Madre coraje

Y llega ese momento que anhelas… disfrutar una obra maestra

Sinopsis y ficha técnica

Madre Coraje es uno de los textos teatrales más emblemáticos del siglo XX Representa una metáfora de la sociedad en que vivimos, embarcada en una desaforada carrera hacia el éxito y el culto al mercado y la propiedad; una carrera donde se compite a través del engaño y el sometimiento de los más débiles. Brecht demuestra una extraordinaria visión no sólo de su tiempo sino del futuro; resulta de una tremenda actualidad, aplicable a nuestro tiempo por sus temas centrales -“la corrupción” y “la guerra”-. La obra no sólo se pronuncia contra la guerra sino contra quienes apuestan por un sistema de vida donde impera el dinero, aún a costa de sacrificar su propia existencia y la de los seres más queridos. “La corrupción es nuestra última posibilidad…” “¡Malditas sean todas las guerras!”, “Ninguna causa está perdida si queda un insensato dispuesto a luchar por ella”… son algunas de las frases pronunciadas por unos personajes de una tremenda humanidad.

El montaje de Atalaya apuesta por una intensa fuerza coral; los 8 actores están presentes durante todo el espectáculo e interpretan en vivo numerosos temas musicales. Una parte de los espectadores está inmersa en el propio escenario como una metáfora de quienes sufren en primera persona la corrupción o las guerras, ya sean las que se libran con armas o la guerra silenciosa que sufre buena parte del planeta por parte de los poderosos. Ricardo Iniesta

Fecha Del 9 de septiembre al 4 de octubre de 2015
Sala Naves del Español – Sala Fernando Arrabal
Horario De martes a domingo, 20h. A partir del 1 de octubre: De martes a sábado 20h, Domingos, 19h.
Precio Entradas 22 €. Martes, miércoles y jueves 25% de dto.
Duración 90 min.

Adaptación y dirección

Ricardo Iniesta

Compañía

Atalaya

Personajes y actores

Carmen Gallardo Madre coraje
Lidia Mauduit Katerina, la hija muda
Raúl Vera Cabo, General, Alférez
Silvia Garzón Ivette Potier, Soldado, Campesino joven
Manuel Asensio Cocinero, Intendente, “Tuerto”
Jerónimo Arenal Capellán, Campesino
Raúl Sirio Iniesta Eilif
María Sanz Caracuajo, Campesina

En diversos pasajes los actores interpretan a soldados de los distintos ejércitos, a víctimas civiles y a narradores.

Ficha artística

Música Paul Dessau
Arreglos musicales Luis Navarro
Coros y coreografías Actores de Atalaya
Vestuario Carmen de Giles
Espacio escénico y escenografía Actores y director
Realización de Escenografía Factoría La Fragua
Maquillaje y peluquería Manolo Cortés
Video y fotografía Félix Vázquez
Iluminación y coordinación técnica Alejandro Conesa
Sonido Emilio Morales
Realización de utilería Sergio Bellido
Contabilidad Rocío Reyes
Distribución Masé Moreno
Producción y comunicación Ángela Gentil
Ayudante de dirección Asier Etxaniz
Ayudantes de interpretación Marga Reyes (coros) y Sario Téllez (coreografías)

Una producción de: Atalaya
En coproducción con: Junta de Andalucía

 

Comentario previo

En primer lugar, decir que lamento mucho el que mi crítica no llegue a tiempo para beneficiar la obra durante su permanencia en la Sala Fernando Arrabal de las Naves del Matadero (ya cuando la escribí había terminado), tal vez se reponga, en mi opinión muy merecidamente, esta magnífica producción.

A pesar de todo lo que he comentado sobre el Teatro Español (que cabría preguntarse, y hacer la cuenta, de cuantos bodrios hemos tenido que tragar por cuantas grandes obras), y sobre ir al teatro; lo cierto, la única verdad, es que cada vez que vas (a este como a cualquier otro acto artístico) buscas alcanzar lo que yo he definido como el “éxtasis artístico” (más detalles aquí), y no es nada fácil conseguirlo, de hecho, sucede, siendo generosos, una vez de cada cinco, al menos en su versión más intensa, luego, la mayor parte del tiempo, vas tirando, y obteniendo más o menos placer, o directamente llevándote muchos palos, desengaños y frustraciones. Pero esto último carece de importancia, porque cuando ese momento magnífico sucede, el momento en que se encuentra el tesoro, es tan maravilloso que compensa los sufrimientos anteriores y hace que tus esperanzas vuelvan y desees más… y por eso, precisamente por eso, a pesar de los palos, seguimos resistiendo y queriendo más.

 

Crítica

Esta es una adaptación excelente de un texto genial, que es casi, incluso un musical en esta maravillosa versión. Habría que ver que pensaría Brecht al respecto, pero teniendo en cuenta el magnífico resultado final, francamente, me la trae al pairo. Por otro lado, ya tenemos una muy buena experiencia en las Naves con este autor, así que teniendo en cuenta lo tocados que están por la fortuna los montajes sobre textos de Brecht, sólo puedo desear que se hagan más.

“Madre coraje”, como en una parte importante de la obra de este autor, trata temas sumamente trascendentes de las formas más simples, lo que demuestra que el buen teatro siempre ha sido inteligible y cercano al público en su contenido (pese a lo que muchos “artistos” de hoy día nos quieran hacer creer con falsas complejidades y estrambóticos simbolismos de mentes retorcidas) incluso a pesar de que sus formas puedan ser más o menos vanguardistas, pero ello no deja de resultar la superficie.

Temas universales y con los que cualquiera se puede identificar (incluso los que no hayan vivido una guerra), rondan por toda la obra con una filosofía muy próxima y campechana, accesible a cualquiera.

Esta producción es perfectamente consciente de ello, y no queriendo traicionar en absoluto el espíritu del autor opta por un montaje simple pero expresivo; austero pero apropiado; en todo correcto, pues una excesiva ampulosidad estaría fuera de lugar con el estilo del teatro que preconizaba este autor.

Por tanto, no esperéis la grandilocuencia en los decorados, el vestuario o el atrezzo; porque la encontraréis en un texto sublime, en unas canciones maravillosas y perfectamente integradas en la trama; en unos actores en estado de gracia dándolo todo por sus personajes en unas magníficas interpretaciones; y en una dirección que lo guía todo a las mil maravillas y hace que seas consciente y feliz de estar disfrutando una obra maestra.

En definitiva, ¿qué se puede decir cuando has podido disfrutar tanto de algo?, ¡pues compartirlo!, difundirlo para que muchos más puedan también deleitarse con ello, que, como ya he comentado más arriba, desgraciadamente, no pasa todos los días, así que cuando sucede, ¡hay que lanzarse a por ello!.

 

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