Crítica express: Los cuentos de la peste

A veces creo que la gente lee lo que escribo en este blog, además se lo toma en serio y toman nota… bueno, que la gente de la farándula presta atención a lo que escribo está sobradamente probado (y más después de haber vivido aquel histórico asedio, en verdad la realidad siempre supera a la ficción; pero dejando de lado aquel caso extremo, casi no hay crítica que publique, de la que luego, de algún modo, sepa que ha sido ampliamente conocida y difundida -comentarios, redes sociales, buscadores, visitas… etc-); ahora bien, siempre suelen ser son los mindundis, los don nadies que quieren tener un nombre y les vale cualquier referencia positiva, al igual que les hierve la sangre con otra minimamente negativa; incluso aunque se trate de la de este blog, uno entre mil de la red, ver para creer.

Pero retomemos el tema, lo que ya me hace alucinar, es que anteriormente, escribiendo sobre el Marqués de Vargas Llosa (que no usa el título nobiliario ni en España, no sé para qué lo ha aceptado si no piensa usarlo, es algo totalmente absurdo… una cosa es pasarse, como el Marqués de Castrillón -difunto presidente de la RAH- y utilizar cualquier excusa para sacarlo a relucir… pero no usarlo jamás es un desprecio descarado; aunque bueno, ya hablé extensamente del tema anteriormente, así que lo dejo) en mi muy buena crítica de “El loco de los balcones” (que califiqué de “obra maestra”), que estuvo en el teatro Español esta misma temporada; comentaba, entre otras cosas, que el señor Vargas Llosa recibiría mucha atención por parte de esta institución (y muchos honores por parte del Reino de España, como el ennoblecimiento antes mencionado), pero siempre eramos los segundones a la hora de tener un estreno (que siempre iban primero para Lima); y sus temáticas eran siempre profundamente Peruanas, y totalmente alejadas de España, su otra nacionalidad.

Pues bien, como si el ilustrísimo señor Marqués me hubiera leído, y me quisiera quitar la razón, ahora, estrena en el Español una obra que pronto saldrá publicada. De tema totalmente europeo (una obra basada en el “Decamerón” de Boccacio, una de esas grandes obras de nuestra historia literaria)… aunque no exactamente español.

Así que una de dos; o aceptamos la improbabilísima hipótesis de que Vargas Llosa lee las críticas de este blog; o, y más probablemente, que mis argumentos son tan lógicos y razonables que no soy el único que ha llegado a unas conclusiones que caen de cajón. Sea como sea, es para bien.

Aunque bueno, no voy a creermelo tanto, porque en lo del uso de los dichosos micrófonos y altavoces sigue sin escucharme nadie… que cosa más insufrible; quien no valga para proyectar la voz en un teatro que no se dedique al tema, “zapatero a tus zapatos”, más sencillo imposible. Menuda pesadilla, y siempre defenderé que me parece una estafa hacia el espectador.

En cualquier caso, he de reconocer que me emocionaba y estaba expectante e impaciente ante la idea de asistir a tan gran estreno, no es para menos, es casi algo histórico.

Por otro lado, la atención al público sigue siendo excelente.

El programa está bien, pero sigue pudiendo ser más completo (me ha gustado que recogiera tanto la opinión del autor como del director).

 

-Los cuentos de la peste: a esta obra le pasa lo mismo que al filme de “La gran belleza”, quiere ser deliberadamente una delicia de gourmet, un plato con mucha presentación y escasísima comida, tan buscada y rebuscada, que difícilmente puede ser recomendable para el gran público. En el fondo, no se trata más que de una obra para presumir de que se ha visto, y así parecer culto, inteligente y trascendente (tiene gracia, porque, quizás, ese fue uno de los temas que mejor abordó tan inteligentemente el propio Marqués de Vargas Llosa en “Kathie y el hipopótamo” -que pudimos ver en el Matadero-, ¿no es irónico?).

