la indefinición: como hablar sin decir nada

Hace tiempo, no sé situar exactamente cuando, oí una frase, creo, pero tampoco estoy seguro (sus orígenes se pierden en la leyenda de mi vida… jajajaja) que pudo ser en una serie, una película, o quien sabe, tal vez a alguien; en todo caso me impactó, me quedé totalmente con ella, pues me resultaba fascinante, quería, necesitaba desentrañar su secreto, ¿qué significaba realmente?, ¿qué ocultaba aquel fascinante galimatías?, la frase en cuestión era usada como respuesta a una pregunta de sí o no, y detrás de su aparente simplicidad, se escondía una complejidad sorprendente, juzgad vosotros:

“Ni sí, ni no, sino todo lo contrario”

Dicho popular

Confieso que pasé mucho tiempo intentando resolverla, según tenía un momento (y me acordaba, entendámonos, no era el centro de mi vida) volvía a repensarla, ¿que querría decir exactamente esa respuesta? no era si, y tampoco no, eso estaba claro y debía ser además lo contrario de ambos; durante mucho tiempo creí que era simplemente irresoluble, pero después de muchas cavilaciones lo resolví, significaba: nada. Claro, decir “sí” o “no” era realizar una acción, y tenía que ser lo contrario de eso, por tanto la respuesta era “nada”. Por supuesto, se aceptan más interpretaciones y estáis invitados a comentar lo que opinéis.

Supongo que me ayudó a resolverlo el haber pasado tanto tiempo en Galicia, tierra en la que como todos saben:

“Los gallegos no se sabe si suben o si bajan”

Dicho popular

Así que el arte de la ambigüedad y de la indefinición, tan irritantes para algunos, son plato de todos los días allí.

Pero volviendo a nuestra frase original, antes de escribir este artículo me decidí a investigarla, a descubrir de donde la había sacado, quien la había dicho; el resultado fue tan desconcertante como la propia frase: nadie parecía saberlo y se le atribuía a los más variopintos personajes, desde estrellas como Groucho Marx, Woody Allen o incluso Cantinflas (muy propio del humor de todos ellos por otra parte), hasta a un presidente de Méjico (supuestamente Lázaro Cárdenas, pero no es el único al que se le atribuye); sin embargo, muchos coincidían, en que dada la extensión de la frase por el ámbito lingüístico hispánico, es bastante improbable que hubiera trascendido tanto si no fuera un dicho popular (quien sabe, quizás, ¡hasta la dijo un gallego por primera vez!; desde luego es muy propia de la tierra).

Y como buena invención popular, no faltan variaciones, a mi la que más me gusta es la que culmina la frase, y le da un corolario, es decir:

“ni sí, ni no, sino todo lo contrario; que no es lo mismo pero sí es igual”

Versión del dicho popular

Vale, sí, es el culmen del barroquismo, pero no me digáis que no es una divertida e ingeniosa indefinición, ¡haber cómo se resuelve esto! jajajaja.

Pero como ya digo, hay muchas versiones, algunas incluso abordan otros temas, por ejemplo: ni bien ni mal, sino todo lo contrario; No nos beneficia ni nos perjudica, sino todo lo contrario; Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario… etc. Todo lo cual creo que prueba el que debe de ser una frase de origen popular (a pesar de ser sorprendentemente ingeniosa) pues no hay una fórmula estándar.

En todo caso, desde luego es una forma maravillosa, divertida e ingeniosa de responder (siempre y cuando seas el que da las respuestas, porque al otro maldita gracia le va a hacer, jajajaja).

Pero, si eso no fuese suficiente para evitar la respuesta o simplemente os vieráis obligados a darla, también hay otras formas de evitar una posición rotunda:

“-Hay dos formas de decir que “no” a alguien que crees mas fuerte que tu; la primera es no decir… nada, y seguir haciendo alegremente lo que hacías, fingiendo que no oíste nada; dejar que el tiempo y la inercia sean tus aliados.

-¿y la segunda?

-y la segunda es decir que “no”, de forma tan amable y considerada, que lo deje confundido; naturalmente, si ambas estrategias fracasan, no queda sino ablandarse o… luchar, y claro está, si decides luchar, también has de decidir ¡vencer!”

Príncipe Federico (Peter Ustinov) en Lutero

En todo caso, como se extrae de esta sabia (aunque realmente maquiavélica) cita de la película Lutero, se ve, que tarde o temprano habrá que dejar la indefinición y la ambigüedad (por divertidas e ingeniosas que resulten), para finalmente dar una respuesta, no se puede huír siempre, así que… ¿cuál es la vuestra?

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4 respuestas a la indefinición: como hablar sin decir nada

  1. Magrat dijo:

    Lo mejor de todo es que esa frase es utilizada en mi entorno constantemente e incluso yo misma la uso bastante a menudo, pero nunca le di muchas vueltas, interesante estudio q planteas! sin duda la mejor versión la de los gallegos, tan cierto… jejeje!
    ^___^

  2. ¿De verdad?, ¿y donde está más o menos eso? (es para rastrear un posible origen de la frase) ¿y con que motivo se utiliza?, me dejas intrigado…
    En mi entorno reconozco que no, es más, una de las razones por las que me decidí a publicar este artículo es que el otro día de repente me vino a la cabeza “¿cómo era aquella frase tan absurda y que me gustaba tanto como respuesta?” y pasé días y días pensándolo sin lograr acordarme, así que, para evitar que volviese a pasar, decidí plasmarlo aquí, donde siempre podré volver a reconsultarla.
    A todo esto, gracias por pasar por aquí, ¡y esperemos que no sea la última! (aunque curiosamente no comentaste ninguno de los artículos que esperaba, pensaba que irías a la crítica de “Enredados” o al de “Lo infantil en el arte… pero, ¿eso existe?”
    Hasta pronto.

  3. Magrat dijo:

    No sé si será cosa de Asturias o simplemente de la locura habitual de mi familia…
    lo de ni si, ni no, sino todo lo contrario nosotros siempre lo decimos cuando te hacen una pregunta ambigua, o simplemente como sustitutivo a un “no sé” un tanto particular.
    Estoy totalmente de acuerdo con tu valoración del genero “infantil” que hiciste en la reseña de Enredados, además El jorobado de Notre Dame tiene uno de los mejores comienzos de película de la Historia del cine. Punto.
    Lo único que a mi me gustó Tiana y el sapo. Será por mi predilección a la animación tradicional…
    😉

  4. Umm, reconozco que nunca me hubiera imaginado esa frase como respuesta recurrente, pero suena interesante.
    Vaya, veo que has recorrido bastante Universo de A, lo digo por todos los artículos que mencionas. En cuanto al El jorobado de Notre Dame, desde luego que lo tiene, muy en parte gracias a la brillante partitura de Alan Menken.
    Me encanta la animación tradicional (de hecho la prefiero mucho más que la de ordenador; algún día debería de publicar un artículo sobre eso) pero Tiana y el sapo no me convenció en absoluto; creo que Enredados está mucho más lograda.

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