Crítica express: Un trozo invisible de este mundo / La Venus de las pieles / The hole 2

-Un trozo invisible de este mundo: no se la puede llamar legítimamente obra de teatro, sino más bien, unión de diversos monólogos, que, en ciertos aspectos, recuerda a una muestra de una escuela de interpretación (quizás como las que hacen en la Escuela de Cristina Rota, que ejerce de productora… de hecho, recuerda en demasía a esto), con la diferencia de que hay un claro protagonista (Botto) y no un montón de actores principiantes deseando salir a escena, siendo un milagro que Astrid Jones se le permitiera hacer un papel, quizás sólo porque este es femenino, y la egolatría de Botto no llegaba a tanto de querer coparlo también.

En cuanto al texto original (del actor protagonista, fíjate tú que casualidad…), al principio, tiene buena pinta (incluso llega a prometer ser una obra maestra), aunque no dejas de pensar que está mal estructurado (el primer monólogo, que abre la función, es bastante inapropiado como comienzo); pero poco a poco empiezas a aburrirte, y a medida que la demagogia referida a la historia política de Argentina (país de origen del protagonista y autor) se apodera de la obra, y el discurso panfletista, claramente parcial, se va acentuando hasta que la obra termina por resultar repulsiva (como todo lo que pretende vender algo), y lo que es mucho peor, cansina, el mayor crimen en cualquier fuente de entretenimiento.

Y es que la verdad es que se hace larga, muy larga, unos cuantos recortes (empezando por el propagandístico final) beneficiaría en mucho a la función.

La dirección, de Sergio Peris-Mencheta (un actor que últimamente parece haberle cogido un especial gusto a la dirección, y del que ya vimos una propuesta suya, también en el Matadero, en la Nave 2 hace muy poco) trata de ser ingeniosa, pero quizás, por falta del suficiente talento (que a menudo, brilla ante la escasez), se ve arrasada por la evidente falta de recursos y medios; de lo cual se deduce lo mucho que dejan que desear escenografía y vestuario, que son absolutamente pobres, como ya digo de muestra de escuela de interpretación.

En lo que respecta a los dos únicos actores; Astrid Jones es bastante verosímil (también en su recreación de distintos personajes), pero resulta imposible de creer en ese dialecto africano que pretende simular y que, una vez más, suena a lenguaje inventado en ejercicio de una escuela de interpretación.

En lo que respecta a Juan Diego Botto, esta obra tiene claramente mucho de él y de su ego, así que no se ve mucho más que eso (además de que ser capaz de hacer varios acentos no te convierte en un buen actor), un lucimiento mental y actoral que se regodea en si mismo. Hasta cierto punto se puede decir que lo hace bien, pero teniendo en cuenta el resultado final (aburrimiento absoluto), ¿a alguien le importa?.

Tampoco deja de llamar la atención el manifiesto que se hace al final de todas las obras de Peris-Mencheta (que ahora parece dárselas de intelectual), que terminan básicamente con el mensaje de que los poderes públicos deben promover la cultura… algo que sería muy efectivo, si no fuera porque están en un teatro público, y protestar contra eso estándose beneficiando de ello, suena de una hipocresía demasiado descarada.

Post scriptum: es increíble el poder e influencia que deben tener (parecía que Rota estaba en decadencia, pero quizás Corazza no deba de dar la batalla por ganada…), porque es imposible entender sino, el como esta obra ha podido ser galardonada con el Premio Max al mejor espectáculo (unos premios, por otro lado, no demasiado fiables, como la propia promotora del evento, la SGAE) que este año han destacado por su vulgaridad y por su falta de vergüenza ajena en su puesta en escena (con razón uno de los directores salió huyendo, presumiblemente, para evitar que le entregaran el premio en semejantes circunstancias).

Bueno, en realidad, es increíble que le puedan dar cualquier premio. En cualquier caso, ya pueden darle un Olivier, un Molière y un Tony también, que mi opinión seguirá siendo la misma.

-La Venus de las pieles: cuando lees las referencias: que si los premios que obtuvo la obra en EEUU; que sí aquí en España la hacen dos actores muy conocidos por sus trabajos televisivos (aunque ninguno, por lo general, santo de mi devoción); y que el director ha sido guionista de musicales cinematográficos como la saga de “Al otro lado de la cama” y director de la sublime “Una hora más en canarias”… entonces empiezan a subírsete las expectativas… pero pasados cinco minutos de la obra, simplemente caen en picado.