Sin embargo, el resultado es más bien frívolo; el texto teatral no consigue librarse de su origen literario, y a pesar de ser una adaptación libre, estás teniendo la permanente e insufrible sensación de haber acudido a una lectura dramatizada. Así, Sólo funciona a ratos a nivel teatral, hay buenas ideas, indudablemente, pero se quedan en sólo eso.

Por supuesto, hay temas candentes, escandalosos (no sólo hablados, también hay dos desnudos integrales), e incluso escatológicos, de modo que así se completa esa apariencia (aunque se queda sólo en eso) que debe tener toda gran obra de resultar provocadora.

Y como la estructura narrativa es tan difusa, pues son un montón de historias sin apenas nexo, de las cuales nunca llegamos a saber bien que es verdad y que es mentira… la progresiva pérdida de interés según avanza el tiempo es más que comprensible, y mucho más, teniendo en cuenta la larga duración de la representación (más de dos horas).

Todo ello sin mencionar que qué la base de la obra sean unos largos monólogos que nos cuentan extensas historias, sólo puede funcionar con actores extremadamente carismáticos, poderosos y arrebatadores… y sólo hay un único caso así en esta producción.

Así pues, para sacar un texto tan difícil adelante, se necesitaba una producción llena de grandísimos talentos que estén en pleno y permanente estado de gracia; además de una suerte tremenda… que el teatro Español no ha tenido en este caso.

La dirección se pierde en el texto, y no sabe muy bien que hacer con él, la verdad sea dicha.

Para el montaje, se ha desarmado el teatro Español, dándole un aire a la sala 1 del Matadero, lo cual hace que resulte especialmente inexplicable porque no la han hecho allí y ha habido que desmontar todo el patio de butacas y ponerlo en donde estaba el escenario; llevando a cabo una acción que el espectáculo es incapaz de justificar (no es como, por ejemplo, el “Cabaret” de hace unos años en el que se desmontó el teatro Nuevo Alcalá para reconvertirlo en un local de esas características, y que sí quedaba bien, funcionaba, y resultaba lógico), y que se ve como un irrisorio medio de llamar la atención sobre una obra en la que ni siquiera quienes la llevan a cabo parecen tener demasiada confianza; o eso es lo que parece, si tienen que recurrir a semejantes formas de pretender destacar; sin mencionar la mala imagen que da, cuando un producto tiene que recurrir a las formas en vez de al fondo para hacerse valer, muy mala señal es.

La escenografía no da resultado y no es bien utilizada, al igual que la iluminación. Del apartado técnico se salva el vestuario, que es agradable a la vista (y que esta producción no merece), y nada más.

En cuanto a los actores; Aitana Sánchez-Gijón los devora a todos de forma arrebatadora, es la única capaz de mantener nuestra atención durante todos sus textos de forma permanente, y también consigue mantener la verosimilitud de sus personajes.

Como novedad, Vargas Llosa actúa… bueno, por decir algo, en realidad hace una lectura, no creo que muy diferente a las que hará de sus libros en diversas ocasiones, pues él interpretar, no interpreta, simplemente suelta frases, una tras otra, con la misma modulación tonal, sin gestualidad, sin nada de nada, no hay interpretación, ni mala ni buena, simplemente no la hay.

Y en el fondo no creo que sea culpa suya, es evidente que no le han dirigido, que nadie se ha molestado en decirle que no estaba actuando, que lo que hace no es suficiente. Esa es la gran tragedia de subir a tan altas cimas como las que él ha alcanzado, que nadie te dice luego tus fallos, y no hay quien se atreva a ponerte un “pero”; al fin y al cabo, ¿qué director se atrevería a decirle nada de cómo debe de interpretar su propio escrito a un ilustrísimo señor Marqués, un premio Nobel, Cervantes, miembro de Reales Academias, doctorado honoris causa por múltiples universidades… y eso sólo mencionando algunos de los reconocimientos más importantes?.

Pero eso sería salvar a Joan Ollé de una mala dirección de actores (puesto que ya hemos visto que su dirección de escena también deja que desear) debido a su deslumbre con una gran figura literaria; desgraciadamente, tampoco parece hacerlo mejor con el resto.

