Máxima expectativa por el primer discurso navideño-anual de Su Majestad el Rey don Felipe VI

Para la gran mayoría de la gente, todas las nochebuenas suponen el mismo ritual; la misma función teatral: con el tiempo, el paso de la vida, cambian los escenarios e incluso los actores, pero el argumento es básicamente el mismo (aunque no deja de resultar interesantísimo como análisis vital, sobre todo porque en esa noche se suelen ver todos los cambios que la gente ha atravesado en un año… si analizamos varios de estos eventos, seguidos o salteados, podemos ver toda una evolución apasionante… o desevolución, dependiendo del caso jajajaja -me río, pero según los casos, es por no llorar; el sentido del humor siempre es un magnífico flotador vital-).

En cualquier caso, otra de las cosas que siempre llega en esa misma noche, es un momento televisivo que, repentinamente, suele callar el vocerío (al menos durante unos minutos) y que por un momento calma los ánimos y concentra todas las atenciones; me estoy refiriendo, naturalmente, al Mensaje de navidad de su majestad el Rey.

Esta es una tradición especialmente propia de las monarquías (pues el primero fue realizado por Jorge V del Reino Unido con su “Royal christmas message” en 1932 -abuelo de la actual Isabel II-) que ha acabado siendo copiada por la gran mayoría de las jefaturas de estado (e incluso de gobierno), y que básicamente, como todos sabemos, consiste en hacer una especie de memoria del año que se va, con sus logros y sus cosas por solucionar; y comentar los objetivos para el futuro. Tradicionalmente también ha sido, y es, un mensaje de ánimo y apoyo para todos los subditos del Reino, estén donde estén y sean quienes sean.

Pero el mensaje de este año será especialmente importante e histórico, pues, con apenas unos pocos (pero reseñables) meses de reinado, don Felipe VI está a punto de abordar su primer mensaje navideño como Rey de España.

Este será, probablemente, uno de los discursos más significativos de su reinado, puesto que será el primer mensaje de navidad que haga como jefe de estado, y ello ya ayudará a marcar una pauta. Es más, quizás con el de la Proclamación Real, este puede que llegue a convertirse en uno de los más recordados, no es para menos.

Y la verdad, la expectativa es muy alta, pues lo cierto es que, recién proclamado, don Felipe dejó su propia marca muy elevada con ese perfectísimo discurso con el que asumía la corona española, que gusto a todo el mundo, y con grandes frases que se han convertido en poco tiempo en una referencia clave, y que apuntan a convertirse en las claves que definan su reinado; si don Juan Carlos I se definió como el “Rey de todos los españoles”, don Felipe VI bien podría ser el “Rey de la diversidad” (por su “unidos en la diversidad”).

Y es logico que el discurso con el que se proclamó haya trascendido tanto: su contenido, un magnífico resumen de la situación del momento (realmente un discurso para pasar a la historia, con razón está expuesto en el Palacio Real -quien sabe, puede que también el primer discurso navideño acabe del mismo modo en una vitrina-), y además su lenguaje llano y accesible, lo convirtieron en algo memorable; porque, siendo sinceros, los de don Juan Carlos I (muy contrarios a su estilo como persona) siempre resultaban excesivamente retóricos, complejos y farragosos… en cambio, si por algo se está distinguiendo don Felipe VI es por su capacidad para llegar a la gente a través de sus palabras, con franqueza, simplicidad, concrección y una gran capacidad para abordar todos los temas de una forma perfectísimamente medida y estructurada.

También me intriga el tema de la realización del vídeo en sí; pues en los últimos años del reinado de don Juan Carlos I, se mejoró mucho audiovisualmente hablando: más planos, encuadres más cuidados; una realización más hábil en definitiva… indudablemente, el nuevo monarca querrá imprimir su nuevo estilo y, como en tantas otras cosas, marcar un antes y un después; por lo que, cuanto menos resultará también interesante de analizar a nivel audiovisual.

