La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2016-2017 en Madrid

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El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2016-2017 en Madrid.

-La temporada de televisión de otoño-invierno de 2016-2017.

-La temporada de eventos de otoño-invierno de 2016-2017 en Madrid.

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo en esta misma sección de Turismo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Aclarar que, en este artículo en concreto, las últimas actualizaciones siempre son las más pegadas a estas líneas, es decir, las que están más arriba del artículo; y por tanto, las que están más abajo, son las que he comentado hace más tiempo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

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Aunque aún quedan algunas exposiciones dando los últimos coletazos, resistiéndose a acabarse con el verano (y por tanto, todas aquellas que no se extiendan más allá de octubre, seguiré reseñándolas en el artículo de primavera-verano, que por tanto, no doy por concluido de momento, y que seguiré actualizando mientras se den estos casos), lo cierto es que bien se puede decir que ya estamos inaugurando una nueva temporada, ¡así que nuevo artículo recopilatorio que se mantendrá vigente y permanentemente actualizado hasta la primavera!… en fin, ¿qué maravillosas (o horrorosas) exposiciones podemos ver?, pues, por ejemplo:

Post scriptum 23-1-2017: ¿nadie se ha dado cuenta de que los títulos de las exposiciones cada vez son más absurda e innecesariamente largos?.

 

Fundación Mapfre

-ESPACIO MIRÓ: supuestamente, tiene vocación de ser una exposición permanente… pero si uno lee las cartelas, descubre rápidamente que una buena parte de las obras están cedidas temporalmente… así que no sé que te diga. En cualquier caso, es altamente probable que estas obras permanezcan largo tiempo en el antiguo palacio de la Duquesa de Medina de las torres.

Sin embargo, no deja de ser una exposición desordenada de la que no concluimos gran cosa acerca de Miró, pues todo es de sus últimas obras, de modo que no llega a ser una retrospectiva, pero tampoco nos dice demasiado sobre el artista… así que, simplemente, se trata de una exposición monográfica sin más atractivo que ver obras de Miró, y que tiene su encanto si te gusta su arte… si no es así, esta exposición no cambiará tu opinión o te revelará algo nuevo.

Lo abajo referenciado sobre esta fundación ha concluido.

Me alegra que esta fundación esté reculando un poco en lo del cobro de las entradas, pues, además de beneficiar a los habituales colectivos desfavorecidos, ahora también hay un horario gratuito para todo el mundo… que ya es más de lo que hacen otros. Sin duda, lo ideal sería que volviésemos a la gratuidad absoluta, pero bueno, de tener que haber pago obligatoriamente, esta es la mejor situación posible.

Madre mía qué difícil se ha vuelto entrar en esta exposición… ¡es imposible!, no hay día en el que no haya una cola espectacular, ¡es terrorífico!, llueva, te mueras de calor, haya viento o marea; la pregunta es… ¿merece la pena?, en mi reseña de abajo lo expongo.

-LOS FAUVES: aunque este movimiento es muy conocido de nombre (por la anécdota del crítico que los comparó con fieras y que dio nombre al grupo), creo que es menos famoso por sus obras… tal vez porque muchos de sus integrantes alcanzaron la fama y apogeo en otras vanguardias posteriores.

Sin embargo, precisamente por eso, resulta sumamente interesante esta exposición, que recorre toda su historia con bastante minuciosidad (aunque la información de sala es menos extensa de lo que debería, por otro lado, la hoja de sala es aceptable), y en la que podemos apreciar algunas de las obras más representativas e interesantes del movimiento.

Así pues, la nueva exposición de la fundación Mapfre, se plantea como toda una oportunidad para conocer mejor y profundizar en el fauvismo y sus intensos colores; y dado que no hay muchas oportunidades de hacer tal cosa en España, es pues, una exposición totalmente imprescindible para aquellos amantes de las vanguardias de principios de siglo, y puede resultar sumamente interesante para el resto. En cualquier caso, lo que está claro, es que todo amante del arte debe acudir a verla.

 

Fundación Telefónica

Exceptuando la del Theremin, el resto de las exposiciones abajo nombradas de esta fundación han concluido.

Hasta mediado el mes de octubre, aún se mantienen algunas exposiciones.

Y a todo esto, alguien debería de llamar la atención a los responsables del lugar de que la maquina para experimentar ser operador/a no funciona… yo al menos, no he visto nunca a nadie que consiguiera hacerla funcionar.

Aunque bueno, si eso fuera lo peor… encuentro la atención al público sumamente desigual y problemática, siempre me encuentro con unos jovencitos inexpertos que parecen no enterarse de la misa la mitad y que rápidamente se ven sobrepasados por cualquier cosa; menudo desastre.

Eso sí, en esta fundación que empezó tan mal y con cosas tan poco interesantes, ahora están logrando captar la atención con propuestas muy dignas de verse.

-HITCHCOCK: como la gran mayoría de las exposiciones que hay en esta fundación, volvemos a encontrar una gran originalidad temática y más preocupación por la forma que por el fondo.

Hablando en plata, si conoces bien al maestro del suspense y eres todo un estudioso de su vida y obra, la exposición te dirá más bien poco, pues no encontrarás alicientes ni a nivel informativo (de hecho, se ven errores de documentación importantes), ni de piezas que se exhiban (no se ha traído nada especial o relevante… bueno, no se expone nada a secas, pues todo se basa en lo divulgativo), sin mencionar que nos encontramos con más de una que otra opinión personal en la información de sala cuanto menos cuestionable… pero si no conoces mucho, y quieres iniciarte (que no aprender y salir sabiéndolo todo, pues, como la mayor parte de las exposiciones de esta fundación, es terriblemente superficial), pues es absolutamente recomendable.

Por otra parte, como viene siendo tradición de la casa, el montaje es espectacular, e impecable (aunque el audio de los vídeos resulta un tanto irritante, se llega a oír en toda la exposición); y ayuda de forma maestra a disimular lo insustancial del conjunto.

¿Recomendable?, yo creo que cualquier cinéfilo va a ir sí o sí, así que no hay mucho más debate al respecto (que la exposición lo merezca, pues es otro cantar); ¿y el resto?, bueno, si se quiere iniciarse o conocer algo más sobre Alfred Hitchcock, que duda cabe de que es una forma de hacerlo… aunque si luego el tema interesa, hay que profundizar, mucho, pero que muchísimo más.

-THEREMIN, EL INSTRUMENTO INTOCABLE: un apasionante recorrido por la historia de un instrumento musical que tiene la paradoja de ser muy reconocible y a la vez es un gran desconocido. ¡Y además hay un theremin para uso y disfrute de los visitantes! (con el que todo el mundo disfruta mucho, hay que decir).

Como siempre, y por alguna extraña razón, estas miniexposiciones “pasilleras” (puesto que, realmente, están situadas en una zona de paso), son, paradójicamente, de lo mejor del lugar.

-1,2,3… ¡GRABANDO!, UNA HISTORIA DEL REGISTRO MUSICAL: con toda probabilidad, muchos irán a esta fundación por la exposición de Hitchcock, pero la que  más les gustará será precisamente esta que estoy reseñando.

A decir verdad, esta exposición es perfecta a todos los niveles: completísima de información de sala, y con un folleto que es un pequeño libro resumen de todo; con piezas muy interesantes traídas de los más variados lugares, además de múltiples audios de época (que, aunque suenan en la sala, no se pelean entre sí y no hay que pasarse todo el tiempo con unos cascos), y, por si fuera poco, un montaje sumamente atractivo.

Además se aprende muchísimo, pues la exposición es exhaustiva pero amena, da la información necesaria y precisa sin aburrir en ningún momento.

La verdad es que la comisaria, Cristina Zúñiga, demuestra auténtico talento, pues coge un tema bastante denso y poco atractivo, y consigue que resulte sumamente interesante y que incluso hagamos un recorrido nostálgico por muchos formatos que hemos utilizado.

En definitiva, a mí me pareció una exposición interesantísima (mucho más de lo que pueda parecer a primera vista), original, y que seguramente disfrutará todo aquel que la vea… sin mencionar que seguramente nos hará evocar muchos recuerdos felices de objetos que fueron muy importantes en un momento de nuestras vidas.

