Diecisiete parte de Notas de aburrimiento

¡Nueva entrega!; como estamos en plena época de vacaciones, y estas notas se desarrollan en un aeropuerto, tal vez alguno se sienta identificado… ¡pero no hagáis tal cosa, ya sabéis que en esta novela cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia!.

En fin, ¿huirá realmente Abelardo del país o entrará en razón, se tranquilizará… o surgirá algo, como que todos los pilotos de todas las compañías aéreas se hayan dado de baja por depresión?, ¡descubrámoslo ya!:

 

Nota 162

Ya estoy en el aeropuerto de Naipes (el de la ciudad de Madriz, como todo el mundo sabe), a punto de huir del país.

 

Nota 163

Quizás estoy exagerando, sacando las cosas de quicio, pensando que los del instituto me perseguirían para darme caza; ¡que tontería, que paranoia absurda!… seguramente no me sigan más allá de una o dos provincias.

Bien pensado, podría coger un bus… ¡no!, que seguramente los del instituto ya tienen los accesos por carretera controlados… que va, que va, en avión.

 

Nota 164

¡Voy a ir a Castillón!, una hermosa aldea con playa, con poco más de mil habitantes, en temporada alta turística; donde, sorprendente, y según algunos, inexplicablemente, acaban de construir un aeropuerto hace poco (¡hay que ver cómo va el desarrollo de las infraestructuras en este país!, ¡pronto podré ir en avión hasta a la puerta de mi casa!)… allí me relajaré de tanto estrés acumulado y olvidaré mis problemas… sí, decididamente es la mejor opción.

-Hola, buenas -le digo a la chica del mostrador-; quiero irme en el primer vuelo que salga a Castillón….

-No hay ningún vuelo a esa localidad señor -dice amablemente y con una gran sonrisa.

-¡Pero eso es imposible! -respondo yo- ¿no tienen aeropuerto?.

-Sí.

-¿Y como se puede tener un aeropuerto al que no van aviones? -contesté entre intrigado e indignado.

Repentinamente, hubo un silencio gélido, durante tres minutos fue como si toda la actividad de la base aérea se hubiera parado.

-Yo le puedo vender un billete para ir a Castillón -me dijo con el mismo tono de muchísima amabilidad- de cualquier compañía (las han sobornado a todas para que vayan, y aún con eso, dicen que han tenido que implorárselo de rodillas para conseguirlo)… pero tendrá que esperar a que abran el aeropuerto: está cerrado temporalmente, porque todos los implicados en su construcción están imputados por corrupción, prevaricación y cohecho; los ecologistas también lo quieren cerrar, porque hay una especie muy peculiar de pájaro autóctono que reaparece por la zona cada trescientos años. Además, el otro aeródromo más cercano, que está a 20 kilómetros, también lo ha denunciado por competencia desleal, puesto que mitad de las tiendas se han ido con los perfumes, y aquello ya no huele tan bien…. A lo que hay que sumar que, la sociedad que gestiona las bases aéreas espanolas, ha dicho que la pista está llena de baches y agujeros… y que la cinta aislante que se ha puesto para disimularlos no pasa las medidas de seguridad… aunque arreglar eso no sé si servirá de mucho, sobre todo cuando se están colando continuamente en la pista los rebaños de cabras de los pastores a los que expropiaron las tierras para construir el lugar, de modo que difícilmente pueden hacer nada los aviones. Todo ello, sin mencionar a las limpiadoras, que se han declarado en huelga antes de que el aeropuerto haya abierto siquiera, porque no hay quien abrillante el parqué que han puesto en los baños, ni con la mejor cera del mercado… pero lo bueno de todo esto, es que el lugar se ha convertido en un merendero muy popular entre los jubilados. Además, el aparcamiento es utilizado por los jóvenes para actividades lúdicas al aire libre, también conocidas como “botellón”. Y hay una estatua muy bonita del político que lo construyó.

