Las temporada de exposiciones 2012-2013 de Otoño-invierno en Madrid

El Ocio según Universo de A:

-La temporada de exposiciones 2012-2013 de Otoño-invierno en Madrid.

-La temporada televisiva otoño-invierno 2012-2013.

-Los eventos de otoño del 2012 en Madrid.

Mientras dure septiembre, ¡aún siguen vigentes muchas de las exposiciones de verano! (consultar aquí para saber más), pero poco a poco, van apareciendo las que se configurarán como las exposiciones imprescindibles para este otoño-invierno, algunas aparecen timidamente en septiembre, y para octubre la mayoría habrán hecho su explosión (y tendréis aproximadamente hasta enero-febrero para verlas todas, así es como suele funcionar la temporada).

En esta ocasión, además incluyo algunas galerías de arte por si paso por ellas (aunque las instituciones oficiales seguirán siendo el foco del interés de estos artículos).

¡Así pues, comencemos nuestro recorrido artístico! (y no olvidéis todo lo que podéis encontrar):

VERGÜENZA EN EL PALACIO REAL: lo de esta institución ya es el colmo de los colmos, una infamia a nivel nacional. Ya no es normal el hecho de que Patrimonio Nacional sea la única institución estatal que no permite gratuidad a parados, estudiantes (¡y que incluso a estos se le haga antes descuento a los estudiantes extranjeros que a los nacionales!, ¡eso ya sí que no tiene nombre!), jubilados o guías que intentan preparar su trabajo; sino que encima, ahora resulta que incluso en sus únicas y escasísimas horas de gratuidad (unas pocas las tardes de los miércoles y los jueves… como ya digo, lo de esta institución es un escándalo que clama al cielo)… las exposiciones temporales no están incluídas. ¿A dónde llegará la desmesurada codicia de esta gente?, bien es cierto que me he quejado en más de una ocasión de El Prado, ¡pero esto es incluso peor!. Es cierto que el año pasado ya habían dado muestras de empezar a dejarse llevar por un desprecio total al arte, pero ahora ya sí que han alcanzado cotas de ruindad increíbles, ¿a dónde iremos a parar cuando los museos olvidan su verdadera misión?, ¿qué va a ser de la cultura en este país?, y lo que es más importante, ¿a alguien le importa? bueno, a Patrimonio Nacional está visto que no, por tanto dudo muchísimo que vuelva a referenciar sus exposiciones.

INSTITUCIONES

Instituto Cervantes

-Universo en español: aunque es raro que el Instituto Cervantes organice una exposición interesante, esta es sin duda la excepción. Aunque no muy completa, su recolección de trabajos fotográficos sí que resulta atractiva y digna de verse.

Instituto italiano de cultura

-No necesitas suerte: interesantísima (y en ocasiones optimista) exposición de arte contemporáneo que a pesar de no constar de muchas obras, si que hace reflexionar y mucho.

Casa arabe

-Jardines de arena: fotografías exóticas de postal pero sin demasiado interés en general, resulta más interesante lo poco que se cuenta de los fotógrafos en sí que las obras.

Sala prado 19 del Ateneo de Madrid

-El gabinete de las maravillas, códices iluminados: parece que se están poniendo de moda las exposiciones publicitarias, especialmente sobre productos caros.

Que nadie espere ver nada original sino una serie de libros que son réplicas de otros antiguos, en realidad, la exposición sólo es una excusa para promocionar a la empresa que los hace y que incluso (algo bastante descarado) tiene a gente allí para iniciar una posible venta y promocionar el producto.

Sin embargo, se pueden aprender cosas bastante interesantes sobre algunos de los libros de los que son copias. En todo caso, la exposición no es en absoluto un imprescindible.

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Caixaforum

Aunque ha tardado en estrenarse en esta temporada, lo cierto es que el Caixaforum viene pisando fuerte, con sus habituales dos exposiciones, muy diferentes entre sí pero a cada cual mejor que la anterior y con unos montajes espectaculares que parece que pueden llegar a ser una de las señas de identidad de la casa.

Y con una novedad interesante, en vez de uno o dos videos muy largos, pequeños videos de muy pocos minutos muy distribuidos, esto puede parecer muy bueno en principio pues al comienzo no te da la impresión de pasar mucho tiempo en el tema, pero según va pasando el tiempo, te das cuenta de todo el tiempo que pasas en ello y el cansancio se apodera de ti. Además hay que destacar que en estas exposiciones casi nunca hay sitios donde sentarse en las salas, un gran error, al igual que qué los folletos sólo estén en el vestíbulo de entrada.

Por lo demás, ahora podemos ver las que sin duda se pueden contar como unas de las mejores y más imprescindibles exposiciones de Madrid:

-Torres y rascacielos, de Babel a Dubái: la temática es cuanto menos original, y la verdad es que se desarrolla muy bien esta historia del deseo de la humanidad de alcanzar las alturas, los mitos y sus orígenes, las distintas arquitecturas de la historia, así hasta llegar a los grandes colosos de nuestro tiempo. Muy bien documentada, muy completa y llena de todo tipo de documentos: maquetas, dibujos, textos, libros… etc, nos lleva de una forma muy amena por la apasionante historia de como el hombre quiere acercarse al cielo, así hasta la actualidad.

-Cartografías contemporáneas, dibujando el pensamiento: si la anterior era más bien divulgativa, esta es mucho más artística, con múltiples obras del arte contemporáneo, la temática de la exposición es toda una excusa (aunque muy bien usada) para explorar montones de obras artísticas, de las que muchas nos fascinarán completamente. Quizás se echa de menos una mayor información y planificación, pero tampoco es muy necesaria, sinceramente.

Centrocentro

Si la pasada temporada Centrocentro, el nuevo centro cultural del ayuntamiento de Madrid, en pleno centro y con toda la carga simbólica que implica estar en el Palacio de Cibeles, no terminaba de convencer en absoluto con sus primeras exposiciones, ahora parece dispuesto a rectificar. Sin perder en absoluto de vista su perspectiva municipal, se pueden encontrar cosas realmente interesantes allí dentro, y además, como premio, podremos atisbar detras de unos paneles como trabajan los belenistas y echar un ojo a un poco de como será el producto final que, como siempre, veremos en navidades. Pero en lo que respecta a las exposiciones, son las siguientes:

-¿Cazadores de tendencias?: bien montada, interesante y hermosa, pero bastante vacía de contenido; sí, sin duda descubrimos la perspectiva que tienen muchos de los grandes diseñadores españoles sobre su trabajo, pero se queda ahí, realmente no hay un gran aprendizaje, da la impresión de ser un poco incompleta. No obstante, no deja de ser recomendable.

