El Reino de Patones

Es posible que la que es una aldea desconocida para muchos, y a pocos kilometros de la capital de España, tenga una de las historias más fascinantes que se puedan imaginar; este lugar, tenía su propio Rey, que ejercía como juez de paz y que era reconocido por toda la aldea.

Lamentablemente no existen muchos datos acerca del tema y, por extraño que pueda resultar, el ayuntamiento no parece nada interesado en resaltar esa interesante historia que sin duda sería motivo de aumento del turismo (algunos datos que recojo estaban en su página web, y sólo admiten lo esencial, en general niegan todo); yo, recopilo todo lo que he podido y lo ofrezco aquí para que todo el mundo pueda sacar sus propias conclusiones, algunas cosas aún están disponibles, otras no:

 

Información que ofrece el ayuntamiento (que pretende desmentir la mayor parte de la historia):

-Según la tradición, Patones tuvo su propio Rey hasta el siglo XVIII. Las leyendas aluden a una monarquía milenaria, para algunos de origen visigodo, que consiguió pervivir a la ocupación musulmana.

Este rey trató con monarcas de la talla de Felipe II al que le dirigió una carta que empezaba “Del Rey de Patones al Rey de España”, y con Carlos III, que acabó con la dinastía patonera al negarse éstos a pagar unos impuestos.

-Aunque es cierto que existió un rey en Patones, nada tiene que ver con la concepción de una rica dinastía que tratase con los representantes del imperio español. Se trataba más bien de una especie de alcalde o juez de paz de origen humilde.

A lo largo del siglo XVIII se van fraguando estas leyendas que son dadas por ciertas en numerosos libros, uno de los más conocidos es el Viage de España de Antonio Ponz.

El primer escrito donde se hace alusión al “Rey de Patones” es de 1653, cuando se entrevistó con el Cardenal Moscoso para solicitar la construcción de la ermita.

-En relación a este rey, se cuentan historias que lo sitúan en reinado independiente que no necesitaba rendir tributos ni guardar las leyes de ningún gobierno hasta que Felipe II, otros hablan de Carlos III,  averigua de su existencia (S. XVI-XVIII).

-Bonitas narraciones que se quedan sólo en eso. Lo que nos dice la Historia es que este pueblo se fundó durante el S. XVI por un grupo de pastores venidos de la cercana villa de Uceda. Y que hasta finales del S. XVIII permaneció bajo su jurisdicción, hasta que Carlos III le otorga el título de lugar o aldea, lo que supuso tener un alcalde, un término municipal propio…

-En esta misma línea, otra leyenda muy extendida relata como este recóndito pueblo pasó desapercibido durante la Guerra de la Independencia  (1808-1814). Pero nada más lejos de la realidad.

-Existen documentos en el archivo municipal donde se dan cuenta de los tributos pagados a los destacamentos franceses. Aunque sí es cierto que se resistieron a la ocupación, el caso más conocido es la ayuda que dieron sus habitantes al mítico guerrillero Juan Martín El Empecinado.

-Menos conocido es uno de los relatos más oscuros y secretos de Patones. Se dice que en un lugar llamado el Rendijo, situado encima del camino del Barranco fue arrojado el cuerpo muerto del comendador y su montura. Cuentan que los abusos de este “caballero” movieron a actuar de forma tan violenta a todo el pueblo.

-Nada hace pensar que esta historia, que guarda ciertas similitudes con las obras del dramaturgo Lope de Vega, sea cierta. Y es que más parece el argumento de una obra teatral, donde las entrañas de la tierra guardan silencio y los años olvidan un secreto que la ciencia ni confirma ni desmiente.

Información sacada de Wikipedia (que recoge el texto que más datos da sobre la historia de esta monarquía):

Se han encontrado recientemente importantes restos arqueológicos, los más importantes en la Cueva del Reguerillo. También en 1974 se descubrió un castro celtíbero, del siglo II a. C., algunos dicen que Patones data de la reconquista.

En 1555 Patones de Arriba ya existía, tenía 7 vecinos, y era dependiente de Uceda. Hubo reyes del pueblo hasta 1750, que se pidió que empezara a haber alcalde, los reyes eran hereditarios. Cuenta en 1781 Don Antonio Ponz, en su monumental obra “Viage de España, en el que se da noticia de las cosas apreciables y dignas de saberse que hay en ellas” (tomo X) (Madrid, 1781) y sobre el reino de Patones lo que sigue:

