El gran teatro del mundo

La gran unión de dos grandes maestros realmente lo crea

Sinopsis: Don Pedro Calderón de la Barca escribió esta obra a modo de Auto Sacramental que fue representado por primera vez en las fiestas del Corpus Christi en Valencia, en 1641, aunque se cree que fue escrita una década antes. El gran teatro del mundo describe la vida como una escenificación, imagina al mundo como si fuese un gran teatro y transmite la idea de que sólo a través de la muerte se llega a la verdadera vida. Cada personaje de esta gran comedia escenifica su papel, y cuando termine la obra recibirá un premio o un castigo, según haya obrado bien o mal.

Carlos Saura, mundialmente conocido por su faceta como director de cine y fotógrafo, hace su primera incursión en el mundo del teatro dramático. Y lo hace con un ensayo donde presenta al  propio Calderón dirigiendo su obra, apoyándose en una compañía de actores que deberá de esforzarse en esclarecer  la complejidad que representa para el espectador de hoy un Auto Sacramental del siglo XVII. Aprovechando la brillante estructura de la pieza Calderoniana, Saura crea un ameno espectáculo de teatro dentro del propio teatro, jugando con el tiempo pasado y el presente, y poniendo en valor la belleza del texto.  Y para ello se apoya en un elenco de  primeras figuras de la escena teatral y gran popularidad como lo son Antonio Gil, Eulalia Ramón, José Luis García Pérez, Fele Martínez, Ruth Gabriel, Adriana Ugarte o Emilio Buale, Manuel Morón y así hasta once actores que interpretarán una obra tremendamente coral.

Fecha Del 4 de abril al 5 de mayo de 2013 Sala  Naves del Español – Sala 1 Horario  De martes a sábado, 20h. Domingos 19h. Precio  Entradas 22 €.  Visibilidad limitada (venta solo en taquilla): 20 €.  Martes, miércoles y jueves 25% de dto.

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Crítica: Siempre he pensado que Carlos Saura (que por cierto, pasó con “Tango” con nota su examen en cine musical), aunque sea director de cine, es un cineasta muy teatral; y es que su filmografía lo demuestra ampliamente en muchos aspectos: la dirección artística, la estética, sus temáticas… etc, es, sin menoscabo de su gran talento cinematográfico, profundamente teatral y ligada a este medio. Por ello, no deja de sorprender que haya tardado tanto en dirigir una obra de teatro, y como no, es una auténtica maravilla.

En el folleto expresa una profunda modestia y califica su montaje de “propuesta” o “versión libre”, pero la verdad sea dicha (y al contrario que en “Otro gran teatro del mundo”), no creo que Calderón se esté removiendo en su tumba, sino que calificaría de acertado todas las modernizaciones que se han introducido para hacer cercano al personal del siglo XX los enrevesados versos de un auto sacramental, tema que nos queda ya, aparentemente muy lejano hoy día, y digo aparentemente, porque los grandes clásicos, siempre descubres que nunca mueren, quizás partes de ellos puedan perder lustre o actualidad, pero la mayor parte, lo esencial, lo principal, sigue perfectamente vigente (y es que como ya he dicho alguna vez, la gente no cambia…).

Así pues, nos encontramos con un texto original, que puede resultar un tanto difícil en principio, no en vano, el original no tiene gran argumento, una serie de cualidades y arquetipos se reunen para contar sus características y ver como la religión y la fe triunfa sobre todos ellos y les ayuda a alcanzar la gloria. Indudablemente el original cuenta con unos versos bellísimos y una poesía sublime que sólo Calderón podía conseguir con esa capacidad poética capaz de mover totalmente los sentidos y hacer que te estremezcas de placer estético en la butaca, mientras te dejas deslumbrar por sus palabras.

Ahora bien, si la cosa se quedara ahí, eso podría conmover a unos pocos intelectuales y aburrir al gran público, y es ahí donde Saura tiene la inmensa sabiduría de traerlo todo a la época contemporánea y a una compañía que trata de escenificar ese auto; si bien la idea en sí no es el colmo de la originalidad, tal como está hecha sí lo resulta, y consigue convertir algo en principio extremadamente serio en una función muy divertida y extremadamente entretenida debido a lo muy bien sazonada que está. Todo un triunfo de la dirección de un Saura brillante que demuestra el talento esperado en el teatro como siempre lo había demostrado en cine.

No se puede dejar de hablar de la dirección artística, que si bien tampoco parece contar (ni quiere) con grandes recursos, sí que los aprovecha muy bien, teniendo un resultado realmente espectacular.

En lo que respecta a los actores, todos están muy bien por igual en un reparto coral que consigue llevar al máximo de emoción la obra en sí, y por supuesto, las muchas veces difíciles palabras de Calderón, no siempre accesibles al público del siglo XXI.

En definitiva, una obra imprescindible en la cartelera teatral por muchas y muy variadas razones, pero sobre todo porque cuando uno ve obras como esta, realmente entiende porque el siglo de oro se llamaba así, y en cierto modo, consigue revivirlo hoy día.

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Una respuesta a El gran teatro del mundo

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