Lo infantil en el arte… pero, ¿eso existe?

He tratado este tema en innumerables artículos durante toda la historia de Universo de A, pero ahora que estoy poniendo de moda los artículos aclaratorios a los que puedo hacer referencia continua después en cualquier otro artículo (y así ahorrarme una continua repetición, pesada para mi, pesada para los demás), pues problema solucionado.

El tema que ahora trato es sobre los prejuicios, sobre la necesidad de hacer clasificaciones que en muchos casos acaban resultando ridículas y erroneas, y en la necesidad de corregirse en ese ámbito, en este caso estoy hablando sobre lo “infantil”, “juvenil” o lo que quiera que sea en el tema del arte. Personalmente creo que eso no existe, que es una tontería completa y que hacer uso de semejantes términos es demostrar una incultura tremenda y un desconocimiento de todo, pues quien necesita clasificaciones generales y no puede concretar en nada, evidentemente no sabe de nada.

Me explico, decir que el cine de animación, por poner un ejemplo, es infantil sólo por ser “dibujos animados” (término, por otra parte, en la mayoría de los casos utilizado incorrectamente, y que una vez más demuestra que la persona no sabe de lo que habla, una cosa es la “animación” y otra los “cartoons” o llamemoslos, “dibujos animados”) es como decir que Las meninas es infantil sólo porque es un dibujo pintado, supongo que entonces, según esa regla, el museo del Prado es para niños, no sé, ya poniendonos a etiquetar y a decir tonterías, pues digamoslas completas.

Un buen ejemplo en el cine es por ejemplo El jorobado de Notre Dame de la compañía Disney, en la que, en menos de 6 minutos contados (los iniciales) se presenta a unos marginados sociales, un juez corrupto, la huída de una madre que muere de una forma brutal y totalmente explícita, un intento de infanticidio, el reflejo de las costumbres religiosas de una época… etc; el resto de la película tampoco tiene desperdicio, especialmente el personaje de Frollo y la simbología del pecado que le rodea permanentemente o sus gustos fetichistas plagados de deseo sexual, temas sólo accesibles para adultos. En fin, que a ver quien dice que esta es una película para niños visto todo esto (generalmente Disney suele medirse muy bien en ese aspecto para que sus películas sean apropiadas para todos los públicos, pero en este caso quizás les salió demasiado adulta).

En cualquier caso, el propio Walt Disney, siempre dijo que él no hacía películas para niños pues supondría perder una parte muy importante de su público (para más datos, consultar este otro artículo de la sección Citas, refranes y dichos); una buena prueba de ello es su tercer largometraje, Fantasía, probablemente muy cansina para los niños y difícilmente soportable para bastantes adultos, en realidad, la llamada película-concierto, es casi sólo apta para los amantes de la música clásica (es decir, personas cultas y con una amplia formación en arte) que además contiene múltiples niveles de complejidad intelectual.

Y es que especialmente cuando se trata de un entretenimiento para una gran masa parece ser imprescindible hacer calificaciones sin sentido; algunas alcalzan los culmenes de ridículez y absurdo más absolutos; para que se entienda, pongamos un ejemplo, ¿tendría sentido decir que, dado que una película está protagonizada por extraterrestres entonces su público deben de ser los extraterrestres?, ¿suena estúpido, no?; bien, pues igual de lógico es decir que algo protagonizado por niños/adolescentes, convierte a un producto en infantil/juvenil (y no os equivoqueis, suele ser la regla de clasificación, “algo está protagonizado por niños, pues es infantil”), un  buen ejemplo a este respecto es el musical Annie (crítica de la obra de teatro estrenada en Madrid aquí), considerado por algunos “infantil” porque sus protagonistas son unas niñas pequeñas, pero tal vez esas personas cerradas de mente olvidan que ese musical tiene 7 premios Tony (el premio más prestigioso del teatro), 3 grammys y que sus representaciones en Broadway duraron años con un enorme éxito (y un reciente y triunfal revival), que se han hecho por lo menos dos versiones audiovisuales (cine y televisión), y que su compositor, Charles Strouse, cuenta en su curriculum con títulos no menos prestigiosos como Bye, bye Birdie, Applause o la banda sonora de Bonnie and Clyde; creo que eso lo dice todo acerca de la calidad de la obra. Eso son argumentos, y lo demás clasificaciones que no tienen en cuenta nada de lo que hace que el producto tenga una buena calidad (otro ejemplo sería Grease, que en su momento se consideró un musical para adolescentes, y ahora, ¿quién se atrevería a decir semejante barbaridad del que se considera una de las obras más importantes del género?).

