¡Los musicales se apoderan de los cines! (¡y de la ciudad!)

Hoy mismo se estrena “Into the woods”, y próximamente se estrenará también una nueva revisión de “Annie” (el día 30), con lo cual, enero parece ser otro gran mes para los musicales (próximamente, esperemos, críticas de ambas aquí en Universo de A).

Ello ya se puede observar en la publicidad, extendida por todo Madrid, que se ha apoderado de la imagen de la ciudad, que parece haberse convertido también en un gran musical debido a esta cartelería cuya sóla presencia ya evoca canciones… recordándonos que tenemos, ya mismo, unas citas ineludibles en el cine.

Hace bien poco publicaba otro artículo en el que hablaba de la abundante cosecha de películas de este género que estaba teniendo el cine últimamente (con una llamativa atención por parte del cine europeo; lo digo porque este es un género del que Estados Unidos parece haberse convertido en el gran promotor -hay quienes piensan incluso que creador, aunque esto no sea del todo correcto-); y parece que tenía razón cuando en mi éxitoso y muy visitado artículo (que además, curiosamente, sé que ha sido utilizado como bibliografía para múltiples trabajos académicos) de “Historia del cine musical” preveía, hace varios años, que en el comienzo de la década del 2000, tras mucho tiempo de decadencia, era muy probable que nos encontraramos ante el renacimiento del musical; y tal profecía parece confirmarse continuamente para mi mucha alegría. Así, hemos pasado de tener un musical anual, a que varias películas de este género se estrenen en un mismo año e incluso en un mismo mes, dándonos la oportunidad de saborear más y más deliciosas películas de este género que siempre son una gozada.

¡Y siempre grandes producciones que levantan admiración!, como explicaré más abajo. Aunque no os voy a mentir, la crítica está muy dividida (ya os informaré de lo que opino yo), pero por lo general, un musical, por malo que sea, ¡sigue siendo un musical!, pero bueno, ya veremos….

así pues, podremos ver:

-Into the woods: siguiendo el renovado interés por los cuentos de hadas (al que ha sucumbido -de forma exitosa, he de decir, crítica próximamente- hasta el teatro Real, programando este año “Hansel y Gretel”), nos llega un musical que reflexiona de una forma curiosa y arriesgada sobre los cuentos de hadas.

Tiene una pinta espectacular: origen en Broadway, con música de Stephen Sondheim que nos proporcionó hace unos años otra obra maestra cinematográfica, según la valoración de este blog: “Sweeney Todd”, y que, aunque no todos sus musicales me hayan entusiasmado, su música por lo general sí; el libretista es también el guionista de la película, con lo que podemos esperar fidelidad.

El director es Rob Marshall, director que nos tiene a todos un poco perdidos (y que indudablemente no ha tenido mucha suerte); ya que puede hacer desde grandes obras maestras como la versión televisiva de Annie (mejor incluso que la mítica y clásica de Huston) o Chicago (tan merecidamente premiada); películas aceptables o incluso regulares como la cuarta parte de “Piratas del Caribe” o “Memorias de una Geisha”; hasta obras difíciles de calificar (o en cualquier caso complidadas o poco accesibles para el público general) como “Nine”. Si, Marshall lleva años en un pleno “tour de force” para demostrar que no sonó la flauta con sus grandes obras y que realmente tiene talento. Y no hay duda, el musical le encanta y seguramente él mismo considera que es su género; ¿logrará entrar en su ilustre historia y que su nombre se luzca al lado de otros como los de Gene Kelly, Vicente Minnelli o Stanley Donnen?, ¿se hará realidad esa intuición que todos tuvimos de que nos hallabamos ante el que pasaría a la historia como un gran renovador del género musical cinematográfico?, quizás “Into the woods” ayude a responder a estas preguntas.

Sea como sea, como es habitual en este género, hay un repartazo espectacular: Meryl Streep (gran actriz, sin una gran voz, pero aún así conocedora del género) o Christine Baranski que ya estuvieron en “Mamma mía!” (donde nos impresionó la segunda). El veterano Johnny Depp, que siempre suele asombrar para bien (y que nos deslumbró en “Sweeney Todd”). Y finalmente Emily Blunt (a quien podemos recordar por grandes películas como “La Reina Victoria” o “Destino oculto”) y Anna Kendrick (de “Dando la nota”); de las que sabemos poco a nivel vocal, pero con aún con esos escasos datos, es improbable que decepcionen.

Será interesante descubrirlo; la crítica está dividida; hay múltiples nominaciones a premios (aunque no todas a principales), pero de momento no se han conseguido muchos… parece que le toca al público decidir sobre su calidad. La pinta es muy buena, pero eso no necesariamente significa un gran resultado final (como hemos visto anteriormente en casos como este o este), pronto lo sabremos.

 

-Annie: un musical conocidísimo y de rabiosa actualidad (por la crisis económica), con una de las canciones más conocidas y esperanzadoras que jamás se han compuesto: “Mañana” (“Tomorrow”; Strouse, el compositor, también creo, por cierto, la popular canción del “Cumpleaños feliz”). Quizás pocos musicales puedan venir más a cuento en este momento (puesto que, si uno lo piensa, “Los miserables” era demasiado deprimente para pensar en su actualidad).

Con dos aplastantes versiones cinematográficas previas (basadas en el musical de Broadway, que hace unos años llegó a Madrid en su nueva reposición), creadas por dos maestros del arte de hacer películas; parece que este musical pretende actualizarse y llegar al hoy día. La crítica no parece estar de acuerdo en que lo haya conseguido (hay quien incluso afirma que tal cosa es imposible pues es muy de su época… pero si fuera así, no sería la obra maestra que es), pero varias nominaciones a premios parecen desmentirles.