En el reparto que me queda por comentar encontramos a Marta Poveda, a la cual parece que contratan por su prodigiosa memoria para textos complejos (aparece muy a menudo en los montajes de la Compañía nacional de teatro clásico en el teatro Pavón, esta misma temporada estuvo en la obra que la inauguró, por poner un ejemplo, aunque siempre está en alguna) en vez de por su talento dramático (voz escasamente modulada, sobreactuación descarada…); o Pedro Casablanc, muy conocido por haber sido el arzobispo Carrillo en la serie “Isabel”, y que a mí no me ha vuelto a convencer en ningún papel (como en este otro ejemplo), pues no soy capaz de ver ningún personaje, sólo a él, dándome la impresión de que siempre hace lo mismo.

Al final, lo que más gracia tiene es el programa, dónde, en foto promocional, aparecen todos los actores evocando al supuesto público de la obra, con caras de fascinación, interés y sesuda intelectualidad… que es lo contrario de lo que provoca la representación, donde se pueden observar los síntomas típicos del aburrimiento entre el público: potentes toses y carraspeos, gente que saca el móvil, conversaciones en susurros y gente mirando hacia otros lados.

En definitiva, mucho humo pero nada de sustancia; es una propuesta medianamente aceptable (porque hay algunas buenas ideas), un tanto cursi, gafapastera, de intelectualidad de segunda. Con sinceridad, no creo que nadie que vea esta obra pueda decir, con absoluta franqueza, que le ha gustado; pero, al fin y al cabo, ¿desde cuando la verdad prima más que las apariencias?; y, ¿acaso en el arte no son los nombres lo verdaderamente importante y relevante?; pues eso, seguro que no faltará quien la califique de obra maestra… mientras ahoga, para su fuero interno, lo que realmente le pareció; y nadie desdice jamás a “los que saben”, que para eso lo son. Y así se encumbrará un nuevo, y reluciente, falso ídolo, ¡todos a adorarlo!.

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10 respuestas a Crítica express: Los cuentos de la peste

  1. Anónimo dijo:

    No me fío de una crítica en la que el crítico no sabe escribir la palabra <>

  2. ¡Pero qué aburrimiento!, si dedicaséis más tiempo a crear algo original en vez de a intentar corregirme (porque aprender de algo de lo que escribo, es evidente que es imposible)… ¿a quién quiero engañar?, seguiríais exactamente igual, quizás con algo más de dignidad (sólo algo), pues no se le pueden pedir peras al olmo.
    ¿Y cómo podéis tener tan poco que hacer?, qué vidas más tristes, ¿no?, tienen que serlo para estar tan pendientes de intentar desacreditar mis críticas inmediatamente según se publican… bueno, al menos por una vez sois capaces de conmoverme y provocarme lástima.
    “Quise poner”, ja, ja, ja; ciertamente el quiero y no puedo es vuestra gran y permanente tragedia.
    En cualquier caso, en todos los medios cualquier publicación es revisada por varias personas diferentes, yo apenas lo hago con las mías (sólo si tengo mucho tiempo, cosa que rara vez pasa); y tampoco tengo porque, este es un blog personal y no pretende ser otra cosa.
    Y por cierto, yo tampoco me fío de un comentario en el que el autor, no sólo es incapaz de evitar la redundancia en apenas una línea, sino que encima no consigue poner unas comillas; no creo que sea necesario ser un hacker para superar la terrible prueba informática de pulsar dos lugares del teclado a la vez. Como ya os he dicho anteriormente, a ver si dejamos de mirar la paja en el ojo ajeno y empezamos a ver la viga en el propio. Sí, lo sé, vivo de ilusiones.
    Es la última vez que vuelvo a permitir estos comentarios maliciosos, los considero spam, trolling en el mejor de los casos, por lo que serán eliminados sin piedad, ya lo dije claramente en el artículo de “¡Victoria, victoria! o el martirio y triunfo de Universo de A” (https://universodea.wordpress.com/2014/10/26/victoria-victoria-o-el-martirio-y-triunfo-de-universo-de-a/), y nunca debí consentirlo.
    Al igual que hice tras vuestros ataques en “Críticas express: Los justos / En el desierto” (https://universodea.wordpress.com/2014/10/10/critica-express-los-justos-en-el-desierto/) doy por concluído de forma definitiva el tema. No hay más que hablar.

