Crítica express: Annie

No han faltado críticos, oficiales y extraoficiales, que hayan dicho que el problema de esta película es que es inadaptable al hoy en día (como he reflejado en el artículo que publiqué anunciando su estreno); Nada más absurdo, si por algo se caracteriza un clásico, es precisamente por su capacidad para permanecer vigente, por unas razones u otras, en cualquier época y lugar, y desde luego, el musical de Strouse es un auténtico clásico con todas sus letras, difícilmente hubiera llegado a nuestros días si no, y hubiera sido imposible que se hubieran hecho varias versiones de este, y que hubiera sido repuesto una y otra vez en múltiples teatros y viajado por todo el mundo.

Ahora bien, “Annie” parece tener la capacidad de inspirar (como obras como “Los tres mosqueteros”, de la que llega a costar encontrar una versión fielmente inspirada en el libro), quizás porque no hay tampoco exactamente una “versión oficial” a la que ceñirse; ciertamente, existe el mencionado musical de Strouse, pero al fin y al cabo, este también está basado en una tira cómica que apareció por primera vez en 1924, en el New York daily news (y que ha tenido una vigencia asombrosa, ¡hasta junio del 2010!); y en cualquier caso, en todas las adaptaciones que se han hecho se han sumado, quitado, cambiado canciones o alterado el argumento de alguna manera… en conclusión, parece que al igual que con “Los cuentos de Hoffmann” de Offenbach (salvando las distancias y las diferencias), tampoco habrá nunca una versión definitiva de “Annie”.

Pero volviendo al tema, además, “Annie” es hoy en día más actual que nunca, con una nueva crisis económica que si bien no es tan fuerte como la del 29, tampoco la desmerece demasiado; por lo que una actualización del clásico podía quedar muy bien e incluso ser una nueva obra maestra. Con todo esto quiero dejar claro que el problema de la película está muy lejos de ser la actualización del material original o la imposibilidad de que esto suceda.

Otra cosa es que, y eso es importante recalcarlo, comulguemos con el mensaje propagandístico de “¡viva el sistema capitalista!” (ya hemos hablado de que el musical es uno de los géneros que más sutilmente ha sabido introducir mensajes subliminales -y de forma menos obvia- de la forma más astuta… hasta hoy en día, no olvidemos este y este otro caso escocés) que pretende enviar la cinta, y que se hace totalmente claro y evidente en la versión de Huston (¿acaso no recordáis la tan sobrante como propagandística secuencia del intento de atentado contra el señor Warbucks por parte del espía soviético, y la explicación posterior de la secretaria Grace de esta situación a Annie?, es casi de risa por lo evidente que es. Y ya no hablemos del presidente campechano, representante del sistema correcto, y gran salvador en última instancia…); aunque, curiosamente, en esta nueva versión son menos evidentes, supongo que porque la gente no se lo tragaría tan fácilmente.

¿Entonces, que problemas tiene la cinta?, paso a explicarlos en la crítica:

 

-Annie: el principal problema al que se enfrentaba este filme era el enorme peso y sombra de las versiones anteriores; ya no es sólo que tuviera que hacer frente a las expectativas de hacer realidad para la pantalla un musical de Broadway (que en cualquier caso, no todos habrían visto, aunque la sola mención del lugar neoyorkino ya evoca cosas, y hace que se exiga una alta calidad); sino que encima, tenía como precedentes el alabadísimo clásico cinematográfico de John Huston (y cuesta a muchos convencer de que este sea mejorable, aunque sólo sea por el aura de ese director), y la impresionante versión televisiva de Rob Marshall (uno de los primeros trabajos de uno de los grandes directores de musicales del nuevo siglo, además de uno de los principales implicados en su renacimiento; con película en cartel en este mismo momento: “Into the woods” -crítica ya publicada-), que, personalmente, para mí, es la mejor versión del clásico.

Con estos espectaculares precedentes, las comparaciones serían necesariamente odiosas, con lo cual, la nueva “Annie” tenía que aportar algo más, y lo intenta… pero falla.

