Temporada televisiva de primavera-verano de 2015

Esto es un artículo recopilatorio, que se actualiza continuamente (hasta que termina la temporada que dice el título, momento en el que se publica uno nuevo), por lo que, para estar informado de todas las novedades, se recomienda volver a visitarlo a menudo.

Para una información más extensa o sobre otras cuestiones culturales (Turismo, críticas de Películas o Teatro… etc), visitar las secciones correspondientes que aparecen permanentemente en un listado a la derecha.

Si hay algo que aún no he publicado, y sin embargo te interesa, pregunta a través de un comentario, puede que te ayude, ya que a lo mejor lo he visto, pero no he tenido tiempo de escribirlo.

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Se acerca el verano, sin embargo, la televisión a veces ofrece alicientes para estar en casa:

Novedades:

LA 1

-El ministerio del tiempo: cuando sabes que la serie la ha hecho Javier Olivares, que condujo la primera temporada de la gran “Isabel”, entiendes porque abandonó esta última (para encarar un proyecto propio). En principio parece una buena referencia, alguien que ha estudiado audiovisual, y además es historiador, parece una apuesta segura para este tipo de serie… efectivamente, sólo parece. No han faltado productores estadounidenses que hayan dicho que las tramas de viajes en el tiempo no funcionan, de hecho “Regreso al futuro” estuvo muy a punto de no salir adelante por eso. Yo no digo que sea así, pero sí tengo algo claro, no es algo fácil de tratar, ni todo el mundo consigue hacerlo bien. Esta serie es otro de los muchos casos fracasados que demuestran esta teoría. La serie es decepcionante, no muy bien trazada, repetitiva, con argumentos sorprendentemente manidos, e incluso, para mi gran sorpresa, abundantes errores históricos o tratamientos insufriblemente superficiales. De hecho, si uno lo piensa, no deja de resultar gracioso que esta serie también la emita TVE, que recientemente se encontraba con un caso parecido con el fiasco de “Victor Ros”. A nivel técnico tampoco es ninguna maravilla, de hecho, falla casi todo, desde la dirección hasta un vestuario de mercadillo. La serie es absolutamente incapaz de fascinar a nivel visual, y lo único que acaba atrayendo la atención son los interminables errores que se ven por doquier. En lo que respecta a los actores, ninguno es una maravilla, hacen lo que bien pueden de una forma moderadamente correcta en el mejor de los casos (repito, en el mejor de los casos… imaginaos al resto). Por destacar a alguien, Aura Garrido sigue deslumbrando con su talento y belleza, al igual que con su mala suerte a la hora de encontrar proyectos (¡también estuvo en “Alatriste” esta misma temporada!)… pero al menos los tiene. Por otro lado, que Rodolfo Sancho aparezca en esta serie demuestra que no volverá a la secuela de “Isabel” (¿o deberíamos llamarlo spin-off?) para reinterpretar a Fernando el católico, como ya esperábamos. En definitiva, “El ministerio del tiempo” es una serie decepcionante por lo poco original que resulta y lo mal hecha que está en general; la verdad es que no merece la pena en absoluto. Pero no deja de ser de alabar ese gusto que se ha extendido por las televisiones de poner reportajes relacionados con los capítulos que acabamos de ver, la verdad es que es un gustazo para los fans.

