La temporada de televisión de otoño-invierno de 2016-2017

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El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2016-2017 en Madrid.

-La temporada de televisión de otoño-invierno de 2016-2017.

-La temporada de eventos de otoño-invierno de 2016-2017 en Madrid.

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

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He decidido poner a prueba el mismo sistema que ya he utilizado con éxito para el artículo recopilatorio de exposiciones, y poner la información más actualizada lo más cerca posible de estas líneas… a ver si sale bien, pues si así es, lo mantendré definitivamente.

 

Novedades

LA 1

-Trabajo temporal: la cadena pública no deja de arrastrarse por el barro con apuestas a cada cual más irritante y grotesca que la anterior.

Pocas veces he visto un programa más intolerablemente frívolo e insensible que este: en un país en el que las altas de paro son altísimas, en el que en generaciones enteras el desempleo supera a la mitad de la población, y en el que, en los últimos años, más del 90% de los contratos que se han hecho son temporales (y todos estos datos los saco del propio telediario de la 1)… a la cadena pública se le ocurre jugar a meter famosetes a hacer otros trabajos que no tienen que ver con ellos, y encima, a cobrar por ello el doble que sus trabajadores. Si esto no es una provocación intolerable, no sé que será.

Y es que este programa no puede beneficiar ni gustar a nadie: los famosos quedan como estúpidos, manirrotos e inútiles (ya se encargan los de producción de ponerles en problemas o cosas que saben que les va a costar hacer o de apretarles tanto las tuercas que exploten); y los espectadores se cogen un cabreo inmenso porque no pueden soportar que se frivolice algo tan importante y relevante como tener trabajo.

Y yo pregunto, ¿por qué en vez de a famosos, no se dedican a buscarles trabajo a personas normales y corrientes que están en paro?, ¿por qué no revisan la lista de la oficina de empleo, y se ponen a darles trabajo a las personas que más tiempo llevan en ella o que más dificultades tienen para conseguir como ganarse la vida?… no claro, siempre es mejor ver a una celebridad haciendo el ridículo mientras otras personas se mueren de hambre; ¡esto es intolerable!.

En definitiva, es el típico programa de la cadena por el cual los directivos de esta deberían comparecer ante el Congreso dando explicaciones… y, como se puede ver en este artículo, no es el único.

-Reinas: y la primera de televisión española sigue avergonzándonos públicamente y demostrando lo mucho que le sobra nuestro dinero. Esta miniserie ya llegó con escándalo, por lo mucho que se había gastado en ella, en otro país, para contar una historia con la que poco tenemos que ver, y por parte de un conocido productor, Jose Luis Moreno, de reconocidas deudas con hacienda y escasa solvencia, que además, ha protagonizado, hace escasísimo tiempo, otro tremendo escándalo económico similar, de bajísima audiencia en esta misma cadena. Uno no puede evitar preguntarse cómo se explica que los directivos sigan confiando en él… se ve que en RTVE la crisis aún no ha hecho rodar suficientes cabezas.

Supuestamente, es una miniserie, pero Moreno ya anunció que de tener éxito, tiene previsto continuarla… Dios nos libre. Yo sólo vi el primer capítulo, y… “santo Tomás, una vez y nada más”, aunque me reí mucho al ver tanta atrocidad, ya me cansé de la broma.

Así pues, “Reinas” no tiene salvación posible, es tan mala que da risa: por supuesto, no respeta en absoluto la historia ni sus hechos, prefiriendo inventarla o quedarse con las anécdotas o leyendas más banales, chabacanas, muchas de ellas de dudosa veracidad… en realidad, la serie no es en absoluto fiable a nivel histórico, todo es pura ficción e invención. El guión parece escrito por colegiales, es totalmente presentista, y consigue dar la impresión de que no estamos viendo a unas Reinas del siglo XVI, sino a unas jovencitas de Parla y Vallecas que se pinchan porque a cada una le gusta más su barrio. La dirección artística es de risa: un Rizzio que va vestido con un chaleco naranja como si se le hubiese estropeado el coche y tuviese que salir a la carretera (y eso es lo mejor de un vestuario generalmente totalmente anacrónico); unas tabernas en medio de pueblos escoceses que son más grandes que los palacios… etc. Y los actores, pues caras bonitas que no saben actuar, les miras a los ojos y hasta detectas que están intentando acordarse del texto y que no se creen ni una sola de las palabras que pronuncian, ¡qué vergüenza ajena!. En fin, sin embargo, la escena paradigmática del primer capítulo, sin duda alguna, es la de Isabel I follando y retozando frenéticamente en las caballerizas en medio de la paja… con tiara de brillantes, perfectamente enjoyada y con un pelo inamovible lleno de perlas, ¡el no va más!.