Además de actualizar el clásico, parece que nos encontraremos ante una “versión negra” de este, ya que parece que Will Smith está muy implicado en su producción, y que incluso quiso que su hija interpretase el papel principal (cosa que al final no sucedio).

Los datos que manejamos no son malos: dirige Will Gluck, que hizo películas como “Rumores y mentiras” y “Con derecho a roce”, de las que sí se puede decir que estuvieran bien dirigidas (independientemente de que el resultado final guste más o menos).

Y al frente del reparto tenemos al siempre eficaz Jamie Foxx (que probó más que sobradamente su talento musical en “Dreamgirls”) y a Cameron Díaz (que es quien se ha llevado las peores críticas, y que parece gustar mucho de esos papeles de mujeres vulgares; ¿qué ha sido de la dulce Kimmy de “La boda de mi mejor amigo”?… supongo que desapareció con “Algo pasa con Mary”). Aunque probablemente no oíremos cantar a nadie del reparto puesto que, parece que una vez más (se hizo en todas las versiones anteriores), se ha doblado la película integramente al español (o al menos eso insinúa el que aparezca en los carteles el nombre de la ganadora hispana de “La voz kids”).

En fin, ya veremos, todos sabemos que los experimentos actualizadores pueden salir muy bien… o muy mal; pronto lo descubriremos, y parece que, también en este caso, será el público quien tenga la última palabra y decida si la nueva versión de este inmortal musical merece ser también siempre recordada y referenciada; el material lo tiene, ahora bien, ¿el talento?, sólo hay una forma de saberlo, y es viéndola.

 

Y en cualquier caso, sea como sea, ¡que gustazo ver como los musicales se apoderan de los cines y de la ciudad!.

P.D: Y como aún es pronto, no sabemos si “La Cenicienta” de Kenneth Branagh, encargada por Disney, será también un musical, pero sí que se estrenará el 24 de marzo en España; si a eso le sumamos un gran director y un gran reparto artístico que cuenta con nombres como Lily James, Cate Blanchett, Helena Bonham Carter, Derek Jacobi o  Stellan Skarsgård… parece que también podemos esperar mucho de ese estreno (aunque también es cierto que no hay garantías, pues la compañía Disney ha permitido bodrios espantosos en acción real de sus clásicos como este o este).

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5 respuestas a ¡Los musicales se apoderan de los cines! (¡y de la ciudad!)

  1. plared dijo:

    Es curioso pero no voy a entrar a valorar la calidad de estos espectáculos. Si una reflexión y de como, los musicales han derrotado al cine por lo menos en los considerados grandes palacios de la gran vía. Ni uno prácticamente sobrevive al cambio y todos han abandonado para lo que en un principio fueron creados.

    Vamos que el cine en pantalla grande a quedado casi exclusivamente para centros comerciales y sus cadenas de macro cines. En fin, tiempos modernos estos en los que la gente paga entre 40 y 100 euros por ver ver un musical en la gran via. De locos diría yo…..Cuidate

  2. Tu comentario no deja de tener cierta gracia e ironía, sobre todo cuando hablamos de musicales… cinematográficos.
    Ahora bien, tampoco es del todo correcto, como comentaba ampliamente en mi artículo de “La caída de los palacios del cine” (https://universodea.wordpress.com/2007/09/11/la-caida-de-los-palacios-del-cine/); lo cierto es que estos edificios han atravesado múltiples reconversiones, y la mayoría de ellos antes de cines, fueron teatros: el Coliseum (con una tan larga como fascinante historia que bien podría ser argumento de una película), el Lope de Vega o el Palacio de la música, por poner unos pocos ejemplos, son edificios que, según las modas, han pasado de lo uno a lo otro.
    Personalmente, considero mucho mejor que se reconviertan una y otra vez en lugares dedicados a la cultura, de un modo u otro, antes que en centros comerciales; yo lo tengo clarísimo (como bien sabes por aquel otro artículo que publiqué hace bien poco de “¡Salvemos la Gran Vía, salvemos nuestra cultura!”).
    Y bueno, de cines nos quedan los Callao, Capitol y Palacio de la Prensa; que parece que han sabido renovarse con bastante éxito… aunque para mi gusto no gocen de unos medios espectaculares (grandes pantallas, por ejemplo).
    En lo que se refiere a las cadenas de cines, bueno, utilizan los medios habituales de todas las grandes empresas: cautivar al consumidor mediante un gran despliegue.
    En cuanto al precio de los musicales de la Gran Vía, bueno, a semejanza de Broadway o del West End, parece que al final se paga bastante el sitio, es lo que parece intentarse, al fin y al cabo. Me temo que con el tiempo, se acabará asentando la idea (que ya va consolidándose) de la Gran Vía como el lugar de prestigio teatral, el lugar donde se estrenan los grandes montajes, con sus correspondientes precios a juego; de modo que “ir a un musical de la Gran Vía” será mucho más que ir a un espectáculo para pasar a ser un símbolo de estatus. Ir a “El rey león” ya lo es, al fin y al cabo, y se han esforzado mucho en hacérnoslo creer.
    Aunque tú no sé de que hablas, ¡qué has visto por lo menos dos veces “El rey león”, y bien que lo has aplaudido!.
    Y no creo que sea locura, para nada, lógica económica más bien… que, milagrosamente, es una de esas escasas ocasiones en las que favorece a la cultura; mejor “El rey león” (con todos sus fallos, como ya comentamos en mi crítica de ese espectáculo) en el Lope de Vega que el H&M en el Avenida; muchísimo mejor, no hay comparación.

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