Mark Sandrich: el injustamente olvidado

     ¿Quien no ha visto Sombrero de copa?, ¿o Ritmo loco?, ¿y La alegre divorciada? ¿cuántas veces esos maravillosos musicales de la carismática pareja de Fred Astaire y Ginger Rogers nos han hecho soñar o elevar nuestro espíritu a una alegría máxima que es para lo que realmente fueron concebidos (hechos a finales de la primera guerra mundial y a comienzos de la gran depresión de 1920)?, sí, hemos visto enredos divertidísimos, bailes de ensueño, pero probablemente muchos no os habéis preguntado quien estaba detrás de todo eso, pues bien, la mayoría de esas películas tienen a un mismo director, un hombre gracias a cuyo talento el musical se consagró absolutamente como género en los años 30 siendo de lo más rentable (se decía que la RKO tenía dos estrellas Astaire y Rogers y King kong), y que, misteriosamente, no ocupa su trono junto a otros grandes directores del género (y del cine en general) como Stanley Donnen, Gene Kelly o Vicente Minelli; en fin, desde Universo de A, quiero remediar un poco esta situación y dar a conocer a aquel que hace maravillosas esas películas de ambientes despreocupados e idílicos y con la pareja más conocida de la historia del cine:
                           
      Mark Sandrich (nacido el 26 de agosto de 1900 en Nueva York – muerto el 4 de marzo de 1954 en Hollywood) fue un estadounidense director de cine, productor y guionista.
     Sandrich era un estudiante de ingeniería en la Universidad de Columbia cuando se metió en el mundo del cine por casualidad, esto sucedió cuando visitando a un amigo en un estudio de rodaje, vio como el director tenía problemas sobre como ambientar una toma, con lo que Sandrich no dudó en aconsejarle y su solución funcionó. No obstante, comenzó en el departamento de atrezzo, para acabar especializándose en la dirección de cortos cómicos en 1927. Hizo su primera película al año siguiente, pero volvería a los cortos con la llegada del sonido; por uno de ellos, So this is Harris, ganaría un Oscar en 1932.
     Fue entonces cuando volvió a hacer películas, algunas de ellas comedias muy notables, en las que el equipo protagonista eran Bert Wheler and Robert Woolsey in Hips, Hips, Hooray!.
     Pero su etapa triunfal y la más conocida para el público llegaría cuando se le asignó la dirección de la que se convertiría en una de las parejas míticas de Hollywood: Fred Astaire y Ginger Rogers, en su primera película juntos Gay divorce (La alegre divorciada), que rápidamente se convirtió en un fulgurante éxito. Esto llevó a que al año siguiente dirigiera la que es considerada por una gran mayoría como la mejor película realizada por la talentosa y legendaria pareja, sería Top hat (Sombrero de copa), la cual destaca en todos los aspectos, incluyendo música y coreografía, temas todos estos en los que Sandrich se interesó sumamente.
     El éxito arrollador de estas películas y de esta pareja llevó a que aparecieran más películas como Follow the Fleet (Sigamos la flota), Shall We Dance (Ritmo loco), and Carefree (Amanda); Pero todo esto se interrumpió por los problemas entre los protagonistas (ninguno quería ser “la pareja de”) y porque Sandrich abandonaría la RKO en 1940 por la Paramount. La mítica pareja no volvería a reunirse hasta The barkleys of broadway (Melodías de Broadway de 1950) en 1950 y ya no sería bajo la dirección del hombre que había ayudado a convertirlos en estrellas.
     No obstante, el trato de Sandrich con la Paramount le fue sumamente beneficioso, pues le daban la oportunidad de, no sólo ser director sino también productor; e hizo muchas películas en ese nuevo cargo, entre las que podemos citar dos con Jack Benny: Buck Benny Rides Again y Love Thy Neighbor ambas realizadas en 1940 y la comedia romántica Skylark, con Claudette Colbert and Ray Milland. Aún siendo estas películas tremendos éxitos, la que demostró definitivamente que Sandrich era el mejor fue Holiday Inn en 1942, en la que volvía a trabajar con Fred Astaire y otra gran estrella del musical de los años 40, Bing Crosby; además de la aclamada música de Irving Berlin; quizás esto se debió a que EEUU acababa de entrar en la 2ª guerra mundial y el musical contaba una historia (en tono de comedia) que mostraba suficientes insinuaciones serias para captar el estado de ánimo de la época. Otro detalle destacable es que la canción Blanca navidad interpretada por Crosby sigue siendo una de las más populares de la historia.
     So Proudly We Hail! fue otra de las películas producidas y dirigidas por Sandrich, la cual fue una adaptación de una exitosa obra teatral; fue protagonizada por Adrian Booth and George Reeves, a los cuales Sandrich pretendía lanzar al estrellato después de la guerra, no obstante, esto nunca sucedería, ello se debería a que en 1945, mientras se llevaba a cabo la preproducción de una secuencia de Holiday inn llamada “Blue skies”; de repente, el segundo murió de un ataque al corazón.
     Por aquella ya se le consideraba uno de los directores con más talento, más valorados e influyentes de Hollywood y era muy respetado tanto por sus colegas como por los estudios; con lo cual resulta muy curioso que hoy en día sea uno de los directores menos conocidos y sobre los que se pueden encontrar muy escasos documentos escritos.
     Sus hijos, Mark Sandrich Jr. y Jay Sandrich, también han tenido exitosas carreras como directores.
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5 respuestas a Mark Sandrich: el injustamente olvidado

