Crítica exprés: Bridget Jones’ baby

Muy revolucionario fue el best-seller que nos presentó a este personaje (y al que yo mismo dediqué un artículo en mi sección “Libros”), y también las películas que lo convirtieron en carne y hueso (que además supusieron un hito de gran éxito para el cine europeo)… tanto, que casi todas las solteronas del mundo se sintieron identificadas, y consideraban que defendía su modo de vida… a pesar de que, al final, la protagonista siempre se acabe rindiendo a lo convencional y menos rupturista socialmente (dicho de otro modo, Bridget Jones no encuentra la felicidad descubriendo que puede estar perfectamente bien sola e independiente, sino que se rinde al archivisto cuento de hadas, en el que necesita encontrar a alguien para sentirse completa).

Y no menos ha significado el personaje para la actriz que lo encarna, Renée Zellweger, que, con permiso de su gran actuación en “Chicago”, e incluso de la que le dio el Oscar, con toda probabilidad, si pasa a la historia del cine, será por este papel (y ella lo sabe y reconoce tácitamente).

Aunque no hay duda de que muchas personas también verán la película para poder comprobar el antes y el después de la actriz, a la que llevamos mucho tiempo sin ver en la pantalla grande, especialmente después de su supuesta y polémica operación de cirugía estética, que hasta tal punto lo fue, que se dice que los productores del filme del que hago la crítica abajo, barajaron sustituirla para esta nueva entrega por miedo a que no fuese reconocible.

En realidad, Zellweger es, en muchos aspectos, el absoluto punto de mira del filme, puesto que, en esta ocasión también decidió no engordar para el papel (como sí había hecho anteriormente, la recompensa fue, al parecer, de un millón más por kilo; para la segunda parte, concretamente), lo que muchos han considerado, no sin falta de razón, una cierta traición hacia el personaje, ya que sus kilos de más, y la necesidad de autoaceptación de estos, eran una característica absolutamente definitoria y clave, de Bridget Jones (e incluso una buena parte del hilo narrativo original, puesto que la excusa para la creación de la historia de la novela, era que la protagonista redactaba un diario para controlar determinadas cosas que mejorar en su vida, entre ellas, y especialmente destacable, su peso -que detallaba en cada nuevo día y anotación, junto con los cigarrillos que fumaba, etc-).

Por si todas estas polémicas fueran pocas, la película no es una adaptación de la tercera novela de Fielding (y hasta ahora, última entrega de las aventuras del personaje), sino una especie de precuela de esta… aunque también es cierto que, la autora de los libros es la que ha dado la idea y ha participado en el guión.

Si a ello le sumamos la reaparición del televisivo Patrick Dempsey en su habitual rol de comedia romántica, y la, nuevamente, encarnación de Colin Firth del personaje que ya había hecho en las dos anteriores entregas… esto deja espacio para pensar y reflexionar en como han progresado las carreras de todos estos actores desde hace más de diez años, que fue cuando se estrenó la primera parte… y todo lo que ha pasado por medio, quién está mejor en la balanza, quién no… aunque eso también podríamos aplicarlo a nosotros mismos y a los que nos rodean, porque… la de vueltas que da la vida, ¿no?.

 

-Bridget Jones’ baby: muy desgraciadamente, no acaba de cuajar.

En mi opinión, y a pesar de que casi todos los críticos han ensalzado la vuelta a la dirección de la saga por parte de Sharon Maguire, y denostaron en su momento a Beeban Kidron (directora de la segunda película), yo soy de la opinión absolutamente contraria, Maguire hace unas películas largas y faltas de ritmo, muy poco apropiadas para la comedia; muy europeas, eso sí, todo lo que quieras, y con pretensiones artísticas… pero poco resultonas en pantalla.

En realidad, si digo la verdad, le echo la culpa de todos los defectos de la película a Maguire, pues si la película no termina de despegar es por la falta de ritmo, cohesión, agilidad… etc, todo lo cual se consuma con una duración excesiva e innecesaria (dos horas y algo… es sabido que la norma clave de las comedias es que “lo bueno si es breve, dos veces bueno”).

Sin mencionar que todos los actores parecen sentirse incómodos (tal vez, con la única excepción de Dempsey), cómo preguntándose qué hacen allí pudiendo estar en otro lado (Firth muy especialmente, parece estar en un permanente estado de abstracción melancólica, como al borde de una depresión; Zellweger, da la impresión de estar permanentemente despistada, como si no consiguiera arrancar, y estuviera en estado de preparación permanente, sin conseguir llegar nunca a concentrarse del todo; por su parte, incluso la infalible Thompson, aparenta estar cabreadísima por algo que no sabemos que sucedió detrás de las cámaras, o eso es lo que parece… etc), o como si se vieran permanentemente forzados a hacer cosas que no quieren o que les desagradan, lo que, indudablemente, también es culpa de la directora, que no consigue que sus intérpretes sientan las acciones de sus personajes como naturales. Es más, hasta tal punto tengo fijadas esas impresiones, que me atrevería a decir que en el rodaje no hubo buen ambiente.

Sin embargo, hay que destacar que se vuelven a recuperar a todos los actores originales de la saga (hasta Hugh Grant aparece en efigie).

Por lo demás, el guión tiene muy buenos momentos, de carcajada total, y aunque a veces es un tanto concesivo con el género al que pertenece, de la comedia romántica, en resultar previsible, sí que podemos decir que es un texto bastante notable, aunque su mayor defecto es lo poco cohesionado que está, y su poco trabajada estructura; realmente se nota que hubo varios manos trabajando en él… y si a eso le unimos la escasa pericia de Maguire en todo lo demás, pues ya tenemos el caldo de cultivo para degradar la película.

Llama, no obstante, la atención, el hecho de que la gran Emma Thompson se encuentre entre los guionistas… seguramente es a ella a quién se deben las mejores secuencias y gags.

En realidad, quizás, lo mejor y lo peor que se puede decir de la película, es que la suma parcial es mejor que la suma total.

Como curiosidad final, decir que si os quedáis hasta el final de los créditos, hay, como sorpresa, una graciosa foto de la nueva familia de Bridget Jones.

En definitiva, una película que sigue, bastante bien, el ritmo de las anteriores de la saga y que gustará a los fans del personaje. ¿Y qué recomiendo al resto de los espectadores?, no mentiré, no deja de ser una comedia romántica más de la cartelera, con cierto encanto diferencial, y cierta aura, por ser parte de la saga de la que es parte, pero, en el fondo, una comedia romántica con buena parte de las virtudes y defectos habituales de este género.

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2 respuestas a Crítica exprés: Bridget Jones’ baby

  1. Manuel dijo:

    Lo prometido es deuda.
    ¡Buen finde!

  2. Cumplidor, buena cualidad… me alegro mucho de entrar en tu “Hall of fame” particular; ¡gracias!.

    ¡E Igualmente!.

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