Sister act, el musical

Alegría destilada en puro espectáculo

Sinopsis y ficha técnica

La joven Deloris, una cantante aspirante a diva, presencia un asesinato y la policía la esconde en el último lugar al que ella hubiera querido ir… ¡un convento!

Rebelde e inconformista, Deloris revolucionará la tranquila vida de la comunidad religiosa y se ganará la admiración y el cariño de sus nuevas compañeras. Pero eso no será suficiente para librarle de su pasado…

REPARTO

Deloris  Mireia Mambo
Madre Superiora  Àngels Gonyalons
Monseñor  Fermí Reixach
María Lázaro  Amparo Saizar  
Eddie  Edu Engonga
María Roberta  Gara Roda
María Patricia  Malia Conde
Curtis  Benjamí Conesa
T.J.  Héctor Otones
Joey  Ramón Balasch
Pablo  Gerard Mínguez

Completan la compañía:

Yelena Lafargue, Elena Talenti, Sonia Gómez, Lola Dorado, Belia Martín, Patricia Serradell, Lourdes García, María Arévalo, Georgina Cort, Marina Pastor, Ángel Padilla, Álvaro Puertas, Lucía Ambrosini, Lucy Lummis, Sergio Campoy y Diego Rodríguez.

 

EQUIPO CREATIVO

Música  Alan Menken
Letras  Glenn Slater
Libreto  Cheri Steinkellner & Bill Steinkellner
Material de Libreto Adicional     Douglas Carter Bean
Directora de escena  Carline Brouwer
Coreógrafo  Anthony Van Laast
Diseñadora de escenografía     Klara Zieglerova
Diseñador de vestuario y caracterización  Lez Brotherston
Maquillaje y peluquería   Pavel Stalmach y Darren Ware
Diseñadora de iluminación   Natasha Katz
Diseñador de sonido  Mick Potter
Orquestaciones   Doug Besterman
Supervisor musical   Michael Kosarin
Supervisor musical, arreglos vocales y música adicional  Mark Hummel
Producción musical original desarrollada en asociación con  Peter Schneider y Michael Reno
Adaptación al español  Xavier Cassadó
Coreógrafa asociada  Frances Chiappetta
Diseñadora de escenografía asociada  Carla Janssen Höfelt
Diseñadora de vestuario asociada Diane Williams
Diseñador de iluminación asociado  Alistair Grant
Diseñadora de sonido asociado  Emma James
Directora de escena asociada  Britta Heiligenthal
Director Residente    Marc Montserrat-Drukker
Director Musical  Josep Ferré
Dance captain  Lucy Lummis
Supervisión técnica  Nils Lunow, Moisés Robles

 

Comentario previo

En primer lugar aclarar que la obra ya no está en Madrid, aunque si hubiera justicia en el mundo se repondría durante varios meses más. Quizás vuelva a salir de gira o a Barcelona; en cualquier caso, dejo mi crítica porque, si vuelve a surgir la oportunidad de ver este maravilloso musical, ¡no hay que perderla! (como podréis leer abajo con detalle).

“Sister act”, aquella maravillosa, tronchante y mítica película de los 90 (que todos, mayores y jóvenes, conocemos aunque sólo sea porque se ha repuesto una y mil veces en televisión… ya que da resultado, no pasa de moda y se ha convertido en todo un clásico), que entronizó a Whoopi Goldberg y la llevó definitivamente a formar parte del Olimpo del séptimo arte; se la podría considerar en muchos aspectos un musical, no en vano, la música es de Marc Shaiman, un reputadísimo compositor de Broadway y autor de grandes partituras del género como las de “Hairspray” o las de la serie “Smash”. En cualquier caso, yo siempre que había visto la película, le veía mucho mayor potencial como musical, que se le podría sacar una mayor rentabilidad en ese terreno.

Por eso, cuando supe del montaje de Londres me alegré mucho… y cuando descubrí que el compositor sería el siempre perfecto Alan Menken no cabía en mí de gozo (ciertamente, no me terminó de gustar la sustitución de Shaiman, que había hecho un trabajo brillante en la película, pero de cambiarlo por alguien, indudablemente Menken era la mejor opción posible… sin mencionar que ambos tienen un estilo muy clásico de Broadway)… pero pronto llegó la decepción, cuando una grabación del musical del West End llegó a mis manos, me pareció terriblemente decepcionante, al principio pensé que era por la falta de las canciones originales de la película, pero ahora, visto con perspectiva, creo que es porque no estaba muy bien grabada (en realidad, las prisas parecen haber sido siempre el problema de este musical: una grabación de calidad mejorable debido a prisas grabando, una traslación a España con una traducción que deja bastante que desear para apurarse a estrenarlo… etc).

