Séptima parte de Notas de aburrimiento

Bueno, pues con este nuevo capítulo, igualo por fin las publicaciones en los Grandes relatos de Universo de A, pues ya todos tienen los mismos capítulos; así que continuamos con la vida nada aburrida de este funcionario llamado Abelardo:

Nota 32

¡Por fin un puente!, ¡viva, no tengo que ir al instituto!. Es maravilloso, pasaré todo el tiempo con mi hijo, y conseguiré deshacer ese lavado de cerebro que le han hecho esas gentes malignas. Aún no me explico como lo han conseguido, Ildefonso es, como todos los adolescentes, de lo más “in”: insoportable, insatisfecho, inconsciente… ¿cómo es posible que hayan conseguido contentar a un chico de su edad, y además tan pronto?, ¿qué ha pasado aquí?, ¿qué me he perdido?; ¡debería de estar hecho una furia porque no conoce a nadie y echa de menos a sus amigos del anterior instituto! (cosa que, curiosamente, sí me está pasando a mí… otra vez la extraña inversión de papeles), y en vez de eso, ¡hasta tiene ganas de volver al centro nuevo!, ¡nunca he visto nada igual!.

De hecho, la situación comienza a resultar excesiva, no para de hablar de lo mucho que le gusta el actual instituto, hace unas horas tuvimos esta conversación:

-Papá, ¡qué ganas de volver después del puente!, ¿sabes?, en clase vamos a hacer….

-¡Nada tan divertido como lo que yo tengo preparado para este puente!, ¡ya lo verás!. -exclamé antes de que pudiera siquiera decirme algo, ¡qué te han hecho hijo mío!.

-¡Oh no!, ¡no me digas que hay puente familiar!, ¡que rollo! -lo que me faltaba por oír, estar conmigo es un rollo, e ir al instituto es una fiesta, ¡esto ya es lo máximo!-; oye, ¿por qué no hacemos algo original?, ¡un puente familiar por separado!, yo quedo con mis amigos y tú, bueno, tú haces esas cosas que te gustan hacer.

-Se me ocurre algo aún más original: tú quedas con tus amigos, y yo os acompaño a todaaaas partes, y de vez en cuando te cojo de la mano y te doy besitos -le dije con tono semiamenazador.

-Valeee, -respondió como si acabara de aceptar ir a la horca- bueno, ¿y que toca esta vez?.

Pues no tengo ni idea, he pasado tanto tiempo quejándome, horrorizándome e intentando escapar del nuevo instituto, que no me ha dado tiempo de organizar nada… supongo que cuando hice el plan de pasar el puente con mi hijo, debería de haber planificado algo. Bueno, afortunadamente supe salir del paso medianamente bien… más o menos:

-Ohhh, es… una gran sorpresa -dije, sobreactuando más que la actriz de cine mudo Sara Bernarda- te vas a quedar de piedraaaa.

-Genial -dijo con desdén-, voy a ver la tele, avísame cuando tenga que ir.

El entusiasmo arrebatador de mi hijo no ha sido un gran ánimo, pero qué se le va a hacer.

Nota 33

Umm, si no quiero perder su confianza, debo evitar que se dé cuenta de que en realidad no había organizado nada, sin mencionar que el escaso prestigio de los puentes familiares caería definitivamente… está claro que voy a tener que planear algo para el día de hoy, ¿pero qué?.

Nota 34

¡Ya está!, iremos al teatro, es algo muy sofisticado y nunca vamos… ahora tengo que decidir una gran obra a la que acudir, algo que se quede grabado para siempre en nuestros corazones….

Nota 35

Bueno, me decidí por la ópera, fui al teatro regio… ¡pero los precios son de escándalo!, mucho me temo que nuestro presupuesto no se puede permitir subir de nivel intelectual, ¡es increíble lo caro que es ser culto!. Aunque probablemente será un espectáculo de una sofisticación sin par… voy a investigar.

Acabo de leer una crítica sobre la ópera a la que pensaba ir… los cantantes entonan desnudos, mientras un cubo de fregona, en el centro del escenario, es el único decorado de una ópera de cinco horas. Si llevo a Ildefonso a eso me lo recuerda toda la vida, y adiós a los puentes familiares. ¿Y ahora qué?, ¿a dónde lo llevo esta tarde?, ¡se me está acabando el tiempo!… ¡Ya está!, ¡a un musical!, ¿existe acaso algo más animado y divertido?… ahora hay uno que está teniendo mucho éxito, ¿cómo se llamaba?, ah, sí, “Los míseros”, no suena muy alegre, pero si los personajes cantan, ¡muy infelices no pueden ser!

