Crítica express: La gran belleza

-La gran belleza: últimamente, no sé porqué, me está coincidiendo de ver muchas cosas que cuestionan la cultura y su mundo, y que plantean la idea de si no será algo tan frívolo como cualquier otra cosa (esta reflexión aparece en la obra representada en las Naves del Español “Kathie y el hipopótamo” de la que próximamente haré una buena crítica -ya disponible-).

Sobre esta película fui un poco asustado a verla, por una parte todos los críticos y gafapastas varios la aclamaban como obra maestra, no faltaban las nominaciones a premios y reconocimientos variados… pero otras críticas de personas menos intelectuales, y las referencias a Fellini (que me cuesta mucho soportar), me daban gran desconfianza; pero finalmente le di una oportunidad.

No me arrepiento, desde luego, creo que le falta algo para ser una obra maestra, no sabría decir el qué, hay un toque que no hay para convertirse en algo mítico, quizás es que es demasiado formal y muy poco emocional (parece evitar todo tipo de empatía o identificación con los personajes), quizás lo que pasa es que es fría y distante y como el protagonista, no permite que nadie se le acerque demasiado… puede que eso sea parte de su brillantez, pero como ya le digo, le falta algo.

Por lo demás, la película es espléndida, una sublime crítica a la alta sociedad, a la “gente educada”, y muy especialmente al mundo de la cultura; y es que su genialidad crítica reside también en su sinceridad (por eso en ocasiones también se cuelan reflexiones que no interesan a nadie, como en otras tantas películas -la diferencia es que en este caso, todo es tan cultureta que se nota mucho  menos, aunque una persona menos habituada a ese tipo de ambiente, seguro que lo notará-) que algunas veces hemos comentado que suele ser una clave para alcanzar la maestría, es así como se crea una increíble parodia (de gran humor, hay momentos desternillantes -yo no entiendo como era el único que se partía de risa en en cine, supongo que los demás se lo tomaban demasiado en serio-, como la entrevista a la artista del happening) de la cultura y de la gente que forma parte de ella; demostrándonos lo que hacía mucho tiempo que sospechábamos, que lo único puro y que eleva los sentimientos es el arte, los artistas y todos los que los rodean, no dejan de ser profundamente humanos en el fondo (algo que se ha podido comprobar durante toda la historia), y por tanto vulgares y decepcionantes.

Ciertamente Fellini es una de las referencias de esta película, pero no la única, no hay duda de que está influenciada por todo el cine italiano de mediados de siglo, y Visconti es otra de las referencias claves y evidentes (en el gusto de la estética por la estética, la decadencia, la asquerosidad y la vulgaridad mostrada de una forma sofisticada… etc).

Por lo demas, tampoco me pareció tan estética como dicen o que sea una carta de amor a Roma.

También digo algo, reconozco que no es una película para todo el mundo (realmente, no tiene mucho argumento son una serie de situaciones apenas hiladas entre sí), habrá gente a la que le parezca una pesadez o que no la entiendan porque no están muy metidos en el mundo cultural o no sepan como funciona, y entendámonos bien, si vivieramos en Roma, seguro que la entenderíamos mucho mejor, pero hay cosas muy reconocibles a nivel internacional.

Así que mucho me temo que tengo que decir que esta película es lo que ella misma se ha molestado en ser y crear, una delicatessen, una creación de gourmet para unos pocos, porque no creo que todo el mundo que se acerque a ella pueda apreciarla realmente.

 

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18 respuestas a Crítica express: La gran belleza

  1. Pingback: Kathie y el hipopótamo | Universo de A

  2. plared dijo:

    No creo que en realidad sea una película para pocos. Es mas su éxito dentro de las lógicas limitaciones del publico al que puede llegar. Ha sido bastante amplio.

