Trece parte de Notas de aburrimiento

… Y como en Universo de A no somos supersticiosos, estoy seguro de que este será un capítulo tan o más divertido que los anteriores. En cualquier caso, el caso del bolígrafo, supuestamente entregado por el destino a la directora del “Tomás de Todaquemada” no ha terminado, veamos cómo continúa:

Nota 112

Umm… quizás no sea tan mala idea… podría reclamar el cargo de director del centro (aunque no sé qué voy a hacer exactamente con el puesto una vez que lo tenga, pero tal y como está este lugar, seguro que no puedo empeorar su situación por más que me esfuerce) gracias a que tengo el bolígrafo del destino este… en otro instituto eso sería un total disparate (además de ilegal, pero bueno, eso también lo es en este, pero como, por alguna extraña razón, vivimos en una especie de realidad paralela que no parece accesible al ministerio de educación…), pero en este lugar seguro que es perfectamente posible.

Nota 113

Las clases se han interrumpido; y todo el mundo, alumnos, profesores y personal no docente… están buscando el bolígrafo por todos los rincones.

Si es que cuando hay algo importante que hacer no se puede aplazar… está visto que lo de dar clases, es algo que se realiza cuando no hay nada más significativo que hacer.

Nota 114

He decidido documentarme, hablando con la única persona que conoce bien este mundo y tiene experiencias golpistas: la jefa de estudios:

-Alicia, perdona, una pregunta -le dije con fingida e inocente curiosidad-, si encontraras el bolígrafo, ¿de verdad que no intentarías quedártelo?.

-¡Abelardo!, ¿como puedes imaginar que yo llevaría a cabo villanía semejante?, ¡por supuesto que jamás le haría eso a Almudena, se lo devolvería inmediatamente! -reaccionó, respondiendo como si acabara de insultar a toda su familia.

-¡Será una broma!, -dije irritado- ¡y eso lo dice la misma persona que hace menos de quince minutos intentaba dar un golpe de estado… de directorado… o de lo que sea, contra ella, para quitarle el puesto!… de un modo que no me explico, supongo que es porque la inspección no lo conoce y no se ha tramitado ya en el ministerio… ¡pero volviendo al tema!: ¿me estás diciendo que le devolverías el bolígrafo encantada, pero que a la vez quieres derrocarla?.

-No es nada personal, simplemente ella representa un régimen que debe terminar, las masas oprimidas deben romper sus cadenas para… -dijo comenzando uno de sus populistas, proselitistas, e insoportables discursos que esta vez no estaba dispuesto a aguantar.

-Sí, sí, todo eso está muy bien -dije atreviéndome a interrumpirla por primera vez-, pero no te has dado cuenta, de que, conociendo el simbolismo del bolígrafo, quien lo posea, ¿podría autonombrarse director del instituto?… en cierto modo, ¿no puede ser que el destino, los dioses o cualquier ente inmaterial misterioso cambiase de opinión, y le diese el bolígrafo a otro, y entonces, no sería el nuevo elegido? -noté que debía moderar mi tono ambicioso, algo extraño se estaba apoderando de mí, no hay duda de que la influencia del instituto me está corrompiendo totalmente… o a lo mejor, va a resultar que el objeto que llevo en el bolsillo es divino de verdad.

-Puede ser, pero dado que no hubo ningún ser inmaterial, y el bolígrafo es un Tic normal y corriente, de hace veinte años, eso sí… como que no tendría mucha lógica reclamar el puesto de director por eso, además, el proceso es de otro modo, verá: hay que presentar una memoria….

-¿Pero, cómo?, si la directora me contó….

-¿Una hermosa historia, verdad?, ¡le queda cada vez mejor según pasan los años!, le va añadiendo cositas, quita los detalles que no funcionan… la verdad, Almudena no tiene muchas virtudes, ¡pero, desde luego, es una gran narradora!, ¡a mi me deja totalmente desarmada cuando se pone a ello!; umm, no hay duda de que eso ha sido lo que me ha impedido ser directora todo este tiempo -dijo con no disimulado rencor, mientras yo, ya ni me molestaba en alucinar.

-¡Pero no lo entiendo!, ¿entonces todo el mundo sabe que esa historia es falsa? -dije entre extrañado e indignado.