-La alfombra roja palace: ¡”Noche de fiesta” ha vuelto!, con otro nombre, pero “Noche de fiesta” al fin y al cabo (¡es más, incluso creo recordar que se ha programado el mismo día en el que aquel programa!); los que tengan unos cuantos años seguramente recordarán este espacio (y yo reconozco, con cierta vergüenza, que fui seguidor durante bastante tiempo), y los que no, bueno, es un programa de variedades típico de toda la vida (los gallegos tienen como eterna referencia a “Luar”): una sucesión de cantantes, humoristas y sketches cómicos; conducidos por unos presentadores normalmente muy agraciados que intentan resultar cómicos. Por otro lado, todos conocemos la polémica: ataques brutales en las redes sociales; críticas malísimas; y la sombra de un escandaloso precio altísimo de producción que difícilmente puede legitimar una cadena pública… a lo que hay que sumar que una de las presentadoras haya dejado inmediatísimamente el espacio con una excusa bastante pobre…. Ahora bien, Jose Luís Moreno tiene muchos enemigos (también ha sabido hacerlos), todos lo sabemos, con lo que hasta cierto punto debemos de ser prudentes y cautos a la hora de tener en cuenta esas opiniones (sin mencionar que la gente en internet es muy cruel… algo que bien se me podría achacar a mí de vez en cuando, cierto). En realidad es lo mismo de siempre, lo dicho, “Noche de fiesta” (que por cierto también fuera muy criticado en su momento, los famosos desfiles de los modelos en ropa interior y cosas por el estilo…) unos cuantos años después; es más, hasta repiten muchos de los que formaron parte del anterior espacio, los habituales favoritos del supuestamente leonino productor, con el cual, según se dice, sólo puedes trabajar si le caes bien. ¿Futuro?, tal vez parezca desfasado, pero lo cierto es que este tipo de programas reaparecen una y otra vez, así que algo tendrán; tal y como yo lo veo, sólo puede ser un éxito absoluto o un fracaso total, no creo que pueda haber término medio. ¿Tiene calidad?, independientemente de lo pasados de moda que estén estes programas y que se vean como algo rancio, el valor de las diferentes actuaciones es demasiado desigual para darle una buena nota al conjunto total; ¿merece la pena?, es muy para gustos, lo dicho, no creo que haya nadie al que le pueda dejar indiferente, o se ama o se odia.

-Alaska y Segura: un simple late show típico con pretensiones, pero a la hora de la verdad, lo mismo de siempre: entrevistas a personas de supuesto interés (que en realidad suelen ser magníficas campañas publicitarias encubiertas) y unos presentadores pretendidamente carismásticos e ingeniosos… a parte de las luces gigantes, lo único que brilla en ese programa es la falta de originalidad, hasta el decorado parece copiado de otros espacios parecidos.

-Audiencia abierta: acertadísimo programa, muy en la línea de la función que tiene la televisión pública de comunicar y entretener. Dedicado a informar acerca del trabajo de las jefaturas de estado y muy concretamente de la española, “Audiencia abierta”, se sitúa como un programa imprescindible para conocer lo que hace el Rey de España, entender sus funciones y profundizar en la importancia de su trabajo. Aunque por lo general, funciona mejor como idea que como resultado; pues si bien es muy necesario informar a la ciudadanía de la importancia que tiene la institución de la monarquía, de qué hace y cuales son las múltiples misiones de la jefatura de estado española en todo momento (algo que nunca debió descuidarse ni ignorarse); también es cierto que este programa está situado en un horario pésimo (debería de ser diario, y en cualquier caso, más cercano al prime time); y que por lo general, la realización es demasiado común, aceptable, visible, pero nada arriesgado ni interesante; sin mencionar que, para seguir la tradición de la televisión pública, la presentadora carece de todo carisma o presencia. Por su puesto, los republicanos han puesto el grito en el cielo en las redes sociales, pero ya se sabe que la verdad, no suele ser plato de buen gusto según para que personas. En definitiva, podría ser mejor, nunca nos sorprenderá ni será original, pero es un programa tan necesario, que no me explico como es que no existía antes.