Como a mitad de camino entre Torrelaguna y Uceda se ve a mano izquierda una gran abertura en la cordillera, que cierra un pequeño valle, llamado “Lugar de Patones” sobre el cual sería delito no contar una célebre antigualla, que es la siguiente: En aquella desgraciada edad en que los sarracenos se hicieron dueños de España, ya se sabe que muchos de sus moradores huyeron a las montañas y a los parajes más escondidos y retirados. Algunos buenos cristianos de la tierra llana decidieron, pues, introducirse por la expresada abertura, buscando en lo interior de la sierra cuevas donde esconderse, y fue de tal suerte, que no cuidando los enemigos de territorio tan áspero y quebrado, pudieron aquellos godos fugitivos vivir en él todo el tiempo del poderío musulmán, manteniendo sus costumbres, creencias y sustentándose de la caza, pesca, colmenas, ganado cabrío y del cultivo de algunos centenos, como lo hacen también ahora.

Estos hombres, que se llamaron los Patones, eligieron entre ellos a la persona de más probidad para que les gobernase y decidiese sus disputas, de cuya familia era el sucesor, y así se fueron manteniendo de siglo en siglo con un gobierno hereditario, llamando a su cabeza “Rey de los Patones”. No es esto lo más gracioso, sino que después de haber recobrado España su primitiva libertad, y sacudido totalmente el yugo de los sarracenos, se ha conservado entre los Patones este género de Gobierno (bien que subordinado a los Reyes de España y a su Consejo) hasta nuestro días, en que el último rey de Patones solía ir a vender algunas carguillas de leña a Torrelaguna, en donde le han conocido varios sujetos, que le trataron y me han hablado de él.

Este hombre, que era pacífico y enemigo de chismes, se dejó de cuentos, y comprbando que sus súbditos se situaban ya en el boquete, a vistas a la llanura, hubo de barruntar alguna inundación de las fórmulas legales de su reino (donde los juicios eran verbales, sin autos, pedimentos, ni traslados), o acaso la ocupación del Gobierno le impidese atander debidamente a su propia subsistencia, por lo que abandonó su trono; de modo que los Patones, viéndose sin pastor, se sujetaron espontáneamente a la jurisdiccón y al corregimiento de Uceda, de la cual hoy es aldea el Reino Patónico.

Al someterse, los independientes súbditos perdieron mil apreciables y antiguas prerrogativas, y no es poca cuando el Consejo Real de la España comunicaba órdenes y decretos a los capitanes generales, gobernadores y justicias, escribía separadamente para su observancia al que regía este antiquísmo pueblo, en esta forma: “Al Rey de Patones”. No hay que reírse que esto bien puede probarse en Madrid, a pocas diligencias que se hagan; y aun tengo entendido que Su Majestad, el señor don Fernando VI, quiso informarse de las circunstacias del reino de los Patones… ¡Cuantas reflexiones morales y políticas me viene a la imaginación! Un reino hereditario de mil años por lo menos, gobernados en profunda paz, sin otras reglas que la razón natural; un pueblo conservado en medio de España, en el cual no pudo hacer brecha el Corán, ni tanto errores como después fueron viniendo; un reino contento con la angostura de sus límites, sin dar entrada a otras costumbre, ni trajes, ni más idea que la de cultivar bien su estrecho territorio, ni más ciudado que los de us comenas y su ganado; los hijos de las familias sujetos a los padres, y todos ellos obedientes a su rey..

Queden, por lo tanto, los lectores instruidos de esta singular Monarquía Platónica, de su principio, duración y fin; y aunque alguien diga (que bien se dirá) ¿cómo es posible que existiese eso a doce leguas de Madrid, sin saberlo yo, ni haber oído hablar a alma viviente? no me casusará maravilla, pues yo me hallaba en el mismo caso. Sabido es cuál suele ser nuestra curiosidad por indagar lo que sucede a dos o tres mil leguas de aquí, ignorando lo que hay en nuestra propia casa..

Cuenta J.B. Amer en artículo publicado en Historia y Vida, nº 45, 1971 en artículo titulado “El Milenario Reino de Patones” que por mucho que se ha indagado en archivos no se ha encontrado prueba documental escrita alguna, quizás porque los archivos de Uceda se quemaron en la Guerra Civil.

La tradición oral está fuertemente arraigada entre los habitantes de la comarca. Algunos ancianos dicen de la existencia de un libro desaparecido en el que los reyes contaban la historia del pueblo.

Los vecinos de Patones, desde que bajaron del emplazamiento original en Los Pradales en 1783, dos décadas antes de desaparecer como “estado independiente” perdieron sus usos, lenguaje y ancestrales costumbres.

Durante la invasión napoleónica el lugar tenía unas cincuentas familias..

