La temporada de exposiciones otoño-invierno de 2015-2016 en Madrid

El ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones otoño-invierno de 2015-2016 en Madrid.

-Temporada televisiva otoño-invierno de 2015-2016.

-Los eventos de otoño-invierno de 2015-2016 en Madrid.

TEMPORADA CONCLUIDA

Estos enlaces anteriores (entre los que está incluído este artículo), son los llamados artículos recopilatorios, que se actualizan continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlos a menudo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

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Comentar que he acudido a ver la recién descubierta tumba de Cervantes… vale la pena ir al convento de las Trinitarias, a pesar de sus complicados horarios, la iglesia de por si misma es maravillosa, pero ahora, lo complementa esa gran lápida con una bandera española al lado y una corona puesta por la RAE que hace que sintamos que estamos pisando un lugar más histórico que nunca y que el barrio de las letras realmente lo es… aunque uno no puede dejar de preguntarse que pensaría Miguel de Cervantes-Saavedra si se levantara y descubriera quien es hoy en día y el prestigio que tiene, frente a lo que fue en vida….

Por otro lado, y para mejorar la organización de estos artículos, he decidido poner a prueba el poner por orden alfabético las distintas instituciones que reseño (obviamente, la palabra que marca el orden es la relevante: no es “Museo” sino “Prado”, la que decide en que orden irá esta institución; no es “Fundación” sino “Mapfre”, la que hace que esta institución vaya en un sitio u otro de la lista… etc); a ver que tal va y si funciona, si es así, tal vez lo mantenga en un futuro. También he decido sustituir el símbolo que utilizaba para hacer ver que una exposición había terminado por simplemente, poner en grande “TERMINADA”, aunque ya sabéis que eso sólo lo pongo cuando vuelvo y sé que ya no está, no suelo estar pendiente de las fechas….

En cualquier caso, nuevamente, hay más que descubrir en Madrid:

 

Sala El águila

Precioso lugar, magnífica demostración de porqué el patrimonio industrial también merece ser protegido. Lleno de instituciones de la Comunidad de Madrid, se le ha sacado mucho partido.

Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo de la sala de exposiciones, con una atención al público mediocre y en la que, aunque hay unas consignas, no se pueden utilizar, a saber porqué motivo; de modo que el visitante se ve obligado a cargar con sus bártulos y a morirse de calor mientras ve la exposición si decide aguantar con el abrigo puesto. Intolerable.

-LEYENDO MADRID, 100 AÑOS DE BIBLIOTECAS PÚBLICAS: desde el principio me interesó y fascinó esta exposición, no es para menos, ¡es una gran celebración! (perfectamente comparable a la del tricentenario de la Biblioteca Nacional hace unos años, aunque a esta se le está dando menos bombo inmerecidamente); finalmente, aunque la exposición es completa, se queda más en algo divulgativo que en enseñarnos grandes obras (sin mencionar su clara orientación propagandística); sin duda alguna consigue su objetivo de hacernos comprender la evolución de las bibliotecas públicas (populares durante muchas décadas), y desde luego tendremos la oportunidad de descubrir muchas cosas sobre su historia.

El problema que le veo es que es demasiado pequeña, no tiene folletos, ni ningún extra.

Sin embargo, su interés es tal que no puedo sino recomendarla, pues me si bien no ofrece nada espectacular a ver, si habla sobre una institución fundamental para toda sociedad civilizada y de una cultura libre, ¡y quién ha hecho más por estos valores que las bibliotecas públicas!.

 

Sala Alcalá 31

Por cierto, decir que la atención al público en fin de semana de esta sala es especialmente buena, con un encanto de mujer a la que le encanta su trabajo y siempre tiene una sonrisa dispuesta para los visitantes.

-CARLOS LEÓN, PINK REQUIEM: hay quien pudiera pensar que son un conjunto de ridículos emborronamientos de lienzo… pero tienen algo, y eso es lo que crea una obra de arte; de algún modo tienen poderío, capacidad expresiva, logran mucho con muy poco… en definitiva cautivan. Desde luego que merece la pena acercarse. TERMINADA.

-MARINA NÚÑEZ, EL FUEGO DE LA VISIÓN: horrorosa, escatológica, distópica y repetitiva. Tiene gracia que esto sea una retrospectiva y se junten más obras de esta mujer que nunca antes, porque lo más terrible es descubrir que, después de más de veinte años de creación artística, no ha salido del mismo punto y ha sido incapaz de crear algo nuevo. Apenas soy capaz de destacar alguna obra, y en general, todo me ha parecido espantoso e incluso desagradable (y no en el buen sentido, como te pasa por ejemplo con Munch -ver comentarios sobre la exposición del Thyssen en este mismo artículo-).

Como curiosidad, decir que varios museos gallegos (creo recordar que el MAC, antiguo MACUF, de Coruña) tienen su obra; y como vista una, vistas todas, pues no hace falta ninguna esta retrospectiva; ni mucho menos, la obra que creó a propósito para esta ocasión.

Una pena, porque la anterior exposición que hubo aquí mismo realmente me entusiasmó, como se puede leer unos párrafos más arriba.

 

Museo de Antropología

Escondido y bastante desconocido museo que, sin embargo, está al lado del Paseo del Prado. Sus exposiciones temporales siempre suelen ser bastante pobres aunque interesantes.

-TIGUA. ARTE DESDE EL CENTRO DEL MUNDO: las obras son encantadoras… pero de ahí a decir que son arte… es como si me dices que cualquier souvenir lo es. Artesanía tal vez, arte desde luego no.

Su belleza reside, en cualquier caso, en su cautivador tipismo.

-PERSONAS QUE MIGRAN, OBJETOS QUE MIGRAN…DESDE ECUADOR: sentimientos encontrados me produjo esta exposición; por una parte trata las dificultades de unas personas que intentan salir adelante… pero por otra, no deja de hablar de emigrantes ilegales que no entraron en este país de una forma precisamente ortodoxa.

Su parcialidad, patetismo y deliberada manipulación emocional son más que evidentes; pero aún así, tiene cierto interés.

-CARNAVALES ANDINOS: en realidad son una serie de grandes carteles en la valla del museo. Nos muestra de forma fotográfica la típica tradición que, al menos desde fuera, resulta un tanto bárbara (por lo del gallo) y que hace que te preguntes como sigue existiendo. Pero todos tenemos nuestras cosas, así que lo mejor será abrir la mente.

-LA SIRENA DEL TORMES: maravilloso ejemplo del arte de Joan Fontcuberta en el que se nos revela su esencia artística; una vez más, creando una ficción que bien podría ser real, llena de humor, que se completa con un interesante folleto que pretende dar credibilidad al hecho de que se hayan encontrado los fósiles de sirenas en Castilla, y la expedición científica haya esbozado sus modos de vida.

Integrado perfectamente en el museo (una pena que se nos avise tan claramente de que sólo es una instalación artística, esto es como los Reyes Magos, ¿para qué saber la verdad cuando la ficción es tan bonita?), Fontcuberta no duda en parodiar a la ciencia y sus métodos. Un nuevo bravo.

 

Biblioteca Nacional

No es normal que este museo no tenga ningún tipo de consigna, nada donde guardar mochilas, abrigos… etc. Aunque tampoco es normal que haga tantísimo frío dentro. Menuda pesadilla, ¿cómo puede estar tan pésimamente organizado?, ¿cómo puede ser la atención al visitante tan desmesuradamente mala?, de auténtica vergüenza ajena, que además es nacional, pues se supone que debe ser uno de nuestros museos punteros.

Con motivo de la navidad han creado un árbol de los deseos, si dejas el tuyo, puedes entrar en un sorteo de un lote de libros… ¡así que animaos que desear es gratis y además puede tener premio!.

Aunque no es el único caso, este museo está introduciendo cada vez más concursos y detalles para ganar premios en medio de sus exposiciones y por sus redes sociales….

-RUBENS Y VAN DYCK: no deja de ser otra de esas “exposiciones tomadura de pelo” a las que tan acostumbrados nos tiene esta institución en los últimos tiempos; puesto que vende algo que no da: obras de Rubens y Van Dyck, cosa que no encontraremos.

¿Qué luego las magníficas obras expuestas -grabados principalmente- son maravillosas?, eso es indudable, pero de primeras se nos ha estafado con la publicidad. Menos mal que es gratis para todos.

Merece la pena sobre todo por los preciosos dibujos que se exponen; porque por lo demás, no hay un criterio real para el conjunto, no hay un mensaje o una enseñanza que transmitir, un hilo conductor o algo por el estilo… lo que no significa que no haya información, más bien todo lo contrario, de hecho llega casi a resultar excesiva y saturadora: no hay una sola cartela que no esté plagada de información, en demasiados casos duplicada (¿de verdad es necesario aclarar una y otra vez que la imagen está invertida en el grabado frente al original pictórico?, ¿es imprescindible incorporar una y otra vez esa información?).

Aún así, me parece interesante y recomendable, también especialmente, porque se sale de la temática habitual de las exposiciones de esta institución, y porque nos introduce en otra parte inmensamente fascinante de sus colecciones de la que muchos, seguramente ni sospechan que existe.

-CALIGRAFÍA ESPAÑOLA: una exposición tan desmesuradamente especializada, tan terriblemente específica, que resultará difícil que entusiasme a alguien o que pueda interesar de verdad. Sólo para curiosos incondicionales que tanto les valga una cosa como otra, o fervientes estudiosos de la caligrafía.

