Crítica exprés: Danzad malditos

¿Van camino los teatros del ayuntamiento de convertirse en la institución cultural teatral por excelencia de Madrid?, después de conocer la muy buena iniciativa de “A siete pasos del Quijote” (de magnífica idea, pésimo desarrollo, con el consecuente fracaso final; todos los detalles en mi artículo recopilatorio “Los eventos de otoño-invierno de 2015-2016 en Madrid“) o ver la exposición del Teatro Español; bien se podría decir que van en la dirección correcta. Cierto que hay cosas mejorables como unos programas de mano más completos y que se podrían ampliar las visitas guiadas (en este momento sólo las hay, muy de vez en cuando, al Teatro Español -aunque también sé que tienen a los trabajadores habituales distribuidos en todas esas actividades, y probablemente sobresaturados, seguramente también es necesario más personal-); tal vez ofrecer otras actividades como conferencias, una revista… etc. Y también es verdad que en algunos casos se han suprimido cosas que no se deberían, como los encuentros con el público o actividades paralelas a las obras. Pero desde luego, está claro que existe el interés por esta institución de erigirse como la gran referencia cultural que debe y merece ser, y yo lo aplaudo; van por buen camino, y espero que sigan en él; corrigiéndose y mejorándose.

Aunque, con toda seguridad, una de las cosas que deben cambiar cuanto antes es a quien entregan su confianza, problema base de muchas de sus iniciativas, que acaban en manos mediocres, y en consecuencia, los resultados también lo son. Una vez más, el caso de la crítica de abajo es de este estilo.

Comentar por otra parte, que mis recientes impresiones sobre la desmejora de la atención al público en las Naves fueron un tanto injustas, pues lo que pasa es que hay gente y gente; así, a la hora de conseguir la entrada y el paso a la sala, en esta ocasión, se comportaron de forma absolutamente excelente; pero luego me encontré con un acomodador bastante poco avezado que no me llevó bien al sitio, cuando le señalé si no sería ese otro, se empeñó en que no, y yo claro, no me atreví a llevarle la contraria; pero si no llego a espabilarme, me lo ocupan otras personas pensando que estaba desocupado. Ese tipo de cosas no crean una buena impresión, aunque me reitero en que, en lo que al resto del tema de la atención al público se refiere, es excelente. Pero como siempre, seguiremos informando, y a ver a que conclusión llego finalmente.

En lo que se refiere a los programas de mano de esta función, no aportan nada; y encima mienten, a ver en qué parte se oye la voz en off de Carlos Hipólito, porque ni yo, ni otras personas con las que lo comenté, la escucharon en ningún momento.

 

Todos, o una buena parte de los lectores de este blog conocerán la especial relación de Universo de A con ese “artisto” por excelencia llamado Alberto Velasco; todos recordarán como tras la publicación de una de mis críticas, merecida y absolutamente negativa, reaccionaron acosándome, insultándome, amenazándome… y cosas peores; demostrando así pues, que su calidad como artistas era equivalente a su calidad como personas, es decir: nula.

Me gustaría recordar ahora algunas de las palabras que le dediqué a Velasco, en dos críticas diferentes, (que siguen siendo aplicables, e incluso peores, hoy, mañana y hasta el fin de los tiempos) y que él intentó que se borraran a toda costa:

-“Los actores, en general, parece que estén actuando en su escuela de interpretación, les faltan tablas o verosimilitud”.

-“Y finalmente, la otra cosa que este producto tiene en común con “Los nadadores nocturnos”, es ese elemento llamado Alberto Velasco. Ya me sonaba en la anterior obra, y al fin caí de que. Ciertamente, creo haberlo visto en una de las fiestas del Orgullo, representando a media tarde en la plaza del Rey, algo así como un intento de espectáculo de danza contemporánea propio (post scriptum: se ha investigado, por ciertos asuntos que estoy llevando a cabo, y el “montaje” de las mencionadas fiestas, se titula “Vaca” -que apropiado, y al parecer, sí es de creación absolutamente propia… dudoso mérito- y, por supuesto, en él, a pesar de haber sido al aire libre, el señor Velasco demuestra una vez más una obsesiva alergia hacia la ropa -por alguna extraña y misteriosa razón parece considerar que verle en paños menores puede suponer algún tipo de placer para alguien-, además de un gusto extremado e impertinente por lo escatológico, lo grotesco y lo vulgar, características que le acompañan en todos los montajes en los que le he visto participar, incluido el de esta crítica, con lo cual, ya se sabe lo que se puede esperar siempre de este “actor”, y a que se arriesga uno si acude a alguna representación en la que él forme parte del elenco) que despertaba la absoluta indiferencia o, como máximo, la hilaridad de los presentes (aún recuerdo a alguien gritando en broma “¡otra!, ¡otra!, ¡arte, artista!”, mientras sus amigos le obligaban a callar, no fuera a ser que Velasco se lo tomara en serio y volviera a salir a la escena), pero la falta de talento no parece ser un impedimento para acabar encima de los escenarios, el mejor ejemplo de ello es el creador, director, coreógrafo… de la obra de esta crítica.