Las razones parecen evidentes, está claro que este proyecto estuvo dando tumbos durante años por los estudios y que nunca consiguieron definirlo bien, probablemente fue la típica película en la que que llegó un momento en el que, tras años de dar vueltas por todos los sitios, se dijo: “hay que hacerla/acabarla como sea!”.

Me atrevería a decir que el guión ha sido revisado y reescrito una y mil veces, que montones de personas metieron la mano hasta despiezarlo (incluído el propio director); y ese ya es el primer problema; puesto que la nueva versión de “Annie” no consigue consistencia; es un permanente intento de conseguir diversos objetivos, en los que se pierde y nunca alcanza.

Hay muy buenas ideas: indudablemente, la propia actualización del clásico y situarla en el hoy día es una de ellas (y la curiosa disminución propagandística ya comentada); la conversión del millonario en un empresario aspirante a político es otra; y no hay duda de que el darle un nuevo fondo y más profundidad al personaje de Miss Hannigan es la mejor aportación de esta versión al clásico de “Annie” (en todas las versiones anteriores esta mujer era malvada porque sí; aquí en cambio, muy en parte por la infravalorada por la mayor parte de la gente, interpretación de Cameron Diaz; se entiende a la perfección a esa mujer devorada por la amargura, devastada por la vida, y que no es capaz de resurgir porque sólo puede pensar en lo que pudo haber sido en vez de en lo que aún puede ser); incluso la actualización de las canciones o la inclusión de otras nuevas que sigan aumentando y complementando el musical icónico… etc.

Pero lo dicho, no se desarrolla ninguna de ellas bien, no se lleva a su última instancia, no se profundiza, se queda todo en un boceto, un non finito, un amago de… en definitiva, lo que dice el refrán “muchos cocineros arruinan el puchero”.

Mucha culpa de ello se debe al director, Will Gluck (al que ya conocíamos por “Rumores y mentiras”), que claramente va a hacer “su película”, y por encima, está claro que el tipo no tiene ni idea de como funciona el musical ni lo respeta en absoluto, parece estar convencido de que llega con encajar las canciones como con calzador, y que el tema va a funcionar; pues no, como todos aquellos que se acercaron al género sin respeto, este hombre fracasa rotundamente.

El narcisismo de este director es evidente en todo: no sólo se mete en el guión; sino que lleva a cabo una dirección megalómana (que se percibe desde los créditos, aunque en ese momento parece buena); si a eso le unimos lo que parece una pésima dirección de actores; y ya para colmo… ¡decide incluír sus propias canciones! (independientemente de la calidad de las nuevas melodías, que la tienen, no encajan para nada; lo dicho, no se puede meter cosas con calzador). Probablemente su labor es lo que termina de hundir definitivamente la película, y hacer que no pueda ser recordada como una de las mejores versiones de “Annie”.

Quizás el principal problema está precisamente ahí, en la falta de respeto al material original; se da demasiado por hecho que todo está desfasado y que no vale, que es imprescindible actualizarlo todo (algo que tantas y desgraciadas veces hemos visto en el teatro en Madrid últimamente, como en este caso o este otro) porque el conjunto está anticuado; y así, haciéndo una analogía arquitectónica, en vez de restaurar el edificio, reparando y actualizando las instalaciones necesarias, acaban tocando hasta los muros de carga, derribando lo que no tienen que tirar, con lo que terminan por dejar el edificio en muy mal estado; debido a su propia incompetencia e incapacidad. Quizás el mejor ejemplo de ello es que se dedican a cambiar, eliminar, alterar tantas cosas que luego se dan cuenta de que no encajan con lo que tendría pasar o por donde debería ir la historia, y entonces tienen que recurrir a soluciones totalmente forzadas para resolver los problemas que ellos mismos se han causado debido a su falta de pericia y sabiduría narrativas.

Y así, todos estos factores se extienden al resto, y son lo que lastra la película.

En lo que respecta a la banda sonora, tan importante en un musical, mucho me temo que tiene todos los defectos anteriormente descritos: las nuevas versiones de las canciones no terminan de funcionar y las nuevas no encajan, se eliminan otras… y el propio musical consigue ponerse en tela de juicio a si mismo. Lo que no significa que no nos volvamos a emocionar con esa maravillosa canción que es “Mañana” (“Tomorrow”)….