-El artista en la ciudad: una con una vocación más claramente municipal, la reflexión de diversos artistas acerca de como enfocan el concepto de ciudad no deja de ser interesante, aunque la calidad de las obras es muy desigual. Sin embargo en su conjunto es muy buena.

-El último verano: un tanto demagógico, catástrofista y… aburrido, es como estar viendo una película de catástrofes y tiene el mismo tono.

-La ciudad en viñetas: por lo visto se cambia muy a menudo, da la impresión de que daría mucho de sí si fuera mucho más amplia, se queda en poco.

-Videocity l.: una serie de videos que a mi, la verdad, no consiguió atraerme ni uno solo de ellos, mi paso por esta sala fue bastante fugaz.

Imprenta municipal

Llega la segunda exposición temporal de este museo municipal (la primera fue sobre el tipo de letra “Futura”) que parece querer destacar por sus exposiciones temporales bien montadas y estéticas, bueno, pronto lo comprobaremos, en todo caso, resulta muy curioso ver estos primeros pasos y será aún más interesante ver su evolución. En este momento podemos ver:

-Libros libres: se llevaba un tiempo hablando del tema de la futura exposición sobre encuadernación, y como esto siempre resulta muy bello e interesante (y hay grandes precedentes expositivos en Madrid, como la magnífica “Grandes encuadernaciones en las bibliotecas reales” realizada en el Palacio Real), había expectativa.

De que la exposición es estética, no hay duda alguna, el montaje está muy pensado, pero es una estética vacía, sin mucho contenido realmente, llegas, ves unas pocas encuadernaciones modernas medianamente bonitas, te vas… y no aprendes nada.

Es, como ya digo, la estética por la estética, sin más, ahora bien, no sé hasta que punto realmente merece la pena ir a propósito sólo para ver eso.

Centro Serafad-Israel

Es la primera vez que entré aquí, tienen un horario extremadamente complicado para las exposiciones, y tampoco parecen tener o buscar mucho público (además, el hecho de que haya un policía a la entrada asusta un poco). En cualquier caso, el centro está ubicado en el palacio del Marqués de Cañete, pero lamentablemente, lo único que debe de quedar de este es el exterior, porque el interior es totalmente moderno, con lo cual, la entrada a este edificio por él mismo tiene nulo interés. En cualquier caso, en en este momento exhiben:

-De buena tinta, 150 años de prensa en ladino: la exposición está montada muy artesanalmente, es más, da la impresión de que o no tenían grandes recursos o que el comisario no es un profesional del tema pero sí alguien con mucha ilusión y ganas de hacer bien su trabajo.

Aunque un tanto caótica, y sin seguir una línea muy clara ni buscar orientar al visitante, lo cierto es que resulta interesante, pocos nos pudieramos imaginar que los judíos se crearon su propio lenguaje a través del español y que es reconocido ampliamente por esta comunidad, habiendo sido usado en lugares como Turquía, lo cual hace que nos replanteemos acerca de la relación de España con este pueblo.

Contiene buena información e interesantes documentos, aunque como ya digo, su montaje es muy de andar por casa.

Centro cultural Conde-Duque

-IV Bienal de arte contemporáneo de la Once: salvo unas pocas obras, el resto se pasea sin mayor interés, ni apenas fijarse.

-Los hermanos Grimm: interesantísima y propagandística (busca descaradamente fomentar el turismo sobre una región determinada de Alemania) exposición sobre los cuentacuentos. A menos que se tenga hijos (y si es así reservar con antelación) evitar a toda costa las infantilísimas visitas guiado-teatralizadas sin el menor aliciente para los adultos.

A parte de eso, las escasas horas en las que la exposición permanece abierta (las visitas teatralizadas copan la mayor parte de su horario) resulta muy interesante y nos desvela mucho sobre la vida de estos personajes históricos tan famosos y a la vez tan desconocidos, a la vez que descubrimos algunas de las partes más desconocidas de los cuentos o aprendemos algo más sobre ellos (para hacerlo en Universo de A, ya sabéis que hay numerosos artículos sobre el tema).

Aunque es una exposición muy interesante y muy vistosamente montada, hubiera sido perfecta si se hubiera tomado en serio y hubiera enfocado todo desde un punto de vista más adulto, sin embargo, estoy seguro de que los que no han pasado de ver esos relatos como algo infantil y para niños, podrán redescubrirlos y empezar a abrirse paso en toda su profundidad y calado.

-Pórtico virtual: espectacular exposición, realizada en parte gracias a la Fundación Barrié que en A Coruña suele tener aburridas y no muy bien montadas exposiciones de arquitectura en la sede de su fundación.

Bien montada, muy interactiva, y un poco publicitaria, nos descubre todos los detalles del pórtico de la gloria y de su restauración. Es sin duda alguna, un modo muy cercano de conocer el monumento sin estar allí (y teniendo en cuenta algunas de las cosas que nos ofrece, incluso mejor que estándo allí), y descubrirnos toda su historia, profundidad simbólica y su interés artístico.

-Vidas gitanas, lungo drom: magníficamente montada, hace todo un recorrido resumido, agradable y nada denso (quizás, un poco superficial, pero eso ya buscándole defectos) por la historia de este colectivo que todos conocemos pero a la vez desconocemos profundamente. Toda una oportunidad para hacer un primer acercamiento a esta sociedad.

Matadero

Casa del lector

Abierta hace relativamente poco, y creada por el fundador de Anaya, tiene un poco de todo lo propagandístico que tienen todas las fundaciones privadas, pero también tiene pinta de ir a ofrecer mucho, sólo hay que ver la cuantiosa inversión que parece haberse hecho para convertir en la maravilla que es el actual edificio.

En todo caso, ahora forma parte de la gran estructura artística que es el Matadero de Madrid, que hasta este momento se había dedicado casi exclusivamente a las artes plásticas (exceptuando una interesante pero muy eventual central de diseño), pero que ahora también le hace un hueco a la literatura. Iremos viendo como progresa y si vale la pena pasarse a menudo por allí.

-El hilo de Ariadna, lectores/navegantes: la típica exposición moderno-vanguardista donde la propia exhibición es un arte en si misma (aunque hay alguna que otra obra interesante), no busca mostrar gran cosa, sólo busca sorprender y emocionar por si misma… con la diferencia de que en esta ocasión, busca enamorarnos de la literatura y de la propia Casa del lector, de hecho, parece estar gritando “te gusto, ¿verdad?”, y la respuesta es, si somos sinceros, “pues sí, es un buen comienzo”, pero no olvidemos que el truco de poner una cara adorable no sirve eternamente….

