Críticas express: Las amistades peligrosas / ¡Ay!, Eva Yerbabuena

Pues nada, ya hemos vuelto a las críticas express teatrales… y en esta nueva y maravillosa ocasión estoy convencido de que mi nueva publicación volverá a causar auténtica sensación y furor, quizás más que ninguna otra anterior (¡y ya es decir!).

¿Por qué?, bueno, digamos que hay obras que inspiran (no especifico el qué, pero bien pueden ser cosas como: repulsión, repugnancia, hastío…); y cuando la musa, ya no susurra al oído, sino que ha llamado a las otras ocho, y todas ellas cantan ópera con los bafles a todo trapo en la oreja, difícilmente puede uno resistirse a sus legítimos requerimientos.

Y además, ¡se lo pasa uno tan bien dando rienda suelta al ingenio!…. bueno, comenzamos:

LAS AMISTADES PELIGROSAS, en el Matadero

Me encantan “Las amistades peligrosas”; la historia más que el libro, que es un auténtico tostón; por ello me he visto todas las versiones cinematográficas, y es una historia que me encanta redescubrir, porque se puede hacer de muchas maneras distintas y casi siempre suele dar resultado ya que, como todo buen clásico, posee una serie de cosas que describen muy bien al género humano, en este caso algunos de sus más desagradables defectos (por ello fue calificada desde el principio como una novela inmoral).

Cuando esta obra llegó al festival Fringe por primera vez, no tuve la oportunidad de verla (quien podía imaginar la suerte que había tenido); así que cuando volvió, allí fui directo tan pronto pude (craso error, cruel destino).

Y su visionado me ha impresionado tanto, que ha sacado de mi ingenio una de mis más originales críticas (que podréis leer a continuación), en ella, reproduzco a modo de libro (con su introducción, aclaraciones, epílogo… etc, esto es todo muy culto, me lo va a publicar la editorial Cátedra ja, ja, ja) el como se pudo haber gestado esta incalificable (bueno, en realidad muy calificable, pero ya sacaréis conclusiones vosotros mismos) producción.

Así que empiezo diciendo eso que se pone en los créditos de las películas estadounidenses: “Cualquier parecido con la realidad (que serán la mayoría, aunque sean de forma exagerada o paródica) o personajes que existan o hayan existido es inintencionado y pura coincidencia” (aunque yo no pondría la mano en el fuego por ello).

 

-Las amistades peligrosas: títulos alternativos: “las amistades berreantes/rebuznantes” o “Las amistades… ¿de quién?, ¡del público no, desde luego!”.

 

INTRODUCCIÓN

(Extraído literalmente del programa del espectáculo):

“El trabajo de Metatarso se caracteriza por la profundidad intelectual y crítica de sus obras, sin renunciar nunca a la emoción y a la belleza plástica y poética de sus montajes escénicos”

(Mejor no hago comentarios. Aunque os recomiendo, después de haber leído la crítica, o, en el peor de los casos, visto el espectáculo que releáis estas palabras… os echaréis unas buenas risas).

 

NOVELA

Conversación de Whatsapp entre monsieur de Facal, director y co-autor (MF) y monsieur de Patiño, autor (MP):

-MF: ¡tío!, nos han llamado de un festival para que les hagamos una obra. Y no me llega ya el dinero para maría, así que vamos a tener que aceptar.

-MP: ¿quién, nosotros?.

-¡sí!, vete tú a saber porqué, creen que somos muy modernos… pensaba en, no sé, colgar a un actor del techo boca abajo mientras suelta una paja mental improvisada cualquiera, iluminando todo el suelo de rojo… pero, ¡nos han pedido un clásico!, ¿tú lo entiendes?, ¿quieren qué seamos modernos o qué seamos clásicos?, yo no lo cojo… y por cierto, ¿sabemos hacer alguna de las dos cosas?.

-A mi no me preguntes de arte, que yo de eso no sé nada, aunque soy muy artista… ¿así que un clásico?.

-Sí, un clásico, no sé muy  bien que es eso, pero si es lo que me contaron en el colegio, son unos tochos enormes que nadie lee… bueno, yo sí que soy muy culto, el otro día, sin ir más lejos, me acabé uno, ¡me costó, pero lo terminé!, tenía un montón de hojas, ¿cómo se llamaba?… ¡ah, sí!, ¡era “Los tres cerditos”!, ¡podemos montar esa!.