Nota 36

La taquillera me está diciendo que “Los míseros” es un auténtico dramón, no he visto el espectáculo, pero he llorado a lágrima viva sólo con lo que ella me ha contado, ¡qué historia más triste!: un preso se escapa, y canta lo infeliz que es, mientras el resto de los presos cuentan cada uno porque son desgraciados; entre tanto, una madre soltera, embarazada de gemelos, y con otros cinco hijos en casa, llora porque no tiene con que alimentar a sus vástagos, y ella misma está aquejada de una enfermedad que no tiene cura y que la mata lentamente, al igual que a dos de sus hijos, de los cuales, el preso nombrado resulta ser el padre de uno; y además, todos los personajes son más pobres que las ratas, hasta los figurantes del fondo, por lo visto. Luego hay una revolución, una guerra y una epidemia de una enfermedad de otro siglo (sí, una cosa tras otra), y mueren… todos, excepto el padre, que sobrevive para ser brutalmente violado por el juez que le condenó injustamente, así que claro, se suicida.

Decididamente, aunque sólo sea por ver como es eso cantado, compraré las entradas… ¡ah, ya lo imagino!, ¡Ildefonso y yo lloraremos sin descanso, y eso estrechará nuestra relación paterno-filial!, ¡ya lo imagino!, al ver como se mueren uno por uno los hijos de la pobre protagonista, me abrazará entre llantos desconsolados y me dirá: “¡cuánto te quiero papi, huyamos de ese horrible instituto!”, y yo le diré: “la administración no nos deja este curso, pero hago lo que puedo hijo mío, ¡te rescataré!”, ¡ay, que bonito va a ser!.

Nota 37

¡La taquillera me está volviendo loco para comprar la entrada!:

-A ver, le repito -me dice-, hoy casi no hay entradas, de hecho, casi no las hay hasta dentro de tres meses porque el espectáculo está teniendo mucho éxito, tiene usted verdadera suerte de encontrarlas a 90 auros.

-¡90 auros!, ¡menudo precio!, ¿y no tiene otra cosa más barata?, ¡quiero ver “Los míseros”, no convertirme en uno de ellos! -respondo yo.

-A ver señor, puede usted coger la butaca platino y con ello se le hace un pequeño descuento…

-¡Esa me vale!, ¿cuánto?.

-120 auros.

-¿Y cual es el descuento?.

-En el bar, señor; además tendrá acceso a los camerinos, a un pase previo y otras cosas que ahora le detallo….

-¡Ya le he dicho que no quiero gastar tanto!, ¿por qué se empeña en enseñarme las butacas más caras si le digo que no me interesan?, ¿hay algún posible descuento sobre el precio de cualquier entrada?.

-Sí, hay un gran descuento para los que forman parte de la asociación de amigos de este teatro, un 50%.

-¡Genial!, ¡quiero ser amigo de este teatro yo también!.

-Bueno, pues la tasa de entrada es de 120 auros y la mensualidad de 50.

No me extraña que les hagan un 50% de descuento en las entradas, las están pagando cada mes sin ver una sola función.

-Pensándolo bien, no tengo tanta confianza con el teatro como para ser tan amigos, dejemoslo en conocidos de vista; además, no estoy muy seguro de si me conviene una amistad en la que hay que ser tan generoso -especialmente por mi parte- … vale, de acuerdo, ¿qué otras posibilidades tiene para hoy?.

Por fin la taquillera, tras ofrecerme todas las butacas carísimas e intentar convencerme de que aumentara el gasto de las entradas, parece que va a acceder a enseñarme otras, ¡a ver si es verdad!.

-Bueno, tiene entradas en la Platea B, y el precio es mucho más bajo….

-¿En serio? -dije esperanzado.

-Sí, pero es porque no se oye nada… pusieron un tabique nuevo, y se ha quedado insonorizada esa parte de la sala, nadie sabe por qué, lo han venido a investigar científicos de todo el mundo….

-Vaya, pues no oír nada en un musical tampoco me parece el mejor plan, ¿se le ocurre algún sitio en el que se escuche algo?.

