GC: Reflexiones sobre el cine

    ¡Vuelven los GC (ya sabéis, los grandes comentarios)!, y en esta ocasión, se hace con uno de esos escasos artículos que deberían ser más frecuentes (lo siento, no doy para más) sobre cuestiones generales, en vez de tantas críticas, en este caso trataré varios temas que a todo cinefilo le encantará debatir (¿alguien quiere hacer ya un comentario?), en fin, allá van, luego ya me diréis si estáis de acuerdo o no conmigo:

 

¿Por qué el cine ha triunfado?

 

      Creo que el cine ya comenzó con cierto éxito por ser una novedad que atrajo a mucha gente que se sorprendía de ver como algo que se hacía en lugares e incluso tiempos lejanos tomaba vida de repente ante los ojos de los espectadores; eso sin nombrar la facilidad de llevar a cabo una proyección lo que hacía que fuese asequible a las clases populares y que no se volviese un arte con cierto grado de elitismo como son la mayoría de las artes (exceptuando, claro está; la hermana del cine, la fotografía) ya que suele haber siempre una obra original y única, lo cual de un modo u otro las hace más inaccesibles.

      En cambio el cine podía incluso deambular por muchos pueblos y cuando se utilizó con fines informativos, entonces aumentó el interés por él.

      Naturalmente, si se hubiera quedado en eso, el cine no hubiera llegado a donde está, pero creo que es un arte que ha sabido evolucionar muy bien, porque se siguieron (y se siguen) haciendo progresos continuos para sorprender al espectador y que siempre encuentre una razón para ir. Una muestra de ello es como se comenzó a sofisticar cada vez más, así comenzó consiguiendo combinar imagen y sonido, más tarde el color, para acabar resultando lo más real posible y finalmente en la actualidad muchos técnicos afirman que con los efectos digitales que tenemos se puede hacer cualquier cosa.

      Creo que la facilidad de adaptación que siempre a tenido el cine, es un factor importante, pero no el único, porque por mucho que evolucione un servicio, sino encuentra la aceptación del público de poco servirá.

      Uno de los motivos de que nos guste el cine que más se suele decir es que nos encanta que nos cuenten historias, pero creo que es insuficiente, ya que el resto de las artes también hacen eso a su manera; pero el cine tiene una ventaja sobre el resto, y es que es la forma más aproximada de vivir esa historia, tal vez porque la abstracción se vuelve total en ese momento, ya que en el cine no puedes distraerte de ninguna forma, sólo puedes hacer una cosa: mirar la pantalla.

     Y quizás una de las mejores cosas del cine es que no tiene limitaciones; tanto puedes bailar y cantar sin llamar la atención (y de hecho, que todo el mundo se sepa los pasos) por todo Nueva York; como volar sobre un enorme dragón por tierras lejanas o simplemente viajar en el tiempo a conocer un personaje histórico.

      El cine nos permite ser o hacer cualquier cosa que queramos en cualquier momento, con sólo desearlo; seamos como seamos o estemos en las condiciones físicas que estemos.

      Si a eso sumamos el hecho de que haya tantos géneros a elegir que cubren todos los gustos, es casi inevitable que no nos guste y que no nos resulte agradable.

       También hay que destacar el escaso esfuerzo que supone el cine frente a otras artes que se dan más a la reflexión y a un mayor trabajo intelectual(la literatura, por ejemplo); al fin y al cabo en esta lo único que hay que hacer es sentarse y escuchar la historia

      Por último, creo que el cine ha tenido éxito porque potencia algo que al ser humano le ha encantado hacer durante toda su existencia: soñar; soñar con cualquier cosa, con una vida diferente, con un mundo diferente, lograr determinadas aspiraciones, descubrir que hay algo especial en nosotros; porque aunque el protagonista de la película no somos nosotros, lo vivimos como si lo fuéramos porque nos sentimos identificados con él

 

Cine: ¿arte o industria?
 

      Esa es una pregunta que se ha planteado desde los inicios del cine, momento en el que sólo era una novedad (para nada arte), mucho más tarde se le dio la denominación de septimo arte, y en la actualidad, si preguntas a cualquier persona cuestionará la posibilidad de que sea arte o como máximo te dirá “¿que tipo de cine?” (puesto que, guste o no, lo primero que nos viene a la cabeza cuando se dice la palabra cine es una montaña con un cartel de letras blancas que pone “Hollywood”).

      Como en todo debate, también en este hay posturas diferentes; así los que defienden que el cine es una industria argumentan que la gran mayoría de las películas (es decir, las comerciales) han sido realizadas como con un molde (y por tanto “todas iguales”) para satisfacer a una masa que sólo quiere historias simples y que entretengan un mínimo, con lo que se prescinde de la calidad para apostar por el taquillazo fácil y rápido, de modo que una película es buena o mala dependiendo de lo que haya recaudado en el primer fin de semana (y por tanto lo rápido que se recupera la inversión); y a partir de ahí se dará un nuevo paso en la producción de películas parecidas, que si bien la crítica las puede poner verdes, el público responde.

