Fiebre del sábado noche

Me parece que sólo tengo unas décimas
 
Sinopsis:Fiebre del Sábado noche está ambientada a finales de los años 70 en Bay Ridge, un suburbio pobre de Brooklyn en Nueva York, Fiebre del sábado noche se centra en la vida de Tony Manero. Tony es dependiente en una tienda de pinturas durante el día y pasa sus noches en la disco local, Odyssey 2001 con su pandilla de amigos, ‘The Faces’. Fiebre del Sábado Noche el musical en Madrid. Teatro Coliseum de Madrid. Desde el 20 de Febrero. Duración dos horas y media con descanso. Precios 27/100 €.
 

      Pues sí señores, si bien con la conocida película uno se encontraba en estado de salud total, con el musical se sube unas décimas, pero en ningún caso se llega al delirium tremens, ¿razones? Pues para eso está esta crítica, para analizarlas.

      Después de que la nueva producción de La Bella y la Bestia barriera en taquilla de una forma brutal por segunda vez, el Coliseum se volvía a enfrentar con que producir, y como cada vez es más típico, la falta de riesgo fue la respuesta clave: una exitosa película de los años 70 con la que John Travolta inició su andadura y se haría conocido en el cine musical; aunque la película no es realmente un musical, sólo una película con una banda sonora destacable; con semejante precedente, era difícil saber que podría salir de ahí, pero teniendo en cuenta que El País hablaba del mejor de cuantos musicales se habían visto y producido en España (deben de recibir algún tipo de comisión) y que la obra se había hecho en Londres (segundo lugar de referencia para el musical); pues acabé por picar y ver que salía de allí.

      El argumento sigue tal cual el de la película, no aportando ninguna novedad (primer error) y se podría decir que el libreto es casi un calco del guión (habría que analizarlo para comprobarlo, pero podría poner la mano en el fuego), es por tanto una historia, que si bien pretende ser dramática acaba por ser simplista y no saberse muy bien lo que quiere decir. También destacar lo curioso de que en el primer acto no pase nada, para ponerse muy emocionante en el segundo y que se llega al mismo desconcertante final-lección de la película (si claro, que todos tus problemas se van a ayudar sólo porque te vayas del barrio).

     Y al servicio de eso, se pone, como es típico de este teatro, una escenografía monumental y espectacular (aunque podría serlo más, se han visto mejores) y una dirección que no duda en dar lo máximo de sí para conseguir que la obra salga adelante (el trabajo con la iluminación es sencillamente extraordinario, quizás, lo mejor de la obra); y, componente esencial en una obra en la que el baile es parte esencial, unas coreografías que son puro espectáculo, en ese aspecto brillante.

      Visto esto, sólo queda hablar de la música, que es el principal fallo (craso error en un musical), para empezar, la película no contiene material suficiente para rellenar un musical en teatro (lo que no es necesariamente un problema, hay tantas obras que partieron de ese punto…), y como complemento, la obsesión de que la obra tenga las canciones del los Bee Gees no ayuda en absoluto (hasta tal punto de que se empiezan a repetir partes continuamente), y si además a eso complementamos el mal resultado que suelen dar los musicales sobre grupos (que acaban por no ser musicales); la partitura no sale adelante porque, en primer lugar muestra una gran indecisión (letras a medio traducir, canciones esbozadas o repetidas continuamente) y en segundo a veces las letras no acaban de encajar con la historia (típico en musicales de grupo) en conclusión, que acaban por demostrarte que o no tienen suficiente material con el que trabajar o no saben que hacer con él.

      Otro defecto, es el sonido, es tan potente que a veces no te permite oír lo que se canta.

      En cuanto a los actores, todos son destacables, son actuaciones buenas y nada sobreactuadas y su talento a nivel de canto y baile está fuera de cuestión.

      ¡Ah! y si en determinados días, después de la función continúa la fiesta en el teatro con música disco de los 70.

      La conclusión de esta crítica es que no es en absoluto lo mejor, lo mayor, ni absolutamente ningún calificativo superior a cualquier obra, pero, ¿merece la pena verla? Aunque sin duda es espectacular, creo que es más apta para los fans de los Bee Gees, para los que les haya gustado Fiebre del sábado noche o los musicales con música moderna  que para el que prefiera los musicales tradicionales.

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