    Gran película y tampoco coincido en que le falte algo. Quizás tiempo, el que sin duda la hará convertirse en eso que llaman de culto. Y si no, esperemos a ver. Cuidate

  3. Su “éxito” se ha debido más al aluvión de nominaciones en premios y de buenas críticas que ha recibido que a otra cosa; y desde luego, se puede calificar como un éxito limitado, digamos que ha tenido muchos más espectadores de lo que nunca se hubiera podido esperar.
    Es más, tú mismo en tu comentario no puedes dejar de resaltar, aunque sea de modo subconsciente, que no es para todos con frases como “dentro de las lógicas limitaciones del publico al que puede llegar” o “sin duda la hará convertirse en eso que llaman de culto”, y las películas de culto, como todos sabemos, no son para todos, por eso precisamente son de culto.
    En cuanto a si llegará a serlo o no, bueno, tiene el kitsch suficiente para proponerse como tal… pero me parece demasiado intelectualoide para conseguirlo, las películas de culto casi nunca apelan a la mente, ¿que puede convertirse en un clásico para determinados círculos? tal vez, no en vano, la frívola revista GQ dedició una sección a las frases del protagonista.
    En cualquier caso, a todas las películas de culto les falta algo, ahí está la diferencia entre la obra maestra y la de culto, la primera es brillante por su perfección, la segunda, precisamente por todo lo contrario… curiosa contradicción, pero los humanos somos así.