-CALIGRAFÍA HOY: gran tontería complementaria a la anterior exposición, sólo que esta vez es una mera muestra de lo que se hace hoy en España y de que utilidad se le da hoy a la caligrafía (los tipos de letra, en definitiva).

-EL FURIOSO EN LA BNE: otra tomadura de pelo. En supuesta colaboración con el Real por su estreno de “Alcina”, hacen esta incompleta exposición (como ellos mismos reconocen), que además es sumamente poco profunda a nivel de información, superficial y poco interesante. Es incapaz de producir interés en el espectador por la obra literaria, y eso ya, lo dice todo.

 

Caixaforum

-MUJERES DE ROMA: el título de por sí, ya te hace darte cuenta de que se trata de una temática demasiado absurda y difusa como para funcionar, y efectivamente así es. No se trata más que de la reunión de una serie de obras maestras (mayoritariamente del Louvre, con tanto préstamo debe de haberse quedado vacío) con apenas nexo.

Desde luego se esfuerzan en justificar el motivo de la exposición, pero ello no acaba de funcionar.

En cambio, lo que sí funciona, es la capacidad que tiene la mujer para fascinarnos, lo que resulta curioso, porque este ser lo hace tanto con los de su propio sexo como con el contrario, incluso cuando la orientación sexual de este no le es favorable. Algo tiene que tener la mujer para que nos fascine a todos. Quizás esta exposición sea una buena oportunidad para reflexionarlo y descubrirlo.

-PEDRO MADUEÑO, CINCO MINUTOS: diminuta exposición con alguna que otra foto de interés. Como a todos los fotógrafos, se le achaca la capacidad de captar la personalidad de los retratados. Yo no se lo vi.

-ALVAR AALTO: aburridísima exposición que no tenía ninguna ganas de ver y que prácticamente pasé por alto. No me llamó en absoluto la atención, aunque también es cierto que reconozco que las exposiciones de arquitectura rara vez suelen funcionar.

 

Fundación Canal de Isabel II

Salas de Plaza de Castilla:

De pago:

-CLEOPATRA Y LA FASCINACIÓN DE EGIPTO: otra gran exposición “tomadura de pelo”; para que os hagáis una idea, es como si yo decido hacer una exposición sobre Perico de los Palotes, y dedico las primeras salas a Palotes en la época en la que vivió el personaje, a continuación, una única y reducida sala al propio Perico, y luego todo el resto, temas relacionados mínimamente con la influencia a posteriori de todo lo anterior.

Pues eso, que la exposición en su finalidad es un desastre, ni ilustra sobre Cleopatra, y es demasiado difusa como para reflejar lo suficientemente bien la egiptomanía en occidente.

Y es que no es normal dedicar un montón de salas y obras a hablar de Alejandría, luego sólo dedicar una sala a Cleopatra, contar su historia de una forma difusa y muy poco profunda; para terminar hablando de todo excepto de la Reina egipcia, además de que todo vaya muy cogido por los pelos.

Eso ya sin mencionar la divertida cuestión de las cartelas plagadas de interrogaciones que no saben ni lo que exponen, tipo “cabeza de Cleopatra (?)”… ¡al final nadie sabe nada, ni siquiera que es eso que hay expuesto!, y es que es en plan “podría ser Cleopatra, o a lo mejor no, puede que la persona representada en esta estatua ni la conociera o tuviese algo que ver… pero también puede que fuese su vecina de en frente, ¿quién es el listo que lo sabe?”.

Por supuesto, como es habitual en este lugar, el montaje es pretendidamente espectacular y grandilocuente, pero todo se queda en una absurda farsa, como lo es todo aquello que realmente es cursi y vacuo; como es el caso.

En definitiva, dado que ni la información es buena ni tampoco las obras son nada del otro mundo, sólo la puedo recomendar a egiptólogos apasionados siempre ansiosos por ver aunque sólo sea una pieza nueva, porque al resto, los decepcionará sí o sí.

Gratuita:

-PERCEPCIONES: el punto de partida es muy bueno e interesantísimo: reflejar la evolución de los roles sexuales a lo largo de la historia; una pena que el comisario prefiriera reconvertirla en una reivindicación homosexual.

Ya desde la entrada, parece que estás entrando en un local de ambiente gay, con una entrada, y unas iluminaciones que no estarían nada fuera de lugar en cualquier local de Chueca (el arco iris está presente por doquier), sólo faltan los clientes… ¡uy, espera, si los había!; vale, lo único que no había eran camareros, porque eso, con unas barras para servir bebidas, ya era el local completo.

Hasta tal punto se respira el tema, que llegué a preguntarme si había mirado bien el calendario y estábamos en medio de las celebraciones del Orgullo (y sus múltiples actividades culturales que también tienen lugar) y no me había dado cuenta, qué junio más frío, ¿no?, y yo que pensaba que el verano ya había terminado….

Por lo demás, la exposición es una auténtica tomadura de pelo: textos grandilocuentes y pedantes que no reflejan en absoluto las obras que se exponen (o mínimamente), produciendo una permanente sensación de absurdo e incoherencia.

A pesar de todo, algunas de las obras son buenas.

¿Si merece la pena?, pues a menos que pases por allí (y teniendo en cuenta lo alejado que está de la mayoría de los sitios es improbable), no merece mucho la pena, y aún pasando, yo me pensaría si se quiere invertir el tiempo en ello.

Torre de santa Engracia:

-JOAN FONTCUBERTA. IMAGO, ERGO SUM: maravillosa, absolutamente divertida, nunca antes me había reído tanto en una exposición y no creo que me vuelva a pasar. Me partía de risa. Reconozco que al pasarme eso pensé “bueno, pero entonces esto no es arte, simplemente es algo que resulta divertido”, pero luego caí en la cuenta de que no es así, puesto que se trataba de un humor extremadamente inteligente (¿aunque cuál no lo es?), que decía, que transmitía algo, y de una originalidad incuestionable. Ello se debe a que, curiosamente, en este artista llegan a ser más importantes e interesantes las cartelas, los textos, que las obras en sí, que se convierten en un mero ejemplo de lo que se quiere transmitir. En realidad, cada una de sus series es en sí una obra de arte, el conjunto puede más que la unidad.

Pero la cosa no se queda en la forma, el contenido no tiene precio, Fontcuberta se ríe de todo con descaro e irreverencia, aunque sin perder ni un ápice de sofisticación, de cosas como: terrorismo, la sociedad de la información, medios y comunicación, religión y dogmatismo, arte y cultura… y sobre todo, de nuestra gran mitomanía, esa gran necesidad que tenemos de clasificar y encajonarlo todo en categorías inamovibles.

Quizás, en su forma, su obra denota una evolución un tanto escasa pues parece seguir siempre el mismo patrón (el falso documental)… ¿pero a quién le importa, cuando lo que hace, tal y como lo hace, se le da tan bien?.

Sublime, apasionante, interesantísimo, toda una revelación… y sobre todo, divertidísimo. Imprescindible, hay que verla, incluso (y tal vez, especialmente) si no te gusta ir a ver exposiciones. Rara vez has visto algo igual.

Y para entender mejor su obra, recomiendo acudir a sus nuevas instalaciones, la del Museo antropológico (que también comento en este mismo artículo) es gratuita.

 

Casa de Galicia

Muchísimo tiempo hacía que no pasaba por aquí (esta debió de ser la última vez, que, por lo que releo, no me causó una muy buena impresión, tal vez por eso llevo tanto tiempo sin ir), y ahora que lo he vuelto a hacer me he arrepentido mucho, pues repentinamente he recordado todas las virtudes de este lugar: todo gratuito (incluido un magnífico catálogo a todo color e incluso la “Guía del ocio”); cercanía al Prado y por tanto a muchos lugares culturales relevantes, y, en esta ocasión, muy buena atención al público. Decididamente, tengo que volver más a menudo, y reconvertir este lugar en uno de mis habituales (y más después de la exposición que vi). El defecto que tiene, eso sí que lo mantiene, es unos horarios demasiado laborables (con interrupción a mediodía incluida), lo que no facilita al público la asistencia al lugar, pues nadie quiere llegar allí y que esté cerrado. Y por supuesto, también encontramos el otro importante defecto de la desigualdad de calidad de lo expuesto de un artista a otro… pero bueno, eso realmente pasa en casi todos los sitios, no siempre se puede acertar.

En cualquier caso, en este momento encontramos:

-JOSÉ MARÍA PRADO: mi vuelta a la Casa de Galicia sin duda ha sido triunfal, pues califico a esta exposición y a este artista de ser otro imprescindible de esta temporada; y teniendo en cuenta que también tenemos en el mismo Paseo del Prado a otros como Munch, Ingres o Zuloaga… parece que, a pesar de lo reducida que es la exposición, no nos costará encontrar una excusa para pasar por allí.

Aunque la verdad sea dicha, considero que no es necesaria en absoluto una excusa para ir, considero que es preciso y obligatorio acudir para ver las maravillas que pinta Prado, con un estilo lleno de fuerza, originalidad, belleza y una estética deslumbradora. Su técnica es tan impresionante que llega a dar la impresión de tridimensionalidad, y realmente te ves atrapado por sus pinturas.