-Sí, la zona Club C.

-Perfecto -contesté entusiasmado.

-Pero ahí no se ve nada de nada, está atrás del todo, por debajo de las butacas de delante, y justo encima, hay una viga que tapa absolutamente el escenario.

-¡Pero por favor! -dije casi suplicante- ¿hay algún sitio dónde se vea y se oiga?.

-¡Oh sí!, -contestó alegremente-, ¡creo que va a tener suerte señor!: la platea-anfiteatro V, ¡es perfecta para lo que usted solicita!, ¡y sólo cuesta 10 auros!.

Feliz de la vida me decidí a sacar la cartera, pero entonces la desconfianza se apoderó de mi:

-¡Un momento!, ¿dónde está la trampa?, se ve y se oye, ¿pero que defecto tiene ese sitio?.

-Está al lado de un altavoz -confesó-, así que oirán el espectáculo perfectamente, aunque luego claro, les pitarán los oídos cuando salgan y probablemente tengan una sordera temporal durante varios días, pero eso sí, ¡oír, oíran perfectamente!.

-¿Pero es que en este teatro no hay una sóla butaca dónde se pueda oir o ver normal?.

-Desde luego señor, en el subanfiteatro D.

-Deslúmbreme, que nueva y fascinante invención de incomodidad tienen ahí, creo que si hubieran diseñado este teatro como cámara de tortura no lo hubieran hecho mejor -empezaba a salirme el tono irónico y ya no podía evitarlo.

-Ah, nada, una minucia, sólamente es que no se puede mover nada el cuerpo en toda la representación, y que se está semisentado, porque el sitio está pegado a una pared que casualmente acabamos de pintar, así que recomendamos que no traiga ropa nueva.

Nota 38

He tenido que abandonar la idea de ir a ver “Los míseros”, nuestro presupuesto no da para ver el espectáculo al completo, tendríamos que ir varias veces para poder apreciarlo por fragmentos, un día lo veríamos, otro lo oiríamos, al siguiente usaríamos unos prismáticos para distinguir algo en el escenario….

Bueno, se hace tan tarde que ya no puedo planificar nada, así que… ¡ya sé!, ¡iremos al cine!, no es una actividad muy original, inusual o sofisticada, pero siempre es bonito ir en familia a ver una película en pantalla grande, seguro que nos gusta, y como la actividad es tan simple y sencilla que se puede hacer todos los días, Ildefonso y yo comenzaremos una mejor relación basada en la cinefilia, haremos cineforums en casa y todo eso… va a salir genial… sí, lo sé, quizás soy un poco iluso.

Nota 39

Intentar comprar una entrada para cine en festivos no es la mejor de las ideas, además, me da la impresión de que el cine ha evolucionado tanto que ya no sé ni que voy a comprar:

-Perdona -le dije al taquillero- ¿puede decirme una película adecuada para un chico de 13 años?.

-Pues depende -me dijo el taquillero-, en este momento autorizadas para menores de 13 años sólo tenemos la película “El oso Bobo”.

-¿Y eso le gustará?.

-Pues lo dudo mucho, su público es, sobre todo, los niños de cinco años.

-¿Y entonces para que me la ha recomendado?.

-Usted me ha preguntado por una adecuada, no una que le guste -dijo con autosuficiencia.

Era lo que me faltaba, un taquillero listillo.

-Vale, entonces, ¿cuál le gusta a los chicos de su edad?.

-Pues todos vienen a ver “Arma asesina y mortífera 10”.

-¿Y eso no será muy violento? -dije temiendo por las cosas que pueda ver mi hijo, al fin y al cabo soy su padre y se supone que tengo que educarle en unos valores.

-Pues sí, la verdad; además hay sexo a mansalva, y se tratan temas como: el racismo, la xenofobia, el machismo, la destrucción del medio ambiente y el asesinato indiscriminado de animales para sacar beneficio económico.

-¿Desde un punto de vista educativo? -me atreví a preguntar.

-¡No!, es la personalidad del protagonista: maltrata a sus amantes, asesina personas de otras razas y destruye ecosistemas enteros porque trabaja para un político corrupto que le paga bien ese tipo de trabajos.

-¿¡Y le parece que esa es una película adecuada para alguien de 13 años!?.