Personalmente, creo que podría quedar bien si no sólo saliera el Rey; de fondo podrían aparecer la Princesa y la Infanta jugando cerca de un árbol de navidad bajo la atenta y cariñosa mirada de la Reina, por ejemplo (lo que ayudaría a intercalar pequeños planos que dieran un mayor ritmo visual al discurso); pero bueno, ya veremos. Y con el tiempo, podrían participar en el discurso incluso otros miembros de la Familia Real con alguna pequeña frase (no en este momento, ahora todo el protagonismo debe de ser para don Felipe; quizás con los años).

En cualquier caso, va a ser apasionante descubrir como deciden resolver el nuevo estilo audiovisual de este reinado.

Por todo lo comentado anteriormente, yo estoy impaciente por vivir otro de esos grandes momentos históricos para este país, como hemos tenido tantas oportunidades de presenciar últimamente; que será el primer mensaje navideño de un reinado, el de Felipe VI de España.

Así pues, cuando se produzca el momentazo histórico, volveré a actualizar este artículo (como acostumbro, todo lo relacionado con este tema lo escribiré aquí) para dar mis impresiones y comentar ese primer y relevantísimo mensaje navideño que pronto formará parte de nuestra historia con mayúsculas.

Pero mientras esperamos, dejo unas preciosísimas imágenes que también nos hablan elocuentemente de esta monarquía renovada:

-En primer lugar, las nuevas fotografías oficiales de S.M. el Rey don Felipe VI:

No hay más, supongo que debido a la habitual política de austeridad de la Casa Real, por lo tanto sólo se hicieron las más urgentes, y se mantienen como oficiales las anteriores de Virgili que se realizaron hace unos años; así, no se renuevan ni las de vestimenta civil del Rey (siguen las de cuando era heredero); y también la Reina mantiene las mismas fotografías oficiales de cuando era Princesa de Asturias; al igual que los Reyes padres, que también conservan las mismas (bueno, de hecho, se eliminan todas las de don Juan Carlos como militar y las de gala de doña Sofía… el mensaje de que ahora sólo hay unos Reyes está graficamente claro; incluso a pesar de que mantienen los títulos, o el que don Juan Carlos sea capitán general en la reserva).

Para las nuevas fotografías oficiales se ha cambiado de nuevo el fotógrafo (casi siempre se hace) y en esta ocasión, el honor de retratar al soberano ha sido para Gorka Lejarcegi (por cierto, no puedo imaginar mejor publicidad, además del obvio prestigio que conlleva, tu foto pasará décadas y décadas en miles de edificios oficiales, admirada diariamente por miles de personas); este le ha fotografiado en los distintos uniformes: tierra, mar, aire… y por supuesto, de deslumbrante gran gala.

Como curiosidad, comentar que está claro que se han hecho en varias posturas debido a las famosas críticas a Virgili y la famosa (y ridícula, todas las que rodean a la Casa Real suelen serlo, y tener los motivos más absurdos) polémica de si se había hecho photoshop con el entonces Príncipe de Asturias y se había encajado la cabeza… ahora con las nuevas está clarísimo que no.

Ahora bien, la postura de las manos cruzadas, tan propia de don Felipe (se le ve en múltiples fotos), no termina de convencerme para un retrato oficial (expresa cierre, defensa, modestia también); quizás refleja la timidez del Rey (no es para menos, siempre estuvo bajo la sombra inmensa de su padre: apreciado por su labor monarca y por su simpatía como persona, no creo que sea sencillo crecer con eso).

También llama la atención el detalle de que se haya hecho las fotos con la barba, que se había quitado para la Abdicación y la Proclamación Real, y sin embargo, ahora reaparece, lo que es especialmente relevante, teniendo en cuenta que este tipo de fotos suelen durar décadas y décadas (y en algunos sitios se quedan para siempre directamente, ¡cuántos lugares públicos hemos visto dónde aún mantienen una foto de los actuales Reyes padres de exactamente el mismo día en que fueron proclamados!), es una decisión interesante. Como curiosidad, comentar que en la foto de gran gala se parece especialmente a Nicolás II de Rusia, pero no busquemos presagios extraños y fuera de lugar (aunque con tanto Podemos en el que aparece en lista tanto dictador en potencia, no sé que te diga yo).

