La guerra de Daisy: capítulo 9

Y continuamos con esta novela por entregas que se está desarrollando en los locos años 20:

Capítulo 9:

Al tercer día, Daisy empezó a ver los Varietys más actuales desde su marcha, y para su sorpresa empezó a extrañarse cada vez más, por las noticias que iba encontrando, y no era para menos, aquella era la revista por excelencia de Broadway, aquella que consultaban tanto los aficcionados al teatro como los profesionales de este, una auténtica fuente de información sobre el medio teatral, del que Broadway presumía (o al menos aspiraba a ello) de ser uno de los lugares más reseñables del mundo.

En realidad todo empezó con pequeñas reseñas periodísticas que a Daisy le levantaron cierta simpatía y le hicieron sonreir:

“Daisy Grover, ya conocida y reconocida por haber sido chica Ziegfeld, ha saltado el charco para actuar en Inglaterra, ¡parece que ahora es la música de EEUU la que coloniza al viejo continente!”

Sonreía porque ese tipo de publicidad gratuíta no tenía precio, era todo un reconocimiento, que su nombre estuviera en la prensa, aunque sólo fuera en una pequeña reseña ya era algo muy importante, era estar en el camino del estrellato.

Pero a medida que fue avanzando en la publicación, descubrió como su nombre reaparecía una y otra vez, parecía que de manera leve, pero constante e insistente:

“La señorita Grover, una de las chicas Ziegfeld favoritas de la última temporada actúa en este momento en Londres. Su espectáculo, muy patriotico, coge nuestras mejores melodías, del hoy y del ayer y les descubre nuestra cultura a los europeos…”.

fue entonces cuando empezó a consultar el resto de la prensa atrasada, y descubrió, que su nombre no sólo aparecía en el Variety:

“Daisy Grover es recibida triunfalmente en Londres, la señora Henderson, toda una matrona de la alta sociedad en la vieja Europa, se alegró de recibir a la novia de Broadway que seguramente también lo será de Londres durante un tiempo…”

y cuanto más miraba más encontraba:

“¡Daisy Grover en Londres!, si como es habitual no han podido conseguir entrada para una de las revistas del señor Ziegfeld y se encuentran en el viejo continente, acudir al teatro Windmill es toda una oportunidad de volver a estar en casa por unas horas…”

Algunas reseñas empezaban a parecerle a Daisy un tanto exageradas, pero lo que al principio le había hecho sentir tan halagada, de repente empezó a extrañarla en extremo, desde luego era maravilloso que la prensa informara de sus actividades, eso siempre era bueno para su carrera (no hay peor cosa para una actriz que alguien pueda sospechar siquiera que no tiene ningún proyecto o que todos los empresarios de la ciudad no están llamando a su puerta), pero lo que ya le resultaba un tanto chocante era que la prensa le dedicase tanta atención a un espectáculo que estaba en el extranjero.

Hasta ese momento, los distintos artículos periodísticos, aunque habían ido creciendo en tamaño, tampoco llamaban excesivamente la atención, por ello, aunque extrañada por tanta atención mediática (lo cual no dejaba de preocuparla, ¿y si algún periodista de segunda se ponía a investigar y descubría su verdadero origen, su verdadera nacionalidad?, pero rápidamente tranquilizó esos pensamientos diciéndose a si misma: “tranquila, ya todo ha terminado, ya estás en casa, tu vida continúa aquí”), siguió leyendo, cual sería su sorpresa cuando encontró un artículo casi a media página con el siguiente texto:

“¡Triunfo de Daisy Grover en Londres!, su esperada victoria, aunque ya sabida por la mayoría de la gente que ha visto alguna vez a esta talentosa actriz, se convierte en nuestro mayor triunfo sobre Inglaterra desde la guerra de la independencia. Ante ella se levantaron emocionados Lords y Ladys en un teatro en el que no cabía ni un alfiler…”

No tardó en encontrar más artículos referidos a ella:

“Aunque en Inglaterra se le han ofrecido grandes sumas de dinero para formar parte de los próximos espectáculos de la ciudad del Big Ben, la novia sigue siendo fiel al viejo Broadway, Daisy Grover regresa triunfal tras dejar a Europa rendida a sus pies…”

“No hay otra como ella, después de que los británicos nos la hubieran secuestrado, por fin ella vuelve, y su próxima aparición promete ser un rotundo éxito para el que el cartel de “sin localidades” ya se anuncia como inevitable, no hay duda, la estrella que va a brillar con más fulgor en Broadway sólo es una: Daisy Grover”.

Todo aquello empezaba a ser incómodo y excesivo, parecía que una agencia de publicidad trabajase sólo para ella, ¿cómo era posible que se montase semejante revuelo? y encima por una actuación en otro país… cierto que siempre (o casi siempre) había recibido muy buenas críticas y que la prensa en general la reconocía, pero no de una forma tan exagerada… y no dejaba de pensar que, a pesar de que efectivamente su actuación en Londres había sido un éxito, otras de las cosas que se decían en los artículos estaban como mínimo tergiversadas o exageradas.

