Notas de aburrimiento: especial Navidad

Bueno, es Navidad, y Universo de A lo está celebrando a lo grande, como es costumbre (sólo hay que ver las fotos y los videos)… pero esta vez creí que no era suficiente (quizás, porque el aniversario del espacio no tuvo homenaje de todas las secciones).

Así que, y sin que sirva de precedente, voy a lanzar un especial de Navidad (bueno, más o menos, porque en el mundo de Abelardo no celebran la Navidad… sino la Natividad) de uno de los relatos más queridos del espacio: “Notas de aburrimiento” (básicamente, porque hacerlo de “La guerra de Daisy” o de “La herencia del Rey loco” hubiera sido muy extraño y complicado… la novela cómica se presta mucho mejor a ello); que no es exactamente un capítulo de la historia, sino, digamos, un extra.

La próxima entrega, de mi gran relato humorístico por excelencia, llegará lo antes que pueda… de momento, disfrutad de las nuevas aventuras y desventuras de Abelardo:

 

Nota nativideña 1:

Como mi práctica de escribir notas, me está sentando tan bien; y estoy sintiendo el espíritu nativideño… me he comprado (para manuscribir, de un modo especial, diferente y apropiado para la ocasión…) unas hojitas con los bordes pintados, con todo tipo de motivos nativideños, y pequeños dibujitos por el estilo… así, rompo con la monotonía (de hecho, ¡hasta he sacado estas notas de mi numeración habitual!, para darles una única y especial, con motivo de estas fiestas).

Aunque, ahora que lo pienso detenidamente (cosa que no puedes hacer en ninguna tienda, y menos en estas fechas): ¿mi compra se ha debido al espíritu nativideño… o al espíritu consumista?… porque, cuánto más miro a mi alrededor, más me asalta la duda.

¡Y es que es increíble!, ¡la Natividad se ha apoderado del paisaje!; sin ir más lejos, la iluminación especial está funcionando desde noviembre, ¡desde noviembre!… y luego, el ayuntamiento decía que iba a reducir gastos….

Aunque bueno, las tiendas tampoco se quedan atrás; por lo visto, es porque venden más cuanto antes ponen la decoración, ¡pero, a este paso, tendrán los árboles con luces durante seis meses!… o, ¿por qué no explotarlo a fondo, y ponerlos todo el año?… qué aburrimiento.

Y por encima, los precios suben como la espuma del champán que estoy valorando si comprar….

 

Nota nativideña 2:

Vale, se acabó, sucumbiré a la fiebre consumista general, y compraré… está decidido, es lo que hay, siempre es así, y lo asumo sin alarmismos.

¿50 euros?, ¡¿por un turrón?!,¡Qué escándalo!, ¿es qué viene, con acciones de la empresa que lo fabrica?.

Realmente, estoy llegando a la conclusión, de que la expresión de “hacer el agosto” está totalmente anticuada… ¡ahora se hacen las Natividades!.

Por encima, está sonando una canción, cuyo estribillo, dice algo así como que: “no me importan los regalos, porque sólo te quiero a ti en casa por Natividad”… sí, claro que sí, siempre y cuando, hayas gastado un potosí antes, preparando las celebraciones… ¿se estarán riendo de nosotros en nuestra cara?, ¡es demasiado irónico!.

 

Nota nativideña 3:

¡Pero qué precios!, ¡6 euros la unidad de uva!….

Creo que todo esto de la Natividad, es un truco para amortizar el gasto extra de luz de los escaparates, y como la ponen para que la gente compre… ¡es la pescadilla que se muerde la cola!.

 

Nota nativideña 4:

He vuelto a casa, no he comprado nada con la excusa de reducir gastos, y que así no haya cuesta de enero… y además, que voy a ignorar que estamos en Natividad. Así de claro.

Ya había tomado mi determinante decisión; cuando entonces, Ildefonso, enterado de ello, me ha echado la bronca con estas palabras:

-¡Pero papá!, ¿cómo puedes pensar en dinero, cuando celebramos el nacimiento del Salvador?, ¡¿como puedes dejar de lado unas fechas tan esenciales para occidente!?; si no es por religiosidad (y no olvides que Dios te condenará a las más terribles penas que puedas imaginar si no celebras su llegada al mundo como debes… no te sientas coaccionado, sin presión, ¿eh?)… ¡debes hacerlo por la tradición, por una de las bases que sustentan nuestra cultura, que se verá dañada si no mantenemos nuestros símbolos!….

A lo que yo, rápidamente le interrumpí, contestando:

-Tranquilo, tendrás tus regalos.