-No sé tío, no lo acabo de ver….

-¡Qué sí, qué sí!, que además tiene mucho mensaje, ¡hay que construír las casas con ladrilloooo!, ¿o era con paja?.

-Mira, lo mejor va a ser que vengas a mi casa, y con unos petas, además de unos cuantos calimochos malo será si no nos viene la inspiración… hay que ser serios y tener un proceso de trabajo creativo adecuado.

-¡Sí, viva la profesionalidad!, pero me llevo “Los tres cerditos”, ¿eh?.

Dos horas después.

-MP: tío, estoy que no me tengo en pie, ¡uou!, ¡me he caído!, espera, debajo de la mesa tengo un libro que utilizo para que no se desestabilice, a ver qué es….

-MF: pero macho, si estamos en la misma habitación y te estoy viendo, ¿por qué me escribes whatsapps?.

-Es una licencia artística que se toma “Universo de A” para su recreación e interpretación de los hechos; como lo de llamarnos “monsieurs” sin serlo en absoluto….

-¿Pero qué es “Universo de A”?

-Es más largo que “Los tres cerditos”, no te molestes… bueno a lo que iba, que el libro que acabo de encontrar se llama “Las amistades peligrosas”….

-¿Y hay cerditos?, yo creo que tiene que ser una de las claves del nuevo montaje….

-¡Deja los putos cerdos!, umm, a ver que dice detrás, “considerada novela inmoral”, vas a tener suerte y a lo mejor hacen cerdadas, ¿pero esto cuando se escribió?… ¡en el siglo XVIII, nos vale!.

-¿Pero vamos a tener que leer eso?, ¿no hay película?.

-Espera qué voy a mirar… ¡mierda!, ¡hay un montón!, ¡qué pereza tratar de buscar una de ellas!. Pero da igual, ahora ya hemos elegido el clásico que vamos a montar; y si no, como somos muy modernos y muy artistas, cogemos pasajes sueltos del libro, ¡y ya está!… y como todo el libro son cartas, ¡pues más fácil!.

-¡Cartas!, tío, podríamos hacer una versión moderna con el Whatsapp y llevándolo a hoy en día….

-¡Pero qué dices!, ¡jamás se nos ocurriría algo siquiera parecido!.

Dos días después.

-MF: tío, que me he dado cuenta de que no sabemos montar un clásico….

-MP: no me jodas, que ya me he pasado diez minutos arrancando páginas del libro y dándole al botón “FF” del dvd para buscar frases que poner en nuestra obra. Ha sido un trabajo muy intenso, estoy agotado.

-Oye, que yo también he hecho lo mío, estaba buscando porno en internet y me salió un dibujo raro de un tal Goya, podemos aprovecharlo, ¿no?.

-Eso suena clásico y a referencia culta, ¡los gafapastas van a flipar!, ¡les va a encantar!.

Tres días después

-MF: Oye tío, lo de ver las películas es muy duro para mí, no me he tragado ni la de la Sarah Michelle Gellar, y eso que me quedé con la intriga de saber por donde iba a querer metersela el otro al final… pero he encontrado este vídeo de una serie en la que hacen la misma obra que nosotros, ¡podemos plagiarlo y así ahorrarnos trabajo!:

-MP: umm, ya veo, esto va de una producción que depende de un actor cómico totamente inadecuado para el papel que tiene que hacer, y que lleva al desastre absoluto al conjunto, destrozando definitivamente la obra… sin embargo en el vídeo el tema queda muy bien; pero no tenemos tanto dinero para montar algo como esto, ¡de acuerdo copiemos lo esencial!:

>Un actor famoso que llame la atención del público aunque sea absolutamente incapaz de interpretar su papel.

>Una producción desastrosa, basada en un buen material pero muy mal desarrollada por una falta total de talento.

>¡Y convirtámoslo en un musical también!, pero con otra música, esa suena demasiado audible, y van a dejar de pensar que somos vanguardistas si les ponemos algo que puedan siquiera tararear o identificar como una melodía… o mejor hagámosla sin música, ¡¿te lo imaginas?!, ¡un musical sin música!.

-¡Gran idea!.

Semanas después.