Otro buen ejemplo a nivel cinematográfico sería Harry Potter, una saga (publicadas las críticas sobre ella en tres artículos: 1, 2, 3) que debido a las secuencias que se pueden ver en ella, a su complicada historia y vertiginoso montaje, la hacen no muy apropiada para niños e incluso adolescentes. Por otra parte, sobra decir, que actores como: Ralph Fiennes (ganador de un premio BAFTA y nominado a otros importantes premios), Maggie Smith ( que ostenta el título de Dame, otorgado por la Reina de Ingalterra y ganadora de un oscar), Richard Harris, Alan Rickman, Helena Bonham Carter, Gary Oldman, Miranda Richardson… y otros innumberables, prestigiosos y consolidados actores británicos, no tienen ninguna necesidad de trabajar en una “película para adolescentes”, máxime, cuando si examinamos sus carreras vemos títulos de grandes obras como: La lista de Shindler, Camelot, Sweeney Todd, El discurso del Rey… etc.

Hay quien también habla de literatura infantil, y tiene gracia que respecto a eso se diga que los cuentos lo son, precisamente porque en realidad no fueron diseñados para niños (los verdaderos cuentos originales soían ser crueles y cruentos; para más referencias leer este artículo), sino también para los adultos; e incluso los que se hacen hoy en día esconden mucho más que una historia, esconden enseñanzas y debemos de ser cautelosos y saber si realmente queremos enseñarselos a los niños, así que yo recomiendo a los que tengan hijos, que antes lean los cuentos que les dan, porque siempre esconden mucho más que unas bonitas ilustraciones.

Afortunadamente, parece que hay esperanza en las nuevas generaciones, más preparadas y por tanto con menos pensamientos preconcebidos, que ya no parecen caer en la trampa de las etiquetas sin sentido.

En definitiva, no queda sino llegar a la conclusión de que lo infantil/juvenil en el arte simplemente no existe, y lo que vemos a veces son simplemente clasificaciones fruto del desconocimiento y de la incultura que nunca debemos tener en cuenta pues nos llevarán a tener prejuicios (siempre malos y fruto de la ignorancia) y a no poder disfrutar de los productos de buena calidad que se nos presentarán y que debemos de apreciar por lo que son, y no por lo que digan de ellos los que realmente, ni siquiera se han molestado en conocerlos y que por tanto siempre tendrán la desgracia de ser incapaces de disfrutarlos.

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8 respuestas a Lo infantil en el arte… pero, ¿eso existe?

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  2. blanca dijo:

    Razón no te falta. Los niños son las personas más críticas y más sinceras que conozco, han llegado a decir que yo dibujaba bien, con lo que he terminado por dibujar mejor de lo que lo hacía en un principio. Ellos tienen un sentimiento particular de las cosas y saben perfectamente cuando algo es un asco y cuando es maravilloso, sin etiquetas. Aún así hay cosas que no se les puede dar abiertamente (una peli porno, gore, quentin tarantino…), lo demás son encorsetamientos nuestros debidos a una educación insuficiente en valores, en comprensión, en libertad y en cultura.
    Me permites llevar esta entrada a mi blog personal??
    Un abrazo muy sincero e infantil, jaja.

  3. Si no te importa, preferiría que pusieses un enlace desde tu blog personal hasta aquí, así más gente podrá continuar con este debate, aportar cosas, y de paso conoceran Universo de A (además de que yo suelo reformar y mejorar mis artículos si los releo y a veces añado cosas, de modo que siempre están creciendo).
    Creo que tienes mucha razón en que los niños se expresan con más facilidad pues aún no han sido “educados” por la sociedad de modo que no tienen prejuicios, pero también creo que los niños son personas, y como tales tienen personalidades diferentes. Algunos tendrán pronto una madurez que les permita ver ciertas películas mientras que otros en cambio no la tendrán nunca (ni siquiera en su vida adulta), por eso yo creo que uno debe de mirar, no al niño, sino a la persona que tiene delante y decidir lo que está preparado para apreciar y lo que no, al fin y al cabo, molestarnos en conocerlos es lo mínimo que les debemos.
    ¡Otro abrazo y sigue dibujando, como dijo Picasso, “que la inspiración te encuentre trabajando”!.

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