Lohengrin

¿Es de extrañar que Luís II de Baviera enloqueciera por Wagner después de ver la maravillosa historia del caballero del cisne?

Sinopsis y ficha técnica

Lohengrin supone la primera unión perfecta entre poesía y música según los ideales estéticos del Romanticismo que el propio Wagner contribuyó a crear: la ópera es eclipsada por el drama musical.

Aquí dos visiones de la realidad se enfrentan: la de Ortrud y su mundo de magia negra, frente a la luz, portadora de salvífica transformación, de Lohengrin, el caballero del Grial. Entre estos dos símbolos, se mueve la brutal sociedad de caballeros medievales, que vive sobre todo de la guerra. La joven Elsa es la única que busca la belleza y la luz de Lohengrin, pero su amor sucumbirá porque se empeña en comprenderlo. Ello lleva a preguntarse si el mundo masculino puede exigir una entrega absoluta sin indagación, razón por la que también Lohengrin fracasa. Así, solo el niño, con su inocencia, pueda tal vez vencer a la maldad.

Programa: Ópera romántica en tres actos Libreto de Richard Wagner. Nueva producción del Teatro Real. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)
Lugar: Sala Principal
Duración aproximada:
Acto I: 1 hora y 5 min.
Pausa de 25 minutos
Acto II: 1 hora y 25 min.
Pausa de 25 min.
Acto III: 1 hora y 10 min

……………………………………………

Comentario previo

Todos los muertos son buenos, se suele decir, y Gerard Mortier lo va a ser también. Así, el Teatro Real que en su momento le echó (bueno vale, lo convirtió en su “consejero artístico” -para conocer todos los detalles del culebrón, leer críticas de óperas anteriores de esta temporada, especialmente esta-), ahora le reinvindica, y todo es poco para ello: banderas a media hasta en el exterior, libro de condolencias en el interior, programas que ponen “in memoriam”… sí, parece que finalmente Mortier ha vencido (y no sólo en eso, este “Lohengrin” ha sido un fulminante éxito -que yo publico demasiado tarde, pero como las óperas viajan y por supuesto quedará como referencia para todos aquellos que quieran acercarse a esta ópera aunque nunca vean esta producción… o sí, mediante grabaciones, sí se hacen- y por encima, finalmente ganó el juicio contra el director musical Cobos, dejando a este último en muy mal lugar… aunque también es cierto que en sus últimos días tendría que aguantar el saber del estrepitoso fracaso de “Alceste”… nada es nunca totalmente perfecto ni dorado para nadie), una pena que nunca pueda disfrutarlo… pero quizás precisamente por eso todos los muertos son buenos, una cruel ironía (ya veis, incluso en Universo de A no se puede evitar mencionarlo).

Ya he expresado en múltiples ocasiones en este blog mi opinión sobre Gerard Mortier, sus luces y sus sombras, por lo que no creo que haya nada más que añadir; y reconozco que no he dejado de sentir su muerte y que siempre me apenó que sucedieran todas esas cosas tan desagradables precisamente cuando él estaba en sus últimos meses. En cualquier caso, como siempre he dicho, para lo bueno y para lo malo, recordaremos su paso por el Real.

Aparte de ello, y como siempre comentando cosas del teatro, el restaurante ha perdido parte de su encanto: ahora ofrece dos menús o aperitivos express con seis euros de diferencia y apenas cambios; estos menús se han vuelto bastante pobres y la verdad, ya no parecen merecer tanto la pena como antes, ni están tan cuidados ni causan una gran impresión; es una lástima, era una gran idea y una magnífica forma de culminar la velada o de pasar el entreacto que ahora, simplemente, parece que deja de ser una opción interesante a tener en cuenta.

Crítica

Luís II de Baviera (que es uno de mis personajes históricos favoritos, y que tan bien reflejó Visconti en su obra maestra homónima; y sobre el que es una de las bases de mi novela por entregas “La herencia del Rey loco”) era un monarca idealista (y como todos los idealistas que no despertaron a tiempo de su sueño, acabó mal, ya lo decía White en uno de sus libros de la saga sobre el Rey arturo “según parece, en las tragedias no basta con la inocencia”), un “Rey de cuento de hadas” como era calificado por sus contemporáneos (especialmente su pueblo que lo adoraba); por lo que es fácil imaginar el efecto que produciría en él esta magnífica ópera, y como se identificaría con Lohengrin y eso le llevaría a apoyar a Wagner para que compusiera, entre otras grandes obras, la también estrenada en esta temporada “Tristan e Isolda” (que de seguro, también deslumbró al monarca, no es para menos)… lamentablemente, el compositor no era tan ideal como su arte; y es que siempre hay que saber separar al arte del artista, el arte es sublime y perfecto, los artistas son humanos e imperfectos.

La verdad es que este año ha sido un gran año de Wagner en el Real, hemos tenido algunas de sus mejores óperas y las hemos podido disfrutar muchísimo.

En cualquier caso, la ópera trata una leyenda artúrica más (de las miles que hay, con cientos de versiones, muchas contradictorias entre sí; por ejemplo, se supone que Parsifal llegó virgen al Grial, ¿entonces como se supone que tuvo a Lohengrin?… mucho me temo que es una historia de la que tantos han escrito que nunca habrá una versión oficial y fiable de la historia de los caballeros de la mesa redonda), en este caso, la de un descendiente de un caballero (y caballero él mismo) que, como no, viene a salvar con su pureza a una dama en apuros.