Así, en un increíble juego entre lo figurativo y lo abstracto, su obra nos cautiva con su mensaje poderoso, con esa auténtica esencia que tienen las verdaderas obras de arte que siempre son capaces de decir algo más.

No hay duda alguna, hay que verla; tal vez no sea el artista conocido, aquel del que presumir de haber ido a la exposición y comentarlo a la mínima, pero sin duda alguna, para todo aquel al que le gusta realmente el arte (y no lo utiliza como técnica para cualquier otra cosa) disfrutará enormemente y quedará absolutamente maravillado.

Respecto al montaje, el habitual en ese lugar, colgar los cuadros y gracias; para qué molestarse más que bastante suerte tienen los artistas de que los expongan en algún lado (aunque también es cierto que la mayoría de las exposiciones apenas duran un mes, y supongo que tampoco se pueden pedir grandes espectacularidades… aunque un cambio o un detalle original de vez en cuando sí que se apreciaría, francamente). En esta ocasión ni siquiera han abierto el segundo piso, algo que me apenó mucho, pues tenía muchas ganas de ver más obra de este artista (aunque también es verdad que que abran la siguiente planta tampoco es garantía de nada, a veces hay dos exposiciones a la vez).

El catálogo, aunque sigue siendo espectacular, deberían mejorar en las fotos, pues en este caso parece que se las pasó el propio artista después de hacerlas con su cámara no profesional y con una pésima iluminación, pues no captan en absoluto toda la magia y la fuerza de la obra de José María Prado.

 

La Casa encendida

Siempre me gusta volver aquí, el edificio me encanta, y sus exposiciones nunca me dejan indiferente, y suele ser en el buen sentido…. Sin mencionar que su terraza es de las que más encanto tienen de Madrid.

Por cierto, comentar que han cambiado drásticamente la forma de organizarse y de comisariar las exposiciones: adiós a las hojas coleccionables (que ciertamente no eran ninguna maravilla, pero los nuevos folletos no son uniformes… lo cual es un tanto raro), se acabaron las grandes vidrieras que daban entrada a las salas… en mi opinión los cambios no han sido para mejor pero bueno.

Respecto a los trabajadores de la recepción, la sudadera que les obligan a llevar es espantosa.

También me alucinó lo desbordados que están los guardias de seguridad, ¡continuamente corriendo de una sala a otra porque no hay suficiente personal!… hasta que se rinden al agobio, y ya pasan de todo encerrándose en el cubículo ese que se les ha creado detrás del pladur… menos mal que no está la Mona Lisa, porque sino bien se podría atentar contra ella.

En fin, muy tarde llego para hacer las críticas de estas dos interesantísimas exposiciones que ya se están acabando:

-GONZALO LEBRIJA: interesantísima, aunque sus obras puedan parecer el típico arte contemporáneo que da la impresión de que es una pura tomadura de pelo, lo cierto es que tienen algo, dicen algo, son apasionantes. Pero no esperéis una gran muestra, porque es todo muy poco y muy reducido, pero aún así, vale muchísimo la pena; sus obras demuestran una gran creatividad y capacidad de búsqueda de nuevos recursos artísticos. Apasionante.

Lo peor, irónicamente, es el completo folleto, en el que el comisario se pone a comentarnos lo que él piensa que son las obras y sus diversas reflexiones personales (hablando mal y pronto: sus pajas mentales), porque por alguna razón piensa que son interesantes. Si a eso le añadimos que el folleto está desfasado porque hay obras que finalmente no se incluyeron en la muestra… pues os podéis hacer una idea. No quiero criticarlo del todo pues es completo formalmente, tanto a nivel de textos como de imágenes, pero en los aspectos anteriormente comentados deja que desear; y es que un folleto de una exposición no se puede convertir en la libre expresión de lo pretencioso que es el comisario.

-JUAN ARIÑO: en un primer vistazo son sólo brochazos, restos de un boceto, el lugar donde se posó un pincel y luego quedó la pintura o donde se experimentó con ella; pero según te empiezas a fijar en los títulos, e incluso sin eso, te das cuenta de que las obras hablan por si solas; evidentemente, no todas son obras maestras, pero sí las hay realmente cautivadoras y fascinantes, con una especie de mensaje oculto que intriga desentrañar, es decir, dicen algo, y eso, a pesar de su simplicidad y aparente arbitrariedad, ya las convierte en arte; es más, estoy seguro de que os pasaréis varios minutos delante de alguna de ellas.

El folleto, mejor no leerlo, estropea la contemplación de la obra tanta cursilada engolada (incluso a pesar de ser palabras del artista) entre las que podemos leer cosas como “utilizo la estructura interna del paisaje como elemento fundamental de la composición” o “aunque el hombre desaparezca del cuadro morfológicamente, siempre está psicológicamente”.

-INSTALACIÓN DE LOVE OF LESBIAN: no entré, había una cola criminal que apenas se movía, pero a los jovencitos que pasaban ahí minutos y minutos no les importaba; supongo que si te interesa el tema, vale la pena.

 

Casa de la moneda

Con grandes dificultades logra llamar este lugar mi atención, a pesar de su buena atención al público.

-JAUME PLENSA, MATRIZ Y MÚLTIPLE: es una exposición bastante regular, no tiene gran cosa pues todo es la repetición de los mismos temas. Encima está mal comisariada y el folleto es absurdo. Gana mucho si tocas las obras, cosa que no sabes que puedes hacer hasta el final; una de ellas, el móvil es especialmente fascinante y sólo cobra toda su dimensión cuando se mueve y choca entre sí creando sonidos.

 

Centrocentro

Madre mía que poca vergüenza siguen teniendo aquí. Como ya comentaba hace poco en otro artículo, ya puede gobernar quien quiera, que seguimos igual; cuando estaba el PP me quejaba de que siempre se cobraban las exposiciones más interesantes… pero con Ahora Madrid nada ha cambiado (o incluso para peor, porque con el PP, aunque había que esforzarse -en plan: será gratis el último día del mes siempre y cuando no sea festivo, pero sí coincida con la conjunción de Saturno y Neptuno en la constelación de las Hespérides-, ¡al menos sí había un día de entrada gratis! -o una mañana-); y lo que es peor, ¿cómo se puede explicar que tantas fundaciones privadas ofrezcan acceso gratuito a la cultura -con exposiciones tan o más importantes- y las instituciones públicas pasen de hacerlo?, yo no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo.

Y por si fuera poco, en ninguna de las gratuítas se encuentran apenas folletos.

-KANDINSKY, UNA RETROSPECTIVA: todos los cuadros poseen del Pompidou, por tanto son los que fueron donados por la familia Kandinsky, es decir, los que le quedaban o decidió conservar… pretender hacer una retrospectiva a partir de ahí, es cuanto menos optimista.

La obra que se expone es escasa, y aunque hay varias pinturas muy representativas, el conjunto no acaba de fascinar del todo, ni de convencer, la sensación con la que te quedas (como suele pasar en estas exposiciones de Centrocentro) es de que “mucho ruido y pocas nueces”.

Tampoco el montaje, simplón a pesar de sus buenas intenciones con los cambios de color por época y ese establecimiento de línea y punto.

A la hora de la verdad, curiosamente, lo mejor es la audioguía que se incluye con la entrada (porque de información en sala, olvídate, y el folleto, un mero resumen del texto de la entrada), magnífica y extremadamente completa, pues incluye pasajes musicales, citas del pintor… etc; un magnífico trabajo hay que reconocerlo, y con unas voces nada atonales.

En definitiva, ¿merece la pena?, pues la verdad, a menos que seas un superfan absoluto incondicional de Kandinsky, que estés absolutamente seguro de que no vas a viajar a París en tu vida, ni va a pisar el Museo Pompidou en ningún caso y de ninguna manera; pues entonces sí que deberías ir. Para el resto de los mortales, no es en absoluto imprescindible y no perdéis gran cosa si no vais.

-IGNACIO ZULOAGA Y MANUEL DE FALLA: HISTORIA DE UNA AMISTAD: me encantan las exposiciones de este tipo, debo admitirlo, y además suelen dar muy buen resultado y resultar siempre gratificantes al alma, porque son muy bonitas.

El contenido es un tanto superficial y resulta un poco forzado, pero aún así, da gusto y deleita.

Las obras que se han traído son sumamente interesantes, y la verdad, Zuloaga, paradójicamente, a pesar de ser uno de los más grandes artistas de su tiempo, hoy en día no es demasiado conocido.

El montaje es maravilloso.

Sin duda alguna la mejor exposición a ver en Centrocentro, mejor que la de Kandinsky, y eso que es gratuíta… la vida a veces es así de paradójica.

-FROM BUBBLE: en realidad, se trata de una acción artística que se ha extendido, muy disimuladamente (puesto que excepto en frente del Palacio de Cibeles, yo no la he notado en ningún otro sitio) por Madrid; es una forma de apoyo a las personas con Alzheimer.

Desgraciadamente, la intención es mejor que el resultado final, pues la exposición es espantosa. Incluye un vídeo del “artista” emborronando un cristal completamente desnudo; y otros de personas con la enfermedad con el objetivo de resultar lacrimógenos.

Patético, ya podían encargar el tema a alguien con talento.