 

Museo de historia de Madrid

¡Qué desastre y qué vergüenza de lugar!, ¿como es posible que los contratados allí temporales, probablemente con contratos y sueldos míseros, sean más atentos con los visitantes que los incompetentes funcionarios que están en el mostrador de la entrada?… todo ello ya sin mencionar el que, aunque te obligan a deshacerte de cualquier cosa que lleves, tienes que seguir cargando con el abrigo, bufanda y demás ropa de abrigo por todas las salas porque eso no te lo pueden coger y poner al lado del paraguas, mochila o lo que te fuercen a dejar en la entrada… ¿surrealista?, ¿ridículo?, ¿absurdo?, sí, total y absolutamente, la verdad es que el funcionamiento de este lugar no es normal, y la atención al público es pésima.

Por otra parte, no puedo evitar reflexionar acerca de que es una pena que este lugar no sea un museo de historia a secas, y que debería haber uno así… aunque bueno, bien es cierto que casi todas las ciudades con un mínimo de patrimonio tienen un museo sobre su propia historia.

-CARLOS III Y EL MADRID DE LAS LUCES: aunque es una exposición bienintencionada y que parte de una buena premisa, el resultado final es de vergüenza ajena, no es normal que en una exposición haya tantísimos errores e imprecisiones en la información de sala y en las cartelas en general, llega un momento en el que te das cuenta de que no puedes fiarte de nada de lo que estás leyendo porque no es que haya un sólo pequeño error, sino que aparecen por miles una y otra vez. Yo no me explico como es que nadie contrasto la información y no se molestó en investigarla como es debido, a mí, siendo esto en una institución cultural del más alto nivel como es un museo, no me parece normal.

Sin embargo, la estructuración de la exposición es bastante correcta, aunque el montaje no sea nada del otro mundo. Algunas de las piezas tienen su gracia, pero en general, hay mucha copia y fotocopia.

Además, te juran y perjuran que la exposición continua en el resto del museo, pero, francamente, no merece la pena acercarse a ver las cuatro piezas que han marcado, puesto que no se ofrece en absoluto una nueva visión de ellas, así que es una tontería hacer el esfuerzo para nada… una vez más, lo dicho, una buena intención que no cristaliza y cuyo resultado final es desastroso.

En definitiva, esta es, con toda seguridad, la peor de las exposiciones dedicadas a la gran celebración del tricentenario de Carlos III, y lo peor de todo, es que podría no haber sido así.

 

Centro de arte complutense

Apenas he pasado por este lugar, básicamente porque casi nunca está abierto (o yo no lo veo), ni tiene nada interesante… es más, buscando en el archivo de Universo de A, sólo he encontrado esta referencia anterior.

Pero esta nueva exposición, más el descubrimiento de que la Complutense tiene 29 museos desconocidos para la mayoría (se pueden encontrar folletos de estos en el mostrador de entrada), me da esperanzas en el resurgimiento de este lugar, que muy bien podría servir para mostrar el patrimonio histórico de la universidad. Ojalá sea así… de otro modo, este centro de arte seguirá siendo tan inútil como hasta ahora.

-ARTE Y CARNE, LA ANATOMÍA A LA LUZ DE LA ILUSTRACIÓN: aunque se necesita estómago para ver esta exposición (se muestra y disecciona con todo detalle el cuerpo humano… así que no acudir después de comer), no deja de resultar fascinante ver estas reproducciones hechas de cera del siglo XVIII. La verdad es que, ya sólo por las obras que se muestran, y lo extraordinarias que son, además de lo poco frecuente que resulta verlas, ya merece la pena acudir.

Por lo demás, no está muy bien comisariada ya que la exposición se pierde mucho temáticamente, abordando cuestiones variadas pero nada relacionadas… empieza muy bien, con el tema histórico, pero luego se pierde.

La información de sala es bastante aceptable y el montaje bueno, o desde luego, mucho mejor de lo esperado. No hay folleto.

Comentar también que la visita guiada es absolutamente fabulosa.

En definitiva, aunque, como ya digo, no es una exposición apta para todo tipo de sensibilidades, si es sumamente interesante y recomendable.

 

Imprenta municipal

Mientras todo Madrid se ha lanzado a la carrera de a ver quién es el que más y mejor celebra a Carlos III… la imprenta municipal da un paso atrás y prefiere recordar a lo menos homenajeado Cervantes… curiosamente, teniendo en cuenta el panorama actual en la villa y corte, con la omnipresencia del mejor alcalde de Madrid, la apuesta de la imprenta resulta hasta rompedora (y eso que su temática es nulamente original).

-LA CORTE DE LAS LETRAS: todos sabemos que aquí hacen las exposiciones con escasos recursos, pero, por lo general, siempre me han dejado sumamente satisfecho y he llegado a dar muy buenas referencias de muchas temporales anteriores. Desgraciadamente, esta de la que voy a hablar, no es el caso.

Casi nada de lo que se exhibe tiene interés alguno: reproducciones, fotocopias, documentos modernos… y lo poco original que hay, es poco interesante y ha llegado de instituciones de perfil menor.

El montaje es, además, muy poco original.

Lo anterior no es sorprendente, pues ya he hablado de los escasos recursos de esta institución y de los esfuerzos que hace para llevar a cabo este tipo de cosas. Pero lo que ya es imperdonable es la frivolidad y superficialidad de la exposición, con informaciones de sala plagadas de obviedades y absolutamente genéricas, y un folleto que es un copia y pega de la primera información que vemos según llegamos. Tampoco las cartelas aportan nada, excepto la desilusión de descubrir (si las miramos bien, y buscamos tenazmente la información, puesto que está habilísimamente disimulada) que nada de lo que vemos vale la pena.

Al final, se nota que el propio comisario no sabe muy bien que quiere contar con su exposición, que está totalmente perdido en esta, y que no sabe por donde salir… hacia la mitad del recorrido, ya ni siquiera hay temática, hay tal desorientación y tal superficialidad que es un desastre… y por supuesto, nada se puede concluir una vez que se acaba; es decir, salimos igual que entramos, nos volvemos con lo puesto pues nada nos ha aportado.

En definitiva, un absoluto desastre nada recomendable, que si bien por su temática puede resultar muy atrayente, finalmente no han conseguido resolverla nada bien y es un fracaso absoluto en su resultado final que nada aporta al visitante.

 

Museo Thyssen

Y el Thyssen vuelve a tirar por lo que funciona: impresionistas o derivados y moda. Desde luego, en este museo, riesgos no se corren… siempre a lo mismo.

-RENOIR: magnífica exposición que va más allá de la habitual imagen que tenemos de Renoir, y que nos permite profundizar y ver toda su versatilidad… al menos a través de las obras de arte que se han traído, puesto que no hay información de sala, y dependemos únicamente del folleto (que tampoco aporta gran cosa) para enterarnos de algo… como viene siendo desagradable norma de la casa.

La exposición termina con una instalación bastante tonta, titulada “Un hermoso jardín abandonado”, tan cursi como innecesaria.

Sin embargo, como ya digo, las obras que se han traído son tan sumamente interesantes, que acudir a ver esta exposición puede resultar muy buena idea.

-BULGARI Y ROMA: en un principio pensé que este cursi título era sólo una excusa para intentar enlazar arte y joyería… pero no, realmente está bien puesto, y se ve perfectamente, y sin resultar forzado, como la relación entre Bulgari y Roma es real.

Tenemos muy buenos precedentes en este museo con exposiciones de joyería (no tanto de moda, en cambio), así que deseaba ver esta exposición… y a pesar de su caótico y complicado montaje (las pantallas con información son una pesadilla, todo cambia antes de que te dé tiempo a leerlas), es muy disfrutable, se ofrece mucha y muy interesante información, y todas las piezas expuestas son maravillosas.

El folleto por su parte, apenas ofrece nada.

En definitiva, para todo amante de esta temática es un imprescindible.

-FRANCISCO BORES, GOUACHES PARA “EL CUERVO” DE POE: con lo buenas que solían ser las exposiciones en esta zona, lo inteligentemente planteadas que estaban, ¡e incluso a veces llegaban a ser mucho mejores que todas las grandes y promocionadísimas!… pero en toda regla tiene que haber una excepción, y este es el caso.

Es una exposición espantosa, no hay montaje pues sólo son unos cuadros colgados, y aunque el folleto es sumamente completo, tras ver las obras que se exponen (unas especies de ilustraciones con pretendidas abstracciones del relato de Poe que pretenden evocar a saber qué), se te quita todo interés posible.