-Sí claro, ¿quién se va a creer semejante fantasía?, ¡no se la tragaría ni un niño de parvulos! -dijo con tono de total obviedad.

-Y supongo que ni ella misma se la cree, y la cuenta por entretenerse, o Dios sabe por qué….

-¡Oh, no!, tal vez Almudena haya adornado la historia, pero una parte de ella sí que se la cree… lo de que un ente inmaterial le dio el bolígrafo por ejemplo. Es que verás Abelardo, la historia no es exactamente falsa, no en su totalidad; verás, es un secreto a voces que corre por todo el instituto, y que sabe todo el mundo: por lo visto, antes había otro director que era Aurelio Vega (que ya se ha jubilado), y este estaba harto del puesto, porque para él todo eran problemas, responsabilidades, y estaba asqueado de tener siempre conflictos con los compañeros… por lo que no conseguía librarse del puesto, ya que nadie quería ejercerlo (sí, en aquella época el instituto era muy diferente)… hasta que llegó una nueva e ingenua chica que acababa de sacar la plaza… todo el mundo sabe, debo añadir, que con mucho enchufe… Almudena no es precisamente de familia pobre -dijo, ya entrando en el cotilleo descarado-… ¿sabes?, ¡por eso es tan importante que el pueblo se rebele contra los poderosos y…!.

-O sea que nadie quería ejercer el poder… -dije interrumpiéndola para que no se fuese por las ramas, y continuase, a ver si por una vez, alguna de las historias que me contaban aquí llegaba a algún sitio.

-Sí, así que Aurelio decidió engañar a la repipi de la nueva: para empezar, se fue acercando mucho a ella, y convenciéndola de lo bueno del puesto: que si lo importante que era ocuparlo, que si que ella tenía dotes…etc; vamos, alimentándole los pájaros en la cabeza, como si ya no estuviesen bien cebados… no como yo, que a mí, como representante de la masa, nunca se me subirá el poder a la cabeza, ya que represento….

-Claro que sí, ¿y qué más pasó?.

-Pues, para culminar todo el proceso -continúo-; un día, se escondió detrás de una de las columnas de la entrada del instituto, y cuando Almudena salía, se puso a imitar una voz de marioneta televisiva: diciéndole que ser directora era su destino, que alcanzaría la gloria, y bla, bla, bla… en ese mismo momento, coincidió que ella encontró un bolígrafo que probablemente un alumno se dejó olvidado; así que el antiguo director aprovechó la ocasión, y aumentó provechosamente la mentira que el mismo había creado. Al acabar el día, Almudena estaba convencida de que debía ser directora, y Aurelio persuadió hábilmente (dicen que era uno de los más brillantes manipuladores que han existido) al resto del claustro para que la apoyaran en ello… de lo que pronto se arrepintieron.

Aurelio, finalmente, se prejubiló un año después, y se desentendió de todo diciéndoles a sus ex compañeros: “pues ahora os fastidiáis, que bastante me hicisteis la vida imposible cuando era director… ahora, ella os va a incordiar de verdad a vosotros, ¡hasta que reventéis!, y creedme, está muy capacitada y cualificada para ello”. Así, los trabajadores del instituto, horrorizados, y sin poder entender lo que estaba pasando (sólo que Aurelio era un canalla de mucho cuidado, y que su planificada venganza iba a ser terrible), fueron pidiendo traslados, prejubilándose o jubilándose… y en cuestión de años, la nueva directora alcanzó un poder absoluto y reorganizó el instituto a su manera convirtiéndose en un poder despótico a derrotar…. porque el pueblo no tolerará nunca jamás la vulneración de sus derechos….

-Ajá -dije ya con desinterés-, a ver si lo entiendo, ¿o sea, qué todo el mundo sabe que la historia del bolígrafo es falsa, y que en realidad procede de una broma bastante ridícula, no?… bien, pero si eso es así, ¡¿por qué estamos todos buscando, como locos, un bolígrafo insignificante igual a otros cientos?! -dije entre furioso y cansado.

-¡Porque es un símbolo Abelardo!, un legado de la historia del instituto, una clave para entender nuestra vida en común, ¡es muy importante!.