No obstante, es innegable que está elegantísimo y guapísimo, con mucha clase y estilo; todo ello, también muy propio de él.

Sin embargo, aunque las fotos son bonitas, estéticamente son sosas, y quizás no lo suficientemente regias, los fondos palaciegos siempre quedan mucho mejor que los de estudio, las últimas fotos de los Reyes padres eran un buen ejemplo de ello. Además, se diga lo que se diga, siempre es importante que la monarquía conserve su aura, es una de las cosas que la diferencian positivamente de otros régimenes, la modernidad no es incompatible con la tradición, y la propia institución de la monarquía en si misma es el mejor ejemplo de ello.

En cualquier caso, es una pena que no se hayan hecho más fotos de toda la nueva Familia Real, pues llevamos bastante tiempo deseando ver las nuevas imágenes oficiales de la Casa Real (estas seguro que se hicieron porque las instituciones oficiales tienen que renovarse, que en la mayoría aún se conservan -en algunos casos, por pura pereza- fotos del Rey padre).

En fin, habrá que seguir esperando, como cuentagotas, más fotos que reflejen el nuevo tiempo que representa el actual reinado, aunque mucho me temo que tardaremos años en verlas.

-En segundo lugar, las preciosas y magníficamente bien diseñadas felicitaciones de navidad de nuestros nuevos y flamantes monarcas:

Bueno, la felicitación de los Reyes padres, obviamente, no arriesga nada (como es habitual después de la famosa polémica del photoshop realizado por la propia doña Sofía), y utiliza los habituales fondos artísticos de Patrimonio Nacional para representar la navidad. Como curiosidad, no se puede dejar de reseñar que los Reyes padres ya no firman con una “R” (de “Rey” o “Reina”) al final de sus nombres… ahora ese privilegio lo tienen sus sucesores.

¿Y que decir de la excelentísima, preparadísima y preciosísima felicitación de S.S.M.M. los Reyes?, el colmo del encanto y del buen gusto; además de hábil e inteligentísimo diseño: toda ella haciendo referencia al nuevo reinado: el color carmesí recién inaugurado que lo invade todo, junto con el dorado que ilumina el nuevo escudo regio; todo ello acompañado de las mejores fotos de la triunfal Proclamación Real de hace unos meses; y además un bello mensaje escrito de puño y letra (nueva tradición, no recuerdo muchos textos así, o al menos no tan extensos y personalizados) de las regias personas, acompañado todo ello de sus firmas, completando la nueva Familia Real española.

En fin, próximamente comentaremos en este mismo artículo, el primer e histórico mensaje navideño de su majestad el Rey don Felipe VI… ¡hasta entonces!.

 

Post scriptum 22-12-14: entre tanto, y mientras esperamos, podemos recordar el último mensaje de navidad del reinado de don Juan Carlos I, e histórico ya por ese detalle (especialmente si sabemos que, supuestamente, pocos meses después tomaría la definitiva decisión de abdicar… ¿sabría ya que este iba a ser su último mensaje?); así, aunque la despedida y el resumen de su reinado lo encontramos en su discurso de abdicación; lo cierto es que este último mensaje navideño puede ser clave a nivel histórico, y seguro que en un futuro será interpretado y reinterpretado por analistas de los más diversos campos.

Os dejo así el vídeo, de esta señera tradición, del último de un reinado, y pronto comentaremos también el primero de un nuevo tiempo, como ha dicho don Felipe VI en su primer discurso tras convertirse en Rey de España.

 

Post scriptum 25-12-2014: ayer, en Nochebuena escuchamos el histórico primer mensaje de navidad del reinado de Su Majestad el Rey don Felipe VI, que fue el siguiente:

Bueno, finalmente ayer pudimos vivir otro acontecimiento para la historia, el primer mensaje de navidad de un reinado, pero en mi opinión, la efeméride se quedará como una fecha importante más por la relevancia del acto en sí, que por lo que fue realmente. A veces suele suceder con los hechos históricos “programados” frente a los “imprevistos”, que no siempre suelen estar del todo a la altura.