En cuanto al reparto artístico, decir que yo vi la versión doblada (que lo está al completo, como por otra parte, es tradicional en esta película), por lo que no sé como cantan originalmente los actores. Los del doblaje están bien, nada que deslumbre, pero bien.

En lo que respecta a las interpretaciones, la niña Quvenzhané Wallis, de nombre tan difícil de escribir como probablemente impronunciable, es siguiendo la tradición; y por mucho que haya sido lo único tenido a consideración para ser nominado a premios; una Annie de lo más repelente y sabionda (exceptuando a la Alicia Morton de la película de Marshall, ninguna Annie de las versiones que he visto me ha caído bien) y no creo que sea por culpa del personaje, sino de la dirección de casting, que siempre escogen a unas niñas de lo más repipis… quizás eso se debe a que cometen el gran error de pretender coger antes al personaje que a una auténtica actriz que lo inteprete.

El resto de las niñas, con gran importancia en todas las anteriores versiones, en esta se quedan como meras figurantes.

Por lo demás, Jamie Foxx está tan perfecto como cabría esperar, acompañado de una eficaz Rose Byrne.

Los que han sido más criticados del reparto, y a los que tanto se les ha acusado de sobreactuación, Bobby Cannavale y Cameron Diaz, en realidad no lo hacen tanto, simplemente cumplen su función en el guión de ser la distensión cómica de la historia, de aflojar el punto dramático, no hace falta mucho análisis para ver esto. Y sin embargo, curiosamente y a pesar de ello, probablemente son los personajes más veladamente “serios” pues el asesor reflejado por Cannavale representa a la perfección el maquiavelismo político de hoy día y el “todo vale” o la importancia de las apariencias (no faltan frases de acerada crítica que aparecen, así como quien no quiere la cosa, por el medio del guión).

Aunque de lejos, la miss Hannigan de Cameron Diaz es, como ya he comentado, una de las mejores aportaciones de la cinta (quizás la mejor) al clásico de “Annie”, perfectamente interpretada por una Diaz de belleza gastada, ajada, dejada y perdida, perfecto reflejo de la ruina de lo que fue todo un monumento. A parte de ese aporte físico, a nivel psicológico, resulta muy bien interpretada esa capa de sarcasmo bajo el que se oculta una furiosa amargura que está enfadada con todo y con todos, y que en su desesperación ya se vende al mejor postor, porque lo único que desea es salir de su propia cloaca a cualquier precio. Esa incorporación de un pasado, revitaliza totalmente a un personaje que, en las versiones anteriores, y pese a estar interpretado por grandísimas actrices que disimulaban las carencias del personaje (Carol Burnett y Kathy Bates, nada menos), no dejaba de ser plano y superficial, obligando al público a aceptarlo porque sí (como en cualquier narración simple); en esta nueva versión en cambio, se alcanza una auténtica y merecida comprensión de miss Hannigan, y buena parte del mérito de ello, es la aportación de Díaz.

Pero lo dicho, al final el conjunto total se queda en un intento, en un “lo que pudo haber sido”.

Quizás, uno de los mejores legados que nos deje este filme es una interesante y nueva reflexión que explica el renacimiento del cine musical (por si queréis complementar la mía o mi historia de este género en el cine), en boca de Cameron Díaz interpretando a Miss Hannigan:  “A la gente le encantan los musicales, ¡se ponen a cantar sin razón aparente!, (canta), ¿ves?, ¡es mágico!”.

Así pues, ¿merece la pena?, con franqueza, nunca será considerada la mejor versión de “Annie”, pero es perfectamente aceptable y sí que aporta algo nuevo; ¿qué podría ser muchísimo mejor y que se ha quedado en un “intento de”?, indudablemente, pero eso no significa que su visionado no siga resultado interesante y que no nos pueda aportar cosas, que lo hace.

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4 respuestas a Crítica express: Annie

  1. plared dijo:

    Si la juzgamos desde le punto de vista de digamos personas mayores. Pues un galimatias sin sentido. Las canciones suenan todas iguales y la versión emblemática del Tomorrow para salir corriendo en dirección contraria.

