Críticas exprés: Monsieur Chocolat / La noche que mi madre mató a mi padre

Con motivo de la última Fiesta del cine, no paré de ir a estas salas (menos mal, parece que siempre la hacen cuando no hay nada interesante en la cartelera), por lo cual tengo pendientes varias críticas de este medio… así pues, es el momento de comenzar la labor de publicación (que llevará su tiempo pues hay varios filmes que tendrán crítica única y completa):

 

Cartel Monsieur Chocolat 2

-Monsieur Chocolat: las críticas que había leído previamente no decían maravillas… y tenían razón; algunas que otras se centraban en la cuestión de que la película estaba por debajo del personaje que representaba, y tiene lógica ese argumento.

Lo cierto es que el filme es terriblemente frío, casi documental, hace intentos por lograr cierta emocionalidad, pero son tan obvios, tan evidentes y tan manidos que no funcionan.

Paradójicamente, y pese al gran carisma de Omar Sy, su partenaire James Thiérrée, sin poseer nada del atractivo del anterior, consigue robarle totalmente la película, y la verdad, quizás eso es lo que más tristemente define a la película: un personaje secundario le roba el protagonismo al principal, es decir, tiene más interés… tratándose por encima de un filme biográfico, se puede imaginar lo mal que está el guión para que se llegue a semejante, desmandada e incluso absurda situación.

Quizás ello se debe a que el personaje protagonista también resulta demasiado obvio, demasiado básico; mientras que el secundario tiene muchos más matices, más pasado y profundidad, y resulta mucho más interesante de conocer que aquel del que nos están contando la historia y que debería ser objeto de nuestro máximo interés… pero no es así, y eso es síntoma de que la cosa va muy mal, especialmente siendo la película del género que es.

Así, a pesar de una dirección bastante hábil, el guión hunde la producción al completo, pues consigue que la película resulte aburrida en su conjunto; y nada pueden hacer una bella y cuidadísima estética debida a una soberbia dirección artística. Nuevamente, en este tipo de cosas, se vuelve a ver el buen hacer del cine nacional francés, que aún fallido, no se le puede negar cierta calidad.

En definitiva, una película fallida, indigna del personaje que representa, sin duda es útil para aprender más sobre el clown, los payasos y su evolución… pero como producto de entretenimiento, como narración de una historia, deja mucho que desear.

 

Cartel La noche que mi madre mató a mi padre

-La noche que mi madre mató a mi padre: hay gente que debe tener una influencia y un enchufe monumental, porque yo no me explico las buenas críticas que leí de esta película, ¡soy incapaz de entenderlo!, porque lo que yo vi en pantalla, fue exactamente lo contrario de lo que leí redactado.

Así, nos encontramos con una película cuyo mejor adjetivo para ser definida sería: torpe, profundamente torpe a todos los niveles.

Es torpe el guión, que parece una obra de teatro (yo me pasé toda la proyección convencido de que estaba basado en una, por más que no había leído nada de ello) mal adaptada al cine: con los típicos lugares tópicos, la claustrofobia, la estabilidad, el hermetismo… etc.

Y lo peor, se supone que es una comedia, pero no consigue tener gracia en absoluto, todo suena forzado (ello también se debe a unas interpretaciones muy tensas y forzadas, da la impresión de que el rodaje fue desagradable, porque sino no se explica porque los actores dan la impresión de estar tan incómodos), terriblemente falso y desesperado, en plan de tratar de buscar el chiste fácil, lo obvio, complacer al público con algo que se supone que funciona porque ya se ha hecho antes (con lo cual, también se observa una gran falta de originalidad).

Y por supuesto, Inés París, que escribió y dirigió, no es capaz de hacer que su guión levante el vuelo a través de su dirección, que es tan falta de habilidad y destreza como su escrito, es más, si no fuera porque he visto otras películas de ella sorprendentemente buenas, hubiera creído que la película la dirigió un completo aficionado que no sabía qué hacer con la cámara y que se veía absolutamente sobrepasado por su trabajo.

En definitiva, la labor de Inés París es un desastre plagado de malas decisiones y de equivocaciones continuas una tras otra, que se van demostrando a medida que van pasando los segundos de la película.

Y por supuesto, el resto es un desastre, totalmente inverosímil, incluso desagradable de ver, a mí no me gustó nada: la fotografía oscurantista; las localizaciones y dirección artísticas nada creíbles; el vestuario espantoso… etc.

Respecto a los actores, lo dicho, se les ve muy perdidos, desesperados y nerviosos… y no porque sea el papel que deban hacer, sino porque parecen estar en una situación tensa y desagradable; tal vez ya percibían que nada en la película funcionaba, pero de algo hay que vivir. En definitiva, hacen unas interpretaciones espantosas y nada cómicas.

Conclusión: es una comedia sin gracia, torpe y desagradable en cualquier otro aspecto; no creo que haya mucho más que pueda decir.

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