  4. ALTAICA dijo:

    ¿Cuales son los motivos por los que “La gran belleza” es una obra maestra sin paliativos ? No hay que escribir, por obvio, que hablo en primera persona al catalogarla como uno de los milagros más complejos que he podido ver en décadas a nivel cinematográfico. Y sí, podemos intuir muchas influencias ya suficientemente comentadas en numerosas críticas, tanto cinematográficas, literarias o simbólicas. Influencias que en nada desmerecen a la obra que nos ocupa, pues es un claro ejemplo de libertad absoluta creado, con todo lo que ello pude suponer de adhesión o incomprensión.
    Un circo que supera al felliniano y que desde la acracia narrativa y la más brutal ironía se atreve a yuxtaponer la belleza y el ridículo, es decir, volver a representar el teatro de la vida, si bien ésta vez despedazándolo sin piedad y de novada narrativa. Fiesta pagana que desde la frivolidad afronta el fracaso, desde la vida reflexiona sobre el dolor, la muerte, la amistad, el mito o el paso del tiempo. También el arte, el vacío y la nada, siempre la nada. Lo viejo y lo nuevo, el supermercado de la toxina botulítica repleto de hijos híbridos de Browning y Gilliam y…, tantas cosas…, ahora sí clásicas, también.
    Simbología y ausencia de esquemas narrativos lógicos, pero profundamente lógicos para lo que nos quiere contar y cómo nos lo quiere contar. Todo al servicio de un terrorífico duelo entre la necesidad de lo liviano o superficial y cierta esencia con altas dosis de decadencia. Sin tomándosela demasiado en serio, sí la vida, la propia vida, para seguidamente volver a una espiral afortunadamente o desafortunadamente siempre repetida.
    Un dios pagano bien vestido y con un puñado de escasas conclusiones vitales (ya en continua contradicción vital), que desde el fracaso y sintiéndose un perdedor pasea su pose, sus miserias, sus grandezas, sus carencias, su esperpento… Un viaje siempre relativo, hueco a veces y abisal otras, pero donde el miedo jamás deja de estar presente. Un fracaso continuo, donde los jirones no dejan ver el asfalto, si bien podemos pensar que ya da igual pues todo es una danza atrabiliaria, un gran truco de magia a modo de funeral mundano pues a fin de cuentas “durante los próximos días, cuando sientas el vacío, que sepas que puedes contar conmigo”. Sarcasmo acompañado de lágrimas falsas, de amigos inventados, de todos aquellos que jamás cuidarán de nadie, que proclaman fidelidad invertida, que tras la muerte de la amada juran amañada veneración…
    Solo queda la nostalgia a aquellos que no tenemos futuro, esto es, a todos, a la fauna desilusionada, simbólicas jirafas que aparecen y desaparecen, enanos y gigantes que hablan y hablan, el ruido, los silencios, los sentimientos, los autoengaños, el truco de la vida.
    Brutal, inteligentísima, arriesgada, desmedida, libre… Una brutal obra maestra que como se ha dicho pone a nuestros pies la vida desnuda y sucia en el fondo y hermosísima en la forma, ¿o no? quien sabe..
    La gran ventaja de esta obra y el enorme acierto de Sorrentino es que se derrama, se abre en canal, es valiente hasta la extenuación y, en realidad, el envoltorio dice mucho menos que lo que envuelve, si bien lo utiliza a veces desde el esperpento o circo, desde la desmesura, para en otros momentos (a modo de magistral ambigüedad) ser reflejo de la calma y el tempo.
    La palabra que mejor define a “La gran belleza”, es INTELIGENCIA, y ¿cuál es el motivo? Estamos ante un viaje existencial, ante una continua paradoja, ante la vida, la intuición de un final sin equipaje moral, ante el desencanto, lo tragicómico, la ironía del que la usa como falsario escudo, ante el esperpento, lo grotesco, la tristeza, los impostores y la impostura, la frivolidad, lo auténtico y lo epidérmico, lo clásico y lo moderno, las mentiras y las fragilidades, el carnaval humano, los dioses de piedra y los paganos, las creencias religiosas en sus dos máscaras, la oquedad, el descenso a los infiernos, la decrepitud y su prólogo para un epílogo, la hipocresía, lo mundano y lo divino, lo lírico y la mezquindad, la ruindad y lo trivial, la búsqueda de la esencia perdida, la búsqueda de aquellos tiempos en los que la ironía no lo había prostituido todo, el retrato crepuscular, el hastío y el cansancio, la melancolía, la prisión de la impostura que ni un marino techo imaginario puede fundir las rejas, el continuo simulacro, la nada como equipaje de vida, el proceso interior, la decepción y la indolencia, lo deprimente, la lucidez amarga, el exceso, una pintura contemplativa o impresionista, la enajenación social, las miserias de la fauna humana, el surrealismo simbólico, el destierro, el fracaso, el desarraigo, siempre la soledad, lo chabacano y lo distinguido, de lo sacro a lo seglar, lo sarcástico, de lo frívolo a lo trascendente, de las raíces como alimento prístino y esencial a las suculentas viandas (metáfora coquinaria que es un símil moral), de la honestidad a la inmundicia, del falso exorcista a la santidad, de la belleza a la fealdad más repugnante, de la sinceridad como mecanismo de soberbia que oculta un terrorífico vacío interior, del deseo a la comprensión, de la vulgaridad y enajenación frívola del llamado arte moderno, de la solidez dramática en el discurso siempre ambiguo y sin dogmatismo, perdonando siempre y mostrando tan solo… No hay elevación, sublimación, afectación, solemnidad, pianos o amaneramiento… No pretende la trascendencia pero trasciende infinitamente. Hasta la santidad la viste en contraposición de fealdad imposible, de ridículas piernas que no llegan al suelo, de zapatillas que al caer rompen el falso boato que ella no desea, de ronquidos al dormir en el suelo… nada queda solemnizado en exceso con el objeto de solemnizarlo de verdad. Puro dualismo sin discurso, solo reflexión y paseo. La ironía de llamar a la persona que más lo conoce y con la que más se muestra y sincera él mismo, la “impostora”, cuando es la notaria de su vida. Un retrato humano formidable, inteligentemente girado, torcido… ¿Hemos progresado? ¿somos en esencia contradictorios? ¿es la trascendencia el camino o, por el contrario, es lo mundano? ¿son incompatibles? ¿somos sinceros con nosotros mismos? ¿la sinceridad para con otros esconde una actitud soberbia pues hay juicio? ¿podemos juzgar? ¿qué queda cuando las luces se apagan y la decrepitud asoma? ¿supimos elegir la bifurcación correcta en el camino de la vida? ¿solo podemos valorar lo que añoramos? ¿lo imperecedero se impone a lo efímero? ¿somos una sociedad embalsamada incapaz de apreciar la belleza? ¿estamos nuevamente en aquella puta Roma? ¿es nuestro mundo hoy banal y hueco? ¿cuántos de nosotros podemos mirar atrás como Gambardella y ver la mochila medianamente llena? ¿el paso del tiempo nos hace irónicos para sobrevivir? ¿qué recordamos del sexo, una caricia o la gimnasia? ¿somos un zoológico ambulante? ¿es la primera vez sublime o solo graciosa? ¿donde quedaron los principios? ¿es esta película un fresco de la decadencia? ¿es esta película una mirada irónica a modo de tratado social? ¿Es esta película una introspección personal desoladora y descarnada? ¿es solo una mirada cuando paseamos?