En definitiva, horrible, no merece la pena ni acercarse.

-Belén napolitano: aún se quedará parte de enero el precioso belén de la colección de Isidro Brunete, con el cual, el Thyssen se une a la corriente de que todas las instituciones culturales tengan uno (y a ser posible, antiguo o napolitano como mínimo).

Aunque el que se expone es moderno, tiene su encanto y su belleza, como todos los belenes de esta clase, tal vez sea por su tipismo o por ese encanto y belleza especial que desprenden y que hacen que nunca nos cansemos de verlos. Dado que está en medio de vestíbulo, al igual que la anterior exposición, también es gratis, ¡así que hay que aprovechar!.

 

Caixaforum

-LOS PILARES DE EUROPA, LA EDAD MEDIA EN EL BRITISH MUSEUM: esta es la primera exposición infantil que he visto, sí infantil, tal y como suena… pues parece pensada para personas que no hicieron ni la secundaria: explica conceptos tan básicos, absurdamente obvios y simples, que no aporta nada a cualquiera que tenga la más mínima noción de lo que fue la edad media europea… si aún estuviese pensada la exposición para americanos, asiáticos o africanos, aún tendría un pase… pero no siendo así, menudo desastre. Y es que no hay salvación: ni el folleto, información de sala o cartelas aportan nada que no conozcamos, como máximo uno o dos detalles, el resto, obviedades y tonterías.

El montaje es espectacular pero incómodo a nivel de recorrido.

Afortunadamente, se han traído múltiples interesantes piezas del British museum y de otros museos más cercanos, que merece la pena ver, con lo que, hasta cierto punto, puede tener algo de encanto ver esta exposición, pero no es ningún imprescindible.

-PHILIPPE HALSMAN, ¡SORPRÉNDEME!: exposición sobre uno de los fotógrafos de famosos más populares, y que hizo unas series de fotografías sumamente sorprendentes.

Es una restrospectiva sumamente completa, y aunque se echa de menos que todo esté más hilado y mayores datos biográficos, tiene su encanto.

Recomendable para todos los amantes de la fotografía o a los que les guste el famoseo del siglo pasado.

 

Real academia de bellas artes de san Fernando

Todos sabemos que en esta institución no se da gratis ni la hora, y que hace mucho tiempo que instauraron una injustísima tarifa única que se olvida totalmente de los colectivos desfavorecidos, en un magnífico ejemplo de como una institución puede permanecer apartada y ajena de la sociedad de la que forma parte, cuestionando su utilidad en esta… tal vez no sean totalmente una institución pública, pero se comportan como si fuesen algo privado (aunque hay muchas instituciones privadas cuyo comportamiento social es bastante mejor que el suyo); así que, por supuesto, la exposición sobre Carlos III que organizan ellos se cobra bien cobrada, pues eso de la cultura abierta no va con ellos (aunque se supone que fue una de las razones principales de su fundación)… pero, afortunadamente, la Comunidad de Madrid no piensa del mismo modo, y tanto su exposición como conferencias son gratuitas… aunque no tengo la más mínima duda de que la codiciosa academia les cobrará un buen pico por ello.

Los guías que han contratado son de vergüenza ajena, escuché a una, y hasta los niños sabían más que ella.

Encontré la atención al público bastante correcta.

-UNA CORTE PARA EL REY: completo, aunque un tanto propagandístico, repaso por los Reales sitios y todas las importantes reformas que Carlos III emprendió en ellos, la mayor parte de los cuales están en Madrid.

Sin embargo, no es una exposición muy estética, y está demasiado centrada en la arquitectura, con lo que puede haber personas a las que aburra o canse.

Por otro lado, no se puede negar que encontramos múltiples e interesantes documentos inéditos.

El montaje es bueno y estético, hay mucha información de sala (casi en cada cartela) y también un buen folleto.

En definitiva, para todos aquellos a los que nos fascinan esos palacios de Patrimonio Nacional, la considero absolutamente imprescindible, y sin duda alguna será muy disfrutada por aquellos que quieran profundizar más en el tema.

 

Institución libre de enseñanza

Tenía ganas de curiosear en esta institución de la que sólo había oído hablar… gran decepción ha supuesto ver que de lo histórico no queda nada, y toda la polémica que ha habido con las obras que se han llevado a cabo… y viendo el resultado final, no es de extrañar.

El caso es que la fundación Francisco Giner de los ríos gestiona todo esto, y parece que están especialmente interesados en difundir lo que fue la Institución libre de enseñanza… sin mucho éxito, la verdad.

No obstante, encontré la atención al público sumamente amable.

-EL ARTE DE SABER VER, COSSÍO Y EL GRECO: esta es la típica exposición tan desmesuradamente especializada, tan centrada en algo tan exhaustivamente concreto, que difícilmente puede interesar al gran público… sin duda algunos vienen por ver algunos Grecos (y hay uno particularmente interesante), pero en general, lo cierto es que la vida de Cossío nos importa más bien poco… ¿que puede resultar mínimamente interesante que él ayudase a hacer resurgir la figura de El Greco y que fuese su primer historiador del arte?, puede… pero el resto… y en cualquier caso, habría que preguntar a cuántos interesa este tema.

Sin mencionar la gran paradoja de que la exposición está muy centrada temáticamente en algo… y sin embargo es bastante superficial.

El montaje, eso sí, es estético.

En definitiva, es la primera exposición a la que fui (aprovechando que también fui a la Casa Museo de Sorolla que está cercana) y probablemente será la última, pues acudí para conocer el lugar, y la verdad, considero que no tratan temas de gran interés, al menos para mí.

 

Museo Sorolla

Siempre tiene encanto venir a la antigua casa del pintor de la luz, que está totalmente consagrada a él, puesto que todo lo temporal que organizan siempre tiene que ver con el artista… y hay que reconocer que hacen todo un trabajo de exploración de su obra… y, a pesar de todo, siempre vuelven a sorprenderte. En realidad, Sorolla, ya lo programen en el Prado, la fundación Mapfre o en su antigua casa, siempre consigue sorprender de alguna manera… y aunque no es mi pintor favorito, siempre le encuentro mucho encanto (tal vez sea porque tiene una vida personal muy tierna).

Encontré la atención al público atenta aunque poco documentada. La consigna, por su parte, no contaba con llaves para poder guardar las cosas (aunque todas las taquillas estaban abiertas).

-SOROLLA EN PARÍS: normalmente, las exposiciones temporales de este lugar, siempre se componen de bocetos o trabajos a medias, pero en este caso, hay varios cuadros de gran formato, con lo que se han tenido que usar también las dos primeras salas.

Así pues, el montaje es un tanto caótico (y nada estético, es simplemente, cuadros que cambian de lugar, que se cuelgan y descuelgan sin mayor alteración), la verdad es que deberían mejorar el cómo hacen las exposiciones temporales. A todo ello, no ayuda en absoluto el que no haya un folleto que nos podamos quedar, y aunque han creado una incómoda y gigantesca hoja de sala plastificada, que rápidamente se acaba puesto que nunca la hay en español, no deja de resultar un tanto desesperante. La información de sala, repite casi tal cual la de la hoja plastificada.

Sin embargo, tengo que recomendar la exposición, puesto que se han traído múltiples cuadros de otros museos y colecciones privadas, lo que no es nada habitual en esta institución, que suele tirar de almacen y de recursos propios.

Como curiosidad, añadir que la exposición estaba tan llena de franceses que llegué a pensar que había vuelto José Napoleón al trono… si es que esta gente chovinista, cuando se trata de lo suyo, vienen en masa… al fin y al cabo, es una forma de reivindicar que el pintor español no hubiera sido nadie sin el reconocimiento internacional dado por Francia y sin los premios que le otorgaron allí.

En definitiva, esta exposición es toda una oportunidad para explorar una de las primeras estapas de Sorolla, esa en la que empezaba a encontrarse a sí mismo y que sería el origen del pintor de la luz por excelencia. Si a eso le añadimos las múltiples y destacables obras (muchas de ellas muy conocidas) venidas de otras instituciones, a mí, desde luego, me parece una exposición muy a tener en cuenta en nuestro planning cultural.