      En cambio, los que argumentan que el cine es un arte dicen que sólo por su forma de narrar historias o acontecimientos.

       Otros prefieren decir que el cine no es todo arte, sino sólo una parte; aunque no aclaran cual, ni como se debe decidir que cine es arte y cual no es arte.

       Y la última postura en este debate es que el cine es ambas cosas, arte e industria. Los que opinan esto, argumentan que el cine es un arte que se organiza como industria, y más aún, un arte que por sus peculiaridades tan sólo es posible en tanto que se organiza como industria.

      Todas las posturas parecen validas y todas ellas tienen argumentos interesantes, así que supongo que es una de esas preguntas que nunca se acabarán de resolver del todo.

      Personalmente, yo prefiero considerarlo un arte puesto que si bien es cierto que hay un interés económico detrás, ¿en que arte no lo hubo durante todos los tiempos?; por ejemplo en materia de arquitectura, el Palacio del Escorial se realizó para que todo el mundo quedara deslumbrado con el poderío del imperio español y el catolicismo (la iglesia está perfectamente orientada hacia el monte del calvario en Jerusalem); en escultura, El David de Miguel Angel es una alegoría política que se encargó para simbolizar la grandeza del pequeño estado de Florencia (el pequeño David –Florencia- vence al gigante Goliat –los Estados Pontificios-); y que decir de la pintura, donde las alegorías y simbolismos políticos llenan la mayoría de los cuadros aún incluso siendo de temática religiosa o mitológica, un ejemplo de todo esto podría ser Don Gaspar de Guzmán, conde duque de Olivares (en el que se representa al valido en actitud triunfal). ¿Acaso en todos estos casos no hubo intereses económicos (nadie hizo la obra “por amor al arte” como suele decirse, se hizo después de un contrato muy riguroso con el artista –aunque en épocas anteriores al renacimiento y hasta casi acabado este solían ser considerados simples artesanos y por tanto criados- en el que, en el caso de las pinturas incluso se especificaba muy claramente lo que debía de pintar el artista y lo que debía de hacer el taller para evitar luego malentendidos), sociales (concienciar a la sociedad o a determinados personajes del momento de un asunto que les pudiese interesar) e incluso políticos (clarísimos, incluso hay una forma de denominar a este tipo de arte: áulico, es decir, el arte al servicio del poder); visto esto, dejan por ello obras como las anteriores y otras muchas (no olvidemos que al menos un 70% del arte occidental es religioso, y en la gran mayoría suele haber un simbolismo político detrás, muy especialmente después de la contrarreforma).

       Y tal y como hubo artistas “comerciales” también los hubo que no dejaron de ser ayudantes de taller ya que su forma de hacer las cosas no resultaba agradable a la época, ¿deben entonces ser por ello más valorados en la actualidad por ser “artistas independientes”? yo creo que no.

       Explicado todo esto, ¿se puede seguir manteniendo que las películas comerciales dejan de ser arte sólo por ser comerciales?, a mi forma de ver no.

       Quizás si que se pueda decir que el cine es arte e industria a la vez, puesto que al contrario que algunas de las otras artes, es casi imprescindible poseer ciertos recursos económicos para llevar a cabo su realización; por lo cual el cine acaba resultando inseparable de la industria, al menos si pretende sobrevivir.

       ¿Qué a veces parece que no todas las películas son buenas, y algunas incluso parecen iguales y que sólo se potencia lo que entretiene a la masa? Cierto, no todas las películas que se hacen son buenas, pero no por ello dejan de ser arte; al fin y al cabo, en la historia del arte hay cientos de artistas considerados por los historiadores hoy normalitos, mientras que en su tiempo fueron dioses, y unos cuantos que nunca se les dio gran consideración; y aún así, están en la historia del arte, porque, como por ejemplo, ¿acaso cuando miramos una pintura barroca nos preguntamos si es arte?, la respuesta suele ser no, nos resulta incuestionable que sea arte, sólo por el hecho de ser antigua y ser una pintura ya consideramos que es arte (otra cosa es, como ya dije, si es bueno o malo, pero no por ello deja de ser arte), entonces, ¿por qué no le damos esa misma categoría al cine?.

       Aclarado el aspecto de que el arte puede ser  bueno o malo pero no por ello deja de ser arte, hay que responder al hecho de que algunas películas dado que su argumento o forma ha triunfado se repita su esquema hasta la saciedad; respecto a eso, también en la historia del arte nos encontramos con respuestas; puesto que durante muchos siglos hubo pintores que pintaban “a la maniera de”, es decir “a la manera de” un pintor determinado; y el artista en cuestión copiaba muchas de sus técnicas y estilo para que el cuadro pareciera del artista original. La historia, como a veces sucede, ha puesto a esas obras y a esos pintores en su sitio, es decir, la gran mayoría en el olvido; crearon arte, cierto, pero sus obras no eran ni buenas ni originales; y dado que se hacen muchas películas al año, si incluso las destacables corren el riesgo de perderse en la memoria colectiva de la gente y desaparecer de la historia, que decir de las malas.