Conversación de Whatsapp entre monsieur de Facal (MF), monsieur de Patiño (MP) y la marquesa de Conesa (MC):

-MF: tío, ya he hablado con Conesa, y le he pasado la obra….

-MP: pero si no estaba terminada, no vale ni para hacerla en una noche de botellón con colegas en el salón casa, ¡ni hasta arriba de cristal se consigue que pase por buena!.

-¡Mejor, así parecerá más moderna!, ahora que lo dices, ¡podemos darles drogas al público!, ¡como las gafas 3D en los cines!, y cobrárselas extras también, para que puedan apreciar todo nuestro arte… ¡qué ideaza!, ¡qué rompedores somos!.

-No lo veo, que esto no es Holanda, ¿verdad?, y esa provincia Asiática queda muy lejos para hacerlo allí… creo yo, vamos.

-Bueno da igual, he metido a Conesa en el grupo, nos va a decir su opinión.

-MC: he leído vuestra obra, es algo horroroso, una infamia contra Chordelos de Laclos, algo absolutamente patético, no cuenta ninguna historia, sólo sigue una especie de línea de hechos apenas hilados e imposibles de entender para todo aquel que no conozca el relato, y resalta todo lo vulgar de la novela… visto esto, vuestro texto sólo puede ser dos cosas: o pura mierda, o una obra maestra… y como yo soy incapaz de diferenciar entre lo uno y lo otro, ¡me apunto!, ¡arte, arte, viva el arte!.

-MP: gracias, supongo.

Conversación de Whatsapp entre monsieur de Facal (MF), monsieur de Patiño (MP):

-MP: pero macho, ¿qué papel le vas a dar la anciana esa?, ¡qué no representamos la versión teatral de “Arrugas”!… umm ese será nuestro próximo proyecto a destrozar.

-MF: ¿pero la marquesa de Merteuil no es una vieja cachonda?.

-¡No!, es una viuda rica, muy atractiva y malvada; para que alguien se creyera a la Conesa en ese papel tendría que hacer la mejor de las interpretaciones….

-Pues vamos listos. Y también he contratado a….

-¿¡qué!?, de qué vas, ¡no, no estoy dispuesto a tolerarlo!.

-Tío, que es un colega, y yo con los colegas a muerte, ¿eh?, a muerte, es para el vizconde de Valmont, he contratado a Cris.

-¿Tas jamao?, ¿pero no ibamos a coger famosos?.

-¡Pues que se repartan el famoso y él las funciones!, yo a mi colega no lo dejo tirado. Y que sepas que ya ando tanteando a un famosete, una vieja gloria que estará tan desesperado, que aceptará cualquier chorrada que le propongamos por mala que sea.

-Bueno, no vamos a tener que esforzarnos mucho en que parezca vanguardista, esto ya va camino de ser una mierda, y no hay nada más artístico que eso.

Tres días después.

Conversación de Whatsapp entre monsieur de Facal (MF), y el vizconde de Soto (MP):

-MF: ¡qué pasa Neng!

-VS: oye, yo lo que quiero es borrar eso, quiero que me tomen en serio como actor, así que necesito otros proyectos; parece mentira, pero ¿te puedes creer que la segunda parte de la película de Mortadelo y Filemón no consiguió convencer a la gente de mi valía como actor?, ¡nunca en toda mi vida tendré un personaje más camaleónico que Mortadelo!.

-Tú tranquilo, que yo siempre fui más de Rodolfo Chikilicuatre, ¡aquel año nos robaron Eurovisión!. Bueno el Neng… estooo, Edu, ¿quieres formar parte?.

-Lo que sea, lo que sea, ¡estoy desesperado!. Y además váis por festivales, la gente culta podrá apreciar mi calado dramático….

-Estoy seguro de ello, todos podrán confirmar definitivamente el talento que tienes, sin que les quepa duda alguna.

Un día después.

Conversación de Whatsapp entre monsieur de Facal (MF) y monsieur de Patiño (MP) con intervención de la marquesa de Conesa (MC):

-MF: ¡tío!, ya tenemos al Neng, ¡al puto Neng!, ¡qué pasa Neng!.

-MP: ¡¡¡al Neng!!!, ¡deja de fumar lo que estés fumando!, ¿pero como va a hacer del atractivo e irresistible vizconde de Valmont, un personaje que se caracteriza por ser un seductor nato; un tipo, pretendido actor, al que apenas se le puede mirar a la cara sin pensar que es feo?, ¡y sin ningún atractivo!, ¡y además tan larguirucho!, ¿dónde piensas ubicar la obra?, ¿en una cancha de basket?.