-No, pero usted me preguntó cuál le gustaría, no cuál es apropiada, para eso último, mejor la de “El oso Bobo”.

Nota 40

He reexaminado la cartelera y ya no sé que voy a hacer, ¿cómo puede haber tantos estrenos y ninguno al que pueda ir con mi hijo?; a ver: hay una de Gudy Alen, pero mejor no, siempre me siento estúpido después de verlas, no me río en toda la película y luego la crítica dice que es un prodigio de la comedia; varias románticas, en las que la única diferencia que hay entre ellas es el nombre de los personajes (y en algún caso ni eso); y una de esas comedias gamberras de cine espanol… pero seguro que hasta “Arma asesina y mortífera 10” es más apta para un chaval de 13 años que eso, algunas de esas películas dejan daños permanentes e irreversibles en cualquier cerebro (y probablemente fueron escritas por una persona con esas mismas características, que quiere vengarse porque él también vio una película igual de mala, y ahora quiere resarcirse con el sufrimiento de otros).

Nota 41

“Arma asesina y mortífera 10” es mi única opción para quedar bien con mi hijo, ¿pero qué clase de padre sería si comprara esas entradas, y por tanto fomentara que mi hijo viera esas barbaridades e incluso tomara ejemplo de ellas y pudiera pensar que eso es normal o está bien?… ¡pues un papá guay!… no, pero qué digo, decididamente no, un padre tiene que hacer lo que un padre tiene que hacer: salvaguardaré la moral y la inocencia de mi hijo, y no permitiré que sea mal influido por una sociedad dominada por la violencia.

Nota 42

Finalmente he comprado dos entradas para “Arma asesina y mortífera 10”, seguro que no es tan violenta y que todo es puro marketing… aunque en los carteles gigantes que anuncian la película, colgados por todo el cine, se ve gente sangrando y vísceras humanas por todas partes… así que mejor me llevo algo para vomitar, por si acaso.

La compra también ha sido otro infierno, ¿qué ha sido de aquella época en que ibas al cine, comprabas la entrada y ya estaba?; el taquillero listillo empezó a hablarme de si quería sala de proyección analógica, digital o 3D, que naturalmente, tenían distintas horas, así que estuve a punto de comprar entradas para una sesión que ya había pasado. Después, pasé media hora intentando desentrañar los secretos de como ir hoy día al cine, pero la verdad, al final no estoy muy seguro de lo que he comprado (aunque me haya costado más de 20 auros)… al menos me han regalado unas gafas de sol, pero el cristal parece malísimo.

Por otra parte, ya me he repetido a mí mismo que no he vendido ni mi dignidad, ni mi integridad, y mi moral paterna permanece intacta, al fin y al cabo… ¿qué padre no llevaría a su hijito a ver violaciones indiscriminadas, matanzas brutales, asesinatos y demás violencia gratuita con tal de mantener una buena relación con su hijo?; no hay duda, soy un buen padre.

Nota 43

Llego a casa e Ildefonso me dice:

-¡Acabo de ver por interné “Arma asesina y mortífera 10”!, ¡es buenísima!.

No se puede luchar contra la era de la información, yo traté de salvarle de esa horrible película, pero nada se puede hacer contra el progreso… el problema es, ¿y ahora que hago yo con las entradas?.

-Papá, no sé que has planeado, pero me gustaría acabar un trabajo en este puente, ¿te importa si nos quedamos en casa, vemos la tele juntos alguna vez, y ese es nuestro plan familiar?.

La tele, otra gran educadora, como no. Sin embargo, yo ya estaba tan exhausto por todo lo vivido que sólo pude decirle:

-¡Es exactamente lo que tenía planeado para estos días juntos!, ¡tú, yo… y la tele!, ¿no te parece genial?.

-¡Es el mejor puente familiar que has planificado en años!, ¡te quiero papi!- exclamó Ildefonso mientras me abrazaba con fuerza.

Sin comentarios.

Continuará…

Todos los capítulos publicados aquí

Esta entrada fue publicada en Grandes relatos. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Séptima parte de Notas de aburrimiento

  1. Pingback: Guía de capítulos de Grandes relatos | Universo de A

  2. Anónimo dijo:

    me parece muy bueno,ocurrente,fluido,simpatico,me encanto,de notas el mejor,enhorabuena.

  3. Muchísimas gracias! me alegro de que te haya gustado tanto!.

¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s