-Ya, que bien -respondí yo-, ¿pero entonces cuando puedo irme a Castillón?.

-Pues no sé, es que el aeropuerto tiene unos horarios nuevos cada día… nos los pasan a todas horas… abre según cuadre… a ver, déjeme consultarlo… umm, según esto… ¡abrirían el miércoles del próximo mes entre las 16:55 y las 17 horas!… ups no, que hay huelga de pilotos…. espere, espere, ¡dentro de cuatro meses hay un vuelo!, pero dice la nota “siempre y cuando no haya niebla, nieve, sol, lluvia, nublado o cualquier otra situación atmosférica que implique la utilización del avión”, ¡ops!… pero también tenemos que descartar este día que le acabo de decir, porque el aeropuerto cierra en los días de fiesta nacional, regional, local, de barrio e incluso internacional….

-¿Quiere decirme que si en Nuevo Jamón York están celebrando el día de santa Patricia, el aeropuerto también cierra?.

-Sí, por respeto a las culturas de otros países… es una política adoptada para que sus compañías quieran venir a Castillón….

-No sé como lo van a hacer si siempre está cerrado.

-Ah no -me responde ella-, eso no es cierto; a quién lo solicita se le abre, sin ir más lejos, el otro día se celebró una despedida de soltero allí. Y la terminal dos se está haciendo muy popular para los bautizos, bodas y comuniones; ¡no me diga que no es original!, ¡y práctico!: hay capilla, mucho espacio para hacer el banquete… además, según acabes con toda la celebración, ¡te vas directamente a la luna de miel!… bueno, a menos que vayas en avión, porque si es así, tendrás que ir a otra base aérea, claro está.

-Sí, claro está.

-Bueno, ¿entonces quiere ir al aeropuerto de Castillón?; es recomendable, porque es una visita turística en sí misma, casi nadie ha conseguido verlo funcionando, ¡es algo extraordinario!. No tenemos un billete en sí mismo, pero sí un bono, con varios viajes de ida y vuelta a su libre elección, que puede ir utilizando usted cuando la base aérea esté abierta (y no haya huelgas, fiestas, la temperatura sea la adecuada… y, desde luego, no se esté celebrando una boda: los viajeros se mezclaban entre los invitados, y se devoraban todo el banquete); además, si consigue usted agotar todos los viajes del bono, ¡se le regala el peluche de las tiendas del aeropuerto que más le guste!.

-No lo termino de ver, tal vez debería valorar otros destinos… -le respondí.

-Nooo, ¿qué dice?, por favor, compre el billete para el aeropuerto de Castillón, ¡que usted venía por eso!.

-Pero es que yo quiero salir ya, no pasarme el tiempo intentando averiguar cuando irme a Castillón….

-Mírelo con perspectiva, ¡es como un juego!, nunca sabes cuando saldrá tu avión, ¡nunca sabes cuando podrás ir a Castillón! (eso siempre que no cierren el aeropuerto definitivamente), y el día que sucede, ¡sorpresa! -estaba a punto de darle una negativa, cuando cambio totalmente el tono a uno más serio y me dijo-… de acuerdo, no le voy a mentir, voy a comisión, quieren probar que el aeropuerto de Castillón funciona perfectamente, a través de la venta de múltiples billetes para demostrar que es rentable, y que la gente quiere ir aunque realmente no haya vuelos… pero no consigo vender ni uno, ¡por favor, cómpreme un bono para el aeropuerto de Castillón!.

-¿Pero como me voy a comprar algo que difícilmente podré usar? -respondí yo.

