Ballet Romeo y Julieta

Danza trágica
 
 
Ballet en tres actos basado en la tragedia homónima de William Shakespeare
Música de Sergei Prokofiev
 
Orquesta Titular del Teatro Real
(Orquesta Sinfónica de Madrid)
 
Introducción: Surafricano de nacimiento, a John Cranko (1927-1973) se le conoce, sobre todo, por el trabajo que desarrolló al frente del Ballet de Stuttgart. En 1960 coreografió en la compañía alemana El príncipe de las pagodas, sobre música de Benjamín Britten, y un año después era nombrado director artístico. En pocos años se produjo lo que en el mundo de la danza se conoce como el milagro del Ballet de Stuttgart, un conjunto al que elevó hasta la primera división de la danza internacional. Uno de los primeros trabajos por los que destacó es su versión de Romeo y Julieta, sin duda uno de los títulos más populares del repertorio clásico, con una maravillosa y seductora música de Sergei Prokofiev. La creó para la Scala de Milán en 1958, pero cuatro años después recreaba su adaptación para el propio Ballet de Stuttgart. Marcia Haydée, una de sus musas, fue su primera Julieta, y Ray Barra, que años más tarde se vincularía a España a través del Ballet Nacional, su primer Romeo. Su versión, que han adoptado muchas compañías de todo el mundo, posee un lirismo, una poesía y una limpieza únicas.
 
 

      Una vez más, he vuelto al Teatro Real, en esta ocasión para ver mi primer ballet completo; puesto que hasta ahora siempre sólo había visto fragmentos o los que se veían en los musicales; en realidad, tardé tanto en atreverme a ir a uno porque pensaba que su complejidad sería excesiva y que la danza sería tan exageradamente simbólica que casi habría que ser un especialista para desvelarla, como ya digo, sólo he visto este ballet, pero si es tan bueno como dicen, mis prejuicios estaban totalmente carentes de fundamento; se ve que los musicales son un gran entrenamiento para entender y profundizar mejor en estas otras lides (y es que, quieras que sí, quieras que no, por muy artística que sea la danza, siempre extrañas que alguien cante; en fin, el ballet es así, sabías a lo que venías).

     El ballet de dos horas y media (contando los descansos de veinte minutos, ideales en esta época del año para salir a los balcones del teatro a los que se accede por los salones Goya) cuenta con una dirección artística muy clásica e incluso típica (parece sacada tal cual de la película de Franco Zeffirelli), lo que es digno de aplaudir, por lo poco que se suele ver en este teatro; la escenografía es quizás un tanto primitiva (es todo muy acartonado) de forma intencionada, de hecho, parece como si estuviéramos viendo una obra de aquel tiempo, lo que nos ayuda a meternos más en la historia; el vestuario es interesante porque nos permite distinguir bien a los personajes principales.

     En lo que respecta a la música, es interesante, tiene muy buenos momentos, pero tampoco la definiría como genial.

     La coreografía, lo más importante de un ballet, no me resultó tan compleja como esperaba (he visto musicales en los que la hay más complicada a nivel técnico y de significado) y aunque hay varias piruetas reseñables, tampoco me parece que sea un alarde de dificultades técnicas; sin duda, uno de los mejores momentos son las luchas con espadas, que además de un gran realismo, son a la vez una verdadera obra de arte llena de una belleza absoluta; también lo son las coreografías de los coristas. En cualquier caso, no debemos olvidar que si la obra de Shakespeare destaca por algo es por la palabra y sus largos y cuidados discursos, por tanto trasladar eso al mudo total y que la danza sea la única expresión posible, no es una tarea fácil, y John Cranko consigue llevarla a cabo con talento.

      En cuanto a los bailarines, todos son destacables, pero lo son especialmente Arman Zazyan en su papel de Mercurio, en el que se ve el carácter travieso y juguetón del personaje, también es destacable la ingenuidad que le da Eichwald, la Julieta de esa noche

      En cualquier caso la conclusión de todo esto es que lo cierto es que, si uno puede llegar allí, y emocionarse por milésima vez con una historia que ha visto de todas las formas posibles y de la que se conoce hasta el más mínimo detalle, si se puede volver a sentir la historia (ver con horror el asesinato de Mercurio, entristecerse con la muerte de los amantes… etc); es evidente que la obra es muy buena y muy reseñable; así pues, la recomiendo a todo el mundo, simplemente os encantará.

    

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4 respuestas a Ballet Romeo y Julieta

  1. alberte dijo:

    opino como tu,el ballet si se entiende tiene que ser muy bonito.

  2. A dijo:

    Bueno, eso en realidad todas las cosas, nada te puede gustar si no lo entiendes, y bueno, el ballet es simplemente expresarse a traves de la danza, lo que lo hace hermoso de por sí.

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