Rigoletto

La tragedia de morir por ser tonto

 Escena de la ópera 'Rigoletto' en el Teatro Real | Foto: Javier del Real

 

Giuseppe Verdi (1813 – 1901)
Melodramma en tres actos
Libreto de Francesco Maria Piave, basado en Le roi s’amuse de Victor Hugo
Nueva producción del Teatro Real en coproducción con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, basada en una producción original de De Nederlandse Opera
 
 
Coro Intermezzo
Orquesta Titular del Teatro Real
(Orquesta Sinfónica de Madrid)
 
Introducción: Primera ópera de la llamada “trilogía popular” –a la que seguirían La traviata e Il trovatore–, Rigoletto desplaza los términos tradicionales del melodrama italiano, puesto que el protagonista no es aquí el señor sino el bufón de la corte, deforme y grotesco, dibujado por el genio de Busseto con una increíble penetración psicológica. Estrenada con éxito clamoroso en La Fenice de Venecia el 11 de marzo de 1851, Giuseppe Verdi se vio obligado a convertir, por razones de censura, al libertino rey de Francia, Francisco I, del drama histórico de Victor Hugo Le roi s’amuse, en el Duque de Mantua. Una ópera implacable, en la que se demuestra que, como en la vida misma, siempre ganan los poderosos.
Esta nueva producción se basa en un montaje original de Monique Wagemakers para De Nederlandse Opera, de líneas geométricas y abstractas, que centra toda su fuerza en los personajes, alejados aquí de cualquier tópico, ante la ominosa mirada del coro, convertido en espectador impasible de la tragedia. Bajo la relevante batuta de Roberto Abbado, que hará su debut operístico en el Teatro Real, se ofrecerán 18 funciones en las que se han reunido tres elencos de primerísimo nivel, encabezados por los barítonos Roberto Frontali, Zelijko Lucic, Anthony Michael-Moore y Leo Nucci, cuya encarnación del bufón se ha convertido ya en todo un clásico; los tenores José Bros, el prometedor tenor italiano Francesco Meli y Fabio Sartori (en el papel del duque) y tres sopranos tan deliciosas como la italiana Patrizia Ciofi, la española Mariola Cantarero y la albanesa Inva Mula.
Equipo artístico:
Dirección musical:
Roberto Abbado
Dirección de escena:

Monique Wagemakers
Escenografía:

Michael Levine
Figurines:

Sandy Powell
Iluminación:

Reinier Tweebeeke
Dirección del coro:

Peter Burian
Reparto:
El duque de Mantua:

José Bros (3, 6, 9, 12, 15, 18, 21)
El duque de Mantua:

Roberto Aronica (4, 8, 11, 14, 17, 23)
El duque de Mantua:

Celso Albelo (5, 10, 16, 20, 22)
Rigoletto:

Roberto Frontali (3, 6, 9, 12, 15, 18, 21)
Rigoletto:

Zeljko Lucic (4, 8, 11, 14, 17, 20, 23)
Rigoletto:

Leo Nucci (22)
Rigoletto:

Anthony Michaels-Moore (5, 10, 16)
Gilda:

Patrizia Ciofi (3, 6, 9, 12, 15, 18, 20, 22)
Gilda:

Mariola Cantarero (4, 8, 11, 14, 17, 21, 23)
Gilda:

Cinzia Forte (5, 10, 16)
Sparafucile:

Marco Spotti (3, 5, 6, 9, 10, 12, 15, 16, 18, 21, 22)
Sparafucile:

Stefano Palatchi (4, 8, 11, 14, 17, 20, 23)
Maddalenna:

Nino Surguladze (3, 5, 6, 9, 10, 12, 15, 16, 18, 21, 22)
Maddalenna:

Enkelejda Shkosa (4, 8, 11, 14, 17, 20, 23)
Giovanna:

Mercè Obiol
El conde de Monterone:

Luiz-Ottavio Faria (3, 5, 6, 9, 12, 15, 18, 21, 22)
El conde de Monterone:

Luciano Montanaro (4, 8, 10, 11, 14, 16, 17, 20, 23)
Marullo:

David Rubiera
Matteo Borsa:

Ángel Rodríguez
El conde de Ceprano:

Tomeu Bibiloni
La condesa de Ceprano:

Marta Ubieta
Paje:

Graciela Armendáriz

 
     Antes de nada, he de decir que el Teatro Real a pesar de ser un lugar público que es subvencionado por el ayuntamiento, se está “privatizando” demasiado, puesto que ya están empezando a cobrar los programas de la temporada que antes eran gratis a tres euros; en serio, si quieren sacar dinero que despidan a los incompetentes acomodadores que no hacen nada en vez de hacer cosas raras como la anterior y despedir al coro.