-MADRID ¿IM?POSIBLE: tontería monumental que bien se podría haber puesto en el vestíbulo de la respectiva facultad. Lo que más gracia tiene es la zona llena de post-its plagada de sugerencias para la alcaldesa. Como si fuera a leerlas.

-D-ESPACIO DESIGN SPACE: aunque pretende vender lo invendible (¡el diseño salvará al mundo… o más!) tiene su encanto si te interesa el tema.

-ARQUITECTURAS Y ESPACIOS EN LA COLECCIÓN RAC: se ve con cierto interés, pero tampoco te deja absolutamente fascinado. Un extra por el que pasar después de haber visto el resto.

-LA CIUDAD EN VIÑETAS: un consolidado fracaso de proyecto que no se sabe muy bien que pinta en Centrocentro, ¿está ahí por aburrimiento?, ¿Por qué no se sabe qué hacer con ello?; siempre ahí los mismos cómics sin que haya nada más, nunca otras novedades, nada aporta nada, ya ni siquiera dan pegatinas… sea como sea, el tema no termina de despegar y supongo que acabará por desaparecer definitivamente, porque, simplemente, no tiene sentido alguno.

 

Museo geominero

Aunque sea un lugar relativamente bien conocido y visitado (y su arquitectura sea realmente imponente, de las más espectaculares de la capital, de hecho, vale la pena ir sólo por dejarse deslumbrar por el interior del edificio), muy especialmente por familias; lo cierto es que no suelen hacer muchas exposiciones temporales, con lo que viven del visitante esporádico, pues no hay muchas motivaciones para repetir (a menos que seas un apasionado del tema).

Por suerte, en esta ocasión hay una excusa para volver, y aunque no parece que vayan a afianzarse como gran institución organizadora de exposiciones (esta prácticamente dura toda la temporada, lo que demuestra que la han alargado mucho para que simplemente esté ahí, pero sin vocación de permanencia), sí que merece mucho la pena pasarse a saber más sobre ese metal que a todos nos produce fascinación:

-EL ORO BAJO TUS PIES: bajo el atrayente lema de que aún queda oro en España, esta exposición que bien hubiera podido llamarse “todo lo que no sabías sobre el oro y que nosotros estamos dispuestos a contarte”, es absolutamente fenomenal.

Magníficamente comisariada, incluso a pesar de estar ubicada en un lugar más bien poco bien dispuesto para una exposición (justo al final de la escalera de entrada, en un vestíbulo que da acceso al museo), está magnífica y atrayentemente montada desde su principio a su final, con una destacable estética.

En realidad, todo está sumamente cuidado en esta exposición (quizás su gran defecto es que no haya un folleto para poder llevarse), y es increíble el partido que le sacan al, simplemente, exponer unas cuantas pepitas (y algunos otros instrumentos, e incluso libros relacionados)… la verdad es que demuestran maestría. Así, mediante una magnífica, amena, sencilla y muy completa información de sala, se nos instruye en todo lo que hubiéramos podido imaginar que se puede comentar sobre el dorado metal; el montaje, además es muy acertado y bien pensado.

En definitiva, muy interesante e instructiva, la verdad es que vale mucho la pena.

 

Fundación Mapfre

Sala de Recoletos

Antes de nada, decir que es una delicia que, por primera vez, no nos hayan ocultado el palacio de la duquesa de Medina de las torres donde está situada la fundación (uno de esos múltiples edificios decimonónicos que en su momento blasonaron triunfalmente la castellana, y de la que ya no quedan demasiados, ¡así que hay que tratarlos bien!), pues normalmente el montaje de la exposición tapa con pladur o con cualquier otro material todas las salas originales y sólo (y algunas veces, no siempre) se nos permite disfrutar de la impresionante escalera del palacio.

Para el caso de esta exposición en cambio, podemos admirar algunos de los techos de la primera planta (la planta noble), que se nos descubren magníficamente conservados (o restaurados); lo cual es una gozada, y, pese a lo que muchos comisarios piensen buscando montajes simplones, este sistema no resalta más las obras.

Por tanto esta iniciativa de descubrirnos estes lugares del palacio que hasta ahora nos habían estado ocultos es muy de aplaudir, ¡y esperemos que no sea la última sorpresa que nos dé una de las más principales y mejores fundaciones de Madrid!.

-BONNARD: hay que reconocerlo, la fundación Mapfre casi siempre acierta con sus exposiciones y sus elecciones, y hay que reconocer que es uno de los grandes ejes expositivos de la ciudad, el imprescindible al que hay que ir varias veces durante la temporada. Tal vez sea su buen gusto, quizás una buena planificación, pero siempre sabes que puedes confiar en ellos, en sus decisiones, pues lo que van a exponer va a resultar interesante, agradable de ver y siempre podrás aprender algo.

La verdad sea dicha, en España no conocemos mucho sobre los nabís, y tampoco hemos tenido grandes oportunidades de verlos; y no deja de ser una pena, pues son realmente interesantes.

Por eso es una gozada que Mapfre nos traiga esta apasionante exposición sobre este artista que sin duda nos fascinará en muchas de sus obras.

Así pues, la exposición junta las dos mejores cosas que puede tener un evento de este tipo: el deleite artístico y estético, además de la posibilidad de aprender… ¡el binomio perfecto!.

Lamentablemente, no se pueden dar tantas alabanzas ni al montaje (vulgar, simplón aunque pretendidamente didáctico) ni al folleto, que apenas aporta algo a la visita, reduciéndose casi a un mero corta y pega de la información en sala, que sí, es muy útil e interesante.

En cualquier caso, es una exposición sumamente recomendable e interesante.

 

Fundación March

Ojalá algún día abran el jardín privado que tienen lleno de obras de arte, ya he oído varias peticiones al respecto….

-MAX BILL: menos mal que esta fundación tiene otros actos, porque en los últimos tiempos, se está luciendo con las exposiciones (tono irónico)….

Una vez más, otro geometrista, otro de la bauhaus, otro con cuadros llenos de polígonos… sí, lo sé, que aburrimiento.

El montaje es nuevamente infame, con un folleto del que hay que depender porque eso de poner cartelas ahora no se estila (y me da igual que al autor le gustase más así), y en general vulgar.

¡Con lo qué ha sido esta fundación a nivel expositivo!, ¿qué le está pasando?.

 

Fernán Gómez, centro cultural de la villa

-TITANIC, THE EXHIBITION: hace unos años, creo recordar, vino exactamente esta misma exposición, de ese recuerdo hablo, pues, lógicamente, no la voy a volver a visitar.

Lujosamente montada, no se puede esperar menos, peca de ser un tanto superficial, pero el tema tampoco da más de sí; aunque como todo lo famoso y polémico, arrastre multitudes. En cualquier caso, tiene el suficiente encanto como para que aquellos apasionados del tema vayan y se deleiten con todo lo relacionado con el famoso barco.

 

Museo de historia

-CERVANTES A LA LUZ: a pesar de que tendría que haber terminado el mes pasado, se ha prorrogado.

Lo mejor y lo peor que se puede decir de esta exposición es que el folleto es tan bueno, y ha sido tan difundido, que no te hace falta ir para verla; todos los textos que puedas ver allí están en el propio folleto; y como la exposición apenas la complementan unas pocas fotos….

Una pena que uno de los descubrimientos arqueológicos de los últimos años tenga una exposición tan extremadamente superficial, quizás sea, simplemente, porque, en el fondo, no deja de tener una intención más propagandística que divulgativa.

TERMINADA

 

Museo de modelismo naval

No hay exposiciones temporales, forma parte de las instituciones que gestiona la Fundación Mapfre en los alrededores del Paseo de Recoletos.

En realidad es una gran tontería, los “juguetitos” fabricados por Julio Castelo Matrán que ahora se han expuesto en un local y en vitrinas.

No hay un auténtico diseño museográfico, no se sigue una línea divulgativa o docente… etc.

Tampoco tiene modelos lo suficientemente representativos como para ser calificado de “Museo de modelismo naval”, pues se trata simplemente de una colección particular (que probablemente no sabía donde meter en casa), que ha prestado muy poca atención a la creación de algo definitorio, y que se basa más en el gusto personal.

La verdad es que yo me pregunto cuanto durará.

Pero puede ser interesante para quienes les gusten ver maquetas de barcos grandes, antiguos y modernos… las cartelas pueden llegar a ser interesantes y reveladoras.

 

La Neomudejar

Muchas aspiraciones y muchos aires quiere darse este lugar autodenominándose “museo” (yo de hecho, me niego a darle tal nombre, y ya veis que ni se lo he puesto).

Ciertamente, cuando descubrí su existencia, en plena emoción, ni me molesté en investigarlo, y allí fui como un idiota; tal vez hubiera tomado más precauciones de saber que se trataba de un “centro autogestionado, libre y de resistencia artística”, lo sé, ya sólo las palabras dan miedo (y además está rodeado de sindicatos por todas partes).

Y efectivamente, el lugar también asusta, si bien no puedo dejar de apoyar que se de uso a edificios abandonados (pues eso ayuda a evitar su deterioro y su consiguiente desaparición) y que se revalorice el patrimonio industrial, tampoco me parece que se haya hecho mucho por la antigua fábrica que en realidad, si te fijas, sigue igual de mal.