-¡Ah vale!, entonces haz lo que quieras –contestó con indiferencia-; ¿para qué me haces soltar todo ese rollo para nada? –dijo con enfado-, ¡como si no tuviera mejores cosas que hacer!; ¿sabes?, las listas de regalos no se hacen solas –me recriminó.

Empiezo a cuestionarme la educación de mi niño, convertido en un consumista atroz que ha olvidado el verdadero significado de estas fechas… en fin, supongo que es un digno hijo de esta sociedad.

 

Nota nativideña 5:

Como Ildefonso no parece querer poner el Nacimiento (me encantaba cuando era niño, le hacía ilusión, y lo ponía él solito mientras yo miraba, que pena que haya dejado de ser mi incondicional esclavo ponedor de Nacimientos…), tendré que hacerlo yo….

Pero hace tantos años que ya no me acuerdo… ¿quién demonios estaba en la cuadra dónde nació el Salvador?, sí claro, demonios evidentemente no había….

A ver, una mula, un buey… ¿realmente esto es indispensable para contar la historia del nacimiento de Dios?… además, creo que el último Papá (el líder de la religión catónica), tras serias y cuidadas averiguaciones al respecto (tuvo una iluminación, después de una noche de indigestión), dijo que esos animales no estaban realmente en la cuadra aquella noche, pues los vendieron a muy buen precio la tarde anterior… sin mencionar que, para una representación geográfica más apegada al tipismo de la fauna del lugar, tal vez debería poner un oryx y un chacal (aún a riesgo de que se coma al niño)… pero, a ver en qué tienda, aunque estén especializados en Nacimientos, encuentro yo representaciones de esos animales… siempre están vendiendo esas figuritas cursis, ¡pero qué poca rigurosidad histórica, qué nulo aprecio por la verosimilitud en la representación del nacimiento del Salvador!.

 

Nota nativideña 6:

He decidido ignorar a la mula, el buey, y el resto de la fauna autóctona….

Pero ahora tengo dudas sobre la colocación de los otros personajes: supongo que la cuna está en el centro, pero… ¿la madre está a la derecha o a la izquierda?, ¿los padres del niño están juntos o separados por la cuna?, ¡que lío!.

 

Nota nativideña 7:

He consultado por Internet la mayor parte de obras, de toda la historia del arte, que he podido: en un 70%, la madre está a la derecha del niño, ese debe ser el sitio correcto… supongo que el 30% de artistas que no lo representaron así, fue porque no se enteraban de la misa la mitad.

Ahora he encontrado pastores y Reyes en la caja… ¿pero cuánta gente vino a ver al niño en una misma noche?; ¡menos mal que no había medios de comunicación, qué agobio!, ni paparazis preguntando a la madre como se sentía después de haber parido a Dios… con el consiguiente e imprescindible posado posterior… aunque bueno, de haberlo hecho, seguro que hubiesen sido unas imágenes divinas.

¿Y quién llegó antes, de todos los visitantes que vinieron?… ya podrían haber dejado descansar un poco a la madre, y evitarle ese trasiego continuo de personal, entrando y saliendo de la cuadra, porque, tal vez el niño nacido sería divino, pero el parto seguro que no lo fue tanto.

 

Nota nativideña 8:

Me he visto obligado a ir a la biblioteca, para tomar prestados varios libros de teología, con el objetivo de representarlo todo con precisión histórica… pero, paradójicamente, esto me lo está haciendo más difícil, porque hace unos años, compramos un precioso castillo del gobernador, para incorporar al Nacimiento… y según lo que he estado investigando, en mapas actuales y de la época, para reproducir bien la escala de la maqueta, a nivel de distancia de la cuadra, el castillo debería de estar… ¡en la entrada de casa!, ¡no puedo poner un castillo delante de la puerta!, ¿cómo pasará la gente? Y lo que es más importante, ¿cómo pasaremos nosotros?.

 

Nota nativideña 9:

¡¿Pero dónde se ponen los ángeles?!, en unos cuadros aparecen en la cuadra y en otros no, ¡¿entonces dónde estaban en ese momento tan importante?!, ¡Que poca seriedad, de verdad, qué falta de profesionalidad!; Dios naciendo, y nadie sabe donde están, a saber que contrato tienen… tal vez estaban en huelga, montando un piquete, aprovechando que el patrón estaba ocupado siendo dado a luz… genial, he blasfemado poniendo un Nacimiento.