En cualquier caso, Velasco sólo sabe hacer una cosa, mover y remover sus asquerosas carnes bamboleantes, mientras el público siente entre repulsión y vergüenza ajena; soy absolutamente incapaz de entender su ofuscación en mostrar con descarado exhibicionismo un cuerpo tan apartado de cualquier canon estético de cualquier época, pero como ya digo, toda la vergüenza propia que el no tiene, la obtiene ajena el público por partida doble.

Y todo lo anterior daría exactamente igual si aún fuera apto para la actuación o para el baile; pero para lo primero es totalmente incompetente, es insoportablemente gay, es evidente que no sabe actuar y sólo sabe hacer de si mismo (siempre los mismos gestos afeminados, una y otra vez, una y otra vez…); y por supuesto, tampoco es apto para la danza… en definitiva no puede hacer ninguna cosa que merezca la pena ver sobre un escenario, yo no me explico que pinta ahí y como no se da cuenta de ello; pero mucho me temo que, algún día terminará por entenderlo, y ese día será realmente terrible para él, le compadezco”.

Aquellos ataques desembocaron en un largo “asedio” de meses, todo lo cual, yo tomé con mucho humor (¿qué podía hacer sino reírme de algo tan ridículo?) y lo di por finalizado al anunciar la victoria,  el fin del Martirio y triunfo de Universo de A (también en un tono muy paródico).

Bueno, lo di por finalizado más o menos, porque le prometí al señor Velasco (y sí, estoy siendo sarcástico, el concepto de lo que es un “señor” o un “caballero” es totalmente inalcanzable para semejante ser) que estaría muy pendiente de lo que hiciera en un futuro.

Más de un año después, Universo de A, pese a todo, sigue triunfalmente en pie; bueno, más que victorioso: con seguidores y visitas que han subido y se han disparado a todos los niveles (incluso a pesar de qué, por razones personales, estuve bastante apartado de mis actividades de ocio habituales durante meses, y por tanto las publicaciones cayeron en picado), se ha convertido en un blog de relevancia al que no falta quien haya agradecido, en más de una ocasión, la sinceridad en las críticas; además del apoyo que he recibido tras los insultos y amenazas; sin mencionar que próximamente cumplirá 9 años (por supuesto, estáis todos los “artistos” invitados a tan gran y gloriosa celebración… jajaja, me siento como don Juan invitando al comendador a cenar, umm, bien pensado no es muy diferente, estos “artistos” son muy fantasmas jajaja); pero sobre todo, este blog sigue dispuesto a demostrar que no tiene ningún miedo, y que no me van a callar. Lo tienen claro; ya puede Velasco mandar a toda su jauría amaestrada que me va a dar muy igual, y va a volver a ver una buena muestra de ello en este artículo.

Así pues, cuando al fin supe que estrenaba nueva obra, y encima pasándose a la dirección, ¡y para colmo basada en una obra maestra como “Danzad, danzad malditos”!, ¡me parecía casi un desafío deliberado!; así que no me quedó más remedio que recoger el guante del duelo, y prepararme para la dulce vendetta (sin mencionar que, misteriosamente, las visitas a ciertos artículos aumentaron exponencialmente previamente al estreno, jajaja, alguien tenía miedo).

