Críticas express: La del manojo de rosas / El cojo de Inishmaan / Tierra de nadie / Cuestión de altura / Los áspides de Cleopatra

-La del manojo de rosas: Probablemente esta producción de esta zarzuela merecería una crítica entera sino fuera porque me siento un poco vago y perezoso con el blog ultimamente.

El libreto es un completo desastre y desatino, la típica tontería que busca “educar” al público y adoctrinarle en los principios que se quieren vender, baste decir que como resumen se podría decir que la zarzuela va de que hay una chica que se empeña en casarse con un obrero precisamente por el hecho de serlo (los sentimientos no cuentan para nada, sólo la clase social, irónicamente, esta vuelta a la tortilla proletaria resulta incluso más elitista que si fuera al revés), hasta que descubre que es rico y entonces lo deja para irse con otro rico… un completo desastre.

Por suerte, y por ello es tan mítica esta zarzuela, su música es maravillosa (a pesar del gusto del compositor por meternos sus ideas en el libreto) y deslumbrante, tanto, que eclipsa al resto y no se une a ello (hay momentos musicales sin letra, y uno piensa en el pobre director de escena que se habrá tenido que volver loco para rellenar eso como sea).

En lo que respecta a esta producción, se acerca casi más al musical que a la zarzuela, con interesantes coreografías y con una gran alegría de vivir. Por lo demás, la escenografía es preciosa y representa a las mil maravillas las calles de Madrid.

Los cantantes muy buenos (como cantantes y actores, una de las mejores cosas de este teatro es que realmente tiene actores completos, no como en el teatro Real, por ejemplo -por mucho que vengan grandes figuras-), una pena que lo que digan y canten no nos interese en absoluto por su falta de lógica y coherencia.

Y una vez más, no puedo dejar de reseñar lo desagradable del que no haya un programa decente ni nada que nos aporte información sobre lo que vamos a ver (sin mencionar las conferencias unicas que se cambian aleatoriamente de día), a ese nivel, este teatro incumple totalmente su función como teatro público, del que en cambio, el Real está a la cabeza.

Cartel de El cojo de Inishmaan

-El cojo de Inishmaan: a veces me pregunto si es una cuestión de afinidades políticas o gustos o no gustos, o que el ser español en si mismo te hace más parcial… pero como ya digo, no soporto que un autor pretenda venderme la moto de sus ideas, esta obra me demostró que me vale cualquier caso y me sirvió para demostrarme que simplemente no tolero que me “adoctrinen”.

Ya en mi crítica de la película “El mayordomo” comentaba lo harto que estaba uno de que te vendieran la historia de los negros en EEUU y lo mal que lo pasaron; y en la anterior crítica a esta comentaba el que que un compositor sea más o menos izquierdista y quiera venderte Dios sabe qué (porque al final “La del manojo de rosas” era más elitista en su exhaltación del matrimonio proletario y de la permanencia de las clases que cualquier otra cosa… no dejaba de ser un sistema aristocrático pero al revés) no justifica que sus libretos sean un desastre incoherente… pues en este caso tampoco soporto que me vendan lo malísimos que fueron los ingleses y lo muy mal que lo pasó Irlanda mientras perteneció a la Gran Bretaña… Dios, que pesadez.

Humor negro, historia medianamente interesante, aunque momentos de mucha comicidad, sin embargo, deja un sabor muy amargo en la boca, quedáis advertidos.

El reparto impresiona mucho, hay que reconocerlo, y las caras menos veteranas y conocidas no se amilanan en absoluto ante los nuevos que mantienen su papel con gran presencia, quizá por estar todos muy bien dirigidos; en cualquier caso, formalmente es impecable, otra cosa es que el tema sea agradable….

Cartel de Tierra de nadie

-Tierra de nadie: los primeros minutos son interesantes… pero en poco tiempo y sin saber como, se vuelve absolutamente insoportable, una auténtica pesadilla de las de estar preguntándote cuando acabará.

Sin cohesión ni coherencia aparente se hilvanan un montón de monólogos largos, bastante pesados e insoportables (hay alguna que otra reflexión interesante, pero es más la excepción que la regla), aburridos y lo que es peor, cada vez decaen más en interés, las posturas del público, sus toses y sus caras (tienes delante a parte del público, lo más interesante de la propuesta) son un auténtico poema… quizás la obra simplemente se ha quedado totalmente desfasada y es demasiado hija de su tiempo.