  5. ALTAICA dijo:

    Me remitén al correo electrónico supuestos comentarios que no veo aquí publicados…

    • Creo que ya sé de que se trata, son los pingbacks, algo detestable que también llega a mi correo, y es que cada vez que pongo un enlace… ¡zas!, ahí aparece, esos son “los comentarios” que no se ven (aunque sí aparecen, si te fijas, con el resto).
      Por otro lado, si te has apuntado como seguidor de los comentarios de un artículo… al menos de momento no me apareces como tal.

      • ALTAICA dijo:

        Sí, me apunté a que me informen de las publicaciones de este blog. No obstante, debido a mi torpeza informática no me extraña que no lo hiciera bien. Por otro lado, decir que con motivo de leer tus comentarios en el blog de Plared sobre esta película, decidí especificar a grosso modo los motivos por los que la estimo tan grande como obra. Un saludo

  6. Existe un dicho que dice que sólo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión… y tú te has lucido.
    Te agradecería tu comentario, respuesta o como se pueda llamar normalmente, si no fuera porque no lo es; sino una especie de collage con respuestas que sí te has dignado a dar a otras personas (fíjate tú por donde, que casualidad, precisamente a uno de mis seguidores desde hace años -aunque no sepa nada de él- el Crítico abúlico), ¿de verdad te creías que no me iba a dar cuenta?, ¡por favor!, cualquier niño de primaria sabe disimularlo mejor en el más nimio trabajo escolar. ¡Ah!, y al menos moléstate en releer el texto para que quede coherente, cohesionado o siquiera bien escrito. Es más, no me extrañaría nada que ni siquiera te molestases en leer lo que yo he escrito, pones el corta-pega y listo, como si fuesen los evangelios y no hubiese más que hablar, no hay intención de debate o siquiera de escucha, corto y pego, estoy es lo que hay.
    Y tal vez al Crítico abúlico consiguieras convencerlo o callarlo con tanta palabrería vacua, artificiosa y brillantemente barroca (pero como siempre, en este maravilloso estilo artístico, detrás del aparente oro, sólo hay madera o estuco), pero, al igual que te he cogido en lo del corta-pega, también te voy a pillar en esto otro, porque yo, sí leo lo que escriben los demás, y por eso puedo dejarles en evidencia, cosa que me encanta hacer cuando se lo merecen (como se puede apreciar en este blog, precisamente, en un caso reciente como este: https://universodea.wordpress.com/2014/09/22/criticas-express-le-nozze-di-figaro-los-nadadores-nocturnos-donde-hay-agravios-no-hay-celos/).
    Y nunca olvides que como dicen los dichos, “yo fui cocinero antes que fraile”, y “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.
    En primer lugar, en tu crítica, pues no puede ser calificado tu comentario de otra forma, no das auténticos argumentos de porque es una obra maestra, te limitas a poner grandes metáforas grandilocuentes con un lenguaje deliberadamente exquisito (¿en serio te crees que me la vas a dar con queso?, échale una ojeada a mi blog y ya verás lo que opino de la pretensión y la cursilería) explicando lo que te hace sentir a ti personalmente, algo muy legítimo, pues para eso está el arte, pero no es objetivo. ¿Qué el arte es siempre subjetivo? Tal vez, pero sí hay una serie de parámetros por los que podemos guiarnos, sino estaríamos totalmente perdidos y sería imposible distinguir la calidad de la mediocridad.
    Y con todo lo que escribes (que aunque es mucho, muy abundante, aunque fácilmente podría resumirse en dos líneas, y es que lamento decirte que yo no valoro los comentarios al peso), eres absolutamente incapaz de contradecir nada de lo que yo digo en la crítica, la película es fría, por más que te surjan esas reflexiones, que por otra parte, son de persona interesada por la cultura.
    Pero en fin, demos el argumento definitivo, si yo le pongo esta película a un ama de casa cincuentona o a un obrero de clase media baja, ¿crees que la aguantarán?, ya te digo yo que no; ¿por qué? Pues porque no cumple ninguna de las prescripciones que debería de cumplir una obra maestra (artículo que algún día publicaré con mis reflexiones y estudio acerca del tema), entre ellas, la más importante, no es accesible a todos, no trata temas humanamente importantes… etc.
    Y para complementar esta respuesta que yo sí me he dignado a dar, voy a utilizar tus propias palabras contra ti, en este caso, en la crítica de Plared (porque como ya te digo, yo sí leo lo que escriben los demás): “También creo que esta obra hay que verla con cierta edad a las espaldas para captarla en toda su profundidad y calado”, si es así, ya no es una obra maestra, porque precisamente lo que las caracteriza, es que con cada edad uno entiende una cosa diferente, a todo esto, ¿crees que un adolescente la aguantaría?; “el análisis más brutal que he visto sobre la VIDA con mayúsculas”, dile eso a un nigeriano con VIH, seguro que coincidís al 100%, por lo tanto tampoco tiene la universalidad que se requiere de las obras maestras; y por supuesto “No me arrugo al escribir que es de las películas más brillantes y hondas que he visto en mi vida, y que desde que la vi por primera vez, pasando por dos posteriores visionados, no deja de estar presente y de promover más y más reflexiones”, ¡ajá!, volvemos a lo del tema absolutamente personal que te encuadra, perfectamente, cosa que todos tus escritos sólo confirman, en el público objetivo para el que yo he destinado esta película
    En realidad, irónica y paradójicamente, todo esto me está recordando a una escena de “La gran belleza”, ¿recuerdas?, sí, la de la artista y el protagonista exigiéndole que le explicase que es una vibración; yo por mi parte, sigo esperando a que tú consigas hacerlo; a ver si ahora tienes otra respuesta de corta y pega reservada.
    Y siento que no estés pasando por un buen momento personal, a lo que la dureza y franqueza descarnada de mis palabras no ayudará, pero si no le he consentido mucho menos a otros, tampoco voy a concederte a ti un privilegio que para nada te has ganado o merecido.

