Los iluminados

A veces, para conseguir una obra maestra… sólo hace falta ser sincero con uno mismo y con los demás

Sinopsis

Escrita en el 2008, y precursora de lo que sucedió después a nivel global, Los iluminados es una comedia salvaje que narra el comienzo de la larga caída que hemos y estamos sufriendo. Velarde, Amor, Amanecer y David son cuatro activistas políticos que viven y regentan el restaurante vegano “Los iluminados”. Esta particular familia batallará con uñas y dientes para mantener a flote su idea de utopía, frente a las profundas contradicciones  internas y externas de vivir en el corazón de un sistema que se hace pedazos. Los iluminados es el retrato de una generación atada a un edificio que se derrumba, y cuyos lastres residen, ante todo, dentro de ellos mismos.

Los iluminados es un texto sobre la desintegración de nuestro sistema y nuestra forma de vida, y sus protagonistas son el segmento más delicado de ese sistema: los idealistas. Una “tribu contemporánea”, unida frente al adversario común, el liberalismo salvaje, comprobará como las semillas de lo que ellos mismos buscan destruir están firmemente plantadas en ellos mismos. Los iluminados se aproxima a los conflictos en los que todos vivimos inmersos con una salvaje carcajada a costa de nosotros mismos, atreviéndose a hacer una sátira social del momento presente, sin glamour y sin planfletarismo. Los iluminados es un ataque al idealismo, y también es una defensa de mismo, es un patada en el estómago y una palmada de ánimo, es una obra totalmente contradictoria y por lo tanto intensamente vital y vibrante. Es, en suma, el retrato fiel de la realidad delirante y distorsionada en la que, hoy, vivimos.

(Se advierte al público que este espectáculo contiene desnudos integrales y escenas que pueden herir la sensibilidad del espectador.)

Fecha Del 9 de abril al 12 de mayo de 2013
Sala  Teatro Español – Sala Pequeña
Horario  De martes a sábado 20.30h. Domingos 19.30h.
Precio  Entradas 18 €. Martes, miércoles y jueves 25% de dto.

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Esta es la primera vez que he ido a la sala pequeña del Teatro Español, esta, siguiendo el modelo de Las naves del Español (en el Matadero), es también una sala en la que el público casi puede tocar a los actores, en la que estos viven totalmente el contacto con el público (y teniendo en cuenta las particulares circunstancias de esta obra, debe de resultarles increíblemente violento) y en la que la famosa cuarta pared es un finísimo hilo siempre al borde de la ruptura.

Por lo demás, el principal defecto de esta sala es que se le quita todo el encanto y el glamour del teatro (no es más que eso, un sótano pintado de negro), no hay espectaculares butacas y palcos rodeados de grandes cortinajes y dorados y rojos por doquier (como bien se ve en la sala principal); pero la verdad sea dicha, a esta obra todo eso le sobra, está bien donde está.

Crítica

Hace unos meses, comparaba dos estrenos, el de “Lo imposible” y el de “Argo”, en los que comentaba que la primera resultaba forzadamente emotiva, mientras que en la segunda, todo fluía, porque había sinceridad, un verdadero cariño por el proyecto… y no debí de ser el único que lo vio, puesto que aunque ambas estuvieron nominadas a múltiples premios, fue la segunda la que arrasó, mientras que la primera se quedó en las quinielas de los cinéfilos.

Hoy día podemos hacer lo mismo con dos obras del Teatro español, ambas situadas en salas 2, la una del teatro y la otra de las naves; me refiero a “Feelgood” (de crítica ya publicada) y a “Los iluminados”, objeto de esta crítica. ¿Por qué? pues porque mientras que acerca de la primera la he calificado de demagógica, falta de neutralidad y apoliteísmo, que no funcionaba o que podría haber llegado a ser muy buena; soy incapaz de hacer lo mismo con la segunda. Me he llegado a plantear si tendré algún tipo de preferencia política subconsciente que me lleva a despreciar “Feelgood” (pues en general me considero apolítico), pero tras ver “Los iluminados” he visto claramente que no, que mi radar para el arte sigue estando activo, en perfecto funcionamiento y sin interferencias posibles.