-Claro, y por eso, a pesar de lo mucho que odia a la directora y de que sea una tirana y todo eso, nunca se lo quitaría, claro está….

-¡Jamás!, y condenaría gravemente al que lo hiciera -dijo furiosa-. Yo podré hacerle cualquier cosa a Almudena, podría considerar apropiado que se la tirase desde una ventana del tercer piso, para vengarnos de su tiranía y acabar con su régimen, pero jamás, jamás, le quitaría el bolígrafo; que es patrimonio del instituto, además. Y tengo claro, que si encuentro el bolígrafo, se lo devolveré, ¡e inmediatamente después se lo quitaré, porque daré un golpe de directorado para imponer el gobierno del pueblo!, o sea, ¡mi gobierno!.

-Ajá, claro que sí -dije con hastío, mientras decidí alejarme hacia la conserjería… mis extrañas ambiciones de convertirme en director (y aún no sé exactamente para que querría hacer eso, pero bueno, supongo que es una locura contagiosa) se habían ido al traste.

Nota 115

Pero de repente, recordé la peligrosa situación en la que me hallaba… teniendo en cuenta como está todo el mundo de revolucionado con el bolígrafo este, ¡si me lo encuentran son capaces de tirarme desde una de las ventanas del tercer piso!, ¡¿qué voy a hacer?!.

Nota 116

He decidido ponerme a restaurar el bolígrafo, pero discretamente, he atrancado la puerta de la conserjería no vaya a ser que me descubran….

Nota 117

¡Es imposible borrar las marcas de mis dientes en el bolígrafo!, ¿y si lo llevo a la casa madre Tic, dónde tal vez los reparen?, ¿o si simplemente lo sustituyo por otro?, ¡no, seguro que lo notan!, al fin y al cabo, el bolígrafo tiene más de veinte años, y seguro que tiene algún tipo de característica diminuta, que sólo ellos conocen y distinguen a primera vista, que hace que se diferencie de los bolígrafos que fabrica actualmente Tic.

Nota 118

Tengo que pensar qué hago con él, ¡no puedo tenerlo eternamente en el bolsillo!, ¿qué pasa si se le va la tinta por accidente?, imagínate el espectáculo: el bolígrafo del destino descargado en mis pantalones… ¿tendrá eso algún significado o repercusión en las leyendas de la directora?, ¿cómo por ejemplo, que la tinta derramada me ha dejado embarazado, y ahora debo dar a luz al hijo de los dioses de la educación, que tengo que parir en el laboratorio de biología?… casi que mejor no averiguarlo.

Nota 119

Tengo miedo de esconderlo en un cajón cualquiera o en los que se pueden cerrar con llave, ¡porque todo el mundo está inspeccionando con detalle el instituto, y pronto querrán entrar aquí también!… ¿qué voy a hacer?, ¿qué voy a hacer? necesito pensar….

Nota 120

Dicen que hay que combatir el fuego con fuego, y bajo este lema… no sé si me acabaré quemando… en todo caso, da igual, porque me he presentado en el despacho de la directora, y le he dicho:

-¡Alabado sea el día, señora! -dije con mi tono más teatral y con los gestos más espasmódicos que se me ocurrieron-, ¡pues el bolígrafo regalado por las ciencias de la educación a su alta persona… ha regresado! -y dicho esto hice una reverencia mientras le tendía el bolígrafo.

Ella se quedó pasmada de alegría, y emocionada, balbuceo:

-Pero, ¿cómo?, ¿cómo?, ¿dónde estaba?.

-¡Oh, señora! -dije sobreactuando más que nunca, tenía que ponerme a la altura de las interpretaciones de la directora-, ¡veréis!, yo buscaba como todo el mundo desesperadamente el bolígrafo, cuando de repente… vi, a través de los ventanales, como un rayo de luz descendía sobre el patio, concretamente sobre unos hierbajos, ¡y allí reapareció el bolígrafo!… ¡me quedé al menos una hora deslumbrado por tan increíble visión!… y cuando se me terminó el embobamiento, corrí a devolverle su legítima herencia.

