Derecho a la intimidad vs derecho a la información

      Con motivo del reciente fallo de la justicia en contra de Telma Ortiz (en su juicio contra la prensa del corazón), he decidido publicar un artículo que ya tenía muchas ganas de escribir, pero que nunca he tenido oportunidad, no sólo centrándome en ese tema (que dejaré para el final) sino en general.

La mayoría de la gente no está de acuerdo conmigo en esto, puesto que al fin y al cabo, estoy haciendo abogado del diablo y sobre todo estoy defendiendo una situación que la gente en general no conoce, yo tampoco, pero todo es cuestión de empatía. Estoy hablando de que yo estoy a favor de que el derecho a la intimidad esté, muy por encima del derecho a la información; exceptuando claro, casos graves como de corrupción política o económica, eso es otro cantar y algo que  nos interesa a todos; pero respecto a la prensa rosa, me parece inadmisible incluso llamarle a eso “información”, porque, ¿Cómo puede alguien atreverse a decir que un famoso que se ha ido a la casa de sus abuelos, por poner un ejemplo, es algo de interés público?, ¿Cómo puede defenderse el derecho a la información coartando los derechos de otra persona a la intimidad, el honor… etc?; existe un dicho muy conocido en derecho que dice que “tu libertad acaba donde empieza la de los demás”, en ese caso, ¿como puede alguien defender que un paparazzi se cuele en la casa de otro, que haga fotos oculto con objetivos que son capaces de ver a metros y metros de distancia, como se puede defender la persecución continua e inacabable de los medios a los personajes públicos, el no poder salir en la calle, el tener que permanecer encerrados por miedos continuos, y en muchas ocasiones a sufrir incluso chantajes?; ¿realmente es defendible que una persona tenga que pasar por eso sólo por ser lo que ellos denominan “un personaje público?; si es así, pues menuda justicia, que de ciega tiene bastante poco, porque a los famosos bien que los ve.

Yo estoy incluso a favor de los que venden exclusivas (por poner un caso, Sara Montiel, Ana Obregón o Belén Esteban), aunque lo hayan hecho, el viejo argumento de los periodistas de “vendiste, pues ahora podemos hacer contigo lo que queramos” no me parece aceptable, eso fue un trato comercial como cualquier otro, que vendas una vez tu vida no significa que la vayas a vender siempre (o que debas ser perseguido por ello), porque si fuera así, sería igual que si yo vendo una casa y automáticamente se dedican a subastar todas mis propiedades, pues al fin y al cabo, como vendí una casa, pueden hacer todo lo que quieran con el resto; la lógica es igual de absurda para los dos casos, igual de ridícula. Al igual que el argumento de que con las exclusivas los periodistas se sienten “utilizados porque los famosos hacen lo que quieren” ¡ja!, ¡Pues ojala yo me sintiera utilizado más a menudo!, muy especialmente conociendo lo que cobran por ellas, porque no lo olvidemos, todo esto es un trato comercial, el famoso cobra, pero el periodista mucho más, y de utilización nada, que al periodista le conviene mucho que el famoso decida dar una exclusiva; sino, sería como si una frutera me propusiera ir a su tienda puesto que las manzanas son mejores y más baratas y cuando yo llego cojo y robo cuatro frutas más porque sino me siento utilizado, porque ella me incitó a ir allí, ¿suena ridículo verdad? Pues esos son los grandes argumentos de la prensa a favor de ese “derecho a informar”.

Si es que hasta suena como una burla al periodismo serio y verdadero que se pueda llamar a la prensa rosa y amarilla “derecho a la información”, es que es todo un insulto que una persona que le saca las fotos desnuda en la playa a Belén Esteban pueda decir que hace periodismo frente a otras personas como los corresponsales de guerra que arriesgan su vida o los que hacen periodismo de investigación y pasan años y años haciendo un mismo reportaje con un esfuerzo y una tenacidad dignos de admiración. Sinceramente, mirando eso, no creo que realmente ni los de la rosa ni los de la amarilla puedan llamarse a si mismos periodistas.

En cualquier caso, y volviendo al derecho a la intimidad; las leyes fueron creadas para lograr una buena convivencia, la protección del débil y que prevaleciera la justicia, pero como se puede justificar entonces que el derecho a la información esté por encima cuando unas personas son perseguidas día y noche, vayan a donde vayan se encuentran con un acoso inadmisible y esos “periodistas” tiran a matar haciéndoles daño a ellos y a sus familias, ¿Por qué, es que nadie ha pensado en el otro daño que se hace? Esas personas, por muy conocidas que sean, también tiene una familia, que les quiere y que sufre cuando estos son atacados, y que incluso en muchos casos también son perseguidos; ¿y que pasa con los pobres niños?, ¿Que clase de vida se le está dando a Alex o a Andrea (hijos de Belén Esteban y Ana Obregón) que no podrán encender ni la televisión en la que les llaman de todo a sus madres o en la que encuentran noticias a cada cual más sórdida (recordar las fotos de sexo en él coche de Ana Obregón con el actor Miki de Ana y los 7)?, ¿acaso tiene derecho la prensa a traumatizarlos?, ¿no tienen ellos también derecho al honor?.