-MF: Pues es una idea, pero he tenido otra mejor, voy a poner cables por todos los sitios, ¡por todos!, ¡ellos serán los protagonistas de verdad de la obra!.

-MC: ¡Arte, arte, viva el arte!.

-MP: ¿pero no habías sacado a la tía esta del grupo?, ¡se va a enterar de que no tenemos ni puta idea de como hacer esto!.

-MF: ¡que va!, si no se entera de nada, ¿verdad Carmen?.

-MC: ¡arte, arte, viva el arte!.

-MF: pues eso, que viva el arte. Ya verás, voy a poner un montón de focos que cieguen al público, micrófonos y altavoces por todos los sitios que hagan parecer que estamos en una ópera en concierto del teatro Real, y que desesperen al más pintado viendo tanta gilipollez junta….

-MP: tío, yo prefiero decorados, porque no invertimos el dinero en….

-MF: ya me lo he gastado en maría, ¿cómo crees que se me ocurrieron estas grandes ideas?.

-MC: ¡arte, arte, viva el arte!, pasadme una poca que yo también necesito inspirarme para preparar el personaje….

-MF: no, que la necesitamos para contratar al resto de los actores, y así ver todo su potencial.

Varias semanas después.

Conversación de Whatsapp entre Lucía de Volanges (LV) y una amiga (A):

-LV: ¡chica, es superchachi de la muerte divina!, ¡me han cogido para hacer una obra!

-A: oh tía, ¡cuéntamelo todo!, pero no me hagas sudar de emoción, que acabo de ponerme el maquillaje y no es Maxfactor.

-¡Guachi!, pues verás, tengo que hacer de una almiranta y condestable de la taifa alemana de Sevilla… o algo así, la verdad es que no me enteré muy bien… pero me dijeron que con que hiciera de mi misma llegaba y sobraba, ¡que soy moníiisima!; y tía, te vas a caer muerta, pero… ¡me han dicho que a lo mejor tengo que enseñar el culete!.

-¡El culete, tía!, ¡que superfuerte de la muerte!, ¿no será porno, no?; bueno, tú no hagas nada que no debas… ¡así que deja de comer dulces que si no te va a salir celulitis, y es lo peor, más infinito, que te puede pasar!.

-Sí chica, tienes razón, ni lo había pensado, ¡y yo tomandome un donete para celebrarlo!, jo, supermal. Bueno, no importa, he buscado en internet lo de la archiduquesa-princesa serenísima esa que tengo que interpretar y he encontrado esto, ¿crees que se parecerá a lo que haremos?:

-Sí tía, lo más seguro. Seguro que diseñan un vestuario que te quede monísimo, ¡tus papis van a alucinar!, ¡y tu vecina también!.

-¡Alucina vecina!, y pensar que no querían que fuese actriz….

Varias semanas después.

Conversación de Whatsapp entre monsieur de Facal (MF) y monsieur de Patiño (MP) y el Caballero Mariano (CM), con intervención de la marquesa de conesa (MC):

-MP: qué burro me pone la de Río cuando enseña las tetas, melones arriba, melones abajo… hay que hacer que la que hace de Cécile también lo haga….

-MF: eres un pervertido, es una jovencita inocente… ¡vale, hagámoslo!, o no, no vaya a ser que nos denuncien.

-MP: uff, acabo de correrme sólo pensando en el asunto. Ya podemos trabajar, ¿no le íbamos a poner música a esta obra?.

-MF: pues sí, y tengo al compositor perfecto.

-MP: ¿cómo?, ¿qué?, ¿quién?… oye, ¡más mierdas no!.

-CM: olaaa, digo con tono profundo pero seguro de mí mismo.

-MF: deja a Danceny en escena, haz el favor; Patiño, que Mariano nos va a hacer la banda sonora.

-MP: no, no y no, nooooooooooo.

-MF: que sí, que sí, que tiene ideas muy interesantes y vanguardistas, ¿verdad?.

-CM: yooo, paso al plural mayestático, nosotros, pensamos en hacer una banda sonora que deconstruya la notación musical occidental con influencias del medio oriente….