La verdad es que el lugar está sumamente mal habilitado y señalizado (está en frente de la basílica de la virgen de Atocha), cuesta encontrar la entrada, y da la impresión de que vas a entrar a un lugar okupado (hasta cierto punto es así). Los accesos son penosos, el interior no está señalizado ni guiado de ninguna manera, y nadie se molesta en explicártelo. Como no, hay la típica librería con el contenido adoctrinador ultraizquierdista esperable.

Su gestión de los precios tampoco está nada clara, en muchos sitios se afirma que cobran (su propia página web incluida), pero el día que fui yo (que se supone que era el día que no) sólo había una hucha para depositar donaciones y ni rastro de un sitio donde poder realizar cobros.

En realidad nada está claro en ese sitio en el que ni siquiera tienen una exposición permanente. Así que, básicamente, el lugar es un recorrido de aproximadamente cinco salas que se acaban en un tris. Supuestamente hay una planta arriba para residencia artística (no me explico yo con que recursos). Además, un baño tan artístico que no sabes si debes admirarlo o hacer tus necesidades (y de ser así, si estas formarán parte de la instalación artística final), debo reconocer que fue de lo que más llamó mi atención (lo cual no habla mucho a favor del resto, si uno lo piensa).

La atención al público tampoco es ninguna maravilla, me sentí absolutamente descuidado, perdido y desconcertado.

Lo único bueno que han hecho es crear un periódico con mucha información sobre lo expuesto que además está distribuido por todas las salas.

Además, el día que fui había muchísimo ambiente gay, no me preguntes porqué ni si es lo habitual.

En definitiva, creo que este lugar es un sitio que está condenado de antemano, ha muerto antes de haber nacido, no sobrevivirá, ni conseguirá consolidarse como referencia artística de la capital. En poco tiempo (unos años como mucho) el lugar volverá a estar cerrado como si nunca hubiese sucedido nada allí o simplemente estará okupado. Su propuesta no es, simplemente, de verdadera innovación, no aporta nada nuevo a la ciudad y desde luego es altamente prescindible y profundamente cursi y pretenciosa. Si a eso le sumamos una aparentemente mala gestión, y una decuidadísima atención al público… la conclusión de su lógica caída y desaparición es evidente.

Por lo demás, sí que reconozco que es muy interesante ir al lugar, aunque sólo sea para visitar el precioso edificio decimonónico dónde está ubicada La neomudejar, el cual tiene ese encanto artesanal de la arquitectura de otros tiempos, y mucho de ese preciosismo y cuidado que se ponía hasta en los edificios más funcionales; sin duda merece la pena pasearse por él y recordar múltiples pasajes de novelas del siglo XIX, o dejarse llevar por el siempre romántico decadentismo que produce todo lugar que fue algo y ya no lo es. Desde luego, si te gusta o interesa el patrimonio industrial, hay que reconocer que este sitio es visita obligada.

En fin, no sé, tal vez, a lo mejor vuelvo y todo, aunque sea para darle otra oportunidad y ver mejor de que va el asunto.

Respecto a la exposición temporal que tienen en este momento, lo comento:

-N’ARCO: aunque reconozco que al principio me impresionó y me recordó a las primeras veces que fui a “La casa encendida”… lo cierto es que cuando me repuse de lo que era estar en un sitio nuevo y con un ambiente tan sórdido y tétrico, finalmente entendí que casi nada de lo que veía era novedoso o tenía auténtico interés, y que lo único que estaba haciendo era ver más de lo mismo… probablemente lo único salvable son las obras de la primera sala, de Guy Denning.

 

Palacio Real

Tras haber arrasado la temporada pasada con la muy memorable exposición de retratos reales (de la que tan buenas referencias se han dado en Universo de A), Patrimonio Nacional vuelve a la carga… pero muy lamentablemente, mucho me temo que el tiro en esta ocasión les saldrá por la culata (ni los vigilantes de la exposición creen que se vaya a sostener muy bien); y ya se ve en los visitantes, que pasan por las salas como si fuesen de paso, e incluso, en el colmo del desprecio, llegan a fotografiar antes las lámparas, espejos y techos que los propios cuadros, lo cual no deja de resultar irrisorio. Bueno, se rumorea que se va a hacer una exposición sobre Caravaggio, con algo de suerte, será su triunfo de la temporada.

En cualquier caso, en los últimos años, ciertamente la institución ha acertado sacando sus propios fondos y enseñándolos al público, demostrando que no necesitan de grandes aspavientos, o organizar gigantescos y carísimos intercambios con otros museos extranjeros para hacer grandes exposiciones de gran calidad (algo que ya llevan varios años probando con buen resultado)… ahora bien, no todo vale.

En todo caso, también merece la pena pasar por palacio, puesto que se ha renovado el estandarte con el blasón de don Felipe VI, algo muy apropiado, puesto que el anterior, que se había puesto rápido y corriendo justo después de la Proclamación Real, no dejaba de ser un tanto cutre, pues era una especie de plástico con el escudo impreso; mientras que el actual (que se colgó después de la fiesta nacional, al parecer) ya vuelve ser tela, como un tapiz, y además con belleza e interés artístico, pues reproduce sombras, y bueno, ya es otra cosa (como el que había en tiempos de don Juan Carlos I); en realidad, se ha procedido al cambio de los blasones en casi todo el palacio, e incluso el la real capilla nos encontramos también el cambio, está siendo poco a poco (ya se sabe que las cosas de palacio van despacio) pero el nuevo monarca está dejando su impronta en la residencia oficial. Sin embargo, aún no han cambiado las efigies del salón del trono, al que yo reconozco que acudí con emoción cuando vi todos los blasones nuevos, pero nada, allí siguen las mismas coronas esperando ser sustituidas por las imágenes de los nuevos monarcas.

-ARTE CONTEMPORÁNEO EN PALACIO: difícil, muy difícil resulta juzgar esta colección.

Por una parte habría que estimar la conveniencia y lógica de su existencia: bien es cierto que ha habido monarcas mecenas a lo largo de toda la historia, y que gracias a la Corona, España tiene un importantísimo patrimonio artístico; también es cierto que yo fui el primero en apoyar el encargo del cuadro de Antonio López, y en reconocer su valía artística e importancia histórica dentro del apoyo al arte por parte de la monarquía española; también es muy cierto que la Corona y Patrimonio Nacional son instituciones que, gracias a Dios, siguen muy vivas y en permanente contacto con la modernidad… ahora bien, insisto, ¿la colección sigue teniendo sentido?.

En la exposición mencionada de los retratos reales tuvimos oportunidad de ver algunos modernos, que encajaban con la concepción actual del arte y que era lógico que fueran adquiridos; y también es verdad que, volviendo al tema del mecenazgo, parte del interés que tienen las colecciones reales es que fueron fruto del buen gusto personal de cada monarca… y eso ya no existe; bien es cierto también, que de ser adquisiciones particulares hoy día del monarca, también se exigiría que lo pagase de su propio sueldo, y eso impediría que fuese una propiedad pública sino privada (hoy día, con tanta y tan clara división de estas cuestiones, perdemos en parte la, en ese aspecto buena, difusísima división que había en el antiguo régimen respecto a esas cuestiones), con lo cual no podrían ser expuestas….

Porque seamos realistas, estas obras no pueden ni deben de ser colgadas de los grandes palacios de Patrimonio Nacional (y mucho menos de los monasterios); sin mencionar que todos sabemos que alguna vez se intentó y fue un rotundo fracaso. Puede que en otros lugares queden bien, tal vez en la Zarzuela, que no deja de ser una vivienda normal; o quizás en otros inmuebles más modernos, pero en los antiguos, rechinan. La prueba perfecta es el lugar de exposición: a pesar de ser hecha donde se hacen habitualmente las exposiciones temporales, que es donde estuvieron originalmente los ministerios de la monarquía, y que son unas salas bastante limpias, blancas, prácticamente desornamentadas… lo cierto es que los cuadros contemporáneos chirriaban, se llevan a matar con los dorados, con las chimeneas, los espejos y las lámparas de brillante cristal; no encajan, no cuajan, se pegan con su entorno de forma inevitable (algo que se percibía incluso en las fotos); y ese es probablemente el primero y más grande de los fracasos de esta exposición y del montaje en sí mismo, que es incapaz de convencer al público del interés y de la necesidad de la existencia de esta colección.

Por otra parte, las obras (o al menos una gran mayoría) tampoco consiguen convencer al visitante de la relevancia de la colección contemporánea de Patrimonio Nacional, que se revelan como un gasto innecesario y una fuente de dispendio futura en conservación y cosas por el estilo. Uno se pregunta en que estaban pensando, con qué motivo se adquirieron y para qué. El que al menos todos los artistas sean españoles es sin embargo un punto a favor.

Sin embargo, tampoco ayuda un descuidadísimo montaje, un folleto que deja mucho que desear, una información en sala bastante difusa… y lo peor de todo, unas cartelas descaradamente pendantes que se regodean en su autosuficiencia, y que parecen estar obsesionadas con justificar lo importante que es la obra que tenemos ante nosotros y lo estúpidos que seríamos si no la admiráramos profundamente; todo ello con un lenguaje hiperbólico, académica y científicamente barroco hasta la extenuación, plagado de tecnicismos innecesarios y a todas luces absurdos, que parecen querer alejar intencionadamente al ciudadano de a pie, y recordarle que él no sabe de arte, pero los señores que adquirieron estos cuadros sí, así que, evidentemente, tendrán razón, que para eso son muchísimo más cultos y saben lucir un vocabulario muchísimo más engolado y pomposo para expresar conceptos cuanto menos relativos y bastante cuestionables, que, en más de un caso, llegan a resultar ridículos (yo a punto estuve de partirme de risa mientras leía tanta chorrada afectada junta).