Sea como sea, durante varios años, di por hecho que la versión teatral musical de “Sister act” no era muy buena, y que iba a ser uno de los pocos desastres de la carrera de Alan Menken… hasta que se anunció que la producción vendría a España, y la curiosidad volvió a invadirme. Como se establecieron en Barcelona y luego hicieron gira, la llegada a Madrid se efectuó deprisa y corriendo (de hecho yo la vi en la última semana… y luego entre una cosa y otra no me dio tiempo de publicar esta crítica a tiempo para beneficiarla, lo cual me apena… esperemos que se reponga), en vez de pasar mucho tiempo; todo se precipitó, y no me dio mucho tiempo a pensar si merecía la pena ir o investigar el tema… allí me planté, sin más.

Y como leeréis a continuación, no me salió nada mal el plan, es más, ¡yo aún sigo tarareando las canciones!, y por supuesto, completamente enamorado de este brillante musical.

 

Crítica

Vamos a hablar claro desde el principio: “Sister act, el musical” no es una obra maestra, le falta la profundidad requerida para alcanzar tal cosa… pero tampoco aspira a ello; el objetivo que se plantearon sus creadores, y con el que se promocionó el producto, fue el hacer un espectáculo muy divertido, agradable, ameno, del que salgas contento, feliz… y es incuestionable que consiguen ese objetivo. ¿Qué se le podría haber sacado mucho más partido y haber creado algo más sesudo y complejo? cierto, pero tal y como está, ya es maravilloso, yo tampoco quiero exigirle más, la verdad; ¿qué es mejorable?, cierto, pero aún así, está muy pero que muy bien; dicho de otro modo: no será una matrícula de honor, pero es un sobresaliente absoluto (¡y por supuesto, es el mejor musical con monjas desde “Sonrisas y lágrimas”!).

Por otro lado, para los que les encanta la película original, aunque con ciertos cambios que voy a ir reseñando en la crítica, considero que es una excelente adaptación de esta al medio teatral.

Acerca de si la obra es irrespetuosa con la religión católica… bueno, yo diría que muestra más que nada una gran ignorancia sobre este tema y se nota, lo que es una pena, porque se le podría haber sacado mucho partido, como comentaré.

Pero comencemos con la crítica en sí misma:

En primer lugar debemos hablar del libreto, que es bastante inteligente, pues consigue, no sólo hacer muy bien el cambio de medio del cine al teatro, sino readaptar el argumento muy bien a una duración más prolongada, como exige el género musical; se hacen algunos cambios frente a la película, pero todos ellos respetuosos y que sólo buscan profundizar más en los personajes y en la historia. El uso de distintos registros lingüísticos para caracterizar a los distintos personajes también es de una gran sabiduría.

Sin embargo, con toda probabilidad, el mayor fallo del musical, y la razón de porqué no es una obra maestra está precisamente en el libreto, pues aunque logra todos los méritos anteriormente descritos, lo cierto es que también ayuda a frivolizar la historia y hacerla menos profunda, hubiera sido sumamente inteligente entrar en cuestiones sobre la Iglesia católica, su funcionamiento o cuestiones teológicas de lo más actuales; tal vez se podría haber reflexionado más en algo sobre lo que sí se entraba en la película, y que se ha obviado en la versión teatral (inexplicablemente), como el ejercicio de la caridad que trae Deloris frente al enclaustramiento anterior de las monjas y los potenciales conflictos que eso produce dado el encontronazo con el mundo real… hay quien podría decir que no hay que pedirle tanto a una comedia (aunque no faltan las que hacen reír y son igualmente inteligentes) y que quizás si se metiera todo eso se perdería el delicioso jugo de alegría que se consigue exprimir tal y como está, pues lo otro hubiese sido demasiado complicado… puede ser; y sabiendo que si tienes algo bueno, no lo cambies, pues supongo que así es. Teniendo en cuenta el buen resultado final, sólo comento que se podría haber hecho así, no que necesariamente hubiera mejorado, no lo comento como fallo sino como anotación.

Tal vez la adaptación hace que se pierda cierta espectacularidad que tenía la película al reducir y minimizar las localizaciones (lo que provoca unas situaciones un tanto forzadas en la versión teatral), pero yo creo que lo ganamos en otras cuestiones como unos personajes mejor definidos, aunque esto último es un tanto relativo, pues los secundarios a los que tanto cariño les teníamos en el filme, en el musical teatral quedan muy desdibujados.

Por otra parte, he de criticar y mucho la traducción al español, que me pareció una vulgaridad hecha a prisas y mal: los casticismos chirrían en todo momento y se ven fuera de lugar; se pierden muchos datos del original y no parece haber habido un auténtico trabajo y esfuerzo para que el musical aguante largo tiempo en el escenario y permanezca, porque total sólo van a ser unos meses.