En fin, que se me hacía la boca agua, cual si hubiera reservado mesa en Botín para comer cochinillo (aunque en este caso se trataba de un gorrino enorme y pésimamente sazonado), y me preparé para afilar mis dientes, sacar mi mejor cubertería, y anudarme una servilleta al cuello cual dibujo animado… porque lo del victimismo nunca ha sido cosa muy de mi gusto; así que no dudaba en imaginarme acudiendo a la función para poder cumplir mi terrible profecía de que retornaría; sí, y luego, escribiría mi crítica más brutal, más cruel, una auténtica y brillante pirotécnica de sarcasmos y sofisticadas ironías, lo más deslumbrante y divertido que jamás hubiera redactado… y luego al darle al enter, cual malvado de película, consumando su esperada y paciente venganza, pronunciaría mi terrible maleficio referido a la nueva obra: “¡Una selva de mortales sarcasmos será su tumba!: atravesad las redes sociales en una nube de oscura perdición, ¡id con mi maldición!, prestad bien vuestro servicio, y sobre la obra de Velasco, derramad mi mala crítica!”.

Por supuesto también me temía que la obra pudiera ser buena (absurda y ridícula posibilidad, pero a veces los imposibles se hacen realidad), y tuviera que reflejarlo; pero aunque así fuese, ¿ello significaría que Velasco es una buena persona?, (¿lo eran Wagner o Debussy por muy genios que fueran?… sí lo sé, las comparaciones también me hacen reír); sucediese lo que sucediese, sus malas acciones y las de sus acólitos han quedado ya para siempre reflejadas en este blog.

Así pues, y ya sin que temer, acudí a la Sala Max Aub del Matadero; y para tan gran ocasión me puse triunfal música barroca para el camino: el concierto de Brandemburgo de Bach, y los himnos de coronación de Haendel; que me hicieron evocar en mi imaginación la siguiente alegoría: Universo de A coronado por la victoria, la fama, y Atenea (diosa de la sabiduría, la razón, y de las guerras justas) que lo proclama defensor de las artes, las cuales, personificadas por las musas, danzan y cantan a la derecha del blog, triunfantes en el jardín del Parnaso; todo ello iluminado por Apolo (dios de las artes y de las ciencias, además de la luz), que anuncia su gloria. A la izquierda, los “artistos”, asesorados por la codicia, la envidia, la ignorancia, y todas ellas lideradas y gobernadas por la necedad; son expulsados del lugar por la justicia, con su implacable espada, al infierno del olvido… en fin, dejándonos de tonterías; después de entrar, esperé a que se apagaran las luces, y escruté con la mirada mientras una sonrisa diabólica cruzaba mi cara… pero desgraciadamente, como cualquiera que conozca algo de la vida sabe, las cosas nunca salen como te esperas.

 

-Danzad malditos: nada, la nada más absoluta fue lo que sentí; y como sabe cualquiera que sepa de arte, eso es lo único que no puede pasar cuando te enfrentas a algo que aspire serlo. Ingres, por ejemplo, dijo que la frialdad era lo único que mataba el arte, y así es como me sentí yo exactamente, completamente frío.

Por supuesto esperaba un espectáculo pésimo, malo a rabiar… y lo obtuve, pero es que ni en eso hubo sorpresa, todo fue tan sumamente esperable, predecible, que ni me hizo gracia; y al fin y al cabo, cuando vas a un espectáculo malo, lo divertido, la compensación, puede llegar a ser lo espantosamente bochornoso que puede llegar a resultar (y reírte de ello, tomarte con humor el haber tenido la mala suerte de ir a un espectáculo malo), pero es que en este caso todo era tan vulgarmente predecible, que hasta me costó prestar atención; y juro que trataba de motivarme, intentaba quedarme con cosas para luego elaborar una divertida crítica… pero la cabeza inevitablemente se me iba a otras cuestiones… llega con decir que prácticamente organicé toda la semana siguiente durante la función, porque era como si oyera llover, resultaba tan poco sorpresivo lo que tenía delante, que desconectaba como si fuera una pausa publicitaria televisiva o estuviese haciendo cualquier otro tipo de acción manual, habitual y cotidiana.

¿Por qué?, bueno, porque a Alberto Velasco ya no se le podía llamar “actor” y muchísimo menos “director”; es absolutamente incapaz de trazar una idea mínimamente original o innovadora: todo lo que estaba viendo ante mí, era una copia o versión de espectáculos anteriores en los que había participado (y teniendo en cuenta que estos eran deplorables, haceos una idea de como es un mal plagio de una producción mediocre); desde el principio hasta el final, y en su peor estilo.