Como curiosidad, comentar que a don Felipe y doña Letizia, poco después de su boda, no les debieron de entusiasmar demasiado algunos de los regalos artísticos, puesto que los donaron, apenas medio año después a Patrimonio Nacional (tanto los cuadros que les habían dado UGT, CCOO, como la Comunidad autónoma de Canarias) de modo que figuran en la exposición… puede que se tratase de pura generosidad (seguramente), pero no deja de ser intrigante el saber qué decidieron quedarse y qué donar, qué posiblemente les gustó más y qué menos… en fin, dejaré tal apasionante investigación para otro día.

Finalizando, aunque la exposición cuenta con algunas pocas obras notables, por lo general, no es muy interesante, y no consigue justificar que Patrimonio Nacional, institución que gestiona los bienes de la Corona, haga ese tipo de adquisiciones. Un fracaso en definitiva.

 

 

Museo del Prado

Mal empieza la temporada nuestra pinacoteca por excelencia, que no parece ser capaz de sacarnos nada novedoso o que atraiga debidamente nuestra atención.

Post scriptum 29-11-2015: ¿porque la entrada a este museo es tan absurdamente conflictiva y difícil?, ¿por qué se montan colas tremendas en Jerónimos y hay un lío descomunal y colosal con una entrada y salida fatal resueltas y peor valladas?; y lo que es mucho peor, ¿por qué el guardarropa es tan pésimo, no distingue entre los que recogen y los que dejan, y se crean unas esperas eternas y absurdas?, ¿y por qué en general este último funciona tan mal y nunca jamás puedes dejar en el mismo número todas las prendas?; francamente, la recepción de visitantes en el Prado es absolutamente desastrosa, una auténtica vergüenza nacional teniendo en cuenta la importancia de este museo.

-EL DIVINO MORALES: floja exposición sobre un artista que yo calificaría más bien de segunda. La capacidad de pintar el pelo como nadie no necesariamente te hace un gran artista. Montaje aburrido habitual del museo.

-EFFIGIES AMICORUM: una serie de dibujos de Madrazo de otros artistas. Ni fu, ni fa.

-DONACIÓN PLÁCIDO ARANGO ARIAS: ¿qué habrá que hacer en el Prado para que te tengan en consideración? después de lo visto con la sala Várez Fisa (que tras meses mantiene su nombre imperturbable desafiando al resto del museo… pero también a todos nos repugna lo del Metro de Madrid, la rebautizada estación Vodafone-Sol); a este otro donante en cambio, le distribuyen las obras por todo el museo: en distintas salas, alejadas entre sí, plantas diferentes… etc; bien es cierto que son estilos y épocas diferentes, pero resulta extremadamente pesado seguirles la pista. En algunos casos, sin embargo, merece la pena, entendámonos, no es que el Prado haya recibido una donación absolutamente excepcional que cambie para siempre la importancia de su colección (tal cosa hubiera sido muy difícil, se necesitarían unas grandísimas obras maestras)… pero sí ha recibido un agradable complemento.

-SAN PEDRO PENITENTE DE MURILLO: temporalmente, después de haber sido restaurada, podemos ver esta bella obra de ese gran pintor barroco.

-HOY TOCA EL PRADO: siguiendo la estela de diversos museos y fundaciones (María José Jove en Coruña presume de ser pionera en ello, y también ha hecho exposiciones relacionadas); el Prado se apunta a la inclusión de determinados colectivos en el disfrute de nuestro patrimonio museográfico. El concepto es muy simple: que los invidentes puedan tocar reproducciones de las obras que están debidamente recreadas y realzadas para que se pueda entender lo que se toca. Para aquellos con vista, se dejan unas gafas negras para privarse de este sentido. Interesante, muy valorable, pero nada fuera del otro mundo, estos trabajos deberían estar incluidos en la colección permanente de forma continua, de nada sirve tal inversión si no se rentabiliza y se reduce a una temporalidad absurda.

-INGRES: con toda probabilidad, la gran apuesta del Prado de la temporada, y sin duda alguna, una exposición destinada a convertirse en el imprescindible cultural.

Lamentablemente, y aunque merece la pena, es mejor la intención que el resultado final, que es un tanto pobre; aspira a ser una retrospectiva del artista, pero no hay suficientes obras como para alcanzar una auténtica visión de conjunto, una buena pincelada de Ingres. Sin mencionar que lo lógico hubiera sido que, como es tradicional, la exposición ocupara varios pisos, o hubiera más salas… etc; se nota que hay falta de material.

Ahora bien, a pesar de su “pobreza” en cantidad, en calidad se han lucido (quizás lo mejor y lo peor que se pueda decir de esta exposición es que la mayor parte de las obras son del Louvre) y han traído algunas de las más importantes y famosas; lo que hace esta exposición un absoluto imprescindible.

El resto de la exposición, también resulta pobre tanto en el montaje, como en la información de sala o la del folleto; todo lo cual podría ser mucho más completo, y más teniendo en cuenta que se supone que estamos ante la gran apuesta del Prado para la temporada.

Independientemente de esto, como ya digo, la calidad e importancia de las obras traídas es tal, que no puedo sino recomendarla y considerarla una de las actividades culturales obligatorias.

-ARTE TRANSPARENTE: una vez más, el Prado saca partido de sus propios fondos (con unas pocas obras más venidas de otros museos), en este caso, “saqueando” el tesoro del Delfín. Esto tiene su parte mala y su parte buena, por un lado, vemos lo que está siempre en el museo, pero por otra, también es cierto que esto nos obliga a fijarnos más y a apreciar con más detalle lo que, de otro modo, se pierde entre un sinnúmero de obras maestras.

La exposición tiene un montaje digno, y aunque tanto la información en sala como la del folleto es un poco superficial y podría haber profundizado más, es aceptable (sobre todo teniendo en cuenta que está en la sala pequeña de Jerónimos).

No puedo dejar de destacar y valorar muy positivamente el uso de las nuevas tecnologías, así, se presta adicionalmente una Tablet para seguir la exposición… lamentablemente, el recurso tecnológico se podría haber usado muchísimo mejor, pues en ella encontramos pocas cosas extra a estimar, y más bien sólo hay información repetida. Una pena, era una gran idea.

 

Museo del romanticismo

Poco dan de sí sus exposiciones temporales en este momento, de por sí solas no valen mucho la pena, a menos claro, que se quiera disfrutar de lo maravilloso que es siempre revisitarlo, pero eso, ya es otro tema.

-LOS TRAJES DEL REAL: ya sabíamos de esta colaboración entre ambas instituciones, iniciativas que yo siempre he alabado… aunque muy lamentablemente, en esta ocasión se queda en muy poco.

Apenas seis trajes (dos de ellos de la última producción que hemos podido ver hace bien poco, Roberto Devereux) distribuidos en medio del museo (y en su mayoría, perfectamente integrados; de hecho tanto que te gustaría que se quedaran definitivamente, aunque montados más adecuadamente, al estilo del museo del traje o tal vez con figuras de cera) no son suficiente como para que merezca la pena ir a propósito al museo.

-OBRA INVITADA; LUÍS, ROSA Y RAIMUNDO, HIJOS DEL PINTOR: con todo el encanto que suelen tener los retratos de Madrazo, y forma parte de la colección de la Comunidad de Madrid que no se ve demasiado a menudo… pero de ahí a venir a propósito para verla, hay un trecho.

 

Tabacalera

Siempre he considerado este espacio desperdiciado, y desde luego, nada consolidado dentro del panorama cultural madrileño; y es una pena, porque es un espacio sumamente interesante y con múltiples posibilidades; quizás, incluso más que para exposiciones temporales, estaría bien crear un museo permanente, sus salas son grandes y manejables, con lo que en ese aspecto no habría que hacer grandes reformas (aunque en otras cosas sí, sólo hay que ver el estado ruinoso en el que está), tal vez uno sobre la historia del trabajo (con un especial énfasis en las cigarreras, que para eso fue una tabacalera) o algo así.

Y también es extraño que todas las exposiciones vayan sobre artistas hispanoamericanos, ¿por qué?, la verdad es que la temática llega a resultar muy cansina.

La atención al público es siempre pésima, la seguridad a veces incluso no la hay, y en cualquier caso, todos están demasiado ocupados atendiendo al whatsapp en vez de a su trabajo.

Al lado también hay un centro autogestionado, que me parece extremadamente misterioso pues debe abrir de Pascuas a Ramos y soy incapaz de entender que hacen exactamente allí; bueno, miremos la parte positiva, si alguien utiliza el espacio, hay menos posibilidades de que se caiga el edificio.

En cualquier caso, lo dicho en la Tabacalera sala de exposiciones encontramos:

-LO INVISIBLE: realmente sugestiva, aunque las primeras obras nos dejan totalmente indiferentes, la cosa mejora cuatiosísimamente a medida que vamos avanzando por las salas. Realmente sorprende la belleza y estética de las obras de Rosell Meseguer; los juegos visuales que nos propone tienen gran encanto.