Y lo que es también enormemente importante, ¿Cómo alguien puede ampararse para cubrir semejantes eventos en un derecho que fue creado para evitar la censura y como medio democrático? Esta prensa no sólo insulta con descaro a los otros derechos, también insulta a todos y cada uno de los que lucharon por la libertad de expresión, porque no nos engañemos, cubrir las vergüenzas de un famoso, no tiene nada que ver con ningún derecho fundamental; si es que a veces la justicia de este país da asco (recuerdo un chiste de un periódico en él que un redactor les decía a sus fotógrafos “hemos ganado contra Telma Ortiz, y para celebrar el triunfo del derecho a la información, este verano conseguidme una foto de ella en tetas”).

Sí, esta “prensa” ha hecho más mal que bien a todos los niveles, de hecho deberían ser juzgados por el asesinato de Diana de Gales y por el de Erika Ortiz, y por otros tantos que no conozco.

Y con respecto a las instituciones, creo que el respeto debe ser total y absoluto, y que debe ser inadmisible que se metan en las vidas privadas de las distintas personas públicas (exceptuando claro, como ya he dicho, que sea realmente un asunto de interés de todos, como corrupción, medidas desconocidas impopulares del gobierno… etc); así, creo que el caso de EEUU es algo interesante a analizar, me refiero al caso Bill Clinton-Lewinsky (el presidente y la becaria, que todos conocen), ¿es acaso normal que se le haga una moción de censura a un presidente por serle infiel a su mujer?, ¿realmente es importante mientras gobierne bien?, ¿en que estaba pensando la gente?; muchos me dirán “bah, pero eso es Norteamérica, y ya sabes como son”, pues aquí vamos camino de lo mismo, exactamente.

Y en lo que respecta al Reino de España, la jefatura de estado concretamente, debe ser objeto de especial protección, de ningún modo deben de permitirse las críticas no justificadas, las abominables calumnias o las completas faltad de respeto que se hacen en muchas ocasiones a la monarquía (un buen ejemplo es el hecho de que, si tengo entendido bien, ¿Cómo es posible que se haya soltado sin más a los que quemaron las fotos del Rey?, ¡por favor, si fuese un ciudadano normal denunciando un juez hubiera dictado a favor del monarca!, para que alguien se atreva a hablar de los muchos privilegios que tienen, ¡ja! Por no tener, no tienen ni los derechos básicos que tenemos todos; pero de esto hablo más ampliamente en el artículo de esta misma sección Vergüenza en España); como dijo un juez (por fin alguien racional) en una ocasión, con motivo de la condena de la revista de El jueves “si nosotros mismos no respetamos nuestros propios símbolos, difícilmente los respetarán fuera”

En cualquier caso, como ya digo, creo que sobre todo nos tenemos que basar en el pilar del respeto, en no hacerle a los demás lo que no queremos que nos hagan, esas lecciones que deberíamos haber memorizado hace tiempo y que esa “prensa” se empeña en no escuchar.

Por último, y ya dirigiéndome al caso de la pobre Telma Ortiz, no me parece justificable de ningún modo el acoso que está sufriendo, porque ella no es nadie en el más amplio sentido de la palabra, no es para nada un personaje público; su hermana efectivamente lo es, pero, ¿Por qué ella tiene que cargar entonces también con esa cruz?, porque la Princesa (no quiero imaginar como se le partirá el corazón por su  pobre hermana, otra víctima colateral de esa “prensa”) al menos tiene protección, pero Telma Ortiz está asediada por todos los lados, entre dos mundos sin pertenecer del todo a ninguno de ellos, ¿es justo eso?, ¿por qué no la dejan vivir la vida normal que tanto merece?, y no es que pidiera algo descabellado a la justicia, sino que pedía algo lógico y natural, que sólo se le pudiesen tomar fotos en actos oficiales, lo que es totalmente justificable porque es el único momento en el que realmente alcanza el estatus de figura pública, y aún así ni siquiera es la protagonista, sino una secundarísima.

Me da igual que se haya aprovechado de su atención mediática para promover a la cruz roja (ahora va a resultar que eso también es malo, hasta la caridad y la filantropía deben ser condenadas con la persecución continua e inacabable), la prensa fue porque quiso, nadie les obligó, pero que la dejen vivir su vida.

Así pues, ¿Cómo un tribunal puede fallar en su contra?, ¿En que clase de mundo vivimos en el que sólo se respeta una actitud depredadora y en la que prácticamente hemos vuelto a la ley del talión (ojo por ojo, diente por diente)?, ¿como puede un juez decir razonablemente que alguien tiene derecho a perseguirla, a acosarla, a insultarla… en definitiva, a no dejarla vivir en paz?.

En fin, que espero que apele y que por fin se haga justicia en este país y que esa “prensa” (por llamarla de algún modo) se lleve su merecido, que bien merecido se lo tienen, por creer que siempre pueden hacer lo que les de la gana dejando de lado los derechos más elementales.

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