  7. Es muy probable que me excediera (mi respuesta fue intencionadamente agresiva, y ya a veces lo soy involuntariamente, para cuanto más cuando pretendo serlo), pero difícilmente podemos conocer las intenciones de los demás… a nadie le gusta ser segundo plato, y por encima, el poner un corta y pega me sonó a “lee la verdad auténtica y todo lo que no sabes”, me parecio un acto de egolatría desmesurada e intolerable, además de un desprecio (y si hubieras tenido un blog, un medio descarado de autopublicitación). Pudo ser un malentendido, a veces cuesta entenderse con las personas en directo para cuanto más virtualmente.
    En cualquier caso, yo hubiera apreciado más un comentario escrito para esto, aunque no fuera muy largo, es una forma demostrar interés … me gustaría que comprendieras porque lo del corta y pega no me sentó bien; y si ha sido un malentendido, lo lamento.
    Por supuesto, entenderé que no sigas interesado, pero si quieres suscribirte al blog, hay varias formas, ya sea a través de las redes sociales o por correo electrónico, que en mi opinión es la más fácil, a la derecha, en esa columna que está permanentemente en todo el blog encontrarás el siguiente mensaje: “¡Suscríbete a Universo de A!, ¿Quieres esta totalmente al día de Universo de A?, ¡ahora puedes porque se te manda a tu correo electrónico!, de ese modo podrás saber todo lo que pasa por aquí, ¿que dices?”, si haces click en el botón que hay abajo, te pedirá el correo electrónico, lo escribes, y ya está. Si aún así tienes algún problema, también puedo intentarlo yo por ti. En cualquier caso, yo mismo me ocuparé de notificarte si apareces como suscriptor y si por tanto recibirás las próximas publicaciones.
    En cualquier caso, bienvenido, aunque no hayamos empezado con muy buen pie.