    Las actuaciones pasables, son buenos actores y eso se nota. Pero la dirección es penosa y los números musicales faltos de continuidad. En realidad, de casi de todo con cortes de imágenes de la ciudad que no vienen a cuento y primeros planos de gestos absurdos.

    Y si, el intentar adaptar una película en su tiempo de las digamos achuchables. Pues fracasa estrepitosamente ,quedando en algo falto de alma, de ritmo y de contenido. Pero, la película no va dirigida a los mayores y los mas pequeños disfrutan enormemente. La mas pequeña de mi familia disfruto tanto como viendo frozen. Por lo que me da que es una buena película para niños y si la juzgamos así…..Pues toca calllarse todo lo anterior. Cuidate

  2. ¡Vaya!, ¡últimamente vemos las mismas cosas y vamos a los mismos sitios!, y no suele pasar….

    Bueno, en primer lugar, decir que no estoy de acuerdo con esa separación de niños y mayores, no me extenderé en esto pues ya lo comenté en este artículo: https://universodea.wordpress.com/2011/02/01/lo-infantil-en-el-arte-pero-%C2%BFeso-existe/.

    Ciertamente, un niño necesariamente tiene menos criterio debido a su corta edad que produce su escasa experiencia; ahora bien, sí son perfectamente capaces de diferenciar la calidad de algo. Y para probar mi teoría, te propongo un interesante experimento con tu hija: ponle las otras dos versiones de “Annie”, y estoy absolutamente seguro, de que la que ha visto en el cine quedará absolutamente eclipsada, incluso contando con la ventaja de la pantalla grande.

    Y en todo caso, estoy seguro de que esta película no le pudo gustar más que “Frozen”; esa nos deslumbró a todos.

    Por lo demás tú eres más severo juzgándola, diría yo.

    No obstante, no estoy de acuerdo con lo de que “toca callarse”, los niños tienen tanto derecho a productos de calidad como cualquiera; la eterna justificación “es que es para niños” me parece la más vil y vulgar de las excusas.

    Y además, no nos equivoquemos, en el fondo, nadie hace nada para un público determinado, esas etiquetas se las ponen luego otras personas por esa necesidad patológica que tenemos los humanos de clasificarlo todo.

  3. plared dijo:

    Ya, pero si el cine es un vehículo de entretenimiento y con niños todavía mas. Pues entonces, la calidad con la que yo juzgaría una película es totalmente innecesaria. Vamos que su manera de juzgar es muy distinta a la mía y particularmente soy partidario de que los niños deben de divertirse. Aprender si, pero jugando. Ya llegara el tiempo en que eso se acabe, pero hasta entonces todo jugando. Y sinceramente la película propone valores aceptables para los críos entreteniéndoles…..

  4. No podría estar más de acuerdo con tu metodología docente (todo dentro de un orden claro, que luego hay los problemas que hay en la enseñanza…).

    Ahora bien, insisto en que calidad y diversión no están reñidas, la propia “Frozen” es un magnífico ejemplo de ello, en la que adultos y niños apreciarán cosas muy diferentes, como bien comento en la crítica: https://universodea.wordpress.com/2013/12/22/frozen-el-reino-de-hielo/.

    Como se suele decir, yo tampoco creo que se deba de tratar a los niños como idiotas y que los padres tengan que sufrir una proyección terrible (no es el caso, este del que hablamos, pues sabemos que hay películas supuestamente orientadas para adultos bastante peores).

    Y lo dicho, creo que la mejor prueba de ello sería el experimento que te propuse, estoy seguro que cualquiera de las otras dos “Annie” le gustará más a tu hija; la calidad, en el fondo, a pesar de que tratamos de analizarla con criterios objetivos, no deja de ser algo subjetivo, porque si hubiera normas para conseguirla, Hollywood dominaría el mundo o siempre daría en el clavo; y la crítica coincidiría siempre… etc.

    En cuanto a lo de los valores, umm, no sé yo, no sé yo; entre el capitalismo atroz que “Annie” defiende de por sí, y que en esta cinta todo queda muy difuminado… no estoy muy seguro yo de que valores transmite al final; ¿tú qué crees que les aporta exactamente?.

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