 

Nota nativideña 10:

¡Se acabó!, ¡esto es una tarea imposible!: ¡las distintas versiones se están contradiciendo en quien vino antes, después, o si vinieron siquiera a ver al niño… o tenían cita con el barbero para sólo cortar las puntas!… ¡es una crónica de los hechos plagada de lagunas!, ¡qué falta de rigor periodístico la de las escrituras sagradas!.

¿Y por qué, en muchos cuadros antiguos, el padre aparece durmiendo? (ese sí que fue el milagro de la noche, conseguir dormir, con más gente pasando por allí que por una autopista); ¡yo no tengo ninguna figura así, las mías están todas totalmente despiertas!, ¿y cómo voy a comprar una nueva a estas horas?.

Aunque, ahora que lo pienso… no he visto nunca figuras que duerman… lo cual, si lo piensas, es muy extraño, porque se supone que el acontecimiento que se representa sucedió de noche… ¿qué pasa?, ¿qué era sábado, y estaban todos preparándose para salir de fiesta?… eso explica el trasiego por la cuadra, la posada anexa debía de incluir un bar de copas, paso previo para ir a la discoteca….

Esto es demasiado complicado, no soy capaz de poner este Nacimiento como Dios manda… aunque, como Él tampoco lo ha dejado muy claro, ¡difícilmente!; ¡ya podía haber seleccionado mejores cronistas!… ¡arg!.

Odio la Natividad.

 

Nota nativideña 11:

He decidido relajarme, y olvidarme de todo este tema; y lo haré, yendo a uno de los conciertos gratuitos que se dan por todo Madriz, umm, este suena bien… y lo que sea con tal de escapar de esta insoportable fiebre nativideña.

 

Nota nativideña 12:

He estado en el concierto, y… nunca imaginé que pudiera haber tantas versiones del “We desire you a happy christmas”, ¡por Dios, si hasta hicieron una de “Campanada sobre campanada”!, ¡en versión góspel!.

Después, empecé a mirar una revista cultural que encontré, y pensé, que en ella hallaría algo que me sirviera de distracción… hasta que comencé a leer las distintas opciones de ocio que se ofrecían:

“-Nacimientos históricos”.

No, esto bajo ningún concepto. ¿No encontraré la forma de huir de todo esto?

“-El autobús de la Natividad”.

Me da que en ese transporte no voy a poder escapar del tema.

Vale, miremos los museos, y las exposiciones temporales, la alta cultura no se vende, está por encima de todas estas cosas y permanece inalterable ante cuestiones tan mundanas, seguro que las grandes instituciones culturales abordan temas más serios y elevados:

“-Museo nacional del campo: exposición de toda la colección de los cuadros nativideños de todos los siglos”.

¡Por favor, no!… ¡Ya sé!, ¿y algo más moderno?, los artistas de hoy en día, tienen otras inquietudes, a ver en el museo de arte contemporáneo:

“-Reina Sabiduría: exposición de fotografías, de varios autores, en forma de felicitaciones navideñas”.

Arggg, ¿es que no hay alguna forma de escapar de esta fiebre nativideña?.

 

Nota nativideña 13:

He vuelto a casa, sin haber podido huir de la Natividad.

Vale, pondré la tele, así me relajaré, y olvidaré todo.

No hago una nueva nota, porque no he estado ni medio minuto viendo el televisor: en la Primerísima, ponen “Mira cómo bailan: edición Natividad”… en la que lo único que se hace es bailar música nativideña… ¿pero es que eso se puede hacer?, al parecer, ellos creen que sí….

He cambiado al canal 1+1… y estaban dando “¡Pero, qué bello es vivir!”, clásico de Natividad por excelencia… ¿es que no se puede ver, ni la televisión, sin pasar también por este acoso insufrible?.

Pongo en funcionamiento, otra vez, el mando a distancia… y en el Canal 3, dan la película “Tarde de año nuevo”… arggg.

Finalmente, me rindo a la Quinta, donde dan el habitual e inevitable programa de cotilleo… ¡menos mal!, odio esos programas normalmente, pero esta vez lo veré… porque me servirá de descanso nativideño.

Parece que están entrevistando a alguien, que se lió con no sé quién, que en su momento, se había acostado con otra persona que conoció, de vista, a un tipo que se hizo famoso porque era capaz de bailar música folklórica con sus orejas… o algo así. Sigo sin entender, por qué lo que pueda decir esta persona es interesante, pero da igual, voy a ver si me entero de algo de lo qué dicen:

“-María Pato: mira, tu dirás lo que quieras, ¡pero yo, tengo documentos que certifican que tu te acostaste con…!.