Bien es cierto que a todo el mundo deslumbró el discurso de la Proclamación Real, era perfecto en todos los sentidos, así que claro, la expectativa para esta nueva cita tan trascendental era muy alta, y era muy difícil superar tan espectaculares precedentes.

Así, a pesar de que en general el discurso gustó a todas las personas con las que lo he comentado; a mí no me ha terminado de convencer. En mi opinión no estaba bien estructurado ni hilado; era excesivamente genérico y a la vez demasiado concreto en determinados puntos (y en alguno se metía peligrosamente en temas políticos… cuidado, la Corona tiene que estar totalmente alejada de eso)… en ciertos aspectos es como si hubieran hecho un discurso más largo, y tuvieran que andar haciendo un corta y pega con cuchillo de carnicero para reducirlo a quince minutos, de modo que encajara en la parrilla televisiva, o tuvieran que seleccionar lo mejor de un texto mucho más largo… si el discurso de la Proclamación destacaba por lo increíblemente bien medido que estaba, este es más lo contrario.

Eso no significa que el discurso no tenga muchas virtudes: el lenguaje llano, simple y directo se mantiene (aunque me he fijado que también se debe en mucho a las características personales del orador, luego me explico); un estilo accesible que caracteriza los discursos de don Felipe… ahora bien, debería tener cuidado, puesto que creo que empieza a verse influenciado por el estilo del reinado anterior, algo muy poco beneficioso, pues el de su padre siempre fue más farragoso.

Y también es indiscutible que ha tocado todos los grandes temas que más preocupan a la ciudadanía, con un orden y una precisión dignas de elogio; quizás esa es otra de las cosas a destacar del estilo de nuestro Rey, esa fantástica capacidad para la esquematización y la estructuración, de modo que todo se entiende perfectamente (algo que también está en sus tonos de voz, como luego comentaré).

Además me he fijado que, curiosamente, los Reyes padres han quedado totalmente desplazados del discurso (algo muy raro, pues en anteriores no pasaba); y recibimos felicitación de toda la Familia Real excepto de ellos… aquí pueden llover críticas por ese tipo de tonterías. Aunque quizás todo eso se debe, a lo habitual, querer evitar quitarle protagonismo al nuevo Rey, al fin y al cabo, este es su primer mensaje navideño.

De todos modos, el final es precioso, todo un mensaje de confianza “esa es la clave de nuestra esperanza en el futuro. La clave para recuperar el orgullo de nuestra conciencia nacional: la de una España moderna, de profundas convicciones democráticas, diversa, abierta al mundo, solidaria, potente y con empuje. Con ese mismo empuje y con el ejemplo con el que vosotros afrontáis vuestro día a día luchando ante las adversidades intentando progresar, procurando mejorar honestamente vuestra vida y la de vuestras familias. Y ahí estaré siempre a vuestro lado como el primer servidor de los españoles“; además de que te encanta como cita a todos los miembros de la familia. Y además mantiene esa buena costumbre de hacer el guiño a las autonomías hablando en su idioma, en este caso, con la felicitación de las fiestas.

Y ahora que ya hemos hablado de lo importante, de lo que se escucha, vamos a dedicarnos a lo que se ve.

Todo comienza con la apertura esperable: himno y bandera con escudo; lógico, pero después de eso a lo mejor hay alguna innovación interesante; en cierto modo es así, hay una concesión a una imagen más moderna a través de una reproducción digital del Pabellón del Príncipe (lugar que sigue siendo la residencia de Sus Majestades los Reyes y de su Familia, como lo era cuando eran herederos de la Corona), que es además desde donde descubriremos que se graba el discurso.

En esta apertura, las formas digitales no están terminadas y sólo quedan esquematizadas; esto parece pensado así para que destaque por encima de cualquier cosa el estandarte real con el nuevo escudo de don Felipe y su color, hacia donde se dirige la cámara para poner el título, y mediante un fundido dar comienzo al tema.

Nada novedoso, la verdad, y con fotos o vídeos hubiera quedado mejor esta apertura que con esa versión 3D del pabellón; la verdad, es una versión ligeramente modernizada de lo que se hacía con don Juan Carlos I. No me convence, es muy mejorable esta apertura.