-Germán: descaradamente propagandística (y no lo oculta) nos cuenta con un tono un tanto desagradablemente mesianico (hasta se exhiben unas cuantas “reliquias”), toda la historia del fundador de Anaya. Lo bueno, que aprendes mucho sobre eso y sobre el que creó la Casa del lector; lo malo, que no te tragas ni en broma una hagiografía tan descarada en la que el protagonista es más majo y ha roto menos platos que Mickey Mouse en su mejor día.

-Matadero: la historia de esas naves concretas y sus distintos avatares, sumamente interesante si quieres saber más sobre el tema y además bien ilustrada (y por supuesto, muy dirigida a hacer ver todo lo que hubo que hacer para acondicionar el sitio como la Casa del lector.

-Lenguas para la arquitectura: moderadamente interesante.

Museo del Prado

Este año, creo que es una sorpresa para todos, las grandes apuestas de exposiciones temporales para esta temporada no se cobran a parte (en realidad, ya se hizo y ello me extrañó mucho en su momento con “El último Rafael”), entran con la entrada general del museo; apruebo y mucho esa nueva política del Prado que para variar no parece ansioso por esquilar a sus visitantes.

-El joven Van Dyck: y del último Rafael pasamos al joven Van Dyck.

Hay que reconocer que la exposición está muy bien montada, no porque sea muy espectacular o muy original (que no lo es en absoluto, es lo mismo de siempre), sino porque es muy didáctica y muy pedagógica, así, descubrimos todo el “working progress” del artista, todo su trabajo en proceso, podemos deleitarnos comparando los bocetos que le llevaron a culminar una obra, constatar las diferencias entre las diversas versiones de una obra y descubrir todos los trucos y la forma de trabajar de un auténtico genio, es por decirlo de alguna manera un fascinante “making of”, todo un “Cómo se hizo Van Dyck”, que disfrutarán tanto los amantes de la pintura como los artistas o simplemente las personas que disfrutan un mínimo con el arte, puesto que es mucho más que ver grandes obras maestras, es descubrir, dejarse fascinar con todos sus secretos y conseguir adentrarse, aunque sólo sea un poco, en la mente del genio. Por ello es realmente fabulosa. Y por supuesto, la selección de obras que se ven, no podrían estar mejor escogidas.

-La Gioconda del Prado: de vuelta en el museo tras su paso por París para saludar a la versión más conocida (más detalles aquí), ahora está recolocada en un sitio más vistoso del habitual y se puede admirar tranquilamente y sin problemas, y además aún conserva la información de su restauración.

-Tiziano, san Juan Bautista: la comparación entre los tres cuadros que hacen interpretaciones diferentes del santo resulta apasionante a todos los niveles: encontrar los parecidos y las diferencias, que consideró el pintor que funcionaba y que no, como adaptó el tema a los tiempos y los mecenas… etc, con además dos radiografías de regalo al mismo tamaño del cuadro para ver los arrepentimientos. Es así una exposición pequeña pero interesante.

-El paisajista Martín Rico: tal vez sea que a mi no me gusta ese género demasiado, porque salvo unas pocas obras (y sí, las que contenían personas), me aburrí soberanamente. Que hay talento, sí, pero tampoco apasiona. No deja de sorprender que sea la exposición principal en este momento, será por la crisis.

-Retrato de caballero: y la obra invitada viene en esta ocasión del Moma, un interesantísimo retrato de Velazquez, en el que el artista demuestra todas sus grandes capacidades y que menos es más.

-Dibujos restaurados de Goya: interesantísimos y también muy buenas las explicaciones que acompañan a estos caprichos que nos vuelven a revelar todo el genio de Goya, y la verdad sea dicha, aunque muchos de ellos sean muy conocidos, nunca se cansa uno de verlos.

-Los trípticos cerrados, de grisalla a color: por alguna extraña razón ahora al Prado le ha dado por montar exposiciones de fotografía con sus propias obras (¿les sobra el dinero?), una novedad interesante, pero un poco tonta teniendo en cuenta que lo fotografiado forma parte de sus fondos y sería de agradecer que en vez de ponernos fotos pudieramos ver los trípticos montados en una exposición como es debido. Aún así la idea de los trípticos cerrados es muy original y será muy disfrutada porque nos ayudará a tener una perspectiva diferente de algunas obras muy conocidas.

Museo ABC

Antes de nada decir que en la cafetería (un lugar interesante donde los haya) hay una exposición de unos premios de fotografía que realmente merece la pena ver.

También me sorprende lo antipática que suele ser la gente que te recibe en la entrada y la actitud pasota y de aburrimiento de funcionarios que tienen, mira que esta fundación tampoco es que sea tan importante y conocida como para permitirse semejantes lujos….

Por lo demás, nos encontramos con:

-Chillida, Ilustrador: pesadez repetitiva, el interés que te pudiera provocar el nombre del artista va disminuyendo a medida que avanzas por la exposición y te preguntas si este hombre sabe hacer otra cosa que reformular una y otra vez el mismo concepto.

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-Donde habita el agua: uno se pregunta como nació la idea de esta exposición y cual se supone que era el objetivo final, en cualquier caso, la exposición se pierde tanto en si misma, se pregunta tanto que mensaje dar o que se supone que tiene que enseñar, que naturalmente no hay quien la entienda y todo se queda en una aburrida recopilación de fotografías de diversas épocas en las que sale agua de muy diferentes maneras.

Como compensación, y siendo lo único realmente interesante, en los paneles hay múltiples y muy interesantes dibujos hechos por varios grandes ilustradores. En las mesas ni te molestes en mirar.

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-Conexiones 04: La Tormenta. Nati Bermejo: la exposición más interesante de todas en el ABC (aunque para que mentir, no tiene ninguna competencia, ahora bien, eso no le quita mérito), la temática es tan fascinantemente metafórica, todo está tan brillantemente cuidado y resulta tan reflexivo que se convierte en una exposición interesantísima. Absolutamente recomendable.

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-Gente menuda: trata los dibujos hechos para un suplemento infantil; supongo que será apasionante sobre todo para los nostálgicos. Para el resto, es moderadamente interesante pero tampoco llega a apasionar, quizás hay cierta falta de información. El montaje es bastante espantoso. En cualquier caso, hay que reconocer que siempre resulta apasionante bucear en los fondos del ABC, ¡son increíbles todas las maravillas que esta gente guarda!.

-Francisco López Rubio: en realidad, es más bien una extensión de la anterior exposición. No demasiado informativa, y tampoco llama demasiado la atención.

