GC: Entender y apreciar el cine musical. Precedentes. 2 de 10

Precedentes

 

      Aunque este artículo trata sobre el género musical en el cine; me parece importante destacar los géneros musicales que pudieron influir de un modo u otro en su creación, y que cosas tiene en común con estas en la materia que estamos tratando, que es como se narran historias a través de música y baile; al fin y al cabo, no olvidemos que al musical también se le llama ópera-rock.

      La verdad es que si nos ponemos a investigar desde cuando se utilizan canciones y bailes ya sea para enriquecer una historia como para contarla, nos tenemos que remontar a hace mucho más tiempo del que muchos se imaginan; sin ir más lejos a la tragedia griega (que más tarde serviría como modelo para la clase de música que los literatos del renacimiento consideraban como idónea para el teatro, lo que llevó a la creación de la ópera); y aunque no se sabe con certeza la importancia que podía llegar a tener la música en ellas, ya que hay dos opiniones, los que creían que el coro era el único que cantaba –lo cual no deja de ser importante pues llevaba toda la historia-, y otra, la más importante y la que más éxito tuvo, la que dijo que todo el texto se cantaba, lo cual fue cogido por la camerana florentina que es el precedente de la ópera.

      No obstante, antes de eso cabe destacar también los ciclos de madrigales que adaptaban la música al espíritu de las palabras aunque era muy ligera y la pastoral, genero literario del renacimiento que es el precedente del libreto de la ópera.

      Pero volviendo a la camerana florentina, fue una academia fundada en esa misma ciudad que se basaba en estudiar todo lo relacionado con las ciencias y las artes, entre las que se incluye, naturalmente, la música. Allí fue cuando se oyeron las opiniones que decían que los griegos podían obtener efectos cargados de fuerza con su música y que esta afectaba a los sentimientos de los oyentes a través de la expresividad natural de los registros vocales, de los ascensos y los descensos del sonido y en los cambios de ritmo y tiempo. Fue así y con ese espíritu como nacieron las primeras óperas que se basaron en temas mitológicos; de hecho la única que se conserva entera es Orfeo de Monteverdi (la cual por cierto es reestrenada en mayo de este año 2008 en el Teatro Real de Madrid en coproducción con el teatro La Fenice de Venecia) en la que el acompañamiento del bajo continuo cambia de instrumentación según el personaje, pero también en función del instante y del clima dramático, y se ve claramente como la atención que se presta a los timbres instrumentales aparece reforzada por las tonalidades utilizadas que están vinculadas a los sentimientos y a las situaciones concretas.

      De este mismo compositor también se puede destacar Arianna en la que el lamento de la protagonista es un ejemplo perfecto del estilo monódico expresivo que conmueve y busca los afectos.

      A continuación, se entraría en una nueva época en la que sería estrenada en grandes teatros y con grandes divo/as que comenzarían a exigir arias para su lucimiento personal aunque no tuvieran nada que ver con la ópera, llegando a cambiar totalmente la representación ya fuera en un teatro o en otro; de modo que los argumentos quedarían muy debilitados a favor de lo anterior o de la belleza estética de la música (el musical en el cine también atravesó una etapa parecida en sus comienzos en los años 20, aunque no tardó en superarla porque al fin y al cabo tenía muchos años de precedentes en el teatro, con lo cual, con el avance imparable de la nueva tecnología que era el cine sonoro, también se le dio la oportunidad a este género de evolucionar a la misma velocidad en todos los ámbitos).

      Todo esto volvería a cambiar con la reforma operística emprendida por Gluck ya en el clasicismo, y por tanto en el siglo XVIII, el cual determinó que el argumento debía simplificarse (la mayoría de los musicales hacen eso, porque si ya es difícil contar una historia con música y todo lo que ello implica, sumémosle una historia compleja; aunque en algunos casos se hizo con muy buenos resultados como es el caso de Camelot de Joshua Logan), las arias se someten a las necesidades de la acción por tanto la música servirá a la poesía y nunca debe interrumpir la trama argumental en arias exhibicionistas; sino que será más expresiva y caracterizará personajes y situaciones; la obertura será parte de la obra y tendrá relación temática con ella (de hecho en algunos casos se llega a resumir toda la ópera en ella); se da una mayor importancia al coro y a la orquesta que se adaptan a los requerimientos temáticos de las escenas…etc.

      Todos estos preceptos, se fueron imponiendo poco a poco y quedó la ópera que conocemos hoy en día, en la que lo narrativo y lo musical están perfectamente acordes ya sea para hablarnos del personaje o de la historia que se está contando.

      La zarzuela, aunque merece la pena destacarla por ser el género español por excelencia, realmente, en materia de expresividad a través de música y baile cumple los mismos preceptos que la ópera, con lo cual sólo la cito.

      En cuanto al ballet, usado en múltiples musicales, especialmente los protagonizados por Gene Kelly (del que se analizará una de sus películas en el que tenemos uno de los ballets más famosos y expresivos de la historia del cine); comienza de forma muy parecida a la ópera y sobre la misma época, con la diferencia de que al principio eran danzas de la época adaptadas para que los nobles las bailaran, y más tarde se fue profesionalizando más y más hasta formar una historia sólo con la danza, los gestos y naturalmente la música. Su época de apogeo fue en el XIX y a principios del XX.

       Por último mencionar las danzas y músicas que también tienen mucho protagonismo en el musical y que son las más en boga en sus respectivas épocas, como el  claque o el Jazz, que aunque en realidad pertenecían a la comunidad negra (aunque  sobre esto hay variaciones, algunos apuntan a que venía de danzas irlandesas y escocesas que trajeron los emigrantes de esos países, en cualquier caso, de sustratos sociales bajos) y eran característicos de esta, fueron “robados” para hacerlos más comerciales, hasta más tarde llegar a exhibirlos en grandes teatros de Broadway e irónicamente, el bailarín más famoso de claque de todos los tiempos acabó siendo blanco: Fred Astaire. Lo anteriormente descrito, tiene la misión en un musical, no sólo de “modernizar” la acción con música del momento (sobre todo en los años 30) sino de darle un toque festivo y de alegría que era el que estos bailes solían tener, aunque de este existen prácticamente tantas técnicas como profesionales dedicados al tema, pues la improvisación suele ser importante y cada uno puede conseguir su propio sonido y por tanto darle su propio significado a lo que baila y por tanto a lo que piensa o siente el personaje o al desarrollo de la acción.

 

Esta entrada fue publicada en Películas. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a GC: Entender y apreciar el cine musical. Precedentes. 2 de 10

  1. Pingback: Historia del cine musical | Universo de A

¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s