    • ALTAICA dijo:

      Como según observo ya sabes que no paso por un buen momento de salud y ésta irremediablemente irá a peor, mis apariciones “estelares” (es una broma viendo tu opinión sobre las mismas) en los escasísimos blog en los que escribo algo, se están haciendo menores en número y extensión, por lo que en el tuyo ocurrirá lo mismo. Pero no quiero que pienses que tu vehemencia y, tal vez, tosquedad para con mi comentario, supondrá que deje de visitarlo cuando buenamente pueda. Y me permito darte y darme un consejo, aprender de la exquisita elegancia y condescendencia de nuestro común amigo Abúlico, ejemplo manifiesto a la hora de sopesar y respetar las opiniones del prójimo, ya sean estas tan lerdas e intrascendentes como las que suelo dejarle en su blog. Cuídate como diría nuestro también común amigo Plared.

      • No lo sabía, en realidad, lo único que supe fue lo poco que comentaste en Nascaranda. Había algo en mi que me decía que no me excediese, pero pudo más el yo vengador que gritaba “se lo merece”. Ahora me arrepiento, y más cuando buscaba hacer daño intencionadamente y soy consciente de que fui cruel.
        En cualquier caso, no te equivoques, yo siempre respeto la opinión del otro, otro bloguero te hubiera calificado fácilmente como spam sin más, y el comentario nunca hubiera salido publicado.
        Por otro lado, eres absolutamente libre de hacer lo que consideres, en la vida rara vez hay segundas oportunidades… y tal vez nosotros hayamos perdido la nuestra. Ya veremos, otra característica vital es que todo puede pasar, nunca hay que predecir nada.
        Abúlico se ha descrito inteligentemente; y yo quizás también, el Universo nunca se está quieto y siempre es cambiante e impredecible.
        Dejando las metáforas, como Plared bien sabe, nunca te daré la razón porque sí o como a los locos, a cambio tendrás una, quizás, excesiva franqueza y siempre habrá un debate (no en plan bomba atómica, como el que acabamos de tener, sino más apropiado, como los que tengo con Plared -que a veces también han sido reñidos, no te creas-); pero eso a veces es sano.
        Saludos y te deseo mucha suerte.

  8. ALTAICA dijo:

    Lo primero indicar que me parece el tuyo un comentario espléndido, bien escrito y armado, si bien no coincido en bastantes aspectos y, sobre todo, con el fondo o esencia del mismo. Creo que es algo injusto y excesivo, pero no por ello menos brillante e igualmente sincero, lo que te agradezco.

    Lamento que el mío no te guste en su forma y argumentación, pero es lo que puedo dar y no pienso que pueda mejorar sustancialmente. Así como el hecho de haberlo publicado en otros blog por, según parece, poco apropiado. Aspecto éste igualmente discutible, en tanto que soy libre de utilizar mis propios escritos donde considera oportuno, siempre y cuando dichas palabras estén escritas por uno mismo y el autor del blog las acepte en su página, lo que te agradezco, así como la rápida contestación.

    En realidad, y lo digo con absoluta sinceridad, decidí “cortar y pegar” lo que ya he escrito y pienso sobre esta película, con motivo de tu incitación a Plared para que comentara esta crónica tuya sobre la película, en el evidente error de suponer que sería de tu agrado o, al menos, motivo de sana discrepancia y debate.

    Solo un apunte más, el argumentario tuyo sobre la universalidad de las obras maestras sería más que interesante que lo publicaras, pues puede ser una apasionante mesa redonda. Eso sí, decirte o escribirte que creo que te equivocas y ejemplos habría en la historia del arte tantos como épocas, movimientos, estilos y sentimientos. Un abrazo y no te enfades tanto que la vida hay que tomársela con algo más de clama y deferencia, sin que ésta última entre en incompatibilidad necesaria con la franqueza.