-¡Oh! -dijo sollozando-, ¿es posible Abelardo?, ¡una reaparición!, ¡sin duda el destino quiere que sea directora eternamente!, ¡cuando me fallaban las fuerzas, esto ha venido para reforzarme y recordarme lo buena que soy!… pero… ¡un momento! -dijo mientras el gesto de su cara cambiaba a una gran extrañeza-… este bolígrafo… tiene unas marcas extrañas en la tapa que antes no tenía….

-¿Ah, sí? -dije intentando parecer ingenuo- ¿está usted segura?, mire que a lo mejor siempre estuvieron ahí, después de veinte años, es imposible que no tenga marcas de algún tipo… además, tras convivir tanto tiempo con él, uno ya no se fija en los pequeños detalles….

-¡Conozco este bolígrafo perfectamente Abelardo, y no tengo la más mínima duda de que estas marcas no estaban antes!, la pregunta es, ¿cómo se han hecho?, ¿qué son y de donde han salido?, parecen, yo diría que parecen….

-¡Las hizo el destino! -reaccioné rápidamente, intentando evitar a toda costa que pudiera darse cuenta por un momento de que eran mordiscos de diente, esa mujer era capaz de mandar a todo el instituto hacer un análisis bucal, y después de descubrirme, tirarme por una de las ventanas del instituto-, ¡sí, fue el propio destino quién…! -en ese momento no supe que inventar exactamente, menuda faena quedarse sin inspiración en un momento como ese.

-¿El destino hizo estas marcas? -dijo extrañadísima- ¿pero qué está diciendo usted Abelardo?.

Como ya digo, no estaba muy seguro de qué inventar, no podía decirle que el destino había estado mordisqueando y babeando su bolígrafo toda la mañana, por… una especie de extraña razón superior ininteligible para el alma humana, puesto que a nadie le es posible conocer los avatares que le traerá el futuro, y porque los caminos de los dioses son inescrutables… o algo parecido. Sea como sea, lo que acabé inventando no fue mejor:

-Síii -dije retomando el tono dramático, que claramente funcionaba-, ¿es que acaso no lo entendéis señora?, ¡el destino no podía devolveros el bolígrafo tal cual estaba!, debía hacer unas marcas, unas marcas que son el símbolo de la renovación del pacto que hicistéis hace tantos años… -¿pacto?, ¿qué pacto?, si nadie dijo nada nunca de un pacto, ¿qué es esto?, ¿pero qué estoy diciendo?, creía que la fantasía de la gente de aquí era tremenda, pero yo les estoy superando, incluso en incoherencia, a ver si cuela tan siquiera-… sí, cada una de las marcas -dije intentando retomar esta historia que me intrigaba como iba a acabar, y eso que la estaba contando yo-… simboliza los años de su gloria como directora -esperemos que ahora no se ponga a contar las huellas que dejaron mis dientes, porque como no sean las suficientes, vamos listos-, por eso, el destino ha querido plasmarlo… como agradecimiento porque… ¡ha superado todas las expectativas de los dioses de la educación!.

-¡Sorprendente! -exclamó ella, encantada de la vida, pero rápidamente recuperando la compostura-… bueno, no me sorprende que haya superado todas sus expectativas, yo soy muy buena, hasta para los dioses, pero me alegro de que hayan tenido el valor de decirlo, y que no se hayan puesto celosos de mi, eso dice mucho en su favor.

-Síii, supongo que sí -dije intentando no comprometerme.

-En fin… tendré que continuar con la difícil tarea de ser yo, pero bueno, si me lo piden el destino y los dioses, ¿cómo voy a negarme?, ¡qué se le va a hacer, me necesitan para ordenar el universo! -dijo mientras se volvía a arreglar la ropa y se atusaba el pelo para recuperar su aspecto de señorona de alto copete.

-Y ahora qué recuerdo… -entonces me di cuenta de que podía aprovecharme de la circunstancia- también oí, voces, síiii, voces, sin duda del otro mundo… -dije exagerando el tono de voz.

-¿Cómo sabía que eran de otro mundo? -preguntó curiosa la directora.

-Porque no sonaban como las de esteee -dije continuando con mi teatralidad.

-No lo entiendo -contestó impertinente-, ¿exactamente que diferencia hay entre las voces de este mundo y las del otro?, concrete Abelardo.