Afortunadamente, si hay algo que lo salva todo en este espectáculo, y hace que sea algo absolutamente fenomenal, eso es la música, pues Alan Menken, que ya va siendo hora de que lo reconozcamos como uno de los mejores compositores de nuestra época, y a la altura de los grandes clásicos de todos los tiempos, firma una de las mejores partituras de su carrera (que no es cosa pequeña, tratándose de una persona con todos los más prestigiosos premios y reconocimientos internacionales); y es que, en todos los aspectos la música rebosa la inteligencia y genialidad de este hombre que es además sumamente respetuoso con el material original, y que, sin copiarlo, consigue homenajearlo maravillosamente: así, consigue imitar el estilo de Shaiman en determinados momentos, y también la música de la época (que era fundamental en el filme), pero no renuncia tampoco a su estilo propio y hace unas creaciones realmente espectaculares, con algunos momentos que rozan la brillantez operística; sin mencionar que su juego con las distintas tesituras vocales y con los coros es absolutamente extraordinario, además del buen y dramático uso de las repeticiones… ¡qué dominio de los sonidos, que totalmente excelsa capacidad para combinarlos y transmitir a través de ellos!, es un talento absoluto, no hay duda alguna. En definitiva, brillante, absolutamente brillante, Menken está sublime e inspirado… ¿pero cuándo no?; y desde luego, si el musical en su conjunto tal vez no pueda calificarse de obra maestra, su partitura como obra artística individual, desde luego que sí.

Respecto al montaje visto en Madrid, obviamente es una traslación del visto en el West End, es lo bueno y lo malo que tienen estas “franquicias”, que sabes que puedes verlas tal cual en cualquier sitio al que vayas, pero también sabes que la aportación nacional llega a ser un tanto escasa o se ve forzada (como decía cuando hablaba del libreto).

La dirección de escena es muy buena, sabe hacer su papel y conseguir sacarle partido a la obra que tiene. La dirección musical también fue apropiada en mi función.

La dirección artística es sumamente original y apropiada, de hecho, ayuda muchísimo a contar la historia, de una forma tan sutil como inteligente; pero lo que hay que destacar, es especialmente el vestuario, que le saca todo el partido a la espectacularidad de la religión católica, ahí claramente ha habido una seria investigación sobre ese tema; desgraciadamente no se puede decir lo mismo de la coreografía, que aunque efectiva y atractiva, no le saca todo el partido que se hubiese podido a la liturgia religiosa, aún así, hace un gran trabajo. Sin embargo es innegable que el conjunto de la puesta en escena es absolutamente espectacular y deslumbrante, de esos montajes que realmente te dejan asombrado (incluso no utilizando necesariamente unos recursos muy deslumbradores).

En cuanto a cuestiones técnicas, en mi función (y según he leído en internet, no fue caso único) hubo problemas de sonido, pues se distorsionaba y no siempre resultaba fácil entenderlo todo (diálogos incluidos)… lo que siempre digo, si no usáramos micrófonos ni altavoces, no tendríamos ese problema, que para eso estamos en el teatro, y vamos a ver el directo, y pocas cosas se aprecian más que eso, sin intermediaciones posibles.

Ya sólo queda hablar de los actores, entre los cuales destaca absolutamente Mireia Mambo como protagonista y estrella absoluta: está deslumbrante y tiene muchísimo carisma, tal vez no necesariamente sea una gran actriz (sobreactúa en varias ocasiones), pero no hay duda de que ilumina el escenario con su presencia, y su voz cantando es maravillosa.

El resto son bastante efectivos, aunque hay unos cuantos secundarios bastante irritantes debido a unas sobreactuaciones bastante pesadas y desagradables (especialmente Fermí Reixach, haciendo el papel de monseñor, que resulta insoportable cada vez que aparece en escena). En cualquier caso, yo recuerdo buenas voces… tal vez se cumpla ese viejo dicho que se dice por ahí de que en Stage Entertaiment mientras des el do de pecho, tanto les da que seas el peor actor del mundo (desde luego en “El rey león” se demuestra esa teoría).

En cualquier caso hay algo del todo evidente si analizamos el conjunto del musical, y es que el todo es mejor que la suma parcial; y que además la obra tiene la inteligencia de crecerse a medida que pasa el tiempo de la función (sin perder calidad en ningún momento), de modo que, al llegar al final, ya es un éxtasis pletórico total.

Concluyendo: “Sister act, el musical” es un señor espectáculo con todas sus letras, una pura alegría, diversión, felicidad, que garantiza las sonrisas desde el principio hasta el final (yo aún me acuerdo de todos saliendo canturreando las canciones -¡bueno, yo aún sigo haciéndolo!-), que tal vez no será una sesuda y reflexiva obra maestra… ¡pero es tan agradable, tan bonita, te hace tan feliz!; yo de hecho, no pude resistirme y le hice una ovación en pie según terminó, y eso es algo que hago raras veces; sin mencionar que, indudablemente, durante el tiempo que permaneció en cartel fue una de las mejores opciones de la cartelera teatral madrileña, por no decir la mejor, y sin duda alguna, el gran musical de la capital… en cualquier caso, a mí me parece absolutamente recomendable, fantástica, con ese gran don que tienen los mejores musicales para levantarte la moral, hacerte sentir genial, aportarte una felicidad absoluta, alegría de vivir, darte ganas de cantar, bailar por la vida… y desear que el mundo sea así; en fin, lo dicho en el subtítulo, “Sister act, el musical” es: alegría destilada en puro espectáculo.

 

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