Sobre el año 1850 se empezó a construir la presa del Pontón de la Oliva, y se descubrieron algunos restos más, en esa época ya había iglesia parroquial, ayuntamiento…

El historiador Juan Ortega Rubio advertía – en 1921 – “se notaban semejanzas lo mismo en la lengua que en el carácter de aquellas rústicas gentes, que hacía sospechar si procedían directamente de los godos“.

El recuerdo del Rey de Patones ha quedado también entre los artistas. Se encuentra esta cita en “la guía de la provincia de Madrid” de Antonio Cantó “Yo llegué a presenciar en el salón de Otoño de año 1925, un cuadro que represntaba al último rey de Patones, con capa parda hasta los piés, a, modo de manto real y un sobrero calañés ciñendo sus sienes en sustitución de la corona, guiando un borriquillo“.

Durante la guerra civil algunos vecino de Torrelaguna subieron ” a por el cura” que fue defendido por toda la población a una, poniéndose como barrera ante la Iglesia, según una vecina Carmen Cimarra.

La única “guerra” que han sostenido los vecinos de Patones con el Estado Español es la conocida “guerra de los pinos” a raíz de que el Instituto Español de Repoblación quisiera meter unos cuantos en la década de los 40. Un resumen de las operaciones bélicas nos lo hace el Tío Marcelo “Pero nosotros vivíamos de la cabras y resultaba que nuestros animales tenían que desaparecer … Así que es que no os quiero contar la que armaron los mozos. ¡Como que tuvo que intervenir la Guardia Civil para poner orden! Claro que el ingeniero de los de la Repoblación cobró de lo lindo“.

Patones de Abajo se creó sobre 1940, después de la guerra civil, la localidad no es muy antigua, se fundó gracias a que los habitantes de Patones de Arriba se trasladaron a vivir abajo por la Vega del río Jarama, aunque se construyó la carretera M-102, que comunicaba el municipio con Torrelaguna. El pueblo de Patones de Abajo después de fundarse se comenzó a poblar en 1960.

En 1971 en Patones de Arriba quedaban doce vecinos y se podía apreciar en la aldea que había un “predominio de gente rubia, ojos claros y facciones correctas”.

Patones de Abajo hoy en día es un pueblo muy nuevo, casas lineales, sus habitantes se dedican a la agricultura, pero también al sector servicios.

 

En lo que respecta a mi opinión acerca del tema, yo simplemente quiero creermelo todo; me resulta tan fascinante, tan interesante la idea de una monarquía escondida, una cultura que se saltó toda la historia del resto de su país… ¡ah!, ¡que habrá sido de la monarquía patonesa!, se dice que sus descendientes se perdieron entre la población de Madrid. Yo por mi parte, creo que el tema debería de investigarse mucho más y conseguir más datos de esa apasionante historia.

Bueno, ya os habréis dado cuenta si me ha interesado, que he organizado un “Especial Reino de Patones” que se compone por este artículo, otro que es el que lo ha originado todo de la sección Turismo, y en el que se puede apreciar mis fotos de este increíble lugar; y por último, un nuevo relato corto para la sección Grandes Relatos, sobre El último Rey de Patones y el fin de esa monarquía.

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6 respuestas a El Reino de Patones

  1. Pingback: Relato corto: El último Rey de Patones | Universo de A

  2. Pingback: Visitando el Reino de Patones | Universo de A

  3. Anónimo dijo:

    es fluido e interesante hasta en ciertos momentos conmueve, me gusta.

  4. Muchas gracias, pero creo que tu comentario se refiere al Relato corto de “El último Rey de Patones” (https://universodea.wordpress.com/2011/08/18/relato-corto-el-ultimo-rey-de-patones/); en todo caso me alegro de que así sea, deseaba que todo el mundo pudiera apasionarse por esa historia tanto como yo y hacersela vivir; por lo que comentas, parece que lo he conseguido.

  5. ..PATONES DE ARRIBA LA LEYENDA DEL REY DE PATONES .En las primeras estribaciones de Somosierra al norte de Madrid y a un paso de Torrelaguna se encuentra un pequeo pueblo hasta hace poco abandonado llamado Patones. En realidad para hablar con propiedad debera decir Patones de Arriba ya que existe otro Patones de Abajo situado en la vega del Jarama y hogar de muchas familias que antiguamente habitaron el primero y que hoy la cuidan con cario y mimo..Es un pueblo con una arquitectura pintoresca de casas de pizarra inslita para el habitante del asfalto y el hormign. Est situado en una pequea garganta donde corre un ro con el mismo nombre del pueblo Patones se ha convertido en uno de los lugares mas singulares del limitado mundo rural de la provincia de Madrid.

  6. Tienes toda la razón, has dado una muy buena descripción física de como es el pueblo

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