Así pues, entre esta y “El final del camino”, ya tenemos los perfectos ejemplos de los horrores que deben desaparecer de la televisión pública. Al final, lo más triste es que acabas entendiendo y reconociendo que, claramente, “Isabel” fue una excepción, y que difícilmente volverá a suceder el que vuelva a haber una serie de tanta calidad y nivel en la televisión pública.

Concluir diciendo que, Moreno dijo que esta serie demostrará, a nosotros mismos y al mundo lo que somos capaces de hacer… y si eso es verdad, y este es el resultado, entonces realmente vuelve a haber razones para una generación intelectual de pesimistas que tan frecuentes han sido en nuestra historia reciente, y yo estoy dispuesto a ser su primer abanderado.

-Hora punta: apenas he visto fragmentos y me ha parecido de un populista insultante… todo es crear historias y volverlas artificiosas además de llenarlas de un sentimentalismo de lo más cursi. Por el medio, Cárdenas, que aparece cual salvador de la humanidad y, supuestamente, preocupadísimo por las tribulaciones de todo aquel que pisa su programa, aunque sea el de sonido, el caso es dar abrazos y poner cara de preocupación.

-El final del camino: aunque me gustaba mucho la idea de una serie que contaba los comienzos de la construcción de la catedral de Santiago… no me inspiraba confianza esta producción, tal vez porque sabía en manos de quién estaba… sin mencionar los pésimos precedentes anteriores.

Y es que, a nivel nacional, ya se intentó eso de la serie de época con más ficción que historia con “Toledo”, y se fracasó estrepitosamente; también se probó en Galicia, con “Hospital Real”, que, a pesar de estar en manos de Carlos Portela, también fue un fiasco (aunque también Europa ha tenido ejemplos espantosos, y de pésima manufactura -al menos a nivel de guión-, como “Versailles” o “Los tres mosqueteros”)… y ahora, la productora Voz audiovisual, dónde hace demasiado tiempo que la originalidad brilla por su ausencia, y dónde siempre se da luz verde a los proyectos pastiche más absurdos (no olvidemos “Emerxencia cero” o “Serramoura”, que bien se podría considerar como una especie de aspirante a spin off de “Matalobos”) pues no levantan cabeza desde la excelentísima “Padre Casares”, se les ocurre lanzarse a un intento de superproducción como “El final del camino” dónde no cuentan ni con los medios ni con el talento para llevarlo a cabo. El resultado final, evidentemente, no puede ser otra cosa que irrisorio… por más que haya habido participación e inversión económica nacional por todos los lados… pero, como muchas veces he dicho, desgraciadamente, el talento no se compra con dinero.

Lo primero, que no fue difícil de descubrir, es que es la típica serie que de histórica sólo tiene el vestuario que intenta imitar el de tiempos pasados (con bastante poca habilidad)… pero en el guión no hay el más mínimo respeto o interés por la historia, los hechos reales o por tener una mínima intención didáctica dentro de lo que es el entretenimiento. Todo lo que vemos, desde el principio hasta el final, es ficción pura y dura, pues nada es verosímil ni se sostiene en pie al más mínimo apunte histórico que se haga. Siendo así, el único mérito que puede tener es narrativo, y tampoco es el caso, por lo que es un producto absolutamente indefendible a cualquier nivel.

Yo sólo he visto el segundo capítulo, y me ha quedado claro que no veré ninguno nunca más… todo, desde el principio hasta el final me pareció desastroso, y de hecho, lo supe apenas pasados tres minutos… pero, como siempre, soy tan estúpido que decidí continuar, a pesar de que era más que evidente la bajísima calidad del producto: un guión con unas historias tópicas, mal trazadas, totalmente vistas en esta y otras series por el estilo; una dirección artística de cartón piedra, con decorados y vestuario que bien podrían utilizarse en funciones escolares; y los actores de siempre de la TVG, haciendo eternamente de sí mismos, da igual el personaje que sea… también hay alguna que otra cara bonita nacional conocida que tampoco sabe actuar; y el resto sólo saben dar una visión tópica y plana de su personaje, o, en el mejor de los casos, se les ve totalmente perdidos y ansiosos porque les den alguna buena directriz… y en eso se resume el plantel, es decir: en pura vergüenza ajena.