Tabacalera

Por lo visto hasta ahora, este lugar suele albergar exposiciones realmente espantosas y carentes de todo interés, que pretenden ir de neovanguardistas y jóvenes. Sin embargo, la exposición de este momento, es la excepción (y esperemos que no sea la única):

-Años luz de Eugènia Balcells: ya había conocido a esta artista en el Macuf de Coruña, y su obra me encantó, una vez más, he tenido la oportunidad de deslumbrarme con ella.

La verdad es que se echa de menos más obra, pero lo cierto es que sus interesantísimas proyecciones sobre esas telas son simplemente fascinantes, aún diría más se pueden describir como realmente mágicas, es de hecho, de esas pocas veces que la obra tiene tal belleza estética que no te importa no conocer o entender el significado (que lo tiene y muy interesante), simplemente te da igual, te llega con lo que tienes delante, que te fascina por completo.

Como ya digo, la exposición es excesivamente reducida y uno desearía muchas más obras, por lo demás, y especialmente para quien no conozca a esta fascinante artista, totalmente recomendable.

Hotel Palace

Desde luego, no es un lugar habitual de exposiciones (aunque hay que reconocer que las hacen con cierte periodicidad), ni está preparado para ello, ni pretende serlo, o mucho menos una referencia dentro del archicompetitivo Paseo del Prado, pero nadie le puede negar su encanto centenario, sus hábiles montajes y su conversión de ciertas zonas del hotel, en lugares accesibles al público en general, lo que sólo beneficia la imagen del lugar que desde luego fascina.

Hay una sala especial donde se exponen (y se suelen ir cambiando) habitualmente objetos relevantes de la historia del hotel, pero a parte de eso, en ocasiones se hacen exposiciones, como la que vemos ahora:

-El alma del Palace: situada, como es habitual, en el bar, siempre es agradable entrar a este sitio que no es en absoluto una sala de exposiciones pero sí un lugar donde da gusto estar y donde siempre se puede esperar, aunque nunca una gran cantidad, sí una cierta calidad y, para que negarlo, un cierto encanto.

Esta exposición de fotos no es nada del otro mundo, pero nos acerca más a la historia de este edificio y nos descubre alguna que otra cosa interesante. Por supuesto no es un imprescindible, pero si se anda cerca… desde luego no se puede perder.

Espacio fundación telefónica

(Se mantienen la mayoría de las exposiciones que ya había, consultar críticas aquí)

-Fotógrafos, la voluntad de contar: espantoso montaje, que convierte la exposición en un horror cuyo único aliciente son las obras que se exponen. No hay ningún tipo de información ni folleto, la desinformación es tan vergonzosa que sólo parece quitarle aún más prestigio a esta fundación que ya no ha entrado con muy buen pie en el terreno cultural de Madrid dónde todo el mundo va pisando muy fuerte siempre… eso sin mencionar un ascensor insufriblemente lento. El beneficio de la duda se le va acabando.

Por lo demás, si se pasa por allí, resulta interesante ver las fotografías de fotógrafos (que por alguna extraña e irónica razón, parece que no les gusta ser fotografíados pues casi todos ponen cara de “que se acabe esto de una vez, por favor”) importantes en la historia de España acompañados de alguna de sus obras.

Una pena que un tema tan interesante y tan digno haya sido presentado de una manera tan patética y de verdadera vergüenza ajena.

La casa encendida

Como siempre, esta sede es el lugar para el vanguardismo más atrevido, y una sorpresa permanente que nunca deja indiferente, ahora podemos ver:

-Louise Bourgeois “HONNI soit QUI mal y pense”: vale, es cierto que la Casa encendida siempre ha destacado por su rupturismo y su poco convencionalismo (salvo rarísimas excepciones), pero la verdad, nunca había caído en el mal gusto (aunque lo había rozado, eso sí). Así, aunque reconozco que a esta exposición no le falta interés (hay algunas obras que realmente valen la pena), tampoco la veo apta para todo el mundo ni para todos los estómagos, y la verdad, llega a ser vulgar. Así pues, queda a gusto de cada uno arriesgarse o no.

-Lo nuestro: from me to you, Kiko Pérez: escondido formando parte del espacio, como buena intervención, resulta interesante aunque es un tanto fallido, no acaba de integrarse y tampoco llama lo suficiente la atención, sin embargo, siempre es interesante ver como el arte cambia los espacios que conocemos bien.

Fundación Juan March

-La isla del tesoro: desde luego el título es muy bonito y simbólico, aunque poco tiempo tardas en darte cuenta, según vas recorriendo la exposición, que sólo es una forma más de pretensión británica, porque, ¿acaso hay algún lugar mejor y más maravilloso en todo este mundo que esas sublimes islas que además se han podido desarrollar a parte y libres de la contaminación del resto de los mortales en su famoso “espléndido aislamiento”? (cuando no es el propio continente el que está aislado de Inglaterra). Y es que se nota demasiado que el comisario es británico: los textos todos primero con preferencia en inglés y después en español… eso sin mencionar ciertas frases del folleto (maravilloso, por cierto, con forma de libro).

Por lo demás, el montaje es espantoso: vulgar, mala iluminación (reflejos en las obras cada dos por tres), y encima mal colocado y distribuído de forma que el público se amontona de unas formas absurdas, eso sin mencionar la utilización de los colores sin ningún tipo de significado (al principio parecía que era con la sabia y pedagógica idea de diferenciar espacios, salas o temáticas, pero pronto te das cuenta de que no hay la más mínima organización o concepto de como hacer las cosas). En información, nula, esperemos que no se les acaben los folletos, porque sino, el público va a tener que adivinar lo que ve por ciencia infusa.

Por lo demás, hay que reconocer que la exposición sí es muy pero que muy interesante, obras apasionantes (algunas de colecciones privadas o prestadas por la Casa Real inglesa), un folleto con muy buena información (menos mal que algo la trae), y un recorrido realmente interesante por una muy buena parte del arte británico, con lo que realmente es una exposición que se debe ver.

Museo del traje

La verdad es que el Museo del traje, de un modo u otro siempre hace exposiciones interesantes, a veces un tanto reducidas (y se desearía que fuesen más amplias) pero en general interesantes y bastante trabajadas, especialmente si es en la sala de exposiciones temporales que tienen especialmente para ello, y donde se situa la exposición actual:

-Trajes de Baño y exposición corporal: aunque lo correcto sería haberla titulado “los paralelismos entre la evolución de la mujer y su traje de baño” (y sí, es un título tan poco comercial que no me extraña que no lo utilizaran), puesto que, aunque no lo parecía en un principio, la exposición resulta completa y absolutamente apasionante, nunca hubiera imaginado que hubiera tanta y tan interesante historia detrás de los trajes de baño femeninos y todo lo que tienen que ver con su evolución. Realmente fascinante, además, está bien montada.