El cierre tampoco, las fotos de la Familia Real (que una vez más excluyen misteriosamente a los Reyes padres) en plan “happy family” no las acabo de ver, hubiera sido más apropiado que se hubieran puesto imágenes de algunos de los actos y logros más importantes de la monarquía en estos meses, reflejando así su trabajo incansable por España.

Cuando comienza el discurso, el lugar se puede indentificar, como ya he dicho, con el Pabellón del Príncipe dentro del recinto del Palacio de la Zarzuela. Personalmente yo creo que un fondo más palaciego hubiera quedado mejor (¡es el mensaje del Rey!), aunque entiendo que de ese modo también transmiten sensación de modernidad y cercanía, al fin y al cabo, se ve una casa normal como podría ser la de cualquiera… bueno, entre comillas, porque se nota demasiado que ahí ha habido toda una labor escenográfica y de atrezzo poniendo las fotos adecuadas (una del matrimonio regio en posición cariñosa; otra con las hijas en vacaciones; y una última con el abrazo de la Abdicación en el Palacio Real -la única presencia de los Reyes padres-) y quitando todo adorno que pudiera resultar minimamente superficial (excepto las lámparas, que por alguna extraña razón inexplicable, dominan la escena debido a su tamaño y amplitud), con el claro objetivo de dar sensación de austeridad, dicho de otro modo, no es una casa lujosa, imponente, grandiosa… etc. Sin embargo, creo yo, aunque hubieran utilizado un fondo palaciego, esto no se hubiera asociado con el despilfarro sino con la propia institución, por favor, son los Reyes, ¿dónde se espera que vivan?.

Por poner un ejemplo mínimo y concreto: don Juan Carlos siempre solía poner un antiguo belén (probablemente veneciano de finales del siglo XVIII o del XIX), y eso embellecía la estética del mensaje, y no se asociaba con nada negativo, se veía lógico que tuviera un elemento que recordara la tradición y la historia de la institución (aunque fuera indirectamente). En cambio el disimulado Belén de don Felipe (que yo no hubiera visto si alguien no me lo hubiera destacado después) consiste en unas figurillas (de ¿barro, porcelana?) que fácilmente podrían haber sido compradas en el mercadillo de la Plaza Mayor de Madrid (esperemos que no, porque entonces no le van a durar mucho) y que, en el caso de ser antiguas, como mucho, serán del siglo XIX. Aunque quizás es parte de lo que se quiere transmitir (modernidad, austeridad, normalidad…).

En cuanto a la realización, es infame, un comentarista de este blog suele decir que parece que los que trabajan en la Casa Real son sus peores enemigos, y en este caso voy a tener que darle la razón, puesto que la dirección de este vídeo es algo completamente espantoso, deberían investigar si el realizador es un furibundo republicano, porque pobre monarca (o quizás sea el mismo que hacía los vídeos del programa de “El palco” haciendo quedar en ridículo continuamente a la desamparada Ainhoa Arteta).

De hecho, yo he llegado a dos conclusiones opuestas sobre el realizador del mensaje navideño: 1; es un frustrado aspirante a Darren Aronofsky con influencias de David Lynch (ya verás, próximo proyecto de la Casa Real, traer a grandes directores para la realización de los mensajes navideños… bueno, dejando de lado la broma, indudablemente causaría sensación y además los vídeos tendrían un valor artístico además del histórico; sin mencionar que ayudaría a aumentar y mejorar las relaciones de la Corona con los artistas… es una idea interesante, hay que reconocerlo) y por tanto es un genio en potencia encorsetado por un tema en el que no puede pasar de determinados puntos; o 2, y mucho más probable, es un incompetente que no tiene ni idea de como grabar el discurso y se pone a hacer experimentos absurdos para intentar que la emisión sea más amena (yo estoy por pensar que sí, que es el mismo realizador de “El palco”).