-De acuerdo, por ser usted, y en una oferta sólo disponible en las siguientes horas, si me compra el bono… ¡yo le regalo esta aspiradora “ultralimpiaelpolvo”!, que no encontrará en tiendas -dijo mientras me sacaba el artefacto para que lo viera-… y, por sólo 50 auros más… podrá conseguir también estos preciosos vasos de cristal de bohemios -de repente, cambió con un mando la pantalla en donde se mostraban los vuelos, para ponerme un vídeo, en plan teletienda, dónde se veía con todo detalle como eran los vasos-; ¡pero eso no es todo caballero!, si paga, ¡ya mismo!, con tarjeta (nos vale la de El rapado inglés) en los siguientes minutos, podrá obtener un descuento de hasta el 10% aplicable en todas las tiendas del aeropuerto de Castillón (la única que queda), ¡y en próximas compras del bono para ir a ese lugar único e inaccesible!.

 

Nota 165

Me ha costado escaparme de esa mujer… ¡no aceptaba un “no” por respuesta!: cuando intentaba marcharme, me agarró, y estuvimos forcejeando un buen rato, mientras ella gritaba: “¡este hombre quiere ir al aeropuerto de Castillón!, ¡es rentable!, ¡viajen en avión a Castillón!… ¡por favooor!”.

 

Nota 166

No volveré a cometer el mismo error, iré a otro mostrador y les pediré el primer vuelo que salga. Allá voy.

 

Nota 167 

Estoy en el mostrador de una empresa que trabaja con compañías baratas, ¡cómo no caí antes!, ¡qué listo soy!, me voy a ahorrar un potosí en este viaje, hoy en día se puede viajar mucho por muy poco dinero, sólo hay que saber aprovechar las oportunidades y ser un poco espabilado.

-El primer vuelo que sale -me dice el chico del mostrador-, es internacional, con la compañía Easyjetas….

-Oiga, ¿pero el aeropuerto de allí estará abierto?, ¿aterrizan aviones?, ¿no? -le pregunto yo.

-Pues claro -me responde él como si fuera tonto, y a continuación murmura-… para eso sirven los aeropuertos.

-Si yo le contara… -digo yo.

-Bien, el vuelo sale en veinte minutos y le costará 5 auros.

-¡5 auros! -¡que ganga, pero que listo soy!, si es que en la vida hay que ser avispado-, démelo, lo compro.

-Perfecto, ¿tiene usted la tarjeta de la compañía?.

-No.

-Uff, entonces no puede usted aprovechar esta promoción, el billete le costará entonces 400 auros.

-¿¡Qué!?.

-Aunque -añadió el chico del mostrador, con tono picaresco mientras me guiñaba el ojo-, siempre puede usted hacerse la tarjeta y obtener el descuento….

-No me diga más: formularios, esperas de meses… etc -dije desesperado.

-¡En absoluto, se la hago yo ahora en un momento!, ¡además es gratuita!….

-¡Qué bien! -lo dicho, hay que ser espabilado y aprovechar las oportunidades.

-Bien, como le digo, la tarjeta en sí misma, efectivamente es gratuita… pero hay que pagar 300 auros, de cuota inicial; aunque no se preocupe, luego los pagos mensuales ya bajan a 299’9999 auros; a lo que luego habrá que sumar los pluses y comisiones que cambian cada año (deberá firmar aquí para confirmar que acepta las modificaciones aleatorias de lo que se le cobre); y por supuesto, los gastos de mantenimiento, producción y costes mínimos básicos… más su donación a una causa ecologista, porque, aunque la tarjeta es de plástico, esta compañía está muy concienciada con la protección del medio ambiente, y hace todo lo posible por protegerlo… ¡ya ve!, ¿cuántas empresas están tan implicadas en salvar al mundo como esta?, ¿cuántas dedican parte de sus ingresos a tan buenas causas?.

-Pues no lo sé, cómo en este caso el que se implicaría en que parte de sus ingresos fueran destinados a una buena causa sería yo -refunfuñé-… y seguro que, además, hacienda les desgrava… si es que todas las empresas se vuelven muy ecologistas cuando eso les supone ahorrar gastos, o que estos corran a cargo del cliente… ¡cómo con las bolsas del súper!…. ¿Pero no tiene algo más barato? -pregunté con tono de voz lo más tranquilo posible.