TVG

-Pazo de familia: según vi el primer capítulo de la segunda temporada fui incapaz de entender porque había habido una primera y a que genio se le habría ocurrido renovarla. Y aún más gracioso es saber que no va mal de audiencia, por lo visto. Inexplicable, pero bueno, los gallegos son un mundo aparte de toda la vida. Decir que es algo espantoso es quedarse corto, parece un manual de como hacer completamente mal una serie, sin dejar un sólo aspecto sin cumplir. Aunque el título atrae´, pues ya piensas que tratará de la vida pacega de siglos atrás, tal vez inspirándose en “Los pazos de Ulloa” de la gran Condesa de Pardo Bazán; pero muy pronto descubres (en apenas un minuto, no hace falta más, con eso podéis haceros una idea de como es…) que es una especie de diabólico intento de mezcla de serie de misterio, culebrón, y “Downton Abbey” (los créditos son un plagio tan descarado que bien podrían ser objeto de demanda judicial… pero incluso los de la versión gallega están tan mal hechos que parecen una parodia de los originales), pero todo ello con un estilo pésimo y de la más baja estofa. Ello se refleja en primer lugar en los decorados, un quiero y no puedo tan descarado que tienen constreñidos a los pobres actores en reducidos espacios cuando se supone que están en un ambiente de una gran casa (a destacar especialmente la biblioteca, despacho, o lo que sea; que más parece un trastero con estanterías bonitas)… todo ello sin mencionar que debido a la pésima fotografía te da la impresión de que hueles la pintura y la madera que hay detrás de tan falsas construcciones… simplemente no hay quien se lo crea. Y aún fuerzan más la verosimilitud de la serie, escogiendo como exterior el pazo de Castrelos de Vigo (¿por qué no trataron de conseguir permisos para rodar en el interior y el exterior?, a nivel de producción la serie ganaría muchísimo y sería un reclamo turístico espectacular), porque ¿quien se va a creer esas habitaciones diminutas dentro de un edificio de semejante tamaño aún sin haberlo visitado nunca?. Una vez superado ese primer shock visual, entonces empiezas a escuchar los diálogos… y vuelves al shock, pero mucho más fuerte, ¡Dios mío que cosa más espantosa!, no creo que ni los peores estudiantes de la escuela de cine puedan escribir algo tan desmesuradamente malo, ¡qué horror!, son diálogos totalmente dignos de alumnos de la ESO. Viendo esto, no cuesta imaginarse lo mal trazada que esta la historia, con tramas y personajes típicos y estereotipados; que compiten en a ver quien es más predecible y más poco original… en serio, ¿de verdad no hay creatividad en esta comunidad autónoma?, ¿es tanto pedir siquiera algo que no sea un pastiche mil veces visto y utilizado?, ¿de verdad no hay talento?, francamente, estoy convencido de que cada día que pasa se necesita más urgentemente la figura de un cazatalentos, porque visto lo visto…. Y cuando creías que no podía ser peor, llegan los actores para rematarlo; no es que sobreactuen, es que no sé decir ni lo que hacen, es algo extraño, misterioso e indescriptible el como consiguen decir las frases con la menor verosimilitud y naturalidad posible; es como si fueran perfectamente conscientes de que trabajan en una mierda de serie, decidieran no molestarse ni en defenderla, y pasaran de todo, limitándose a soltar las frases para cobrar el sueldo… ¡qué cosa más turbadora!. Al menos algunas de las actrices tienen un cuerpazo que lucen con ropa ceñida, con lo cual no dejas de pensar “¡pero que mala eres y que buena estás!”. Pero bueno, incluso Mabel Rivera, ¡nunca en todos los capítulos de “Pratos combinados” estuvo más cómica que en esta serie!, ¡no he visto cosa igual!, además se la ve nerviosa, tensa, harta, frustrada, ¡se pone a gritar a la mínima!… como si sintiera auténtico asco y repulsión por las frases que dice y lo que tiene que hacer… en fin, todos tenemos que pagar facturas, y Amenabar y Forman no llaman todos los días a tu puerta. Al final, es una serie que pretende ser dramática, misteriosa, y con altas dosis culebrónicas, pero en realidad acaba por resultar toda una grandísima comedia involuntaria, un prodigio de risas continuas y espontáneas, que arrancan; ya sean unas hitorias desfasadas que insultan la inteligencia del espectador; unos dialogos que parecen sacados de una película de los hermanos Marx; unos decorados y un atrezzo que bien podrían haber sido creados para una obra itinerante de bajo presupuesto; y unos actores que parecen utilizar todas las técnicas y métodos posibles, habidos y por haber, para hacerlo mal. En definitiva, ¡qué cosa más horripilante, de verdad!.