En primer lugar, arrincona al pobre soberano contra una esquina del salón (¡y menuda esquina, toda llena de cristales y reflejos que jueguen todo tipo de malas pasadas!, ¿¡a quien se le ocurre!?, como si no hubiese ni más casa, ni más espacio, casi empotrándolo, como si fuese su pariente María Antonieta en el asalto a las tullerías, teniendo que negociar con un pueblo con antorchas malamente retenido por la guardia suiza….

No contento con limitar el espacio del pobre soberano, cuya movilidad se ha visto claramente reducida (como haga algún gesto minimamente ampuloso choca con algo seguro), se dedica a acosarle con la cámara, y no hace primerísimos primeros planos porque no le han dejado, que si no…. Luego, como se aburre (o esa es la impresión que da), se dedica a pasear por toda la habitación haciendo unos travellings a cada cual más absurdo (gracias a los cuales, tenemos la oportunidad de descubrir hasta que punto está preparada la escenografía… todo debido a esta pésima realización que no es capaz de naturalizar esto, y por la cual todo queda forzado) y obligando, una vez más, al pobre monarca a salvar la situación; es más, parece que don Felipe esté grabando a la cámara en vez de la cámara a don Felipe; puesto que el Rey se dedica a mirarla todo el rato (desde cualquier angulo y por muy lejos o cerca que esté, pobre hombre, le debieron de volver loco durante la grabación, no me extraña que se agarre la rodilla con crispación, jajaja) mientras la cámara hace exactamente lo que le da la gana, pasea por toda la sala y goza de una libertad de movimientos que ya querría para si el soberano español. Y si no hay saltos de eje bruscos es porque no se puede (claro, como se ha arrinconado al Rey), si no seguro que también los habría, iba a ser el discurso más involuntariamente vanguardista, audiovisualmente hablando, de la historia.

En cuanto al montaje, es el conservador habitual y esperable, fundidos suaves y cortes discretos. También en eso se podría establecer algún tipo de novedad, pero reconozco que es un campo más complicado, en el que es más fácil meter la pata, y lo que tienen funciona muy bien (también es lo clásico, es muy difícil que haya algún margen de equivocación).

En cuanto a nuestro Rey, Su Majestad don Felipe VI, está genial, es sin duda alguna lo mejor del vídeo y el valor principal. El soberano de España es increíblemente fotogénico, la cámara le adora, le ama con devoción; eso es fácil de ver en fotografías a lo largo de toda su vida, pero ahora en un vídeo de este tipo se ve mejor, pues al fin y al cabo, son quince minutos casi exclusivamente centrados en él.

Es más, yo después de haber visto el mensaje, estoy convencido de que don Felipe hubiera podido ser un gran actor: tiene la belleza, la fotogenia (sus ojos destacan increíblemente); una gran modulación tonal (que bien entrenada podría ser mucho mejor); unos rasgos faciales muy expresivos que favorecen muy bien el introducir sentimiento a lo que dice (y si bien no tiene una sonrisa que se pueda calificar de bonita -los dientes anchos son considerados siempre más bellos que los estrechos-, consigue unos flashes espectaculares con esta); sin mencionar una gran naturalidad (que, entrenada, lo sería aún más, necesita soltarse ante la cámara, aunque como debe de ser una persona tímida, se entiende). En cualquier caso, con un mayor entrenamiento y práctica en la mejora de determinados puntos, don Felipe puede llegar a ser un excelentísimo comunicador audiovisual, tiene el talento y el potencial, ahora sólo hay que desarrollarlo.

Quiero además profundizar en el tema de la sonrisa, ¡qué gusto verle hacerlo!, lógico que luego tuviera que ponerse serio, pero queda genial, pues provoca una cierta distensión en la excesiva seriedad del discurso; es un momento flash precioso que queda grabado, es como algo personal, con encanto. Yo de hecho, no recuerdo a Don Juan Carlos I hacerlo nunca.

En cuanto al lenguaje corporal, muy bueno de cintura para arriba, pero luego… esa posición de piernas cruzadas es muy poco favorecedora, da la impresión de cierre; sin mencionar que siempre que baja las manos va a agarrarse a las rodillas, y se le nota agarrotado y nervioso; si hubiera puesto los brazos en el reposabrazos con una mayor naturalidad y comodidad habría quedado mejor (en eso de la naturalidad gestual, hay que reconocerlo, su padre era un maestro, también eran muchos años de profesión y de veteranía… y algo de cualidades personales, que nunca vienen mal), además de las piernas semiabiertas (juntas también muestran tensión).