-¡Pues usted es la que mejor debería de saberlo! -contesté ya indignado-, que se supone que también las oyó… ¿o no? -dije con malicia.

-Ah sí, claro, bueno las voces del otro mundo suenan… como bien indica la palabra: a otro mundo. Pero bueno, ¿qué dijeron las voces del otro mundo?.

-Síii -dije retomando mi teatralidad- dijeron “Abelardo, tu destino es tener el trabajo que te corresponde, tu destino no es ser “Alto mediador oficial de todo el instituto y sus diversas dependencias, juez y ayuda para todas las acciones diplomáticas de los mismos”… -dije intentándo librarme de esas tonterías, ¡por fin podré hacer mi trabajo de conserje, y vivir tranquilamente… si esto cuela!.

-Estoy totalmente de acuerdo con las voces, no podrían estar más acertadas, aunque era de esperar, siendo del otro mundo -dijo tajantemente la directora.

-¡¿De verdad?! -dije con muchísima ilusión.

-Sin duda, las voces nunca engañan, para eso las manda el destino.

-Y al destino siempre hay que hacerle caso -dije de forma moralista.

-Sí, hay que seguir sus pautas tal cual, hay que abrazar lo que nos dice -contestó la directora con gran ceremonia.

-¡No podría estar más de acuerdo! -dije ya relajándome, ¡por fin tendré una vida en paz aquí!… dentro de lo que cabe, claro.

-Desde luego, las voces claramente han indicado que ese trabajo de conserje no le corresponde, pues está muy por debajo de su importancia… no en vano, el destino le eligió para devolverme el bolígrafo… y que se le deben de sumar otros muchos honores y responsabilidades, así que no se preocupe, ¡jamás volverá a ejercer de conserje!, de eso me ocupo yo, ¡de ahora en adelante, tendrá una vida dedicada a la dirección del instituto, sus ceremonias y su gobierno!… y sobre todo, ¡pasaremos mucho tiempo juntos!, ¿no le hace ilusión Abelardo?, ¡compartiremos mi grandeza!, aunque usted en un grado mucho menor, desde luego, muchísimo menor….

-¡Creo que ha interpretado mal a las voces! -dije espantado- yo pienso que en realidad, lo que querían decir….

-¡Abelardo, por favor!, ¿qué experiencia tiene usted con el destino y con los designios de la educación?; no hay duda de que, aunque las voces dieron un mensaje críptico y de libre interpretación -¡críptico y de libre interpretación!, ¿no ha entendido lo de “tener el trabajo que te corresponde”?, ¿¡se puede ser más claro y evidente!?-; mi lectura de los deseos y designios del otro mundo es totalmente correcta -querrá decir totalmente rocambolesca-. Así que, de ahora en adelante, usted asumirá las más altas representaciones del instituto.

Pero debo dejarle -concluyó-, pues debo anunciar inmediatamente que ya no es el fin a todo el mundo… creo que la gente se ha asustado un poco con todo el asunto del bolígrafo… no me pregunte porqué, yo, que soy conocedora de todos los caminos del destino, por lo bien que me llevo con él, sabía perfectamente que todo esto iba a terminar de esta manera, y no albergaba ninguna duda al respecto -claro, y montó todo un espectáculo por pura diversión-; ahora, voy inmediatamente al balcón directorial a anunciar la reaparición del bolígrafo de los dioses, y mi reelección definitiva y eterna como directora.

Intenté detenerla, para intentar convencerla del verdadero significado de mi mensaje inventado por mis voces ficticias… pero salió rapidamente por la puerta. Bueno, no importa, empezará con su discurso narcisista, se olvidará de mí… y problema solucionado… esperemos.

Continuará…

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3 respuestas a Trece parte de Notas de aburrimiento

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  2. Anónimo dijo:

    como ya te comente en la nota anterior, se me hace largo lo de la directora.

  3. Es una pena, lo de la directora es el arco argumental más largo hasta ahora de las notas y lo trabajé mucho (quizás demasiado, y por eso quedó demasiado profundo y barroquizado); pero me alegro de que el general te siga gustando y te resulte gracioso.

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