Pepita Jiménez

El misterio del porqué a la gente que no le gusta la ópera  ni la entiende se pone a dirigirla

Sinopsis

Ópera dirigida por Calixto Bieito basada en la novela de Juan Valera

Compuesta por Isaac Albéniz sobre un libreto en inglés de FrancisMoney-Coutts, basado en la novela de Juan Valera, esta propuesta escénica cuenta con la visión personal y rompedora de Calixto Bieito. Una coproducción de los Teatros de Canal y del Teatro Argentino de la Plata.

Pepita Jiménez es una ópera en dos actos estrenada en 1895, compuesta por Isaac Albéniz sobre un libreto en inglés –que se respeta en esta propuesta– de FrancisMoney-Coutts, basado en la novela del mismo nombre de Juan Valera.

La acción transcurre en un pueblo sin determinar de Andalucía donde conviven los personajes de la novela: la joven Pepita, el seminarista Don Luis, su padre, el Vicario y algunos otros personajes que se ajustan al naturalismo del siglo XIX.

Para esta puesta en escena se ha contado con la visión, siempre personal y muchas veces rompedora, de Calixto Bieito, que afronta con este título una nueva ópera española.

Coproducción de los Teatros del Canal y del Teatro Argentino de la Plata. Estreno en Argentina el 28 de octubre.

Idioma: inglés (con sobretítulos en castellano)

Duración: 95 minutos (sin intervalo). Sala Roja

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Tras unas fiestas del 2 de mayo en los que estos teatros del Canal se alzaron como gran protagonista convirtiéndose en una referencia clave y dándose a conocer a muchísimos espectadores (hay que reconocer que fue la maniobra de relaciones públicas mejor pensada jamás habida) incluído yo; momento en el que pudimos comprobar la magnífica sonoridad de sus salas y sus espectaculares instalaciones.

Todo ello, me llevó a querer conocer más sobre su programación, y acabé encontrando algo que me interesó, que fue esta ópera de Albéniz, y allí fui:

Crítica

No había oído hablar mucho de Calixto Bieito (aunque sabía que era conocido) hasta que compré la entrada de este espectáculo, y entonces, como por arte de magia, su nombre empezó a aparecer por doquier, y siempre unido a comentarios un tanto negativos sobre sus montajes ultramodernos. Me consolé pensando que peores cosas había visto en el Teatro Real (recemos porque Mortier no descubra a Bieito y lo convierta en el nuevo adalid de los montajes de este teatro), y decidí concienciarme de la idea de que iría a escuchar la magnífica música de Albéniz y que me concentraría sobre todo en eso.

Y menos mal, porque a pesar de que en el programa se explica lo que se pretende con esa escenografía, la verdad es que el resultado final es realmente desastroso y totalmente falto de calidad, es más, estoy convencido de que Bieito o no ha escuchado ópera en su vida, o apenas sabe nada de ella, o ni siquiera le gusta, porque es imposible dirigir con tal ensañamiento una obra pretendiendo su deliverada destrucción. Y es que toda la ópera es un enfrentamiento entre el material original y la puesta en escena de Bieito, que no es que se contradigan, es que se pegan, se agreden brutalmente poniendo al público en medio de esta impía pelea en la que todo el montaje sale perjudicado, pero especialmente el espectador.

Y es que tengo la impresión de que Bieito se fue a hacer “su” obra y cogió un par de ideas del material original, y luego se puso a escenificar sus tonterías, pensamientos varios e ideologías personales que a nadie le importan, sin tener nada más en cuenta, de modo que el desastre está totalmente servido.

Sin embargo hay que reconocer que la escenografía es estéticamente bonita, también es lo único bueno que tiene.

Por otro lado, los cantantes, fatal dirigidos, sobreactuan de un modo espantoso en un intento desesperado por dar credibilidad a sus personajes, de modo que parece que el director ha pretendido dejarlos en ridículo delante de todo el público, ya que, si no fuera por sus voces, no tendrían salvación posible.

Buena valoración hay que darle a la orquesta.

Y en cuanto a la obra original, la verdad es que es interesante y merece la pena (ojalá se vea en otra producción mejor), con una historia interesante y bonita aunque quizás excesivamente compleja (eso o Bieito reelaboró el libreto, lo cual no me extrañaría nada), la música es, por supuesto, lo mejor y muy buena aunque no diría que llega a deslumbrar.

Por último decir, esto no sé si es culpa de Bieito o del teatro, pero la mala situación (además de la pequeñez) de los subtítulos, hacía incómoda su lectura para una buena parte del público; con lo que mucho me temo que los teatros del Canal no están lo suficientemente bien preparados para acoger una ópera.

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