 

Teatro Español

No es la primera vez que este teatro público organiza exposiciones (y siempre en los mismos y atractivos salones) y otras actividades que van más allá de la escenificación de obras (como debe ser)… pero les cuesta encontrar continuidad. ¿Hallarán con la nueva dirección un buen camino?, esperemos que sí, puesto que con la caída del Real como ejemplo de gestión de teatro público, los teatros municipales parecen tener la baza ganadora para convertirse en su sucesor; ¿lo lograrán?, en Universo de A seguiremos informando….

Post scriptum 17-1-2016: sí, si consiguen hacer exposiciones más genéricas (para atraer más público) y cuya duración temporal sea mayor; además de hacerlo de forma más continua, no hay duda, el Teatro Español puede convertirse en la gran institución teatral por excelencia de Madrid.

Aunque también deberían de mejorar la atención al público, los guardias de seguridad no se enteran de nada y hasta parece que les molesta que vayas (mi recibimiento no fue precisamente “¡hola, bienvenido al Teatro Español!”, ni siquiera un amable “buenas tardes”, sino un nada cortés: “¡eh!, ¿a donde va usted?”; y ya no hablemos de la despedida…). Quizás sería bueno tener a alguien con mejor disposición.

Y tampoco estaría de más que el horario de la exposición fuera continuo en vez de partido, eso siempre facilita la asistencia de todo el mundo a cualquier sitio, pues cada uno saca el tiempo de donde puede.

-ANDREA D’ODORICO: poco se habla de las artes escénicas en nuestro país; y aún menos exposiciones se hacen, así, de primeras yo sólo recuerdo dos (y una de ellas ni siquiera era de un español, pues trataba de los ballets de Diaghilev). Quizás haya el momento de reivindicarlo, pues también es patrimonio.

¿Y quién mejor para ello que una de las instituciones teatrales más importantes de este país como es el Teatro Español?; personalmente, yo sólo puedo desearles suerte y continuidad en estos proyectos expositivos y de divulgación de este arte.

Probablemente la exposición se ha hecho sobre un escenógrafo puesto que es lo que más se presta a ello (de hecho, es la profesión teatral sobre la que se suelen hacer la mayoría de las exposiciones), pues su trabajo es fácil de exponer y agradable al público puesto que incluye maquetas y dibujos; de modo que es accesible.

Por si fuera poco, está increíblemente bien montada, muy estéticamente (yo no lo esperaba) e incluye vídeos e incluso medios interactivos.

Decir que es una exposición imprescindible, me parece mucho decir, pero creo que es sumamente interesante para todos aquellos a los que les guste el teatro o les interesen las artes escénicas.

En definitiva, que ojalá los teatros municipales y el Español se animen a seguir por este camino que yo no dejaré de aplaudir.

Por otro lado, no quiero dejar de comentar la gran ironía de que esta exposición se celebre a la vez que se representan ciertas otras obras en los teatros municipales, y a estas compañías, más les valiera pasarse antes de la función por la sala de exposiciones del Español para ver el trabajo de Andrea D’Odorico, a lo mejor hasta sacaban algo de ello (sólo a lo mejor) y sería muy práctico, porque tienen muchísimo que aprender. TERMINADA

-TEATRO ESPAÑOL EN EL CARTEL POLACO: lo primero, decir que estoy viendo aumentar la afluencia de público a estas exposiciones  (aunque se percibe que algunos están relacionados con el medio, aunque sean estudiantes), eso significa que están consiguiendo suscitar interés, y, si no lo destrozan con una mala atención al público (ver anécdota de arriba), ello sólo puede crecer. Ahora necesitan mantenerse y consolidarse, el resto llegará solo, y más estando en un lugar tan céntrico.

La elección de temáticas también ha de ser inteligente, y aunque la de esta ocasión es quizás demasiado especializada, lo cierto es que el interés y la estética de lo exhibido consigue hacer que olvides ese primer defecto (ciertamente, el título de la exposición no es especialmente atractivo… pero el cartel diseñado para esta sí; lo que, con toda seguridad, define la primera impresión que te causa esta exposición).

Sea como sea, y a pesar de que el montaje es muy simplista; lo cierto es que sí está muy bien comisariada y se nota todo el amor e interés que se ha puesto en que salga bien y pueda ser apreciada por el público. Ello se ve en una completa información de sala (complementada con un libro que da todo tipo de datos sobre los artistas, evitando sobrecargar las cartelas) y un magnífico folleto.

Probablemente, el único defecto de esta exposición es que no es muy retrospectiva, y está demasiado especializada; si consigues entender la importancia histórica que tiene el diseño del cartel en Polonia, pero tampoco llegas a ver obras muy significativas de esto; cierto que tampoco lo pretende pues habla de los carteles que se hicieron sobre obras de temática española; pero lo cierto es que no es un tema tan conocido como para que no se necesite profundizar. Probablemente, si la exposición hubiera sido más amplia y más completa, hubiera resultado absolutamente genial.

Por lo demás, llega a resultar sumamente interesante. Vamos a entendernos todos aquí, no es absolutamente imprescindible (excepto, muy probablemente, para aquellos relacionados con la profesión), no supondrá toda una revelación vital… pero seguro que no os arrepentiréis de ir, y desde luego no supondrá una pérdida de tiempo; al fin y al cabo, siempre resulta interesante ver tu cultura interpretada desde el punto de vista de un foráneo.

 

Museo Reina Sofía

¿Nadie se ha preguntado como es posible que las exposiciones del museo contemporáneo español por excelencia sean, invariablemente, un fracaso tras otro?, ¿cómo se puede aceptar que desde hace muchísimo tiempo, la única que ha triunfado sea la de Dalí?, ¿y que ninguno de sus tibios intentos por repetir algo parecido haya tenido éxito?; mucho tiene que ver con que las exposiciones de este museo son profundamente aburridas a todos los niveles: los montajes son infamemente aburridos; los artistas demasiado alejados del interés del público; y el acercamiento a estos mediante las exposiciones, paradójicamente lejano, sesudo y cargado de una terrorífica burda y vulgar pseudointelectualidad.

La verdad es que yo ya empiezo a preguntarme seriamente quien está a cargo de este museo, porque está claro que se necesita un drástico cambio de timón, puesto que lo que se hace no funciona, y no lo hace desde hace mucho tiempo, es preciso acercarse al público (y más un museo de arte contemporáneo), es imprescindible que el Museo Reina Sofía abandone el Olimpo en el que él mismo se ha encumbrado impidiendo el acceso a nadie, y alejándose totalmente de la órbita de la gente. Un museo no es, ni debe ser, una cátedra de arte, sino un medio de difusión de cultura ante todo.

Así, aunque los folletos han mejorado (en mayor información), están plagados de un lenguaje pretencioso e inaccesible, que aburre y que hace que cueste llegar a la siguiente línea.

También se agradece que sea uno de esos museos en los que se pueden hacer fotos (excepto al Guernica, fíjate tú que casualidad).

Pero la disposición de todo el lugar en general deja mucho que desear, no es nada didáctico, es caótico, y en general muy mal organizado.

Todo lo cual trata de compensarse con una esmerada atención al público, pero es que hay tantas otras cosas que mejorar intrínsecas del propio museo, que las cosas buenas se quedan en pura superficialidad.

En cuanto a las exposiciones que hay en este momento, me gustaría contar la anécdota de como una vez una profesora de arte, al preguntarle como saber si todo lo que hay en el Reina Sofía es arte, esta respondió que tendríamos que fiarnos del criterio de las personas que trabajan allí… pues lo siento, pero me niego.

-SIN PRINCIPIO/SIN FINAL: es interesante por el carácter profundamente autoparódico que tiene; ¿qué hay mucha tomadura de pelo? pues sí, algo también, pero es divertido y aporta algo. La exposición de Ignasi Aballí merece la pena.

-NUEVA BABILONIA: chorrada insoportablemente aburrida, vulgar y demagógica. Espantosa.

-DUTY-FREE ART: su propio título lo dice, y no miente.

-LA ESPERA FORMA PARTE DE UNA VIDA INTENSA: yo y la mayoría de la gente pasamos por esta exposición como paseando, sin pararnos, como si estuviésemos en una sala de paso. Yo creo que eso lo dice todo; ninguno de los rayajos de Nasreen Mohamedi me llamó en absoluto la atención.

 

Museo Sorolla

-ARTE DE LA LUZ: esta casa-museo que siempre ha conseguido hacer su lema conseguir el máximo con el mínimo, sin embargo, me ha fallado esta vez.

Son obras demasiado visibles de la colección y apenas se nos da una perspectiva nueva sobre ellas; lo único que vale la pena es un gran panel, de la última sala, plagado de fotos en las que se ve y analiza como trabajaba Sorolla.

En definitiva, una exposición sólo apta para los muy fans del gran pintor del siglo pasado.

Como curiosidad, comentar que se montó un crowfunding para adquirir una preciosa obra que está expuesta; la gracia es que si vemos el cartel que pone debajo, primero argumenta que tu nombre quedará siempre unido a Sorolla… pero a continuación no deja de recordar los beneficios fiscales que tiene ayudar a tal adquisición; lo cual reconozco que me hizo bastante gracia.