-Hospital Real: es posible que Carlos Portela sea el gran genio gallego no reconocido; al fin y al cabo, en pocos años, nos ha traído series de temáticas tan distintas, y a la vez tan interesantes, como “Padre Casares”, “Matalobos”, o esta última “Hospital Real”. Sin duda, los resultados de estas bien pueden calificarse como desiguales, pero es incuestionable la gran creatividad y originalidad que destilan, algo que, muy desgraciadamente, no es algo abundante hoy día, ni siquiera a nivel internacional. Pero Carlos Portela parece tener ese don, que quizás está desaprovechando en una televisión autonómica sin recursos para poder afrontar unos proyectos tan ambiciosos (aunque también es cierto que a TVE le costó mucho sostener la gran “Isabel”, y la pobreza estética de su primera temporada es buena muestra de ello). Y eso es lo que refleja “Hospital Real”, una serie cuya idea primigenia (el funcionamiento del famoso Hostal de los Reyes católicos de Santiago en otras épocas), es indudablemente interesante y original; cierto que sigue la estela de las series históricas que tanto auge están teniendo, pero también es innegable que la TVG jamás se hubiese atrevido a producir esto sino fuera precisamente porque el éxito nacional avala el género histórico. Bueno, “histórico” entre comillas, pues la serie no se ve muy documentada, y parece todo demasiado ficticio, un lamentable error que también disminuye considerablemente su calidad. Desgraciadamente, mucho me temo que ahí se quedan casi todas las virtudes de la serie: así, aunque la historia está relativamente bien trazada (no faltan algunos tópicos y puntos comunes demasiado vistos), lo cierto es que los diálogos dejan bastante que desear y no terminan de estar bien escritos; y dado que son el medio para contar la historia… pues se puede imaginar lo que pasa. Y este “una de cal y otra de arena”, se encuentra permanentemente en toda la serie, produciendo un resultado más que desigual: así, aunque las localizaciones (aunque se echa mucho de menos ver el interior del auténtico Hostal de los Reyes católicos) y decorados están sorprendentemente bien hechos y elegidos (aquí no cometieron los errores de “Pazo de familia”, leer más arriba), al igual que el vestuario (que sorprendentemente, mayoritariamente, no parecen disfraces de carnaval de tienda barata, que era lo que yo más esperaba) y peluquería; lo cierto es que la espantosa fotografía los estropea totalmente y nos impide disfrutar de la estética de la época. Lo mismo pasa con unos personajes, en principio interesantes y motivadores, pero por los que se pierde bastante interés cuando los vemos interpretados por los actores de siempre, ¿es que no hay más intérpretes en toda Galicia?, que llegan a hastiar, hartar, y a algunos casi los odias porque estás aburrido de verlos una y otra vez, una y otra vez… uno vale, pero la misma troupe una y otra vez… es completamente insoportable. En cuanto a su trabajo en la serie, una vez más, se trata de unas interpretaciones muy desiguales, hay alguno que otro que sorprende, pero a la mayoría les ves hacer más de lo mismo (lo cual refuerza el argumento de la mucha necesidad de sabia nueva para las series de la TVG). La dirección es pésima, y sin derecho a apelación; los encuadres no podrían estar peor escogidos, cuenta fatal la historia, y hasta los planos de relleno enseñando Santiago de Compostela están mal utilizados. Un trabajo completamente espantoso. Personalmente, y a pesar de todo lo dicho, creo que “Hospital Real” es una serie con gran potencial y seguiré viéndola algunos capítulos más (e informaré de ello) para formar un juicio definitivo y ver si merece la pena.

Tras varias emisiones: reconozco que  me quedé enganchado durante un tiempo, pero el hechizo se ha roto, no sé si acabaré esta temporada, pero tengo clarísimo que no veré la siguiente. No puedo dejar de confirmar todo lo anteriormente dicho, e incluso reafirmarlo con más fuerza si cabe. Una idea original es destrozada por un desarrollo tópico (y por encima, un tanto lento y repetitivo), y por lo mismo se ven lastrados los personajes; digamos que lo peor que se puede decir de la serie es que aunque se desarrolla en la Compostela del XVIII, perfectamente podría haberse ambientado hoy. No mucho puede ofrecer esta serie, que es incapaz de alcanzar, en ninguno de sus apartados técnico-artísticos, la maestría a la que hubiera estado llamada. Triste pero cierto.

Retornos:

TELECINCO

-La que se avecina: acaba de volver, y de momento no se atisban grandes novedades (salvo que por primera vez hemos visto una mayor profundidad en el personaje de doña Fina, ¡por fin le sacan algún partido!), pero sólo ha sido un capítulo. La gracia, parece que sigue manteniéndola. Seguiremos informando.

Primeras impresiones: el sentimiento permanente es: más de lo mismo. ¿Es eso bueno, malo?, no sabría decir, la serie sigue funcionando y quieres seguir con ella… pero ya se empieza a atisbar cierto hastío, ya no es lo que era porque todo suena demasiado repetitivo y las fórmulas que antes funcionaban empiezan a decaer… tiene pinta de ser el principio del fin, pero ya veremos.