Centro arte complutense

este lugar es prácticamente desconocido para la mayoría de la gente, incluso para los universitarios a los cuales particularmente les importa poco (bastante tienen con lo que tienen). Está situado en el Museo del traje aunque no funciona parte de este, y es una sala que no termina de salir adelante y que parece estar permanentemente titubeante y sin objetivo, ¿cuál es su uso?, ¿qué se expone?, ¿qué se intenta promocionar?, siendo dirigida por la universidad debería de ayudar a las jóvenes promesas y convertirse en un foco difusor del arte producido en la universidad (aunque eso me lleva a carcajearme un poco, como diría cierto profesor universitario que conozco, pues en los primeros tiempos TVE estaba en manos de la Complutense “si TVE siguiera en manos de la Complutense esto iba a ser un sindios” -aún más de lo que ha sido, se supone-, lo que deja claro el nivel de organización y las capacidades de la universidad… aunque esta ya tiene lo suyo por otros lados, y como ya hablé de estos temas en alguna ocasión no volveré a extenderme en ello). En todo caso, a causa de eso y otras tantas cosas (rara vez tienen una exposición verdaderamente interesante, los horarios de apertura no fueron muy amplios durante mucho tiempo -ahora son más aceptables-, nefasta señalización… etc), el centro de arte Complutense no figura en el mapa y sólo es visitado por personas que lo descubren de purísima casualidad visitando el Museo del traje… y no muchos se dignan a entrar, la verdad sea dicha, y esta vez será una pena, puesto que se encontrarían:

-Raúl quiere que seas críticamente feliz: cuando uno lee este título por primera vez, piensa que es infantil, cuando entra en la exposición, piensa que esto es una auténtica tomadura de pelo… pero a veces hay que rascar en la superficie y dar una segunda oportunidad, no siempre las primeras impresiones son las correctas.

Y este es el caso, si profundizamos, a pesar de la escasez de obra (uno acaba echando de menos más), todo lo que vemos acaba resultándonos apasionante, especialmente esa interesantísima interacción obra-lugar de exposición que el artista desarrolla tan bien, de modo que ambos se confunden. Desde luego, sumamente original y por tanto, a pesar de lo escaso de lo expuesto (aunque si no has visto la del Museo del traje, también es muy interesante), realmente merece mucho la pena pasárse por ahí y descubrir esta interesante exposición.

Museo Thyssen

Aunque ya hace tiempo que no está aliado con CajaMadrid, sus exposiciones siguen teniendo igual demanda, demasiada quizás (especialmente viendo los precios que cobran, que para un museo público son especialmente escandalosos). Eso sí, las exposiciones temporales, irónicamente, han perjudicado a la exposición permanente, pues debido a tanto préstamo y a tanta necesidad de hacer eso de “hoy por ti, mañana por mi”, la colección permanente se ha resentido mucho y hay salas que prácticamente se han quedado vacías por esa causa.

Otra cosa que debo de comentar es que los folletos en forma de librito (que además están ilustrados) están realmente bien preparados y son muy interesantes, lo que no significa, que se deba de descuidar (como efectivamente se ha hecho) la información en sala.

En cualquier caso, ahora podemos ver:

-Orientalismos: una de las escasas posibilidades para entrar en el Thyssen gratis todo tipo de público. Usando obras de la colección permanente, esta más que interesante propuesta que ya se ha hecho antes, coge unas pocas obras escogidas (y que nunca llenan más de una sala) que abordan la misma temática o que están relacionadas de alguna manera. Toda una forma de reflexionar sobre el arte, una pena que sean tan reducidas y que sólo estén compuestas por la colección permanente, pero siendo gratis, ¿qué mas se leva a pedir y más siendo en este museo?, en cualquier caso, es toda una oportunidad para tener otra perspectiva de las obras de la colección permanente gracias a este especial que le dedican.

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-Freud-Watteau: y esta es la última exposición que se hace celebrando el aniversario del museo y en la que podremos ver algunas obras selectas de la colección permanente gratis.

Bastante interesante, nos ofrece la idea de los retratos más psicológicos que físicos, y como un mecenas inspira a un artista.

-Gauguin y el viaje a lo exótico: como es costumbre, el Thyssen tiene su exposición de lucimiento para llamar la atención, casi siempre centrada en un conocido pintor del XIX, a menudo son decepcionantes, pero esta vez no.

Si bien tiene los defectos habituales como que el montaje es el mismo y vulgar de siempre que no sorprende en absoluto, las obras no son muchas, y toda la información que se te da depende del folleto porque en sala nada de nada; lo cierto es que es una exposición con muchas y grandes obras que realmente merece la pena ver (algunas de ellas muy conocidas), sumamente interesante más por eso que por otra cosa, y que por si fuera poco, da la oportunidad de descubrir o de redescubrir a artistas menos conocidos que también nos fascinarán.

La pena de todo esto es que sea tan cara (aunque hay los descuentos habituales) y sobre todo que tengas que comprar la entrada para varias horas después (resulta curioso, pero en cierto modo es comparable a una atracción de un parque de atracciones, pasas horas en la cola pero en lo que es la propia barraca, apenas unos minutos).

-El arte de Cartier: fascinantísima exposición, sin duda la mejor de lejos de todo el museo en este momento (y que contiene todo lo que a la de “Los años de la dolce vita” -más abajo crítica- le hubiera gustado tener).

Magnífico montaje (aunque con más luz hubiera sido más fácil leer el folleto), buena información en sala y en los folletos; piezas increíbles, espectaculares, muy importantes y abundancia de estas (se encuentran piezas históricas, muchas de ellas llevadas por personajes importantes y hay un apartado especial dónde se ven las de Grace Kelly e incluso una tiara que a menudo lucen los miembros de la Familia Real española -ha sido prestada por la Casa Real-)… en definitiva, quizás, la exposición perfecta.

Resulta además sumamente interesante, puesto que siempre escuchas los comentarios de la gente y que joya dicen que se llevarían y cual no, cual se pondrían y cual les parece hortera… con lo que el tema resulta especialmente curioso.

En todo caso, no dudo de que el brillo de las joyas os deslumbrará (al igual que el precio sino tenéis algún tipo de descuento).

Fundación Mapfre

¡Menudo panorama hay en esta fundación últimamente!, como no, el nombre de un museo conocido ha llamado el interés de todo Madrid, así que se juntan las colas rápidamente (aunque desde luego es mejor que en el Thyssen, dónde encima de hacer cola, hay que pagar, y para rematarla, entrar dos horas después)… al menos en Recoletos, Azka como siempre es más tranquilo, pero como ya digo, en Recoletos incluso han tenido que reforzar la seguridad y cambiar el método de entrada a las exposiciones. En todo caso, ahora podemos ver:

Sala de Recoletos:

-Retratos, obras maestras del Centre Pompidou: museo extranjero superimportante y exposición en Madrid… las colas eran de esperar. Sin embargo, como es habitual en estos casos debido a la expectativa, decepciona.