 

Fundación Telefónica

¡Madre mía como ha cambiado este sitio!, ¡ha pasado de que no fuera nadie a que haya colas, no he visto cosa igual!; e incluso resulta difícil moverse y ver las exposiciones con tranquilidad, pues se está masificando (y el lentísimo ascensor, antes inmenso, ahora se ha convertido en una lata de sardinas). No sé lo qué ha pasado, pero esta fundación está pegando fuerte….

Tal vez tenga algo que ver las originales temáticas de sus exposiciones y sus espectaculares montajes, que le dan un factor totalmente diferencial dentro del ámbito cultural en Madrid (no olvidemos, como buen ejemplo, el caso de la de Adrià la pasada temporada).

Sin embargo, no hay folletos para exposición, el sistema de información es pésimo, y la tienda sin precios aún peor… la verdad es que la atención al público deja bastante que desear en todos los aspectos, a veces da la impresión de que nadie cuida del lugar, y que el caos se apodera de él.

Post scriptum 30-11-2015: hay demasiadas cosas que funcionan mal en esta fundación sobrepasada por su público y totalmente incompetente a la hora de programar talleres y actividades relacionadas con las exposiciones (que son buenas ideas, pero no están bien organizadas); el apuntarse a cualquiera de ellos es un caos terrorífico, nadie te aclara nada, todos escurren el bulto, y le pasan la pelota a otros o directamente te contestan sin saber… y todo ello, encima con una frialdad espantosa carente de amabilidad, no me explico como puede haber semejante trato al público, un completo desastre, y una vergüenza para Telefónica, no me explico como lo consienten.

 

-RAREZAS DE COLECCIÓN: una más de esas exposiciones dedicadas a los propios fondos de la fundación y a recordar la historia de telefónica, muy especialmente a través de sus trabajadores y sus labores, algunas de ellas ya desaparecidas. Siempre acaban por resultar interesantes, no me preguntes porqué, incluso cuando no lo parecen en lo más mínimo.

-THEO JANSEN. ASOMBROSAS CRIATURAS: el valor y el auténtico interés de estos objetos es cuando están en movimiento (afortunadamente, hay demostraciones a lo largo del día, algunas incluso con explicación; y en cualquier caso, están los vídeos que son de lo más ilustrativo), porque cuando no, parecen basura.

La idea y todo lo relacionado con ellos tiene un componente especialmente fascinante; como ya digo, estéticamente la exposición no vale gran cosa, pero os aseguro que tiene algo que os cautivará.

-JULIO VERNE: la mejor de las exposiciones en la fundación. Aunque es, como todos los montajes de este lugar, un tanto extravagante, caótica, poco regulada… etc; nadie le puede negar que tiene encanto y que se disfruta; así pues, no es perfecta, ni maravillosamente divulgativa o adoctrinadora; pero gusta. Totalmente recomendable.

 

Museo Thyssen

Como curiosidad, decir que en este museo han hallado su propia y original manera de montar los títulos de las exposiciones: son tridimensionales; algo original y maravilloso he de decir; pero una vacua estética nunca compensa la falta de profundidad de la que muchas de sus exposiciones están aquejadas.

-VOGUE LIKE A PAINTING: chorrada publicitaria monumental con ejemplos bastante ridículos de lo artístico que es Vogue como publicación, que no digo que no lo sea, pero francamente, existen mejores ejemplos que los de la exposición.

Por lo demás, las fotografías tienen encanto, son agradables de ver… pero de ningún modo es algo imprescindible. TERMINADA

-EDVARD MUNCH, ARQUETIPOS: en ocasiones llega a la capital la exposición de moda, la que arrasa, y se convierte en el imprescindible, con méritos o sin ellos; pues bien, a juzgar por lo difícil que es conseguir entrada (y además pasa todo tipo de gente, se ha visto por sus salas a personajes públicos como Jose Luís Garci…), esta exposición es el nuevo imprescindible de la capital… y he de decir que con toda la razón.

Pocas veces me quedo yo totalmente fascinado con una exposición al completo, pocas veces un conjunto se convierte para mí en toda una revelación, pocas veces alcanzo tal emocionalidad (de hecho, la última vez que lo recuerdo fue con la de Dalí); pero esta vez ha pasado, vaya si ha pasado.

Y es que es gran verdad la publicidad de la exposición, es “too Munch”, o, haciendo una traducción no tan ingeniosa puesto que el juego de palabras es mucho más difícil, es “deMunchiado”.

La verdad es que no conocemos demasiado a Munch, sí, por supuesto EEUU nos ha convertido “El grito” en una obra icónica que todos conocemos debido a la globalización que ayuda a crear una cultura común, pero seguro que muchos apenas conocen el resto de su obra; tampoco es de extrañar, no es fácil encontrarlo fuera de los museos del resto del norte de Europa y especialmente de su Noruega natal.

Pero esta vez tenemos la oportunidad, y aunque no son muchísimas obras, y una buena parte son bocetos o versiones de una misma… ¡Dios mío, no podréis sino sucumbir en un arrebato de fascinación absoluta ante semejante genio artístico!.

¡Qué maravilla, qué sublime, qué increíble, qué totalmente fabuloso!, ¡qué fuerza, qué emocionalidad, qué brutalidad!, absolutamente fantástico, la mejor forma con la que podría definir su arte es que es como una patada en el estómago, o una bofetada en la cara (pero en el buen sentido); tratando de la forma más brillante todas esas cosas que torturan al ser humano, y que están en su interior por más que pretendamos que no.

Hace tiempo, ya reflexioné en este blog sobre el arte como algo liberador o una forma de desahogo, pues bien, Munch claramente me da la razón en ese aspecto.

Además, es que es tan expresivo, tan subyugante, tan hipnotico… no necesariamente crea buenas sensaciones, no se rodea de lo agradable o de lo estético, pero aún así no consigues escapar de él; simplemente maravilloso y fascinante.

En definitiva, es el absoluto imprescindible de la temporada, nadie debería de dejar de ver la exposición, no sólo de uno de los artistas más relevantes de la historia del arte, sino también de un auténtico genio fascinante cuya fama es absolutamente merecida y que sin duda os dejará totalmente impresionados. No puede ser de otra forma, ¡es qué es deMunchiado!.

No obstante, debo decir, que el mérito de todo esto se debe más a la obra del propio Munch que al montaje, que deja mucho que desear. En primer lugar, es simplista y vulgar como siempre (a ver si vamos cambiando de comisarios); también mantienen esa manía del montaje temático en vez de cronológico, lo cual servirá para dar unas pinceladas sobre un artista, pero jamás para comprenderlo, así que ya vemos desde un principio que la exposición está desastrosamente comisariada (la única idea buena, y no original porque ya se había hecho antes, es la inclusión de citas muy relevantes del propio artista -porque demasiadas veces nos las han puesto que te preguntabas qué tenía que ver con lo que estabas viendo-). Por si fuera poco, todo es absolutamente dependiente de un folleto que más vale que no se acabe porque si no, no te enteras de nada; y que por encima, está en blanco y negro, ¡para un pintor en el que el color es tan relevante e importantísimo!, menudo momento habéis ido a buscar para ahorrar en impresión… Catastrófico vamos, menos mal que la obra de Munch en sí misma lo compensa todo.

-PICASSO Y EL CUBISMO: una de las habituales pequeñas exposiciones gratuitas que se hacen en el museo, habitualmente llenas de encanto, y a veces mejores que las más importantes, pero están perdiendo categoría, ya ni folleto dan, aunque eso parece formar parte de unas cuantas y múltiples medidas cutres del museo que les ha dado por adoptar a ahora, a saber porqué.

En este caso, se muestra parte de la colección de ABanca, banco que es muy conocido en Galicia, y especialmente en Coruña por sus actividades en AFundación, siendo una de las salas de exposiciones más importantes y uno de los lugares relevantes a nivel cultural de la ciudad de cristal.

Curiosamente, su colección no suele verse a menudo junta (aunque a veces aparecen algunas obras en exposiciones temporales), así que no deja de ser llamativo que haya venido a Madrid.

La exposición, realmente (quizás por eso no tiene folleto), no tiene ningún sentido ni dirección, con lo que sólo se trata de unas cuantas obras cubistas o cercanas a ese movimiento, juntas que podemos apreciar.

El conjunto resulta interesante pero no imprescindible.

-LA ILUSIÓN DEL LEJANO OESTE: el habitual montaje aburrido del Thyssen, pero la exposición tendrá éxito porque la gente lleva a los niños, y se sienten especialmente nostálgicos.

Tiene encanto, interés, no es excesivamente profunda ni tremendamente divulgativa, pero resulta un acercamiento muy curioso que merece la pena; sí que es recomendable.

 

 

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13 respuestas a La temporada de exposiciones otoño-invierno de 2015-2016 en Madrid

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  9. Maite dijo:

    Jolín, pues la de Cleopatra me había llamado la atención, ¡y menos mal que al final no entré! ¡Has ido a un montón de exposiciones!

  10. Te llamó la atención a ti y a todos… de ahí la decepción. Me alegra mucho que Universo de A sea de ayuda.

    La verdad es que me encanta el arte, y eso que últimamente tengo descuidadas las exposiciones porque no he parado de acudir a eventos: https://universodea.wordpress.com/2015/10/08/los-eventos-de-otono-invierno-de-2015-2016-en-madrid/

    En fin, ¡hasta otra!

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