 

Palacio Real

Post scriptum 23-12-2016: Los guardias impiden retroceder de una sala a otra, ¡menuda estupidez y qué absurda incomodidad!… y es especialmente absurdo cuando en ocasiones la información de sala hace referencia a una obra ya vista, y no se puede volver para entender esa información porque el de seguridad le da por decir que no, ¿pero eso tiene sentido?, ¡qué desastre!.

Post scriptum 10-12-2016: Parece que en este lugar han cambiado las tornas… y aquella espantosa empresa, “Seguridad integral canaria”, que tan mal he referenciado en este mismo artículo (aunque si mis referencias fuesen las peores… según varios medios han acabado en los tribunales por no pagar a sus trabajadores y defraudar a hacienda), como se puede leer más abajo ha sido cambiada por otra… a ver si con la nueva se mejora; lo que es posible, pues los nuevos guardias de seguridad, excepto una impertinente de la entrada, me han parecido sumamente serviciales, como debe ser, por otra parte.

Próximamente habrá nueva exposición, pero hasta entonces, hay algunas cosas novedosas en palacio que merecen ser reseñadas:

-El cambio de las bombillas en el salón del trono, que si bien son demasiado deslumbradoras (y con tanto espejo, imagínate), también es cierto que evocan mejor la idea de las velas que las anteriores, que se veían excesivamente modernas, de modo que las nuevas se adecuan mejor. Post scriptum 23-12-2016: han bajado la intensidad de estas… y menos mal.

-La reapertura de las salas dedicadas a la colección de plata y vajillas del palacio, que siguen la idea de reformar la forma de exponer (es decir, que la nueva dirección quiere llamar la atención sobre su forma de hacer las cosas) y que llevaban años cerradas… sin embargo, parece que se han precipitado en la reapertura (y no será por falta de tiempo, lo cual lo hace aún más imperdonable), pues aunque en las cartelas (las cuales no están del todo bien pegadas a sus soportes) se está haciendo referencia continuamente a números, ninguna numeración se ha puesto en las vitrinas, con lo que la situación resulta bastante absurda y liosa para el visitante. Sin embargo, hay que reconocer que la nueva información de sala es mucho más completa y exhaustiva que la anterior, especialmente en lo que a la platería respecta.

En cualquier caso, dónde más novedades nos encontramos, es en la sala de la plata, dónde se ha reestructurado totalmente el lugar (ya no hay vitrinas en el centro, se sigue el estilo de la siguiente sala… con todo lo bueno y lo malo que tiene eso, pues ya no podemos rodear las vitrinas y ver los objetos desde todas las perspectivas; aunque también es cierto que ese mobiliario encaja mejor en el palacio) e incluso se han incluido piezas nuevas… aunque faltan otras tremendamente curiosas que estuvieron expuestas y a mí me encantaban, como el curioso sonajero de una de las hijas de Isabel II. Además, también se ha añadido a este lugar el canapé de la antecámara de Carlos III (aunque sin flores encima -como está pensado originalmente-, con lo que queda un poco deslucido), que, a pesar de no estar en la sala para la que fue pensado originalmente, encaja perfectamente y es maravilloso que se pueda volver a ver (fue una pena que se retiraran ese y el de la saleta de Carlos III, aunque entiendo que ocupan mucho espacio y en esas primeras salas del palacio es fácil que haya aglomeraciones de público… pero, con el nuevo recorrido ya queda una parte importante de espacio para que se pueda reincorporar el rosa de la saleta -pues venimos del salón de columnas y no del trono-, que recuerdo que era una preciosidad).

La siguiente sala reabierta es la de la vajilla, dónde han tenido el buen tino y gran acierto de no cambiar demasiado, pues ya el montaje anterior era muy didáctico y estaba muy bien realizado; así que han renovado las cartelas con un poco más de información, aunque pecando de dejarlo todo sin numerar, y por tanto a la deducción del visitante, como ya se ha dicho.

En cualquier caso, es toda una alegría que vuelvan a abrir estas salas, ¡ojalá los trascuartos de oriente se reabran pronto también! (y ya puestos, la Real Farmacia); aunque lo que a mí me haría más ilusión es que abrieran todas las salas de oriente, ¡incluida el ala de san Gil!… pero eso ya hace décadas que no se ve (y no faltan los que dicen que necesita de una intensísima restauración); y de momento Patrimonio Nacional se está concentrando en tratar de abrir el Museo de las colecciones reales (anexo al palacio, y que supondrá el que se vuelvan a ver los carruajes, que también llevan años desaparecidos de la vista pública) y las cocinas… pero la institución lleva mucho tiempo en ello, se suponía que todo se abriría antes del final de este año, y aún seguimos esperando.

Tampoco hay que dejar de destacar que, con motivo de la navidad, se vuelve a ver el gratuito tradicional:

-BELÉN DEL PALACIO REAL: apenas nos encontramos con alguna novedad frente al año pasado, hay algunas referencias a Carlos III por ser el tricentenario (e incluso a don Quijote), pero en esencia, es lo que ya hemos visto, pues, obviamente las figuras son las mismas, y se han reutilizado la mayor parte de las arquitecturas del año anterior, con lo que, salvando un par de detalles, apenas hay diferencia.

En cualquier caso, la gran apuesta de exposición para esta temporada en palacio es:

-CARLOS III, MAJESTAD Y ORNATO: con todo el bombo y la importancia que se le está dando a este tricentenario de Carlos III, y sabiendo que en el Palacio Real se iba a programar una exposición sobre el tema, esperaba auténticas maravillas… supongo que por eso ha sido relativamente fácil decepcionarme.

En realidad, lo peor que se puede decir de la exposición es que bien hubiera podido ser organizada por el Museo de artes decorativas, pues lo que se ve tiene más que ver con las temáticas de este.

Así, a pesar de su grandilocuente título, en ningún momento vamos a saber más de la biografía del “mejor alcalde de Madrid” (tema que apenas se toca e incluso se ignora deliberadamente), y aunque, se supone, el tema de la exposición es explicar como Carlos III creo una imagen, una marca, a través de las distintas disciplinas artísticas en los Reales Sitios, lo cierto es que jamás se logra dar esa visión global, no se profundiza en nada, y todo acaba siendo demasiado superficial y se comenta muy por encima (no se profundiza realmente en ninguno de los artistas que estuvieron al servicio de Carlos III ni nada por el estilo)… quizás el gran problema es que la exposición está muy descentrada, es como si no supieran muy bien de qué quieren hablar y sólo se hubiesen dedicado a poner piezas bonitas.

Afortunadamente, pese al pésimo comisariado (los colores de las paredes se dan de palos con las obras que se exponen, no hay una estructura, nada resulta didáctico o práctico… etc), y una información y hoja de sala bastante deficientes; las cartelas contienen información bastante interesante.

En cualquier caso, como demasiadas veces en los últimos tiempos, a falta de un buen montaje, algunas de las obras que se presentan son interesantes y excepcionales, y por eso, sí puede ser buena idea visitar la exposición si el tema interesa. Lo mejor de todo, son de lejos, las reconstrucciones de espacios que se hacen (aunque sólo la última de todas es realmente perfecta).

En definitiva, resulta difícil decir si recomendar esta exposición pues pudo y debió haber sido mucho mejor, también es cierto que nos encontramos con algunas piezas que no se suelen ver normalmente (aunque también es verdad que muchas de ellas son copias, bocetos y versiones de las que vemos normalmente), y desde luego, apenas saldremos algo más informados sobre Carlos III (y eso esforzándose); concluyendo, en base a lo que describo, tomad vuestra decisión.

1-10-2016: la incompetencia de los guardias de seguridad que tiene el Palacio Real me tiene absolutamente anonadado, ¡es de vergüenza ajena!, ¡y encima delante de un montón de extranjeros, en uno de los monumentos más visitados del país!, ¿cómo puede ser semejante desfachatez?.

La verdad es que es espantoso: se dedican a mandonear sobre todo el mundo como si fuesen los amos del lugar (incluidos los guías turísticos); son completamente maleducados; no se enteran de absolutamente nada, y si les preguntas cualquier información mienten deliberadamente; y para colmo, ni siquiera saben guardar la compostura o tener un mínimo de profesionalidad: se dedican a jugar con los walkie talkies continuamente, o se juntan en corrillo para hablar en vez de estar a lo que tienen que estar; sin mencionar que las colas son el triple de largas desde que hay esta nueva empresa de seguridad que se encarga de ello en el palacio, ¡qué escándalo, qué desvergüenza, qué desfachatez!, ¿pero qué es esto?, ¿cómo es posible que la situación se haya descontrolado tanto en tan poco tiempo?.