No hay muchas obras, algunas de ellas son realmente destacables y hay alguna que otra famosa, pero tampoco fascina mucho, el montaje es vulgar y la información de la exposición y del folleto deja bastante que desear… en realidad te das cuenta de que la exposición no está aportando nada y que simplemente se ha considerado que la grandilocuencia del nombre de un museo famoso sería suficiente para convertir la exposición en un éxito… no es así.

-Jean Paul Gaultier: siguiendo con esa tradición que ya empezaron el año pasado con la magnífica exposición sobre Yves Saint Laurent, nuevamente, la fundación Mapfre vuelve a convertir la moda en objeto de exposición y de contemplación por parte del público.

No hay duda de que la exposición está magnifica y espectacularmente montada a todos los niveles posibles, siguiendo también la tradición en lo que a esta fundación se refiere, por otra parte, todo lo que se muestra es realmente interesante, importante y la información suministrada tanto en la sala como el folleto es realmente buena. Quizás se pueda decir de la exposición como único defecto es un tanto caótica y poco ordenada cronológicamente, pero ahí reside parte de su encanto. Por otra parte, realmente se nota que el modisto se ha volcado en su creación, e incluso nos da la bienvenida de un modo muy particular y en varios idiomas.

Ahora bien, y aquí ya entro en una opinión totalmente personal, la verdad es que no me entusiasmó lo que vi, sinceramente, Gaultier aunque tiene buenas y originales ideas, en su desarrollo llega a ser la verdadera expresión del mal gusto e incluso de lo hortera. Realmente a veces uno se pregunta como determinadas personas consiguen triunfar.

Sala de Azka:

-Imogen Cunningham: como es habitual, para Azka queda la fotografía, que, como de costumbre se expone sin el más mínimo atisbo de originalidad en un montaje frío y plano.

A pesar de que el comienzo es bastante vulgar, las obras van subiendo de categoría a medida que se avanza y se descubre la interesante mirada de una fotógrafa capaz de encontrar y retratar la belleza en las cosas más inesperadas (creo que no debe de haber muchos casos de gente que haya retratado plantas o vegetales de forma tan bella). En definitiva, que se acaban encontrando obras muy interesantes (y quiero destacar, en el ámbito de los retratos, la foto de un jovencísimo y casi irreconocible Cary Grant).

Museo del romanticismo

-Eugenia de Montijo, la obra invitada: siguiendo la estela de otros museos como el Prado (en el que el programa de la obra invitada existe desde hace tiempo) el museo romántico nos trae una conocida obra de Winterhalter que la familia de los Alba ha prestado (aunque la gran exposición relacionada con la Casa ducal será en enero en Centrocentro).

Como es costumbre, es una exposición temporal muy reducida pero de muy buen gusto y bien montada, que nos ofrece la oportunidad de saber algo más sobre el pintor y conocer algo más de la española que se convirtió en Emperatriz de los franceses a través de algunos objetos de la época, aunque por supuesto, y como suele suceder con las exposiciones de este museo, sabe a poco y quedas con ganas de más.

Biblioteca nacional

Si bien por individual cada una de estas exposiciones no son nada tremendo (aunque hay que reconocer que las exposiciones de esta institución se están consolidando como algunas de las mejor y más espectacularmente montadas de todo Madrid, algo en lo que parecen estar cogiendo tradición), juntas hacen pasar todo un gran momento en la biblioteca nacional, lo que hace que merezca mucho la pena ir a verlas, son:

-De pasadizo a palacio, las casas de la biblioteca nacional: esta exposición (situada en la siempre romántica y escondida sala de las musas dentro del museo) satisfacerá a todo aquel que quiera saber más acerca de los avatares de la biblioteca nacional (si es que a alguien le quedó algo por saber después de la celebración del 300 aniversario) y todos los edificios que le dieron cobijo hasta que se conformó como tal. Divulgativa, recomiendo además prestar atención a las interesantes las citas que se ven en los laterales de los vidrios.

-El libro como…: un recorrido por los libros, su evolución, sus géneros y el como nos afectan, aunque un tanto superficial y no se deja de pensar que hubiera dado más de sí; el montaje es muy espectacular y muy estético (es más, el poco convencional y maravilloso folleto formado por unas postales también lo es) y la posibilidad de participación del público (entre otras cosas, escribiendo entre todos un e-book -aunque demasiada gente desaprovecha la oportunidad y escribe auténticas tonterías- que se juntará a modo de cadaver exquisito -sólo puedes ver como acabó la frase del anterior participante y debes continuarla-) la convierten en una opción totalmente recomendable.

-Gyenes, maestro fotógrafo: falta de profundidad y de obras es el gran defecto que le veo, hay voluntad, pero el objetivo no se acaba de conseguir; sin duda conocemos más acerca del fotógrafo cuando salimos, pero no hace que nos interese, no nos involucra, y nada de lo que vemos nos impacta demasiado. Sin embargo se aprecia el esfuerzo en el buen montaje.

Museo Reina Sofía

-María Blanchard: por una vez en mucho tiempo, el museo hace una exposición realmente interesante que logra fascinar realmente por un artista. Lo cierto, es que su único defecto es que nos quedamos con ganas de más, queremos más María Blanchard, nos encantan sus obras y deseamos saber más de ella. Lo dicho, absolutamente recomendable, y esperemos que algún día se prepare una mucho más amplia. En cualquier caso, es sin duda alguna, una de las exposiciones de referencia y de más interés de la capital.

-¿Queréis un amo?, ¡lo tendréis!: sorprende el ver como un contenido tan extremadamente polémico ha entrado en un museo público, ¡y no en cualquier museo público, en el más importante del arte contemporáneo!. De contenido más que peligroso y claramente evidentemente parcial, se atisba talento debajo de todo ello, las imágenes son muy estéticas, pero el mensaje es la aburrida demagogia de siempre, una pena, podría haber resultado toda una experiencia artística.

-Perder la forma humana, una imagen sísmica de los años ochenta en América latina: se supone que debería de ser un recorrido interesante por el arte en esa época en hispanoamérica… pero es una pesadez, a parte del habitual montaje en este museo, que como no, no le favorece nada (ni a esta ni a ninguna exposición), lo único que piensas es en lo trillado y lo poco original que es todo lo que ves, mientras te preguntas si no encontrarás alguna cosa interesante por medio. La respuesta no favorece a la posible recomendación de esta exposición

-Espectros de Artaud, lenguaje y arte en los años 50: la exposición empieza con mucha fuerza, con obras muy interesantes, y a partir de ahí va decayendo poco a poco. Sin embargo vale la pena verla.

