Dido y Eneas

La chispa que encendió la llama

Sinopsis y ficha técnica

Una de las referencias del Barroco inglés en versión de concierto

El director griego, Teodor Currentzis, dirige esta ópera de Purcell con la participación de Simone Kermes  y Dimitris Tiliakos  en los papeles de Dido y Aeneas.

Currentzis es ya un habitual en el podio de dirección del Teatro Real. Además de está versión de concierto que ofrece de ‘Dido y Aeneas’, en enero también dirigirá la ópera ‘Tristan und Isolde’ de Wagner.

El maestro griego es además actor y compositor y sin, duda, uno de los directores de moda. Conoce a la perfección ‘Dido y Aeneas’ , una ópera monumental que  relata la historia de amor entre Dido, reina de Cartago y el héroe troyano Eneas, y su desesperación cuando la abandona.

Currentzis  grabó esta obra hace cuatro años dejando claro su personalidad en cada compás. Ahora la presenta en versión de concierto junto al director de coro Vitaly Polonsky  y la Orquesta de la Ópera de Perm.

……………………………………………

En primer lugar, quiero pedir disculpas anticipadas a los lectores (especialmente los esporádicos) de este blog pues esta va a ser una crítica más bien personal y menos profesional, debido a lo que significa “Dido y Eneas” para mi.

De hecho, la incluyo en las secciones de “Teatro” y “Música” (donde se incluyen algunas de mis otras músicas favoritas) debido a la trascendencia personal que tiene para mi, de modo que es más que una crítica teatral operística, como voy a explicar.

Se dice habitualmente sobre la ópera que o la amas o la odias, y que la primera vez es simplemente crucial. Pues bien, esta fue mi primera ópera, esta fue la primera chispa que acabaría por prender la llama (y esa es la razón principal por la que una ópera en concierto tiene una crítica entera, cuando no da tanto de sí que hablar).

Y no fue una chispa que prendiera inmediatamente, apenas fue un flash (en una época menos mediatizada como la de ahora, no era tan fácil encontrar esa información; también sucedió en el caso de mi gusto por los musicales de acción real -los de animación los meto en otro caso pues los conocí y los seguí desde muy joven-, aunque el primero que vi fue “Evita” cuando fue emitida por telecinco, esa efectivamente sólo sería la chispa -de que efectivamente me gustaban los musicales-, pues la llama tendría que esperar a prender hasta el visionado de “Chicago”, cuando ya disponía de muchos más medios para profundizar y conocer el género, y que fue precisamente cuando lo hice), pero sí un flash lo suficientemente impactante y potente como para que esta sea considerada la primera, la chispa que prendió la llama.

Obviamente, y como todos, ya había escuchado ópera antes aunque fuera de forma indirecta: dibujos animados, publicidad, imitaciones… la ópera es un género influyente y poderoso y aunque no se pueda decir que sigue estando de moda, indudablemente ha dejado su huella (todo el mundo, muchos sin saberlo siquiera, ha escuchado alguna vez el aria de “Figaro” de “El barbero de Sevilla” o el dúo inicial de “La Traviata”, y por supuesto, la segunda aria de la Reina de la noche en “La flauta mágica”), pero de ahí poco puedes deducir si te gusta o no, hay que profundizar.

Y es especialmente asombroso que la primera ópera que acabé viendo fuera “Dido y Eneas” de Purcell, porque no creo que se represente muy a menudo, ni es tampoco muy conocida… y más sabiendo que en ese momento vivía en un lugar en el que no estaba rodeado en absoluto de oferta cultural como se está en Madrid, y al que este tipo de eventos culturales llegaban muy esporádicamente (en el caso del género operístico, hasta donde yo sé, nunca volvió), ¿no es pues asombroso el destino?, ¿no sorprenden las coincidencias que se dan para que tu vida se encamine hacia un lugar u otro?; la verdad es que recuerdo que tuve que ir solo, estaba con mi familia pero nadie me pudo acompañar, iba extrañado, sin saber muy bien que iba a ver, al fin y al cabo, era muy joven y mi conocimiento del género de la ópera era casi nulo.

Creo rememorar que apenas acudió gente, hubo quien dijo que había mucha gente del ayuntamiento sólo porque tenían que estar allí.

No recuerdo si se representó entera, quizás sí, quizás no; lo que sí recuerdo, es que los medios eran tan escasos, que entre acto y acto tenía que salir un presentador a contarnos lo que pasaba en la escena para que nos enteraramos de algo (obviamente, no había medios para subtítulos, ni siquiera para la imrpesión de libretos); recuerdo incluso vagamente los rostros del presentador, los cantantes y la pobre pero esforzada escenografía (lo que es muestra de hasta que punto me impactó para que el recuerdo quedase de esa manera). Recuerdo incluso las voces de los cantantes, y que la que hacía de Dido me impresionó por lo dulce y aguda que era.

Me acuerdo de que me fui contento, quizás un tanto confuso, pero con una buena sensación, en cierto modo con ganas de repetir y saber más; y cuando me preguntaron dije que sí me había gustado.