  3. lodja krakovwiak dijo:

    En verdad nadie se treve a decir la verdad sobre el fraude político-cultural que implica Vargas Llosa & Co, sustentado por su diario íntimo, El País. Recomiendo la lectura de los artículos “El premio Nobel y Vargas LLosa”, seguido de “Vargas Llosa, Karl Popper y el neopinochetismo” en el website del escritor chileno Roberto Gac.

  4. plared dijo:

    Da igual esta es la tipica obra que hay que decir que esta bien. Digamos que la progresia manda y ya ha dictado sentencia. Cuidate y yo por supuesto no la he visto, aunque me la imagino

  5. Bueno, está claro que el Marqués de Vargas Llosa no deja indiferente… no me voy a meter en cuestiones políticas pues no es la temática habitual de este blog, yo he opinado sobre una obra artística y en eso lo dejo.
    Pero sí hay algo que diré, todos sabemos la importancia que tienen los nombres en el arte, y debido a eso, a esta peculiar mitomanía que nos permite alcanzar ciertas certezas en un mundo de profundas subjetividades, se alzan grandes figuras.
    Y muchas de ellas indudablemente tienen gran mérito (yo sin ir más lejos, he dado muy buenas críticas, como digo en el artículo, a otras obras de Vargas Llosa -e incluso califiqué a “El loco de los balcones” de obra maestra, algo no muy habitual en este blog), pero no todo puede, ni tiene porque, ser bueno; ya que no hay nadie perfecto. El mejor ejemplo en el cine es Woody Allen, un cineasta prolifiquísimo, que haciendo tal cantidad de películas tan habitualmente, difícilmente pueden ser todas obras maestras, lo que no significa que no las tenga, como todos sabemos que sí, pero no todos sus filmes lo son, los hay bastante regulares e incluso malos. Pero es Woody Allen, y muchos dan por hecho que hay que decir que todo lo que hace es una genialidad sólo por el hecho de que haya hecho algunas obras maestras. No todas las obras de los artistas son mayores, hay muchas menores, y eso no es malo, porque si no fuera así, difícilmente las primeras podrían brillar como deben.

    Por cierto, una curiosidad muy tonta pero muy divertida: las puntuaciones con estrellas ponen frases en broma, y cuando se me dan cinco estrellas puse “¡Mereces el Novel!” ja, ja, ja; y como ya tengo varios votos, ¡pronto voy a merecerlo más que el propio Vargas Llosa! ja, ja, ja.

    Dicho esto, procedo a contestar individualmente:

    -A Lodja Krakovwiak: bueno, independientemente de que Vargas Llosa pueda gustar más o menos, de ahí a declararlo fraude político-cultural… hay un abismo tremendo. En la vida no suele haber blancos o negros, sino una gran gama de grises; por ello siempre es bueno conocer todas las versiones de la historia y así poder crear nuestra propia opinión sobre el escritor, por lo que agradezco tus referencias.
    No obstante que esos artículos los haya redactado un escritor, no dejan de entrever un componente de envidia… que es algo muy habitual cuando se llega a determinados puntos.

    -A Plared: dejando de lado el tema de la progresía (por sus connotaciones políticas); tu comentario va totalmente con lo que digo en la crítica. Y como puedes ver, no te has perdido nada no yendo a verla.

  6. Pingback: Críticas express: Las amistades peligrosas / ¡Ay!, Eva Yerbabuena | Universo de A

  7. Anónimo dijo:

    efectivamente ,hay que decir que esta bien aunque no te convenza.

  8. La eterna y absurda hipocresía social… ni el mundo de la cultura se libra de ella. Ya el propio Vargas Llosa lo plasmaba magníficamente en su “Kathie y el hipopótamo” (https://universodea.wordpress.com/2013/12/22/kathie-y-el-hipopotamo/).

  9. Pingback: Crítica exprés: El puente de los espías | Universo de A

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