Final de temporada: en el último capítulo se atisban cosas interesantes, ¿espejismo?, tal vez haya que darle una nueva oportunidad a este producto; pero la verdad, es una serie a la que se la ve cada vez más decadencia… si es que no se puede vivir eternamente de las mismas gracias, y este caso, hay que reconocerselo, lo ha conseguido mucho tiempo. Sin mencionar, que esta serie muy rara vez respeta las tramas argumentales que crea, y mucho menos las del final de temporada, resultando demasiadas veces unos engaños fabulosos que ni se molestan en resolver en la siguiente entrega. Y por supuesto, los cameos o apariciones oficiales no ayudan en nada, más bien todo lo contrario… y como casi siempre, son el síntoma del principio del fin de cualquier serie (no sé porqué será, pero suele ser así).

Retornos: 

TVG

-Padre Casares: definitivamente está confirmado que esta será la última temporada de la serie, y que tampoco quedan muchos capítulos por emitir (ya habíamos visto que la anterior había sido también especialmente corta). Queda pues claro que tendremos que despedir finalmente a una de las mejores series que se han emitido por la TVG, me da una gran pena, pero es lo que hay, nada es para siempre. De momento, y a pesar de la decadencia que mostraba últimamente, la serie parece resurgir en esta nueva entrega emitida, y quizás en los últimos episodios que quedan volvamos a recordar porque esta serie nos enamoró. Sea como sea, el primer capítulo de la temporada ha sido extremadamente gracioso. Aunque tiene el gran punto de amargura de que cada vez se acerca más el final definitivo… resignación (católica, jajajaja).

Tras varias emisiones: pocas veces una serie tuvo una decadencia más dorada, incluso sabiendo que capítulo a capítulo nos acercamos al final, nadie lo diría. La serie vuelve a gozar de la buena salud y humor que ya había yo pronosticado que volvería, lo que tendrá que servirnos como consuelo frente a su final; así, nuevamente el ingenio, la diversión y la “retranca” campan a sus anchas en una de las mejores series que ha emitido jamás el canal autonómico. En definitiva, aunque tengamos que decirle adiós, lo hacemos con el convencimiento de que no terminó porque se agotase o no diese más de si, y estuviese arrastrándose hasta llegar a un final insatisfactorio para todos, sino por otros motivos, lo cual también es triste, pero al menos, disfrutaremos hasta el último momento de esa calidad que nos enamoró de “Padre Casares”.

Final de temporada y de la serie: y así, se termina una serie tan exitosa y de tantas temporadas; a mí poco me queda por decir frente a lo ya comentado anteriormente (y las múltiples veces que hablé de las anteriores temporadas en artículos como este), salvo confirmar que efectivamente, “Padre Casares” ha demostrado que bien podría haber continuado y que su final no era necesario, pues aún daba de sí, es más, uno de los mejores, más acertados, y graciosos capítulos de su historia ha sido en esta última temporada: “Polo legal” (cierto es que también había hablado también anteriormente de decadencia, ¿pero qué serie no tiene sus subidas y bajadas?).

En lo que respecta al final de la serie, es bastante bueno, notable, satisfactorio; desde luego no una obra maestra o un final absolutamente redondo, pero sí digno, como todo seguidor espera y desea que suceda después de haber dedicado tiempo y dedicación a seguir una serie.

Hay múltiples razones por las que no es perfecto; parte están en el propio capítulo, pues, aunque la trama argumental tiene cierta fuerza (que en cualquier caso podría ser mayor), la dirección no consigue transmitirla en las imágenes; pero sobre todo, los mayores defectos están en la cantidad de cabos que quedan sueltos, algo que ninguna serie debe permitirse en su final (y mucho menos cuando sabían que se acababa y la decisión ya estaba tomada, por lo que no había ninguna sorpresa y podían preparar el final de la serie muy dignamente cerrando todos los argumentos necesarios y volviendo a traer a todos los personajes adecuados), y estos podemos encontrarlos tanto en:

-Personajes: algunos nunca encontraron ni su sentido o su camino (en ciertos casos por culpa del guión, en otros, por los propios actores, y a veces por ambos); como Sindo, que no pasó de ser una mera comparsa, sin llegar a tener jamás entidad propia, por más que se le concediera cierto protagonismo en algún que otro capítulo; Miñato que jamás resultó creíble; don Crisanto, que se fue maquiavelizando y deformando demasiado hasta hacerse incluso desagradable… etc. Eso sin mencionar los personajes que desaparecieron sin más o de mala manera, y sus historias nunca se cerraron correctamente a pesar de que llegaron a ser importantes y tener tramas argumentales relevantes como Rodolfo, Iria, Conchita de Tapeirán o Urbano (que también desapareció misteriosamente sin saber por qué). Aunque también es cierto que hay personajes que mejoraron ampliamente como Fina o Josito en la última temporada; y otros que se consolidaron magníficamente como don Perfecto, cosa que nunca pensé que sucedería (aunque su personaje no se cerró bien en absoluto, Horacio asegura que la vivencia de ese capítulo le ha dejado claro que Perfecto es el párroco ideal para Santo Antonio de Louredo… sin embargo, en el capítulo no acaba pareciendo el más competente).