El mejor momento fue, de lejos, cuando uno de los actores se puso a gritar acertados comentarios acerca de la representación que estábamos viendo (su falso intento de vanguardismo, sus estupideces, la forma física del director), como una especie de sabia autocrítica (fue la única parte en la que el público, completamente adormilado, reaccionó riéndose, y a punto estuvimos también de aplaudir a rabiar, yo por lo menos); pero ni siquiera eso es inédito, la autoparodia se ha utilizado mucho innumerables veces de mejor modo… así que incluso en su mejor punto a favor, vuelve a resultar una vulgar y poco afortunada imitación de precedentes anteriores, el refrito habitual.

Aunque, ¿qué se podía esperar de un tipo que no tiene ningún tipo de formación, ni en dirección, danza, y mucho menos experiencia?, ¿en serio su egolatría llega hasta tal punto que cree que tiene tantísimo talento y es tan autodidacta (presupongo que está convencido de ser la versión actualizada y 2.0 de alguno de los humanistas del renacimiento) como para crear algo sobre lo que no tiene ni idea?. Bueno, todos sabemos que la ignorancia es muy osada.

Así pues, tenemos ante nosotros una producción que obvia vergonzosamente la película en la que dice basarse (pésima versión por tanto de Félix Estaire), y consigue destrozar totalmente una obra maestra para convertirla en una porquería sin sentido, en un absurdo ridículo (y por supuesto, como era de imaginar, decimos adiós a todas las reflexiones interesantes del filme original, a todo lo que la hacía grande y que tan bien definía el género humano en sus cosas buenas y malas); por supuesto, no se puede esperar que tenga argumento ni nada parecido, sólo es una sucesión de interminables reflexiones en forma de monólogos, a cada cual más estúpido, aburrido y carente de interés; en la que, por supuesto, Velasco, tiene gran protagonismo, pues al parecer, también cree ser el nuevo Gene Kelly, y aunque no sabe dirigir, actuar o bailar, él se apunta a todo… y por supuesto el resultado es penoso; eso por decir algo halagador, pues la palabra apropiada es de repugnante para arriba.

La dirección y las coreografías son de un amateurismo insoportable, entre irrisorias y esperpénticas; las elecciones musicales, una vulgar oda a la egolatría del director que al parecer se cree muy culto y quiere lucirlo; y las decisiones escénicas a cada cual peor.

La dirección artística es deplorable, torpe, inadecuada… reflejo perfecto del diletante sin talento que la ha llevado a cabo (Velasco, por si había alguna duda), por lo que el aspecto del escenario es muy poco estético y apropiado. No digamos el vestuario, en el que por supuesto, el travestismo está presente, porque Velasco es muy gay, y aunque no sea posible tener la más mínima duda de ello, está empeñado en demostrarlo a toda costa.  Afortunadamente, nos libra de su vergonzoso y desagradable desnudo (aunque, por supuesto, faltaría más, hay otros no menos repulsivos y fuera de lugar); pero lo hace a cambio de infamar el vestuario del noble arte de la equitación sobre el que uno no deja de preguntarse como es posible que haya esa talla, y que no hay caballo que aguante ese peso, y aunque exista, de intentar montarlo, tal acción es digna de denuncia por parte de los Verdes y del Partido Animalista, ¡pobre animalico!.

Y por supuesto, lo soez, la ordinariez y la vulgaridad son lo que definen la puesta en escena (como era de imaginar por otra parte, si yo ya decía que era lo que había de esperar en cualquier montaje en el que participase como actor, ¡imagínate cuando dirige! -o lo pretende más bien-); es más que suficiente con decir que la obra bien se podría resumir en gente escupiéndose constantemente un líquido negro mientras se comportan de forma histriónica, por el escenario, en paños menores. En realidad no sé porque me molesto en escribir tanto cuando toda la representación queda definida en la frase anterior, bueno, eso, y los monólogos aburridos.

Y los actores… pues malos, como era de esperar, tienen pinta de comunes aficionados, no hay una sola interpretación creíble, ni una frase que suene ligeramente verosímil; ¿aunque qué importa cuando su única utilidad es servir como mera comparsa de Alberto Velasco? (el foco lo ilumina todo el rato y sus intervenciones -más bien interrupciones- son continuas) el cual, pues simplemente se dedica a tratar de disimular su desmesurado afeminamiento bajo una cara de mala uva… y por supuesto, fracasa.