De cintura para arriba, como ya digo, genial; además con gestos bastante naturales y muy poco políticos (que sí eran usados por su padre: la ojiba hacia arriba, las bandejas…), que lo hacen mucho más cercano y nada artificial.

En eso también ayuda su tono de voz, bastante bien modulado (aunque mejorable con un poco de entrenamiento), y que ayuda muy bien y mucho a estructurar el discurso, marcar las partes importantes, y subrallar los detalles más destacables. Es agradable, natural, vocaliza genial… muy bien en definitiva. Me encantó especialmente el momento en el que se autocorrigió, el de “Millones de españoles llevan, llevamos, a Cataluña en el corazón”, no sé si estaría preparado o si formaría parte de lo que había que hacer… pero ahí está el mérito, es imposible saber si ha sido una equivocación o parte del discurso.

En ese aspecto hemos ganado frente al actual Rey padre, cuyos mensajes sonaban demasiado a “discurso aprendido” (“es la milésima vez que digo/leo esto”, parecía expresar tonalmente) o peor, a “discurso leído por el teleprompter”; pues se soltaban sin ninguna gracia, el contenido era importante, pero la monotonalidad primaba en exceso y, en definitiva, no había sentimiento, se percibía más deber que voluntad; algo comprensible, pues todos sabemos que el mensaje tiene que estar preparadísimo ya que se va a mirar y analizar con lupa frase por frase, ahora bien, la virtud de don Felipe frente a don Juan carlos, es que en el caso del primero, esa rigurosísima preparación no se nota; evidentemente no suena improvisado, pero sí natural, no excesivamente pensado y preparado.

Y es que la mayor virtud de este soberano (y de sus alocuciones) es que no parece que te esté dando un discurso, sino hablando contigo, sientes la cercanía, es como si pudieses contestarle, como si pudieses hablar, dialogar con él. Indudablemente es una de sus grandes cualidades personales, pues todo el mundo sabe que se suele decir que don Felipe gana en las distancias cortas, y está claro que la cámara consigue captar esto.

En realidad, para comprobar hasta que punto la cámara adora a nuestro monarca, está el hecho de que se ve que él está nervioso, y sin embargo, esa inseguridad le hace a la vez encantador y cercano, no le perjudica en absoluto; don Juan Carlos en cambio era más hierático en sus discursos, más inaccesible; don Felipe consigue dar la impresión contraria; lo cual llama la atención debido a lo que conocemos de sus personalidades, pero como todos sabemos, la fotogenia no entiende esas cosas.

En definitiva, Su Majestad el Rey don Felipe VI llegará a ser un grandísimo comunicador si se lo propone y se entrena en ello; y si se suelta más ante la cámara, estará simplemente perfecto.

De hecho, va a ser interesantísimo seguir analizando año por año sus progresos en el mensaje navideño, resulta un estudio de lo más fascinante (aunque no creo que lo haga en Universo de A, este artículo es excepcional, debido a lo histórico del acontecimiento).

Concluyendo, el mensaje de este año quedará sólo como histórico por ser el primero, pero por lo demás, no es especialmente memorable, lo dicho, resulta un documento interesante de análisis y reflejo de los tiempos recientes, pero tampoco fascinante, y es que la Proclamación Real fue demasiado buena.

A todo esto, muy original la iniciativa de la Casa Real en Twitter, a través de su cuenta oficial, de poner en distintos twits las frases más relevantes del discurso para que puedan ser retwitteadas y demás interacciones. Realmente están demostrando maestría en algunos usos de las redes sociales.

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5 respuestas a Máxima expectativa por el primer discurso navideño-anual de Su Majestad el Rey don Felipe VI

  1. plared dijo:

    En fin, difícil papeleta tiene. Tiempos convulsos estos, donde en realidad la mayoría es indiferente ante su papel. Una minoría amplia odia lo que representa y otra le apoya aunque tímidamente. Sus defensores claros o no están o no se ven En fin, que veremos si es capaz de dar la vuelta a la situación.