-Adeline -dijo Daisy- ¿tú has visto estos artículos?.

-Pues no he tenido tiempo de leer mucha prensa señorita, en casa de mi familia siempre hay que hacer, trabajar aquí, allí, Adeline nunca puede parar en ningún sitio… aunque creame, a veces creo que soy más criada en mi propia casa que en la suya….

-Y lo que has leído, ¿qué te parece Addie? -preguntó Daisy intentando captar una mirada objetiva y neutral de una persona de la que consideraba que no sabía mucho del mundo interior del teatro y que por tanto tendría la mirada de espectador o de público, lo cual consideraba que necesitaba para saber si aquello que pasaba era extraordinario o si simplemente ella estaba paranoica.

-Pues me parece que la ponen muy bien señorita, me alegro mucho por usted y que le haya ido tan bien en Londres, debió de haber aprovechado para casarse con un Lordy de esos en Londres, y luego llevarme allí y vivir en una gran casa… siempre que no la tenga que limpiar toda yo, porque para eso, esta me es más que suficiente.

-Tranquila -dijo Daisy entre risas- te haría ama de llaves y le darías ordenes al resto de las criadas, ya te imagino haciéndolo…

-En todo caso señorita, aunque no se haya casado con un Lordy, si le sigue yendo así de bien y si los periodicos tienen razón, pronto podré ser ama de llaves -dijo mientras se marcha sonriente.

Mientras ella se alejaba con la ropa para lavar a Daisy, por alguna extraña razón, se le borró la sonrisa de la cara y decidió continuar mirando la prensa, se sentía nerviosa porque había algo que la escamaba, su intuición le decía que algo no funcionaba pero no conseguía entender qué; “quizás sea el gusto por la tragedia y el melodramatismo que tenemos todos los actores, basta que obtengas lo que deseas para que ya no lo quieras o te disguste…” reflexionó Daisy.

Así que decidió continuar leyendo y tomarse el asunto con humor y tranquilidad:

“Daisy Grover será la estrella de un espectáculo este año, y no hay duda, ese será el espectáculo con mayúsculas…”.

pero esa intención de impasibilidad pronto se vería sacudida por lo siguiente que leería que la llevaría al máximo asombro:

“La señorita Grover probablemente será una de las grandes figuras de la próxima revista de Ziegfeld, uno de los espectáculos de más seguimiento y prestigio en Broadway que continua con éxito de público y crítica año tras año. Según ha sabido este medio, las negociaciones ya están en proceso y el señor Ziegfeld no tardará en anunciar quien será la gran estrella de su nueva revista…”.

Daisy no daba crédito, aquello estaba directamente inventado, ella no sabía absolutamente nada de una negociación con Florenz Ziegfeld, y aunque contaba con que él la quisiese para su nuevo show, en ningún caso se imaginaba ya como estrella tan absoluta. Sin embargo, otro de los artículos decía:

“Confirmado, las bombillas del New Amsterdam theatre iluminarán con fuerza un nombre: Daisy Grover en la nueva revista las “Ziegfeld Follies de 1922″; la estrella, tendrá un papel totalmente principal como el público americano ha deseado con tanta impaciencia…”.

“¿Confirmado?” se dijo a sí misma Daisy ya un tanto alterada “¿pero que se supone que está pasando aquí?, tiene que tratarse de otra persona, ¡no puede ser que el mundo entero haya decidido organizar mi vida sin mi participación!”. Sin embargo, así parecía ser:

“Florenz Ziegfeld declara que nada le gustaría más que contar con Daisy Grover para su próximo espectáculo, el productor teatral, se deshace en halagos ante la que considera una de sus “chicas” más brillantes…”.

Por si fuera poco, los artículos cada vez crecían más en tamaño, ¡llegó a ver algunos de página entera!. Visto esto, Daisy se dijo a si misma “se acabó, tengo que conseguir hablar con Flo inmediatamente”.

Continuará…

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7 respuestas a La guerra de Daisy: capítulo 9

  1. Pingback: Guía de capítulos de Grandes relatos | Universo de A

  2. plared dijo:

    Y como no, todo deriva hacia Broadway. El musical se lleva en la sangre…..

  3. Jajaja, ¡oye, que eso ya era así desde el primer capítulo!. Pero la verdad, no deja de ser una oportunidad para explorar ese mundo y ese ambiente….

  4. Anónimo dijo:

    me gusta ,sigue enganchandome.

  5. Pues siguelo con atención, porque continuará…

  6. Anónimo dijo:

    me gusta, pero estas tardando en publicar mas.

  7. Sí, ojalá le dedicara a los “Grandes relatos” las ganas, el tiempo, y el esfuerzo que merecen….

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