El texto original es simplemente malo, la historia que trata no es original y se ha hecho mil veces, y su pretensión es descarada, porque encima quiere hacernos creer que está tratando algo escandaloso y original… absolutamente patético, predecible desde el principio hasta el final, cualquiera es capaz de imaginar como se va a desarrollar casi punto por punto.

La dirección tampoco sorprende, más bien llega a ser incluso torpe.

Lo mejor de la obra es la preciosa escenografía, estética, a la vez verosímil y con encanto. No se puede decir lo mismo del vestuario, que es simplemente típico.

En lo que respecta a los actores, sólo hacen estereotipos (básicamente porque los personajes son vacuos, típicos y tópicos), se podría decir que la que más destaca es Lago, pero es evidente que tiene que ser así porque su personaje está específicamente diseñado para eso.

En definitiva, una propuesta más bien poco interesante que nos hace mirar la hora más de una vez durante la función.

-The hole 2: Ya no le queda mucho a este espectáculo (y no es para menos), pero dado que va a salir de gira (y las producciones de las giras siempre son mucho peores, aunque en este caso lo veo difícil) y aún le queda un tiempo, bueno, siempre es mejor publicar por si a alguien le puede ser útil.

No fui a ver el primer “The hole”, a pesar de las buenas referencias (sobre todo de famosillos, no es para menos, los amiguetes de Paco León, persona muy implicada en el proyecto) y de ser un musical (de esto no estaba yo muy seguro, y menos de su calidad dentro de este género)… no faltaba quien dijera que esta segunda parte era mejor que la primera, así que fui, esperando no confirmar mis peores sospechas… y no sólo hice eso, sino que descubrí que era incluso peor de lo que pudiera imaginar.

No vamos a entrar en que sea más o menos vulgar o que tenga mejor o peor gusto… lo cual sobra imaginar en un país en el que la ficción (salvo raras excepciones, aprendamos de ellas), sólo sabe usar a personajes soeces y extremadamente vulgares; ni siquiera me pondré a hacer un alegato de como se puede hacer un espectáculo de este tipo con estilo y clase porque sería una perdida de tiempo, y esto es una crítica express y no pienso molestarme más que eso.

El libreto es de Secun de la Rosa, conocido actor, que parece tener tan poco talento para la interpretación como para la escritura: es algo completamente espantoso de principio a fin. ¿Argumento? decir que lo hay, es una valoración muy generosa, digamos que hay un amago de esto muy de fondo. Y es que en realidad, lo único que impresiona en esta obra es que se trata de un quiero y no puedo sin talento, sólo vemos una sucesión de números uno detrás de otro, fatalmente hilados, y los “monólogos” que aparecen son lo más patético del mundo, de auténtica vergüenza ajena, porque no sólo están mal escritos, sino que además son horrendamente tópicos. Por encima, lleva moraleja (sí, cuando no crees que puede ser más patético, el libreto alcanza nuevas cotas en ese aspecto), aunque Dios sabe cual es, porque es todo tan incoherente y contradictorio que no creo que lo sepa ni el mismo autor.

El montaje es completamente cutre, pretende evocar el “Cabaret” de hace unos años pero con mala calidad, una vez más, nula calidad (quizás, lo único que se salva es la idea de las piernas que cubren el escenario y cambian de color), esto último se puede aplicar a todo el apartado técnico sin pararse mucho; así pues, no sólo se parte de una base mala, sino que se desarrolla peor, alcanzando todos los límites de la pobreza escenográfica.

Sólo queda hablar de los actores, Alex O’Dogherty, muy conocido en su momento por “Cámara café”, debe de ser amiguísimo intimísimo de Paco León e Yllana, porque no se puede imaginar peor maestro de ceremonias: voz muy mal modulada para el teatro, gritona e insufrible; falta de gracia total y absoluta y nula vis cómica, no creo que se haya podido escoger peor actor para el papel, o me parece muy difícil (sus monólogos “cómicos” no aburren sólo porque los textos sean refritos muy malos, sino porque el actor es incapaz de darles gracia, mientras tú, con paciencia, empiezas a mirar la hora).

El resto, de los, digamos, actores-cantantes, tampoco dan la talla, voces muy normalitas tirando a malas (y es que la mala calidad es algo permanente en esta producción, casi parece hecho a propósito) en números musicales espantosos y pregrabados, cuyas composiciones originales no podrían ser más cursis (especialmente el momento del remix de las canciones españolas) y a veces incluso irritantes.