-MP: vamos, una mierda inaudible.

-CM: nosotrooos, digo con suave entonación, preferimos decir que es para oídos sofisticados… os paso una muestra.

-MF: ¡la he oído tres veces y sería incapaz de silbarla o siquiera de tararearla!, ¡decidido!, ya tenemos la música!. Pero no la pondremos durante toda la obra o la gente será capaz de ponerse a gritar para no oír este espanto, ¡es insoportable, totalmente insufrible!.

-MC: ¡arte, arte, viva el arte!.

Semanas después

Conversación de Whatsapp entre Madame del Río (MR) y Lola de Volanges (LOV):

-MR: oye, hay una impresión que hace tiempo que quiero compartir con alguien de la compañía; la obra que estamos haciendo… es una auténtica mierda, ¿no?.

-LOV: ¡ay!, que encanto de juventud, ¿aún te das cuenta ahora?.

-MR: ¿entonces porque seguimos en ella?.

-LOV: porque de algo hay que vivir, bonita. En realidad, es parte de nuestro trabajo, nuestra mayor actuación no es en el escenario, sino fuera de él, pretendiendo defender la calidad de estos bodrios. Por eso nos llaman actrices, es un trabajo a tiempo completo.

-MR: ¡qué deprimente!, pues a pesar de eso, yo estoy dándolo todo por el personaje, tiene una gran intensidad, cuido hasta el más mínimo detalle: los tonos, la postura… etc.

-LOV: querida, lo único que va a recordar el público es que enseñaste las tetas, no te tomes más molestias innecesarias, esta obra no lo merece.

-MR: pues tienes razón. Que deprimente. Dicen que vamos a ir a Fringe… ¿colará esta mierda?.

-LOV: cariño es Fringe, la gente paga por ver cosas incluso peores, creeme.

Varios meses después.

Conversación de comentarios de blog entre Universo de A (UA) y su comentarista habitual y bloguero Plared (P):

-UA: acabo de ver una obra espantosa en el Matadero, pero de lo peor que he visto de verdad, no me podía creer que se pudiera hacer algo tan desastroso y tan malo con un material tan increíblemente bueno como “Las amistades peligrosas”… es que todo estaba asombrosamente mal, parecía hecho a propósito. De hecho me ha inspirado una de mis más mordaces críticas, nunca tan acerada ha estado mi pluma al escribir.

-P: sí, tú haz tonterías, que ya verás cuando te vengan todos los “artistos”, como tú los llamas, a atacarte y a asediarte el blog, cuidate.

-UA: ¡me da igual!, ¡viva la justicia y la libertad de expresión!, ese espectáculo era mediocre y yo lo pienso decir, ¡no me callarán!, ¡del barco de Chanquete no nos moverán!.

-P: ¡sí hombre!, pero luego los perjudicados somos los seguidores, que nos llegan los correos con tus artículos grandilocuentes y barrocos para autodefenderte, que parecen sacados del programa político de Podemos en versión siglo XIX. Cuidate.

-UA: ¡jamás renunciaré a mis ideales, jamás!, ¡gloria a la diosa razón y a la diosa libertad!… umm, ¡voy a publicar un artículo sobre eso!.

-P: ¡ni se te ocurra!, ¡qué pesadito!, te va a comentar el blog tu tía… Cuidate.

 

EPÍLOGO

(Extraído literalmente del libro de “Las amistades peligrosas” de Chordelos de Laclos):

“¡Quién no se espanta al considerar los males que puede acarrear una amistad peligrosa! (cierto, mejor demostración que lo que se representa en la Nave 2 del Matadero no la hay en todo el mundo) y ¡qué penas no nos evitaríamos teniendo más reflexión! (¡qué me vas a contar!, ¿cómo acabé presenciando este horror, cómo, cómo?); ¿Qué mujer no huiría ante la primera proposición de un seductor? (y especialmente si se trata de Edu Soto), ¿Qué madre podría ver, sin temblar, que hablaba a su hija otra persona que no fuese ella? (pobres los padres de Díez, espero que nunca lleguen a contemplar el horror de ver a su hija en semejante despropósito… porque Iria del Río ya es bastante mayorcita). Pero estas tardías reflexiones no llegan nunca, sino después del acontecimiento (ciertamente es así, para todos); y una de las verdades más importantes y más generalmente reconocidas, permanece ahogada, y no se practica en el torbellino de nuestras frívolas costumbres (¡qué me vas a decir que no sepa!).