Y los pobres técnicos, siempre profesionales, pues han sido despreciados en este montaje obligándolos a mantener siempre la misma e insulsa iluminación… tiene que ser espantoso estar obligado a trabajar para una persona que sabes que es mediocre y no tiene talento, y aún así, verte obligado a seguir sus órdenes y sus equivocaciones una y otra vez. Terrible, realmente terrible.

En lo que respecta al público (a pesar de ser predispuestamente favorable por estar plagado de conocidos y amigos en mi función -llegaron a darle ánimos a una de las actrices-) reaccionaba a todo el conjunto con una enorme somnolencia: los veías entrecerrando los ojos, dando cabezadas, apoyando la cabeza en la mano, bostezando… etc. No me extrañaría que más de uno echase una buena siesta.

Pero volviendo a lo que comentaba al inicio, que el espectáculo iba a ser así lo sabía, estaba seguro, era evidente que sería algo atroz… pero lo peor fue el gran vacío que sentí, me fui de allí sin ser capaz de haber sentido absolutamente nada: ni ira, ni asco, ni rencor, ni hilaridad… nada de nada. Y entonces fue cuando entendí algo importante, ese tipo de cosas que olvidas pero que cuando vuelven te golpean fuertemente en la cara recordándote que son una certeza ineludible: no había merecido la pena; yo ya sabía que iba a ir a algo que no me iba a gustar, de lo que no iba a sacar nada, y así fue; así pues, ¿qué conseguí con ello?, ¡perder el tiempo!, no he obtenido otra cosa. Con franqueza, había pensado en ir también a la nueva del Muraday ese (otro gran “artisto”, por cuyo montaje fui acosado), pero ahora veo que es una tontería, ¡tengo mil cosas maravillosas qué hacer y porque voy a perder el tiempo de esa manera!, ¡es absurdo!, ¿qué necesidad hay? (sin mencionar que mis críticas siguen teniendo relevancia y perfecta vigencia, cualquiera que busque sus nombres en internet las encuentra, siguen teniendo visitas, para cualquier montaje que estrenen volverán a salir a relucir).

Así pues, pase lo que pase, ahora si doy por concluido definitivamente este asunto, puesto que nada me va a aportar. Parece que es el fin de esta historia.

Y en realidad, lo peor de todo es, lo que ya he comentado en más de una ocasión, que no me explico como, teniendo en cuenta todos los datos que tenemos sobre Velasco, alguien le haya podido confiar un espectáculo… el tipo tiene que tener un enchufe trifásico porque otra cosa no se puede explicar (como decía un compañero, “a saber a quien se la ha chupado”, pero me cuesta creer que nadie quiera que Velasco le haga tal acción). ¿Qué clase de criterio se ha seguido para elegirle?, ¿con qué derecho sobre otros verdaderamente cualificados y con talento? (porque eso Velasco no sabe ni lo qué es); ¿cómo se puede sostener un teatro público con semejantes fracasos que se ven venir, qué lo justifica, qué lo legitima?.

Yo estoy por exigir una auditoría (y ahora la alcaldesa da medios para ello) en los Teatros municipales, para que se vea si este espectáculo da beneficios, a ver si compensa que todos los ciudadanos paguen, ya no sólo el desastre del montaje en sí mismo, sino todo lo relacionado con la producción incluyendo publicidad por toda la ciudad… etc. Porque yo pregunto, ¿qué derecho hay a esto?, ¿cómo se puede tener tan poca vergüenza para en tiempos de crisis hacer semejante exhibición de desfachatez e impudicia, de despilfarro descarado del dinero que los ciudadanos nos matamos a pagar al estado?, ¿cómo se puede soportar lo insoportable?.

Definitivamente, no puedo dejar de clamar: ¡auditoría!, ¡auditoría ya!, ¡inmediata, implacable, inexorable y sin compasión!; y, por supuesto, ¡que luego toda la fuerza de la ley recaiga sobre los corruptos y los aplaste!, todo ello, lógicamente, con las correspondientes y necesarias sanciones a los responsables de unos desmanes absolutamente intolerables, inaceptables, inexcusables e imperdonables.