-Perdone señor, pero es que esto es una compañía barata, lógicamente, los ingresos que no se obtienen de un lado, hay que sacarlos de otro, y eliminar los gastos al máximo, si no, no podrían trabajar….

-Ya, claro que sí -dije, nada convencido-… bueno, ¿y otro destino?.

-¡Tiene usted suerte, caballero!, esta misma compañía dispone de un vuelo por sólo 200 auros, aunque tiene el defecto de que tendría usted que ir en el exterior del avión… pero no se preocupe, para aumentar las plazas, han hecho algo tan ingenioso como poner cinturones de seguridad en las dos alas… es un sistema experimental que hay quien quiere ilegalizar… pero que está teniendo mucho éxito entre múltiples mujeres, que dicen que es como un lifting gratuito, ¡hasta la compañía está pensando en cobrar un extra por ello!… yo de usted, me lo compraría cuánto antes, no vaya ser que lo apliquen de un momento a otro… o que ilegalicen esta forma de viajar.

-¡Dios! -exclamé con desesperación.

-Ah, mire, acaba de aparecer una plaza en un avión que sale en diez minutos, si se da prisa aún puede cogerlo -me sugirió.

-¿Y qué cuesta?, ¿un millón?, ¿con o sin el descuento de la tarjeta?, ¿hay plazas en la cola del avión, o tendré suerte y podré ir con el equipaje? -ya no sabía si preguntaba esto en serio o en broma.

-No, tiene suerte, esta, como es una oferta de última hora, si se coge en los siguientes cinco segundos, le sale por 50 euros.

-¡Démelo! -dije, prácticamente gritando.

-Es que, mientras le daba la explicación, ya se pasaron los cinco segundos… ahora vale 100, ¿le sigue interesando?.

-¡Sí!, lo que sea con tal de huir; ya no de los del instituto, ¡qué también!, ¡sino de los mostradores del aeropuerto!.

-Como se han pasado otros cinco segundos, ya vale 200 euros, pero como me ha autorizado se lo he sacado igual… el avión va a Castillón.

-¡Arrggg! -dije sin ya apenas poder pronunciar nada.

-No se preocupe: nos han comunicado que hoy el aeropuerto estará abierto en algún momento de la tarde… ¡van a inaugurar una nueva tienda!, ¡será la segunda que haya!… y pronto será la única, porque la primera va a cerrar… se ve que el proyecto de que ese aeródromo sea a la vez un centro comercial, no está dando resultado… ya no saben en qué convertirlo para que sea mínimamente productivo.

-¡Deme el maldito billete! -grité exasperado.

-Bien, entre gastos de gestión y los segundos que se han pasado mientras realizábamos la compra, el billete se le ha quedado en 400 auros….

-¿Me está diciendo, que me cuesta lo mismo viajar al aeropuerto que casi nunca abre de Castillón, que a cualquier otro destino internacional, como me ofrecía antes?.

-Bueno, es que, prácticamente, se abre el aeropuerto para que vaya usted y unos pocos más, debería dar gracias, es una auténtica ganga si lo piensa.

-Aññrggg -la baba de la rabia se me acumulaba en la boca, y ya no podía ni hablar.

-Disfrute del vuelo -me dijo sonriente, cual anuncio de dentífrico-, y recuerde, si quiere volar barato, y con calidad, ¡Easyjetas!.

Me fui de allí, inmediatamente, por dos razones: primera, que hubiera cometido un crimen, y el pobre chavalín no era el culpable en última instancia; y dos… ¡porque el avión va a salir pero es que ya!.

 

Nota 168

Voy corriendo hacia el control, y se me cruza una señorita, que me dice lo siguiente:

-Hola, quiero ofrecerle los productos de perfumería y de metales preciosos de “L’Aura”, que acaban de sacar su nueva gama especial para aeropuertos, ¡además incluye una cesta de bebidas con varios licores, agua y refrescos!… ¡es oferta de lanzamiento, el pack está al 60% de descuento!.