Todo ello, sin mencionar que, en el mismo capítulo, se produjeron más de tres escenas de violencia absolutamente gratuita y totalmente desagradable, sin mencionar los innecesarios desnudos y secuencias de sexo absurdas.

En definitiva “El final del camino” es la típica serie que hace que quieras pedir cuentas a la televisión pública acerca de cómo gasta su dinero… porque si este desastre se hubiera estrenado en la privada, allá ellos con su bodrio, la próxima vez no invertirán al tuntún… ¡pero estas porquerías con mi dinero no, con mi dinero sí que no!.

Y aunque está claro que ha tenido un buen estreno… no tengo la más mínima duda de que su audiencia se diluirá en muy poco tiempo hasta desaparecer por completo. Francamente, dudo muchísimo que tenga una segunda temporada. De hecho, la cadena ya los ha trasladado a cerca de la madrugada, y si te desplazan del prime time… es el principio del fin.

No es para menos, se lo merece y debe ser así. Es intolerable que un producto, tan vergonzoso y repugnante, haya podido ser producido, y más, con dinero público.

 

Retornos: 

TELECINCO

-La que se avecina (8ª temporada): próximamente. A la espera nos dejaron de terminar la temporada; como siempre con esta cadena, maltratadora del espectador por excelencia, habrá que ser paciente.

Primeras impresiones: la verdad es que a los nuevos personajes les está costando mucho cuajar, al de Miren Ibarguren, aún bueno, se consolida medianamente… pero el de Luis Merlo es realmente insoportable (además de demasiado visto). La que sí ha conseguido hacerse un hueco magníficamente es Paz Padilla, cuyo personaje nunca me convenció, y ahora lo veo imprescindible para la serie.

Por su parte, los argumentos siguen funcionando y haciendo reír… que queréis, esta serie siempre será un “guilty pleasure” o “placer culpable”, sabes que no es ninguna maravilla en general (aunque tiene momentos verdaderamente geniales y más sesudos de lo que se podría apreciar a primera vista), pero se disfruta con ella. Seguiré informando.

Tras varias emisiones: y por fin hemos visto el capítulo en el que Loles León vuelve… aunque no con un gran personaje (no es para menos, aunque todos deseamos en su momento que volviese a “Aquí no hay quien viva”, era debido a que su personaje de Paloma Cuesta era algo realmente magnífico y excepcional… y hay que reconocerlo, desde ese día, León ha estado dando bandazos televisivos continuamente, en proyectos que nunca terminaban de salir).

Por lo demás, “La que se avecina” sigue gozando de buena salud, es divertida, ingeniosa, y siempre nos trae las tramas más inesperadas. Sin mencionar que tiene la virtud de envejecer bien, puesto que, incluso personajes que al principio no terminaban de funcionar, con el tiempo se consolidan y acaban afirmándose totalmente como parte de esa particular comunidad.

Si es que esta serie siempre ha roto todos los moldes, hay que reconocerlo; no sé como, pero lo consigue.

Sin embargo, sigue resultando muy molesto cuando los guionistas aprovechan para meter por el medio frases proselitistas, que son, obviamente, de lo que piensan ellos personalmente en cuestiones políticas, y que no tienen nada que ver con los personajes, lo que resulta muy desagradable y hace que te salgas totalmente del argumento porque no encaja ni tiene que ver con lo que estás viendo… sin mencionar que, la mayoría de las veces, es obvio que no tienen ni idea de lo que hablan.

Final de temporada: es curioso, pero esta temporada ha tenido un final muy parecido al de la serie de “Aquí no hay quien viva”, cuyos creadores son exactamente los mismos. Tal vez es un desafío a sí mismos, al fin y al cabo, uno de los capítulos que hicieron (plagio descarado de “El show de Truman”) para terminar otra temporada anterior era, según dijeron, el que habían pensado durante mucho tiempo como final de la serie; y ahora se meten en curiosos y extraños argumentos de conclusión (es más, el último capítulo de esta temporada, bien habría podido ser el final)… aunque no lo sean. En fin, esta serie siempre ha tenido una manera peculiar de hacer las cosas y, con todo, le ha funcionado, así que tampoco me atrevo a hacer grandes críticas a sus rupturismos.

