Happy, un cuento sobre la felicidad

O como sería tu vida si estuvieses permanentemente colocado

 
TITULO ORIGINAL Happy-Go-Lucky AÑO
2008
DURACIÓN
118 min.
PAÍS Reino Unido DIRECTOR Mike Leigh GUIÓN Mike Leigh MÚSICA Gary Yershon FOTOGRAFÍA Dick Pope REPARTO Sally Hawkins, Alexis Zegerman, Eddie Marsan, Andrea Riseborough, Sinéad Matthews, Sarah Niles, Eddie Marsan, Joseph Kloska, Sylvestra Le Touzel PRODUCTORA Thin Man Films / Summit Entertainment / Ingenious Film Partners / UK Film Council WEB OFICIAL http://www.happy-go-lucky-movie.co.uk/

 

SINOPSIS: Poppy (Sally Hawins) es una joven profesora de primaria divertida, abierta y generosa, una muchacha inmune a la amargura que viste como vive, en colorines. Es un espíritu libre que se toma la vida tal y como viene, pero siempre con actitud positiva. Cuando le roban la bici, decide que es el momento de sacarse el carnet de conducir. Su profesor de autoescuela es Scott (Eddie Marsan), un tipo huraño y amargado, torturado y ‘torturante’, enfermo de su propia bilis interior. A medida que se conozcan, Poppy acabará enseñando al instructor más de lo que él puede enseñarle a ella…

      El director de esta película se indignó cuando compararon a su protagonista con Amelie, pero lo que a mi me sorprende es como Jean Pierre Jeunet no se sintió insultado con tal comparación, pues comparar a Poppy con Amelie es algo tan irritante que casi prefiero no abordarlo.

       Para empezar, suelo hablar de la historia, en esta ocasión no puedo, pues directamente no la hay, hay un ligero hilo conductor que es la protagonista aprendiendo a conducir, pero muy ligero, el resto sólo son escenas extrañas metidas en el guión de una forma tan ridícula como caótica en el que podemos encontrar desde a la protagonista hablando de picaportes de goma con un mendigo, ella haciendo que vuela mientras va a acostarse con un tipo que acaba de conocer, hasta a esta flipando por colores en una librería dando vueltas diciendo “hola” continuamente al desesperado librero, que probablemente la odia tanto como nosotros cuando llegamos al final del filme.

Y es que Poppy es insoportablemente irritante, no es reflejo del optimismo; simplemente da la impresión de que esté drogadísima, que se meta de todo, porque otra cosa no se puede explicar, eso ya sin nombrar su excesiva complacencia, es decir, ella dice que sí a todo, no importa lo que sea, ella no tiene opinión, así, si primero habla con un fascista que le dice que todos debemos llevar esvásticas, ella le dará inmediatamente la razón, y si habla con un comunista que dice que hay que abolir el estado y luchar contra el fascismo, ella también dice que sí, no le importa nada; total, que más da, va colocada hasta las cejas; de hecho, la gran pregunta que te haces al final es que clase de caballo consume.

Y bueno, respecto a decir si es una comedia o un drama, no se, porque cuando te ríes, lo haces por no llorar.

Y con un guión así, hecho por el mismo director, no hace falta que diga como lo hace.

La dirección artística es tan horrenda, tan hortera, que sólo la menciono por esa razón.

Y los actores parecen sacados del catálogo de los más feos del Reino Unido, y tampoco es que hagan ninguna maravilla, aunque visto lo anterior, tampoco podrían.

 

Valoración final: tomadura de pelo descarada, que pretenda llamar a esto un cuento sobre la felicidad es para troncharse.

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