La verdad, es que la atención al público en este lugar, no podría ser peor ni a propósito.

Aunque bueno, si ese fuera el peor escándalo al que se enfrenta esta institución… como ya referencian varios medios, se ha descubierto que en las cuentas… ¡hay de todo y más!, y que la gestión ha sido altamente deficiente debido a un descontrol absoluto, y en todos los sentidos… visto lo anterior, a mí francamente, no me extraña nada, cuando las cosas se desbordan en un ámbito, rápidamente se contagian al resto. Y así, estamos como estamos, ¡qué desastre!.

En fin, comentar que, a lo largo de octubre, se mantienen todas de las exposiciones que llevan todo el verano. Pero encontramos una novedad.

-BASTÓN DE MANDO O BENGALA DE S.M. EL REY DON JUAN CARLOS I: ¡sorpresa!, revisitando el Palacio Real, me encontré con una novedad en la antigua cámara de la Reina María Cristina, renombrada desde su reapertura al público “Sala de la corona”, y es que ahora nos encontramos con una nueva vitrina (aunque los tronos, siguen sin lucir la imagen de los nuevos Reyes… hay quien dice, medio en broma, medio en serio que es porque se quedarían desfasados pronto debido a los cambios capilares continuos de doña Letizia… jajaja), en la que se luce un bastón de mando que fue regalado por el ejército al Rey Padre, un utensilio, por otra parte, muy típico de los Reyes, que múltiples veces se retrataron con él (incluido el propio don Juan Carlos, de hecho, en el último retrato oficial fotográfico de su reinado, aparecía con el mismo objeto, que ahora se expone, cerca de su mano izquierda), y que por tanto, resulta especialmente interesante y fascinante. Por otro lado, esto completa aún más los utensilios que se están luciendo en esta sala con relación a la institución monárquica en la actualidad, lo que es muy bueno, pues ayuda a acercar a esta a la gente y a los turistas, para que se comprenda que, después del todo, todo lo que se está viendo no es meramente un museo o algo histórico, sino que la monarquía es algo plenamente vivo y de permanente actualidad y vigor en la España actual, y no un resquicio del pasado o una institución anquilosada que sigue ahí sin saber muy bien porqué; la verdad es que en Patrimonio Nacional hacen muy bien resaltando estas cuestiones, y combinando lo histórico con lo actual, modernidad y tradición.

 

Conde Duque

Es increíble lo mal que funciona este centro cultural: primero un puesto de vigilancia absurdo que durante mucho tiempo no hubo y por el que hay que pasar sí o sí, vayas a donde vayas; después un punto de información que es como si no lo hubiera y en el que están más ocupados hablando entre sí que atendiendo a la gente que llega, y total tanto da, porque no se enteran de nada; y para finalizar, los que se supone que deberían vigilar la exposición, lo único que vigilan es su propio móvil, y además de manera concienzuda… si hay suerte, sí que le echan un ojo al lugar dónde se supone que están empleados, básicamente porque se dedican a verlo contigo, ¡menuda maravilla de trabajo en el que  no hay que trabajar!, ¡no he visto cosa igual!.

En definitiva, lo más lamentable de todo, es que si no hubiera absolutamente ningún personal en este lugar, se ahorraría mucho dinero, y el efecto sería exactamente el mismo, porque no se notaría la diferencia.

-FORMAS DE DEVOCIÓN: Me interesa la India y me encanta el hinduismo (es una de mis religiones favoritas); si a eso le sumamos lo extremadamente infrecuente que es que se haga una exposición con estas características temáticas… pues no me la podía perder.

Sin embargo, hay que aclarar ciertas cuestiones: la primera es que se trata de arte actual, y la segunda es que, en múltiples obras, resulta difícil distinguir si es arte o artesanía.

Por otro lado, no se puede negar que es una exposición muy mal comisariada (a pesar de haber sido hecho este trabajo por gente de allí y con el apoyo de múltiples instituciones oficiales) que liará a base de bien a cualquier neófito, pues la información genérica de sala da muy poco de sí, y la de las cartelas tampoco es suficiente, pues es imposible resumir una cultura milenaria en unos cuántos párrafos, por muchos que sean. Sí, yo mismo, aún teniendo nociones de la cultura de la India, me encontraba con más de una dificultad, no quiero imaginar una persona que no tenga ni idea… y difícilmente nos gusta lo que no entendemos. Y es que toda la exposición está muy mal explicada, y aunque se trata de buscar lo estético, no es suficiente.

Tal vez se intentó abarcar mucho y se acabó apretando muy poco (la representación de artistas y regiones es imponente); pero en realidad, el gran problema es que es una exposición muy poco pensada para ser didáctica, algo que hubiera sido muy necesario para la gran mayoría de los visitantes, que suele ser gente totalmente eurocéntrica y que no ve más allá de la cultura occidental.

En definitiva, sólo la puedo recomendar a aquellos apasionados de la cultura de la India, pues el resto difícilmente disfrutarán algo tan especializado y poco accesible.

 

Museo del Prado

Desvergüenza en el Prado: es increíble e intolerable que el que se supone que es el museo por excelencia de España, la primera pinacoteca nacional, funcione tan desmesuradamente mal y tenga una tan pésima atención al público.

Todo comienza con una lamentable gestión de las colas (que como la sidra “El gaitero”, son famosas en el mundo entero, typical Prado); a nadie se le ha ocurrido algo tan lógico como distribuir a los visitantes eficazmente, ¡para nada!, todos juntos y en masa, colapsándolo todo.

La pesadilla comienza en la taquilla, dónde no se diferencia entre los que van a las exposiciones temporales o a la permanente, a una actividad o a lo que sea, por lo que todo es un caos y una espera continua. Por supuesto, faltaría más, nadie informa a nadie de los descuentos que hay, y, es más, lo que es peor, no aparecen reflejados por ningún sitio en ningún tipo de cartelería. 

Por si fuera poco, la ineficacia e incompetencia de los taquilleros es legendaria, no saben reconocer los documentos más básicos, y más de una vez he visto a personas que han intentado acreditar su derecho a descuentos o gratuidad, y que tuvieron que pagar, irse, o fueron expulsados del lugar al exigir su legítimo derecho. No he visto mayor desvergüenza en mi vida.

Y tras la cola de conseguir el la entrada, aún tienes que hacer otra más para acceder al recinto porque la lentitud de los que sólo tienen que usar una maquina para leer un código de barras es proverbial.

A continuación, se llega a la consigna, que es obligatoria según lleves algo de mínimo empaque, dónde rápidamente se acumula una turba que bloquea la entrada, primero porque no hay tampoco ningún tipo de diferenciación en una cola para recoger y otra para dejar, además de que te dan números diferentes prácticamente por cada prenda que dejes en vez de darte uno por todo, de modo que al final te llevas más fichas que si estuvieras en un casino (y es un milagro que no se pierdan); pero sobre todo porque, la gente que está allí es tan inútil como antipática, los he llegado a ver, delante de una impaciente multitud, totalmente indiferentes, actuando con absoluta lentitud y parsimonia, riéndose entre ellos y diciendo “cada vez hay más gente y nos ponen mala cara, jajaja”, ¡no he visto cosa igual!.

Cuando se consigue pasar el arco de seguridad, será toda una suerte si no creen que eres un terrorista… desnudarán no te desnudarán, pero poco les falta. 

Para finalizar, puedes ir al puesto de información, cuyo nombre debería ser sustituido por “desinformación” porque son incapaces de aclarar la más mínima duda y ni siquiera tienen folletos de las exposiciones que hay. 

Y luego los vigilantes de las salas no se enteran de la misa la mitad… te mandan a información, y te dan entre todos una información contradictoria, de manera que el mareo es físico y mental.

Y por si fuera poco, ahora resulta que hay exposiciones exclusivas, que se abren para minorías privilegiadas que parece que tienen más derecho que los demás… y esto ya es el colmo.