Y aún en el remotísimo, e imposible caso de que la obra resultara rentable, haciendo una analogía televisiva ¿se podría permitir un “Sálvame” en TVE?, muchas veces he hablado de la función pública de los teatros, y está claro que esta no debe ser excusa para refugio de vividores (como acertadamente decía una vez un comentarista), esto no es arte ni lo será jamás; y desde luego tampoco es entretenimiento (las cabezaditas y las siestas del público así lo atestiguan), así que no sé lo que es y mucho menos lo que pinta en un teatro público, bueno sí, lo que es, ¡es un abuso inaceptable!; ¡si es que no se pueden subvencionar obras para satisfacer la megalomanía de unos pocos, ni para su círculo de amiguetes, que es el único público objetivo de esta producción!, ¡que la monten en su casa (o que lo intenten en el ámbito privado, jajajaja, mira como me río con la sola idea de que lo intenten) y no con el dinero de todos!, ¿¡pero esto qué es!?.

Y aún menos mal que sólo le han programado la mitad de la duración que suelen tener los espectáculos que se representan en este lugar… si es que está claro que hay cosas que no se sostienen por más ciegos que nos empeñemos en estar y por mucho enchufe que haya; ¡si es que acabaría habiendo representaciones sin nadie en el patio de butacas!.

Si aquel actor decía que había que darle de hostias a Velasco en la función; yo, considero que eso no serviría de nada, lo único que hay que hacer es echarle de la escena pública para que jamás vuelva a chupar del presupuesto oficial, que pagamos todos, como la sanguijuela que evidentemente es (¡si hasta ha engordado más, como esos animales, de tanto chupar dinero público!).

En definitiva, si lo que te va es ver gente en ropa interior moviéndose de forma rara, todo ello aderezado con interludios musicales y plúmbeos monólogos… pues filias más raras se han visto, y al menos (en este país), es legal. Para muchos espectadores también resultó ser el método ideal para conseguir una buena siesta, aunque para mi gusto, es un reposo escandalosamente caro (y, evidentemente, tras todo lo dicho, no me refiero sólo al precio de la entrada).

En conclusión, “Danzad malditos” no puede aportar nada, es totalmente vacua y te deja totalmente frío; lo más terrible que se puede decir de ella es que haberla calificado de “muy mala” hubiese sido una virtud y un halago.

Ya ves, quizás al final, sí hice la más terrible de mis críticas (pues no creo que se pueda decir nada peor de lo comentado en el párrafo de arriba de cualquier aspirante a obra artística), aunque no del modo que esperaba.

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18 respuestas a Crítica exprés: Danzad malditos

  1. Cooltureta dijo:

    Pero qué razón tienes. Si estos son la cultura no me extraña que a nadie le interese. Ánimo y sigue publicando que haces mucha falta.

  2. ¡Gracias!, siempre me gusta que lo que escribo sea útil; y tranquilo, esos no son la cultura, son más bien lo opuesto a ella.

  3. David Crespo dijo:

    dicen que tienen mucho arte pero lo que tienen es mucha caradura!

  4. Bueno, tampoco creo que todos sean exactamente de ese modo, algunos simplemente estarán convencidos de que aportan, o que tienen algo que decir (aunque no sea así), y se dedican a vivir y creerse su ridícula fantasía que ellos mismos se han inventado guiados por su propia vanidad y falta de conocimiento de sí mismos.

    Es triste porque no todo el mundo puede ser extraordinario, para que la gente que realmente lo merece brille, tiene que haber gente común y ordinaria, y cuando descubres que formas parte de esa segunda y abundante masa, lo mejor que puedes hacer es apartarte, porque seguir haciendo algo para lo que no vales a ningún nivel, es de un ridículo espantoso; y Alberto Velasco es el ejemplo perfecto de ello. Lo dicho, en el fondo, es necesario compadecerse de él porque se empeña en conseguir algo que nunca podrá tener, simplemente, no tiene ni el talento ni las capacidades; es como si yo me empeño en ser un árbol, me visto de madera y me planto en el medio del Retiro todos los días, por más que lo haga, repita y diga, nunca seré un árbol, porque no he nacido para serlo y nunca lo seré.

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  7. Sevi dijo:

    Yo no sé quien será el Alberto Velasco ese… pero la obra era una puta mierda.

  8. Tanto que he escrito… y tú lo has resumido todo en unas pocas palabras. Eso se debe a que hay cosas que un crítico no puede decir, pero un espectador sí.

