Ópera Ainadamar

El espléndido final de temporada

Sinopsis: El Teatro Real ofrece 10 funciones de Ainadamar, ópera de Osvaldo Golijov (1960), con libreto de David Henry Hwang, inspirada por la impronta que Federico García Lorca (1898-1936) dejó en la vida y la carrera dramática de su actriz fetiche y amiga Margarita Xirgu, quien falleció en el exilio en Montevideo en 1969, después de haber llevado la voz y el alma de Lorca a toda América Latina.

La ópera, ganadora de dos premios Grammy en 2007 (mejor composición de música contemporánea y mejor grabación de música clásica, de Deutsche Grammophon), llega a Madrid en la aclamada y sobrecogedora puesta en escena de Peter Sellars para la Ópera de Santa Fe, estrenada en 2005 y repuesta varias veces en Estados Unidos, y con escenografía del pintor Gronk.

Nuria Espert, que está en la génesis de la partitura y que inspiró el personaje de Nuria, recita diez poemas de Diván del Tamarit de Lorca, desdoblando el personaje de Margarita Xirgu, que interpretará junto con la soprano Jessica Rivera. A su lado, encabezando el reparto, están la mezzosoprano estadounidense Kelley O’Connor, como Federico García Lorca, y Nuria Rial, como la joven actriz Nuria.

La partitura de Ainadamar, que une a la parte orquestal guitarra y percusión flamencas, efectos sonoros grabados y tratamiento electrónico en directo, exige que todos los intérpretes estén amplificados por 60 micrófonos distribuidos entre los artistas y el escenario.

Alejo Pérez es el encargado de dirigir la nueva versión de la ópera de Golijov en Madrid, creada con la colaboración de Adam del Monte (guitarra flamenca), Gonzalo Grau (percusión) y Jeremy Flower (efectos sonoros y sampler).

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Crítica: Y con esta última crítica zanjo mi deuda con la sección de Teatro que llevaba todo el curso acumulada (pero aún no con Universo de A, pues quedan muchas críticas pendientes de publicar de la sección Películas)

Nunca me cansaré de repetir lo espantosa que fue esta temporada en general (ver por ejemplo “Pélleas et Melissande”“Lady Macbeth de Mensk”) con raras excepciones (“Iolanta”, I due Figaro” o esta de la que hablaremos ahora), de hecho, esta última ópera, que es también sumamente vanguardista, es probablemente el último estertor de esa época del Real en el que los ultramodernismos eran la base de la temporada (supuestamente bajo el argumento de que atraen a la gente joven… jajaja, mira como me río), que claramente ha cambiado, sólo hay que ver esta temporada: casi todas óperas conocidas, el Teatro Real anunciándose por televisión… etc; ahora bien, ya veremos los montajes, pues no estoy yo muy seguro de que hayan renunciado del todo a sus ultramodernismos.

Me decidí a ir a esta ópera porque era la última de la temporada y raramente iba a esta, así que fui, con ilusión y temblando (a saber que me iba a encontrar), y debo decir, que no me arrepentí en absoluto.

Una de las cosas buenas que tiene el Teatro Real, a veces, es que sabes que no te va a presentar lo típico y que aporta al mundo cultural de la ópera mucho más que lo tópico y lo conocido, es una institución cultural en sí, no simplemente un teatro comercial que pretende vender a toda costa, y ello nos ha permitido disfrutar de una ópera tan reciente (estrenada en 2003, nada menos) y descubrir que el género no está muerto para nada y que además la primera obra de un joven compositor, o sea que hay futuro, mucho futuro.

Así pues, Ainadamar supone un gran estreno a nivel nacional, pues nos permite descubrir que caminos se están tomando hoy en día y como evoluciona la ópera.

La historia es interesante, coge la relación de Lorca y Margarita Xirgu (el compositor es argentino aunque hijo de emigrantes, el libreto fue hecho en inglés y en español, este último por el propio compositor), algo que conociendo este país podría resultar extremadamente polémico (y el Real es un especialista en eso, ya sea por los famosos desnudos o este año superándose con “Choeurs”) por todas las connotaciones políticas se le han querido dar a estos temas, sin embargo, y sorprendentemente a pesar de tocar un tema tan delicado (incluída Mariana Pineda), no creo que esta obra pudiera ofender o desagradar a nadie, es más, huye de la política, el propio Lorca lo llega a decir. En cualquier caso, es muy interesante ver esta historia (que además es de España) convertida en una ópera.

El libreto, no es en absoluto convencional (como no, que cosa más rara), sin embargo, a pesar de no contar la historia de forma lineal, sino más bien con imágenes y momentos, resulta muy bueno y sugerente, de modo que quedas fascinado e interesado por lo que se te cuenta.

La música es, a pesar de no ser nada usual, realmente cautivadora, con sus leitmotivs y tiene realmente grandes momentos que hacen que te enamores de la ópera y que esta acabe conquistándote totalmente (aunque no deja de resultar extraño que una mujer interprete a Lorca, ¿no es un tanto homofóbico si te paras a pensarlo?), demostrando que la ópera aún tiene mucho que decir como género y que no se agotó en absoluto en el siglo XIX; y es que la verdad, viendo esta, dan ganas de conocer mucho más profundamente las óperas de hoy día.

En lo que respecta a esta producción del Teatro Real, es dirigida por Peter Sellars, que se recordará porque esta misma temporada hizo “Iolanta / Persephone”, esta última destacaba precisamente por su horrorosa puesta en escena que estropeaba particularmente el gozo de la magnífica ópera de Tchaikovsky; sin embargo, para la ópera de Golijov, la puesta en escena es simplemente excelente a todos los niveles (hay que reconocer que para una ópera moderna construída con medios totalmente actuales se necesitaba una visión absolutamente renovadora), tanto en vestuario como en decorado, la preciosa pintura que lo es, y que representa una fosa común, es a la vez bella y terrorifica, y todo lo cual culmina brillantemente en el final, cuándo de repente el escenario se abre y vemos la calle, representando el como ha llegado esta historia a nuestros días y como somos fruto de ella… simplemente brillante y espectacular, como sólo los montajes del Teatro Real (que tendrán muchos defectos, pero la grandiosidad nadie se la puede negar) pueden lograr.

No obstante, uno no puede dejar de preguntarse si realmente era lógico y no ha perjudicado la ópera el desdoblamiento del personaje de Margarita Xirgu sólo para darle un papel a Nuria Espert, lo que parece más un capricho del director que una necesidad (además, ella parece estar perdida en el escenario, lo cual es lógico).

En definitiva, una gran ópera que resulta imprescindible por muchas razones: porque trata nuestra historia, porque es realmente buena y porque es magnífica para conocer como se hace este género hoy en día.

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4 respuestas a Ópera Ainadamar

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