En definitiva, peor imposible. ¿Cómo se explica, que un país tan dedicado al turismo como este tenga tantísimas deficiencias en su trato al visitante del museo más importante del Reino?, yo ni lo entiendo, ni lo quiero entender, porque es absolutamente intolerable e inadmisible, y sobre todo, muy vergonzoso.

Aunque he de alabar que ahora están poniendo muchísima información en las cartelas.

Sin embargo, y como voy a describir a continuación, mucho me temo que en este momento pocas razones hay para ir al Prado:

-MAESTRO MATEO: esta exposición ofrece la posibilidad de una Tablet gratuita… ni os molestéis, es una descarada publicidad de la fundación barrié.

Aunque me hacía ilusión ver esta exposición, puesto que es maravilloso ver un maestro tan alejado de la capital en Madrid, lo cierto es que rápidamente mi gozo se encontró en un pozo, es sumamente superficial, apenas se muestran unas pocas obras y, la verdad, no se le da el calado que debería al tema.

En realidad, ya está terriblemente montada, perdida en la zona más antigua del museo, en unas salas habilitadas ex profeso malamente… si a eso le sumamos una escasísima información de sala, un folleto bastante deficiente y una Tablet que parece una teletienda… pues tenemos el completo.

En definitiva, espantoso, el Maestro Mateo se merecía una exposición que estuviera a su altura, y más en un museo nacional como este.

-PROYECTOS PARA EL SALÓN DE REINOS: en el claustro, se hallan los ocho proyectos finalistas, y se señala el elegido… y tras examinarlos, he llegado a la conclusión de que el Prado escogió, de entre todo lo peor, lo menos malo.

Es increíble la egolatría y soberbia desmesurada de los estudios de arquitectos, que están tan convencidos de que ellos pueden hacer algo mejor que lo histórico, y el gran desprecio que han mostrado hacia el Salón de Reinos, insultándolo y calificándolo de las peores maneras (pastiche, edificio sin significado… etc).

El proyecto final, que es lo menos malo y lo más respetuoso dentro de lo que cabe, sin embargo, no nos librará de que destruyan una fachada y las cubiertas… sí, todos defienden que eso es de principios del siglo XX, ¡pero es que la historia hay que respetarla!.

Al final, parece que tampoco será bueno que el Salón de Reinos acabe formando parte del Prado, puesto que tampoco parece haber grandes planes para asegurar la reconstrucción del salón como se debería y sería lógico, de modo que seguiremos viendo los cuadros en aquellos lugares absurdos para los que no fueron pensados y con la perspectiva inadecuada; y en el recién reinaugurado salón veremos exposiciones absurdas de a saber qué.

Aunque por supuesto, eso es lo menos importante, porque si algo quedaba claro en todos los planos, no era qué iba a haber en el salón o dónde estarían las salas de exposición… sino, que se especificaba, con absolutísima, indudable e inequívoca precisión, dónde estarían ubicadas las tiendas, la cafetería, las taquillas… es decir, lo realmente importante para el museo… y si además hay obras de arte, pues mira tú que bien.

En definitiva, sólo nos queda rezar para que no destrocen mucho lo poco que queda del antiguo palacio del Retiro, y que nos quede, para nosotros y las generaciones futuras, algo que poder disfrutar de este símbolo por excelencia del reinado de Felipe IV. Qué gran desgracia cuando el patrimonio cultural cae en malas manos, porque sus desmanes, rara vez pueden ser solucionados… pero ya les pedirá cuentas la historia, ya lo hará.

-METAPINTURA: curiosa exposición que se constituye con una mezcla de obras del Prado y otras prestadas.

Aunque es interesante, lo cierto es que se pierde mucho en lo que intenta decir y que al final no es gran cosa, pues no se llega a ninguna conclusión solvente de verdad… pero, con todo es una selección agradable.

Así pues, aunque no imprescindible, sí que está bien de ver.

Ni la información o hoja de sala dan mucho de sí. El montaje es bastante ordinario.

-LA INFANCIA DESCUBIERTA: excusa para mostrar la nueva adquisición del museo, así pues, agrupan unos cuantos cuadros de niños y eso es todo.

La información de sala no da mucho de sí pero es complementada por el folleto. El montaje es bastante ordinario.

-EL ARTE DE CLARA PEETERS: aunque el Prado presume de que es su primera exposición monográfica dedicada a una mujer, lo cierto es que sólo le dedican una pequeña sala.

Tampoco merece mucho más en mi opinión, y se nota por la información y hoja de sala, pues se repiten mucho.

En el fondo no es gran cosa, desde luego tiene mayor nivel artístico y técnico que la típica pintura de ama de casa del centro cultural… pero a nivel temático no pasa mucho más allá; sí, podemos buscarle simbolismos extraños y todo lo que queramos, pero siguen siendo las naturalezas muertas de toda la vida que poco aportan más que su admirable perfección técnica.

INMACULADAS (DONACIÓN PLÁCIDO ARANGO ARIAS): nueva exhibición de la donación de Plácido Arango Arias (que no ha conseguido una sala para sí como Várez Fisa).

Curiosamente, en esta exposición se demuestra que a veces es mejor una gran obra de un pintor poco conocido que una menor de un gran nombre; cierto, hay varios Zurbaranes, pero yo apenas les presté atención en comparación a las otras.

Escasa información en la sala, el folleto, y no se puede decir que haya montaje.

-RIBERA, MAESTRO DEL DIBUJO: pocas veces he salido desagradado de una exposición, aunque el Prado ya lo ha conseguido dos veces, esta, y otra anterior con “Las furias”.

En cuanto a Ribera, nunca creí que diría eso de una exposición del Prado, pero su concentración en todo lo escatológico la hace resultar desagradable y vulgar… me parece bien que José de Ribera pudiera estar harto de la fascinación por la belleza y prefiriera explorar la fealdad, pero esa no es razón para montar una exposición sobre el tema.

Si a eso le sumamos que es una exhibición casi exclusivamente de dibujo… bueno, el fracaso de público está garantizado sin que haya necesidad de que yo diga nada o insista en ello.

En definitiva, no merece en absoluto la pena, y además hasta la considero digna de ser evitada si se visita el museo.

 

Fundación March

¿Cómo ha podido decaer tanto esta fundación a nivel de exposiciones?, antes siempre era un lugar que tener en cuenta, pero ahora es cada vez peor.

No me explico quién se encarga de organizarlas, pero debería ser destituido definitivamente, porque nada de lo que hacen capta el interés del público.

Menos mal que quedan las otras actividades… a pesar de que entrar en ellas suponga una pesadilla.

 

Museo del romanticismo

Aunque me encanta este museo, me cuesta encontrar excusas para volver, puesto que rara vez tienen exposiciones temporales que merezcan un desplazamiento a propósito (normalmente las ubican en una diminuta sala previa a la entrada, si no es que las distribuyen por todo el museo), y no está situado en una zona en la que haya otras muchas instituciones del estilo, para poder encuadrarlo en el marco de otras visitas… por ello, según encuentro la oportunidad, retorno inmediatamente.

Sin embargo, la atención al público, especialmente en taquilla, puede dejar que desear… hay vigilantes de sala muy simpáticos, pero otros son unos maleducados que encima no saben nada del lugar en el que están.

En fin, en este momento podemos encontrar:

-VISITA MUSICAL: esta, en principio, no es una actividad temporal, puesto que lo han pegado en el librito que se da con la entrada (si es que la taquillera no te pone trabas para ello); consiste en visitar el museo al ritmo de una selección musical especial.

En principio, esta idea sería muy digna de alabanza, pues utiliza las nuevas tecnologías para magnificar y enriquecer la visita de una forma magnífica… pero se ha llevado a cabo y desarrollado tan mal, que todo se ha quedado en un proyecto fallido.

En primer lugar, para poder hacer este tipo de visita, se requiere tener un móvil Smartphone, que cuente, por supuesto, con una buena tarifa de datos (puesto que el museo, sorprendente y escandalosamente, no provee con wifi… algo absurdo, si pretenden que se lleve a cabo esta actividad) y mucha batería; todo lo cual, además, será imprescindible para conseguir (si no se tienen ya) dos aplicaciones: 1ª, una que ayude a desvelar un código QR, que sólo proporciona un enlace; 2ª, Spotfy, que es dónde está la lista de música, pero para acceder a ella, hay que registrarse, y, por si fuera poco, hacerse una cuenta premium, puesto que, de otro modo, es imposible poder elegir que escuchar y así poder seguir las indicaciones dadas. Yo tardé no menos de quince minutos en conseguir activar correctamente todas estas cosas.