-(9ª temporada): con cabos abiertos por todas partes, y con un capítulo final de temporada anterior muy conclusivo, nuevamente los guionistas se encuentran con tener que arreglar un gran desaguisado… y para que vamos a mentir, no lo consiguen en absoluto, pero, lo simpático, es que tampoco nos importa demasiado, nunca hemos visto esta serie por su inmensa calidad sino más bien por lo contrario, quizás porque satisface nuestros instintos humorísticos más bajos… que queréis, por más que nos revistamos de sofisticada civilización, en el fondo somos bestias instintivas; y para ver hasta que punto lo básico tiene poder sobre nosotros, esta serie es buen ejemplo de ello.

Final de temporada: estaba tan perdido que me llegó el final por sorpresa (como suele suceder en esta serie, por otra parte). No sé porqué, pero el último capítulo de la temporada me ha dejado la impresión de desgaste, de recta final, de que se está acabando la gracia de la serie.

Aunque también es cierto que nunca pensé que el personaje del pianista se consolidase y va muy bien encaminado; y es una suerte que el personaje de Raquel vuelva a tener mas protagonismo e interacción; aunque también es cierto que los personajes de Miren Ibarguren y Loles León cada vez se están volviendo más odiosos… pero la verdad es que “La que se avecina” es una serie impredecible que no respeta ninguna de las reglas del juego y, sin embargo, le suele salir bien (excepto cuando se pone proselitista)… así que predecir su futuro es un imposible.

Supongo que seguirá siendo el eterno placer culpable… escasa calidad, pero satisfacción de los más bajos instintos humorísticos.

 

Permanecen: 

TELEMADRID

-El punto sobre la historia: espeluznante ejemplo de desvergüenza, y vergüenza propia y ajena, uno de esos magníficos paradigmas de un programa en el que todo, desde el principio hasta el final, está espantosamente mal, que duele ver, que dan ganas de arrancarte los ojos apenas pasado un rato, y que según aparece al encender la televisión, cambias a todo correr para evitar sentir nauseas.

Los presentadores ni son tal cosa, son guionistas, y como tales, unos aficionados de un amateurismo que repugna, muy especialmente Lorenzo Gallardo, que se empeña en sonreír todo el rato como si fuese una azafata del telecupón y poner las manos como si fuese un político continuamente, en un gesto forzado, nada natural y totalmente repulsivo en general. Sobra decir que, aunque ambos conductores intentan desesperada y falsamente resultar simpáticos, dan ganas de pegarles un tiro de la repugnancia que provocan.

La documentación histórica utilizada es escasa o nula (lo cual es impensable para un programa de estas características), la mayor parte de las veces equivocada, directamente falsa o, en el mejor de los casos, cuestionable. Y mejor no hablar de la forma de transmitirla, que es absolutamente prosaica, vulgar y en general, nada adecuada a ningún nivel.

En definitiva, es vergonzoso que una cadena pública haya producido este programa y que además pretenda hacerse pasar por cultural, debería ser aniquilado de la parrilla televisiva inmediatamente porque resulta infame que algo así se pague con el dinero de todos.

 

LA 2

-Historia de nuestro cine: ya ves, hemos pasado de que sólo hubiera unas horas de cine español, con los famosos y tradicionales programas de “Versión española” que conduce Cayetana Guillén Cuervo o “Cine de barrio”, llevado en su última etapa por Concha Velasco, a que haya, día y noche, cine español en la segunda cadena, a la menor excusa, todos los días, todas las noches… continuamente.

A decir verdad, y por más que se alternen todo tipo de títulos, llega a resultar aburrido y poco efectivo como forma de promocionar el cine patrio; resulta simplemente excesivo.

A todo ello no ayuda nada unas entrevistas previas muy poco trabajadas, sin interés, superficiales, con invitados irrelevantes, y con una presentadora antipatiquísima como es Elena S. Sánchez, que además carece de toda fotogenia y de talento para conducir un programa… aunque desgraciadamente, la plaga de las presentadoras repelentes es demasiado común en la cadena pública (como dije en su momento: “uno empieza a preguntarse porque parece ser requisito para TVE que ninguno de sus presentadores tenga capacidades, cualidades o un mínimo talento para su propia profesión, desde luego, el caso más conocido es el de Mariló Montero con sus continuos escándalos un día sí y otro también; pero no es el único… que desastre, ¿pero quien contrata a esta gente y bajo que criterios?; creo que la solución más sencilla sería despedir al departamento de recursos humanos de TVE, a ver si así se empieza a contratar a gente medianamente visible y emitible”).

Todo ello, sin mencionar la espantosa apertura del programa, con esa musiquita espeluznante… que horror.

 

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