El montaje, es el habitual y cansino de siempre: grandes espacios blancos que deberían de resaltar las obras… el problema es que en demasiadas ocasiones las empequeñecen.

-Palacio de Cristal:

-Dos anillos dorados: moderadamente interesante, las ideas con las que ha sido creada la obra son más interesantes que el resultado final que no termina de convencer.

-Palacio de Velazquez:

-Heimo Zobernig: hay que reconocerle que su reflexión sobre el espacio expositivo es cuánto menos interesante. Especialmente recomendable para todos aquellos a los que les encante ir a exposiciones y que alguna vez (o nunca) hayan pensado en el espacio en el que están puestas y lo importante de esto.

Canal de Isabel II

-Sala gratuíta de Plaza de Castilla:

-Mitografías, mitos en la intimidad: la idea era muy buena, hay que reconocerlo, escoger una serie de grandes seres humanos del siglo XX y descubrir su parte más personal e íntima… pero resulta fallida.

Desde luego en ello influye el convencionalísimo montaje, pero no solo eso, a pesar de que la exposición si cuenta con algunas fotografías realmente interesantes y reveladoras acerca de algunos de los personajes, lo cierto es que en general es superficial y vacía, academicista, da unos cuantos datos biográficos y ya cree que está todo, no profundiza, se limita a exponer lo que tiene como si ya tuviese valor por si mismo y no hubiese más que decir. Así, la falta de información es asombrosa y la verdad sea dicha también, los mitos elegidos son algunos un tanto cuestionables y algunos de ellos parecen responder más a un gusto personal que a un argumento verdaderamente racional (aunque ya se sabe lo que se suele decir, “no están todos los que son pero son todos los que están”).

-Sala de Santa Engracia:

-Los años de la dolce vita: decepcionante, absolutamente decepcionante. No se hacen muchas exposiciones sobre cine, así que cuando sucede, los cinéfilos estamos impacientes por verlas, pero lamentablemente en este caso, es más bien poco interesante.

Sin apenas información, vemos una serie de fotografías de películas y otras totalmente promocionales, pocas tienen un verdadero interés y el montaje es horrendo (todo se culmina en la cuba, lugar donde hay una pequeña televisión para un gran auditorio que quiere ver el documental que no es sino un conjunto de noticiarios unidos). En definitiva, no sé lo que falla aquí, si el presupuesto (que si no disponían de él, hubiera sido tan sencillo como montar una sobre los estudios que hubo en España y las grandes estrellas que pasaron por aquí, seguro que a la filmoteca le sobra material), si el comisario, pero simplemente es una exposición muy mal hecha sobre un tema que debería de resultar apasionante y que con los materiales adecuados hubiera quedado perfecta.

Y por si fuera poco, ni siquiera contratan a un guía experto en cine, en definitiva desastre completo, lo que como ya digo, es una gran lástima para una fundación que suele hacer exposiciones muy buenas y muy cuidadas.

Casa de Galicia

La casa de Galicia ha comenzado como siempre con sus exposiciones mensuales que descansaron en verano pero ya han vuelto (con el montaje y estructura de siempre, que deja bastante que desear por su nula originalidad), y lo han hecho con:

-Ramiro Cimadevilla: esta es sin duda una exposición a recomendar, aunque un tanto desigual, ya que alterna algunas verdaderas obras maestras con otras de un costumbrismo naturalista de lo más vulgar y decimonónico; además de cierta repetición temática. Sin embargo, como ya digo, algunas de las obras de este artista son tan extremadamente interesantes que realmente es necesario aconsejar la visita a esta exposición para admirar algunas pinturas realmente muy buenas, tanto a nivel de ejecución como de las ideas que plantea. Por tanto, debe de ser marcada como un punto muy importante en la agenda de visitas culturales.

-Manoel Bonabal: te da la impresión de que vista una, vistas todas; es simplemente una colección de sombras en la que parece que lo interesante sería adivinar el significado, si es que lo tienen. Muy poco interesante.

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Real academia de bellas artes de san Fernando

-Figuras de sombras, Auguste Rodin: lo único interesante que tiene esta exposición es el nombre del artista que firma las obras; por lo demás, al igual que una de la Casa de Galicia, esa colección de esbozos sombríos que pretenden ilustrar “La divina comedia” no tienen el más mínimo interés, y además, el montaje de siempre. De hecho, empiezo a estar convencido de que montaron esta exposición (y la anuncian) sólo para atraer a la gente, que decepcionada, no le queda más remedio que ir a la otra que hay (crítica abajo), que ya es otro tema muy distinto….

-Comparece, España: por lo visto celebramos el 150 aniversario de la ley del notariado (que no os llame la atención, aniversarios más raros se han visto, una vez en el registro general de la propiedad -que por cierto, debió de haber sido edificado por un comunista o un anarquista; pocas veces he visto un edificio más oscuro, laberíntico y siniestro… parecía sacado de una novela de Kafka- vi un gran y bonito cartel que anunciaba la celebración del 150 aniversario de la ley hipotecaria, aunque no creo que haya muchos dispuestos a festejar tal aniversario), ¿que qué me importa a mi y porque demonios hay una exposición sobre eso en la Real academia de bellas artes? vaya usted a saber, aunque todo sea dicho, esta institución no suele lucirse con sus exposiciones (mirar la anterior de la que se habla), en cualquier caso, ¿es interesante, merece la pena?.

Sorprendentemente la respuesta es sí, ya que aunque es total y absolutamente publicitaria y propagandística (ha sido organizada por el Consejo general del notariado y no se dejan de cantar las bondades de los notarios y lo perdidos que estaríamos en la vida y en el mundo sin ellos ya que son los que se aseguran que la civilización siga funcionando… puede parecer exagerado lo que digo, pero cuando veáis el video de la entrada -con un actor que sobreactua como si fuera Aurora Bautista, si soy notario sentiría vergüenza; pero por lo demás muy bien hecho- veréis que no estoy diciendo nada que no sea así) está magnífica y espectacularmente bien montada (como único y minúsculo defecto señalar que algunos documentos y cartelas era difícil verlos debido a la escasa luz de ambiente que predomina… a todo esto, ¿esa oscuridad que predominaba en la sala será una metáfora del propio trabajo notarial? jajajaja, puede que a pesar de haberlo cuidado todo tanto, se les haya escapado una pequeña ironía), muy especialmente estando en San Fernando. Pero eso no es todo, si bien una estética impecable y una cuidadosa exposición es importante, no se queda ahí, para nada, a todo ello lo acompañan obras muy interesantes de todo tipo: bibliográficas, pinturas, escultura… etc que están brillantemente reforzadas con la información suficiente y necesaria, con lo que se consolida una exposición perfecta, y un tema que en principio debería de ser insoportablemente aburrido se transforma repentinamente en interesante gracias a un brillante comisariado (y muy probablemente, un más que generoso presupuesto), que logra que esta se convierta en una de las grandes exposiciones a ver en Madrid en este momento; porque ya digo, puede que a priori el tema no te resulte en absoluto interesante, pero creeme, acabará por parecértelo.