    En realidad su padre lo hizo, de ser un perfecto desconocido, paso a ser figura clave. Pues aunque llevaba mucho tiempo aquí, en realidad solo era una sombra. Y termino siendo pieza clave de la transición. Lo dicho….Veremos que nos deparan estos años. Cuidate

  2. Yo en realidad soy apolítico, por eso tiene tanta lógica que sea monárquico, pues esta institución está por encima de toda facción política. Y si lo piensas, es mejor que no haya “partidarios” o “facciones” que defiendan a ultranza la institución, porque si no, es como si hubiera opositores, no siendo así, se sabe que es el sistema que hay y se acabó. De hecho, algunos argumentos que determinados partidos utilizaron para “desacreditar” a los principales partidos mayoritarios fue el calificarlos como los “partidos monárquicos” (de ahí las declaraciones de Rubalcaba de la “preferencia republicana del PSOE”); eso en mi opinión es peligroso, pues es como crear bandos, y la monarquía no puede ni debe de pertenecer a ninguno; esta institución y la figura del Rey debe ser, parafraseando a “Los tres mosqueteros”: “Uno para todos y todos para uno”.
    En cualquier caso, todo el mundo sabe la consigna: “o Felipe VI, o el caos”, y tampoco me parece que le falten apoyos, ni parlamentarios ni en la calle, sino, la Proclamación Real no hubiera tenido lugar ni al actual Rey padre se le hubiera ocurrido abdicar.
    En cierto modo, es inteligente eso de que no necesite defensores, puesto que es como decir que no hay de quien defenderse o por qué hacerlo. Simplemente está ahí y punto, no se cuestiona. A mí me parece una manera perspicaz de enfocarlo.
    Y eso de que una minoría le odia… yo aún no he conseguido a nadie que me lo haya conseguido argumentar razonablemente, el republicanismo español es puro borreguilismo, es un apoyo de pandereta, sin auténtico contenido político o soluciones (hasta Cayo Lara lo reconoció).
    Además, en estos meses la valoración de la Casa Real ha subido en las encuestas… a pesar de que desagradables sucesos no dejan de salpicarla directa o indirectamente (pero a estas alturas, ¿a quién no?).
    Aunque hay algo que sí voy a reconocer, no deja de ser sorprendente que España sea una monarquía, pues como país latino, es muy poco mitómano, y más bien dado a la destrucción de estos (cualquier famoso español puede atestiguarlo)… al contrario que los anglosajones, que sí fomentan la creación de los mitos (lo cual explica que la mayoría del norte de Europa tengan este sistema; sin mencionar que casi todas ellas son, relativamente recientes, y con menos historia, en comparación a las que había más al sur), al fin y al cabo, esta institución está totalmente basada en un ideal… y teniendo en cuenta como están ellos, quizás deberíamos de aprender algo nosotros.
    Por otro lado, creo que los desafíos de don Felipe son otros muy distintos a los de su padre, no necesariamente mucho menores, pero sí diferentes; estoy convencido de que si sale adelante en estos primeros años de su reinado, el resto será mucho más sencillo, curiosamente, como su padre “Juan carlos I, el breve”, ¿no?; si se trata de un presagio o de una repetición de la historia, por una vez, no podemos esperar mejor resultado.
    Y lo que tú dices, el Rey padre pudo darle la vuelta, y don Felipe VI podrá hacerlo también.

  3. plared dijo:

    Simplemente, felices fiestas y año entrante, lo demás aleatorio en estas fechas. Cuidate

  4. ¡Igualmente!, creo que el año pasado también viniste tú a felicitarmelas… soy incorregible, el año que viene me adelanto yo.
    A todo esto, no entiendo el significado de la última frase….
    Y por cierto, ya habrás visto que ya he restaurado totalmente las libertades en Universo de A… por fin, y que dure.
    En cualquier caso, ¡saludos y hasta el año que viene!.

  5. Pingback: Ajedrez democrático: le toca mover al Rey | Universo de A

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