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  10. nicole beyzaga meyer dijo:

    No me ha gustado nada, salí de esa sala con gusto a nada, quería irme antes, pero quería saber si en algún punto de iba a remediar la situación..y nada de eso pasó….mientras caminaba a casa , pensaba si tan mal estaba con mi opinión..así que busqué críticas de esta obra….y bueno, me encuentro con esto…..realmente refleja lo que sentí en esa sala…..es una pena que tanto trabajo no tenga resultados satisfactorios, es la primera obra que veo en España, me esperaba algo de calidad..mala elección. Absurdo, burdo y en momentos repulsivo.

  11. Me halaga inmensamente lo que me dices, básicamente porque esa es la misión principal de mis críticas: tratar de reflejar lo mejor posible lo que supone acudir a cualquier cosa de la que escribo. Y veo que en el caso concreto de “Danzad malditos” coincidimos absolutamente.

    En todo caso, desgraciadamente, a mucha gente le pasa exactamente lo mismo que a ti… sólo consultan las opiniones y críticas de las obras después de que las han visto… para confirmar que efectivamente eran una mierda. Pero claro, eso no les devuelve ni el tiempo ni el dinero. Por eso es tan útil, e incluso imprescindible (visto el panorama), acudir a fuentes de confianza y honestas como este blog, para que te describan lo que te vas a encontrar, y luego puedas decidir si ir o no ir, pero siempre, con conocimiento de causa.

    Por otra parte, dudo mucho que en esta producción de “Danzad malditos” haya siquiera trabajo o esfuerzo… esa gente va por impulsos, se creen que lo primero que les viene a la cabeza es muy artístico, ¡y hala!. Si se hubieran molestado en reflexionar, en trabajarlo un poco… entonces ni se les hubiera ocurrido presentar públicamente semejante porquería. Y luego, encima se quejan, te insultan, amenazan y acosan cuando les dices la justa verdad acerca de lo que hacen… como me ha pasado a mí una y mil veces (y bien se describe en este mismo artículo).

    Finalmente, manifestar que lo más doloroso y triste de tu comentario, es que digas que es la primera obra que ves en España y que esperabas algo de calidad (como efectivamente debería haber sido, y más en un teatro público en el que la programación tendría que ser absolutamente impecable y sin tacha)… es una pena que hayas recibido semejante decepción, y seguro que te ha quitado las ganas de volver al teatro… pero créeme, aunque hay muchas cosas malas, también las hay buenas, ¡consulta las críticas de este blog y ya verás que es así!.

    En cualquier caso, ya ves, no se conforman con robar el dinero de los españoles y avergonzarnos públicamente, que también lo tienen que hacer con los extranjeros; ahora la vergüenza no sólo es nacional, ¡se ha vuelto internacional!… ¡es que lo de esa gentuza no tiene nombre!.

  12. nicole beyzaga meyer dijo:

    Bueno, a ver si me recomiendas alguna que esté en cartelera!…saludos y gracias!

  13. En este mismo momento no se me ocurre ninguna obra en cartelera que pueda recomendarte como imprescindible….

    Así que te sugiero que sigas a Universo de A; puedes hacerlo suscribiéndote a través del correo electrónico o de varias redes sociales (todo ello se puede ver en la columna de la derecha)… así, cada vez que publique algo, te llegará; y dado que hago muchas críticas teatrales, alguna encontrarás en la que recomiende la obra y que merezca la pena… además, leyéndome evitarás riesgos innecesarios.

    Gracias a ti, ¡y encantado de conocerte!.

  14. nicole beyzaga meyer dijo:

    Igualmente!, ví las críticas de películas, no vi Animales Nocturnos, deberías verla!…saludos!

  15. Pues no, la verdad es que no fui a verla… no sé porqué, no me llamaba la atención… y a pesar de estar siendo nominada a premios me daba pereza… aunque, dependiendo de mi tiempo, puede que siga tu consejo.

    Bueno, es que este blog es multifunción (sólo hay que ver las secciones a la derecha), trata todos los temas culturales habidos y por haber… también hago crítica de exposiciones, televisión, eventos… etc.

    ¡Saludos, y me alegro que sigas pendiente del blog!.

  16. nicole beyzaga meyer dijo:

    Saludos!

  17. Pingback: La villana | Universo de A

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