-Famoso, cuya vida es, supuestamente, interesante: ¡eso no es verdad, no es verdad!, ¡yo a esa persona la odio, la odio a muerteee!.

-Carmen Horno: ¿y entonces, por qué apareces en la revista “Qué me cuentas” morreándote con él?.

-María Pato: Carmen, no te enteras, ¡ese es el invitado siguiente!… al que estamos entrevistando, es al que pillaron haciéndoselo con el diseñador de los árboles de Natividad de Madriz… entre las ramas de uno de ellos.

-Famoso: ¡qué monos quedaron!, ¿verdad?, ¡me encantan las cintas y las bolas gigantes que se les han puesto este año!.

-Presentador: la verdad es que sí, de hecho, creo que ese debería ser el tema principal de la noche.

-María Pato: bueno, yo tengo documentos que certifican, que un conocido cantante de Operación éxito… ¡se fotografío con ellos el otro día!”.

Cambio a otra cadena, están poniendo el programa humorístico “24 horas sabiendo lo que hicisteis”… pero están haciendo un monólogo sobre la Natividad; ¡click en el mando, pero es que ya!.

Ahora, a ver que dan en Telemadriz… están poniendo… ¡¡¡un documental sobre cómo tomarse las uvas en año nuevo sin atragantarse!!!, ¿pero qué broma es esta?.

¡Ya sé!, cambiaré a ese canal donde sólo ponen ficción extranjera, y un programa de misterios… umm, están emitiendo esa serie sobre una abogada, “Ali Mcarronil”… y no he visto este capítulo, ¡así que, a disfrutar!… ¡Un segundo!, ¿qué estoy observando en este episodio que se sale de lo habitual?: árbol de Natividad, decoración en las calles, pero… ¿qué pone ahí abajo, al lado del símbolo de la cadena?: “Maratón de capítulos navideños de series extranjeras”, ¡¡¡no puede ser!!!.

 

Nota nativideña 14:

Teniendo en cuenta que salir a la calle no me va a relajar (decoración por doquier), será mejor que escuche la radio.

 

Nota nativideña 15:

Estoy llorando, literalmente, por más que busque, sólo ponen música nativideña… de toda clase y condición, sí, pero relacionada con estas fechas… ¡hasta en Radio neoclásica tenían que poner el “Ah, estes Fideles!”.

 

Nota nativideña 16:

He acudido a un abogado… pero creo que no se ha tomado muy en serio mi pretensión de denunciar a la Natividad por acoso… aunque dijo que estudiará mi caso.

 

Nota nativideña 17:

Finalmente, he ido a un tribunal; y el juez me preguntó a quién denunciaba realmente, así que yo respondí:

-A la Natividad, y a todos los que tengan que ver con ella.

-Bien, eso incluye: al gobierno, las colectividades autónomas, los ayuntamientos, las empresas privadas, los particulares que decoren su casa con adornos típicos de estas fechas (supongo, ¿no?)… etc. Resumiendo: a todo el país, y una buena parte del extranjero, sobre el que no tenemos jurisdicción, así que habrá que llevar el caso a los tribunales internacionales; porque, supongo que querrá incluir en su denuncia, a religiones como la protestona, que también celebran la Natividad… ¿no?.

-Exacto –dije, dispuesto a mantenerme en mis trece, pasara lo que pasara.

-Dígame, señor Bueno -continuó el juez, mirándome por encima de sus gafas-, ¿ha celebrado la Natividad con anterioridad?, ¿tiene algún adorno nativideño en su casa?.

-Sí, bueno, no los he quitado todos… por mi hijo.

-Bien –dijo el juez impasible-, entonces le declaro culpable de celebrar la Natividad.

-¿Pero qué dice?, ¡yo sólo quiero acabar con esta fiebre consumista que nos abrasa! –dije, lanzando mi discurso tremendo y grandilocuente- ¿Por qué no hay justicia en el mundo? –exclamé, sintiéndome como el protagonista de “¡Pero, qué bello es vivir!”… una película nativideña tenía que ser.

-Claro, pero si quiere que su denuncia, y la sentencia favorable consiguiente, se tome en serio… ¡deberemos empezar por penalizarle a usted!, ¡qué sentido tendría sino!: le cobraremos 1000 auros por adorno… a menos claro, que decida retirar la denuncia.

Me di cuenta de que, mi rebeldía sin causa, sólo triunfaría en una película de Fran Caprachoso, así que decidí abandonar.