¿Por qué? quizás eso anticipaba mi gusto por la música barroca y ese deslumbrante estilo triunfalista; pero muy probablemente fue la belleza de la ópera en sí, pues, aunque recuerdo que hubo partes que me parecieron un poco pesadas, las más lentas (eso a veces me pasa hoy en día -¡rara vez te gusta la ópera entera y al completo!, ¿no?-, sin embargo, al ver la nueva producción del teatro Real, no hubo ninguna parte que no me gustara… ¿evolución, madurez artístico-musical, tal vez?)

Quizás mi primera incertidumbre se debió a que mi cultura musical no daba mucho de sí dada mi juventud, a veces me he preguntado si fue la mejor elección, si es una primera ópera ideal (teniendo en cuenta lo que acabo de comentar acerca de las primeras veces en ópera… ¿aunque cuando no es importante una primera vez?)… he de decir, que después de tantos años, y haber podido tener el placer de oírla de nuevo en el Real con grandes voces… sí, no hay duda, tuve muchísima suerte, y fue maravilloso que “Dido y Eneas” fuera mi primera ópera.

“Dido y Eneas” fue la primera chispa, “La traviata” y su dúo inicial prenderían el fuego, y “La flauta mágica” lo consolidaría, quizás estas dos últimas han tenido más influencia en mi vida (siguen siendo de mis grandes favoritas y que más sigo escuchando) y su importancia es innegable, pero lo cierto es que, la primera, la primera primera, la chispa que encendió la llama fue “Dido y Eneas”, y por eso, fue muy emocionante después de tantos años poder volver a verla en el Real, toda una oportunidad y un regalo del destino que no puedo sino agradecer.

Crítica

En lo que respecta a esta producción, bueno, a pesar de ser una ópera en concierto, sorprende que se puedan comentar cosas que no sean exclusivamente música.

Y es que de todos modos, la verdad sea dicha, aunque siempre sentí reticencias hacia las óperas en concierto, que imaginaba como espectáculos a medias e inacabados, lo cierto es que teniendo en cuenta como son muchas producciones del Real, a veces no hay mucha diferencia con la ópera en concierto, de hecho, a veces es mejor esta, así no te la estropean de la mala manera.

Sin embargo, como ya digo, sorprende que se puedan valorar otras cosas como la puesta en escena (sin duda llevada a cabo por Teodor Currentzis), no ya refiriéndonos sólo al habitual y bonito montaje de madera (aunque sin la simulación del telón al fondo que tanto me gusta como pudimos ver anteriormente en otras óperas en concierto como “Les pecheurs de perles” o en la “Novena sinfonía” del año pasado) que parece simular una extensión del propio patio de butacas del Real, sino por el hábil uso de los focos o cuando los instrumentos empiezan a moverse (violines principalmente) y por supuesto el que muchos cantantes incluso actuen a pesar de ser sólo una versión concierto y que algunos incluso acudan con un vestuario apropiado que perfectamente podría ser del personaje; todo eso es todo un plus para la ópera que hace que sea mucho más que una simple ópera en concierto.

Por supuesto, la música es absolutamente maravillosa y brillante, el mejor Purcell (y sin sobredosis, como en la inefable “The indian queen”); si bien el libreto podría estar mucho más trabajado y mejor estructurado, no debemos olvidar que en muchos aspectos, estos son los comienzos de la ópera, y en Inglaterra casi el comienzo de todo. En cualquier caso, como ya digo, la música es tan maravillosamente bella, tan deliciosamente barroca que se le perdona todo lo demás.

Currentzis está a la altura (aunque hace demasiado ruído, que cambie de zapatos, se le oía marcar el pulso en todo el teatro), quizás porque sabe transmitir su gusto por la ópera y además tiene el talento para hacerlo.

La orquesta, se convierte así en una de las grandes protagonistas, no sólo por no estar oculta en el foso, sino porque tiene movimiento y protagonismo.

En lo que se refiere a los cantantes (que a pesar de ser en concierto, muchos interpretaban, lo cual era maravilloso), por supuesto, destacar la muy buena labor del coro (el de Perm, por supuesto) y los cantantes en general todos fueron buenos por igual, sin embargo, me daba la impresión de que a Simone Kermes costaba oírla (y eso que estaba en primeras filas, me pregunto que pensarían los de paraíso).

En definitiva, ojalá hubieran hecho un doble programa con “The indian queen” y “Dido y Eneas” tal y como fueron realizadas, en vez de el bodrio final que acabaron haciendo con la pobre “The indian queen”.

En definitiva, ¿recomiendo ver “Dido y Eneas” si se tiene la posibilidad? desde luego que sí, y aún diré más, me remito al comentario previo justo antes de la crítica para que se vea hasta que punto estoy convencido de la calidad de esta obra y de lo mucho que merece la pena.

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2 respuestas a Dido y Eneas

  1. plared dijo:

    Pues esta parece que merece la pena. Hacia tiempo que no te leía alguna recomendación. Si puedo iré a verla …..Cuidate

  2. Mucho me temo que en el Real sólo hubo un día de representación… pero si te surge la oportunidad, no lo dudes, ve a verla.
    Que comentes eso me hace ver si no me estaré volviendo demasiado exquisito, es tan malo recomendarlo todo como desecharlo todo.
    Y bueno, hace poco le di una buena crítica a otra ópera, “La conquista de Méjico”, pero me parece que en esa no hubieras estado muy de acuerdo jajajaja.

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