Y es que ahora veo claramente porque “Feelgood” no funciona y “Los iluminados” sí, y es realmente una obra muy buena; lo cierto es que la segunda es sincera, no es artificiosa como la primera, “Los iluminados” no pretende venderte nada, no intenta enseñar (o imponer) una moraleja, ni que te vayas con una impresión al final o con algo aprendido, no es pretenciosa, no busca aleccionar a un público harto de que pretendan venderles esta u otra moto (y ni los niños se libran), y de que el autor se alce triunfante porque les ha abierto los ojos al pobre y adormilado espectador que se pasa la vida engañado en los laureles de su cómoda pero falsa vida burguesa, etc… no, lo mejor de “Los iluminados” es que no pretende nada de eso y de hecho diría incluso que se la trae al pairo.

Además, no es falsa, es profundamente sincera, se nota que hay un gran conocimiento de causa (o sino una gran investigación de campo, cosa que en “Feelgood” no se ve por ninguna parte), puesto que, como toda persona que sabe mucho de un tema, conoce todos los pros y los contras de una situación, y es capaz de exponerla de forma neutral y apropiada, no se decanta por nada, te da una de cal y otra de arena, no hace concesiones a ningún bando porque simplemente no está dispuesta a venderse a nada. Y eso que parece tan sencillo, es asombrosamente difícil y muy pocos lo han conseguido, por eso “Los iluminados” es una obra de referencia y algo muy digno de ver y de alabar.

Ahora bien, debo decir la verdad, cuando me metí en esta obra no estaba muy seguro de lo que hacía, sabía algo pero muy poco, difícilmente podía saber lo que me esperaba; sinceramente, si hubiera conocido mejor el argumento o hubiera tenido más datos, seguro que no hubiera ido o no me hubiera interesado en absoluto o tras ver la función podría haberme quedado en la anécdota de los desnudos integrales o de la polémica desinhibición sexual (que siempre que no está bien tratado resulta profundamente vulgar)… y eso demuestra hasta que punto la obra es buena, porque, cuando algo que en principio no tiene ningún factor para captar tu interés, cuando no tiene demasiadas posibilidades de cautivarte, y sin embargo lo consigue, está claro que ahí hay algo valioso, y “Los iluminados” me dejó sorprendido de lo que me gustó.

Y no deja de sorprender, puesto que la historia tampoco es nada del otro mundo, la verdad es que está bastante vista (una especie de okupas viviendo algún tipo de ensueño hippie y las tribulaciones propias de esta convivencia) y los personajes son en algunos aspectos estereotipados; pero los diálogos están tan bien escritos que sorprende ver como simplemente no puedes dejar de dejarte atrapar por esos personajes, puesto que, la verdad, en la obra apenas pasa nada, y a pesar de que dura casi tres horas, es simplemente incapaz de que te aburras, porque como ya digo, todo está tan bien escrito, capta de tal modo la atención, que la falta de motores para que se desarrolle la acción carece totalmente de importancia. Muy buen material de comienzo, así pues.

Pero la mejor obra puede ser estropeada sin una dirección apropiada, y esta la tiene, por lo que, en sus buenas manos, se consigue que estés casi sin respirar desde el comienzo hasta el final, ya que la obra tiene ritmo.

La dirección artística es la apropiada para esta obra.

Sólo falta hablar de los actores, pilar importantísimo de esta creación, ya que, dada la importancia de los diálogos, una muy buena parte del éxito de la función depende de ellos, y lo que es más importante, que los personajes (que son la base y el interés de la obra) resulten creíbles (porque de nada servirá el dialogo más sincero del mundo si el actor no se lo cree o no se mete adecuadamente en el papel); y en este caso, todo el reparto cumple con creces su cometido, consiguen que la representación sea perfecta y darle a la obra toda la vida que se merece.

En definitiva, “Los iluminados” es una obra que si bien podría no resultar atractiva para muchos en un principio, conseguirá conquistar a la mayoría de los que vayan a verla, y sin duda reconocerán que es un producto de verdadera calidad.

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6 respuestas a Los iluminados

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  2. plared dijo:

    Sinceramente, te las ves todas parece. La verdad es que esta es de las que ni aunque me paguen me acerco. En fin, ya sabes perjuicios y esas cosa, pero nada mas ver el elenco y el tema. Pue me hecha para a tras y eso que la pones realmente bien, pero lo que no entra no entra

  3. Últimamente he tenido la suerte de ir bastante al teatro, lo reconozco.
    Te entiendo perfectísimamente, mucho más de lo que crees, es más, yo pensaba exactamente lo mismo, y sino fuera por las circunstancias que me llevaron al teatro, nunca la hubiera visto; pero creeme, sí que merece la pena, yo tampoco lo hubiera imaginado nunca, pero así es.

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