Sin embargo hay que reconocer que la puesta en escena es muy buena y también la dirección, al igual que los actores (aunque sorprende que Josep María Pou, con tantos años actuando, no sepa caerse decentemente), incluído Lluís Homar (que no es santo de mi devoción); todo lo cual hace que al menos se le pueda reconocer algún mérito a la producción… porque el material de partida es un absoluto y total desastre sin arreglo posible.

Cartel de Cuestión de altura

-Cuestión de altura: la idea de una obra sobre el tema de la identidad propia, de cara a la sociedad y etcétera es sumamente interesante, y bien hecha hubiera podido convertirse en un clásico inmortal, de esos que quedan en la literatura universal; pero obviamente, no fue el caso.

La obra comienza mediamente bien y acaba desfasándose tanto que no sabe ni donde está, no hay coherencia ni lógica, y lo que podría haber sido una interesante reflexión pasa a ser una especie de comedia sin gracia para terminar siendo un esperpento absurdo.

Desde luego el texto original falla, pero probablemente también es culpa de la dirección que no consigue darle un mínimo de sentido a este. Y mejor no hablar de los actores… Tomás Pozzi (que debe de ser íntimo de alguien importante, pues aparece demasiado en el teatro español y tampoco se explica que se le haya elegido para este papel… absurdo a todos los niveles) se come vivo a Martiño Rivas (antes conocido como Martín Rivas… parece que ahora que es “famoso” el muchacho se nos ha puesto nacionalista; cuando hacía “El internado” tenía menos humos), aunque eso no es un gran mérito para un chico que actúa tan mal como su padre escribe (el escritor Manuel Rivas), y que parece necesitar justificar desesperadamente el tiempo pasado en Londres hablando en inglés (mal, que dinero más tirado…) en todo lo que hace (ver esta otra crítica de cine)… en definitiva, el reparto artístico es un completo desastre también.

Seguro que las cuentas no os fallan, pues si sumas muchos ceros, el resultado siempre es el mismo.

-Los áspides de Cleopatra: quizás hubiera merecido una crítica completa, pero últimamente estoy tan perezoso….

Dejando de lado el tema histórico (tampoco se le exigía a un autor del siglo de oro que bastante tuvo con saber algo del tema) Rojas nos cuenta una versión novelizada, dramatizada y medio inventada de la vida de Cleopatra. A pesar de lo que me gusta el rigor histórico, debo reconocer que me gustó mucho esta versión de lo que pudo haber sido.

Bien escrita, y de esa forma tan preciosa y con tanto encanto que sólo tienen nuestros clásicos con esos versos maravillosos y ese lenguaje tan delicioso como a veces críptico (pero ahí está parte de su encanto, ¿no?), disfrutamos la obra desde el principio hasta el final.

Esta producción no se queda atrás en ello, si bien, como es costumbre en el teatro Pavón, hay cierta economía de medios, el buen uso de las pantallas y de la escenografía, convierte este en un montaje de una gran belleza; a lo que ayuda mucho la dirección, que sabe llevar muy bien las riendas de la obra para evitar que esta sea muy parada (algo siempre peligroso en el teatro clásico) e incluso implicar al público (los actores van al patio de butacas).

Lo peor quizás es el reparto artístico, quizás sea un prejuicio, pero esta coproducción con Argentina no funciona, en primer lugar, es imposible creerse el teatro clásico con acento argentino (¿era tanto pedir que disimulasen su propio acento?, ¡se supone que son actores profesionales, no deberían tener problema!…); pero eso no es lo único, por lo que sea, da la permanente impresión de que los actores no se creen y no entienden sus propios papeles, no los recitan como deben, sobreactuan de formas espantosas… en definitiva, unas muy malas interpretaciones dramáticas que perjudican muchísimo a una obra que con otro reparto hubiera podido ser muy buena.

En definitiva, a pesar de los actores, esta es una muy buena obra que realmente merece la pena ver, pues tiene mucho encanto.

 

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5 respuestas a Críticas express: La del manojo de rosas / El cojo de Inishmaan / Tierra de nadie / Cuestión de altura / Los áspides de Cleopatra

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