      Rigoletto es sin duda una de las óperas más conocidas de la historia, todo el mundo, casi sin ninguna excepción, conoce la aria “La donna è mobile”, puesto que forma parte de nuestro imaginario colectivo y es uno de los símbolos de la ópera por excelencia; y con semejante argumento, ¡como para no acudir al Teatro Real!.

      Sin embargo, de esta ópera es mucho menos conocido su argumento, el cual, es por cierto muy original, ya que no es la típica historia de enamorados tan vista tan a menudo (consultad sino el resto de las óperas de esta temporada en esta misma sección de Teatro); sino que por el contrario, se trata del dolor de un bufón que nos perforará el estomago, especialmente al final del primer acto cuando la tragedia prácticamente se ha consumado; de hecho, es sin duda un gran drama (más que drama, dramón) con el que Verdi comienza la llamada “trilogía popular” que se completa con La Travista y Il Trovatore. En cualquier caso, se aprecia mucho la novedad.

      El libreto, de Piave (el mismo de la Travista) está a la altura de la historia pero se centra tanto en los sentimientos de los personajes que permite que a la historia no le falten cabos sueltos (por ejemplo: ¿Cómo se puede secuestrar a tu hija en tu propia casa y que tú no te des cuenta por muy oscuro que esté?).

     Aunque para barbaridades (no sigáis leyendo este párrafo) sino queréis conocer el argumento) la de la hija que se decide a morir y a dejar a su pobre padre por el duque que nunca la ha amado ni la ama y que sabe que le es infiel, hay que ser tonta, aunque bueno, ya no demostró mucha inteligencia dejándose seducir por el primero que aparece (aunque eso también fue culpa del padre que no la dejaba salir de casa, luego pasa lo que pasa); si es que en otras óperas, la gente muere porque tiene muy mala suerte y un destino trágico a más no poder (como en Aída) pero es que aquí, ¡mueren porque son tontos!.

     Pero la música, lo más importante en una obra de este tipo, compensa ampliamente lo anterior y se ve como Verdi aprende a ser Verdi, pues ya se observa como sigue puliendo su lenguaje y aprendiendo continuamente para mejorar ópera tras ópera, tratando de que la siguiente sea mejor que la anterior; la obra tiene momentos realmente brillantes además de la conocida aria (no me extraña que se le quede pegada a la gente, ¡se repite hasta tres veces! –lo que mucha gente no sabe es que su letra es enormemente irónica), especialmente los coros y distintas arias de los protagonistas; pero el momento cumbre (en mi opinión) es el tenso momento (que en la realidad sucedería en segundos pero que Verdi alarga durante minutos, aumentando el dramatismo al máximo) del trío final entre el asesino, su hermana y la hija del bufón (os juro que tuve que agarrarme al asiento para no gritar en medio del teatro a la hija “¡no, no lo hagas!” para que no se dejase matar por el miserable del duque   –me pregunto que hubiera pasado si lo hubiera hecho, ¡como me hubiera mirado todo el mundo-).

     La coreografía y la iluminación son también muy reseñables.

     La puesta en escena es, como es común en el Teatro Real, espectacular (no me extraña, con lo que valen las entradas…), pero horrenda, de principio a fin, guarda ciertos simbolismos detrás de esa obsesiva geometrización, pero lo único que consiguen es confundir al espectador (especialmente si vas por primera vez); y aunque resulte increíble, el vestuario supera lo espantoso de lo anterior, dando la impresión de que en vez de ver la corte de un noble estamos viendo una especie de convento. Como de costumbre, este teatro ha vuelto a apostar y a arriesgar en este terreno con escenografías ultramodernas que en muchas ocasiones resultan catastróficas.

     Otra cosa importante a advertir es que al contrario de lo que dice en el gran programa, Juan Diego Florez finalmente no canta en ninguna función. En general todos los cantantes son destacables pero quizás Patrizia Ciofi fue la más aplaudida en el papel de la hija. En cuanto a Jose Bros, el duque, no consiguió impresionarme con su “Donna è mobile” tanto como esperaba.

     En fin, que, esta ópera es magnífica, y aunque no faltan cosas mejorables en esta producción; por lo demás es muy recomendable y una experiencia de lo más intensa.

Escena de Rigoletto (Foto: Teatro Real)

Escena de la ópera de Verdi, Rigoletto, en el Teatro Real (Foto: Javier del Real)

Escena de la ópera de Verdi, Rigoletto, en el Teatro Real

 

 

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3 respuestas a Rigoletto

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