Adiós, mi querida y digna amiga, en estos instantes experimento que nuestra razón, insuficiente para prevenir nuestras desgracias (realmente lo fue), lo es más aún para consolarnos en ellas” (sin mencionar la pérdida de tiempo y económica, razón de más para aumentar nuestra congoja).

 

-¡Ay!, Eva Yerbabuena: el título de este espectáculo (y ya no digamos el haberlo presenciado) me inspira, así que, para redactar esta crítica, utilizaré todos los “ayes” que esta representación me ha hecho soltar a lo largo de la función, y posteriormente; creo que es, cuanto menos, muy apropiado:

 

-¡Ay! de desconcierto: comienza, ¿pero esto qué es?, ¿de qué va esto?, ¿en dónde me he metido?, ¿me habré equivocado de sala? (¿lo habré hecho muchas veces a lo largo de estos años?), ¿habrá otra sala 1?, ¿una alternativa en la que no se representan bodrios?; yo venía a ver un espectáculo de flamenco… en realidad es una extraña mezcolanza de danza contemporánea y flamenco; ¡hay que ver en qué se gasta el dinero la Junta de Andalucía! (últimamente esta comunidad autónoma ha tomado el Matadero, ya es el segundo espectáculo de esta temática que viene, como no, también patrocinadísimo; el anterior fue hace bien poco, recordaréis “Adalí”); por favor, ¡un “¡ay!” de fraternidad compasiva para nuestros compatriotas del sur!.

 

-¡Ay!, de sorpresa (negativa): el principio, como en el anterior espectáculo de estas características en esta misma nave, no deja de resultar interesante para esta sala, pues utilizan un tradicional telón (ya ves, otros destrozando el teatro Español, y estos necesitan construír un espacio teatral tradicional en el Matadero -con sus bastidores y bambalinas incluídas-, qué ganas de gastar por gastar, qué poco control y despilfarro de los recursos, qué cosa más escandalosa…); y a partir de ahí todo se empieza a desfasar, y no dejas de preguntarte que estás viendo todo el rato (cuando comienza la función, con la tipa dando vueltas por la iluminación circular de un foco, ya no es la mejor de las señales).

De lo poco que se salva es la puesta en escena, totalmente inmerecida para este espectáculo, el cual simplemente no da de sí. Eso sí que merece un “¡ay!” de sorpresa, pero de los buenos.

 

-¡Ay!, de arrepentimiento: se atisban buenas ideas en la coreografía pero un mal desarrollo, no da resultado. Pronto te das cuenta de que todo va a seguir por ese camino, y la sorpresa inicial se torna arrepentimiento con un “¡ay!, ¿por qué me he metido aquí?”, pero tales sentimientos y emociones van avanzando y evolucionando, apenas han pasado más de diez minutos de función….

 

-¡Ay!, de dolor: no voy a volver a hablar de la gran repugnancia que me producen los altavoces en el teatro otra vez; pero que encima de usarlos ni siquiera logren que el sonido no se distorsione y resulte inaudible… es como si estuvieras en un cine-discoteca de pesadilla, con el Dolby Surround a toda leche como si fuera un concierto de un grupo de alternativos modernos desafinantes-heavy metal… en realidad cuando sales del espectáculo, estás tan ensordecido que ya no sabes qué has escuchado realmente, si flamenco, rock & roll, ópera del siglo XX o a la Miley Cyrus esa….

Y es una auténtica pena, porque los cantaores, por lo que se puede atisbar con grandes dificultades entre el infame sonido, son muy buenos, y con toda probabilidad llenarían con sus voces la sala sin necesidad de ningún otro aparato artificial (y además, parece evidente que están acostumbrados a proyectar y a cantar en lugares grandes e incluso abiertos); sin embargo, debido al uso de este insultante sistema (para el público y para sus voces), su audición resulta tan imposible como realmente insoportable e insufrible.