       Dicho esto, quizás sea cierto que sólo se potencie lo que la masa decide y paga, pero también con las otras artes se ha hecho lo mismo; un fotógrafo como por ejemplo, no empieza siendo cotizadísimo desde sus comienzos, y para hacer arte, primero tendrá que hacer cosas más “vulgares” como retratos por encargo o reportajes para revistas, pero quizás más tarde, cuando haya hecho lo más comercial y con dinero pueda hacer lo que realmente quiere hacer.

       Y volviendo a los ejemplos del arte más clásico, no debemos olvidar que hasta a Leonardo da Vinci le rechazaron su Mona Lisa y su Virgen de las Rocas (la expuesta en la Nacional Gallery) fue rechazada y por el contrato fue obligado a modificarla para satisfacer a sus clientes, la cofradía que se la encargó (actualmente, su segunda versión está en el museo del Louvre); y como se puede observar, también en este caso utilizamos un léxico comercial, hay un cliente, y por tanto habrá también un vendedor que tiene que satisfacer cierta demanda, no sólo un artista.

       Poniendo también un ejemplo del hermano mayor del cine; el teatro, Lope de Vega llenaba todas sus funciones a las que acudía todo Madrid (y sin embargo hoy en día se estudian en los libros de texto y las escasas representaciones que se suelen dar hoy en día son en teatros nacionales nada comerciales; y si te paras a pensar, ¿acaso ha sido eso lo que lo ha convertido en arte?), ¿deja por ello de ser arte?, porque también fue comercial (y mucho) en su época.

      En realidad, a mi modo de ver, ese argumento que se suele dar de que el arte debe de ser algo lejano a todo el mundo, entendido sólo por unas élites culturales me parece algo absurdo; sobre todo porque el arte desde casi toda su historia (y a pesar de las dificultades por ser obras originales únicas) ha sido considerado un medio de transmisión de valores, de cultura, que pretende agradar al ser humano y hacer que se sienta mejor en el mundo en donde vive; lo que defendían especialmente los humanistas y más tarde los ilustrados, que incluso llegaron a decir que no podía existir maldad si el hombre estaba rodeado de belleza, pues ella lo es todo.

      ¿Cumple el cine esa función?, quizás no todas las películas, pero sí una buena parte, de hecho, como por ejemplo, muchas personas que no tienen demasiados estudios, ya sea porque no pudieron o porque no quisieron; acceden a la historia gracias a películas comerciales y aprenden algo de ella o simplemente hechos interesantes que de otro modo no conocerían (otra cosa distinta es que a veces las películas estén llena de errores históricos).

      Por lo tanto, el cine comercial, quizás no trate todos los aspectos archicultos que le gustaría a determinados intelectuales; pero, por suerte, la época en la que vivimos es una época de difusión del arte, y ese hermetismo cultural está pasado de moda; hoy vivimos en una época en la que prácticamente existe la obligación de exponer, de que todo el mundo pueda acceder a su historia y conocerla (¿porque sino hay tantas exposiciones temporales?); así pues, ciertamente debe existir un cine que se preocupe de determinadas cosas y que muestre cierta inclinación por diversos temas intelectuales; y no dejara de ser arte; pero tampoco se puede condenar al cine comercial, que tal vez no será todo bueno, pero no por ello deja de ser arte en ningún momento.

      Además, ¿acaso le podemos negar la categoría de arte a películas como El mago de Oz, Cantando bajo la lluvia, Lo que el viento se llevó o Blancanieves y los siete enanitos?; todas ellas fueron verdaderos éxitos de taquilla en su momento y fueron creadas con la intención de que las viese la mayor gente posible, y no por ello dejan de ser obras de arte.

       Y dirigiéndonos a lo que es la película en sí ¿acaso no nos sentimos tan bien tanto cuando Frank Capra nos cuenta una historia en el cine como cuando Sherezade lo hace en sus mil y una noches?; ¿no hemos seducido todos con Fred Astaire a Ginger Rogers tanto como Don Giovanni en la ópera de Mozart?; ¿no hemos admirado de la misma manera a las majas de Goya en el Madrid dieciochesco que los elegantes decorados y refinados vestidos de Cecil Beaton?; ¿no hemos quedado igualmente sobrecogidos tanto con la novena sinfonía como con las bandas sonoras de Rogers y Hammerstein?… etc; todo ello se resume en una sola palabra: emoción; y eso, es en lo que coincide todo el mundo (en lo que a arte se refiere) que debe provocar una obra artística; y dudo que nadie pueda argumentar seriamente que el cine no provoca emociones.   

      Explicado todo esto, parece que sólo queda responder a la pregunta inicial, “Cine, ¿arte o industria?”, sin duda arte; que depende de la industria cierto, pero arte con mayúsculas, y tan a la altura de la literatura, la música, la arquitectura, la escultura, la pintura… etc como cualquier otra arte (especialmente si tenemos en cuenta que muchas veces el cine suele juntar algunas de esas artes en si mismo).

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2 respuestas a GC: Reflexiones sobre el cine

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