Blancanieves

La Blancanieves española resucita el cine mudo y crea una obra maestra para nuestro cine

TÍTULO ORIGINAL Blancanieves
AÑO

2012

DURACIÓN

104 min.

PAÍS España
DIRECTOR Pablo Berger
GUIÓN Pablo Berger
MÚSICA Alfonso de Vilallonga
FOTOGRAFÍA Kiko de la Rica (B&W)
REPARTO Macarena García, Maribel Verdú, Sofía Oria, Daniel Giménez Cacho, Ángela Molina, Pere Ponce, Josep María Pou, Inma Cuesta, Ramón Barea, Emilio Gavira, Sergio Donado, Oriol Vila
PRODUCTORA Arcadia Motion Pictures
WEB OFICIAL http://www.blancanieves.es/
PREMIOS 2012: Festival de San Sebastián: Premio especial del Jurado, Mejor Actriz (Macarena García, ex-aequo)
GÉNERO Drama | Cine mudo. Años 20. Melodrama
SINOPSIS Versión libre, de carácter gótico, del popular cuento de los hermanos Grimm, que ha sido ambientada en España durante los años 20. Blancanieves es Carmen, una bella joven con una infancia atormentada por su terrible madrastra Encarna. Huyendo de su pasado, Carmen emprenderá un apasionante viaje acompañada por sus nuevos amigos: una troupe de Enanos Toreros.

…Y con esta crítica termino por fin de pagar mi deuda de artículos y críticas pendientes por escribir con Universo de A (¡que alegría ver la carpeta de los borradores vacía, de verdad!, nunca creí que la frase “En este momento no hay borradores” frente a hasta dos páginas de artículos pendientes por escribir -que era lo que tenía cuando me puse en serio a vacíar la carpeta-, pudiera ser tan hermosa), ¡por fin!, ¡creía que nunca lo conseguiría, pero al fin!, ¡victoria!. En cualquier caso, me alegro de haber terminado precisamente con esta película.

Permitidme que antes de empezar la crítica haga un pequeño inciso (aunque, por otra parte, ¿cuándo no me tomo tales libertades?). Ahora ya no hay duda, el 2012 ha sido el año del personaje de cuento de Blancanieves, ¡hasta tres estrenos con el mismo tema!, y lo más asombroso, es lo distintos que son entre sí, lo que sin duda nos deja ver lo que dan de sí esas historias, falsamente tenidas por simples e infantiles, que son los cuentos de hadas.

Y es que, no voy a profundizar demasiado en la importancia de esos mitos, sólo hay que ver la moda que se ha extendido y a la que todos sucumben (incluídisimo yo, desde hace años: sólo hay que ver el propio Universo de A, dónde se ha hablado de su verdadero origen, se los ha analizado humorísticamente, e incluso e escrito un relato corto en dos partes uno con la versión para los niños y la segunda parte que contarles de adultos), algunos ejemplos serían: la serie “Érase una vez”, y desde algunos de los estrenos de los últimos años: esta de la crítica, una anterior en versión cómica, otra de carácter más serio que profundiza en el lado oscuro de los cuentos… eso sin mencionar el caso Disney que lleva explotando los cuentos de hadas durante la mayoría de su historia. El caso es que su éxito está más que comprobado con todo tipo de público, lo cual es bueno, pues se ve que se están superando tópicos propios de mentes cerradas.

Pero volviendo a esta película, la verdad es que dudé mucho si ir a verla, no estaba en absoluto convencido de que fuera buena idea promocionar y hacer que siguiera dando coletazos esa, parece que nueva moda, del cine mudo, y es que “The artist” (como ya comenté en su día), me había parecido una vulgaridad que intentaba vanamente hacer una imitación con todo tipo de recursos engañosos, por tanto, como no estaba por la labor de volver a caer en el tema. Pero las críticas eran muy buenas, buenísimas, es más, un crítico decía que “no es “The artist”, ¡es mucho mejor!”.

También tenía reparos a esta especie de versión en plan españolada del cuento, parecía todo tan sumamente tópico (bailaoras, toreros, patios andaluces, copla…), y entendía que se hubiera estrenado en el extranjero, en un lugar como EEUU dónde todo lo exótico siempre resulta atrayente, y más algo tan “typical” y “different” como lo que ofrece “Spain”.

Pero a la vez sentía una gran curiosidad, la verdad, es que la idea no dejaba de resultar fascinante, y ubicar Blancanieves en España no dejaba de resultar interesante (no en vano, ciertas teorías -sin mucha credibilidad- apuntan que el príncipe fue en realidad Felipe II de España y que la historia está basada en algo real); así que, fascinado por el cuento, y, para que mentir, porque hay ciertas historias (las que realmente son muy buenas) que te encanta que te cuenten una y otra vez aunque sea en versiones diferentes (y además, ¿acaso la “Blancanieves” de Perrault se parece en algo a la de los Grimm? pues eso), finalmente, decidí arriesgarme.

Y no estaba en absoluto preparado para lo que vi, desde los primeros fotogramas se atisbaba una obra maestra (quizás lo que me da reparos en proclamarla como tal, es que el final no me ha parecido del todo correcto, ¿pero que gran película no tiene algún que otro fallo? no las existen perfectas, y además, lo cierto es que toda desviación del cuento que conocemos, la contaremos como fallo -en el caso de esta versión, quizás su mayor pecado es que no haya un Príncipe azul, pero muy a su favor, habla su toque de realismo mágico), aquello era completamente sublime: no sólo (al contrario que “The artist”) se utilizaba el cine mudo, sino que encima quedaba justificado, es más, después de vista, no creo que nadie pueda concebir el hacer esta película en color y con sónido, desaparecería toda su magia, todo su encanto se perdería definitivamente, aún diré más, salí totalmente convencido del cine, de que Chaplin tenía razón, y de que hay pocas cosas más cinematográficas, más bellas y artísticas de ver que el cine mudo, al que está claro que le quedaron cosas en el tintero por aportar. Desde luego “Blancanieves” demuestra claramente que este modo de hacer cine, no sólo no está acabado, sino que puede convertirse en un nuevo género, en otra forma de hacer películas, en una nueva forma, expresión o visión artística de abordar el arte de contar historias.