En definitiva, como se puede ver, el tema está muy mal planificado, pues cualquiera que no cuente con estas apps se le complica innecesariamente la vida… existen mil formas de poder hacer una lista de reproducción de música sin todas esas dificultades; por lo que, sin duda no es buen sistema para todos los visitantes que quieran ver el museo de esa manera.

Ahora bien, al menos, una vez conseguido configurar todo, ¿merece la pena?, desgraciadamente, la respuesta es no; ello se debe a que la selección musical parece sumamente arbitraria, muy poco apropiada (la música elegida no llega a conectar nada bien con los lugares que se indican como apropiados para oírla), y, sobre todo, muy mal medida (no es normal que para la sala de los niños, bastante grande, se le dedique sólo un minuto de “Cuadros de una exposición”; y al oratorio, lugar bastante más reducido, media hora del Stábat mater de Liszt… todo ello sin mencionar que se salten salas enteras, aunque al pasillo se le dedique también una pieza entera). Todo ello, sin mencionar que falta una de Schubert, la que se oiría en el gabinete de Larra; lo que demuestra, una vez más, el poco cuidado que se puso en el desarrollo y ejecución de esta actividad.

En definitiva, gran idea, fatal desarrollo… con lo cual, debo decir que es un fracaso y que, francamente, no merece mucho la pena molestarse en ello a menos que seáis unos melómanos desaforados como yo.

-LA MODA ROMÁNTICA: por primera vez, el museo hace una exposición temporal en su primera sala habitual para ello… pero que también se extiende por el resto del lugar (normalmente, se hace en un sitio o en otro).

No es la primera vez que los trajes campan a sus anchas por el sitio, numerosas veces el Teatro Real ha prestado vestuario… pero quizás sí es una de las pocas en la que el vestuario ha sido original de época.

Para ello, y con la eficaz ayuda del Museo del Traje (la mayor parte han sido prestados por esta institución), tenemos el placer de descubrir fondos de este, a la vez que volvemos a disfrutar del Museo del romanticismo.

Sin embargo, la exposición no está muy bien comisariada, puesto que no se exponen muchos trajes (no pasarán de veinte), que hay que andar buscando por todo el museo (ahora bien, están bien seleccionadas las salas en las que están); y aunque casi todos ellos tienen una cartela explicativa, los textos son repetitivos y casi siempre vuelven a decir lo mismo que ya hemos leído anteriormente en la información general. Por encima no hay folleto.

En definitiva, ¿merece la pena?, pues a menos que seáis unos fanáticos de la moda del XIX… no es ningún imprescindible, la verdad.

-PIEZA DEL TRIMESTRE: SOMBRILLA DE MARÍA DE LAS MERCEDES DE ORLEANS: interesante objeto que perteneció a la primera esposa de Alfonso XII, nada menos, de hecho, fue uno de los regalos de boda que le hizo.

Es muy bonita e interesante de ver si pasamos por el museo.

Se aporta, además, una interesantísima hoja de sala que da una muy buena descripción e información sobre la pieza.

 

Sala el Águila

En una antigua fábrica de cerveza de arquitectura de principios del siglo pasado, magníficamente rehabilitada, se encuentra esta sala, que si bien está un tanto escondida y alejada de la zona expositiva habitual (incluso aunque tiene dos museos cercanos, el del Ferrocarril y el de Ciencia y tecnología… además de estar relativamente próxima al Matadero o a la Casa encendida).

Sin embargo, teniendo en cuenta que suelen tener exposiciones sumamente interesantes (por ejemplo, esta), vale mucho la pena prestarle atención y tratar de no despistarse demasiado de su programación.

Encontré en esta mi última visita, la atención al público sumamente perfecta y excelente, tanto por las azafatas como por el guardia de seguridad, que fueron muy serviciales.

Lo que sigo encontrando desagradable de este lugar, es que, a pesar de que tienen unas consignas, no se les puede dar uso, y eso siempre da rabia cuando vas cargado.

Sin mencionar que nunca jamás hacen una hoja de sala, lo que también es una gran pena y degrada la calidad de la visita.

 

-PASÓ ANTE MÍ, CERVANTES EN LOS DOCUMENTOS NOTARIALES: superproducción expositiva que es absolutamente espectacular en su concepción… quizás demasiado para lo que se muestra y para lo que se dice.

Sin embargo, la premisa de la que se parte es sumamente interesante, recoger la vida de Cervantes a través de los distintos documentos oficiales… dado que, excepto eso y las propias palabras del autor, no tenemos más, pues es un buen punto de comienzo.

Así, y aunque tuve la percepción de estar viendo documentos de suma importancia, también es cierto que me dio la impresión de que eran escasos y que contaban la vida del gran escritor a trompicones… de hecho, es una exposición que se ve muy rápidamente porque la información de sala y de las cartelas es muy breve y nada exhaustiva… así pues, te quedas con ganas de más y sientes que el tema podría habérsele sacado mucha más enjundia.

Respecto al resto, sólo se puede hablar maravillas, el montaje es espectacular (aunque tal vez, demasiado azul para mi gusto, todo está pintado de ese color) y está cuidadísimo, desde las estanterías construidas a las citas extraídas de los documentos tan difíciles de leer de la época, todo ello pasando por unos vídeos interesantísimos que dramatizan la exposición.

Por si todo eso fuera poco, además se cuenta con una visita teatralizada determinados días, que cuenta, en versión monólogo, lo mismo que los vídeos… el actor está bastante exagerado, saltimbanqui e infantil para ser un serio escribano amigo de Cervantes… pero, con todo, la actividad resulta entretenida. En cualquier caso, si no se puede acudir, como ya digo, en los vídeos, dónde conversan cuatro personajes, se dice lo mismo que en la visita teatralizada.

En definitiva es una exposición espectacular aunque vacua, pero, en cualquier caso, absolutamente imprescindible para los amantes de Cervantes; para el resto, puede resultar aconsejable.

 

Palacio del Marqués de Salamanca, Fundación BBVA

A pesar de su amplio horario continuo, no mucha gente visita esta exposición, básicamente porque pocos saben que existe. Es lógico, la fundación no organiza este tipo de muestras periódicamente (yo, de hecho, hace años que no recuerdo una exposición en el palacio), de modo que muchos la encuentran por casualidad.

Por otra parte, tampoco ayuda su escasa publicitación y esa apuesta permanente de esta fundación por una contemporaneidad de dudosa calidad, con apuestas demasiado arriesgadas.

Sin embargo, siempre que hay algo, merece la pena acercarse aunque sólo sea para poder volver a ver por dentro el precioso palacio de aquel que “tantas veces se cae, tantas veces se levanta” y que creó el barrio que lleva su nombre.

-MULTIVERSO: las exposiciones sobre videoarte siempre son muy complicadas, incluso aunque lo que haya en ellas tenga calidad, puesto que requieren más paciencia que cualquier otra, pararse a ver un vídeo, invertir obligatoriamente un tiempo indefinido en ello siempre es un trabajo, y no puedes andar saltando de una cosa a otra, a tu gusto, como cuando lees o contemplas algo… de modo que no te queda más remedio que invertir un tiempo considerable, y eso siempre requiere aguante.

Y cuesta decir si la inversión merece la pena, puesto que no nos encontramos con artistas consolidados sino con becados por la fundación, apuestas de futuro que podrían salir o no, y en los que al juzgarlos el compromiso es mínimo.

Por mi parte, creo que las obras elegidas son muy desiguales, que hay algunas mejores que otras, aunque tampoco vi ninguna obra maestra, y hay unas que sólo son más de lo mismo.

Por otra parte, me impresiona lo desmesuradamente pretencioso que es el folleto (cito algunos fragmentos: “aislándonos de la idea del todo o flujo energético del que habla Bataille o como herramienta cognitiva que desvela esta realidad, rearticulando nuestra relación con el mundo”, “este trabajo profundiza sobre el sentido más íntimo de la idea de paisaje -un elemento sinérgico en continuo cambio y metamorfosis-“, “como una máquina narrativa atemporal, nos sitúa en la disolución de la distancia entre la humanidad y tecnología, adentrándose en las fisuras que eso produce”… lo sé, parece un concurso de a ver quién dice más gilipolleces), que además está plagado de autojustificaciones… pero no os preocupéis, por lo general, no hace falta más que leer el último párrafo, y ahí viene claramente lo que quería decir con la obra… cuánto rollo para nada.