  9. Bueno, siempre he tenido el don de la retórica, pero como todo don, puede ser utilizado para el bien o para el mal, es un arma de doble filo….
    Y reconozco que últimamente me estoy empezando a dar cuenta de que estoy especialmente agresivo, tendré que indagar el porqué.
    Lo que me disgustó de tu comentario, no fue tanto lo que expresaste, ni mucho menos como estaba escrito; sino la forma en la que lo hiciste, el discurso hubiera sido perfectamente aceptable, sino fuera por la forma en que llegó hasta mí. He tratado de explicar lo mejor que he podido el porque me resultó ofensivo, pero verás, es como si yo soy profesor y tu un alumno que me entrega un trabajo del año pasado que hizo para otra asignatura, sí, técnicamente lo has hecho tú, pero a nadie que se dedique a la enseñanza le va a sentar bien, y si lo descubre, suspenderá irremisiblemente al alumno, porque se sentirá engañado y defraudado.
    En cualquier caso, ha sido un malentendido y me alegro que quede aclarado.
    Respecto a lo que dices, tengo el plan de publicar un artículo (en un futuro, a saber cuando, de momento está en la carpeta de borradores con los rasgos esenciales, y ya es algo…) en el que analizo cuales podrían ser los rasgos que hacen que una obra de arte sea una obra maestra o que componentes suelen tener en común (y ese día, estaré encantado de debatir el tema contigo).
    Como anticipo, un poco sobre ese tema lo reflexionaré en la crítica que se publicará esta noche a partir de las doce, sobre una obra que probablemente te gustaría si puedes verla en Madrid, es “El loco de los balcones” y está en el Teatro español. Aunque si quieres pasar el tiempo entre tanto, puedes echarle una ojeada a la de “Los iluminados” (https://universodea.wordpress.com/2013/04/28/los-iluminados/), en la que también di vueltas sobre el tema; me parece que con esas bases, tenemos mucha fuente de debate… a la espera del artículo prometido.
    ¡Saludos!.

  10. Pingback: El loco de los balcones | Universo de A

  11. plared dijo:

    Joer la que habéis liado aquí, que si corta y pega y tataplin tatataplan. Volvemos al patio del colegio y cantamos todos juntos. En fin, como tampoco me entero de que va el conato de pataleo, pues me deslizo hacia un discreto segundo plano.

    Y en cuanto a si es o no de culto. Pues sinceramente, de culto como siempre comento es una palabreja que engloba muchas cosas. De culto no significa minoritario, aunque a menudo lo sea.

    Mas bien que ha creado cierto halo en torno a ella. Digamos que ciertas cosas, que la hacen tener miles de seguidores o pocs pero muy fieles. Y todo un mundo ajeno a lo que es el cine, girando sobre su eje.

    Hay peliculas de culto consideradas obras maestras. Blade runner por ejemplo lo es. También es una película que llega al gran publico y de gran éxito. En el otro extremo podría estar The Rocky Horror Picture Show. Un bodrio, que sin embargo es otra película de éxito, pero esta vez a base de minorías que han hecho de ella lo que es, todo un símbolo.

    Incluso en el aniversario de su estreno se disfraza la gente e ir a cualquier cine en estados unidos en esa fecha es todo un acontecimiento social para esa minoría que atrae a la otra mayoría.

    Luego están esas peliculas que casi nadie conoce y son realmente buenas. Que tienen cierto encanto y estas serian las realmente de culto. Aunque solo para una minoría, que normalmente prefiere que siga así.

    También esta el cine intelectual, considerado como tal. Pero como estos en su mayoría , no es que sean tontos, son lo siguiente, pues paso de su opinión al no ser que vea calidad añadida a ese falso halo.

    En fin, que de culto es un cajón de sastre donde cabe casi todo. Y la gran belleza sin duda sera una película de culto, por su estética, por su tratamiento de muchas cosas y ante todo por que esta rodada fuera de tiempo. En uno que no es el suyo y eso, da muchos puntos precisamente cuando los años van delatando carencias y virtudes.