-Genial –prosiguió el juez-; pues yo me voy a buscar mi tronco de Natividad: en nuestra casa, todos pedimos todos un deseo, y luego lo quemamos, ¿sabe?, ¡adoramos estas tradiciones!.

¡Maldito juez corrupto!, ¡las Natividades lo han comprado, seguro!, ¡son como una mafia terrible de la que no puedes escapar!.

 

Nota nativideña 18:

Le he dicho a Ildefonso que nos íbamos de vacaciones a cualquier país de oriente… naturalmente, él ha dicho que bajo ningún concepto, que tiene muchos compromisos estas fiestas, que tiene la agenda repleta hasta el 7 de enero… y que ya veremos si después le viene bien.

Pues me iré solo, lo que sea con tal de escapar de la Natividad.

 

Nota nativideña 19:

¡Ah!, ¡oriente!: espiritualidad, liberación de las ataduras materiales… ¡ya voy!.

 

Nota nativideña 20:

Acabo de llegar… ¡y no puede ser!, veo carteles por todos los sitios, donde está escrito: “Oriente se vuelca en sus relaciones con los países occidentales, ¡uniéndose a la celebración de la Natividad!”.

Por lo visto, el Partido comunitario (que gobierna en el país al que he ido, mediante unas votaciones, tan secretas, que nadie sabe cuando se han hecho… y tampoco cuando el partido ha sido reelegido, una y otra vez, durante varias décadas), ha decidido celebrar su buena relación con algunos países de occidente: decorando las calles, haciendo sonar canciones nativideñas, e incluso… ¡poniendo un Nacimiento gigante que se ve desde el espacio!.

No pude reprimir gritar un “Noooo”, igual que los malos de las películas, mientras les enfocan en un plano cenital.

 

Nota nativideña 21:

He vuelto a casa… ¿y sabéis qué?, ¡me rindo!; he decidido que, ya que no puedo vencerla, me uniré a ella: sí, volveré a leer el “Cuentecito de Natividad” de Dickes; iré al cine, a ver el tradicional estreno de Gisney; lloraré, de nuevo, con “¡Pero, qué bello es vivir!”; veré por milésima vez “Mari Pompis”; cantaré canciones nativideñas tradicionales; me atragantaré con las uvas en año viejo; acudiré a las grandes celebraciones públicas, como la cabalgata… etc.

Sí, volveré a ser inmensamente feliz en Natividad, dejando que el espíritu nativideño me guíe… y me saque una sonrisa para todos mis semejantes. Porque, bueno, al fin y al cabo, sólo es una vez al año… y menos mal.

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5 respuestas a Notas de aburrimiento: especial Navidad

  1. gabriela dijo:

    Una vez más me he reído hasta que se me ha desencajado la mandíbula (no te preocupes, creo que volverá a su sitio sola). Absolutamente genial el momento belén, ¡absolutamente genial! "¿Quién demonios estaba en el portal?, si claro, demonios evidentemente no había" jajaja Eso y la denuncia a la Navidad son completamente fantásticos. No puedo escribir más que las carcajadas no me dejan…

  2. A dijo:

    Es una alegría volver a ver a mi comentarista favorita por aquí (ya te daba por perdida), y aún más volver a leer buenas críticas. Sí, la verdad es que la parte del Belén también es mi favorita, y curiosamente, fue lo último en ser añadido, pero dió mucho juego. Es curioso que cites esa frase concreta porque de todas las que había era la que pensaba que tenía menos gracia y no sabía si iba a entederse el chiste, ¡no sabes cuanto me alegro de que sí!. Y bueno, en cuanto a la denuncia de la navidad, gustándome como me gusta (sólo hay que ver que ese es el album de fotos más lleno, Navidades en Madrid), al final, verás que no he podido hacer una crítica total y verdadera. Por cierto, esta es la primera vez que he utilizado en serio la sustitución de nombres que indican otras cosas (ejemplo: la primerísima por la primera; Que bello es vivir por Pero que bello es vivir… etc) ¿ha dado buen resultado? aún no estoy seguro del todo. Y por cierto, no te olvides del nuevo capítulo de La guerra de Daisy, que será el último en mucho tiempo.

  3. alberte dijo:

    esta muy gracioso.muy ironico,en el fondo la vemos un poco asi.

  4. A dijo:

    Gracias. Quizás tienes razón, pero cuidado, aceptar la navidad tal como es, no significa que no podamos disfrutarla (de hecho, si miraramos tal y como son las cosas, no podríamos disfrutar de nada), así que, miremos el lado positivo de las cosas ( por ejemplo, si tenemos que comprar regalos es porque luego nos van a regalar a nosotros).

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