En definitiva, es una exposición totalmente prescindible, sólo apta para pretendidos culturetas modernos o quizás, personas que quieran ver un poco qué se mueve en determinados círculos.

 

Instituto Cervantes

No sé porqué, pero siempre que voy a esta institución suele ser de casualidad, porque paso por allí, es más, la mayor parte del tiempo, ni me acuerdo de ella, y salvo cuando veo los carteles en las puertas, me intereso por lo que hay en el interior. Y es una pena, porque suelen tener cosas de cierto interés.

Como de costumbre, hay un mediador cultural, figura ya bastante inútil habitualmente (no es un guía, no es un vigilante… supuestamente está para resolver dudas pero nadie le consulta), pero en esta ocasión, peor que nunca, pues han contratado a un argentino que no se entera de la misa la mitad.

-MIGUEL EN CERVANTES: continuamos con la milésima exposición conmemorativa, ¡ay!, ¡si Cervantes levantara la cabeza! (o Lope, jajaja).

existe una mala costumbre, en la pertinaz creencia absurda, que se basa en la idea de que obra y artista son lo mismo y a menudo se confunden… lo que no sólo es ridículo, sino un gran menosprecio hacia la imaginación de cualquier creador.

Pues bien, esta exposición trata precisamente de relacionar una de las obras de Cervantes (concretamente su entremés “El retablo de las maravillas”) con su vida… y por supuesto, fracasa, resultando absolutamente forzado y estúpido.

Por lo demás, compensa el acudir a esta exposición por repasar la vida del gran autor hispano gracias a las bellísimas ilustraciones de Miguelanxo Prado; y “El retablo de las maravillas” a través del poco talentoso David Rubín (que además, en el vídeo demuestra no enterarse de nada de lo que está dibujando… y que tampoco es ninguna maravilla, para colmo). En definitiva, para mí, tuvo su encanto.

Por lo demás, como ya he explicado arriba, dado que la máxima de la que parte la exposición es bastante tonta, difícilmente el montaje sale adelante… sí, es bella estéticamente, pero vacua al fin y al cabo; y es que no está nada bien comisariada.

 

Fundación Canal

Sala depósito de Santa Engracia:

-JESÚS DEL POZO: apenas llego a tiempo para hablar de esta exposición… quedan unas horas para que termine. Me daba pereza ir, lo reconozco… y eso que me gustan las exposiciones sobre moda, y cada vez van teniendo más pujanza, ya no sólo en las instituciones privadas (acordémonos de Yves Saint Laurent o Gaultier), sino también en las públicas (recordemos la de Givenchy), como es buen ejemplo este caso del que voy a hablar.

Todo lo que se expone es sumamente interesante y por ello merece la pena verlo… pero también es la única razón.

La exposición está pésimamente comisariada por parte de Esperanza García Claver; con unas informaciones de sala terriblemente poco objetivas (se llegan a utilizar términos como “genio” o “maestro”, que muy rara vez se ven en sitios como en el Museo del Prado, para cuanto más); muy mal montada en general (tampoco el depósito es el sitio más adecuado para poder obtener una visión tridimensional de lo que se expone… y ya no hablemos de la iluminación); y muy escasa de información, además, la poca que hay, es superficial o dificultosa de encontrar (no hay ni una sola cartela o numeración para conseguir saber cual es concretamente la pieza que estás viendo… hay que deducirlo).

Aún peor, y de vergüenza ajena, son las visitas guiadas, llevadas a cabo por un chico que no tiene ni idea de moda, y mucho menos de Jesús del Pozo (del que, dicho sea de paso, no nos cuenta nada de nada… a pesar de que se supone que es a quién está dedicada la exposición), así que decide hablar de historia del arte sin venir a cuento (pretende hacer una serie de relaciones basadas en opiniones personales, nada contrastadas, y totalmente subjetivas), así, “porque yo lo valgo”.

En definitiva, si no fuera por los vestidos del modisto, sería para no acercarse allí ni en broma.

 

Casa de la moneda

En este lugar, de excelsa atención al público, se han decidido a conmemorar, a base de bien, el tricentenario del nacimiento de Carlos III (ya ves, y sin embargo, no dedicaron ni el más mínimo homenaje -exceptuando unos carteles exteriores, que aún siguen colgando- a su propio centenario) y han hecho la que, de momento, es la mejor exposición relacionada con el tema (leer más sobre otros actos relacionados en el artículo recopilatorio de eventos), e, indudablemente, una de las mejores (quizás la mejor) que haya tenido jamás esta institución (e incluso tienen horarios ampliados para la exhibición, que sobrepasan los habituales del museo).

-VIRTUTI & MERITO, LA REAL Y DISTINGUIDA ORDEN ESPAÑOLA DE CARLOS III: imprescindible y muy buena exposición a todos los niveles que habla de una orden muy reconocida pero a la vez muy desconocida (la paradoja está en el hecho de que cualquier foto de los Reyes españoles, que todo el mundo ve continuamente, en los que vistan de una manera medianamente oficial, aparecen con alguna de las insignias de la orden… sin embargo, la gran mayoría de ciudadanos, sería incapaz de identificar que esa banda azul que llevan los distintos miembros de la Familia Real, se corresponde con la Orden de Carlos III).

Quizás, sólo se le puede criticar una cierta superficialidad, pues la exposición es demasiado general y concreta muy poco, pero, tal vez, si fuese demasiado exhaustiva, resultaría lejana para la ciudadanía en general. Y por supuesto, el uso de demasiados facscímiles y copias, que si bien ayudan a ilustrar el tema, deslucen un poco el conjunto, pues da la impresión de falta de originales. También asombra su escasa duración, y más en una institución que no está programando grandes exposiciones continuamente… sería muy lógico y necesario que fuese prorrogada unos meses más.

Por lo demás, es perfecta en todos los aspectos, tanto en la magnífica información en sala (con un vídeo muy ilustrativo incluido), como en el maravilloso y muy bien encuadernado folleto (que en realidad es un librito que resume la exposición), y por supuesto, en todo lo que se muestra en el lugar (desde obras de arte a elementos de vestuario de las más diversas órdenes… y por supuesto, no podía ser menos, parte de la colección medallística de la Casa de la Moneda), todo ello imprescindible, interesantísimo, y una oportunidad única para acercarse, ya no sólo a la orden de Carlos III, sino a las órdenes de caballería en general.

Sin mencionar, que mucho de lo que se muestra, procede de colecciones privadas de importantes miembros de la aristocracia o de candidatos a tronos vacantes, y por supuesto, de las más altas instituciones del estado español.

Y no se puede dejar de mencionar el magnífico montaje, el mejor que he visto en esta institución, perfectamente pensado para impresionar al visitante.

En definitiva, una oportunidad única y clave para conocer mejor, y admirar, la creación y evolución de las órdenes, y su funcionalidad e importancia hoy día, especialmente, la de Carlos III.

-44º PREMIO INTERNACIONAL DE ARTE GRÁFICO CARMEN AROZENA: curiosa exposición en la que, como tan a menudo sucede, cuando ves a los que se presentaron frente a los que fueron premiados, te preguntas el porqué de esto, qué criterios se usaron… y en general, en qué estaban pensando.

Resulta curioso, atrayente, y algunas obras llaman la atención.

Como no, el folleto, o más bien catálogo, es excelente y recoge todas las obras.

 

Matadero

-BASURAMA: como de costumbre, la nave de “Abierto por obras”, nos propone una original instalación (el problema es que duran demasiado tiempo, la anterior estuvo una eternidad… y por bonitas y originales que sean, uno siempre está hambriento de novedades), que aprovecha también, a parte de para deleitarnos estéticamente, para reflexionar sobre cuestiones ecologistas y sociales.

No hay duda de que esta nave se está convirtiendo en uno de los lugares favoritos de los visitantes al Matadero, pues sus propuestas siempre resultan gratas a la par que impactan.

 

Carlos III, Rey en la Casa de la MonedaResultado de imagen de conde duque forms devotion

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2 respuestas a La temporada de exposiciones de otoño-invierno de 2016-2017 en Madrid

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