Y por si fuera poco, en el colmo del dispendio (pues desgraciadamente, muchas salas están dejando de entregar folletos a los visitantes debido a la crisis por el coste que suponen), han hecho un elaboradísimo y también muy estético folleto. No hay duda ninguna de que esta exposición es todo un referente y de que no habían podido haber elegido mejor manera de celebrar el aniversario.

-Julio Romero de Torres en la escenografía de Herbert Wernicke: horrorizado me quedé, y más con lo que pretenden cobrar por entrar a esta exposición (porque está en medio del museo, así que el precio sería el mismo) para lo que se muestra. Si bien las escasísimas obras que se exponen (una sala, apenas cuatro cuadros y algo de documentación) sí que son muy interesantes, el precio exigido por esto es totalmente desproporcionado y absurdo. Sólo recomendable si también se va a visitar el museo.

La exposición se hace con motivo del estreno de “¡Ay, amor!” en el Teatro de la zarzuela.

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OTROS

Tienda Loewe de Gran Vía

No es la primera vez (la última vez fue durante Photoespaña) que esta elegantísima tienda cargada de historia hace exposiciones en su segundo piso, todas ellas destacan por su elegancia, encanto y buen gusto, que por supuesto son una magnífica excusa para pasar por allí.

-Pablo genovés, cronotados: sus reflexiones son interesantes, sus fotografías bellísimas… pero no da para una serie, la temática se repite tanto, y se basa tanto en la estética desmesurada de las fotos que pierde fuelle a medida que ves que el mensaje se diluye en una belleza totalmente vanal, y descubres que en realidad sólo es una excusa para exponer una imagen bonita. A pesar de ello es totalmente recomendable.

Teatro Real

Obviamente, esta institución no suele organizar exposiciones, pero está de aniversario, el 15 aniversario desde que fue reinaugurado por SS. MM. los Reyes.

Así pues, lo celebra con jornadas de puertas abiertas (vergonzosamente no publicitadas, por sorpresa y no demasiado bien organizadas para la que siguen la extraña costumbre de contratar a la gente más desagradable posible), en la que nos muestra atrezzo y vestuario utilizado en las producciones de los últimos años, y que ha llamado:

-Los otros artistas del teatro Real: extrañamente distribuída entre una sala que da a la plaza de Isabel II, el vestíbulo del teatro, y el interior de este, el montaje es como mínimo caótico y habrá muchas personas que no puedan ver la exposición completa o que se pierdan mucho de ella (afortunadamente no ha sido mi caso), unos porque no podrán acceder al interior del teatro, y otros porque simplemente no encontrarán las diferentes salas expositivas en las que está todo.

Pero dejando de lado eso, las piezas exhibidas son realmente interesantes y dan fe del enorme trabajo de los que están detrás de las grandiosas producciones de este teatro (de las que se hace crítica en muchas ocasiones en la sección Teatro) y es toda una oportunidad de apreciar estas obras de cerca y sin la enorme distancia del escenario y del foso de la orquesta.

Para algunos supondrá también un paseo por la nostalgia y el recuerdo de las producciones del pasado que van ligadas a tantos recuerdos propios y a tan buenos momentos vividos en el Real….

Roca Madrid Gallery

Aunque no está recién inaugurada, esta galería de la marca “Roca” no es muy conocida, quizás ahora con esta exposición y con sus planes para el futuro (que se dice que son prometedores) las cosas cambien, pero de momento nos encontramos con la que es probablemente la exposición menos convencional de Madrid:

-El baño, una restrospectiva histórica: la temática (debido al tema tabú y al potencial morbo) es más atractiva que la propia exposición, que en Barcelona fue mucho más completa, de modo que la falta de piezas hace que se resienta gravemente.

Sin embargo, lo que se nos muestra es muy interesante debido a que son piezas históricas muy poco convencionales, que sin duda pueden atraer el interés del público (el bidé de Sissí es sin duda alguna la estrella de la exposición). Además se hacen visitas guiadas.

Sin embargo, se nota falta de experiencia expositiva, pues todo está colocado de una forma que parece arbitraria y en cualquier caso muy condicionada por el espacio, lo que la hace poco atractiva… eso sin mencionar la planta baja más dedicada a la exhibición de productos de la marca, lo que le quita cierta seriedad al lugar.

En definitiva, aunque vale mucho la pena acercarse a ver esta poco convencional exposición en la que podremos aprender mucho sobre la zona más tabú de la casa, también es cierto que a la Roca Madrid Gallery le falta mucha andadura por delante y tiene una gran necesidad de mejorar sus formas si quiere posicionarse como una de las grandes salas expositivas de Madrid (aunque que conste que no va por mal camino).

También es importante comentar que con motivo de la exposición se hizo una mesa redonda con el tema “Belleza y bienestar” con espectaculares invitados y que resultó un tanto desastrosa: fallos continuos de sonido, llegadas tarde, presentaciones poco preparadas, un lugar poco apropiado y un cóctel no muy generoso hicieron ver que esta institución no está preparada para esta clase de eventos a pesar de sus grandes aspiraciones, al menos de momento.

GALERÍAS

Pelayo47

-París 1900: esta galería presenta una exposición bastante interesante en un espacio más bien reducido, y está claro que no debe ser muy conocida puesto que en la inauguración no había nadie, además de que los aperitivos que sirvieron dejaban bastante que desear.

En cualquier caso, la exposición, siempre teniendo en cuenta lo muy pequeña que es, es realmente interesante, y como curiosidad comentar que si uno ve los precios de las obras, relativamente accesible para el gran público a la hora de poder adquirir una obra de arte. Se nos muestran así dibujos de principios del siglo pasado, simples, pero de un estilo bellísimo, con ese encanto inigualable de la belle epoque.

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Begoña Malone

-Santiago Martínez Peral, De cabezas y náufragos: también es una exposición exageradamente reducida, hay alguna que otra obra interesante, pero en general, no es nada del otro mundo.

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