Tengo prisa, pero todo el mundo sabe que las tiendas de los aeropuertos son más baratas… ¡y con semejante descuento!… venga, aunque es un poco caro, teniendo en cuenta lo que esto suele valer en las tiendas de la calle, ¡lo compro!.

 

Nota 169

Voy corriendo hacia el control y….

-¿Oiga a dónde va usted tan deprisa? -me dice uno de seguridad.

-Es que mi avión sale en cinco minutos, y aún tengo que llegar a la puerta… -respondo yo apresurado.

-Tranquilo, tranquilo, que yo aquí no tengo ninguna prisa -me dice el orondo guardia-… y además… tiene usted una cara de terrorista que no puede con ella, a ver, ¡documentación!.

-A mí no me venga con sus ínfulas de policía frustrado, ¡no tiene usted derecho a pedirme eso! -dije perdiendo totalmente los papeles.

-¡Eh, Nandete! -dijo dirigiéndose a un tipo vestido de verde, de la guardia incívica, que estaba por allí-, que aquí tenemos a un listillo -comentó, para luego decirme lo siguiente-; a ver que faltas ha cometido ya: no colaboración y desacato a los agentes del orden, falta de respeto a la autoridad, intento de agresión….

-¿Intento de agresión? -dije estupefacto.

-Agresión verbal, que uno tiene su corazoncito -me respondió.

-A ver, ¿qué pasa aquí? -dijo el guardia incívico con cortesía de manual-, ¿qué sucede caballero?.

-A mí nada, yo sólo quiero pasar, porque mi avión sale ya… -respondí yo, esperando que el recién aparecido tuviera más cabeza.

-Yo lo metería en la sala y lo interrogaría -apuntó el guardia de seguridad-, es un terrorista seguro… ya me dirás, cómo es posible, que alguien venga a última hora a coger un avión como si fuese un bus urbano… ¡todo el mundo sabe qué hay que estar con más tiempo en el aeropuerto de lo que dura el viaje en sí mismo; es como las colas de los parques de atracciones!… ¡no es listo ni nada el tipo este!, “tengo prisa, tengo prisa”; así: lo dejamos pasar, se nos mete en el avión, lo secuestra, ¡y lo hace explotar en el aeropuerto de Castillón!… ¡y eso sí que no, con lo difícil que fue construirlo!, ¡esa base aérea ha costado más que las pirámides, y debe durar lo mismo como mínimo!, ¡que yo soy de Castillón y defiendo mucho lo mío!.

-Pero Manolo -respondió el guardia incivil-, es muy posible que este caballero no vaya a Castillón… -dijo mientras me miraba, y yo ponía cara de “no puede ser, no puede ser”.

-¿Y por qué no iba a ir?, ¿para qué hemos puesto el aeropuerto sino?… además, ahora todos los terroristas van a ir allí, porque resulta que alguien ha hecho pintadas en la pista del profeta Mahonesa, ya sabes, de la religión esa de la Isla… ¡y hay que proteger el aeropuerto!, ¡deberían cerrarlo por seguridad!.

-¿Más? -dije yo sin poder reprimirme.

-Caballero -continuó el guardia incivil, dirigiéndose a mí, porque el de seguridad ya se estaba poniendo colorado de rabia-, ¿me enseña su documentación?.

-Nandete -dijo Manolo mientras yo le enseñaba al guardia incivil lo que pedía-, eso que te enseña está falsificado, ¡que yo tengo mucha vista!, ¿lo ves?, cuando giras este documento le aparecen unos dibujos extraños de colores….

-Eso es lo que le sale a todos los documentos auténticos -respondió el guardia incivil.

-Ah, pues no sé, es que mi Documento transnacional de identidad me lo hizo mi cuñado… que yo paso de hacer los trámites de la administración -respondió el de seguridad.

-Bueno, pase por el arco, que está usted bloqueando la entrada del control… -me dijo el tal Nandete.