-Argumentos: demasiadas cosas han quedado sin cerrar, quizás se pueda argumentar que en la vida es lo mismo, pero lo cierto es que, en el fondo, lo que más nos gusta de la ficción es que todo está controlado y hasta cierto punto es predecible. Algunos ejemplos de estes cabos sueltos son: el matrimonio de Elsa, la fuga de Maite, el destino de don Rodrigo, las relaciones con los hijos de Delmiro y Moncha… y en general, los de todos los personajes que tuvieron alguna relevancia y desaparecieron sin más. Aunque también es cierto que otros se resolvieron bastante bien, y don Horacio consiguió consolidar totalmente su papel como obispo en la serie (aunque, incluso en este caso, se siente que esto pudo haber dado más de sí, tener más recorrido y podía haberse explotado de una forma más divertida), resultando incluso más interesante, convincente y gracioso en este personaje de lo que lo había sido jamás anteriormente como protagonista interpretando al párroco del pueblo, papel para el que el actor nunca tuvo la vis cómica necesaria.

Todas estas cosas, provocan (y más sabiendo que la productora sabía que estaba haciendo el final de la serie) que la conclusión de “Padre Casares” no sea perfecta y no pueda resultar del todo satisfactoria. Sin embargo, lo dicho, debido a este capacidad eterna de esta serie de resurgir de estas cenizas, de volver a alzar el vuelo, y volver a recordarnos, capítulo a capítulo, a medida que nos acercábamos al final, el porqué nos había entusiasmado, enamorado tanto esta serie y porqué habíamos decidido dedicarle tanto tiempo de nuestras vidas, se merece el final, si bien no un sobresaliente, desde luego sí un notable alto.

No obstante, la valoración total de la serie ha sido, y seguirá siendo siempre, de matrícula de honor (en su momento la califiqué de la gran sucesora de “Pratos combinados” -la otra gran serie por excelencia de la TVG, y primera de su género en la televisión autonómica-, pero mucho me temo, que no se atisba una digna heredera de “Padre Casares”, al menos no de momento…), y por ello debemos de sentirnos contentos, porque “Padre Casares” nos ha dado grandes momentos y nos ha hecho muy felices.

Y así, como casi siempre que acaba una serie (especialmente cuando ha durado tantísimo tiempo) se siente un cúmulo de emociones agridulces; por una parte, la lástima del final, el que no habrá ya más novedades, ni volver a saber más de esos adorables personajes como tanto se desearía, el ya no tener una cita fija con esas divertidas historias… pero por otra, el sentimiento del “deber cumplido” por haber llegado hasta el final, viviendo todos y cada uno de los momentos con los personajes; aunque también de liberación, emoción siempre agridulce, pues de repente se crea un espacio de tiempo libre que se ansiaba, pero que también te preguntas con que rellenar, ahora que no existe ese “deber” de estar pendiente de la serie… pero cuando has vivido lo suficiente, la pena no dura mucho, pues sabes que la vida siempre te trae cosas nuevas y maravillosas, tan o más emocionantes que las anteriores, que nunca te hubieras esperado, y que están, a no más tardar, a la vuelta de la esquina; y es que la ventaja de la vida frente a la ficción es que nunca hay un final definitivo, un “ya no habrá más”, porque siempre hay puertas abiertas (y si no, ventanas); y sí, podemos ponernos nostálgicos, y es bueno tener buenos recuerdos, pues significa que hemos sido felices; pero el pasado jamás nos debe de privar de vivir el presente, que si sabemos aprovecharlo, siempre será maravilloso. Supongo que esta última reflexión es mi particular homenaje final (por recordar a las que Horacio hizo desde el principio de la serie) a esta gran serie que fue, y siempre será, “Padre Casares”.

 

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3 respuestas a Temporada televisiva de primavera-verano de 2015

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