 

-¡Ay!, suspiro de impaciencia: entre una danza que no da resultado ni atrae; un sonido que hace que empieces a preguntarte en que cajon de la cómoda de casa has dejado los tapones para los oídos; y el que no haya ningún argumento o hilo conductor que te permita intentar forzarte a seguir viendo el espectáculo, agarrándote a ello como si fuera un clavo ardiendo; pronto empiezas a preguntarte cuando acabará eso (y comienza a surgirte el temor infantil de que no acabará ¡nunca, nunca, nunca!), y miras el reloj compulsivamente, mientras sufres una tortura infame, siendo consciente de que, por más que mires la hora, el tiempo no pasará más deprisa, así que, mientras te revuelves en el sillón, pasas a la siguiente fase…

 

-¡Ay!, de agotamiento: lo asumes, es lo que hay, te rindes a la evidencia, hay que resignarse y aceptar las cosas tal como vienen, con algo de suerte aún veremos algo bueno, seamos estúpidamente optimistas… así, pronto tu mente va a cualquier sitio que no sea la sala del Matadero, y a pesar de que te esfuerzas en tratar de concentrarte en aquello por lo que estás ahí, ya han debilitado tanto tu mente (y atronado tanto tus oídos) que es imposible que reacciones. Para entretenerte, te preguntas si la Gestapo o el KGB utilizarían métodos parecidos para obtener confesiones… ¡la santa inquisición ha muerto, viva el Matadero!; empiezas a entender porque lo siguen llamando así….

 

-¡Ay!, de lástima: y el asunto no deja de tener mucha gracia, porque, a pesar de ser un espectáculo tan individualista como narcisista, con una única y absoluta protagonista, todos le hacen sombra, si en algo te fijas, nunca es en ella, si no es la iluminación o la puesta en escena es un cantaor, y si no es un cantaor es uno de los músicos… ella es casi incapaz de fijar nuestra atención con su danza. Al final fácilmente podrías preguntarte, “pero, ¿Eva Yerbabuena estaba allí?”, y es entonces cuando sueltas el “¡ay!, ¡que pena de niña!”

 

-¡Ay!, de frustración: aunque Yerbabuena siente su propio espectáculo, de eso no hay duda alguna; pues a pesar de ser bailarina, como toda actriz novata, considera que cuanto más y más exceso mejor, nunca hay suficiente drama, nunca sobra tragedia (con el tiempo, la experiencia y una mayor profesionalidad; todos los actores acaban siendo conscientes de que menos es más, y que se logran muchos mejores resultados y una expresividad más contundente con un simple gesto a tiempo -o incluso amago de- que con cincuenta movimientos histriónicos); así, ella vive su propio drama, su gran tragedia en el escenario, y acapara todo el sentimento y la emoción posibles en si misma… y tanto, tanto alberga, acumula y acapara… que no deja nada para el público, que en su indiferencia (y aburrimiento) no puede dejar se preguntarse, con auténtica frustración, “¡ay!, ¿por qué ella sufre tanto y yo no siento absolutamente nada?, ¡que injusticia!”.

 

-¡Ay!, de alivio: ¡sí, por fin se ha acabado!, ¡soy libre, libre!, tengo el cuerpo amodorrado y a la vez tenso por todo el esfuerzo que he tenido que invertir en no quedarme dormido; tengo los oídos taponados como si hubiera viajado al otro lado del mundo en avión; ¡pero no importa, soy libre, libre!.

 

-¡Ay!, bufido de fastidio: y es cuando sueltas el penúltimo “¡ay!” pues te acuerdas del precio temporal y económico que ha tenido esa tortura… y el alivio se borra (ya estás fuera del teatro, así que la sensación de la necesidad de salir de la improvisada Lubianka en la que se ha transformado la Nave 1 del Matadero se ha borrado), y es rápidamente sustituída por el fastidio. Escuchas los comentarios del resto de la gente, conocidos y desconocidos, sus percepciones no son en absoluto diferentes de las tuyas. Va a ser mejor olvidar el asunto… ¡sí, ya, y qué más!.

 

-¡Ay!, de venganza: “¡ay!, ya veréis cuando escriba la crítica en Universo de A!”, uff, además de ser un desahogo y cumplir una función solidaria de cara a quienes se estén planteando ir a ver este espectáculo (¿queda alguna duda al respecto?), me he divertido y reído muchísimo escribiéndola; ya ves, al final va a ser verdad eso de que no hay mal que por bien no venga.

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5 respuestas a Críticas express: Las amistades peligrosas / ¡Ay!, Eva Yerbabuena

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