las cuerdas del instrumento… y que quieres, la gente no es tonta, da igual que pongas música de violín en off, si ves claramente como el actor ni siquiera hace lo lógico para tocar el instrumento, eso no hay quién se lo crea… por encima, considero que ha sido un fallo tremendo totalmente innecesario, puesto que la historia que se quiere contar no exige en absoluto que el protagonista sea músico, y mucho menos violinista, precisamente el instrumento musical más difícil de tocar. Sin embargo, y muy a pesar de todo, es innegable que Boon tiene tirón en su país, los productos en los que interviene suelen ser un exitazo en Francia, y el caso del que hago la crítica no es una excepción.

En definitiva, “Manual de un tacaño” es una comedia graciosa, ni más ni menos, con todo lo bueno y lo malo que tiene eso.

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