-¡Ves, eso es otra infracción!, ¿por qué no le detenemos ya? -dijo Manolo.

“Piiii”, por supuesto, el arco pitó.

-¡Díganos dónde lleva los explosivos y quítese toda la ropa, pero es que ya!… no necesariamente en ese orden… aunque si hace lo primero puede no hacer lo segundo -gritó Manolo entusiasmado, emocionado con la posibilidad de fingir ser policía-… creo, ¿cuál era el procedimiento?… en cualquier caso, cuando se desnude -dijo murmurando hacia el guardia incivil-… ¡podemos acusarlo de escándalo público!.

-Uff, ¿y que lleva usted en esta mochila? -me dijo el guardia incivil-… ¡madre mía!, ¡horror!, ¡tenías razón Manolo!, ¡es terrorista perdido, lleva agua, desodorante!… ¡un teléfono móvil!… y… ¿me atreveré a decirlo?… ¡vaselina para evitar que se agrieten los labios!.

-¡Qué espanto! -gritó Manolo, entre horrorizado y cautivado, por la posibilidad de cazar a un criminal-, ¡no lo hay más terrorista que él!, ¡mira!, ¡además lleva una camisa de colores muy llamativos, otra blanca, y otra negra!… ¡yo no sé como las va a limpiar!, juntas en la misma colada desde luego que no, que se le destiñen… y no va a poner una lavadora para sólo una prenda… ¡esa es la prueba perfecta de que va a cometer un atentado!, ¡no le importa lavar la ropa porque se va a autoinmolar!… ¡ni tampoco el aspecto que va a tener, porque a ver quien combina esas camisas con estos pantalones!, ¡claro, como probablemente piensa morir en el atentado, tanto le da como va vestido!; y… ¡¡oh Dios mío!!, ¡esto es lo peor de todo!: ¡lleva un best-seller!.

-Sólo es para matar el aburrimiento… -exclamé yo, que no sabía ni como reaccionar.

-¡Acaba de confesar! -gritó Manolo exultante- ¡va a matar!.

-Sí -puntualizó Nando-, pero ha dicho a una sola cosa, así que no es un terrorista, sino un asesino común.

-¿Entonces lo dejamos pasar? -dijo Manolo, rabioso por perder la oportunidad de cazar a un terrorista.

-A mí, mientras no lleve nada metálico ni líquidos… -dijo Nando con hastío.

Fíjate tú que casualidad, esa es la perfecta definición de todos los productos carísimos de la cesta de “L’Aura” que acabo de comprar.

-Pero es que -me atrevo a decir-, acabo de comprar este pack en el aeropuerto… y digo yo, que no me la habrán podido vender si no puedo ir con ella.

-¡Ni metales, ni líquidos! -grita Nandete- ¡o lo deja aquí o no puede pasar!.

-A menos -me murmura Manolo-, que admita usted ser un terrorista, en cuyo caso podrá pasar… pero sólo a la sala de detención; ¡aunque al menos podrá llevarse el pack!.

 

Nota 170

He revisado concienzudamente la cesta: no hay ni una sola cosa que se pueda pasar… ¿por qué las venden entonces, y encima las llaman “gama especial para aeropuertos”?, ¿por qué no se pueden sacar de ellos?, ¿o por qué son absolutamente inútiles en estos lugares?.

Da igual, dejo la cesta, que me queda poco más de un minuto para la salida.

 

Nota 171 

Mientras comenzaba a buscar la puerta desde donde sale el avión, acabo de ver a ambos guardias dirigiéndose a la vendedora de “L’Aura”, devolviéndole la cesta, e intercambiando dinero… ¡y ella ya le está ofreciendo mi cesta a otro incauto!, ¡el colmo!.

¡Pero da igual, ahora lo importante es huir, montarme cuanto antes en un avión!… y ya puestos, ¡ver el aeropuerto de Castillón funcionando como tal!.

 

Continuará….

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