En cualquier caso, la historia es interesante y realmente bonita, todo un precioso cuento de hadas contado con una música de lujo y de excepción, con lo que se disfruta doblemente.

De todos modos, a pesar de la inmensa sencillez de la historia, el libreto le saca partido, y aunque no es absolutamente perfecto (la trama hace algunos aspavientos absurdos y no siempre es regular y coherente), es notable y consigue contar muy bien la historia, aún con toda su duración.

Pero de lejos, y como cabía esperar, la música es lo mejor, pero de lo mejor de Wagner (no en vano, suena su famosa marcha nupcial tan conocida y utilizada en las bodas), es una música sublime, emocional, llena de un virtuosismo espectacular y de lo más Wagner, y lo mejor de todo (al igual que en “Tristan e Isolda”, está claro que es su especialidad) es el final del primer acto, algo sublime, absolutamente genial en la que culmina una parte de la trama con una música triunfal que lleva a un auténtico éxtasis artístico, simplemente perfecto. Pero como ya digo, todo es genial en esa magnífica conjunción del libreto y de la música que crea una obra de arte total, una obra maestra absoluta e irrefutable en la que las emociones de la palabra van unidas a la música de la mejor manera posible.

En lo que respecta a esta producción, la dirección de escena es bastante aceptable y les saca bastante partido a los cantantes y al coro como actores.

La escenografía es una escultura impresionante de Polzin (ya más que habitual colaborador del Real), pero mucho me temo que vale más como obra de arte (de gran interés todo hay que decirlo) que como escenografía, en la que, sino fuera por cierta habilidad del director de escena que le saca todo el partido mediante la iluminación, terminaría por hacerse monótona. Esta ópera hubiera podido tener grandes y lujosos escenarios, y en cierto modo, se ve lastrada y arruinada por el que hay (aunque, la verdad, esto es quejarse un poco de vicio, porque teniendo en cuenta muchísmos precedentes, este no es en absoluto el peor escenario que pudieran haber puesto). En cuanto al vestuario, bastante mejorable.

También decir que, afortunadamente, la producción no se dedica demasiado a reescribir la ópera a su gusto, con lo cual se puede disfrutar bastante bien de como ha sido escrita (aunque el final no quede nada claro y cueste bastante entenderlo).

Por lo demás, todos los cantantes me parecieron destacables por igual, un reparto muy bien elegido para una gran producción.

En definitiva, Lohengrin es una ópera imprescindible de Wagner y en general de este género, preciosa, muy romántica, con grandes momentos, es algo maravilloso de escuchar y de ver, una auténtica maravilla que ensanchará nuestro espíritu y nos hará más felices.

 

MUERE GERARD MORTIER

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5 respuestas a Lohengrin

  1. plared dijo:

    Una opera que me gusta mucho, posiblemente la mas italiana de este director en la que se aleja algo de la melomania reinante en la mayoría de sus obras. Esplendidas casi todas por cierto.

    Impresionante el aria final que es lo que mas recuerdo de ella. En fin, que seguro que esta bien, aunque viendo las fotos el vestuario parece que chirría un poco. Cuidate

  2. ¡¿Tu crees?!, ¡y a mi que no me podía parecer más germánica por música y temática!. La verdad es que Wagner es muy para gustos, creo que es un compositor con un estilo muy particular, creo que hay otros compositores más accesibles.
    A mi el final del primer acto, era un especialista en esos cierres, tanto, que uno se pregunta porque no son el final de la ópera, porque son tan magníficos, que son culminantes.
    Y en cuanto al vestuario y eso… bueno, como has estado alguna que otra vez en este teatro, sabes bien que no es lo peor que se ha visto en el Real, de hecho, es moderadamente admisible, aunque sí, se hubiera apreciado ver un montaje más clásico, nunca entenderé el porque mucha gente no se da cuenta de que se puede ser clásico y a la vez moderno, que hay muchísimas maneras de que un montaje sea totalmente respetuoso y siga una obra tal cual y a la vez se pueda dar una visión innovadora… si es que al final estoy llegando a la conclusión de que los ultramodernos son unos antiguos con ansias de notoriedad, de inventar lo inventado y de buscar una vanguardia pasada de moda y ya recorrida.

  3. plared dijo:

    Esa ultima conclusión es lo que siempre te he comentado por lo moderno. Veo que por fin parecemos coincidir en ello. Y si, me parece mas italiana, en cierta manera se aleja de la fastuosidad de sus otras operas, digamos que esta es mas sencilla en su puesta en escena y mucho menos estridente. Cuidate

  4. Sí, bueno, ya sabes que yo, aunque aprecio lo moderno cuando tiene categoría, tiendo más a lo clásico, lo reconozco… y en eso coincidimos, aunque diría que tú eres menos concesivo con lo moderno y más a ultranza que yo con lo clásico.
    Umm, no sé que te diga, estra producción tenía un único escenario, pero si uno coge el libreto, el tema es muy impresionante: un caballero apareciendo encima de un cisne gigante por medio de un lago; los grandes castillos flamencos; la espectacularidad de esa corte fantasiosa del medievo… a mi me parece muy pero que muy Wagner; aún llegaré más lejos, me resultaría difícil concebir que otro compositor hiciera algo parecido (exceptuando quizás al también muy nacionalista tchaikovsky, aunque lo haría de un modo totalmente diferente).

  5. Pingback: Críticas exprés: En el oscuro corazón del bosque / Todo irá bien / Ana el once de marzo / Parsifal | Universo de A

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