Cierto, “The artist” fue la vanguardia, la que se atrevió a romper el molde, pero se quedó en un vano y superficial intento con una historia mal trazada y mil veces vista, en cambio, “Blancanieves” partiendo de un punto realmente no original (la adaptación de un cuento de hadas) crea algo totalmente único y magnífico, y es que asombra su increíble calidad y el talento que derrocha en cada fotograma. Además hay otro factor muy importante, “Blancanieves” no imita al cine mudo (cosa que sí hacía “The artist”), lo reinterpreta, coge lo mejor y lo adapta al cine contemporáneo, dicho de otro modo, “Blancanieves” sería inconcebible en la época en la que se desarrolló el cine sin sonido, estaría descontextualizada, es totalmente de nuestra época (lo que no significa que la película cree un rupturismo total, en absoluto, el filme tiene gran respeto y cariño por el cine mudo y no deja de homenajearlo).

Así pues, nos topamos con una historia que recoge el típico cuento de hadas y lo transforma, pero sin llegar a ser infiel, coge rasgos de una cultura y los adapta de forma maestra sin sucumbir al estereotipo, cierto que no se le puede pedir rigurosidad histórica (con lo machista que por lo visto es el mundo del toreo, y la verdad, mujeres toreros hay muy pocas y sólo apareció alguna muy al final del siglo XX), pero la verdad, ¿a quién le importa? uno lo único que quiere es dejarse llevar por esa historia deliciosa de la que más o menos conoce todos los puntos (y uno desea descubrir las novedades que va a plantear la nueva versión) pero que disfruta redescubriendo una y mil veces; y todo ello queda brillantísimamente trazado en un guión perfectamente escrito y magníficamente planificado para que cada momento desborde emoción, arte, ¿y por qué no utilizar un vocablo tan español en una película de la que realmente nos podemos enorgullecer casi a nivel patriotico? en definitiva, poderío.

Y no hay duda de que la película es todo un canto de amor al cine mudo, no sólo porque se ven ciertas referencias y pautas, sino porque está claro que al director (que también es el guionista) le gusta, le interesa, le apasiona su proyecto, realmente quiere hacer una gran película, y eso se nota en cada plano, en el cariño con el que recoge unas imagenes destinadas a ser bellas y artísticas.

También podría haberse ahogado en sus propios tópicos, sucumbir a la españolada vulgar (porque sí, todo el resto de las comunidades autónomas estamos un poco cansaditos de que la cultura española reflejada al exterior sólo parezca reflejar Andalucía), pero sorprendentemente, coge todo eso y lo utiliza en su beneficio de una forma increíblemente maestra.

El resto del apartado técnico también destaca por su increíble perfección, muy buena fotografía que combina un toque moderno con el clásico, magnífica dirección artística, vestuario y atrezzo con excelente evocación de la época (aunque a uno le llama un tanto la atención la descarada promoción de la revista “Lecturas”) y música apropiada… en definitiva, multitud de buen hacer consigue un producto colosal.

Y el reparto, es simplemente genial, muy bien escogido y todos cumplen brillantemente su función para dar vida y emoción a un tipo de película que depende tanto de los intérpretes. Todos son muy destacables, pero la actriz que hace de la niña Blancanieves enamora (de hecho, luego la actriz adulta lo tiene difícil para conquistarnos); y por supuesto Maribel Verdú como la malvada madrastra, Angela Molina como la amante abuela, Daniel Giménez Cacho como el torero caído… pero no quiero seguir enumerando pues creo que todo el reparto al completo es absolutamente destacable.

En conclusión, nuestra “Blancanieves” no tiene nada que envidiarle a otras grandes superproducciónes Hollywoodenses y está muy por encima de “The artist”, y es que “Blancanieves se ha convertido en toda una gran obra muy reseñable del cine español y del europeo (y será una inmensísima injusticia -aunque habrá que ver que otras obras surgen a lo largo del año- sino arrasa en los premios Goya, en algunos Europeos y desde luego debería representarnos en los oscar, esta película sí que lo merece).

¿Y en lo referente a si puede rivalizar o le quita el trono a la gran, eterna y siempre adorada versión de Disney? bueno, superar es casi imposible (por no decir imposible), para cualquier versión por lo iconizada que está la primera película animada, pero nuestra “Blancanieves” al menos puede comparársele, que no es poco cosa y muy pocos pueden alcanzar, todo un mérito para el cine español.

Valoración final: probablemente una gran obra maestra, segurísimamente una gran película del cine español para recordar, todo un referente que rompe con toda expectativa y a la vez las cumple. No hay duda esta “Blancanieves” está destinada a perdurar y a quedar como una de las grandes películas del cine español.

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5 respuestas a Blancanieves

  1. plared dijo:

    Pues mira, una española que apunto, La verdad es que tiene buena pinta y sabes que precisamente no suelo decir eso de ninguna española. Cuidate

  2. Y espero que mi crítica te haya convencido de ello, no dudes en ir a verla, estoy casi seguro de que no te arrepentirás (además, a ti te gustó “The artist”).

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