Lo único que se salva de la función son algunos de los números circenses, por el especial talento de sus participantes, no porque la producción haya hecho nada para lograrlo. Pero como están mal ubicados y sin mucho sentido, y a menos que te fascinen los equilibristas y cosas así, pues tampoco llama más la atención.

En cuanto a lo del erotismo, bueno, vuelve a ser un magnífico símbolo del reparto mal escogido; casi ninguno (por no decir ninguno) de los artistas tiene la suficiente belleza física, y ninguno posee ni el atractivo, ni el carisma sensual para este show, con lo que muchos acaban por resultar patéticos en este, una vez más, un desesperado quiero y no puedo.

Y todo esto tiene especial gracia, porque a veces parece que el espectáculo se burla de su mismo y de su infame producción, se dicen cosas como “esto parece “Noche de fiesta” o “parad que esto no es “Moulin Rouge”… y es cierto, porque esas eran ideas bien desarrolladas, pero “The hole 2” sólo es una mala versión de todas ellas, lo dicho, un quiero y no puedo sin talento.

Por encima dura dos horas y media, con lo cual llega a cansar y aburrir a base de bien (un buen recorte que lo dejara en hora y media tal vez lo convertiría en un espectáculo medianamente aceptable), porque no hay nada más frustrante que ver como algo intenta ser cómico y se ve incapaz de hacerlo continuamente, mientras tú luchas porque te haga gracia.

En definitiva, un espantoso espectáculo en el que las pocas cosas buenas que hay lo son casi de purísima casualidad.

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5 respuestas a Crítica express: Un trozo invisible de este mundo / La Venus de las pieles / The hole 2

  1. plared dijo:

    Tres truños veo. Vi el primer hole con mi hija, me quede frito estaba muy cansado también es verdad. Pero me pareció que como dices del segundo, un quiero y no puedo y ademas con actores cantantes sin el mas mínimo atractivo. Nada de cuerpos gloriosos, los veo mejor en la piscina de mi comunidad. Cuidate

  2. A veces envidio a los que, como tú, pueden quedarse dormidos en medio de una obra… es la crítica más brutal y elocuente que puedes hacer… sin mencionar que es mucho menos frustrante que seguir aguantando (y ya sabes que yo soy de los de resistir hasta el final).
    Me alegra de obtener tu opinión del primero, porque siempre me hubiera quedado la duda típica de lo de “segundas partes nunca fueron buenas”, pero ahora está claro que ni las primeras lo fueron.
    Creo que lo peor de los artistas, es quizás su falta absoluta de carisma, como tú dices, no puedes montar un espectáculo de ese tipo con personas normales, que no irradien nada, y que sean, al fin y al cabo, como los de la piscina de al lado.

  3. Alex dijo:

    La crítica de “Un trozo invisible…” no se aleja de lo que pensé ayer cuando salí de verla. Promovamos la cultura, dice Botto, cobrando 18€ por entrada. Me gustaría echar un vistazo a su discografía personal, a ver cuántos discos originales tiene. Por otra parte, un par de faltas de ortografía restan credibilidad al crítico (ese “sino”, por favor).

  4. Parece que coincidimos en nuestras impresiones de la obra
    Sin embargo, el resto no sé que tiene que ver, ¿Botto, discografía?.
    Por otro lado, el precio de las entradas no lo deciden ellos, es un teatro público y como tal, los precios están decididos de antemano.
    Por otro lado, este es un blog personal y por tanto no tiene nada de profesional, por lo que no tengo porque tener credibilidad, mi objetivo con estas críticas es que la gente sepa con que se va a encontrar y lo tengan en cuenta a la hora de elegir, así de simple, ni pretendo sentar cátedra ni ninguna otra cosa.
    Por otro lado, sólo encontré un “sino” mal escrito, teniendo en cuenta que estas críticas son “express” y como su propio nombre denota, escritas rápidamente, no tienen porque estar perfectas (ni esta, ni ninguna otra, esto no es periodismo, ni literatura, ni lo pretende; es un blog personal).
    Y hablando de faltas de ortografía, existe algo llamado “punto y aparte”, no diré que quita credibilidad al comentario, porque esto ya lo hizo el propio autor regodeandose en su soberbia.

  5. Pingback: Crítica express: Los justos / En el desierto | Universo de A

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