Crítica exprés: Florence Foster Jenkins

Muchos, muy especialmente los que habíamos tenido el placer de disfrutar de “Madame Marguerite” (enlazo a mi crítica de interesante lectura, no sólo por su posible utilidad de cara a ver la película, sino por las reflexiones previas que hago acerca de varios temas), estábamos deseosos de que se estrenara la “Florence Foster Jenkins” de Stephen Frears, básicamente porque, aunque la película francesa estaba muy bien, no trataba la historia real de la cantante, sino que hacía su propia versión (todo muy europeo, y muy francés, como no); de modo que, en manos de un director de considerable confiabilidad y solvencia como Frears, la historia de Foster Jenkins podía llegar a ser algo espectacular.

A ello había que sumarle un reparto estelar, con Meryl Streep en el papel principal (una actriz que ha demostrado sobradamente sus habilidades de cantante en el musical, aunque el filme del que hablaré en la crítica no lo es), y además, como sorpresa, Hugh Grant, un actor casi totalmente retirado, que lleva mucho tiempo declarando que la profesión que le dio fama y fortuna no le llena (sino que prefiere escribir… aunque, a día de hoy, que yo sepa, no ha publicado nada… y si lo ha hecho, no ha debido tener mucho éxito), e incluso se ha autodeclarado un mal actor… qué decir acerca de esto último, como se vuelve a demostrar en el filme del que haré la crítica, Grant, en buenas manos, sí puede ser un buen actor (lo que, de todos modos, es algo que les pasa a la mayoría de los de su profesión Streep incluida… no hay que olvidar algunas de sus escenas en “Los puentes de Madison”, que llegaban a resultar entre cómicas y grotescas)… otra cosa, es por dónde haya llevado su carrera, que él solito se haya metido en un lodazal, y haya adquirido una imagen de la que ahora le resulta difícil desvincularse… pero también ha sido precisamente eso, su participación continua en comedias románticas que parecían fotocopias, la que le ha llevado a convertirse en el mito y la estrella que es… tal vez, si lo hubiera dejado todo para hacer Shakespeare en la Royal Company, ahora no tendría qué comer y nadie se acordaría de él; pero, dejando de lado teorías del como pudo haber sido, lo cierto es que Grant segurísimamente pasará a la historia del cine como uno de sus grandes galanes, lo miremos como lo miremos… si es que no se puede tener todo en la vida, o muy pocos lo pueden conseguir.

 

-Florence Foster Jenkins: muy desgraciadamente, para todos los que hayamos visto “Madame Marguerite”, las comparaciones son inevitables… y odiosas, de cara a dar un buen juicio del último filme de Frears.

Indudablemente, el guión es mucho más comercial, pero no está bien tratado, cuenta la historia a trompicones y no consigue definir bien a los personajes, de modo que se queda en algo superficial y aséptico. Como, por encima, debido a su falta de grandes pretensiones, que no pasan de contar la historia de Foster Jenkins de una manera lo más empática posible, no tiene mayor profundidad ni grandes reflexiones (como sí tenía “Madame Marguerite”, que, gracias a ello, compensaba su cierta frialdad y exceso de intelectualidad), necesariamente, la película se queda en muy poca cosa.

Frears trata de manejarlo todo con su habitual gran lujo, y con una estética impecable, pero al final se le va todo de las manos, porque, la verdad es que la historia ya no está bien contada desde el guión, con lo cual, el poco puede hacer.

En realidad, quizás, lo peor de todo es que se busca desesperadamente la emocionalidad barata, y a veces la trampa funciona, y en otras ocasiones el truco es tan evidente que causa repulsión.

Respecto a los actores, cumplen muy bien con su función, y Grant, como siempre que está en buenas manos, sorprende muy positivamente.

Concluyendo, desde luego, nunca sabremos qué hubiera pasado de no haberse estrenado nunca la gran película francesa, y si el director inglés hubiera sido el único que hubiera tratado el tema… pero mucho me temo que, al menos mi opinión, hubiera sido exactamente la misma, pues traté en todo momento de analizar la película fríamente y como un producto diferenciado, y los defectos que tiene, los tiene, indiferentemente de que haya otro producto europeo mucho mejor.

En definitiva, con “Florence Foster Jenkins” tienes la permanente sensación de que podría haber sido mucho mejor, y que el filme está permanentemente intentando alzar el vuelo y nunca consigue más que levantarse un par de palmos del suelo… sin duda es una película fallida, y con toda probabilidad, pasará a la historia como una obra menor de Frears.

E indudablemente, la conocida como la peor cantante de la historia (como otros tantos grandes personajes históricos y literarios), tendrá que seguir esperando la película que le haga justicia y la retrate como merece.

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