    Por cierto Casablanca, era una película que estaba totalmente olvidada y fue rescatada por un profesor de la universidad en los años setenta. Convirtiéndose a raíz de ello, en una film mítico y mas allá de lo que se llama de culto para la mayoría de aficionados al cine a los que pomposamente llaman cinefilos

    Por ello, el tiempo también dicta sentencia y su paso da cierta solera a cualquier obra si tiene algo que antes o después se descubrirá.

    Por todo esto, esa palabreja engloba tanto petardos infumables, como series b con encanto. Películas de éxito o míticas. Sin olvidar lo que debería de definir, peliculas pequeñas con algo especial. Cuidaros

  12. Haces muy bien no metiéndote, cuando uno se mete entre dos fuegos, es raro que no acabe herido por uno.
    Pero como te has interesado, te hago un resumen: Altaica me hizo un corta y pega de anteriores comentarios suyos; yo naturalmente, y como haría cualquier bloguero (pese a que se me esté tachando de hipersensible) no me lo tomé bien y le respondí airadamente.
    Su acción estuvo indiscutiblemente mal, y cualquiera se lo habría calificado de spam… aunque yo no he dejado de reconocer que podría haber respondido de forma más amable, y más sabiendo que era amigo tuyo.
    Aunque mi reacción hubiera sido la misma con cualquiera, incluso si hubieras sido tú, la primera vez te lo dejaría pasar y me lo autojustificaría (porque son varios años, y puede que estés pasando por un mal momento, no tengas tiempo…); la segunda vez te llamaría la atención en tono humorístico… pero la tercera ya me tendrías en pie de guerra. De ahí mi comentario de que no se merecía que le concediese ningún tipo de privilegio que a otros no le daría.
    Creo que las películas de culto siempre son para minorías, otra cosa es que sean populares, como es el caso de las que acabas de mencionar que la mayoría de la gente las conoce… lo que no significa que las aprecien.
    Nunca he apreciado “Blade Runner”, ni creo que sea una obra maestra, aunque sí una perfecta representación del tiempo en que fue hecha; tampoco creo que “The Rocky…” sea un bodrio (aunque no me guste nada), pero necesariamente tiene que ser para minorías. Y sigo creyendo que son precisamente sus imperfecciones lo que hace que sean de culto.
    Por otra parte, lo que comentas, es muy típico de EEUU, también lo hacen con “Sonrisas y lágrimas” y no creo que se pueda considerar en ningún caso “de culto” (e incluso ha habido amagos de que eso se hiciera también en España, yo estuve en el Karaoke de “Frozen” en el Conde Duque -como reflejo en los eventos- pero los únicos disfrazados eran los niños, y la verdad, no había mucho ambiente, a pesar del intento mediante unos animadores bastante paraditos).
    Por tanto, y a pesar de tus argumentos, sigo sin ver “La gran belleza” como de culto, desde luego tiene suficientes rarezas como para llegar a serlo, pero el tono intelectual y resabiado del conjunto se lo impedirán, me vuelvo a remitir a mi argumento de la revista GQ, sin mencionar que una película a la que le dedican una especie de especial en esa publicación, difícilmente puede ser de culto.
    En cuanto a Casablanca, le pasó lo mismo que a todas las películas de los estudios, durante décadas nadie creía que pudieran servir para nada más una vez estrenadas (una vez más, en ese aspecto Disney fue el gran visionario, pues fue el único que reestrenaba sus clásicos… cosa que la compañía sigue haciendo hoy día, en España de modo más esporádico y siempre en nuevos formatos).
    Y tras toda esta conversación sobre el tema, creo que finalmente sí que estoy llegando a la conclusión comentada, y es que la característica básica que podría definir el “género de culto” fácilmente podría ser que son filmes cuyas imperfecciones, paradójicamente, las hacen películas notables. Lo cual explica también el porque causan tal fascinación, puesto que eso es algo extremadamente contradictorio, y sin embargo, es así.

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