  1. gabriela dijo:

    ¿ No habrá crítica de Nine? Venía buscáncola para comparar pero no la encuentro.

  2. A dijo:

    Sí, y la debía de haber hace mucho tiempo (generalmente tratándose de musicales la crítica siempre la pongo en el estreno), pero desgraciadamente he estado muy ocupado con lo cual han ido quedando cientos de cosas pendientes (para que te hagas una idea: hay que publicar dos críticas de ópera y al menos 5 de películas) en Universo de A, hasta el punto de que he llegado a pensar si por primera vez no incumpliré ese compromiso conmigo mismo de que haya al menos un artículo por mes. Pero como dicen las imágenes de la página principal: “un blog se alimenta de tus comentarios”, así que con ese alimento nuevo, y por tu especial petición, tendré nueva energía para apresurar la publicación de la crítica de Nine cuanto antes (que por cierto no será corta, hay muchas cosas a tener en cuenta, por eso la he demorado tanto). Y por cierto, una alegría (y sorpresa) verte de nuevo, pero… ¿no tienes nada que decir sobre Mark Sandrich?.

  3. gabriela dijo:

    Mmm … pues recuerdo en mis años mozos haber visto Sombrero de copa y Ritmo loco, hace mucho, mucho tiempo… probablemente en el cine que emitía la 2 los lunes por la noche. Ya sabes que no soy una persona apasionada del musical aunque me gusta y la verdad es que desconocía completamente el nombre del director de estas películas, supongo que las estrellas que salían en pantalla deslumbraban al hombre detrás de las cámaras y que, sin embargo, era el verdadero creador del "monstruo". La vida es así, no siempre lo suficientemente agradecida.Espero a ver la crítica de Nine, a ver en qué coincidimos (si es que coincidimos en algo jejeje).

  4. A dijo:

    Bueno, pocas personas llegan a mi apasionamiento por el musical (en realidad pocas personas llegan al nivel en el que yo me apasiono por algo). En cualquier caso, después de tanto tiempo, ¡ya tienes una excusa para poder volver a verlas! (si este artículo logra algo así, me sentiré realmente orgulloso); ¡que pena que Garci y sus coloquios hayan quedado desplazados a telemadrid!. Sí, esa es precisamente la razón por la que publiqué este artículo, puesto que, generalmente todos conocen estas películas pero no conocen "al hombre detrás" (como dices), cierto que como director de cine clásico no tenía grandes libertades, pero tenía un estilo maravilloso que conseguía que todas sus películas fuesen simplemente maravillosas, optimistas y de una alegría desaforada; por lo que realmente merece, no sólo ser recordado, sino considerado un gran director. Y por cierto, la crítica de Nine ya está publicada, ¡por fin!. Hasta pronto.

  5. Pingback: Historia del cine musical | Universo de A

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