Crítica express: Dalí versus Picasso

La idea del encuentro, del enfrentamiento, de los dos grandes genios por excelencia del arte contemporáneo español (por no decir universal) era una idea muy buena, y por eso me emocioné mucho cuando supe de esta obra de teatro.

La verdad es que admiro mucho a Dalí (algún día seguro que entra dentro de mi sección de “Grandes personajes”), casi más a la persona que al artista (si es que realmente en su caso puede haber alguna diferencia), pero este artículo no es lugar para hablar de ello. Esto que comento, sólo me sirve para comentar como precedente lo de moda que se ha puesto Dalí en Madrid y que, desde la exitosísima y magnífica exposición del Reina Sofía (que fue donde pude admirar más directa y profundamente su genio y de ese modo “enamorarme” locamente de él) que hay quien dice que ha sido la exposición con más visitas de la historia… superando incluso alas del Prado; y esta temporada ha vuelto directa o indirectamente, ya fuera en el Thyssen (con la exposición “El surrealismo y el sueño”) o en la fundación Juan March (con “Surrealistas antes del surrealismo”), ambas exposiciones ya concluídas. Lo que está claro es que Dalí arrasa y vende, después del todo, sigue siendo motivo de escándalo.

Picasso no se queda atrás, el pintor innovador por excelencia tiene ahora una exposición recien inaugurada en la fundación Mapfre, que recorre buena parte de su trayectoria… con lo que podemos ver que no nos faltan cosas con las que complementar el ir a ver esta obra de teatro, y que parece que los grandes artistas por excelencia del siglo XX vuelven a estar en el centro de todas las miradas.

-Dalí versus Picasso: Muy buena idea, muy buena base… mal desarrollado, mal escrito. Ahora me explico.

La idea del encuentro es muy buena, aún mejor lo es el enfrentamiento entre visiones artísiticas tan diferentes, y formas de ver la vida… etc… pero la obra se pierde en extravagancias aparentemente sin significado (el macho cabrío es un personaje absurdo y sin ninguna coherencia, y ya no mencionemos lo escatológico que resulta…). Sin duda es buena idea meter algo de vanguardismo, algo de surrealismo para que la obra no se quede sólo en un drama aceptable (aunque podría llegar a ser una obra maestra sólo con eso) pero se llega a tal exceso que resulta desagradable, queda ridículo, y lo que es peor, sin ningún significado, pues en el fondo no se está expresando nada.

A pesar de las anacronías, los errores de documentación, y las falsedades deliveradas, lo cierto es que el texto original sí tiene cosas salvables e incluso realmente interesantes, el debate político entre ambos, las contradicciones, las formas de enfocar vida y arte… aunque uno no deja de pensar que esa conversación hubiera sido más interesante entre un Dalí y un Picasso maduros, con sus resentimientos, su bagaje, sus experiencias… etc.

La dirección en general se puede decir que es buena, aunque es un error a todos los niveles el que las mujeres sean unas simples voces, actrices en escena lucirían más y quedarían mucho mejor, si la obra no tuviera apenas presupuesto sería comprensible, pero está claro que ese no es el caso.

Ahora bien, lo mejor de lejos de la obra, son los actores (incluídas las voces, claramente los técnicos hacen un gran trabajo para que todo se haga en su momento), quizás porque han sido muy bien elegidos; pero de entre todos ellos, destaca, y brilla con absoluta luz propia, Roger Coma interpretando a Dalí: lo tiene todo: el acento (no es para menos, es catalán, ese es su menor mérito, pero aún así lo tiene), los gestos, las posturas, la forma de mirar (los famosos ojos superabiertos de Dalí), de moverse… su estudio de Dalí es evidente, no sólo lo ha examinado sino que ha conseguido captar totalmente al genio surrealista convirtiéndose en él, aún llegaré más lejos, no es sólo una gran interpretación de Dalí, es una interpretación de referencia. Como se decía en un capítulo de “Smash“, lo único que necesita un actor para brillar es el papel adecuado, y no hay duda, Roger Coma lo ha encontrado, y deslumbra.

Tal brillo, eclipsa muy en parte a sus compañeros de reparto (aunque también hay que decir que el difunto Marqués de Dalí de Púbol es un gran personaje que da mucho de sí y que bien hecho, necesariamente luce mucho… lo hacía en la realidad, ¡cómo no lo va a hacer en la ficción!), y de hecho Antonio Valero, a veces más da la impresión de que hace de si mismo que de Picasso (aunque sí que se le ven gestos, posturas… del malagueño; aunque también hay que decir en favor del actor que Picasso tuvo una vida menos pública y publicitada que Dalí).

¿Recomendable? difícil de decir, sinceramente, a pesar de todas sus incongruencias histórico-artístico-argumentales, me sigue pareciendo una muy buena opción para los amantes del arte por algunas de las reflexiones y por los actores… pero también es cierto que su gusto por lo escatológico, lo desagradable y lo incorrecto o no necesariamente apropiado (desnudo integral incluído, no los iba a haber sólo en el teatro Real, jajaja) puede desgradar a muchos y sin duda estropea una función que hubiera podido ser una obra maestra y una gran representación… si el texto fuera mejor.

Dados estos datos, que cada uno los tenga en cuenta y obre en consecuencia.

Esta entrada fue publicada en Teatro. Guarda el enlace permanente.

¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s